Chile Octubre de 2015

Intenté en este escrito articular  algunas reflexiones que nos entrega el psicoanálisis sobre la dimensión de la sexualidad,  con un caso aún en curso, la historia de una mujer de 67 años que llamaré S, pasadas algunas sesiones dice:”perdí mi virginidad a los 60 años”

Los vaivenes de la sexualidad se presentan en diferentes épocas plagadas de novedades de la ciencia, sucesos culturales y transformaciones sociales. Las 6 décadas de S no se escapan a estos vaivenes. A principios del siglo pasado Freud  pone  el tema de la sexualidad en el intercambio social, en  “Tres Ensayos sobre la Teoría de la Sexualidad”, de 1920, Freud observó que uno de los principales escollos del psicoanálisis para el público en general es “su insistencia en la importancia de la sexualidad en todos los logros humanos y su intento por ampliar el concepto de sexualidad” (1)

Actualmente S, vive con su segundo esposo, con quien se caso hace 7 años. Su imposibilidad para conciliar el sueño la trae a consultar,  sólo lo consigue con medicamentos o cuando la abraza su esposo. Sus insomnios comenzaron a los 10 años de su primer matrimonio, relata: “la cama no era un descanso, era un suplicio, llegaba la noche y no podía dormir, le tome fobia a la cama”.

Casada en  dos oportunidades. Su primer matrimonio duró 40 años, relata que se caso a los 19 años para salir de la casa de su madre, conoció a su primer marido a los 14 años,  al séptimo año de matrimonio  adopto a su primer hijo, a los 3 años siguientes adoptaron a su segundo hijo.

A los 13 años su padre decide sacarla del colegio, recuerda que las profesoras la llamaban para disertar y  no podía hablar, dice: “Me quedaba muda”. A esa misma edad comenzó a cuidar a sus sobrinos, trabajo que hizo por muchos años. El padre abandono a la familia cuando S tenía 9 años, dice: “hasta ahí era todo perfecto”. Describe a su madre como una mujer débil y sometida,  a su padre como un hombre mujeriego y castigador que después de separarse seguía visitando la casa y dice “Mandando a mi mamá”.

Luego de casarse cuido a los sobrinos de su esposo. Los niños a su cuidado son ajenos, una madre de paso un lugar imposible para la maternidad, la concepción acontecimiento propio de la mujer, no se le está permitida, dice vivir bajo un engaño durante muchos años. Su posición de obediencia ciega no la deja ver todo lo que le rodea, sumida en la ignorancia, como vivir en un pozo. De la madre escuchaba sentencias como “ten cuidado que con un beso puedes quedar embarazada”.

En esa época de su vida no quiere ver ni saber, se presta para ello, un lugar de no entendimiento del mundo ni lo que la rodea. Sin embargo hoy  ha descubierto otro mundo que le fue esquivo, logra hablar de ello en cada sesión no sin antes, tartamudear, por momentos quedar sin voz producto del llanto, dice que siempre le pasa más aún cuando ha tenido que hablar con su ex marido, al que quiere decirle lo que ella vivió en esos años, pero queda muda sin poder dar cuenta de toda una carga que lleva a cuestas.

El psicoanálisis permite una escucha más allá del motivo que la paciente trae, no se trata de disminuir sus insomnios. El síntoma es el que hace hablar, pone en juego el valor del lenguaje, el despliegue de los significantes, conciliar el sueño, el acunamiento. Ella quiere estar despierta todo el tiempo, ahora es cuando necesita no dormirse, vivir la vida que no ha podido vivir, dice “no se me puede pasar el tiempo ahora que tengo a mi esposo que me hace feliz, pero no logro estar feliz”.  La presencia perturbadora de su ex marido, aún no estando ahí permanece en ella, ahora que ha logrado hablar de su padecer, adviene la angustia, retorna la mudez, se expresa esa niña que ahora sí quiere saber de la vida y de lo vivido.

La sexualidad obsoleta, caduca, negación de las vivencias de un sujeto en la vida sexual en su constitución más primordial de involucrarse en la sociedad, un intercambio social no permitido. Un engaño de ella como que no  hubiese vivido en la sociedad. Un engaño de sí misma, la pregunta es ¿qué tiene que ver ella en lo que le paso? ¿Cómo pudo permanecer virgen?, como María la virgen por excelencia pero madre al fin. Ese será otro momento que se posibilite con la continuidad del trabajo con los significantes y los movimientos posibles de su posición aún bajo el sometimiento de su mismo padecer.

Hoy solo quiere hablar no dormir, llega puntual a cada sesión, incluso antes de la hora, durante los 4 meses no ha dejado de asistir a ninguna sesión. Relata que su ex marido solo la tocaba, la acariciaba, eran tocaciones menciona, sin penetración y él le pedía que la tocara, en ese momento venía la eyaculación de él, “yo no sabía nada, me daba miedo y vergüenza preguntar. El me decía que no podía penetrarme porque era muy estrecha y que así eran las relaciones sexuales”. Otra viñeta: “él me enseñaba cosas del sexo, que era todo por encima”, hablaba de esto con una cuñaba que le decía lo contrario, pero al mencionar estos temas con él le respondía que era ella la problemática por su estreches. Reconoce sentir placer al ser tocada. Ahora entiendo relata que era un placer porque tenía orgasmos con las caricias en el clítoris.

Tuvo intenciones de seguir sus estudios, sin embargo su marido no la dejo estudiar ni trabajar fuera de casa. La llevaba a controles médicos que le daban un diagnóstico de esterilidad, ella recuerda nunca haber hablado con ningún médico a solas, no sabía que decir sólo hablaba su esposo con ellos. Dice ser una mujer sometida como su madre. Comenta haber sido engañada; una obediencia ciega de todo lo que le decían. Una mujer que no quiso ver lo que estaba a su alrededor, bajo un velo de ignorancia, en una posición débil y sometida a los mandatos de su marido.

Ubicada en un lugar de niña, como un bebe  que recibe esas caricias primarias, lo que le sirvió al primer marido, sólo tocar, luego se dormía en una satisfacción de estar con él, o ser la satisfacción para él.

El psicoanálisis nos ha permitido recorrer la sexualidad más allá de lo corporal una crítica  que se le hace a los psicoanalistas es de atribuir cada fenómeno humano a un conflicto sexual. Freud no manifestó argumento para contrarrestar estos supuestos dichos sobre la sexualidad. Lacan sobre esto mismo en su seminario  La Relación de Objeto, señala que esa crítica al pensamiento de Freud no es centrado en la sexualidad como tal, sino que pretendiera que la vida sexual del hombre es una cuestión de unir dos  cuerpos. (2)

Puede desprenderse mucho a partir del siguiente comentario de Freud tomado de la Conferencia 21 “Desarrollo de la libido” en Lecciones Introductorias sobre Psicoanálisis: “De ahora en adelante el individuo humano debe dedicarse a una gran tarea de separarse de sus padres, y hasta que no cumpla la tarea no puede dejar de ser un niño y convertirse en miembro de la comunidad social. Para el hijo esta tarea consiste en separar sus deseos libidinales de su madre y emplearlos para la elección de un verdadero objeto amado externo y reconciliarse con su padre, en caso de haber permanecido en oposición a él, o liberarse de su presión si, como reacción de su rebeldía infantil, se hecho subordinado a él. Estas tareas se encuentran establecidas para todos y es impresionante la manera en que raramente se enfrentan de forma ideal – es decir, de manera que sea correcta tanto psicológica como socialmente-“. (3)

El paso de  Lacan como relectura a la posición Freudiana  sobre el valor de la sexualidad es desde la constelación significante, es decir, poniendo la sexualidad bajo la tutela de
l significante. La pulsión ya no es un concepto en la frontera entre lo orgánico y lo psíquico, sino una representación psíquica pura que deriva de la acción del significante.

En las vivencias del complejo de Edipo se instaura el desarrollo psicosocial del los individuos y la manera futura de relacionarse con los seres hablantes inmersos en la cultura. Lo que S escuchaba desde niña en los albores de su desarrollo psíquico queda instalado como únicas maneras de vivir con un  Otro. 

El niño no es capaz de vivir sin que alguien le proporcione  protección, una necesidad primaria es  una necesidad biológica,  es la única estrictamente biológica que reconoce Lacan. Alguien se dispone a satisfacer esta necesidad, se introduce una dimensión diferente. Un “alguien” digamos un “Otro”, no es una presencia con una sola labor de satisfacción. Este “Otro” es una sucursal cultural con necesidades personales, demandas y deseos propios, más allá de la satisfacción de necesidades. Para Lacan este Otro constituye la primera presencia del orden simbólico, porque es parte de un mundo hablado, pero también porque es presencia y ausencia de manera alternada. Introduce una fisura en la condición feliz del niño en donde las necesidades son satisfacer permanentemente por medio de un objeto siempre presente. Freud, afirmó que el origen de la pulsión se sitúa en una zona erógena caracterizada por una abertura en la integridad del cuerpo, Lacan señala igualmente que la pulsión emerge de una brecha,  producida por la acción simbólica del Otro.

En este releer a Freud, el complejo de Edipo, toma un lugar fundamental como  en una sustitución de lo biológico por lo lingüístico.  En un primer momento se trata de la relación del niño como un ser en necesidad y la madre como el Otro demandante, en otro momento se constituye una unidad madre – hijo y el padre castrador. En otro momento crucial es el paso del registro del ser al del tener es lo que da cuenta de la instauración de la metáfora paterna y de la presencia de la represión originaria. Esto posibilita al niño el acceso al lenguaje, al orden simbólico.  Lacan lo indica en su seminario 3, el falo como otro elemento de este triangulo imaginario que se constituye en la fase preedipica, circulando entre la madre y el niño. (4)

En S había  un deseo, pero no estuvo en las categorías de los tiempos del Edipo. La cuestión es ser o no el falo de la madre para que en su continuidad o salida del complejo de Edipo se defina una posición como sujeto deseante. Este drama edípico es en si mismo estructurante permite asumir la falta y producir los propio límite. Asumirse como sujeto implica entonces, separarse de la madre reconociendo el propio deseo.

Lo sucedido tanto a la niña como al niño en este paso, se extiende hasta el acto que corta y disgrega al vínculo imaginario, madre-hijo. El nombre del padre operará como prohibición para el niño en tanto lo separa de la madre con angustia, mientras que en la niña esta separación se produce con odio. En ese S se vincula en una identificación femenina a la madre pero desde el lugar de sometimiento y debilidad.

En síntesis a nivel de la sexualidad como lo ve el psicoanálisis significa que la cultura determina las diferencias entre el hombre y la mujer dentro del lenguaje. La manera de definir para Lacan  al hombre y la mujer de forma diferente a Freud, referidas como categorías biológicas en alguna medida,  para Lacan hombre y mujer son estrictamente significantes, cuyas relaciones dependen de una diferencia inscrita en el lenguaje, a través de un proceso de culturización. Ser el falo sólo se realiza a través de una mascarada que a su vez funciona como una forma de velo,  un engaño a sí misma de S. Cuando una mujer entra en una relación con un hombre, ella depende de la dinámica de ser y en el hombre  de la dinámica de tener, como podría parecer en el orden de ser el falo, es decir, el significante del deseo del Otro, S como mujer rechaza una parte esencial de su feminidad,  

Es por ello que ella no espera ser deseada como espera ser amada. Pero ella encuentra el significante de su propio deseo en el cuerpo de la persona a quien se dirige su demanda de amor.

Esto implica que hombres y mujeres no están en lo común como medida. Los hombres permanecen en la experiencia de tener o no tener y sobre esto ser afectados por la diferencia. Las mujeres sin embargo permanecen en la experiencia de ser, y sobre esto ser diferente.

En ese sentido, una mujer está condenada a experimentar al hombre fundamentalmente como deficiente, para S su ex marido responsable absoluto de ser un eyaculador precoz, él nunca fue como ella quiso que fuese.  Por su parte ella hace todo lo que puede para  presentar algo a él, que ella piensa que realmente es y adicionalmente algo en lo que él esté interesado. Esto lo vemos en la clínica, más bien lo escuchamos, pero S no lo sabe aún, se encuentra en ese lugar de exploradora de su vida, de su historia de la que se siente engañada; se mantiene la pregunta ¿qué tiene que ver ella en esto? , ¿Qué lugar? Lo genital se oscurece manteniendo un único lugar inscrito, se pierde el sujeto en ese campo, más bien toma el lugar de objeto del deseo del Otro.

Para Lacan nada debe ser escrito a nivel genital, de eso no se trata, en tanto no lo es todo la penetración del genital masculino en el caso de S,  el  no tuvo que convertirse en otro para su satisfacción, nada que cambiar. Lo que puede haberse escrito en esa relación es a propósito de los seres hablante en ejercicio del significante.

S relata que su actual relación la hace distinta, su marido le cuenta lo que va sintiendo, le pregunta como ella se siente en las relaciones intimas, convertidos en sujetos hablantes de su propia.

Palabras de S en nuestro último encuentro: “Ya he podido dirigirme a mi ex marido con palabras sin llanto, le he dicho lo que vivi y el se queda callado

S instala en una serie de cuestionamientos posibles, ¿qué tipo de mujer fui?, ¿dónde estuvo la femeneidad en mi vida?. Lo interesante que aporta la clínica psicoanalítica es de qué modo, establece su feminidad –sobre la base de qué tipo de identificaciones- y que significa esta feminidad para ella.

Hay un goce en ella que ella no sabe pero lo siente, eso sí lo sabe. El lugar del goce con un transcurrir en el lenguaje, allí S se instala. En S hay un goce en esa mujer que habla. Se presenta como virgen hoy sin serlo, cuida esa virginidad haciéndose única desde ese lugar para el hombre.

El análisis no se trata de un bienestar de ganancia del tener algo, incluso se vincula con la posibilidad de perder; a esto se enfrenta el analizante con su análisis. S, se encaminará a ver las ilusiones de las cosas que nunca se han poseído ni se poseerán, cuando llegue allí verá cómo  se relacionará con estas pérdidas, con ella misma y Otros de antaño y de hoy.

 

 

Referencias Bibliográficas

  1. Freud, Sigmund. “tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad”. Obras Completas. Trad. Luis López Ballesteros.
  2. Lacan, Jacques. Seminario 4. “La relación de Objeto”.
  3. Freud, Sigmund. “Desarrollo de la Libido”. Conferencia 21. En lecciones Introductorias sobre Psicoanálisis. Obras Completas. Trad. Luis López Ballesteros.
  4. Lacan, Jaques. Seminario 3. “Las psicosis”.
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