Madrid, 16 marzo 2013

Mi trabajo de hoy gira en torno al inconsciente y a la memoria,  se trata de desprenderse de la cuestión de una memoria que quedaría inscrita en hueco, en una perspectiva freudiana y la ausencia de memoria que hace agujero, una memoria lacaniana agujereada. Voy a apoyarme en el texto  de Freud, ‘El block maravilloso”, para la primera y para la segunda en “El arrebato de Lol V. Stein”, de Margarite Duras y en el homenaje que Lacan le hizo. Hipótesis de dos memorias que no son antagonistas.

Para empezar recordaré la cura de una analizante del principio de mi práctica quien a partir de sueños recurrentes construirá, reconstruirá hechos en torno a un trauma sexual de su infancia, del cual en un primer momento no tenía ningún recuerdo, procediendo tal como Sherlock Holmes siguiendo la pista de huellas olvidadas, reprimidas. (Viñeta clínica no publicada)

Freud, en su correspondencia con Flies nos da un testimonio de su experiencia, ligado a la búsqueda entre la realidad, la ficción, el olvido y la memoria.  Voy a empezar con el manuscrito que  acompaña su carta del 25 mayo 1897 donde escribe que los fantasmas se producen por una combinación inconsciente de cosas vividas y escuchadas, (yo creo que Freud siguió pensando así el resto de su vida). Ciertas tendencias tienen por objetivo volver inaccesibles los recuerdos, que habrían podido o que podrían dar nacimiento a los síntomas. Así que, planteó de entrada que hay un vacío constitutivo del texto del inconsciente, que hay un olvido.
Insiste también mucho en la cuestión de los fragmentos del recuerdo, lo dice: “ un fragmento de la escena vista es el que está ligado a un fragmento de la escena oída, es decir que no son los mismos, uno es lo que se oye y otro  lo que se ve. “Todo esto para formar un fantasma”. También dice: “ mientras  que el fragmento no utilizado… entra dentro de otra combinación”…. « Este fragmento hace que sea imposible el descubrimiento de la conexión original », entonces entendemos  que no es tanto el fragmento el que es inaccesible, sino la conexión, lo que no es lo mismo. Esto  lo escribe en 1897 y las bases de la teoría freudiana ya están planteadas. 

Así que plantea muy rápidamente la necesidad de un origen inaccesible, pero la represión originaria no es lo mismo que la represión secundaria, ya que en la represión secundaria lo que se reprime es la representación, pero el afecto  es liberado  y viene a asociarse a otras representaciones ahí donde no se las espera. Se entiende bien que es la conexión lo que no se da. El afecto y la angustia salen en un momento en que el sujeto no se lo espera  y en situaciones banales, pero que están en conexión con otros acontecimientos reprimidos y es a través del significante que se puede llegar a entender algo y a establecer algún tipo de vínculo.  
Unos meses después de esa primera  carta,  en su carta del 21/09/1897 escribe : “Ya no creo en mi neurótica”,  por constatar que en cada uno de los casos había que acusar al padre de perversión, y que una tal generalización de los actos perversos cometidos hacia niños parecía poco creíble. Evidentemente, frente a mi paciente me pone en una situación de perplejidad. Añade que tiene la convicción  de que no existe en el inconsciente  ningún indicio de realidad, de tal forma que es imposible distinguir una de la otra, la verdad y la ficción investida de afectos. ¿Cómo distinguir ficción y realidad en la perspectiva de un retorno imposible?

En su carta del 3-4 octubre 1897 precisa : “Tengo que contentarme con indicar que en primer lugar,  (…) el padre no desempeñó ningún papel”.   Me pregunto  si abandonaría la teoría de la seducción para no dañar la imagen de su propio padre. Pensé que mi paciente no había reculado  frente a ésta eventualidad, ya que es el silencio de su padre el que me hizo  dudar a mí como analista y si el padre no se hubiera quedado callado, entonces  yo probablemente hubiera optado  por el fantasma.
En la Interpretación de los sueños, Freud,  evoca un sueño propio  en el que una Nani le despierta a la sexualidad : “Aún ignoro todo de las escenas en se funda esta historia “. Este “aún” es interesante porque quiere decir que no ha renunciado a encontrarlas.  Mantiene una esperanza y añade: “ Si logro encontrarlas y acabar con mi propia histeria, …”, y  dice a Flies: “Ves, mi vieja  tendencia vuelve a reaparecer una vez más”. Es verdad que había  renunciado a su teoría de la seducción,  opta por el fantasma, pero se ve que no renuncia a algo de los orígenes y cuando dice: “si logro  encontrarlas”. ¿Acaso no es lo que anima  ciertas curas,   ciertos análisis , incluso a veces a ciertos analistas a buscar en los orígenes?.  El mismo  Freud dio un ejemplo con el “ análisis del Hombre de los Lobos”,  en donde va a perseguir la letra V, el cinco, para encontrar la escena traumática, hasta querer dar una fecha.

¿Cuál sería  entonces el estatuto  de esas escrituras inconscientes que producen  indicios,  rastros, una letra, que permitirían reconstruir fragmentos de una historia y para mi paciente acercarse a lo traumático,  en ausencia de una escena recordada o imaginada ?
Freud nunca ha dado una respuesta tajante sobre esta cuestión, entre una verdad histórica y el fantasma, que parecen nutrirse de fragmentos desconectados de la percepción primaria, e insisto mucho en este término de “desconectados”.

Mucho más tarde en 1919, unos veinte años después,  en“ Pegan a un niño “, sigue  destacando la  articulación  inconsciente del segundo tiempo del fantasma, “mi padre me  pega, así que me quiere”, precisando que dicho  fantasma se basa siempre en una escena de violencia vista en la infancia, interpretada sexualmente. Así es que volvemos siempre a las primeras bases que planteó, entre lo visto y lo oído. Esta escena vista no ha sido simbolizada y se remonta a un tiempo en que el niño fue bombardeado por lo real.
¿Existirían entonces archivos bajo llave, cartas que nunca llegaron, consignadas y no simbolizadas. Existiría en lo real una parte simbólica no simbolizada, tatuaje que ya no se puede borrar, una marca que tiene un anclaje en el cuerpo?

La paciente de la que os he estado hablando ha presentado a veces manifestaciones psicosomáticas graves, que fueron desapareciendo en el transcurso de la cura.
En “El block maravilloso” de 1925, que data casi del final de la vida de Freud, comienza : “si yo no confío en mi  memoria, puedo remediarlo tomando notas”. Los términos se plantean de entrada entre la memoria y lo escrito que supone  el acto del rastro de la escritura.
Voy a hacer una diferencia entre la escritura y el escrito, el escrito tendría que ver más para mí con el enunciado y la escritura  que deja rastros y que tienen más que ver con la enunciación, y a veces las dos se desconectan, que es lo que vamos a ver con el  block.

En este texto Freud utiliza la metáfora  relativa a dos soportes:  una superficie plana, cuyo agente sería una pluma , y una pizarra  cuyo agente sería una tiza. Escribe minuciosamente: “Puedo escoger primero una superficie plana que mantendrá indefinidamente intactas las notas que se le confían. Conservo entonces un rastro mnésico duradero, pero la hoja de papel se saturará muy rápido” y la saturación por falta de la falta, invalida todo pensamiento, ya sea inconsciente o no. “Cuando hay un lleno, no hay pensamiento.” En este caso, la memoria se convertiría en una especie de enciclopedia invalidante, en donde el lenguaje
sería puramente funcional, garantizando desde ese momento, la desaparición del sujeto del inconsciente.

Prosiguiendo con ésta metáfora freudiana,  hay que recurrir a otra página, que equivale a hablar de una hoja virgen, es decir, vacía. La página vacía tiende a indicar que hace falta una falta para pensar y que , sobre todo, el olvido es constitutivo de la memoria.  Sin olvido no hay memoria.
El segundo procedimiento consiste en escribir en una pizarra con tiza. Si quiero añadir notas, tengo que borrar aquellas que  cubren la pizarra. Este procedimiento parece más interesante, ya que garantiza un borrado que hará de barrera contra la locura de querer guardarlo todo y querer saberlo todo, pero el borrado es radical.  Entonces, ¿ queda algo o no queda nada, como propone Freud? Ahí podía haber invocado la cuestión de los recuerdos inaccesibles, es decir, de la represión primordial, pero no lo hace.

Sin embargo dice que  siempre queda una inscripción en algún sitio y ahí se nota que a su metáfora le falta  esa referencia teórica de lo real y lo simbólico. Pero Freud concluye que la capacidad ilimitada y la conservación de rastros duraderos parecen excluirse mutuamente, o  bien la superficie receptiva debe renovarse o bien se deben destruir las notas, pero en los dos casos hay que partir de nada.

En todo caso, me parece que este texto revela la separación radical entre escritura y escrito, y que  éstos dos ejemplos radican en lo escrito, y no hacen referencia a la escritura.

Freud no entra en estas cuestiones,  yo planteo si se puede pensar  en un des-capitonaje , una falta de punto de capitón entre escrito y escritura? De ahí la cuestión del rastro de la escritura que se separaría del sentido de lo escrito y que sería en cualquier caso la iniciadora sin escribirse nunca. De ahí  llegamos al block maravilloso, que no se compone de una sola superficie, sino de tres.   Hay una hoja  de plástico, que cuando tu borras queda rastros de lo escrito, pero el texto escrito desaparece. No es azar si Freud describe tan atentamente esta pizarra mágica. Aquí el agente de la escritura es distinto de un boli, es un punzón lo que graba al mismo tiempo que escribe. La inscripción se asocia entonces a  lo escrito y de ahí el efecto de escritura, que  es distinto.   Freud nos dice :“ el punzón  raya la superficie  donde la escritura se inscribe de forma cóncava”. Es eso lo que me interesa:  lo que pasa con esta escritura cóncava, presencia del rastro del escrito,  pero  desconectado de la escritura .
Es como  un comienzo  de respuesta  a mi pregunta sobre el estatuto del rastro inconsciente.  Habría para Freud un lugar del rastro  de lo escrito cóncavo que no desaparece totalmente, que se ve alterado porque son rastros de palabras que quedan y están desconectadas  de lo  escrito.
Con esta pizarra mágica es mediante la acción de  un agente que un escrito aparece en la capa superior, que permite una adhesión con la capa inferior, que provoca una inscripción  más o menos parcial de una escritura que permanece  grabada. Y si cito a Freud : “Si se quiere  destruir la inscripción, basta con separar de la pizarra de cera,  la hoja que recubre con sus dos capas superiores. El contacto se rompe y no se volverá a restablecer.  La huella  está desconectada del escrito y la percepción primera  queda truncada pero permanece, pero el contacto entre ambas no puede restablecerse.
¿Por tanto, esa huella  es inaccesible?  No se puede recuperar por otras vías, de ahí la importancia de diferenciar la represión primaria y las secundarias que se originarían en un lugar inaccesible , el ombligo del sueño, lo real lacanianos.
Esta separación radical, esta desconexión entre escritura y escrito, evoca la división del sujeto, en donde los rastros de una memoria olvidada no deja  de dejar una estela tras ellos. El block maravilloso, nos dice Freud, está libre de inscripción y listo para recibir nuevos rastros.
¿ Pero cómo se lleva a cabo  la selección en este caso?
Freud asimila la pizarra de cera (el block) a lo inconsciente, que sería el lugar de una memoria olvidada, recuerdos inaccesibles,  como escribía ya en 1897, pero que mantiene ese rastro en el hueco cóncavo, que no es un rastro escrito sino grabado.  Es en cierta manera herir la superficie, es un rastro en hueco  y no se puede borrar.
Freud describe: “La escritura desaparece cada vez que se rompe el contacto entre el papel que recibe el estímulo y la pizarra de cera que mantiene la impresión. Hay un trabajo de conservación como en los museos  que es  inaccesible al público.
Propongo que cuando se rompe el contacto, la escritura desaparece y la pizarra que conserva los rastros de la escritura desconstruida quizá traiga una nueva construcción, un fantasma… es interesante constatar que hemos pasado sobrevolando los textos de Freud, pasando de los recuerdos inaccesibles del principio a la escritura que desaparece en la capa inferior de la pizarra mágica, y que he llamado la memoria olvidada.

Ahora quiero hablaros de la memoria agujereada a partir del texto de Margarite Duras , “El arrebato de Lol  V. Stein”. Es una joven que vive en Inglaterra, tiene 19 años, está prometida a un hombre por el que siente una pasión loca  y que se llama Michael  Richardson, es guapo y rico. Los dos van a casarse. Van a ir al baile de T. Beach y cuando la fiesta está en su punto álgido, llega Anne Marie Stretter , acompañada de su hija. En ese momento Lol presencia este amor naciente.
En una entrevista que se le hizo a Margarite Duras,  comentaba que Lol  vio lo que ocurrió hasta perderse ella misma, olvidó que él ya no la amaba. Estaba en una nadificación admirable, al ver a su amor enamorándose de otra.

Lo importante aquí es la “nadificación admirable” que tiene un eco con el término de arrebato. Nos lo dirá más tarde, para nosotros tiene que ver con el goce.
En ese momento está acompañada de su amiga de infancia, Tatiana Karl. Y curiosamente no sufre por el hecho de que su novio se esté fijando en otra. Sufre  por estar separada de ellos, porque  los ve bailar juntos, ve como su novio se enamora de otra mujer. Ella los mira fascinada, no dice nada y la escena se verá interrumpida por la llegada y gritos de su madre,  a quien se ha informado de lo que pasaba en ese baile.
Va  a sufrir por verse separada de ellos y es la llegada y los gritos de su madre los que hacen de corte.
En esa entrevista,  Margarite Duras dirá: “…ella hubiera querido  verlos, verlo todo en el olvido de si misma, olvido incluso absoluto” Este olvido absoluto de sí misma, ¿no sería el atentado a la metáfora del sujeto en un momento suspendido de goce que hace agujero?

Después de este baile Lol entra en una depresión grave, hasta que un hombre la escoge.  Ella se casa sin elección porque alguien tuvo la bondad  de quererla. Tendrá 3 hijas y el matrimonio durará 10 años. Margarite Duras nos dice: “vivirá tranquilamente en una locura negativa”, y yo me pregunto qué quiere decir con “locura negativa”.

Al cabo de estos 10 años , vuelve a vivir en la ciudad de su infancia y ahí verá pasar a una  pareja cerca de su casa. Ella reconoce a la mujer, pero no está segura del todo.  Pero lo que ve en este momento la empuja a salir de su casa y da un gran paseo, una especie de vagabundeo. Sale sin saber lo que está buscando.
Un día, encuentra un hombre que está saliendo de un cine, ella le sigue  inmediatamente porque ha reconocido al hombre de la pareja. Está segura de que va a ver a una mujer, lo que se confirma, porque va al encu
entro  de una mujer en un “motel” que está en el límite de la ciudad. Detrás del motel hay un campo  de centeno, en donde  Lol se tumba  y espera a que llegue la mujer. La mujer que llega es Tatiana Karl, su amiga  de infancia, que también estaba con ella en la escena del baile.  En ese momento el triángulo del baile se vuelve a formar, pero con otra mujer y otro hombre.
Ella se queda en el campo de centeno , mirando la ventana, y ve pasar a Tatiana Karl totalmente desnuda.  El hombre es Jacques Hold, el narrador de la historia.

Lol está ahí clavada, como una estatua, mirando.  El último límite, representado por el campo de centeno,  parece ser también el límite de Lol en tanto que sujeto que se reduce a esa mirada. Se queda delante de la ventana de la habitación en la que se encuentran  los amantes y se queda hasta que se van, como perdida en una tierra de nadie y la ventana hace de nudo para ella,  anuda Real y Simbólico. 
Después de esto se vuelve a encontrar con su amiga Tatiana, conoce a su amante , Jacques Hold, entonces  él se enamora  también de Lol. Retomando los términos de Lacan, porque escribió un homenaje a Margarite Duras que podréis  encontrar en internet y se publicó en “Otros escritos”. ¿Quien es Jacques Hold?, nos dice Lacan en este texto y nos dice  que él tampoco es quien parece porque él es el narrador. Se trataría más bien  de su angustia, pero esta angustia , es la de Jacques Hold, o la de la narración de Margarite Duras.

En cualquier caso Lol establece una relación ambigua con este hombre y vuelve con él al lugar del baile. No pasa gran cosa, salvo que pasan la noche juntos en el hotel. Y lo que Jacques Hold,  lo que no ha comprendido es que para Lol,  lo que es importante es ver a los demás, no puede vivir por su propia cuenta. Por eso cuando desaparece la amiga -Tatiana-, y Lol se encuentra sola en la habitacion con el amante de la amiga, cuando cruza el límite de la ventana, Lol le pide a él que la llame Tatiana y tiene una crisis de locura. Está en crisis, está muy agitada y esto es lo que Duras dice sobre ella , en la entrevista con Pierre Demayer: “… se llama con todos los nombres, ya no se identifica consigo misma y entre otras cosas, le pide a este  hombre que le llame ‘Tatiana’, es decir, que se convierte en el otro.
¿ Cómo ha nacido este libro?  Margarite Duras  conoce a la que  sirvió  para fabricar  el personaje de Lol  en un asilo psiquiátrico.  Era bella y como un autómata, intacta físicamente, no estaba marcada por la enfermedad. Margarite Duras durante todo un día va a intentar hacerla hablar,  pero  esta mujer hablaba con una banalidad increíble, habló para parecer y cuanto más lo hacía, más  singular le parecía a Duras.

Lol  estaba marcada  por el signo del olvido. Tatiana dirá de ella, que cuando era pequeña algo le faltaba ya a Lol  para estar ahí. Ella perdía la memoria de sí misma a la mínima ocasión, ya cuando era pequeña.   Parece que Lol avanzó en la vida en torno a un vacío, exilada de las cosas, como dijo Lacan, mucho antes de la escena del baile.
En esta escena casi iniciática, traumática del baile, Lol no sufre y  al ver el abandono,  esa visión y esa certeza no pareció acompañarse de sufrimiento. El sufrimiento  no había podido entrar en ella, como si lo imaginario la hubiese abandonado.  Este olvido de sí misma, se acompaña del olvido de su dolor, cuando se la abandona.  Se abre un espacio en el que las palabras parecen inadecuadas para designar lo que Duras propone llamar “arrebato”, y que nosotros  llamaríamos  goce. Aquí es donde entendemos la cuestión de la nadificación.  Duras llegará hasta decir en esta entrevista “nadificación admirable”. Esa nadificación en el arrebato, en el goce sería uno de los efectos de la memoria agujereada, ya no se trata de represión sino de hundimiento psíquico, no hay olvido sino pérdida, pérdida de todo y de nada. ¿ ésta escena va a tener una función de fantasma o no?

Creo que es el punto importante,  y es a partir  de un detalle del texto, el vestido negro de Anne Marie Stretter, que Lacan escribe : “Había vestido esa delgadez con un vestido negro, de doble forro, de tubo , también negro, muy escotado. Quería pretender que estaba así hecha y vestida y estaba según su deseo irrevocablemente…. Así aparecía ella, así a partir de  ese momento moriría con su cuerpo deseado”.
En este vestido negro  Lacan identifica  el inicio de un fantasma, detalle al que Lol se vincula, y del que no ha encontrado la palabra, esta palabra que hubiera podido unirla a esta pareja naciente. En el momento de que su amante le quitó el vestido, el vestido negro de la mujer, y descubre su desnudez, si este momento hubiese existido, no ha encontrado la palabra para describirlo. Por eso se para en el texto. De hecho  precisa que Lol hubiera querido verlo todo, hasta el coito. Pero esto no tienen que ver con el comentario de Lacan, porque apunta menos al fantasma de la escena primitiva, pero podemos llegar a preguntarnos, si el deseo de Lol no tiene que ver con el del novio, sino con el de la mujer que le está robando su novio, en una problemática que sería más próxima a la histeria
Pero Lol, ¿es una histérica? Hay histéricos que deliran y entonces nos podemos plantear la pregunta, pero en cualquier caso,  lo que constatamos , es que en  ese tiempo de la escena, desabonado  de la cuestión fálica, ¿se trata de un momento forclusivo, cuando la metáfora del sujeto es tocada? ¿o de una forclusión del nombre del padre? Yo pienso que se trata  de un momento forclusivo, que le permitirá hacer un nudo real-simbólico que va a durar diez años.  De ahí esa locura negativa.
Es un tiempo fijado, un tiempo que no evoluciona, que no se mueve. Creo que hay un orden de pensamiento, de memoria que no tiene que ver con el olvido, lo que nos complica la cosa porque decíamos antes que no hay memoria sin olvido. ¿Sigue siendo verdad lo que decíamos antes?  Creo que sería entonces una memoria que supondría, que no tendría que ver con el olvido, como propone Freud,  que es una contradicción. Sin embargo me parece que es lo que Lacan introduce por el lado de lo real, es que hay algo en esto que no  tiene necesidad de funcionar con respecto a un acontecimiento, donde hubiera habido un lugar que hemos olvidado, inscrito de forma cóncava, pero que sería también del orden de lo no pensable.
Creo que Lol V.Stein  se encuentra  más del lado de lo impensable. De hecho Lacan en su homenaje insiste mucho en la dimensión de la mirada  y tomará el fantasma de manera diferente, ya que toda la novela está bajo el signo de la mirada (en el baile mira a los amantes, ella se ve vista por todo el mundo, cuando está en su casa ve  pasar a esa pareja, ve a ese hombre, va a mirarlos a través de la ventana, etc.)

Lacan se  dirige a Margarite Duras y dice: “ No es suficiente para que reconozcamos lo que pasó a Lol, que descubre lo que pasa con el amor, ya sea de esta imagen , imagen de sí con la que nos recubre el otro y que nos viste y que te deja cuando te la quitan” Creo que hace referencia a que cuando se está enamorado o enamorada, nos vemos en la mirada del otro como un ser hermoso, lleno de cualidades; pero eso no dura mucho. Pero el amor es eso, un día todo esto se hunde y es el ideal del yo el que se hunde y ¿que somos? ¿En qué nos quedamos?
Hay mujeres que se recuperan rápidamente encontrando a otro hombre, que las vuelva a poner en esta posición fálica y hay otras que no se recuperan tan pronto, ya que a veces es un hundimiento. Y parece que es lo que ha ocurrido con Lol: ya no es nada.

La
can supone que, lo que se ve en la escena de Lol Stein con su amante  es algo del orden de una desnudez que no remite a nada, no construye nada después a partir de eso, ningún fantasma. Es una forma de verse despojada, pero en el sentido radical del término, ya que una vez que ya se ha quitado el vestido no hay nada debajo. Pero nada en el sentido de algo que hace agujero. Es una forma de plantearse la escena del fantasma y la escena primaria  de modo distinto a como se la planteó Freud , que basa el funcionamiento del fantasma en algo que si ha ocurrido pero que nunca volverá a la memoria como tal. Es un fantasma, una construcción, que en una cura se podrá reconstruir  tantas veces como queramos, siempre en el mismo escenario pero con actores diferentes, sabiendo que el autor, el sujeto, nunca  se acordará de la escena real. Vemos que en esta constitución no hay ningún agujero, es una escena olvidada que nunca volverá, que da pié a la construcción de un fantasma, pero no es un agujero.

Lol durante diez años va dando vueltas y vueltas, pero que no puede hacer nada con ello. No puede reconstruir nada. Lacan retoma las cosas de una forma distinta, porque nos dice  que el hundimiento de Lol, es que la fascinación en la escena del baile no remite a Lol a nada, llevando la pregunta a lo que ella va a ver, es que ella quería verlo todo, pero al final de este todo no hay nada. Y esto es otra forma de plantearse la cuestión de la memoria.  Hay algo aquí que ya no tienen que ver con el orden del fantasma en el sentido freudiano del término, ya que si se quisiera avanzar en esta misma perspectiva de una forma freudiana encontraríamos al final de la escena fragmentos de la escena olvidada.

Sin embargo Lacan aquí insiste sobre un punto que desaparece y que bajo este vestido, la desnudez no remite a nada. Y es esto lo que genera un agujero.  Lacan insiste en esta idea y retoma la idea de la niña, de que Lol cuando era una niña,  en un momento determinado fue el centro de todas las miradas, luego no siente nada  porque dice que no sufre y ahí es donde las cosas hay que trabajarlas y hace una hipótesis: “no se trata de de una escena primaria del fantasma, es como una implantación de esta sensación de no ser nada, tomada en la mirada de todos.  Esta niña se encuentra en ese momento con esa nada, y es esta nada lo que genera el agujero en ese momento de la escena del baile. Dice que es esto lo que le da una consistencia a ella. Es decir,  que es eso lo que fascina, allí es donde se encuentra  el arrebato. Cuando se encuentra en este arrebato en el baile, se puede decir que todavía se mantiene en una posición de sujeto,  ya que se ve fascinada por lo que está pasando, mientras que cuando se ve en el hotel con el amante de su amiga, ahí se vuelve a convertir en el objeto de lo que está pasando y en ese momento se vuelve loca, como si pudiese haber en ella una consistencia en el hecho de no ser nada.
Si  retomamos el texto entendemos  que Lol está más allá del sufrimiento, de la angustia y lo que parece hacer nudo para ella es la eternidad de esta escena del baile, en esta triangulación, en donde el  hombre al que ama se ve seducido, arrebatado,  que tiene también el sentido de rapto. En francés y en español hay un equívoco entre estos dos estados y,  como nos dice Margarite Duras quiere verlo todo y se queda pendiente en ese tiempo fuera del tiempo,  en una especie de eternidad que nos hace pensar en los psicóticos.
Cuando trabajaba en el hospital psiquiátrico me ocupaba de muchos  psicóticos y , después de la maternidad, volví al servicio después de una ausencia larga, esperaba que las cosas hubieran cambiado en los pacientes, pero yo me los encontraba exactamente igual, como si el tiempo no hubiera transcurrido en la psicosis. Están entonces en ese tiempo fuera del tiempo.
Margarite Duras tiene una fórmula que tiene que ver con su talento: “Solo queda de este minuto su tiempo puro, de una blancura de hueso”. Es como  decir que no hay imaginario. ¿Qué es lo que hace que las cosas se mantengan? ¿Seria la relación de su nombre LoL V. Stein con lo real que tiene una blancura de hueso?, y esta letra, su nombre (Lol), sería el último sustento del sujeto, una letra que desaparece porque luego se hace llamar Tatiana.
Lacan dice que el verdadero nombre es Lola Valeria Stein, pero ella se puso ese nombre  Lol  V. Stein. Lacan escribe:  “ Por el arrebato,  esta nombre nos parece enigmático, acaso es subjetivo u objetivo  para que Lol V. Stein lo determine. Son  los dos movimientos que se anudan en una cifra , que se descubre de ese nombre sabiamente formado …en los contornos de escribir Lol V. Stein. Lol, con ele como alas y ‘V’ como tijeras (en lenguaje sordos es cortar): cortar las alas. Ella-alas: cortar las alas. La letra sería el último significante que representa al sujeto que ya no sería representado por un significante para otro significante. Quizás ahí esté el borde del abismo. Esta cifra V nos hace  pensar precisamente en este tiempo del análisis del Hombre de los Lobos, en el que Freud a través de ‘Wespe’ trata de fijar el instante traumático en lo infantil, la cronología.

En cualquier caso, Lol podrá mantener ese minuto de una blancura de hueso,  va a aguantar esta posición durante diez años. ¿Cómo?, Margarite Duras  lo dice muy bien y la cito: “Retoma, recomienza el pasado y lo ordena en los múltiples aspectos del baile de T. Beach..es el final lo que retiene a Lol”. “Cuando llega la aurora…. (esto) la separa de la pareja que formaban Michael Richardson y Anne Marie Stretter para siempre. Lol progresa cada día en la reconstitución de ese momento, ……lo que reconstruye es el final del mundo”. Así es como vive durante diez años, en la reconstitución de ese instante. No lo elabora, no hace ningún tipo de reconstrucción,  es como si se congelase la imagen. No Hace ninguna construcción sino una reedición.
Así que, se trata seguro de la reconstitución de un instante y no de un fantasma para evitar el hundimiento psíquico. Algunos lo han interpretado como un fantasma, pero pienso que es un error. Ese momento para ella hace nudo para que no se hunda su estructura pero no puede hacer nada en el sentido de un fantasma, este instante abre para ella lo desconocido, ya que: “…ella no dispone de ningún recuerdo, ni siquiera imaginario, no tiene ninguna idea de eso desconocido”. Así pues, se trata de una memoria agujereada, a falta de imaginario, en torno a una escena no elaborada más del registro de lo real y no del fantasma en el que “es preciso contarse tres”, nos dice Lacan.

Y pasan diez años “como golpeada por una escena, que no da lugar a ningún amarre simbólico que viniera  a agujerear lo real. Y me parece que este es el tiempo de la locura negativa evocada por Margarite Duras en estos diez años”.

Este instante del traumatismo no se puede nombrar y parece que el texto se hurta, incluso para su autor, porque estamos privados del lenguaje que podría significar lo que es Lol. Margarite Duras pasa por una escritura que se queda en el umbral de la identidad de Lol. Ella escribe: “No saber nada sobre Lol, era conocerla ya. Lol no tiene acceso al lenguaje que sería capaz de  poner palabras a esta historia”. A lo largo de toda la novela se calla. Margarite Duras trata de esta imposibilidad y quizás sea eso lo que trata de escribir con esta historia que parece girar en torno a esta cuestión de un innombrable, falto de una palabra. Cito a Margarita Duras: “ Esta palabra imposible que Lol no logra decir hubiera sido una palabra ausencia, una palabra-agujero, cavada en el centro de un agujero, este agujero donde todas las demás palabras se habrían enterrado”.
Margarite Duras va a decir en un libro que acaba d
e ser publicado, que se llama “La pasión suspendida”: “Todos mis libros nacen y evolucionan precisamente en torno a una casilla que siempre se evoca y que siempre falta”. Es un libro que acaba de ser publicado por una periodista italiana, que publica una larga entrevista, en donde habla de su infancia, de su madre, sus libros, su escritura, sus amantes,…Entonces, acaso no se trata de hacer resonar entre las líneas de la narración el eco de esa palabra agujero que contamina el lenguaje?. Esa palabra que siempre está ahí sin estar, que no deja de no escribirse y nos vamos a parar aquí en esta frase.
A la vuelta de la pareja es cuando Lol va a espiar,  va a volver  a relanzar esta imagen congelada  durante 10 años, hasta la pasión final que la hará entrar en la locura.
Me parece que en el abandono amoroso, puede producirse un desprendimiento fálico, un des-amarramiento, no ser ya el objeto del deseo del otro puede conducir a esta nadificación, este goce no fálico, goce sin límites que  escapa de la esfera fálica y que tiene que ver  más con lo femenino,  en el sentido de las fórmulas de sexuación  y no de la anatomía.
A pesar de todo, me parece que esto concierne sobre todo a las mujeres, quienes en la pasión amorosa, cuando se las abandona, puede llevarlas a un goce en la nadificación hasta el umbral de la muerte y a algunas a la locura.

Lo que parece crear un nudo para Lol no es tanto la traición, sino la visión de esta escena en la que el hombre que la deseaba desea a otra,  que se lo va a llevar y todo lo que ocurre aquí lo actúa por la mirada. Lacan escribe: “ No es el voyeur,  lo que ocurre la realiza a ella”, razón por la cual el término fantasma me parece inadecuado. No está en la posición de un voyeur que elabora su fantasma, sino que vive a través de lo que ocurre en torno a ella en la escena, a través de la mirada y nada más.
Cuando 10 años después se ve impulsada, ya no como la que mira, sino como la que precisamente actúa en la escena, la triangulación estalla, ese real que la mantenía atada a un residuo de imaginario en una locura negativa, ya no le sirve de sostén, este sustento estalla, el nudo se deshace, del olvido pasa a un agujero donde la metáfora del sujeto se ve herida.    
Como dije se llamaba Lola Valeria Stein, y es ella la que se hace llamar Lol V. Stein, y cuando se pone a delirar se llama a sí misma Tatiana Karl, delirio con un contenido persecutorio, dice que la policía está abajo del hotel y que se está pegando a gente en la escalera. Su amante de una noche que ha realizado sin saberlo su fantasma, que ha intentado realizar su fantasma, su escena, acarrea lo siguiente, nos dice Lacan: “Pertenecerán cada vez menos el uno al otro, se contenta con dar una conciencia de ser, que se sustenta fuera de ella como Tatiana, y esto hace que se vuelva loca”.

¿No se trata entonces en este texto del límite entre lo real y la letra, que nos había mencionado Robert Levy en su seminario, en esta relación entre lo real y el ser que evacua lo imaginario? Me parece que Margarite Duras trata de aprender esta inscripción en la que lo imaginario ya no tiene lugar. Trata de aprenderlo en su escritura y no en su escrito, porque en este libro que he mencionado, “La pasión suspendida”, se defiende y dice que ella no hace literatura. Trata de aprender algo que no es pensable ¿Y no es esto con los que tropezamos y que debemos trabajar en los análisis?,  ¿Un análisis no es acaso una clínica de lo real?, ¿ cómo acceder a este real para formular algo de esta inscripción, de esta letra en el inconsciente, ya que esto nos sitúa más allá del alcance de lo imaginario. Si no podemos pensar este real, ¿cómo podemos acceder a él?.
Lol no dice las cosas sino que son las cosas vistas las que la realizan a ella…¿Hay sujeto en lo real? Es por la introducción de lo real y de los nudos borromeos, como decía Robert, que habría quizás  la posibilidad de inscribir una letra, y Lacan -en su homenaje a Margarite Duras- evoca  el anudamiento que se deshace al final, pero este anudamiento para Lol ¿qué es lo que lo mantiene? ¿acaso es el arrebato que tiene una relación con el goce del Otro?, ¿es la escritura de su nombre  como Lol V. Stein y ya no como Lola Valeria Stein ?. En cualquier caso el arrebato cesa en cuanto Lol ya no encuentra el sostén de una escena congelada y entonces se nombra Tatiana, nombre del otro por cuyo deseo se preguntaba.

Quisiera concluir con las palabras de Margarite Duras en la “Pasión suspendida” sobre la memoria: , “Es el olvido, el vacío, la auténtica memoria”. El recuerdo…Lo que queda de él es lo superfluo, el resto permanece obscuro hasta el punto de no poder ser evocado. El acto de olvidar es necesario. ¿Acaso no es esto lo que nos transmite Freud en su texto sobre el block maravilloso?  Pero para él siempre queda la cuestión de un lugar, mientras que Margarite Duras nos propone en una lectura efectuada por Lacan una memoria que es un agujero.

Pregunta: Puesto que evocas el fantasma de “ Pegan a un niño”, eso por un lado, y por otro la escena de Lol V. Stein en el baile, es una escena donde ocurre algo violento también para ella. Es decir, siempre se dice que el segundo tiempo del fantasma no se puede recordar, que hay que construirlo, pero yo me he encontrado en la clínica algunas personas que, se podría decir que son trastornos de personalidad,  que sí recuerdan escenas parecidas. Y de hecho, por qué no pensar que una escena así se pueda recordar….Ahora, qué es lo que Freud nos abre en ese segundo tiempo del fantasma? Nos abre otra cosa, pero él no tiene los elementos como para llevarlo adelante, que es lo real relativo al sexo. Eso es lo que nunca se va a poder recordar. Por ejemplo, hay otros lugares donde Freud también nos deja las puertas de lo real del sexo, de lo real de qué es ser padre y de los límites que tiene  ser el padre, por ejemplo , “padre no ves que ardo” . Entonces Freud lo interpreta como culpabilidad del padre, pero Lacan extrae de ahí de lo real de la paternidad, lo imposible de la paternidad. Pero es que esos imposibles, lo imposible del sexo, lo imposible de la paternidad, eso nunca se va a poder recordar, porque no tiene material como para poder recordar, pero de alguna manera está inscrito.

C.Delarue: estoy totalmente de acuerdo con esto. Claro, es el punto del ombligo del sueño donde no se puede ir más allá. Si, pero el sentido que le da Freud es hay una conexión inaccesible Inaccesible. Pienso que hay diferencia … porque el segundo tiempo fantasma pegan a un niño, no dice que es inaccesible, sino que sólo en un análisis puede aproximarse uno. Freud siempre pensó lo mismo porque no tenía lo real, esa herramienta conceptual a su disposición. Estaba cerca, pero no tenía la herramienta. Hay diferencia entre poder constituir hasta cierto borde significante tras el que no hay otro significante y no hay nada más allá, y la situación en que nos hallamos en que un analizante mediante asociaciones puede construir algo, un fantasma. Hasta cierto momento en que hay demasiada proximidad con lo real, y se llega a un límite y eso se reduce a una serie escasa de significantes y es el final del análisis, hay pocos significantes. Como decíamos ayer, un análisis comienza con mucha producción y con el tiempo todo se resume en algunas palabras: el significante del sujeto, creo yo.
Intervención: El problema no es si se puede recordar o no, y que si no se recuerda entonces hay que reconstruirlo, sino que puedes recordarlo y, a pesar de todo, hay algo que vas a tener que construir. Incluso puedes hacer poesía con eso, incluso voy a recordar una frase, el título de una frase de Bernard Bremond : “Que hermoso era yo antes de nacer”. A partir de ahí tu puedes hacer todos los fantasmas que quieras, de lo que pasó en ese acto,
  por ejemplo, donde te concibieron.  Pero eso es algo que tú no puedes recordar y no es por un defecto de memoria..

Intervención: Retomando un poco lo que  se comentaba anteriormente, que hay elementos que son abordables y otros inabordables y que nunca lo serán. Es cierto que Freud  nunca tuvo el elemento de lo real, pero  si la  roca  de la castración, el ombligo del sueño…
C.Delarue.: Precisamente  creo que el papel de la roca de la castración y  de lo real me parece que determina un final de la cura distinto, entre una perspectiva freudiana y lacaniana de forma que no se conceptualiza de la misma forma, pero me parece que no todo análisis llega hasta ese punto, creo que son solo algunos análisis los que lo hacen.

Pregunta:  Hay un concepto que no comprendo bien de Green que habla de la psicosis blanca. Lo pensé a propósito de cura de chico psicótico arrebatado por escena ocurrida en el extranjero donde pasó algo y volvió, no loco, sino como congelado un tiempo y luego loco. La idea la  congelación en una escena me hace pensar en Green y en la psicosis sin producción,  como una negativización de la psicosis, donde no hay una producción delirante.…

C.Delarue.: Asistí a seminario de Green un tiempo. Hablaba de una forma de psicosis sin alucinación ni delirio.  Si nos quedamos en la terminología psiquiátrica, esta psicosis estaría marcada por la disociación  sin  una forma de reparación mediante delirio y alucinación. Es una psicosis sin tentativa de cura. Pero en AF escuché  algo distinto, alguien daba un ejemplo de una mujer que de modo no intencional había tirado a un niño en la calle. El niño se quedó en el capó del coche con la cabeza en el parabrisas y ella siguió conduciendo y no lo veía.  Se la llevó a juicio por no asistir al atropellado. La alucinación es una producción visual, en la psicosis blanca ¿sería no ver? A partir de ahí podríamos pensar en escenas de niños confrontados a un traumatismo grave.  Son los acontecimientos los que realizan a Lol.
Intervención: Lol ve la escena sin cesar porque no puede hacer fantasma.
C. Delarue: esa escena congelada es lo que le impide volverse loca. Cuando ya no  lo puede  hacer, cuando ya entra en la escena que mira, ahí se brota.
Intervención: porque ahí es un real sin I-S
Intervención: no lo significa.
C. Delarue: ese lugar frágil de sujeto en el que estaba sólo se sustentaba en la mirada. Cuando  ya no tiene la mirada, se convierte en lo real en el objeto del otro y ahí se vuelve loca.
Intervención: Lol V. Stein tiene que ver con un juego que existe en  Francia y  en España: “piedra (Stein), tijera (V) y papel”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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