Antes que nada agradezco que en esta Asociación haya un espacio para que personas como yo, con un recorrido breve en el trabajo del psicoanálisis, tengamos un lugar donde podemos presentar nuestros trabajos, con las preguntas y las dificultades con que nos encontramos.
Dice Miguel Morey en Facebook:“(….)el pensar será siempre un acto de indisciplina(…). Engendrado como un salto involuntario en el trazado mismo del proceso, el pensamiento, disciplinado y metódico; el pensar es un acontecimiento que irrumpe en su curso para imponer un quiebro: nos obliga a mutar de umbral (…). El pensar aparece en la fractura por la que se quiebra la pretendida normalidad que nos rodea, su disciplinado transcurrir, es esa fractura”1. El pensamiento es esa fractura.
Hace tiempo que me ronda una pregunta…, hace dos años que tengo consulta en una ciudad-dormitorio próxima a Madrid y en este tiempo han venido a verme más personas de lo habitual con gran tendencia a la actuación y que dejaban poco espacio para poder pensar. Para ellos, todo es para ya mismo, sin posibilidad de postergación, no hay tiempo de espera, estamos en el dominio de la pulsión, que se evacúa , que sale a través de la acción.

Uno de ellos era una joven que había decidido hablar con un psicólogo y a la vez ya tenía día y hora para que le hicieran una operación de reducción de estómago. Otro joven, viene con el cuerpo todo recosido tras múltiples accidentes graves de moto y en la práctica de deportes; el efecto era que tenía 30 años, con el cuerpo de una persona de 65. Otro hombre viene traído por su madre y hermana, a causa de sus impulsiones y adicciones. Además llevaba un control exhaustivo de sus actividades, cronometrando el tiempo que tardaba en cada una de ellas, intentando exprimir el tiempo más allá de lo posible.
En fin, no podían poner palabras, no podían decir, se expresaban con acciones. Estaban presos de la inmediatez.
El trabajo con ellos me traía problemas, entre los cuales destaco el siguiente: tenía la sensación de que yo disponía de muy poco tiempo para poder intervenir y dar con ello lugar a la palabra, al pensamiento, a que se hicieran una pregunta sobre lo que les estaba pasando para intentar hacer pensar a la persona que se iba a operar, o a quien iba a volver a coger la moto a doscientos por hora, a quien tomaba decisiones que lo arruinaban. Me llegó a obsesionar el poco tiempo que me dejaban entre actuación y actuación para yo misma poder pensar.
Serge Sabinus habló en Madrid sobre los prisioneros del tiempo que somos todos nosotros, y yo, con estos pacientes me sentía cautiva de la falta de tiempo.
Esta precipitación, no sucede solo en mi consulta, sino que está sucediendo cada vez más en la sociedad, en la que todo se mide por la rentabilidad , es decir, obtener mucho dinero en muy poco tiempo, dejando en un segundo término a las personas. Las terapias tienen que ser de cortísima duración, y apuntando al síntoma, con una consecuencia de des-subjetivación y olvidando al sujeto del inconsciente, o lo reciclan llamando al inconsciente de otra manera, como más científica… El otro día leí en el periódico que habían descubierto algo totalmente novedoso, que llamaban eyecciones mentales: “Los expertos han comenzado a investigar una forma de memoria relacionada, un fenómeno al que han dado en llamar «eyecciones mentales» (mind pops): palabras, imágenes o melodías que se nos hacen conscientes de forma repentina e inesperada..”.
En el diario El País, se publicó un artículo llamado “La sociedad de los advenedizos”, en el que se dice: “Cada vez se puede viajar más, cambiar de ocupación, subir y bajar en la escala social;……. pero el peaje de esta velocidad es el desarraigo. En los máster se nos enseña a adaptarnos y a prepararnos para cualquier eventualidad, o sea, a no saber absolutamente de nada, el nuevo imperativo es llegar cuanto antes, no se sabe muy bien adónde, pero en cualquier caso antes que los chinos (…) ante los desastres en una empresa, viene un nuevo directivo, “saneador”, que lo que hace es externalizar el problema.”2
Es decir que cualquiera vale hoy para cualquier trabajo con una formación exprés, ya no se reconoce el esfuerzo y los años de experiencia.
Jean-Pierre Le Goff 3 dice: “La relación con la temporalidad histórica se encuentra igualmente modificada. Los recorridos individuales ya no se inscriben en una dimensión histórica marcada por guerras o conflictos que implican dedicaciones y sacrificios, y tampoco en una dinámica de progreso. La nueva individualidad vive en una temporalidad corta: la felicidad debe vivirse en el presente. Finalmente viene a confundirse con un placer que se consume en el instante y llama a un perpetuo movimiento. Lo cambiante y lo efímero, el cultivo de la espontaneidad y de la respuesta inmediata se instalan. La idea de compromiso , de rodeo o de sacrificios necesarios para alcanzar un objetivo aparece como una difícil restricción“.
Alain Badiou dice que las ficciones del mundo capitalista están en torno al deseo ilimitado ( el dinero). Dice que ahora nos dedicamos a la acumulación de objetos, y propone cambiar “la pasión por acumular” por la creatividad y la invención, que ha funcionado en otras culturas. Esto lo deja en manos de los artistas, pero ¿y nosotros? ¿ facilitamos la invención y la creatividad en los pacientes?
Otra analizante, Leire, que ya lleva en análisis más de dos años, al principio vino relatando historias de separaciones, celos, sufrimientos, deudas y maltratos. Se metía en situaciones que ponían en peligro su trabajo, su estabilidad económica, incluso afectaban a su salud. Además estaba continuamente atendiendo a las demandas de sus parejas.
Venía con su propia música , precipitada de ritmo, incluso caótica y triste. Luego, poco a poco se dio cuenta de cómo, sin saberlo, iba asociando ideas que tenían que ver con ella misma y con su historia familiar, y ahí empezó a aflorar algo que ella no esperaba, que la sorprendía y la desagradaba, pero que tenía que ver más con su verdad. Así se fue dando cuenta de esa música inconsciente que ya estaba antes, pero que no escuchaba.
Y poco a poco se han ido añadiendo notas que ya no son repetitivas, que descolocan y que la obligan a hacer un trabajo de elaboración.
De ese modo, ha ido pasando a interesarse por su inconsciente, por investigar sobre la genealogía de su familia paterna y materna. Ha descubierto que con respecto a los varones, lleva repitiéndose el mismo nombre de pila durante cuatro generaciones. Era el nombre del bisabuelo que fue asesinado delante de su hijo pequeño; era el nombre de su padre que apareció muerto en un lugar que no estaba preparado para que en el viviera un ser humano, casi como un mendigo. Es el nombre que lleva el hermano de Leire, pero él quiso romper con esa tradición de poner el mismo nombre a su hijo, y lo cambió por otro que lleva prácticamente las mismas letras, pero en distinto orden ( que tiene casi todas las letras de la palabra padre).
Ahora, poco a poco, va dejando el espacio mental suficiente como para salir de esas situaciones dramáticas y repetitivas en su vida, dedicando ahora mucho tiempo a leer sobre temas relacionados con la psicología, sobre todo infantil.
Así, cualquier sueño, acto fallido, chiste, lapsus, conflicto, o duelo, nos sirve para poder pensar el análisis como un espacio de elaboración.
Es decir, yo creo que, a partir de un cierto momento, lo que hice fue pararme, renunciar a intentar responder a su demanda apremiante, no dejarme llevar por ese apremio, por esa presión de lo inmediato, finalmente no dejarme llevar por la pulsión de muerte en su aspecto de inmediatez y de destrucción, y estar ahí, dejarle espacio para que pueda pensar y decidir. Tener paciencia en mi trabajo, darme un tiempo y también dárselo a los demás. Además, ir conmoviendo esas identific
aciones con los significantes que le atribuían otras personas: “choni” (jeune femme vulgaire, tiene una connotación sexual), “ligera de cascos” (sans inhibicions sexuels), o el significante que le han atribuido los hombres: “letal”, o bien otro que repite con frecuencia en su vida: “quiebra” (el padre le quebró un brazo y ella ha estado en quiebra económica importante).
Leire, como los demás analizantes, venía muy angustiada y esa angustia se reflejaba en la manera de experimentar el tiempo y el espacio, los que vivía como una amenaza, un peligro, una confrontación con la nada, no había significantes que acudieran a dar cuenta de lo que pasaba en ese momento , no había explicación para lo que le estaba pasando. Esta paciente, se separaba fulminantemente de sus parejas, pero siempre tenía previsto un relevo, venía con duelos pendientes donde aún estaba aferrada al pasado, a lo perdido, donde no podía poner la distancia necesaria , para así poder superar, y luego olvidar esta pérdida, y poder estar en otro tiempo.
En esos momentos de angustia se esfumaba el presente, cualquier proyecto de futuro , todo el pasado, incluida su historicidad.
Cuando una persona no está en contacto con su “lado oscuro”, cuando no se deja tiempo para pensar, cuando ha perdido su libertad, está presa del tiempo, está presa de la pulsión de muerte.
Si el inconsciente es el modo de saber sobre lo real, como dice Guy Dana, los psicoanalistas tenemos que estar atentos a escuchar esos tropiezos y acogerlos con la escucha con tolerancia, acogerlos con palabras para que puedan ellos mismos escucharse y para que poco a poco, el analizante, vaya teniendo una mayor “tolerancia” consigo mismo.
Es importante dejarles el tiempo que necesiten para elaborar, respetar sus tiempos, e ir soportando los afectos que nos conmueven, con análisis, supervisiones, dispositivos como “La marca del caso”, “Haciendo caso” , que es otro dispositivo que hacemos en Madrid y que a mí me ha servido también para poder elaborar lo que me ha tocado de un analizante. Todo ello nos sirve para así lograr no intervenir antes de tiempo, no cerrar sentido, no adelantar tiempos, pues el efecto es desastroso para el analizante . Y por supuesto, el analista tendrá que tener cuidado para no caer en el lugar que le esperan en la transferencia.
Si el analista se empeña en añadir sus propias notas, injerta significantes, propone acordes distintos, ya no es la música del analizante, es un mix, música muy de moda que interrumpe unas melodías con otras, un mix que corta el proceso de creación del analizante.
Dice Otto Dórr Zegers: “En la angustia fracasan dos rasgos de la espacialidad humana: los objetos pierden su carácter familiar, se tornan inquietantes, pero al mismo tiempo desaparece la capacidad de establecer un espacio que había entre la persona y su mundo “ 4 .
Hay una relación muy estrecha entre espacio, tiempo y subjetividad, por lo que en nuestro trabajo clínico será importante escuchar en el paciente su singularidad y, en ese sentido, la asociación libre posibilita que el analizante se exprese a su manera y nos ayuda a escuchar y acoger lo inesperado, como dice Guy Dana.
Evidentemente, la asociación libre permite pensar, siempre que el analista esté pendiente de la palabra y no de las acciones, incluidas las propias.
De este modo es como el analizante puede empezar a darse tiempo, empieza a abrir un espacio psíquico en el que surge la asociación de una idea con otra, en el que surge el pensamiento.
¿ Es esta la única manera de civilizar la pulsión de muerte?
En la infancia, y en los sueños todo está en presente. El paciente está anclado en esa atemporalidad del inconsciente pero, a través de las formaciones del inconsciente y de su escucha, estamos pudiendo introducir algo de esos significantes relacionados con lo real.
El tiempo del análisis tiene que ver con un trabajo de creación de una nueva historia, de una nueva ficción que se va haciendo con esos retazos de recuerdos, y con las nuevas asociaciones que se producen. Los significantes van desplegando un entramado diferente, en el que se va dando cada vez más lugar para un decir, pero hay que hacerlo a tiempo, no adelantarnos, pero tampoco atrasarnos en las intervenciones o interpretaciones, hay que dejar que el analizante vaya a su “ritmo”, a “su tiempo”, a “su manera”.

Notas:

1- Miguel Morey; publicado en “Donde No Cabemos”, en facebook.

2- Daniel Innerarity. Diario el País. Pagina de pensamiento. Pedradas filosóficas. 1708/2013.

3- Jean-Pierre Le Goff. “La barbarie douce. La modernisation aveugle des entreprises et del’école ». Editorial La découverte sur le vif. Pag. 83-84.
 

4- “La temporalidad – El problema del tiempo en el pensamiento actual . Espacio y tiempo en la experiencia angustiosa. Otto Dórr Zegers pág. 113. Lugar Editorial

 

 

 

 

 

 

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