Charles Marcellessi – La Deshumanización de las leyes del lenguaje

Heredero de las Luces, Lacan identifica en el advenimiento mismo del sujeto de la ciencia
con el cogito cartesiano, el de su doble, el sujeto del inconsciente : formalizará en efecto a
este último aunque el inconsciente no conozca el « no », como el resultado lógico de la
negación del « pienso luego soy » de Descartes. El movimiento de la cura y de la posibilidad
misma del acto psicoanalítico resultan de la intersección (según el modelo matemático dado
por Lacan de una semi figura de Klein) de lo que va de un « pienso luego soy » a un « no
soy » con la línea que ve al sujeto, por la transferencia, situar al nivel del analista (« el sujeto
del que se supone que sabe ») precisamente un envite de saber, hasta que se
desenmascare más allá de él lo que causa el deseo, el objeto A, y la falta de ser de la
castración (-φ). Si para Descartes el sujeto de la ciencia se descarga en Dios de la cuestión
de la causa (y notemos que hoy en día aún el pensamiento científico se lleva bien con la
ilusión religiosa), la responsabilidad de ésta le incumbe al sujeto del inconsciente.
Hoy en día, unas consideraciones de índole económica intervienen en la estructura del
discurso para intentar fijarlo y al mismo tiempo quitar a las leyes del lenguaje su flexibilidad y
su eficiencia, es decir neutralizar el pleno efecto del significante. Mientras que en los
discursos derivados del del Dueño (Universitario, Histérico, Analista), el lugar de la Verdad
quedaba oculto e « informaba » sobre el del agente y el del otro, en el discurso del
capitalista intervienen varias modificaciones esenciales de la estructura del discurso : por
una parte el lugar del agente ya no informa directamente sobre el lugar del otro
(imposibilidad que desdobla el de la ausencia de comunicación entre el lugar de la
producción y el lugar de la verdad en los discursos derivados del del Dueño), y luego hay
una fijeza de los términos del discurso en los diferentes lugares ($ en el lugar del agente, S1
en el lugar de la verdad, S2 en el lugar del otro, A situado en el lugar de la producción, y los
lugares comunican entre sí en este orden). Así $ en el lugar del agente ya no puede acceder
al saber en el lugar del otro sino pasando por el mando del significante mayor en el lugar de
la verdad, determinando así la producción de objetos reificados destinados al consumo
desenfrenado del sujeto. Esa fijeza, ese carácter fijado del discurso, es llamado
« consenso ». Esas modificaciones en la estructura del discurso al fijarla con la promoción
del imperativo del significante mayor en el lugar de la verdad, aspira a hacer de lo social un
síntoma, a negar el inconsciente, con consecuencias mayores en el ámbito de la clínica pero
también de la psicología de las muchedumbres.
Por lo que se refiere a la neurosis, el efecto deshumanizador de la reducción de las leyes del
lenguaje tiene como objetivo sustituir el soporte material, real, del significante por el2
imaginario de la organicidad. Dos ejemplos aclaran este intento ; el de la neurosis obsesiva
y el del niño insoportable, « hipercinético ».
En la obra de FREUD es donde se encuentran las descripciones más completas de algunos
casos de neurosis obsesiva, principalmente en la cura del que se llama El Hombre de las
ratas, que había presentado obsesiones desde el final de la infancia, pero que va a
descompensar gracias a dos circunstancias : 1°- mientras que es militar y que efectúa
maniobras, oye a un superior antipático hablar de un suplicio chino que consiste en hacer
que se siente un prisionero sobre una caja llena de ratas hambrientas que lo van a penetrar ;
de ahora en adelante, la obsesión es que su padre –aunque fallecido algunos tiempos
antes- y la señora de sus pensamientos, vayan a sufrir el suplicio si no hace tal o cual cosa
de modo compulsivo. 2°- Por lo demás perdió sus lentes, pidió otros al óptico de la ciudad, el
paquete le llegó tras haber pasado por varias manos, pero no sabe quién pagó la cuenta ; va
a embrollarse para satisfacer esta pequeña deuda y para identificar a los intermediarios a
quienes tiene que indemnizar ; esta idea lo obsesiona hasta tal punto que tiene que
consultar a FREUD.
Freud, y después de él Lacan en El mito individual del neurótico, van a atribuir el caso del
hombre de las ratas a un conflicto inconsciente que saca sus orígenes en la tierna infancia y
que está centrado en la persona del padre : en efecto, el sujeto había visto a su padre en
una posición poco ventajosa, ya que supo que ese mismo padre había robado en la caja de
su regimiento, que un amigo suyo había reembolsado en su lugar sin que el padre del
hombre de las ratas no hubiera nunca pagado su deuda. Aquel padre amaba a una mujer
pobre pero la abandonó para casarse con la madre del hombre de las ratas, mucho más
rica. Así nuestro individuo obsesivo, por sus síntomas, volvía a efectuar de alguna manera
los actos de la vida del padre : amaba a una mujer pobre, enferma y probablemente estéril, y
el incidente de las lentes lo ponía ante la imposibilidad de pagar la cuenta a la cartera que
complacientemente hizo el anticipo del pago de las lentes antes de que llegara por diversos
intermediarios y colegas de regimiento, lo cual sólo fue la actualización de la deuda no
satisfecha en su tiempo por el padre…. Evidentemente, esa incidencia de un padre
« humillado » (por haber conocido dificultades financiarias, deudas, y por ser poco
considerado por su mujer…) se encuentra casi siempre en el origen de las neurosis
obsesivas.3
Hoy en día, bajo la presión de la psiquiatría americana y de los medios universitarios, el
término de neurosis obsesiva, las explicaciones psicopatológicas y el recurso a la
psicoanálisis han sido abandonados : los médicos (el médico internista y el psiquiatra) curan
a
menudo
los
TOC
(trastornos
obsesivos-compulsivos)
con
medicinas
llamadas
serotoenergéticos (que aumentan el efecto de un neurotransmisor, la serotonina, en algunas
estructuras cerebrales) o la clomipramina. Éstos tienen una eficacia al reducir
cuantitativamente los síntomas. Las terapias recomendadas son llamadas « estructuradas »,
es decir cognitivas y comportamentales con una terapia llamada EPR : exposición con
prevención de la respuesta. El paciente está expuesto a situaciones que provocan sus
obsesiones generadoras de ansiedad, y paulatinamente suele estar menos angustiado por
ellas (desensibilización) ; del mismo modo, aprenden progresivamente a resistir y a
renunciar a sus compulsiones.
Es obvio que la preferencia de la HAS en Francia (Haute Autorité de la Santé : Alta
Autoridad de la Salud) va hacia concepciones organicistas (la obsesión y las compulsiones
que genera no serían provocadas por las vicisitudes relacionales con los padres durante la
infancia sino que podrían localizarse en algunas estructuras cerebrales) ya que ésta, para
promover otra técnica de curación de los TOC conocida como neurocirugía funcional
(nanocirugía : estimulación trans-cránea, « suave », de algunas zonas del cerebro) se refiere
a varias expreriencias quirúrgicas en los países anglosajones, éstas muy reales, de ablación
de partes del cerebro, escogidas de manera bastante aleatoria y sin resultado siempre
determinante según la propia confesión de sus autores, pero al precio para los pacientes de
hemorragias, de scepticemias, de fallecimientos o de secuelas neurológicas graves… (cf
HAS : Trastornos obsesivo-compulsivos resistentes, apoyo y sitio de la neurocirugía
funcional).
Del mismo modo podemos observar la misma diferencia de enfoques al respecto de niños
llamados « hipercinéticos ».
El niño insoportable no pide nada. Son los otros, y en primer lugar su madre, quienes se
quejan de él y piden por él, se interrogan sobre el hecho de saber si tal gasto de actividad
motriz tiene un sentido mientras esperan que acabe por quedarse quieto, por no romperlo
todo, por poder por fin concentrarse en una tarea cualquiera, principalmente estudiar en la
escuela…
Es calificado medicalmente de « hipercinético », término venido de las descripciones de las
secuelas neurológicas de la terrible epidemia de gripe y de encefalitis de 1923. Trastorno4
psicomotor quiere decir que hay una suscripción a la existencia de un desarrollo armonioso
y paralelo de las capacidades cognitivas y de la motricidad que tienen como soporte común
el cuerpo, debido pues a la maduración del sistemo nervioso. La continuación del
razonamiento en cuanto a la hipótesis neuro-desarrollista de los trastornos hipercinéticos
explicaría el disturbio por una lesión del cerebro : como no se encontró ninguna en el
escáner o en la IRM, se emitieron hipótesis neuro biológicas, « un desequilibrio en algunos
neurotransmisores del cerebro asociado con factores hereditarios importantes. Los datos
neurobiológicos orientan hacia disregulaciones de los sistemas dopaminergéticos y
noradrenergéticos. Varios estudios indicaron que el carácter hereditario del TDAH (acrónimo
para : Trastorno del Déficit de la Atención con o sin hiperactividad) se parece al del
« tamaño » según declara una « nota de enfoque » validada por la Alta Autoridad de la
Salud (HAS), en diciembre de 2014. Para el neurólogo Michel HABIB, los últimos trabajos
sobre imágenes cerebrales (técnica que permite seguir la actividad cerebral) vuelven
« plausible el hecho de que el conjunto de los síntomas pueda ser atribuido a una
disfunción » que reside principalemente en algunas zonas del cerebro con una modificación
de sus conexiones con otras zonas. En la práctica, para orientar el diagnóstico, se preconiza
el recurso a las escalas de CONNERS, una evaluación por parte de los padres y del
profesor del comportamiento del niño, revelando por lo demás el examen neuropsicológico
la profundidad del déficit atencional.
Desde 1995, Jean BERGES, que era neuropsiquiatra, responsable de la unidad de
biopsicopatología del niño del hospital Sainte-Anne y psicoanalista, afirmaba que la
existencia de los soportes neurobiológicos no permitía inferir cualquier causalidad en el
advenimiento del síntoma. BERGES parte de comprobaciones hechas en algunas
situaciones clínicas : el efecto tranquilizador y sorprendente de su palabra en esos niños
cuando les hablaba de la muerte, el desencadenamiento del sueño cuando se practicaba en
ellos un electroencefalograma, el efecto de la relajación que daba al niño, al llevarlo
repetidas veces al borde del adormecimiento, un experimentado corporal diferente del de la
acción y de la motricidad en exceso para introducirlo a la experiencia según la cual el cuerpo
tiene límites. Así para el niño hipercinético, la muerte equivale al sueño, con lo cual el
exceso de motricidad es una manera de comprobar que está vivo y que además para
quedarlo es necesario hacerlo todo para no dormirse. ¿Por qué esta angustia de muerte ?
BERGES sitúa su emergencia del lado de un déficit de la comunicación verbal entre la
madre y el hijo : cuando es muy pequeño, en el ajuste de posturas cuando ella lo lleva,
parece faltar este comentario de la reactividad del niño, de su capacidad de iniciativa que se
verá erotizada para volverse el « motor de motricidad ». En vez de ello, la madre controla al
hijo con la mirada, lo vigila sin quitarle los ojos de encima, pero no oye lo que le dice. Por fin,5
el niño, inconscientemente, se referiría al propio padre de la madre, escapando así a lo que
BERGES llama « la lógica de parentesco » que le daría un lugar de donde poder desear y
hablar. Se agota pues en un exceso de motricidad para llamar la atención de la madre,
actúa, y ella en vano intenta conferir el sentido de un gesto a tal agitación. Para cada
persona, la imagen del cuerpo recibe la inscripción de las palabras maternas como la divisa
que está por encima de la imagen del blasón, y dicha inscripción es lo que le faltaría al
cuerpo del niño hipercinético. De ahí vendría el interés de la psicoterapia, de medidas
educativas y de la relajación.
Sin embargo, el pronóstico escolar queda indeciso, puesto que ya no estudia en la escuela
el niño totalmente desconcentrado : de ahí, los defensores de las hipótesis neuro biológicas
preconizan el recurso a la retalina (metilfenidato), un estupefaciente que estimula la
vigilancia en detrimento de la motricidad porque restaura, en caso de eficacia, la
disponibilidad para los aprendizajes. Sólo puede ser iniciado por un médico de hospital y
esta indicación tiene que repetirse cada año. Durante quince días un test probatorio muestra
o no la eficacia de este tratamiento que, al crear una costumbre, es difícil de dejar y no es
exento a veces de efectos secundarios.
Tras el intento de reemplazar el soporte del significante en lo real por el imaginario de la
organicidad, el otro ángulo de ataque de este discurso fijado del capitalista -que Michel
FOUCAULT traducirá en el vocabulario de la sociología como una técnica de poder que
emana de lo « biopolítico »- consiste en actuar contra la idea de una elaboración psíquica,
es decir la secuencia del tiempo lógico (el tiempo de ver, el tiempo de comprender, el tiempo
de decidir : podríamos citar la tecnología de las antiguas cámaras de fotos : un enfoque –el
tiempo de ver-, una película que podía quedarse mucho tiempo en el cajón, la decisón de
revelar en cámara oscura con la aparición muy progresiva de lo que antes fue fotografiado –
el tiempo de entender-, por fin la fotografía en toda su nitidez –el tiempo de decidir-). Este
intento de supresión de la elaboración psíquica (que en el trabajo del que analiza va del « no
pienso » al « no soy » y que vale particularmente en la cura del neurótico), va a apoyarse en
la idea de que el tratamiento medicamentoso a largo plazo es una solución unívoca a todo
cuanto en el psiquismo provoca un « disturbio », en lugar del síntoma neurótico que se
elabora en la articulación de lo Real y de lo Simbólico. Así la especificidad según la cual el
síntoma neurótico mantiene un vínculo con el gozo fálico ya no se tomará en cuenta para
combinarse con manifestaciones psicopatológicas, angustia y depresión, situadas en la
articulación entre lo real y lo imaginario del cuerpo, y tiene que ver con el gozo Otro. Si se
añade a esto el informe particular al tiempo de la psicosis, incluso la psicosis maníaco-
depresiva, llegamos a una visión uniforme (y construida) de la permanencia del « trastorno »6
(incluso paradójicamente en su periodicidad y recurrencia) y de la necesidad de su
tratamiento químico a largo plazo.
La psicosis plantea el problema de su iniciación (una situación contingente de la existencia
de la edad adulta viene a reactivar de manera fortuita la caducidad del significante del
Nombre del Padre que se produjo en una situación clave de la infancia del sujeto, en el
momento del aprendizaje del lenguaje) y de la cuestión de la permanencia de la
« reparación » delirante : existen unos estados psicóticos agudos que ya no vuelven a
producirse, otros que evolucionan hacia una adaptación duradera a la realidad, recordando
que ciertos sujetos psicóticos pueden desde el principio arreglar un « error de
anudamiento » de las consistencias RSI por un sínthoma, es decir fuera del inconsciente,
realizando una colusión entre el sujeto de la enunciación y el del enunciado, gracias a una
actividad creativa regular de índole artesanal que implica el gozo del cuerpo, y por el
reconocimiento que esperan como si ellos mismos se hubieran creado al hacer nombrar sus
obras : así VAN GOGH no remite al padre que dio la vida a Vincent sino al artista que está
nombrado por el reconocimiento del talento manifestado en sus obras, que equivale a
autogeneración. En la misma perspectiva, la vuelta recurrente del nombre que figura sobre
una hoja de paga o el extendido de un cheque que lleva el apellido, pueden desempeñar el
mismo papel para un psicótico. Hoy las « investigaciones » sobre la química del cerebro,
que representan los intereses de los laboratorios farmaceúticos, hacen que se preconicen
un tipo de curaciones medicamentosas combinado con recomendaciones según las cuales
se tienen que tomar a largo plazo, y esto por las instancias encargadas de fabricar el
consenso (« conferencias de consenso » que agrupan a los psiquiatras de obediencia
universitaria, con validación de sus « trabajos » por una « Alta Autoridad de la Salud »). La
idea es que la remisión, y luego la curación, sólo se pueden conseguir a menudo por la toma
« para siempre » de terapeúticas medicamentosas. Menos mal vuelve a surgir la posibilidad
del « sínthoma » con la creación de cuerpos de trabajadores sociales y ciertas leyes
sociales que preconizan el soporte relacional particularmente en la ayuda para la obtención
de un alojamiento, la perennidad de los recursos incluso por el trabajo, la organización del
ocio (es lo que se llama, en los casos buenos, la « salud mental »)… Es obvio que esta
concepción química de la medicalización de las emociones es un modelo social, que puede
concernir a cada persona, gracias a una reescritura radical de toda la nosografía (DSM), que
al sustituir el « trastorno » al síntoma, describe toda una gradación y un matiz de estados
psicológicos medibles por escalas, lo que finalmente extiende al infinito el marco de la
enfermedad y permitiría incluir allí a todo el mundo.
En el caso de los trastornos maníaco depresivos, -a propósito de cuales la intuición de
FREUD nos avisaba de que un cuarto de ellos eran puramente psicógenas y subrayaba la7
diferencia de evolución con el estado de duelo, que afortunadamente nadie hasta ahora
previó curar por quimioterapia-, el propio discurso medical o médico-químico, amplió de
modo exponencial esta entidad clínica bajo el término « disturbios bipolares » preconizando
los mismos « tratamientos medicamentosos para siempre » (que en la realidad no son nada
obligatorios : la sismoterapia desde la aparición de signos prodrómicos puede desempeñar
el mismo papel). De hecho, ya no denombramos a los neuróticos que, habiendo hecho una
tentativa de suicidio, se encuentran con este tipo de prescripción neuroméptica a largo
plazo.
La deshumanización de las leyes del lenguaje, discurso del capitalista o « biopolítico », se
encuentra en la psicología de las muchedumbres : se trata de adaptar el concepto de
identidad al del mercado. Europa había querido crearse no como estado político sino como
mercado económico ideal. Esto se hizo gracias a la superación de las “identidades
nacionales”, constitución de comunidades nacionales en las cuales la cohesión interna está
asegurada cuando se distinguen de las comunidades nacionales vecinas a las que acabarán
por hacer la guerra gracias a la localización de la raya imaginaria del « narcisismo de la
pequeña diferencia » ; esta ideología comunitaria basada en el imaginario, cuyo origen se
encuentra en la obra de Herder, vehiculada por Barrès y Maurras, desembocó finalmente en
el nazismo y creó la catástrofe de la segunda guerra mundial. Pero en estos mercados
ideales otro fermento del nazismo va a desarrollarse sustituyendo, en el seno del territorio
concernido, la lucha contra un « enemigo del interior » a las oposiciones y rivalidades entre
comunidades nacionales. Guantánamo abasteció en otro lugar esta técnica de poder que
consistía en crear zonas de no derecho absoluto, torturas comprendidas, con el motivo de
que hay que proteger una parte sana de la población. En el período precedente, los
procedimientos empleados contra los locos y su supuesta peligrosidad, había permitido la
constitución de un arsenal jurídico de segregación con fines securitarios. No es anodino ver
actualmente surgir de nuevo en Francia el escándalo del abuso de la tensión en los
hopitales psiquiátricos. En el seno de la población que corresponde al territorio del
« mercado » van a desarrollarse conflictos intercomunitarios pues, fundados particularmente
sobre las identidades religiosas que se sustituyen a las identidades nacionales. La identidad
religiosa se entiende como la nominación, en cada una de las consistencias RSI, de un
rasgo diferenciador y el anudamiento de las consistencias va a dar un sentido (« el cuerpo
(I) muere (R) por amor de Dios (S) » tratándose de la identidad cristiana). Lo que los
diferencia es el término comprimido en lo simbólico : el sexo en la identidad cristiana, la
muerte y el amor universal en el judaísmo, la desaparición del deseo bajo la letra en el
Islam.

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