La Übertragung, concepto importante y, sin duda, fundamento del Psicoanálisis, aparece por primera vez en Freud a partir de 1895 en «La dinámica de la transferencia». Lacan lo retoma enn 1960 en su seminario cuyo título exacto será: «La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas».

Podemos ver que el título mismo del seminario nos indica que la transferencia no solo es lo contrario de la intersubjetividad, sino que además cuestiona la reducción del análisis a no ser sino una «situación», y por otro lado pone en duda la existencia de una «técnica» que pudiera referirse a algo distinto de una «topología».

El primer comentario que se puede hacer a esto es que la transferencia misma, incluso estando en el principio de cualquier análisis, no solo no implica contratransferencia, sino que más bien sólo hay una transferencia, ya que no se puede considerar al analista más que como una formación del inconsciente. Esto nos lleva directamente a la cuestión del deseo de analista y a la noción de transferencia de trabajo. Por otro lado, la disparidad subjetiva de la transferencia ¿no remite acaso a lo que Lacan llama «metáfora del amor» cuyo pivote es el deseo de analista.

Sin embargo, el que este término de transferencia haya entrado en el discurso corriente conlleva una banalización del Sujeto Supuesto Saber, y de ello se aprovechan las psicoterapias hasta el punto de que algunas simplemente lo ignoran, todo lo cual nos hace forzosamente replantearnos la cuestión de los fundamentos actuales de la cura.

Así, para algunas resulta más fácil ocuparse del análisis de la contratransferencia, desentendiéndose de la dimensión del deseo y de la responsabilidad del acto. Por ello sucede que se elimina la dimensión inconsciente de la transferencia en provecho de un código de buena conducta que emanaría del llamado análisis de la contratransferencia.

Sin embargo, el término transferencia no deja de plantearnos preguntas acerca de lo que significa cuando está atrapado en las redes de la psicosis, las derivas de la psicosomática, o incluso en la dificultad que representa en el análisis con los niños.

El que el análisis sea terminable o interminable, ¿dependería de un final de la transferencia? Finalmente, las instituciones psicoanalíticas ¿no están acaso fundadas sobre otras tantas teorías de la transferencia, muy a menudo sin saberlo? Y en consecuencia ¿no es justamente la transferencia de trabajo lo que nos serviría para ubicarnos entre los distintos intentos de transmisión existentes?

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