Escribir, es poner negro sobre blanco…
Stéphane Mallarmé

[…] Y sin embargo, y sin embargo
Yo estaba triste como un niño
Los ritmos del tren
La «médula camino de herradura» de los psiquiatras americanos
El ruido de las puertas, de las vías, de los ejes
sobre los rieles congelados…

El mundo se estira, se acuesta y se retira como un acordeón
que una mano atormentada
por los desgarrones del cielo, las locomotoras enfurecidas
huyen
y en los huecos, las ruedas vertiginosas, las bocas, las voces
y los perros que ladran de tristeza en nuestros equipajes
Los demonios están desgarrados
Hierros
Todo es un falso acorde
El run-run de las ruedas
Choques
Giros
Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo […]1

Blaise Cendrais escribe este texto en 1905 durante la guerra ruso-japonesa. El ritmo, la ausencia de comas, las transiciones, la asociación de frases cortas y largas aportan una sonoridad particular. Demostramos, con los poetas y la literatura en general que un blanco en escritura, no es otra cosa que una ausencia que determina un ritmo y un estilo. Leyendo este poema, pensaba en el niño y en el momento de su entrada a la escuela preescolar, en general alrededor de los tres años en Francia. ¿Qué es lo que descubre el niño en ese momento significante de las primeras separaciones simbólicas? ¿Qué discurso escucha? ¿Cuáles son los efectos que resuenan o repercuten a veces en nuestra clínica? En el mismo poema,

Cendras escribe, evocando la modernidad y el mundo material: «Ya no recordaba más mi nacimiento». ¿Cómo el niño de tres años percibe este discurso subiéndose en el tren del saber?, Si el niño distrae su atención del decir de los profesores, ¿Podrán éstos recoger los frutos de su trabajo de una falta de atención subjetiva?
El transiberiano, ese tren mítico nos propone un viaje extraordinario, a los confines del mundo: la travesía del desierto del Gobi y la estepa de Mongolia. Estaciones, terminales.

Escogí el título de esta intervención sin saber de que iba a hablarles. Comprometido con éste que se impuso a mi, en el mes de junio, he tratado de captar algunos elementos significantes del enunciado y de mi compromiso. No sería prudente saturar este auditorio escribiendo, algunos propósitos, en negro sobre blanco. Se que ustedes están a la espera… ¿La espera del Otro? ¿Qué es lo que quiere de mi? Yo les conozco, en ocasiones indulgentes pero siempre exigentes, intrasigentes, apurados e incluso intratables… ¡Qué angustia!
Ahora estoy en el lugar y en la piel de un profesor… ¿En qué lugar están ustedes en esta metáfora? ¿Del lado de los padres, atentos al éxito de su hijo? ¿Del lado del niño, de su transferencia con el profesor-adulto, supuesto-saber? Acabo de escribir tres pequeños puntos uno detrás del otro, para dar sentido a esta espera: el blanco, una respiración, un suspiro…
Tomo por hipótesis que los profesionales de la escuela tienen «dificultades para leer» las manifestaciones psicopatológicas que ellos encuentran en su práctica. ¿Cómo las adquisiciones del psicoanálisis formarán parte de la acotación concreta, a la vez clínica y topológica, de esta psicopatología en relación con lo institucional?
Si verdaderamente todo discurso lleva una parte de equívoco, mi enunciado, por homofonía, buscaba una aproximación al título de un seminario de Lacan. He dudado mucho sobre este asunto. ¿Escribir blanco en singular o en plural? ¿Con un guión entre sin y blanco? También deseaba derivar del título original de Lacan, subrayando por una figura de estilo, el semblante. En relación a cada uno de los cuatro discursos, Lacan escribe que el lugar del semblante está arriba a la izquierda. ¿La escuela construye semblante? ¿Si la respuesta es sí, en qué? Yo no responderé necesariamente a estas preguntas.

Desde que yo trabajo estas problemáticas, numerosas situaciones han determinado mis reflexiones. Pienso en una joven colega, psicoanalista, que hace poco me transmitía algo que vivió y de lo cual haré aquí una viñeta clínica.

La historia remonta a un tiempo no tan lejano cuando sus hijas estaban en la pequeña sección de la escuela maternal, son gemelas heterocigóticas o falsas gemelas. Ellas estaban cada una en una clase diferente. Esta fue una elección de sus padres, en un deseo de separar simbólicamente la experiencia subjetiva de cada una de las niñas. Al final del primer semestre del primer año de la escuela maternal, estas pequeñas de tres años entregan sus cuadernos de evaluación. Sus padres descubren por lo menos unos cincuenta items delimitados y clasificados por tipo de adquisición: expresión oral, matemáticas, motricidad, «vivir en comunidad», respeto de las reglas, etc… cada item es evaluado, con tres posibilidades. Lo adquirido en verde, en curso de adquisición en naranja y por adquirir en rojo. En un pequeño apartado hacia el final del cuaderno de una de las niñas se lee: « No sabe recortar con tijeras, ¡Cuidado: vigilar! Su madre no entiende de que se trata, porque segun ella, su hija conoce y maneja el recortado. Pero la duda se instala: ¿Existe un problema? La maestra a escrito: «vigilar». Los padres solicitan una entrevista con la profesora: «Su hija no sabe girar las tijeras cuando ella recorta las formas… ella debería saberlo; por otra parte, su hermana lo sabe» ¡Fíjate! se preguntan ellos. ¿Qué tiene que ver su hermana con todo esto? Ellos descubren sorprendidos que la profesora conoce con precisión dónde está la hermana de su alumna, en relación a las «adquisiciones». Ella compara a las niñas durante la entrevista delante de los atónitos padres: aprendizaje, carácter, vida social. Más tarde, los padres descubren que la misma situación se produce con la otra profesora.
En consecuencia, estas niñas parecen ser un modelo de observación y de curiosidad; ¿Los padres descubren que para estas dos profesoras sería extraño que dos niñas nacidas con dos minutos de intervalo no evolucionen de la misma manera? ¿Por qué, si una sabe la otra no? No debería existir ninguna diferencia. No saber cortar con tijeras, tal como la educación nacional estima se debería aprender durante la pequeña sección, alerta sobre la posibilidad de una eventual discapacidad. Esa –la niña– que no sabe y no está en la norma, experimentaría el fracaso, por decirlo de alguna manera: dyspraxia, se lanza la palabra. Los padres han percibido como el tren del protocolo puede activarse rápidamente. No hay lugar para la diferencia, para el «cada quién con su ritmo». Las dos pequeñas van bien. Estos padres luego invierten en sesiones de terapia del lenguaje propuestas generalmente de manera afanosa y precipitada ¿se puede hablar de una discriminación violenta para con una de las pequeñas?
«El inconsciente no quiere decir nada si eso no quiere decir eso que, sin importar lo que yo diga, y desde donde estoy ubicado. Incluso si estoy bien ubicado, yo no sé lo que digo».2

¿Se podría pensar que esta profesora estaba apurada? ¿Cuáles son los efectos de estos pasajes al acto? La incomprensión, o peor… ¿la desconfianza?
¿Cómo la escuela llega a plantear este tipo de discurso? ¿Y si con las ciencias de la educación, la educación nacional estuviera escribiendo una nueva página de su historia desde hace algunos decenios? ¿A partir de qué fantasmas la escuela construiría sus «diagnósticos», sus interpretaciones? ¿Sobre que lógica o ideología construye esta escuela su verdad? ¿Cuál es la formación para los profesores? Esto no solamente es unívoco, sino también un pensamiento esclerosante y gregario.
––––
El blanco no es el vacío

El niño que pisa, el suelo de la escuela no se vuelve, por este solo hecho un alumno. Este niño no es un vacío,
una nada, un sin valor, que se tenga que llenar por etapas de un todo, de un Un, evaluable, controlable, medible. Esta lógica implacable, ¿no es la de un éxito abocado a una gestión mordaz? ¿El éxito y la perseverancia en un mundo sin defectos donde el profesor se convertiría en un técnico superior encargado de la calidad?
El plus de goce pasaría por la subordinación de los individuos. Bernard Stiegler escribe, en Sobre la miseria simbólica: «Dar una interpretación unilateral de un problema, es pretender que se puede nombrar la esencia y que se puede determinar esta esencia. Esta forma de pensar es precisamente de la que hay que liberarse; aquí está, sin ninguna duda, el primer objeto de la lucha contra la miseria simbólica»3.
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Equívoco del blanco: un espacio para pensar

La gestión –el manejo– de la educación nacional no parece ser ajeno a eso que puede ser entendido como una salida del esquema. Guy Dana,4 citado por Laurent Ballery,5 evoca este espacio saturado que nos pone en relación con nuestra modernidad y que engendra en su búsqueda permanente de adecuación entre la demanda y el objeto desde una perspectiva capitalista y liberal: evaluación, racionalización, procedimientos científicos. Pretendiendo rellenar todos los vacíos, redireccionando todas las discordancias para una sociedad del rendimiento, de la eficacia y la inmediatez. «La noción de espacio parece poder establecer un parentesco entre el psicoanálisis y la política, subrayando la idea según la cual es necesario para la democracia dejar un lugar vacío, sin ocupar, para desprenderse de una totalidad que ordenaría el conjunto (el dicurso capitalista). El discurso capitalista actuaría como un Otro alienante, del cual habría que desprenderse para encontrar un espacio de pensamiento y de palabra, –adhiero: El blanco– como eso que acontece en el espacio psíquico de la psicosis saturada por un Otro invasivo y perseguidor que busca generar dependencia».

En el caso de los mercados financieros, la uniformidad de los comportamientos ha sido la norma. Todos los actores han querido hacer lo mismo con la esperanza de una plusvalía inmediata: los créditos cooperativos han querido convertirse en bancos, los bancos comerciales han querido convertirse en bancos de inversión, los bancos de inversión han querido convertirse en fondos especulativos. Nadie tendría la posibilidad de juzgar desde exterior la pertinencia de las estrategias que se deberían adoptar.6
Con la plusvalía de lo digital, los ordenadores se promocionan y la audiencia se gregariza, se vuelve masa. Del ministerio de educación nacional a las inspecciones académicas, de las inspecciones académicas a los inspectores departamentales, de los inspectores a los directores de escuela, de los directores de escuela a los profesores, el discurso se propaga de manera instantánea a través de una maquinaria bien engrasada. En Bourgogne, por ejemplo, cada profesor recibe un mail en el que se le propone participar en una conferencia concerniente a la precocidad en la escuela. Cada Academia escoge su referente EIP: Niño Intelectualmente Precoz. Como lo quiere la semántica en rigor. La AFEP Asociación Francesa de Padres de niños precoces, organiza por todo lo alto de la Educación nacional, una conferencia titulada: ¿Cómo hacer del niño, intelectualmente precoz, un escolar y un alumno feliz? ¡Qué buenas intenciones! La AFEP dice «consagrar sus actividades a los niños precoces, llamados superdotados o giften children y aporta ayudas a padres y profesores para una mejor comprensión de estos niños, favoreciendo la prevención del fracaso escolar y social al que éstos están constantemente confrontados». Es entonces evidente que para un cierto número de padres y profesores, por un efecto de retórica, si su hijo o su alumno está en fracaso escolar o social, éstos son precoces. En el Val de Marne, en Nogent, la Asociación Arborescences es una red que trabaja contra el sufrimiento y el fracaso escolar. Estas madres de niños precoces, fundadoras de la asociación, son diplomadas en la ESSEC o en Finanzas y Gestión. Esos lugares privados parecen desarrollarse. Todo es sostenido por el gremio empresarial social de la ESSES: Escuela Superior de Ciencias Económicas.
Entonces, en presencia del referente del rectorado, el conferencista no es otro que un inspector honorario de la educación nacional, Jean-Marc Louis, pedagogo escribe él. Descubro que es también periodista. Estas conferencias hacen referencia a una investigación sobre el desarrollo de la creatividad que se apoyan notablemente en los trabajos de Torance. Los términos de dotación y sobre dotación corresponden a la norma. Se puede leer: «Nos podemos entonces preguntar si el desarrollo de las capacidades creativas es el mismo para todas las poblaciones. Además, los conocimientos sobre el desarrollo de los resultados creativos deberían permitirnos, enseguida, una mejor aplicación de los métodos y pruebas creativas para los niños, en función de sus necesidades específicas en los diferentes periodos de su desarrollo».7
Encontramos en el website de esta asociación que es la equivalencia de lo que en Francia conocemos como EUROPEAN COUNCIL FOR HIGH ABILITY: ECHA. La AFEP está subvencionada por Barclays y por los consejos generales como los de Yvelines, el de Loiret, el de haut-Rhin… 673.600 visitas hasta hoy. Desde la primera página, una referencia al Boletín Oficial, una manera de autentificar lo serio del asunto. Albert Ziegler universitario, esta citado con frecuencia sobre todo por la universidad Paris V, Laboratorio de cognición y desarrollo. Los deseos de esta asociación son bastante oscuros y yo invito a aquellos que se interesen a analizar su ideología.
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Una escuela que no puede hacer sin blanco. Obesidad y riesgo de salud pública.

El blanco es también el silencio. Ese silencio que a veces puede ser ensordecedor y que le impide al niño dormirse en la noche después de su jornada escolar. El momento del adormecimiento, de la separación con el mundo exterior, la soledad, la baja de tensión muscular, que favorece la actividad de pensar. Entonces el niño o el adulto son a veces invadidos por algunos pensamientos obsesivos y reiterativos que impedirán entrar en la fase del sueño.
Nosotros recibimos regularmente esos niños afectados por los llamados trastornos del sueño. Puede suceder que los mismos niños, animados por angustias sin nombre, se agiten y luchen contra los blancos, a riesgo de ser catalogados de hiperactivos y haciendo eco de las nociones del DSM5. Ellos proveerán entonces los vagones de los niños TDAH: Trastorno de Déficit por Atención.
¿Responderían ellos en espejo a la agitación de su movimiento, a los ruidos parásitos que jalonan sus experiencias desde su más temprana edad?
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Añadir crisis a la crisis.

Puedo hoy también abordar con ustedes la vivencia de un paciente, evocando la experiencia de su hijo de cuatro años en la escuela maternal. Su padre había comenzado una cura analítica que rápidamente le permitió salir de un estado depresivo particularmente invasivo, pero favorable para un replanteamiento de sus elecciones profesionales. Él no es insubordinado para con la institución escolar, pero un día llegó a la sesión particularmente desestabilizado. ¿El director de la escuela, tenia algo que ver, al tomar por su cuenta unos textos institucionales? Él había leído el plan de obesidad de la educación nacional y se había sentido atraído por esta frase: «El refrigerio matutino en la escuela, no es, ni sistemático, ni obligatorio». En Francia el crecimiento de los casos de potencial sobrepeso y obesidad entre los niños y los adultos se convierte en un problema de salud pública. Se puede decir: «La obesidad es un reconocido factor de riesgo para muchos problemas de salud: hipertensión, colesterol, diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios, artritis y ciertas formas de cáncer».8 por
lo tanto, el director suprime las meriendas.
Frente a ésta exigencia de la escuela, mi paciente, al igual que cada uno de los padres, cumplen con el requerimiento. Pero el hijo de mi paciente, padece algunos trastornos ligados a diferentes variables que no evocaré aquí. Y este cuadro alertará al médico general, quien estipula que este chico puede comer en la escuela la merienda que se le prepara en casa. El director pide un certificado médico y dando poca importancia a la demanda del padre, pide responder al pedido del PAI: el PAI es un proyecto de acogida individualizada concerniente a la escolarización de los niños enfermos. Éste debe estar entonces revisado por el médico escolar que se desplaza para constatar la importancia del caso. Este joven come, desde la implantación del proyecto, sólo, en un lugar reservado a este efecto. «Para no llamar la atención de sus compañeros de clase». En general, cuando él había terminado, el tiempo del descanso también había legado a su fin y él chico retomaba su clase. Nadie además de su padre, se pregunta si la ausencia de juego con sus amigos y compañeros podía influenciar sobre su estado de salud psíquica y sobre los vínculos entre la escuela y los padres.
La escuela no hace semblante cuando ejerce un control omnipotente sobre la información de la masa. Especialistas certificados transmiten en la escuela, un eso-ver (saber) seudocientífico totalizador de la opinión. Toda persona no sujeta a la idea predominante, es rápidamente excluida de las cadenas de formación. Habría que asegurar que los consejeros pedagógicos respetan bien la palabra institucional. Numerosos son los que hoy dirigen los empleos ligados a las TIC´s, tecnologías de información, impulsándolos sin dudas, sobre los caminos de la divina providencia. La plusvalía escolar se medirá en número de cuadros blancos interactivos, justificándose en las despensas vertigosas del estado.

El lobbying neuro científico hace parte de enormes encrucijadas económicas. Girando la metáfora, citaré a Chomsky: «Los grandes anunciadores sostendrán raramente unos programas poniendo en causa las prácticas de la industria, como los problemas de degradación del medio ambiente… y los sustanciales beneficios que surgen del mundo de los negocios».9

–––
Para no concluir
El blanco es también el blanco del suspiro, de la pausa. Ese símbolo sobre una puerta que dice shhh!.El músico que toca un instrumento interpretando una pieza tiende a calcular los momentos donde el instrumento no debe sonar. La música es un discurso compuesto de frases musicales entrecortadas por momentos donde el instrumento no dice nada. Esos momentos son llamados silencios. De la misma manera cuando el instrumento no suena, se continua midiendo el tiempo que pasa, para poder retomar la melodía al mismo tiempo que los otros instrumentos de la orquesta, cuando los silencios terminan.
Los invito a escuchar a John Cage y su obra particularmente singular, piano en movimientos: 4’33’’.10 Ella queda para mi como un descubrimiento sorprendente del lugar del silencio en el psicoanálisis en donde esta obra sería un de los paradigmas. Un hombre toma lugar delante de su piano sin tocar ninguna nota durante 4’33’’. Si el negro es ausencia de luz, ¿el silencio es la ausencia de sonido? ¿Qué mantendrá en la luz los blancos de la institución escolar? ¿Qué angustias impulsan a los profesores en el vals desenfrenado de vacíos a llenar? Todo no está todavía escrito y queda en espera…

Traducción

Andreas Zuniga,

 

1- Cendrars, B., Prose du transsibérien; http://www.youtube.com/watch?v=OvUjqy3EOqU

2- Lacan, J., D’un discours qui ne serait pas du semblant, Séminaire XVIII, p. 44

3- Stiegler, B. « De la misère symbolique. », Champs Essais, page 200

4-Dana, G. « Quelle politique pour la folie, le suspense de Freud », Stock, L’autre pensée, 2013.
5- Ballery L. « Discours du capitaliste et disparition du domaine public », 2014, non publié

6- Cohen, D. La prospérité du vice, en Une introduction (inquiète) à l’économie, Le livre de poche,
p. 287

7- http://www.cairn.info/zen.php?ID_ARTICLE=BUPSY_485_0491

8- http://www.education.gouv.fr/cid50297/la-sante-des-eleves.html

9- Chomsky, N. « la fabrication du consentement », Contre-Feux, Agone, page 51

10- Cage, J. http://www.youtube.com/watch?v=JTEFKFiXSx4

 

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