Madrid, 22 de septiembre de 2012

 

¿Qué es el inconsciente? Hoy hablaré de algunos elementos que balizan el camino de este tema del año, tema complejo. Decir in-actualidad de la lógica del inconsciente supone inconsciente, lógica y actualidad o no actualidad, lo que se refiere al tiempo. La pregunta ¿como es que el inconsciente ignora el tiempo? supone ya una definición un poco más clara de que se trata al hablar de inconsciente. Igualmente hay que aclarar lo que suponemos en el término tiempo, dos elementos complejos con su propia definición cada uno. La palabra ‘inconsciente’ pasó a través de algunas culturas y no de otras, por ejemplo en España hubo dificultades para hacer pasar la idea de inconsciente, al contrario que en Francia o en Argentina, donde esta palabra forma parte de la vida cotidiana. Y aunque en estos países el psicoanálisis e incluso Freud se pongan fuertemente en cuestión, eso no impide que el cine, el teatro, los periodistas, en suma que en el ámbito cultural francés no se pueda hablar de una obra sin señalar el Edipo, el inconsciente o incluso el inconsciente en acción cuando uno de los políticos franceses hacen actos fallidos, etc.

 

 

Palabra habitual pues, ‘inconsciente’ que para nosotros, analistas, hemos de definir con más precisión. Una forma de plantear lo que es el inconsciente puede ser: ‘Un comienzo que no termina’. Conviene recordar como enfoque la tesis freudiana de intemporalidad del inconsciente, en el artículo ‘Lo inconsciente’, lo cito: «Los procesos del sistema Inc. se hallan fuera del tiempo; esto es, no aparecen ordenados cronológicamente, no sufren modificación ninguna por el transcurso del tiempo y carecen de toda relación con él. También la relación temporal se halla ligada al sistema Cc. » Ahí hay algunos elementos para ubicarnos, la relación con el tiempo tiene que ver con lo consciente y lo que tiene que ver con el inconsciente no tiene ninguna relación con el tiempo, y a ver de que tiempo se trata.

 

Este enfoque guarda relación con el inicio y el fin de una cura, dos elementos fundamentales que tienen que ver con el tiempo. Podemos abordar los preliminares de un análisis porque sabemos que algo de lo que se desarrollará después en la cura está ya presente ahí, el futuro tiene su presencia con relación a un pasado que se relata en torno al síntoma y a la demanda. Y porque suponemos que en los preliminares el tiempo del que se trata no es un tiempo cronológico, suposición forzada para poder escuchar algo que surge en el discurso fuera del ámbito cronológico, ya que si no serían preliminares para contar la vida del sujeto, su nacimiento, etc, a la manera médica. El interés de los preliminares es que no se trata de escuchar la cronología de lo que el paciente trae. Del mismo modo, en el fin de análisis se dicen todavía cosas fundamentales que no se dijeron en el transcurso del análisis, y eso es porque la cronología tampoco es el punto de interés en el desarrollo de un análisis. Si se pueden decir cosas importantes en un final de análisis no es porque es el final del análisis sino porque todavía algo del discurso se puede plantear fuera de la cronología. Si no fuera así, un fin de análisis sería terminar un proceso cronológico y no tendría un interés particular como fin. Muchas veces este fin de análisis es importante porque surgen cosas que no surgieron antes. Y precisamente porque no es una cronología con un comienzo, un desarrollo y un fin, es por lo que es tan difícil tomar la decisión de un fin de análisis. Tampoco se escucha algo nuevo, pero se escucha que se trata del fin de algo, fin que no tiene por tanto la necesidad de terminar, es la paradoja. Hablar del fin de análisis no tiene como lógica precipitar el fin, también eso tiene que ver con la suposición de que el inconsciente ignora la cronología.

 

El paciente relata en función de una cronología pero la suposición del analista es otra, son dos lugares diferentes.

 

E. Van Morlegan: muchas veces se relata que haber vivido una situación llevó a esa otra, ahí habría una cronología, ¿no?

 

R. Lévy: ¿es cronología o es lógica? Incluso con los niños se habla de que en un momento se puede y en otro no. ¿Es cuestión de evolución cronológica o de una maduración lógica? Los niños tienen una lógica de pensamiento particular en distintas edades pero que son lógicas distintas y no se pueden reducir a una cronología de maduración.

 

M. Moreno: ni a una zona erógena. Lacan plantea que la estructura de la demanda no tiene que ver con la zona erógena. Se puede tener una estructura anal sobre la boca.

 

R. Lévy: el tiempo lógico, ¿tiene una trayectoria tan distinta del cronológico? El tiempo del inconsciente también es el tiempo de la sesión que hay que abordar igualmente con la perspectiva de una relación estructural con el tiempo psíquico, si no, el tiempo de la sesión no tendría ningún sentido. Sin esta relación entre tiempo de la sesión y tiempo del inconsciente como tiempo lógico, la cuestión de cuando cortar la sesión no tendría ningún sentido. La sesión es un lapso de tiempo en el que se establece una cierta relación con la dimensión del inconsciente, con esta paradoja de que justamente el inconsciente ignora el tiempo. Esa es la dificultad, ¿como plantear la cuestión del tiempo de la sesión, con la paradoja de esta suposición? ¿Tiempo largo, tiempo corto?, ¿de qué tiempo se trata en la sesión?

 

La palabra paciente hace escuchar que el tiempo del analizante es precisamente un tiempo de espera. El tiempo del analista sería, por el contrario, el tiempo de un saber que ya está ahí, un saber que saca a la palabra de un devenir para inscribirlo en un presente de la sesión. Se juega con las categorías de la cronología del tiempo. En este inicio, la temporalidad libidinal también se reduce lo más frecuentemente a la intermitencia del deseo y a su variación. Cuando se trata de deseo, la inscripción del lugar libidinal no es más ni menos que la variación e intermitencia de un deseo. No hay un lugar libidinal determinado ni una inscripción, sino un objeto a obtener que supone algo del deseo pero con su intermitencia. El deseo no tiene posibilidad de mantenimiento permanente. La cuestión del deseo se plantea con respecto a una estructura del tiempo intermitente.

 

F. Miralles: …………….. inaudible.

 

R.Lévy: La cuestión se plantea como satisfacción, o bien se supone una satisfacción completa en esta zona erógena con posibilidad de obtener algo completo del objeto y en este caso podemos decir que hay una cronología y que se inscribe algo en la zona que ya siempre será así, como lugar. O bien se supone que nunca hubo una satisfacción plena, en cuyo caso y es la suposición que hace Lacan frente a los post freudianos, y especialmente frente a
M. Klein, diciendo que la idea de una satisfacción plena no existe. Lacan traslada la cuestión de la zona erógena a la cuestión del objeto, diciendo que el objeto puede existir como representación de la erogeneidad de la zona porque no hay objeto y porque la satisfacción no fue nunca plena. Y de ahí surge el objeto, de una falta de satisfacción y no al contrario.

 

F.Miralles: Lo que dices de la temporalidad libidinal es un poco distinto. La oscilación del deseo de la que hablas es un poco diferente de si existe satisfacción.

 

R.Lévy: no, porque si se supone que no hubo nunca satisfacción plena, ello supone que cuando hablamos del objeto es el objeto inventado por el hecho de que ningún objeto fue el objeto satisfactorio pleno. Es de la estructura de donde surge la cuestió
n del deseo, si no, no habría ningún deseo, sino solamente satisfacción. La vacilación del deseo es la consecuencia. La oscilación tiene que ver con el hecho del vacío alrededor del cual camina el deseo.

 

F.Miralles: ¿como se explica esa intermitencia? Es un movimiento …no me queda clara la lógica de las fases.

 

M.Cruz Estada: cuando nos ponemos muy demandantes de falo, quejándonos mucho, es porque no hay deseo, cuando nos hemos llenado demasiado de lo imaginario del falo no hay manera de desear y al contrario, cuando pasas por la castración hay un entusiasmo, un ímpetu.

 

R.Lévy: un buen ejemplo es la relación femenina con lo sexual, que es distinta de la posición masculina. Según como cada lado se refiere, se relaciona con el falo, la cuestión de la permanencia del deseo es distinta. Una consecuencia lógica es la distinta relación de los hombres y las mujeres con la pornografía. No hay nada que ver, para una mujer, en la pornografía y hay todo para ver del lado masculino, sabiendo que ninguno de los dos ven nada. La manera de plantear la mirada y la relación con el deseo es muy distinta.

 

La interpretación, por su efecto de sorpresa, inscribe de nuevo el evento fuera de su campo traumático, des-temporalizado. No olvidemos que la escansión o la variación del tiempo de la sesión podría ser una forma de permitir hacer aparecer el objeto, jugando alrededor de la temporalidad, de la variación del tiempo y de la intermitencia dentro de la sesión misma. Hacer del tiempo el producto de un acto, acto analítico, que como puntuación de una temporalidad asegura el acercamiento a, lo que después de Freud y Lacan llamamos, lo real del tiempo. Si hay algo que nos aporta el descubrimiento del hecho que el inconsciente ignora el tiempo, de la intemporalidad del inconsciente, es introducirnos en la dimensión de lo real del tiempo, algo que no se puede pensar.

 

Eso nos lleva a preguntarnos: ¿A qué llamamos inicio de una cura?, ¿como considerar cuando un análisis empieza si consideramos que el inconsciente ignora la temporalidad?, ¿cual es el lugar que podemos dar a la nosología, al diagnóstico, al tiempo preliminar? ¿Podemos hablar de una indicación o de una contraindicación? Y en esta mismas línea ¿es suficiente plantear el deseo del analista o la demanda del analizante para dar cuenta de este tiempo de establecimiento de un inicio de análisis? Son preguntas fuertes.

 

G. Kozameh: se llaman entrevistas preliminares, no?

 

R.Lévy: Un preliminar supone un tiempo cronológico y eso es una paradoja si consideramos que el inconsciente ignora el tiempo. Eso nos lleva a cuestionar eso con lo que aparentemente trabajamos fácilmente.

 

R. Hernández: también eso se refiere al preliminar del tiempo lógico.

 

R.Lévy: claro, es toda la cuestión del saber clínico lo que se plantea con la cuestión de la
temporalidad de los preliminares. Lacan lo plantea y contesta claramente con una critica de la evidencia de la nosología clínica y lo critica a partir del saber, dice: «Un sujeto es psicoanalista, no sabio ni parapetado tras las categorías en las que habría algunos cajones para ordenar síntomas psicóticos, neuróticos u otros,en la medida que puede entrar en el juego del significante»1.

 

No se trata de ordenar la clínica nosológica habitual, sino que entrar en el inconsciente del otro supone alguien que puede jugar con el significante. Lacan contesta a la primera pregunta, es decir el inconsciente ignora el tiempo porque está estructurado como un lenguaje, lenguaje que abre a otra categoría de saber distinta a la de la medicina o de la psiquiatría. Cito a Lacan: ‘La categoría del saber, es ahí donde reside lo que nos permite distinguir radicalmente la función del síntoma, si es que al síntoma pudiéramos darle su estatuto como definiendo el campo de lo analizable, la diferencia de un signo, de una matización que nos permita saber que ahí hay hepatización de un lóbulo y de un síntoma en el sentido en que debemos entenderlo, como síntoma analizable que justamente define, aísla como tal el campo psiquiátrico y le da su estatuto ontológico, es que hay en el síntoma la indicación de que es cuestión de saber»2

 

Es decir que Lacan opone la clínica médica del signo a la cuestión de la suposición de un saber en el síntoma. Ahí se distingue la posición del analista y la del médico.

 

De ahí la conclusión, momentánea, de que es porque el inconsciente está estructurado como un lenguaje por lo que ignora el tiempo y que el síntoma representa al sujeto para otro significante. Ahí se produce la interpretación lacaniana a propósito del síntoma: el síntoma representa al sujeto, lo que es revolucionario ya que en la psiquiatría clásica el síntoma es el signo de una semiología y no representa al sujeto, no se supone que el síntoma tenga ningún saber del Otro.

 

P. Fayet: esta intemporalidad tiene que ver con el sujeto estando entre dos significantes. El inconsciente es que está entre dos significantes, fuera del tiempo.

 

R.Lévy: efectivamente, ahí estamos en lo más importante de la sustancia psicoanalítica, en lo que concierne al inconsciente. Lacan asume todas las consecuencias de su forma de pensar el inconsciente, el ‘Umbewuste’, veremos la diferencia entre Freud y Lacan a este respecto.

 

En consecuencia, la temporalidad no tiene ya más razón para estar en una cronología cuando Lacan cita dos ejemplos de Freud: la afonía de Dora, que la representa para el significante ‘Sra K sola’ y su tos la representa para el significante ‘Padre afortunado’, ‘Padre sin fortuna’. El síntoma de Dora la representa para otro significante, de la misma forma el adelgazamiento del Hombre de las ratas le representa para el significante ‘Dick’, su rival respecto a la mujer de sus pensamientos. Así en estos dos ejemplos, el significante S2 es un significante para el que otro significante S1 representa al sujeto, por eso al inicio de un análisis no es el tiempo cronológico el que cuenta sino la lectura de la enunciación del síntoma como enunciación de la cadena de significantes en la palabra del paciente. Así el síntoma como S2 es uno de los primeros referentes teóricos de la clínica psicoanalítica, pero si eso tiene un sentido es porque hay un psicoanalista. No sería posible plantear esta estructura S1, S2 si no hubiera un psicoanalista a quien se dirige el discurso de la demanda, si no sería una nueva semiología médica. Es porque hay un psicoanalista por lo que el texto del síntoma puede desplegarse.

 

Es importantísimo incluir en la cuestión del síntoma la del psicoanalista, es decir el síntoma, en psicoanálisis, de la transferencia o dentro de la transferencia. Sin esta cuestión del síntoma en transferencia estaríamos en la semiología médica. Por eso, también hemos visto este año que no podemos interpretar fuera de la transferencia, si no, nos comportamos como especialistas médicos de la interpretación social.

 

P. Fayet: También hay transferencia en otros entornos.

 

R.Lévy: claro y muy fuerte. Hago énfasis para definir los lugares pero obviamente en la medicina hay transferencia, pero el médico no trabaja a partir de la transferencia. Es la diferencia entre transferencia y relación médico-paciente.

 

P. Fayet: en el discurso médico es seguro que no hay este enfoque pero hay médicos que si pueden estar por la escucha y se acercan de otra manera al síntoma.

 

R. Lévy: La particularidad de tener en cuenta la transferencia con respecto al psicoanal
ista es que éste supone o sabe que él es una formación del inconsciente del otro (y también de si mismo), por eso solo hay una transferencia. Y esa es la diferencia radical con el discurso médico, no con el médico como tal. Tienes razón Philippe en que los médicos y el discurso médico son dos cosas diferentes.

 

Una de las consecuencias de lo que hemos señalado es que no se puede plantear que una interpretación pueda tener sus efectos solamente en una vuelta al inicio cronológico de la constitución del síntoma. Lo que no impide preguntar cuando empezaron las cosas, eso no significa que no sea importante en el transcurso de la cura. La aclaración del punto inicial cronológico sería solamente una forma de dar sentido al síntoma. Es decir, «no es el efecto de sentido lo que opera en la interpretación sino la articulación en el síntoma de los significantes (sin sentido) que se hayan prendidos en él»3

 

J.M. Martin: ¿Qué quiere decir Lacan cuando dice que la interpretación es la puesta en acto de la realidad del inconsciente, de la realidad sexual?

 

R.Lévy: Es ni mas ni menos que decir algo de la interpretación, algo que viene a desmontar la constitución del síntoma como significante y no es cuestión de sentido sino de significante.

 

J.M. Martin: porque, si no, ¿podría hacer síntoma?

 

R.Lévy: Si, es del síntoma de la transferencia de lo que se trata y no el síntoma por el que el paciente vino a preguntar. Se trata del síntoma psicoanalítico, el que aparece dentro de la transferencia.

 

Veamos como Freud plantea la cuestión del tiempo. Él plantea 4 características del sistema inconsciente:

1-ausencia de contradicción y de negación
2-proceso primario incluyendo la movilidad de las investiduras libidinales
3-atemporalidad, el inconsciente ignora el tiempo
4-en el inconsciente, la realidad psíquica reemplaza a la realidad exterior.

 

Lacan propone una inflexión de la palabra inconsciente, él retoma el alemán ‘Umbewuste’ pero traduce literalmente por l’Une bévue. La traducción literal es interesante, es el mismo proceso de construcción y de interpretación que se encontraba en la escritura egipcia, mantiene la escritura casi igual, toma la fonetización de una palabra de una lengua a otra para cambiar el sentido o dar otra inflexión y mantener algo presente de la lengua inicial. Entre ‘Umbewuste’ y ‘l’une bévue’ se escucha algo similar, mantiene la homofonía pero con un sentido diferente.

 

‘L’une bévue’ significa un deslizamiento, un tropiezo, un error. Bévue quiere decir equivocarse, cometer un error. Cito a Lacan: «en alemán ‘umbewuste» quiere decir inconsciente pero traducido por ‘l’une bévue’ significa otra cosa, un tropiezo, un tropezar, un deslizamiento de palabra a palabra y desde luego que se trata de eso, cuando nos equivocamos de llave para abrir una puerta, y precisamente esta llave no la abre, Freud se apresura para decir que se ha pensado que la llave abría la puerta pero que se ha equivocado……»4

Es decir que Lacan insiste en decir que más allá de la constitución del inconsciente, el inconsciente es algo como un fallo, una equivocación, un error, algo que se quiere hacer pero se hace lo contrario. Lacan. insiste en definir el inconsciente tal como aparece en la ‘Psicopatología de la vida cotidiana’.

 

La concepción del tiempo en psicoanálisis es una concepción de la memoria, es la tesis principal de Freud en la seducción primaria, que postula que la teoría de la seducción es un trastorno de la memoria, ahí se funda la concepción del inconsciente para Freud. El trastorno de la memoria como tal es lo que Freud llama ‘Unbewuste’, es decir amnesia y represión, o sea un evento traumático de lo real. Freud abandona rápidamente esta teoría de la seducción, como inicio del trauma, para considerar el fantasma, lo que permite abrir un lugar a la concepción del aparato psíquico, gracias al lazo supuesto entre el evento traumático y la represión. Según A. Laget, siguen tres tesis iniciales en Freud, que ella llama ‘Tesis banales’, son tres:

-la primera: la represión que afecta a los recuerdos queda afectada a la memoria
-la segunda: no hay otro problema de la memoria que el que concierne a la represión
-la tercera: la cura colma las lagunas de la memoria.

En efecto hay una asimilación del inconsciente a una memoria y de la memoria a una reproducción de toda la historia del sujeto. Consecuentemente, estas tesis prínceps freudianas suponen la correspondencia entre la temporalidad del sujeto en su memoria y la historia del sujeto, algo íntimamente ligado entre temporalidad e historia del sujeto. Las historias sobre la histeria traen algunas precisiones a propósito del tiempo en la cura vía la cuestión del síntoma. Cito a Freud (en estudios sobre la histeria, psicopatología de la histeria): «Es por completo imposible realizar de un solo trazo el análisis de un síntoma o de volver a empezar tras las interrupciones del trabajo de forma que coincidan exactamente con las pausas en la liquidación, las interrupciones inevitables que dictan las circunstancias accesorias del tratamiento, la horas de sesiones modificadas sobrevienen en los momentos menos favorables, en el momento en el que se esperaba una decisión, o un nuevo evento iba a surgir. Estos fastidios son comparables a los que estropean, para un lector de periódico, la lectura de los capítulos del folletín cuando después del discurso decisivo de la heroína, después del tiro del arma de fuego, etc, se dice: esto continuará en el próximo numero»5.

 

Así para Freud la memoria está bien ordenada, supone una estratificación y determina tres ordenes de estratificación. Uno no puede escapar a una visión cronológica de la estratificación. La tesis banal es la de la estratificación, la cronología, la traducción….luego a partir de la estratificación de la memoria Freud hace poco a poco mas compleja la cuestión.

 

Cito a Freud: «todo ocurre como si se despojase de los archivos que se tienen en un orden perfecto. Por otro lado eso es un hecho ordinario que se presenta en todos los análisis: el orden cronológico es tan riguroso como lo es es el de los días de la semana o los meses del año en las personas mentalmente normales»»6

 

Esas son las tesis banales pero lo interesante en Freud y también en Lacan, es que no dudan en contradecirse con sus tesis precedentes. Son investigadores, pueden cuestionar sus primeras tesis y refutarlas. Lo que Freud introduce es una desestabilización en el buen orden de la memoria y en consecuencia de la temporalidad, introduciendo algo que es todo lo contrario de una banalidad y que es la particularidad temporal del ‘après-coup’. Dice: «nunca dejamos de descubrir que un recuerdo reprimido solamente ‘après -coup’ se transformó en un traumatismo.» 7Ahí hay una resonancia de dos momentos en el tiempo, una forma que rompe con los presupuestos anteriores del determinismo y del tiempo del individuo, es una revolución. Introducir la cuestión el ‘après-coup’ es revolucionar la tesis de la cronología de la memoria.

 

Así las consecuencias son las siguientes: la neurosis ya no está causada por la seducción sino por el trauma, revolución en la etiología de la neurosis. Este nuevo concepto permite también discriminar las neurosis actuales (neurastenia y neurosis de angustia) de las psiconeurosis, las primeras tienen que escucharse a partir de un aspecto cuantitativo y económico, las segundas tienen una etiología a partir del ‘après coup’, de dos o varios traumas que se articulan como un evento del pasado que tiene un efecto que se añade al del evento de otro momento. Eso introduce ahora a otro nuevo concepto que es la repetición. Con la cuestión de la temporali
dad, de que es el inconsciente, Freud tiene la necesidad para dar cuenta de la relación entre tiempo e inconsciente, de introducir varios nuevos conceptos: el ‘après-coup’, que es la introducción de una interpretación del trauma en su constitución y la repetición, como invariabilidad del tiempo para constituir una neurosis. Con esta última concepción Freud abandona poco a poco su tesis de la seducción para introducir la cuestión del fantasma, lo que no sería posible sino con la ayuda del après-coup y de la repetición. El fantasma lleva en si mismo la temporalidad del après-coup, es decir cosas que el niño ha escuchado tempranamente y de las que solamente mucho después capto el sentido. Ahí se plantea una dificultad ¿trabajamos con el sentido o trabajamos con el significante? ¿Se escucha el significante fuera de su sentido o se necesita tener el sentido de los significantes que producen el síntoma para escuchar la cadena del síntoma?

 

En la concepción del trauma, del ‘après-coup’ se plantea para nosotros el tema de la escucha y de la interpretación, es decir se trata de escuchar el significante (el síntoma es una cadena de significantes fuera de sentido)
Lo que Freud propone es que el trauma es el efecto de los significantes prínceps que el niño escuchó tempranamente, significantes que producen trauma porque mucho tiempo después se encuentra un sentido, sentido que no tenían antes. Eso nos plantea un problema.

 

P. Fayet: inaudible……en el surgimiento del trauma no se sabe cual es el real que está detrás. El sentido viene en segundo lugar cuando ya ha chocado con el trauma….el sentido vendría a dar una representación ……

 

R.Lévy: si, pero eso plantea también la pregunta de que es el trauma para Freud, ¿de qué trauma habla? No estoy seguro que se trate de trauma como síndrome postraumático, él habla de trauma en general, de algo que viene de su idea de la seducción y que no es el trauma que encontrará tras la guerra del 14 y que le hará plantear la pulsión de muerte para comprender como es que un sueño, aunque sea la realización de un deseo positivo, puede ser de situación traumática.

 

J.M. Martin: eso plantea un problema clínico, se interpreta para no llenar eso de sentido o si se puede llegar al fantasma de esa manera, directamente o es necesario utilizar esos recursos….inaudible.

 

R.Lévy: En otros términos: ¿traumático si o no?, ¿la situación o el fantasma?, ¿qué es lo traumático, el fantasma y su encuentro con lo real o bien es la situación de la realidad la que fue traumática? Se encuentra eso de forma muy evidente en el trauma sexual de los niños y depende de la edad, es muy distinto el tipo de trauma que se encuentra según el niño sea muy pequeño o más mayor porque dispondría o no del fantasma para filtrar el objeto hacia lo real.

 

G. Kozameh: lo que el niño escucha, ve, él no puede dejar de darle algún tipo de significación, es inevitable que algo trate de significar. El tema es cuando viene la escena 2, segunda en el tiempo pero primera en el origen, ¿qué hace con eso que él había reconstruido?, es imposible no significar.

 

R.Lévy: exactamente.

 

M. Moreno: plantea una pregunta sobre la psicosis…..inaudible…

 

R.Lévy: el problema en la psicosis es que trabajar con el fantasma es difícil porque la constitución del fantasma en la psicosis es una cuestión complicada justamente porque no se puede construir el fantasma.

 

M.Cruz Estada: pero hay una construcción delirante.

 

R.Lévy: eso es otro tema, la metáfora delirante es un intento de construir algo en el lugar vacío del fantasma, para mantener una relación posible con lo real. Por ejemplo: un analista que en supervisión habla del miedo de su paciente y hablando de ese miedo se acuerda de su propio miedo, de niño, después de una situación con su propia madre. Los dos se fueron a una feria y subieron al tren de la bruja. En el tren, se produjo un hundimiento del niño (del analista), no tanto por el miedo a la bruja, sino por el miedo que sintió su madre. Lo que se hundió fue el lugar protector de su madre, se puso tan histérica que el niño tuvo un síndrome pos traumático. El mundo del niño, de protección materna, se hundió y estuvo años sin poder apagar la luz en su habitación ni quedarse solo en la casa y con conductas obsesivas de mirar bajo la cama, etc.

 

Fue en este momento de supervisión cuando este analista hizo la asociación con otro momento en que su madre le abandono cuando él tenía 2 años, a causa de una operación. La madre le llevó con sus abuelos, el problema es que el niño sintió el abandono. Él trabajó los 2 temas de forma separada y solo fue posible encadenar los dos eventos durante el transcurso de la cura de otra persona.

 

M.Cruz Estada: Es interesante porque esto que cuentas pone de manifiesto la diferencia entre una supervisión clásica y un análisis de control.

 

R.Lévy: eso para decir que la cuestión traumática, el ‘après-coup’ y la idea de que todo eso puede funcionar de forma no cronológica, que sigue su propio trabajo fuera de la relación con el tiempo. Es obvio que el primer momento de hundimiento por la salida de la madre tiene que ver y encuentra su sentido, en el miedo y en el hundimiento de la madre del segundo momento, y eso puede funcionar de forma separada, no cronológicamente.

 

Así al descubrir Freud la incidencia del fantasma puede no solamente pasar de la teoría de la seducción, que privilegia el esquema de la descarga diferida de un trauma, a una teoría del deseo poniendo en juego el fantasma y concibiendo a partir de ahí un aparato verdaderamente psíquico. La concepción del aparato psíquico tiene como presupuesto la concepción del fantasma, no es suficiente decir que inconsciente y memoria son iguales sino que hay que introducir el trabajo propio del inconsciente, es decir la construcción del fantasma. La memoria es la prueba de que el tiempo está bien impreso en el cerebro y la cura permite al paciente rehacer una memoria. El fantasma se intercala entre recuerdo y síntoma. Con la introducción de la memoria estamos de entrada ante un modelo asociacionista. La memoria no tiene necesidad de ser una memoria estratificada cronológicamente, lo que Freud introduce es la posibilidad de una memoria no cronológica. Eso me parece el fundamento de lo que trabajamos al hablar de inconsciente.

 

E. Van Morlegan: ‘La memoria es una de las formas del olvido’ decía Borges.

 

R.Lévy: frase magnífica. También hay un momento interesante de la a-cronología del inconsciente cuando se encuentra Borges en un tren con otra persona y no sabe si está soñando.

 

L. Monleón: Una pregunta a propósito del ‘après-coup.’ El sentido que se adquiere vía el après-coup, ese segundo momento, tendría relación con la neurosis…..entonces …..tu planteabas la pregunta de como intervenir ¿En el sentido del sentido o fuera del sentido?

 

R.Lévy: exactamente es la pregunta que hacía yo, eso nos plantea una dificultad, se interviene a propósito del sentido, o del sentido del sentido o de otra forma que no tiene que ver con ningún sentido pero que tiene que ver con el significante como tal, fuera del sentido. Es la vía de Lacan, él soluciona esta cuestión diciendo que lo que importa no es el sentido, ni el sentido del sentido porque eso no tiene fin, sino que lo que importa es mantener la escucha en lo que concierne a la construcción sintomática a partir del significante, fuera del
sentido….

 

M.Cruz Estada: al pie de la letra.

R. Lévy: eso introduce la letra.

R. Hernandez: es importante rescatar la dimensión de la asociación libre como única regla analítica, en el sentido de que ella misma subvierte, por un lado, la cuestión del tiempo y
por otro la cuestión del orden y descoloca efectivamente, lo cual rescata esta dimensión del significante tan extraña al propio sujeto.

 

R.Lévy: exactamente, si, gracias por señalar esto que es un punto fundamental y en el que Freud renuncio a la hipnosis. A partir de esta renuncia, él ya no esperaba tener el inicio del recuerdo olvidado, se dio cuenta que eso no importaba ya que aunque se encuentre el inicio del evento olvidado eso tampoco solucionaba el síntoma. Sin embargo con la asociación libre era una forma de pensar que la cuestión de lo olvidado transcurre a través de la lengua, y que la asociación libre permite, significante a significante, seguir lo olvidado, que ya no importa como olvidado sino como construcción de lenguaje, los efectos de lo olvidado en la construcción de la lengua.

 

J.M. Martin: El devenir del lenguaje no encadena por si solo los significantes, ¿no?

 

R.Lévy: Y también, si no importa el sentido, hay siempre una palabra más para decir, eso sirve para la interpretación, es una manera de pensar la interpretación fuera del sentido.

 

M.Cruz Estada: y de evitar los pasajes al acto…si siempre hay una palabra más para decir, el otro queda apresado en la palabra y no pasa a la acción.

 

R.Lévy: es la conducta de la cura.

 

G. Kozameh: el ‘continuará’ del folletín.

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