París, Octubre 2015

Me pareció que en mi practica, cotidiana, escuchaba repetirse ciertas cosas que me plantearon interrogantes y las voy a compartir con ustedes hoy. Pensandolo después,  me dije que eso había comenzado hacía ya algunos años pero que una tendencia a la generalización o al menos un aumento de frecuencia perceptible de estos elementos podía confinar a la banalización y podía  plantear preguntas, al menos a un psicoanalista. Doy algunas viñetas clínicas que valdrán mas que un largo discurso: 

– Un paciente llega desmoronado a su sesión y dice: «Mi mujer me hizo un escándalo porque ella ha descubierto que yo me relacionaba con mujeres, por Internet, a través de un sitio de encuentros. Yo no me escondía, tampoco bloquee mi ordenador, no hacia nada malo, pulso cosas sobre un teclado y leo otras sobre una pantalla, no hay imágenes, estas mujeres, yo no las conozco, no las encontraría jamás, eso esta claro. Nos divertimos así. Mi mujer me dice que está herida, que no hay mas confianza y patatí y patatá… ¡jamás la engañe! Entonces yo le dije que cuando ella dormía y soñaba tendría que ser mucho peor porque ahí, las imágenes, estaban». Y agrega: «¡Si ella conociera mis sueños que seria! Ella me respondió que cuando soñaba dormía y que al despertar no se acordaba de nada. ¿Que es lo que eso cambia?». 

 

– Un adolescente demanda venir a hablar, el mismo llama con el acuerdo de sus padres. No va bien. No sabe mas donde esta. Su escolaridad esta descarrilada (esta en primero) mientras que hace poco iba sin problemas. El no es consumidor de hachís u otros psicotrópicos. Este joven hombre ha decido hablar y habla. Tenia una relación amorosa con una chica de su edad, todo iba bien, el la recibía en casa de sus padres donde podían dormir juntos, ella lo recibía en casa de sus padres donde podían hacer lo mismo. Eso duro un año y medio y después el tuvo un bajón de libido repentino y masivo. Ya no tenia mas ganas ni de ella ni de otras. Se separaron, ella se fue con otro, el esta desmoronado, esta desmoronado en su interior, no porque ella lo dejo sino porque el no sabe mas lo que quiere e incluso, a veces, si el no quiere mas nada, como lo dice bien fuerte. Yo le propongo, si el lo desea, de hablar de su vida sexual. El se anima y dice: «Era el debut, nos entendíamos súper bien, adorábamos mirar porno juntos, eso nos excitaba, y después tratábamos de hacer tal cual. Yo le pregunto entonces si en el plano sexual el piensa haber podido descubrir o inventar alguna cosa con su compañera, como crear un código amoroso propio solo de ellos. El me mira totalmente estupefacto y dice: «¿Qué es eso?» Yo le digo que ciertamente es eso lo que le ha faltado en esta relación y que llamamos «deseo propio».  

 

– El: «¿Entonces nosotros que éramos?» 

– Yo: «Una copia, la pulsión dominaba ya que el deseo estaba ahí pero no se entendía, dominado por otra cosa, entonces que sean ustedes, ella o cualquier otro hubiese sido lo mismo». 

– El: «Ah si, inventar algo solo para nosotros». 

 

– Un niño de siete años y medio es traído por su padres. El tiene tendencia a ser agresivo sin razón, después a llorar cuando sus padres lo reprenden por su conducta. Por otra parte, durante la primera sesión llora, tengo ganas de decir que llorisquea. Los padres están desamparados. Este niño cara a cara se rehúsa a dibujar pero acepta hablar (es mas fácil a la inversa lo que encontramos habitualmente). Hablamos de la escuela, de los deportes, que el practica, de sus compañeros, pero cada vez que yo abordo el tema de sus actividades en su casa cuando el no hace los deberes, esquiva mis preguntas y pasa a otra cosa. Siento que sostengo un hilo sin saber el cual: 

 

– Yo: «Tienes una DS?»  

– El: «No» 

– Yo: «Una consola de juego?» 

– El: «No» 

– Yo: «Tienes una tablet?» 

– El : «Si… euh no… mi madre me presta la suya»  

– Yo : «Entonces que haces con la tablet?»  

– El : «Nada» y llora. 

 

Este joven fue sobre un sitio pornográfico, no mucho tiempo, el tiempo que su mama, que es muy vigilante, intervino. El no sabe explicar que sintió frente a esas imágenes pero después, no sabe mas como pararse en la calle, no puede mas mirar a la gente a los ojos y se enoja fácilmente. Hubo una infracción física y como en las dos situaciones precedentes, mismo si es sobre otra manera, la culpabilidad no pudo sostener su función protectora. Cuando algunas sesiones mas tarde discutimos de lo que sabe sobre el nacimiento de los niños, comprueba que no sabe gran cosa, talvez nada de nada. No hizo la relación. Ahí todavía, alguna cosa del sujeto se encuentra excluida de lo que se vive. Eso se llama, pienso, un traumatismo. El problema, es que alguna cosa reviene a pesar del sujeto en la repetición de lo percibido y eso vale para la violencia como para la pornografía. 

 

Estas situaciones, en efecto, son múltiples y tienden a invadir el espacio de nuestros cabinetes. Eso, a mi me parece que genera la pregunta sostenida en el titulo que les propongo. Lo virtual puede tomar el lugar de la fantasía o al contrario, tomar distancia? 

 

La cuestión que me llego entonces es: a cual periodo de la vida la fantasía se constituye? No es una pregunta fácil y no es visible tan solo por la represión por ejemplo. Se comprende por la fantasía un proceso en varios tiempos me parece. Podemos avanzar solo durante el periodo precedente a la represión, el terreno de la fantasía esta preparado por el vinculo privilegiado a un o dos objetos. Es ciertamente ahí que se juega una forma de fijación a un objeto que no pasara por la represión. Esto me hace asociar eso que sigue que parece desplazado pero que por lo tanto es esencial: 

 

– Freud invento el inconsciente freudiano. Si esto es parte integrante de la estructura psíquica humana, no se encuentra mas que de manera desconocida, en las manifestaciones que harán vacilar al sujeto. El paciente, a lo largo del tratamiento, debe descubrir y aceptar el saber que hay un inconsciente. Desde entonces, el inconsciente existe y queda inagotable y siempre activo pero mejor marcado en las manifestaciones y sus efectos. 

 

– Lacan invento el objeto «A». Este es parte integrante de la estructura psíquica humana, se encuentra solo de manera desconocida en las manifestaciones que hacen vacilar al sujeto y lo satisfacen solo de forma transitoria e imperfecta. El paciente, a lo largo del tratamiento, debe descubrir y aceptar que es portador de una instancia, «el objeto a» causa del deseo. Desde entonces, «el objeto a» existe y queda inagotable y activo pero mas marcado en las manifestaciones y sus efectos. 

 

Podemos entonces decir que en un primer tiempo, para suceder, la fantasía debe poder apoyarse sobre estas dos instancias que son la represión y el objeto «A», el inconsciente. 

 

Y después? Es ciertamente menos fácil de ubicar, hace falta cierto conocimiento de la cosa sexual y también una cierta practica, sus dos elementos hacen la condición para que una coherencia se establezca entre el primer momento de la prevalencia de una forma del objeto y eso que autoriza la realización posible de la vida sexual. 

 

Se me dio la ocasión repetidamente de recibir hombres de alrededor cuarenta y cinco años, que quedaron fijados a sus padres o a sus madres, que intervenían en la vida comunal o social de sus comunas pero que no estaban casados o que tenían una vida amorosa muy reducida. Seguido de la muerte de uno de sus padres, se encontraban solos, una angustia los poseía. Estaban solicitados por el genero femenino (puede ser que no mas
que antes pero esto se percibía de manera mas aguda) y no sabían que hacer. En todos los casos, la angustia cedió cuando ellos pudieron decirse que no era obligatorio tener una compañía aun si la soledad era a veces mas dura. Yo pienso que en estos hombres, el segundo momento de la fantasía que yo marco mas arriba queda en suspenso. Digamos entonces que para algunos será un poco temprano el fin de la adolescencia, por ejemplo y para otros un poco tarde la edad de la jubilación por ejemplo, y para otros el acceso a este segundo periodo nunca tendrá lugar. Al contrario, podemos imaginar un «nunca» de  la fantasía en la relación entre los dos periodos de sus historias o hace falta evocar una fantasía ignorada, como si las cortinas de la otra escena no se abrieran? Dejo esta interrogante abierta. 

 

Podemos entonces comprender mejor como el acceso a las imágenes que llamo virtuales (el termino esta bien elegido?), si como a este joven, se produce entonces que el «objeto a» esta mal ubicado,  que la represión esta en marcha y que esto dos elementos le privan de jugar con sus teorías sexuales infantiles, sus percepciones y sus cuestionamientos, el va entonces a encontrarse confrontado a las solicitaciones que no podría mismo imaginar y que pudieran tener un efecto de disociación entre el sujeto, su cuerpo y su deseo. Lo mismo para el adolescente del que hablaba pero en otro modo. El tenia un conocimiento y una practica, pero desde el primer contacto corporal, el primer beso, son las imágenes pornográficas percibidas a través de la pantalla que aparecieron (ni siquiera como una etapa primitiva) y a las que el y su compañera se inclinaron sin darse cuenta de que no estaban realmente y que sus sentimientos se encontraban relegados. En este adolescente, yo creo, amaba a esta chica, esto produjo una especie de desmoronamiento. Sentirse satisfecho sin haber deseado o peor, desear y encontrar una respuesta extranjera a su deseo, puede ser eso acercarse a la muerte. La satisfacción puede entonces ser equivalente al traumatismo. 

 

Otra cuestión que llama a una respuesta en relación con la clínica se postula: porque esto puede provocar un desorden en algunos y no en otros? Podemos adelantar que algunos poseen una fantasía bien formada y que lo virtual viene bien para solicitarla al plano erótico o emocional, pero sin poner en cuestión esa fantasía, se encuentre o no realizada en las escenas vistas,  no es otra escena que esta en juego y que solicita el sujeto al plano escópico. El problema comienza cuando toma el lugar de la fantasía o cuando es la fantasía. Así este paciente que dice poder masturbarse solo delante de películas pornográficas, «esto lo deja tranquilo» según su formula. Para los niños, es evidente que seguidamente solicitados demasiado pronto y mas allá de lo que pueden incorporar al plano corporal o emocional. Esto puede tener un efecto de ruptura y de traumatismo, pero ahí se postula otra pregunta: Puede un traumatismo precoz impedir la formación de una fantasía? Una respuesta sistemática no se espera forzosamente. Podemos pensar que pensar que para algunos funcionara así mientras que para otros no será el caso. 

 

Entonces la cuestión es saber si, por lo virtual, el «objeto a» no es presentado bajo la forma que hace que el sujeto no pueda mas reconocerse. «$<>a» no funcionaria mas sistemáticamente y de la misma manera. Habrá una parte del sujeto que podría acceder a «a» sin estar tachado? Esto es difícil a concebir, aun si el discurso del capitalista aboga esto, es decir la posesión del objeto no en tanto que el sujeto esta tachado si no que justamente, no lo será o peor, no podrá serlo mas. 

 

Es del lado del objeto y de su estatuto que pueden encontrarse elementos de comprensión, en particular retomando la función de «trait unaire» que autoriza a eso que la continuación de los objetos al alcance del sujeto pueden permitir a cada uno de ellos que se cuentan, uno por uno, como viniendo del Otro. Hay entonces una continuidad, una coherencia que permite que sujeto que desea y objeto se contrasten. Lo virtual hará que los objetos no podrán contarse, si bien que la plaza del Otro cambiara radicalmente no siendo mas esa que privilegiando un objeto va a transmitir un significado al sujeto, una buena forma del sujeto e inscribirá así ese sujeto en el orden significante. Lo virtual, el, revelando un objeto que escapando al significado produciría una supresión del Otro como institución del orden significante y al contrario permitirá a los sujetos a soltarse de la barra y de instalarse ellos mismos como Otro no tachado (eso es picardía) lo que producirá un goce no guardado para algunos y, es lo mismo, una angustia extraña para otros y ahí puede ser que detectemos mas y mas frecuentemente en la clínica, la fantasía que parece relegada a un rango secundario, operando nada mas que de forma periódica reemplazada por una escena fascinante que bloquea su efecto. 

 

Yo remarco como acotación que estar sobre este esquema que se apoya en el discurso capitalista (ustedes deben hacerlo por si solos; ustedes tendrán eso que ustedes bien querían tener; cuando queremos podemos, etc.). No es mas entonces que una consecuencia de una modificación estructural y no su causa ( es a parte a este titulo que su cualidad de discurso es contestable y también por eso que lo vemos venir en fuerzas de personas comprometidas en su religión sobre un modo que parece mas de la ceguera que de la piedad. Hace falta reemplazar al Otro cuando intentamos excluir). 

 

Para tratar de terminar esta nota un poco cortante, existe una alternativa a este fenómeno y yo cito dos manifestaciones: la primera, es una persona que diría no poder mirar películas de terror porque se sentiría arrastrada a un terreno donde ella no existiría mas como ella misma y tendría el sentimiento de desaparecer. La segunda, es un paciente que habiendo ganado en la lotería una suma consecuente, no puede tocarla y dice: «Yo me dije siempre que me encantaría ganar la lotería, es por eso que jugaba pero no pensaba que eso podría suceder y ahora que sucedió, no se mas que es lo que puedo querer». 

No es siempre fácil de tener un lugar de canalla. 

 

Michel Ferrazzi. 

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