Annick Hubert Barthélémy – El respeto al sujeto no está necesariamente ahí donde se cree, lo que nos enseñan los autistas graves

Congreso de Análisis Freudiano : más allá del odio… violencias inéditas : 28 y 29 de Septiembre – París

Introducción:

Mi título es enigmático y parece un poco alejado del tema del año que es “el odio y las violencias inéditas”. Pienso que la evolución del sujeto forma parte de los cambios de nuestra sociedad. Retomemos algunos elementos de la definición del término Sujeto. Es lo que se supone desde el psicoanálisis, a partir de que hay deseo inconsciente, un deseo atrapado en el deseo del Otro, pero del que ese sujeto tiene que depender. sin embargo,. Dicho por Lacan según el grafo del deseo, materializado por ese gran punto de interrogación y formulado por ese “¿Che Voï?”, esa interrogación se traduce por “¿qué me quiere?”, ¿eje principal para reconocer el deseo supuesto del Otro para alojar ahí el suyo?
Al mismo tiempo, he estado sorprendida por esa publicidad de MacDonalds: “Venid tal como sois”, un apóstrofe que es totalmente acorde con las tendencias de la época. ¿Por qué? Porque se enfoca lo que se supone ser la singularidad propia de cada uno. Singularidad en un lado y sujeto, incluso subjetividad del otro. ¿De qué manera la singularidad ha venido a recubrir la dimensión del sujeto? Cómo un analista puede entender esa frase: “Ven tal como eres”. ¿Cómo esa singularidad subvierte la dimensión del sujeto? ¿Dónde está ese sujeto? ¿Cómo debemos respetarlo de una manera lógica como Lacan nos ha enseñado a pensarlo?

Voy a apoyarme sobre algunos elementos para intentar un proceso, más bien un enfoque para elucidar en qué lugar encontramos ese sujeto, ¿piedra angular de nuestra referencia psicoanalítica?

Les propongo tres vías de reflexión:

1. Durante mucho tiempo, el odio A sí mismo y el resorte de la culpabilidad (sobre todo en el dominio de las neurosis) han dado forma al lugar del sujeto en análisis. Me apoyaré en el relato que Perec hace de su análisis bajo el título: “Los lugares de una artimaña”1 (página 59 hasta 71), en el último libro que sus derechohabientes han publicado: Penser/classer, points essais 2019 (Pensar/clasificar, puntos ensayos 2019)

2. El nuevo discurso que podemos a veces escuchar recubre el estatuto del sujeto causado por el objeto de deseo. He hablado de singularidad porque esos nuevos individuos afirman una consciencia de lo que son, una consciencia afirmada, singular y verdadera para la cual conceptos como falo imaginario negativo parecen de otro planeta.

3. He pensado mirar hacia los autistas severos porque su posición de sujeto se elabora en un segundo tiempo, el primer tiempo consiste en entrar en relación con el entorno a través los elementos de un conocimiento cognitivo. Como para la situación precedente, un segundo tiempo es necesario para que una posición de sujeto pueda tener lugar.

1. Retomemos los términos de Perec sobre su análisis:

Él sabe que la experiencia había producido y que concluyó de forma positiva. “Durante cuatro años, de mayo 1971 hasta junio 1975, he hecho un análisis.” “No es una repuesta sino una evidencia, algo que pasó, que surgió, algo que decir de mí”, “Algo ocurrió un día y lo supe, algo se desplazó, se desplaza y se traza.” “Proceso que tardado cuatro años en empezar y cuatro años para finalizar.”

Podemos también verificarlo como él, después ya no escribió de la misma manera. Y podemos incluso decir que su manera de comunicarse con el mundo mejoró.
“La vida manual de instrucciones”, que es el libro que escribió después, en 1978, testimonia de ese cambio (libro siempre reeditado hasta hoy, ultima reedición en 2018).

El sujeto no fue convocado enseguida, fue en primer lugar el yo el que sirvió de impulsión para continuar durante cuatro años, o más bien la ilusión de creer que algún día las palabras vendrían y que seriamos iluminados por a la verdad. Su relación con el otro supuesto saber, establecida sobre la certeza, funciona cada vez menos. La transferencia al nivel imaginario se fisura. Las sesiones, cada vez más lúgubres plantean dudas y hacen echar por tierra la bella ilusión del comienzo. “Tenía que hablar… estaba encerrado con ese otro en este espacio otro… mi palabra tenía que llenar ese espacio vacío”.

“El otro atrás no decía nada… estaba seguro de que me ocultaba algo… no quería decirme nada, pero no es que no pensara… a partir de entonces todo se convirtió en desconfianza.”

Entonces, el sujeto se encontrará convocado a causa del desprendimiento de lo imaginario. Por otro lado, su práctica de escritor no le ayuda para nada, los sueños ya salen escritos como textos… entonces no hay acceso al inconsciente.

Es porque todo se convierte en desconfianza que el sujeto se encuentra por fin convocado en ese espacio analítico. “Al mismo tiempo se instaura una fisura en mi memoria… empecé a tener miedo como si no pudiera retener nada de la vida que se escapaba … ese pánico a perder mi rastro se acompañaba de una furia por conservar y clasificar, guardaba todo”.

« Hacía falta que primero se desmoronase esa escritura caparazón detrás de la cual ocultaba mi deseo de escritura… hacia falta que mi historia se unificase… ese día, el analista escuchó lo que yo tenía que decir”.

Las grandes etapas de un análisis se perciben, un decapado del imaginario, final de las certezas para que emerja un sujeto del inconsciente frente a este objeto causa de deseo, aquí causa del deseo de escribir.

El odio a sí mismo cimentaba aquí el acceso al deseo, hubo que aceptar un movimiento depresivo, una deconstrucción.

2. El odio a los demás, al Otro

“Venid tal como sois” supone que ningún movimiento negativo debe surgir. Así, nada de ¿quién soy?”, ni de : “¿de dónde vengo?” ni tampoco de : “¿cómo tengo que ser?” No hay preguntas ni cuestionamientos que son considerados como movimientos negativos. No hay preguntas ni ilusiones, sino certezas. ¿Cómo ofrecer un lugar en análisis para esos nuevos extraños sujetos?

El odio a los demás parece caracterizar cada vez más a esas personas que vienen al “análisis”. Podemos pensar eso en concomitancia con el desarrollo de la filosofía “positiva” que actúa sobre muchos sectores del pensamiento como la educación, el bienestar, el desarrollo personal y el coaching…. Se deja un lugar mayor al yo, elemento fundamental “de una recuperación del control” de su personalidad.

La desposesión no es aceptada pero el odio a los otros, al Otro, sí lo es. La violencia no es mediatizada, es proyectada hacia el Otro. “Venir no me sirve de nada porque he entendido todo y no veo lo que podría decir más.” “No consigo contestar a los otros, eso va demasiado rápido, no soy reconocido en lo que digo porque no puedo decir exactamente lo que querría decir”.
Vemos muy bien que a través del relato de Perec, el yo como instancia imaginaria está ahí pero el dispositivo analítico, en un lugar cerrado y sin historia, lo pone fácilmente en dificultad.

Esos nuevos sujetos se construyen en relación con una forma de lenguaje sin anudamiento, son un efecto del lenguaje en el que no hay perdida, no hay castración. Están saturados de objetos, de certezas y tests de personalidad. Podemos ver una desviación de los saberes.

Si el yo es una función que se despliega en lo imaginario, esta relación en este contexto obstaculiza el reconocimiento por el sujeto de su deseo. El deseo no se construye por una expectativa de reconocimiento (simbolización) sino por una certeza de satisfacción, no hay hipótesis sobre la falta de la madre. ¿Qué me quiere el otro? El otro me quiere dañar.

Podemos pensar que el sujeto no puede surgir más que en un segundo tiempo después de la restauración de la función imaginaria, en un frente a frente dónde el ser puede por fin confrontarse a la distancia entre lo que está diciendo y lo que provocan los efectos de su palabra. Yo diría “romper la imagen llena reflejada por el espejo”, de hecho, lo imaginario parece fijo.

3. La gran diferencia teórica con la “categoría” de los autistas graves.

El respeto a un sujeto como Perec, quién no es como la mayoría, consistió en ofrecerle un entorno acompañado por una ritualización, la cual ha alimentado su deseo de venir.
El encuadre es percibido por Perec como extremadamente importante, “Hay un cotidiano del análisis”. Habla de un tiempo inmóvil en un espacio improbable y eso tres veces a la semana. Ese cerramiento del espacio es necesario para que un discurso sin fin exista en el paso de las sesiones, “yo buscaba conocerme y nombrarme”.

El dispositivo que hemos elegido instalar para los niños con autismo grave realiza algo de esa restauración de lo imaginario debido a una gran utilización de las imágenes y las fotografías. Un sujeto puede advenir al mismo tiempo que un deseo de aprender a condición de que la transmisión se haga lejos de todas las reparaciones y reeducaciones (como la escuela suele proponer para los niños llamados deficientes). Una transmisión de los aprendizajes que deje lugar para un objeto causa del deseo y que haga advenir un sujeto.

¿Tal vez hemos olvidado que aprendemos a devenir sujeto del inconsciente?

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