CUARTA JORNADA INTERNACIONAL DE PSICOANALISIS DE LA ASOCIACION ANALISIS FREUDIANO DE VALPARAISO 2011

IDENTIFICACION Y TRANSFERENCIA

 

El hábito no hace el monje o las identificaciones del sujeto y del yo en transferencia.

 

Eric Moreau

 

  1. El concepto de identificación.

El concepto de identificación es un concepto fundamental porque permite explicar la constitución del sujeto y del yo. Sabemos que el sujeto del inconsciente es el efecto del cumplimiento de un cierto número de identificaciones. Pero podemos decir lo mismo del yo. Porque el yo también se construye a partir de identificaciones que permiten la constitución de un mundo interior a partir del mundo exterior. Y de este modo se podrá hacer la diferencia entre el yo y el otro. Sin embargo quedo muy claro desde Lacan que el sujeto no es el yo. Y que este antagonismo sujeto v/s yo tiene que persistir como axioma fundamental del psicoanálisis tanto para generar el progreso de la teorización como para operar en la práctica clínica. A partir de esta dicotomía se deduce lógicamente que las identificaciones que conducen a la formación del sujeto no son de la misma naturaleza que las identificaciones que conducen a la formación del yo. Son identificaciones que pertenecen a registros diferentes: las primeras son simbólicas debido a que el lenguaje y la palabra son el universo desde donde nace el sujeto, las secundas son imaginarias porque es la imagen del espejo que es la matriz del yo.

El tema de esta exposición: “la constitución del sujeto y el yo”, se acota a la dialéctica esencial que Lacan trae al psicoanálisis porque condiciona la dirección de la cura. El eje de la cura y de todo tratamiento psicoanalítico es avanzar en el registro de lo Simbólico hacia la revelación el sujeto y la verdad de su deseo. El termino de rectificación subjetiva propuesto por Lacan se refiere a las necesarias desidentificaciones imaginarias y a las construcciones simbólicas correlativas que permiten realizar nuevas identificaciones simbólicas dando lugar a un nuevo sujeto en el transcurso de una cura analítica. Sin que un resto quede inalcanzable por lo simbólico a saber un real ultimo que en el mejor de los casos puede caer al final del análisis. Lacan nombra a este resto el objeto pequeño a, causa del deseo. El deseo quedara inalcanzable por la palabra pero siempre movilizador para el sujeto del inconsciente. Por lo cual no ceder sobre su deseo es el lema de la ética del psicoanálisis.

 

2. La imitación en la psicosis.

Caso 1.Caso Luis. (Este caso corresponde a un estudio clínico de la biografía del filósofo francés Louis Altusser). Tipo de identificación que verifica que el habito puede hacer el monje sin ser monje cuando hay un defecto a nivel del sujeto. En un caso de psicosis, la identificación imaginaria toma la forma de una imitación.

Luis es el hijo mayor de una familia compuesta por él y su hermana. Durante su niñez, Luis fue un buen hijo, excelente alumno y ayudante ejemplar de su madre, en las tareas domesticas. Hasta podríamos decir que fue el nano de la casa, superando a su hermana con crece en ese ámbito, satisfaciendo con su sacrificio todas las demandas de su madre que se llama Lucienne. O sea asumió un rol femenino al punto de identificarse con su hermana. Hermano y hermana son como gemelos. Luis es su hermana. Luis protegió a su hermana para protegerse a sí mismo. En la jerga lacaniana, su hermana es su yo ideal, la imagen narcisista de su propio yo, es decir su identificación imaginaria en espejo. Pero la pregunta es para qué ser un hijo tan ejemplar, tan ideal? La respuesta es obviamente para satisfacer a su mama. En la jerga lacaniana diría para hacer coincidir su yo ideal con el Ideal del Yo de su mama. El ideal del yo es el ideal de los valores de su madre. En otros términos su yo ideal es equivalente a ser el falo de su mama para completarla porque a ella le falta algo, ella esta castrada es decir que se angustia y tiene un deseo. Frente a la angustia de castración materna, Luis se hace este objeto fálico que falta a su madre, se identifica al falo imaginario a partir de su yo ideal (equivalente al falo imaginario). Hasta aquí no hay nada extraño; sabemos que el sujeto se constituye en cualquier estructura clínica a partir de las demandas de amor de su madre en función de su deseo. Este primer tiempo corresponde a la constitución de una primera identificación, la del sujeto de la pulsión. Estas demandas maternas se inscriben en el cuerpo del infans, es decir del niño que no habla todavía, bajo la formulas gramaticales de las pulsiones parciales que nombran los agujeros del cuerpo transformándolos en zonas erógenas, fuente de la pulsión, como por ejemplo lo que resuena en los mandatos como chúpame! abre la boca! termina tu plato! límpiate! escúchame!, pero mira lo que estás haciendo, cochino! Sin embargo, más allá de los vínculos afectivos madre-hijo, hay algo inquietante en la historia de Luis o incluso mejor dicho en su prehistoria. Primero los padres de Luis como pareja no mostraron nunca una manifestación de amor y de deseo entre ellos” no se decían nada que pudiera hacer pensar que se querían”. Esto tuvo una consecuencia notable para Luis es que su madre entonces asumía toda la autoridad sobre sus hijos, rechazando la participación del padre, lo que incluso hace que ejerciera un poder más bien autoritario sobre sus hijos.

El secundo elemento es que su padre, Carlos, le pide matrimonio a Lucienne, el mismo día que la informa de la muerte del hermano de Carlos, que era piloto en la fuerza aérea, en misión de guerra y que murió en combate. El hermano de Carlos se llamaba Luis y era el novio con el cual Lucienne se iba a casar dentro de poco tiempo; ella era muy enamorada de Luis. Es mas la abuela materna estaba muy de acuerdo que su hija se casara con Carlos porque era un buen proveedor. Entonces Lucienne acepto, se caso con Carlos y le dio el nombre de su novio muerto a su hijo mayor, el nombre de un muerto. Luis el muerto es el rasgo que el hijo cargara toda su vida. Ser un muerto en vida fue la causa de su destino trágico.

Estos dos elementos de la historia de sus padres son suficientes para esclarecer el punto de debilitamiento del eje simbólico del sujeto en Luis. Es decir que la transmisión del falo como significante de la falta de su madre será probablemente desfalleciente y en consecuencia conducirá a una posible forclusión del significante del Nombre del Padre. Este defecto estructural del sujeto y la simbolización carente de la función paterna que le es correlativa implicara el destino de la psicosis estructural y clínica. Luis pasara quince años de su vida en hospitales psiquiátricos.

El sujeto de la metáfora esta anulado radicalmente, sujeto entonces librado al caos de las pulsiones parciales sin referente paterno en lo simbólico y esto al fin y al cabo nos permite
comprender que no es lo mismo incorporar al padre muerto sin poder hacer una metáfora, conservándolo encarnado en su cuerpo, con la consecuencia de que hacer su duelo será imposible, que matar al padre darle un nombre mediante la metáfora paterna, lograr poder hacer su duelo, renacer como nuevo sujeto en la palabra y desear objetos sustitutos de la madre. Estas dos posiciones del sujeto nos muestra la diferencia entre el sujeto psicótico y el sujeto neurótico. Luis se ubica en la primera posición, la de la psicosis.

En conclusión vemos que las identificaciones narcisistas e imaginarias que constituyen el yo son co-dependientes de las identificaciones simbólicas que necesitan la metáfora paterna. Frente a la pregunta: Qué es un padre? Quedo claro que un padre es más que un proveedor. El padre-proveedor es solo el padre de la satisfacción de las necesidades. El hijo necesita además contar con la ley del padre que le permitirá constituirse como sujeto de deseo. Se requiere un padre simbólico que hará el don de la metáfora paterna y mediante su nombre limitara el goce materno produciendo la represión del significante del deseo de la madre que constituirá el inconsciente.

Lo que quiero también señalar con este ejemplo clínico es la relación entre un cierto tipo de identificación imaginaria, a la hermana, al mejor amigo, a sus profesores que el copiaba y superaba pero no sin un sentimiento de ser un impostor; que se realiza por imitación, por mimetismo, por copia de sus semejantes para estabilizar su identidad en el eje imaginario narcisista yo-yo ideal. Pero basta que alguno de sus dobles desaparezca, porque se cambio de ciudad o porque falleció, para desencadenar la psicosis clínica. Esto quiere decir que el sujeto forcluido de la psicosis se sostiene con su yo solo a partir de imitaciones, mimetismo, copia, clonación, como lo ilustra el relato de este paciente.

Si frente al trauma originario el niño se defiende por la forclusión, entonces lo que no ha sido simbolizado retornará desde lo real (la castración). Este retorno corresponde clínicamente a la psicosis. En efecto es el motivo por el cual encontramos en la psicosis por una parte la figura del padre perseguidor y asesino, un monstruo, o, por otra parte la figura de la madre omnipotente fálica, ambas figuras no son castradas. Estas figuras imaginarias de los padres deben su aparición precisamente por la carencia de la castración simbólica porque la castración de la madre no está significada o por lo menos insuficientemente. El Otro no da a conocer su castración, está completo. No hay falta. El objeto a no ha caído y retorna en lo real en objetos alucinados. Hay forclusión del falo simbólico, lo que deja este significante de la falta sin represión originaria no despegado del Otro. La psicosis muestra clínicamente el fracaso de la identificación simbólica al nombre del padre.

 

3. La imitación en la depresión.

En el secundo ejemplo clínico se trata de un tipo de identificación muy similar al primer caso, es decir con construcción del yo en base a imitaciones en el campo de la depresión. Caso 2. Cuando el hábito hace el monje sin ser monje en la clínica de la depresión.

Marcelo es un paciente joven de diecinueve años, me dice lo siguiente: “No tengo identidad, soy vacio, no soy yo como si no existiera. Ya estoy muerto. No sé como soy, solo conozco mis gustos, pero mi identidad no la tengo clara; soy como si tres personas se juntan y dan una imagen distinta de cada uno. Tengo una polipersonalidad, puede ser miles. Me gustaría ser uno, siempre ser yo, independientemente si al otro le gusta o no le gusta. Copio personajes de la televisión, actores, de la serie juvenil skins en MTV, trato de imitar un personaje le pego palabras y actitudes. No tengo nada propio. Me mimetizo.” Marcelo rechaza todo de sí mismo, su físico y su forma de ser. Se siente anormal, prefería ser normal. Inventa mentiras, u oculta para crear una imagen perfecta de él para los demás. Lleva una máscara, porque tiene que esconder lo raro que es. Se construye un mundo de fantasía en el cual él es feliz: lo haría feliz alguien que lo ame, se sentiría seguro. No puede salir a fuera de día solo puede salir de noche y siempre con su gorro. No se saca nunca su gorro. Sin gorro se siente feo, inseguro, inferior y mal. El diagnostico refiere depresión severa e hizo dos tentativas de suicidio.

Vemos aquí como el depresivo podría perfectamente vestirse de monje pero sin ser monje, es decir sin haber hecho los votos de castidad y de pobreza que requiere la vocación religiosa del monje, sin el pacto simbólico con Dios, sin esta identificación simbólica, y mas allá de lo simbólico sin la relación con lo real que Dios representa como el objeto a en su ausencia terrenal, en el mas allá, en los cielos. Marcelo constituye su yo con un yo ideal identificado solo mediante la envoltura formal de la pura imagen de la vestimenta del hábito del monje, el sayal. Qué I(a), ideal del yo, qué ideal del Otro opera para Marcelo? Como es el deseo del Otro materno y paterno; La respuesta es “el Otro me rechaza”, mis padres no me pescan, no me comunico mas con ellos, Marcelo internalizo un fantasma masoquista de ser un sujeto identificado al objeto expulsado por el Otro. Esta identificación del sujeto a la nada del objeto es la señal de la cercanía del suicidio como pasaje al acto. A la abolición del sujeto del inconsciente y a la anulación del deseo responde la imitación del yo como pura apariencia.

Marcelo no ha sido suficientemente amado por su madre durante los primeros meses de vida por el motivo de una depresión postparto prolongada. La carencia afectiva sufrida por el niño produjo una fragilidad en su Ideal del yo. No haber sido suficientemente amable para su madre. Cualquier hecho posterior análogo a una falta de reconocimiento y de amor es susceptible de reactivar una depresión. En este momento porque sus padres no quisieron apoyarlo para estudiar la carrera que le gustaba.

La función fálica es deficitaria en la depresión. El sujeto depresivo no ha podido identificarse suficientemente en posición fálica; tuvo que renunciar a ser el falo y entonces no puede acceder al deseo. Quedó fijado en la pérdida que no incluye una promesa de reencuentro. Cuáles son las condiciones de la depresión?

El derrumbe del yo en la depresión es la consecuencia del fracaso de las identificaciones imaginarias y simbólicas:

  • Ideal del yo : El desencadenamiento de la depresión proviene del hecho que su entorno no le refleja una imagen valorizada de sí mismo; hay una mirada desvalorizante del Otro. Desde el punto de vista donde soy visto como bueno y amable en el mundo, aparece un sentimiento de rechazo del Otro, una falta de reconocimiento. El otro me rechaza, no me reconoce, no me valora, no me quiere. Pero si el sujeto depende de las imágenes de los otros es que sus identificaciones simbólicas son muy débiles y entonces se” siente excluido y rechazado;

  • En lo simbólico se produjo la anulación del deseo y de la función del sujeto para generar la falta. El sujeto ha sacrificado su deseo. Entonces el sujeto depende solo del yo. Pero el yo depende a su vez de su yo ideal y este mismo depende del Ideal del yo. Si el sujeto depende solo del yo, este se identificara a imágenes variables de sí mismo que depende de los otros como semejantes. Hay ausencia de límites, de dif
    erencias, de diferenciación, de separación, de distinción, de individuación. Hay pérdida de la imagen de sí mismo y de una alteración del sentimiento de existencia.

  • El yo ideal al ser dañado reacciona con rabia y depresión. El amor propio esta herido: “ yo no soy digno de ser amado”.

  • Las defensas se realizan por regresión sobre el goce pulsional: impulsividad, automutilación, ideas de muerte. Identificación al desecho (objeto anal) en la realidad. Sin Ideal del yo, yo desaparezco del mundo  no hay representación angustia despersonalización( no se reconoce en lo Imaginario), desrealización (perdida de simbolización), automutilación(sentir su ser en el cuerpo).

Estos dos primeros casos nos enseñan como el yo se identifica a partir de la identificación imaginaria del yo ideal en tanto la matriz del yo, a partir de la imagen del semejante. Entonces entendemos el lema de Lacan cuando dice que “El yo es otro” parafraseando al poeta Artur Rimbaud.

Como superar la personalidad múltiple propia al yo imaginario? Lacan nos enseña que será posible si se realiza identificaciones en otro registro: en lo simbólico.

Lacan distingue tres tipos de identificación simbólicas que operan con tres versiones del padre simbólico. Son tres operaciones instituyentes del sujeto a partir de tres modalidades de interiorización del significante del padre. A saber:

  • La incorporación.

  • La identificación al rasgo unario.

  • La identificación del sujeto en el fantasma.

4. La incorporación: primera operación de exclusión. Primera castración.

Puede ser considerada como el primer tiempo de la metáfora paterna.

La primera identificación: es identificación al padre de la prehistoria del sujeto a través de la transmisión materna del lenguaje a su hijo durante la fase oral. Por eso es incorporación oral del padre a partir de la palabra materna. Su palabra depende de la relación de la madre con su propio padre, es decir al abuelo materno que es la condición de su castración, privada de falo y que hace de su padre el responsable de su castración. Es eso que genera el deseo de hijo y el fantasma de maternidad que se organiza desde el complejo de Edipo de la niña; a este lugar ya el niño tiene que identificarse para ser el falo que falta. Es incorporación de un primer significante, significante real, suerte de padre real, el falo simbólico o S1, significante Amo. Pone un primer límite al goce materno. El sujeto incorpora el lenguaje que llega del Otro. Suerte de padre primitivo que hay que matar para devorarlo. Una huella en lo real es un signo.

Entonces hay al comienzo de la constitución del sujeto una preexistencia y una transmisión transgeneracional del orden simbólico, lo que explica la dimensión prehistórica del sujeto del inconsciente. El niño es primero hablado, identificado designado en el sistema de parentesco. El niño está identificado antes de identificarse. Pero en este lugar hay falta. Es identificado a una falta. Es hablado por el Otro antes de poder hablar en su nombre. La palabra originaria de la madre inscribe una primera huella de una pérdida de goce inicial mediante la encarnación de una letra portada en el cuerpo del niño. Es una identificación pasiva que permite al niño ser identificado a un lugar específico y distintivo en su árbol genealógico. Se sabe de antemano que llevará el apellido de su padre y él de su madre. Tendrá pues una identidad y será irremplazable. Es “esperado” después de haber sido concebido según el deseo de hijo ideal de sus padres y por esta misma razón cargado de la mochila pesada de su historia familiar que el ignora. Esta configuración del discurso familiar está fuertemente preestablecida y siempre implacablemente más o menos “patológica”. Es en el antiguo futuro-sujeto debe “encontrar” “su” lugar, es decir “devenir” el sujeto sexual (varón o niña) que ya es por anticipado. Es evidente que esta sujeción y pre asignación discursiva es absolutamente inconsciente. “Tú eres esto” es la estampilla del niño que no sabe que es el Otro que lo ha determinado. Por eso le será otorgado a la palabra materna el valor de decreto, de oráculo, de autoridad, de garantía y sobre todo de omnipotencia. Es primero el deseo del otro que será la causa del deseo del niño.

Entonces como no entender lo que como Freud dice cuando nos explica que la identificación primordial se presenta como una incorporación oral caníbal del objeto durante la fase oral en la cual sin duda la guagua chupa el seno materno no solo para alimentarse ni tampoco para solo satisfacer la pulsión oral sino también para nutrirse de la palabra de su madre que le transmite sin saberlo algo del padre con el cual su deseo tiene que ver. De este modo cuando el lactante chupa el seno incorpora los primeros significantes de la función paterna transmitida por su madre. Freud dice que es la forma más originaria del lazo afectivo con un objeto. La prehistoria del sujeto corresponde a la primera identificación.

“Esta es la primera identificación primaria, al padre primitivo de la prehistoria personal.(ver el mito freudiano del Padre de la horda primitiva). Freud ha descrito la génesis de la constitución de la cultura humana a partir de la construcción del mito de la horda primitiva proponiendo una analogía de este mito con la descripción del proceso de la constitución del sujeto. Previamente a toda relación de objeto esta primera identificación es con el padre de la prehistoria personal se realiza cuando el infans se inscribe en el Otro materno a partir del acto de incorporar un primer significante real. Como en el mito los hermanos mataron y comieron al padre primitivo de la horda para apropiarse un fragmento de su fuerza, por la vía del canibalismo, poniendo adentro de su cuerpo algún atributo paterno. Pero este primer tiempo es real; por este motivo Lacan dice que la primera identificación es una identificación a lo Real del Otro Real. Pero este sujeto primordial no es todavía el sujeto del inconsciente sino sujeto acéfalo es decir dotado de inconsciente sin sujeto. Sujeto acéfalo de la pulsión y de la letra.

Esto significa que hay que pasar por lo que falta de la madre para poder singularizarse. Ser identificado a un rasgo para construir su identidad. No soy un igual, soy un nombre. Es una primera escritura del rasgo unario, una primera marca que hace posible una identificación pasiva” ser identificado, permite la función distintiva, tener un nombre propio.

La primera identificación es entonces una identificación que se realiza con el lenguaje que se presenta como real al niño. Consiste en un primer desapego de un primer significante del campo del Otro primordial que se resta del conjunto de los demás significantes del Otro. Es el Falo simbólico, primer significante de la falta en el Otro que permite un desprendimiento primordial del sujeto por venir. Si se trata de incorporar el primer significante es incorporación de un sig
nificante real: falo simbolico o S1. Es a este S1 que el niño se identifica, siendo tachado pero no dividido (S1/$). Esta identificación requiere que la madre sea privada del falo y que de “lo padre “funcione como agente privador. Luego el niño quiere ser el falo imaginario para tapar esta falta constituyente.

Así hay un tiempo de la estructura del lenguaje donde no hay todavía ni sujeto ni objeto y sin embargo una identificación simbólica es posible aún cuando no hay sujeto. Por este motivo es preobjetal y por tanto hay inconsciente sin sujeto. El inconsciente sin sujeto es el Otro.

  • Es una primer operación de exclusión del goce pulsional.

  • Es una primera realización de la castración; Castración oral realizada con lo Simbólico.

 

5. La identificación al rasgo unario. Secunda identificación en lo Simbolico.

El sujeto del significante, (S1-S2), Falo, NDP;

¿Cómo dar cuenta del fundamento del sujeto en un anclaje que no sea imaginario, es decir que el sujeto sea distinto del yo? Para fundamentar la identificación como distinta de la que encontramos en el yo imaginario, Lacan plantea la función de la marca o rasgo unario. Esta relación se diferencia de la identificación imaginaria.

Las demandas de la madre pasan al interior como un trazo que implica la pérdida del Otro omnipotente. Un significante de esta omnipotencia es el rasgo unario que aliena al sujeto en la primera identificación que forma el Ideal del yo, I(A), reducido a un rasgo del Ideal del Otro. Un rasgo descompleta al Otro. El sujeto de la palabra $ se identifica a un rasgo del Otro. Corresponde a la represión originaria: del S2 ha sido sustraído del pare real va a ser simbolizado como marca del sujeto, rasgo unario.

La lectura del seminario IX nos enseña lo siguiente:

Si la falta es falta de un significante, y que en este lugar viene el falo como significante de la falta, ¿Como una identificación es posible entre el sujeto y el significante de su falta? Para contestar a esta pregunta Lacan profundiza la relación del sujeto con el significante.

El rasgo unario va a permitir operar esta diferencia porque posibilita pasar del signo a la letra como soporte del significante pero esta vez en lo Simbólico. El significante marca la diferencia en estado puro porque primero hay que eliminar la relación entre el signo y la cosa. Por esta operación de reducción el significante desprendido del signo será en su repetición como puros trazos: ////// un conteo de una serie de Unos en el lugar de la desaparición de los objetos. Si el signo es lo que se da al principio en tanto que es lo que representa algo para alguien su vaciamiento de significación y de sentido lo transformará en un significante que representará a un sujeto para otro significante. En esta segunda identificación el sujeto se identifica al rasgo unario y se representa como sujeto para cualquier significante de la cadena. Esta identificación (la segunda) le permite asegurar su identidad inconsciente permanente y diferencial frente a la omnipotencia del Otro. En su discurso se repite el Uno siempre idéntico a sí mismo como la identidad de percepción en la primera tópica de Freud. El sujeto del inconsciente repite su rasgo unario sin saber cual es para contarse como uno. La identidad del sujeto no es de semejanza sino de rasgo unario diferencial.

En el seminario IX Lacan propone varios ejemplos que permiten ilustrar la función del rasgo unario.

  • Los palotes marcados sobre la costilla de un animal prehistórico realizados por el cazador de mamut.

La función del nombre propio. La función del rasgo unario es del orden de la letra tal como la encontramos en el inconsciente porque inscribe el fonema. Por lo tanto se trata en última instancia del fonema escrito. La función del significante Uno se parece a la función del nombre propio con la condición de tomarlo a la letra en tanto letra que nombra un conjunto. Sus propiedades son las siguientes:

  • No es traducible sino transliterado fonológicamente, es sin sentido, es una marca distintiva, es una letra, la primera letra de un alfabeto originario que se translitera: aleph como soporte fonético, ordena el conjunto de significantes S2.

Ejemplo:

  • La huella de Viernes en la arena: primero la huella como signo del paso, segundo su borramiento deliberado que da la prueba de la existencia de un sujeto, tercero la letra como única marca que permite el regreso sobre sus pasos.

En conclusión el rasgo unario del sujeto tiene función nominante, literal, distintiva, diferencial, numérica y de marca identificadora. Es una identificación simbólica a partir de la cual el sujeto se nombra como 1, pero se resta como -1 del conjunto del Otro. Los ejemplos clínicos en los casos de Freud pueden ser indicados por la tos de Dora, la letra v del hombre de los lobos

¿Cuál es la relación entre rasgo unario, Ideal del yo, y falo simbólico?

El rasgo unario es el menos uno que falta al conjunto de los significantes en el contexto de su repetición. El Ideal del yo es el referente simbólico en la serie del las identificaciones imaginarias del yo.

El falo simbólico es el referente del goce sexual.

 

6. Tercera identificación: el sujeto del fantasma/sujeto de la neurosis.

Identificación fantasmatica del sujeto al objeto: nacimiento del fantasma.

Es una identificación imaginaria del deseo del sujeto al deseo del otro a partir de un fantasma y deseo común; necesita la realización de las dos identificaciones previas.

El sujeto se identifica al objeto a, causa de su deseo, en el fantasma el sujeto es el objeto. Es lo que causa el deseo según la estructura del fantasma $<>a. El sujeto desaparece en la demanda, el corte, la gramática, el borde de las zonas erógenas, el objeto, un rasgo parcial, no tiene imagen especular.

Ejemplos de fantasmas: en un fantasma oral el sujeto es el seno, en un fantasma de seducción, el sujeto es la mirada, en un fantasma de la escena primitiva, fantasma sadomasoquista como” pegan a un niño” el sujeto es el dolor masoquista. En un fantasma anal, el sujeto es las heces, es la voz. El fantasma es una defensa frente a lo real, satisface solamente parcialmente las pulsiones. Tiene por función de satisfacer y de sostener el deseo. Fantasma histérico: identificación como i
mitación desde un deseo inconsciente común., ser el objeto causa de deseo del otro; identificarse con la falta; ser el falo para completar al Otro; por eso complace al otro para superar su castración; su deseo es insatisfecho.

Caso 2. Ángela. Ángela es una joven de 25 años, estudiante en quinto año de universidad de trabajo social. Estudia su segunda carrera universitaria, después de haber cursado un año en la carrera de derecho. Pero no está conforme con la elección de su carrera actual. Su madre, profesora, quería que estudiara derecho para ser exitosa y tener un buen sueldo. Entonces haciendo caso al ideal de su madre duda de su opción y se arrepienta del cambio. Piensa que se equivoco.

No tiene una identidad bien definida, se siente insegura, perdió la fe en ella, tiene sentimiento de culpa. Su deseo se debilita. Tiene conflictos de deseos entre lo que debe hacer para cumplir con las expectativas de la tradición familiar, ser exitosa, ganar plata, tener una familia, un trabajo, una casa, eso es lo tradicional de los valores de su madre(I(a)) pero tiene un deseo contrario, eso es lo distinto, lo que le gusta, lo nuevo, lo alternativo, lo creativo, disfruta más de pequeñas cosas, le gusta tener tiempo para ella

( deseo).

A partir de los 14 años quería aspirar a ser un ángel i(a), ser buena, ideal, pura, inocente y perfecta. Entonces lleno su pieza de ángeles de todas formas, tamaños y colores. Incluso su madre le compra ángeles para aumentar su colección. i(a)=I(a) Pero hoy se angustia , es el motivo de consulta.

El proceso de la terapia la lleva a no seguir el modelo de su madre, ya no siente este deber paralizante, abrió los ojos, no posterga mas lo que le gusta, dice lo que piensa, salió del encierro familiar, se siente más contenta, más segura y consolida su sentimiento de identidad. Vemos como entonces el yo ideal se distancia del ideal del yo I(a); a se mantiene a distancia del ideal del Otro, I(a).

Comenta que se acerco a su padre y que hace poco la figura de su padre se volvió más potente que la figura de su madre. Me comenta esta percepción revalorizada de su padre a continuación del relato de un sueño en el cual ella ve llorar a su madre porque su padre murió en un accidente automovilístico viajando a Talca. Lee en la placa de la tumba el nombre y los apellidos de su padre. La madre que llora la pérdida de su marido, eso significa que está en falta. Perdió su omnipotencia. El Otro materno esta castrado. Pero eso debido a la operación de la muerte del padre. Hay que matar al padre para incorporar su nombre; el nombre del padre es lo que permite elevar al padre primitivo a la dimensión del padre simbólico, hacer del padre un significante que pone límite al deseo de la madre. Bajo esta condición, la de haber podido recuperar el significante paterno, el deseo de Ángela emerge de su estado de hibernación, para lograr este cambio de identificación fue necesario cuestionar su yo ideal, ser un ángel, luego con la verbalización provocar la caída de los Ángeles de los cielos a la tierra para que un nuevo sujeto renazca, el de una mujer con un deseo femenino. El poder del psicoanálisis no es un poder mágico ni divino, sino poder de la palabra.

En la neurosis, se cumple la primera, la secunda y la tercera identificación simbólica.

 

7. La transferencia

En el pasado del sujeto esta función de reconocimiento a partir del Ideal del yo puede haber faltado. Hubo imposibilidades ligadas a la historia del sujeto que hacen que ciertas imágenes del yo no son jamás vistas porque no han sido reconocidas. Entonces esto es el inconsciente. El inconsciente es una memoria de imágenes traumáticas que fueron rechazadas, excluidas( Verworfen) o reprimidas (Verdrankt). En la historia del sujeto hay agujeros; pero su memoria se abre solo por la verbalización del paciente hacia el analista.

Entonces lo que la cura psicoanalítica aporta es el reconocimiento del deseo por la nominación en tanto que el deseo del sujeto es el deseo del Otro. Es decir que se trata de una integración del sujeto en su sistema simbólico y no en el del analista. Es cierto que el analizante demanda su reconocimiento por parte del analista. Pero este tiene que abstenerse de responder desde su yo, sus pensamientos y sus valores sino se equivocara de registro y completara la imagen narcisista con una identificación a su propio ideal del yo. De este modo el análisis conduce a una lectura de la historia simbólica del sujeto, con sus agujeros, sus traumas, sus mandatos, lo no realizado en lo Simbólico.

Como se hace?

1. La transferencia es imaginaria. El análisis produce una suerte de despersonalización que es la señal del franqueamiento de la pantalla del imaginario, travesía del espejo, por la proyección sobre el espejo vacio que es el yo del analista.

2. La transferencia es simbólica: es travesía del muro del lenguaje con inscripción en otro lugar, lugar de la palabra que hace existir el otro cuando una persona habla a otra persona de manera autentica y plena en base a su deseo de reconocimiento. Con esta condición el sujeto llegara al lugar del Ideal del yo. Qué lugar ocupa el analista en la transferencia? Primero ocupa el lugar del yo ideal y luego más tarde el lugar del Ideal del yo. Pero es a su Ideal del yo que el sujeto tiene que advenir y no al Ideal del yo del analista. Cuando estos dos lugares están confundidos se produce el estado de enamoramiento pasional (el amor se da cuando el otro satura la imagen del objeto) y la agresividad(el odio aparece cuando el otro frustra al sujeto de su ideal) observables en la transferencia. Es lo que pasa en la hipnosis. El psicoanálisis es una hipnosis al revés. Por este motivo el analista tiene que mantener a distancia el yo ideal del Ideal del yo para permitir al sujeto desprenderse de una identificación narcisista ideal y mantener la falta. Técnicamente Lacan propone que la posición del analista sea la de una ignorancia formal para contraponerse a las pasiones del amor y del odio.

Con respecto a la dirección de la cura podemos intuir que es la liberación de una alienación del sujeto al deseo del Otro y su reconocimiento simbólico por parte del analista que producirán un efecto terapéutico porque modifica la posición del sujeto frente a la castración y al traumatismo originario. Realizar la verdad de su deseo como sujeto es según Lacan el horizonte del progreso de la cura. Incluso si esta verdad solo puede decirse a media.

 

 

 

 

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