Claude Breuillot – Pulsión invocante y ex-istencia

Congreso de Análisis Freudiano 10/2016

Pulsión invocante y ex-istencia:

Dar la voz… ¿Una ex-centricidad necesaria para los inaudibles?

Lo que se rechaza de lo simbólico, reaparece en lo real. Esta es la clave de lo que llamamos el síntoma. El síntoma es el nodo real donde vive la verdad del sujeto1

Dirigir las orejas hacia el cielo… ¿y luego qué?

Mi presentación de hoy no será necesariamente disruptiva. Palabra extraída del flujo continuo de información, anglicismo, neologismo de la palabra inglesa “disruptivity”, que combina en condescendiente benevolencia contemporánea, la frescura de la separación o de la dispersión con la fuerza de innovación de la ruptura. No, esto no es un nuevo eslogan publicitario. Pero más bien el medio presionado de una ingeniería de gestión abogando por el olvido, el desvanecimiento de la Historia de los pueblos así como la de los individuos. Un laminador eficaz que trata de finalizar desde el jardín de infancia las capacidades de simbolización y de subjetivación. ¿Cómo pensar, poner a la obra, estos golpes repetidos, asestados, sin que solo permanezcan micro-traumas que debilitan nuestro razonamiento o nuestras facultades críticas? Una biopolítica que esclaviza el cuerpo. Conocíamos ya el anaclitismo como respuesta al imposible de una necesaria fusión primaria. ¿Cómo podría la clínica del abandono dejar de apoyar la del abandono en el social? Lacan, durante una discusión con Jenny Aubry, pudo evocar el estudio del lenguaje infantil en niños separados, como para elucidar la estructura de su relación en su aspecto más profundo y decisivo2.

¿Qué va a ser este discurso de merchandising, o sea micro-mercadotecnia? El conocimiento, no es saber lo que sabe el otro, sino saber lo que quiere, es decir, con su forma, su forma, en forma de a, que se descubre de forma muy distinta a la del espejo, pero con una exploración casi intacta de la perversión, que nos hace decir de esta topología que se perfila y que precisan los conocimientos avanzados a distintos niveles de la experiencia patológica: ¿que se supone que quiere? ¿A dónde va? (lo que no resulta lo mismo, desde luego3)

Se puede comprobar desde la primera página de Google: «A Year Of Retail Disruption», lo qué se puede traducir por «un año de perturbación», “Technology will continue to make it easier and MORE FUN to shop”, “La tecnología seguirá procurando que sea más fácil y divertido ir de compras». Ya impregna el cerebro del niño de 2 años, desde el parvulario, el cual debe aprender ya, impulsado por profesores con experiencia ESPE4, el código de la práctica de las cápsulas y otras naves espaciales de las ciencias llamadas de información -¿no lo comprobamos?- las cuales resultaran, si no cambiamos de paradigma, en síntomas.

En ese mundo, ¿qué lugar para la escucha del sujeto del inconsciente? Sin embargo, nuestra sociedad desarrolla, con la recaudación de fondos cada vez más exagerados, tesoros de atención, para un aumento inversamente proporcional al desarrollo de las personas. Los radiotelescopios apuntan sus orejas gigantes hacia el cielo para captar cualquier señal de vida. Esta búsqueda alimenta la imaginación5. Se puede leer: «La sonda Juno de la NASA se ha puesto en la órbita de Júpiter con éxito, intentando resolver sus misterios. Mientras tanto, L’Express (una revista) ofrece escuchar el «canto» magnético de la gigante gaseosa». Se nos invita a soñar con la dulce canción de los grillos.

Por el contrario, los signos de sufrimiento y la psicopatología de los vínculos en las instituciones nunca fueron tan silenciados, ignorados, excluidos. Tal vez nunca quedaron tan ignorados en nuestra modernidad.

¿Mover la cola: Signo o significante?

[…] El significante, al revés del signo, no representa algo para alguien sino que representa precisamente el sujeto para otro significante. Mi perra está en busca de mis señales y habla, como lo saben. ¿Por qué no es su discurso un lenguaje?

Porque precisamente soy para ella algo que le puede dar señales pero no puede darle significante.

La distinción de la palabra, tal como existe a nivel pre verbal y del lenguaje, consiste precisamente en la aparición de la función del significante6. […]

Todo depende:

 1) del sujeto en posesión del apéndice caudal,

 2) del estado de receptividad del oyente.

La historia de la locura, de una neurosis no se reduce a la de un fracaso individual, es en primer lugar el testimonio de un sujeto que se encuentra en espera, en sufrimiento/ espera, tocado (alcanzado) por algo que no puede rechazarse bajo el pretexto de que el testimonio es torpe, oscuro o que en ocasiones toma la forma del escándalo o del horror” Jean Clavreul7.

¿Cuáles serían las operaciones necesarias para que un sujeto pueda producirse en el lugar del Otro que lo preexiste?

¿Cómo alguien advendría al lugar del sujeto? ¿La pulsión invocante se limitaría a la esfera del infant? ¿Permanecerían la institución escolar, el hospital, la empresa, sordos a reconocer al sujeto en el colaborador, el paciente, el alumno?

Intentaré arrojar algo de luz (esclarecer) a través de una sesión que resuena en mí, en la transferencia, como un grito de mi paciente después de quince años de análisis. “Ex- istir, es existir en una posición de excentricidad en relación a algo8”. En geometría, cuando se habla de círculos dibujados uno dentro de otro, los excéntricos serian aquellos cuyos centros no se confunden. En oftalmología, la fijación excéntrica se refiere a una fijación del ojo que no se efectúa en el punto ciego.

En todos los cuerpos humanos animados por un alma, un ser (increado – no creado) busca decirse y recibir el mensaje de la presencia de un otro. A este impulso Lacan le da el nombre de pulsión invocante, de la que la voz es el objeto9. Aquel ser es invisible. Para advenir, debe ser reconocido a priori, antes de articular las unidades de lenguaje establecido, académicamente y políticamente correcto10.

Pero sin duda, en primer lugar, el grito me remite a una exposición en París de la obra de Munch. Si por el momento el color de las sesiones de una cura parecen difuminarse, esclarecerse, ensombrecerse, diluirse, profundizar, Munch, volviendo a los años 1890, decide no publicar un diario de su vida. Escribe y grita algunos poemas en prosa creados en relación a algunos de sus cuadros. El grito formará parte de estos poemas que testimonian las preocupaciones literarias del pintor noruego, escribirá Thadée Natandon el 15 de noviembre de 1985 en la revista Blanche11. Este reajuste del deseo, podría pensarse como consecuencia a posteriori, inconsciente, del sufrimiento vividos por el artista? Este poema. “El grito” fue rescrito en varias ocasiones y aparecerá en el margen de un dibujo titulado “La desesperanza”, para finalmente darle, más tarde, una forma “sintética”. “El cielo Himlen es pintado en azul transparente, pasando del color petróleo al azul cielo, cuando la palabra SANGRE lo traza de un rojo sangre que parece salida directamente de las venas del artista”

Munch escribe:

Andaba una tarde sobre el camino -de un lado más abajo había una villa y el fiordo- yo estaba cansado y enfermo – me detuve y miré el fiordo. El sol se ponía – las nubes se volvieron rojas como la sangre.

Sentí como un grito traspasar la naturaleza – creí escuchar un grito.

He pintado este cuadro – pintado las nubes como si realmente fuese sangre- los colores gritaban12.

El cuadro ofrece a nuestra interpretación una extrañeza y una tensión casi insostenible, insoportable. Llevar nuestra mirada sobre esta hebra de neurosis “que nos enseña con certeza que lo que nos hace vivir, pensar, actuar no es siempre muy racional13

Amar es susceptible de entrar no en una sino en tres proposiciones. A la oposición amar-odiar, se añade esta otra amar-ser amado, y de mas, amar y odiar tomados en conjunto se oponen al estado de indiferencia o insensibilidad14” Atle Naess en el curso de un extraordinario libro, evoca a la vez las pérdidas insuperables de su madre y de sus hermanos y hermanas así como la conflictividad entre los honores por sus creaciones realizadas en Berlín cuando es insultado en Bergen. “El amor era el tema recurrente y el grito terminaba la serie.”

Ella (la serie) fue construida para dar una visión de toda la vida humana, es la razón por la que el cuarto muro era: La muerte, compuesta de cinco cuadros. Cuatro fueron las variaciones de La muerte en la habitación de la enferma, uno de ellos, La madre muerta y la niña, presentaba una pequeña niña de frente al primer plano con, y detrás de ella el lecho de muerte de su madre. La niña aprieta sus manos contra las orejas -un gesto que recuerda al del grito- en una tentativa desesperada15.

Transferencia y pulsión invocante

Invocare, en latín, remite a la llamada. El circuito de la pulsión invocante se enuncia pues entre “ser llamado”, “hacerse llamar” (si llega el caso de todos los nombres) “llamar”. Pero para llamar es necesario dar voz (donner de la voix), depositarla como se deposita una mirada delante de un cuadro. Para esto es necesario que el sujeto la haya recibido del Otro, que habría respondido al grito que habría interpretado como una demanda, después la haya olvidado a fines de poder disponer de su voz sin encontrarse bloqueado obstaculizado de/por la del Otro16”.

De los tres tiempos de la pulsión, Freud dice que el primero es el activo, él bebe yendo hacia el objeto externo -el seno o el biberón- que el segundo es el reflexivo -tomar como objeto una parte del mismo cuerpo -el chupete o el dedo por ejemplo- el tercero que Freud califica de pasivo, es cuando el bebé se hace, él el objeto del otro, este famoso nuevo sujeto -la madre por ejemplo. Este aspecto eminentemente activo, del tercer tiempo, del circuito pulsional había sido señalado por Lacan no como el tiempo pasivo como lo hace Freud, sino el tiempo del hacerse hacer17. ¿La experiencia de la cura no sería aquí como el tiempo de hacerse escuchar a riesgo de un fracaso?

Dar la voz en el curso de esta sesión que intentaré reinscribir: intentar hacer escuchar el grito que resuena en el fondo de la misma, de sus tripas, del grito como significante “Quien sea que venga a presentarnos su síntoma lo cree. ¿Qué es lo que quiero decir? Si él nos demanda nuestra ayuda, es porque él cree que su síntoma es capaz de decir algo que hay que descifrar” “El cree” – “Lo cree” es, así dice Lacan, la diferencia entre neurosis y psicosis. Posición incómoda del analista a la escucha del destino de la pulsión.

¡Quisiera ser una perra! ¡Quisiera ser odiosa¡

¡Si tengo que tomarla con alguien será con Usted! ¡Has escuchado, has estado aquí, te odio, por lo menos, ahora mismo! ¡Es asqueroso!

Solo así me siento bien y segura de mi-misma. ¡Ya no soporto lo que era! ¡Me odio! ¡Quiero ser odiosa, vulgar, contigo! Nunca me sentí más agresiva. Me cago en mi misma. Solo me siento capaz de ser una buena chica. Siempre seré una cobarde, que no confía en sí misma. Me cago en toda esa gente que me hizo como soy, sin agresividad. Soy un gusano, nada más. Adelante, cariñito… ¡La mierda! ¡No consigo decirle a mi madre que cierre su puta boca! Solo me siento bien cuando estoy enojada. ¡Vete a la mierda!

La transferencia no solo es la actualización en el presente, al aquí y ahora de la sesión, de la experiencia subjetiva pasada. La transferencia puede ser la oportunidad de una remodelación subjetiva, e introducir por la misma la ocasión para una experiencia inédita18.

¿Una tentativa de existir para el sujeto en espera de ser escuchado por su analista supuesto saber?. Salvo si el supuesto analista no puede proponer como situación transferencial más que un punto sordo, la escucha de una simple repetición, o lo que es más grave aún, un ataque o un pasaje al acto contra la persona del analista. El sujeto permanecería inaudible aunque intentara desesperadamente, en lo real de la cura, una salida a la alienación primordial. Cuando se habla aquí de alienación, no se trata de alienación mental, sino de una metáfora en relación al sentido jurídico de alienación (cesión) para decir que el sujeto cede al gran Otro su propia cuestión y su propio deseo.

Capaz de existir solo en el universo simbólico de los significantes, el sujeto barrado depende de este conjunto de significantes que Lacan llama Gran Otro. Esta dependencia en relación al Otro no es una elección, es forzada: es la alienación de la significación19.

Esto que nosotros encontraríamos con frecuencia en el campo de lo social donde, hoy todas las veleidades de interrogación, de crítica al pensamiento mayoritario o de puesta en causa de las instituciones, parecen volverse un machaque mediático y tentativa infructuosa de propaganda de masas?

A nivel escópico, no estamos a nivel de la demanda sino a nivel del deseo, del deseo del Otro. Es al mismo nivel que la pulsión invocante, que es la más cercana a la experiencia del inconsciente20” escribe Lacan

Jean Michel Vives hace referencia a la función de la pulsión invocante en la dinámica de la cura, proponiendo una hipótesis que da cuenta de cambio radical del sujeto en su relación con el deseo del Otro: “Pienso que se puede hacer una hipótesis que la dinámica de la cura, en lo que concierne a la pulsión invocante, está caracterizada por una modificación del lugar del sujeto en el circuito de la invocación. En efecto, en el curso de la cura, el sujeto del que se tiene vivencia hasta ahora, sea como sometido a la llamada incondicional del Otro, sea como estando falto de esta llamada, se descubre igualmente llamando, deseando. El sujeto entra entonces en una dinámica de la invocación21”.

¿El reencuentro con un psicoanalista sería una oportunidad no para ser escuchado sino para hacerse escuchar? J. M. Vives escribe: el sujeto que estaba invocado por el sonido originario, atrapado en el lenguaje, va a volverse invocante (…) Debe entonces poder invocar, es decir, hacer la hipótesis que hay un no-sordo para oírle22. Él sujeto no permanece inaudible.

¿La desconfianza, la salida djihadista, incluso el abandono escolar, no serían avatares del “hacerse escuchar”?

¿A modo de conclusión: Pulsión invocante en la ciudad?

Este paciente me hizo escuchar un grito que se convertirá en una invocación, algo que no sea un indicador vacío sin significado. Quizás hayan escuchado mi presentación como una alegoría. Este juego de sillas que se mueven, a veces con el analista en el lugar de la muerte, a veces el paciente, por un pasaje al acto aterrorizado, tratando de hacernos vivir su espanto, el de la pérdida de sustancia, la pérdida de sentido, que tomará forma en el cuerpo, experimentándose en él, para reencarnar en la experiencia del psicoanalista. ¿Cierta idea de la reencarnación?

«Yo me he reencarnado en el cuerpo de mi psicoanalista. En este juego de lugares, no basta con que el paciente pase del sillón al sofá. Un analista y su analizante siempre son “hors deux” (juego de palabras para decir que son dos, y que salen fuera de ellos). Es la parte del cuerpo experimentada por los niños, incluso y sobre todo, si no se nombra, que se ve afectada por el transitivismo materno” escriben Bergès y Balbo23 23. ¿Qué pasa con el transitivismo en la cura?

Si la precariedad contribuye al malestar en la ciudad, parece necesaria diferenciar la escucha de un sujeto en sufrimiento y la victimización. Más allá de la lógica contable o de un materialismo lleno de buenos sentimientos, ¿ser escuchado puede ser disociado de un trabajo de simbolización?

No basta con querer mejorar la vida de los más pobres y de asistirlos. Desear ser escuchado como sujeto de su historia.

¿La errancia, en la adolescencia, sería un aprendizaje de la invisibilidad como prueba de supervivencia como evoca Jean François Lae y Numa Murard24?

A riesgo de un borramiento individual o de un retraimiento psíquico que podría sonar como el efecto de experiencias anteriores, predisponiendo a fundirse en el paisaje para no hacerse notar25.

¿Que opinar del aumento de la abstención electoral y de la demanda en lo social para tomar en cuenta de los votos en blanco?

1 Lacan, J. « séminaire XV : L’acte psychanalytique. », 1967-1968

2 Aubry, J. « Psicoanálisis de los niños separados », Denoël, 2003, pp.93

3 Lacan, J. « seminario XVI : De Otro a otro. » , Sesión del 7 de mayo de 1969

4 ESPE : Escuela superior de formación de maestros y profesores y de la Educación

5 SON. Los «grillos extraterrestres» de Júpiter escuchados por primera vez en la revista L’Express del 5.07.2016

6 Lacan, J. «  Seminario IX: Identificación », sesión del 6.12.1961

7 Clavreul, J. « Ley, Ética et Psicoanálisis. », Hermann, 2014, p. 41

8 Lied, I,B. « Tramas del inconsciente. », Convergencia, http://convergencia.aocc.free.fr/texte/lied-f.htm

9 Lacan, J. lecciones del 22 y 29 de mayo 1963 en el seminario de la angustia.

10 Thoua, Y. « La sordera al canto del signo. » en los Cuadernos de psicología clínica, 2003/1 (n° 20) P. 244

11 Munch, E. « Ecrits » publié par Jérome Poggi, Les presses du réel, 2011, p. 25

12 Cf. Ouvrage de J. Poggi, Texte N72

13 Ibid, Clavreul

14 Freud, S. « Pulsion y destino de las pulsiones. » in Métapsychologie (1915), Folio Essais, Gallimard, 1968, P. 34

15 Naess, Atle. « MUNCH. Los colores de la névrosis. », HAZAN, 2011, p. 187

16 Vives, J.M. « Pulsion invocante y destinos de la voz. » in Insistance

17 Laznik M-C « La théorie lacanienne de la pulsion permettrait de faire avancer la recherche sur l’autisme. », in http://www.laznik.fr/wp-content/uploads/2014/12/La_theorie_lacanienne_de_la_pulsion_permettrait_de_faire_avancer_la_recherche_sur_l_autisme.pdf

18 Levy, M-L. « De la nécessité du négatif dans le transfert », in La clinique lacanienne : la phobie, 2005/2 (no 9), p. 181

19 Lamareille, V.

20 Lacan, J. Séminaire XI, Les quatre concepts, p. 96

21 Vives, J-M. « Para introducir la cuestion de la pulsion invocante », dans Les enjeux de la voix en psychanalyse dans et hors la cure, Grenoble, Presses Universitaires de Grenoble, 2002, p. 6

22 Vivès, J-M. « Para introducir la nocion de punto sordo. » en Ecoute, ô bébé, la voix de ta mère : la pulsion invocante, Eres, 2015, p.102-103

23 Bergès, J. balbo, G. « Jeu des places de la mère et de l’enfant. », ERES, 2005, pp.107

24 Laé, J-F. « Deux générations dans la débine. Enquête dans la pauvreté ouvrière. Paris. Bayard, 2012

25 Braconnier, C. Mayer, N. « Les inaudibles. » Sociologie politique des précaires, Presses Sciences po, 2015, p. 97-98

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