IV JORNADA INTERNACIONAL DE PSICOANÁLISIS – VALPARAÍSO

24 de septiembre de 2011

Viña del Mar

TRANSFERENCIA Y ARMONÍA MÉDICA

Fanny Serrano

Podemos trabajar múltiples aspectos sobre la transferencia, preguntarnos ¿qué es la transferencia? ¿qué podemos decir de la transferencia?

Pretendiendo articular algunos fenómenos , como:

el amor de transferencia

la resistencia

la repetición

desde las construcciones freudianas y los aportes lacanianos. Otro fenómeno que amplia Lacan en su obra en la cuestión del saber.

el «saber hacer» que se trabaja en el análisis y la posición dinámica que toma el analista en transferencia. Este último punto intentaré mostrar.

Estos fenómenos pensados en una relación del paciente con el analista, una relación particular en donde Freud dio cuenta de que algo del orden de los afectos había ahí, concibió la transferencia como la manera que el analizante repite vínculos amorosos anteriores con otras figuras, en la relación transferencial con el analista, son recuerdos reprimidos, el paciente no da cuenta de ellos se revelándose en ese amor de transferencia. Freud en estudios sobre la histeria, también descubre que el paciente no puede llevar a la consciencia estos recuerdos, produciendo allí una resistencia, como un impedimento al trabajo analítico.

La Transferencia entonces esta en movimiento a partir de estos fenómenos, es un instrumento en la dirección de la cura.

Luego de los aportes freudianos, otras escuelas como la psicología del yo; le dieron vital importancia a derrumbar las resistencias del paciente, Lacan va más allá de esos aportes que ubican al paciente como obstaculizando su tratamiento, como si fuera una «mala voluntad», dice Lacan, esto sería más bien una relación dual del orden de lo imaginario,

Considera la resistencias como un fenómeno transferencial en la cura analítica, lo relevante es que el analista intervenga en ese campo imaginario que en algunos casos se puede dar al inicio del trabajo analítico y apueste a otras intervenciones desde lo simbólico.

El analista es protagonista en el escenario de la resistencia, Lacan dice: «no hay otra resistencia al análisis que la del propio analista». Cuando esto se presenta, estamos en el campo del entendimiento absoluto del padecer del paciente, más bien creemos entender y así encaminamos al analizante a la resistencia, el paciente no quiere entender del todo su padecer, por lo tanto se resiste, lo que quiere es curarse. Si hacemos este trabajo se esta manera sería como una suerte de fascinación y encantamiento, es precisamente lo que debemos evitar, no guiar al paciente para que entienda lo que nosotros creemos entender.

Lacan, también discute el punto en donde se quiere cruzar a la Transferencia con los afectos, dice: no es el sentimiento o emociones como el amor el odio, lo medular o esencial; sino lo jugado en el campo simbólico, en el acto del habla, que se despliega en esa relación analizante – analista.

Sobre la repetición

Lo determinante de la repetición, son los aspectos simbólicos de la Transferencia que trae el paciente, aparecen los significantes asociados a la vida del éste al contrario de los aspectos imaginarios de amor y odio como elementos de la resistencia.

Otro fenómeno es el tema del saber, si bien la transferencia se manifiesta como amor, lacan dice que se trata de amor al saber. En este amor de transferencia se juega un saber, el paciente ama al analista, porque lo ubica en un lugar de saber. El paciente llega desorientado y el suponerle un saber al analista lo encamina.

Lacan formula otro fenómeno de la transferencia, que denomina Sujeto Supuesto Saber SSS.

El paciente otorga un saber al Otro (analista), en TR se posibilita este fenómeno, por la suposición de algún saber, lo que implica que ese Otro es constituido como un ser no carente, amo de la verdad y que puede ordenar, orientar, sugerir, recetar, mejorar…entonces voy donde ese Otro que sabe.

El psicoanálisis unió ese saber al amor, ese saber no está del lado del saber científico, que sería más bien un conocimiento, sino ese amor como un acto dirigido a otro.

A partir del concepto de SSS y sus implicancias en los discursos, intentaré articular este trabajo, que llamé «Transferencia y armonía médica»,

Sobre el tema del año de AF «La Transferencia», pensé en ir al seminario 8 de lacan La TR, leí el índice y aparecía una clase denominada «la armonía médica», al leerla pensé en algunas experiencias clínicas , volví a lacan e intente responder a las preguntas , ¿Por qué se generan en los discursos analíticos y los discursos de la medicina, diferencias frente a un mismo paciente, como entender esto?. ¿Será posible aunar ambos trabajos?

Estas son algunas preguntas posibles de pensar.

Lacan elabora un análisis en la primera parte del seminario sobre la TR que denomino «el resorte del amor» a partir de varios discursos de filósofos griegos, sobre el dios eros, dios del amor, escritos por Platón en El Banquete,

Uno de ellos realizado por Erixímaco, médico griego del s IV a.c. Al comenzar su análisis LC dice, «contengamos el aliento por un instante que se trate de un médico es para interesarnos».

El discurso de Eriximaco plantea un lugar; estar en armonía, en el encuentro de un complemento, logramos el equilibrio y así ser mejores.

La armonía es mantener un equilibrio en todas las cosas del universo, impulsos positivos o negativos, es decir, por medio del amor se logra el equilibrio entre lo bueno y lo malo; pero para lograr ese equilibrio se necesita de un contrario, y así complementarse. El cuerpo posee un doble eros en estado sano y otro en estado enfermo, estos como desiguales. La armonía sería favorecer a los elementos sanos y buenos, no desconociendo los malos y enfermos; por medio del amor entre sí se logra armonizar estos elementos y el médico es el que logra esta operación, Eriximaco indica que la medicina es el conocimiento de operaciones amorosas en tanto completud . Entonces la armonía es una consonancia y acuerdo a partir de lo discordante.

En el saber médico no hay falta, no hay vacío posible. La persona aspira a la unificación a la integridad, a la salud. El analista opera desde otro sitio, el lugar de la falta, de la carencia, un saber que no se tiene, un lugar de ignorancia.

LC, se pregunta por qué la idea de salud puede ser un problema. Para señalar como esto se ve en la clínica, entregaré una pequeña viñeta de una paciente que llega al consultorio; en varias oportunidades así es como se presentan, más bien como responden a la pregunta ¿qué la trae a consultar? y responde «porque tengo problemas de salud».

Lacan intenta responder que más bien lo son los medios empleados para recuperar el estado de salud, estos medios dejan ver los efectos paradójicos de ese estado de salud, es un manejo en las prácticas clínicas para buscar ese equilibrio.

Esto dice lacan en el discurso de Eriximaco bajo el nombre de armonía, una noción fundamental para la posición médica, una posición que se cuida, por ejemplo en la medicación, en la cantidad de dosis, es una idea de medida, por ejemplo pensando en las vacunas, son paradojalmente microbios que entran a unirse a los otros microbios unos buenos y otros malos y allí no se produce un estado mórbido o más bien se evita o se previene, eso es salud.

El paciente llega a la consulta del analista en busca de este sentirse aliviado, incluso algunos nos saludan y preguntan, tiene algo que me dé para curarme…(podría acercarle una copa de vino), va en busca de esa dosis mágica que lo mejore, primera aproximación lo más cercano al amor. El médico responde a esta demanda, no puede sostenerse en falta, da respuesta a esta búsqueda.

El lugar del analista parece que es otro, lacan elabora el concepto de SsS, como p
ilar de la transferencia, en cuanto hay sujeto al que se supone saber, hay transferencia. El paciente le atribuye al analista ese supuesto saber, desde allí el analista se ofrecerá como vehículo y encarnara ese SsS…no es que se designe al analista como SsS más bien es una función que el analista encarna en la cura. No es el saber realmente que tiene el analista sino el saber que el analizante le supone, esta cuestión es importante para responder la pregunta de la posición del analista frente a la posición médica y sus respectivos discursos.

Desde este supuesto, el analista estaría en completud ,en un saber total, podríamos pensar que estaríamos igual que el médico, lo distintivo es el lugar que el analista ocupa, ¿cómo respondemos a este llamado del paciente; en el trabajo analítico?. El analista debe comprender que ocupa la posición de alguien que el analizante le presume un saber, de esta atribución que es conferido el analista no sabe nada, quizás aquí se marque una distinción con la postura médica.

Es decir ese saber lo constituye el analizante para obstruir la falta en el Otro, así supone un saber en el Otro, lo construye como un ser no-carente, como un amo, pasamos a encarnar para el analizante la posición del ideal, del saber, una idealización, una identificación con lo ideal. Esto es muy importante al comienzo de un trabajo analítico, que nos ubique el paciente allí al principio, es necesario para instalar la transferencia y desde allí articular la dirección de la cura, el paciente llega demandando un saber y si le decimos «no sé como ayudarlo», entonces no tendríamos trabajo posible.

La dirección de la cura permite que esto se mueva aproximándose a un lugar de ignorancia, un cierto desplazamiento del analista que se va dando en el transcurso de la cura analítica. Este lugar conferido le permite como función producir las significaciones del sujeto.

El discurso y la posición del médico, queda en ese lugar del saber, lugar de amo, de ideal, no hay posibilidad que esto se mueva, creo que allí quizás radique esos dos discursos en donde nos posicionamos frente al malestar del sujeto. En el análisis no hay nada elemental , como un saber absoluto, nos suponen un saber, sin falta, un lugar de completud, sin embargo en donde nos ubicamos es un lugar de falta, de vacío, que durante la dirección de la cura, permitirá que el paciente pueda formar un efecto de deseo propio para constituirse como un sujeto en falta.

En respuesta a la posibilidad de trabajar juntos, médico – analista, pareciera que la apuesta es que sí es posible; entendiendo las posiciones de cada uno y la escucha que cada cual le otorgue a ese sujeto que llega a consultar y el lugar mismo que uno le otorgue al otro. La integración profesional y la apertura a dar lugar a cada escucha permitirá pensar en esa «armonía» de la que se discutía por el S IV A.C. como dije al comienzo, para seguir pensando: «Entonces la armonía es una consonancia y acuerdo a partir de lo discordante.

Un caso de un hombre de 31 años que viene a consultar porque su neuróloga le sugirió atención psicológica. Comenzamos a trabajar y me doy cuenta que permanentemente sugiere que le entregue informes a la neuróloga, no me opongo, sin embargo le digo que ella me puede llamar directamente si está interesada en algo en particular, cuestión que no ocurre. Me parece importante llamarla para intentar instalar una relación profesional con este caso. La neuróloga me comenta que ella lo ve cada cierto tiempo, preciso que es cada dos meses, que encontraba necesario una terapia psicológica para minimizar su estado depresivo que se expresaba en decaimiento, llanto, sudoración y en algunos momento taquicardia. Le comenté que el paciente está viniendo responsable y puntualmente una vez por semana, que lo veo comprometido con su proceso, le ofrezco enviar en un informe lo que le comento, me dice que estaría bien y es lo que hago. Dejo abierta la posibilidad para que podamos contactarnos en cualquier otro momento que fuese necesario. Luego de un tiempo, el paciente me dice que la neuróloga sugiere que la atención psicológica sea una vez por mes, porque ella ve que está mucho mejor de su estado depresivo.

Veo aquí una disposición médica, estilo sugerencia u orientación, también pienso que puede ser una instancia que el propio paciente genere, entonces mi apuesta como una estrategia en el trabajo analítico es acceder a esa solicitud. Que aparezca en el paciente un sujeto más allá de la disminución sintomatológica es una dirección de la cura, al no acceder por ahora a esa sugerencia es posible que no aparezca nada más, ni el paciente en consulta. Es que pueda dar cuenta de su deseo, más que de algo impuesto por otro, es una cuestión gatillante en el funcionamiento del paciente. Entonces por ahora una vez al mes es mejor que nada. Yo también le hago caso a la neuróloga, porque al parecer lo que ella vio en el paciente es que los síntomas ya no eran tales, entonces bien con el trabajo con la psicóloga , suficiente tiempo.

Sin embargo el trabajo analítico va más allá de la disminución de los síntomas, vemos una distinción notable entre la posición médica y la del psicoanálisis, más bien es interesante preguntarnos por el sentido que tiene para el paciente ese o esos síntomas, entonces es otra cosa.

Decir bien al dictamen médico muestra al paciente el resultado de un saber, es como seguimos en transferencia, es como cuando llega el paciente por primera vez a pedirnos ayuda, porque nos confiere un saber y no podemos decirle que no sabemos, entonces esa es otra estrategia posible dentro del trabajo analítico; lo dejamos allí por un tiempo hasta que por medio del propio discurso del paciente en transferencia, se produzca una apertura al campo de los significantes en donde el despliegue de la regla fundamental de la asociación libre sea el camino de la cura; más que mi propio discurso o el discurso de otro.

 

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