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Los psicoanalistas, como tales psicoanalistas, no nos ocupamos de decidir o juzgar sobre lo que las personas elijan, ni de opinar sobre nada fuera de la consulta, otra cosa será como ciudadanos.

Nuestra tarea es escuchar y acompañar en la cura a las personas que han elegido algo para su vida y están sufriendo por las consecuencias de su elección… o de la que sus padres han hecho por ellos. Lo que propondremos aquí será, pues, las reflexiones que nos planteamos a partir de nuestra clínica y las charlas con otros profesionales sobre demandas de cambio de sexo presentadas por padres y madres de niñas y niños a veces bien pequeños.

Se trataba de intentar esclarecer la famosa frase de Lacan: “Amar es dar lo que no se tiene” para una reunión con profesionales de la filosofía y la sociología. Empecé por cuestionarme si es éste un don que está en la lógica sacrificial o está en otra lógica y en ese caso en cuál. Es decir: dar lo imposible de dar, ¿habría un tipo de amor que escapara a la lógica sacrificial o no? O, lo que es lo mismo, ¿existe algún amor incondicional?

(Artículo publicado en el núm. 17 de la Revista "Trama y Fondo: La diferencia sexual". Madrid 2005. www.tramayfondo.com.
Publicado en la Revista digital: http://www.psyche-navegante.com. Buenos Aires, 2004.)


De entrada quería comentarles que a Microsoft no le ha gustado mi trabajo: y es que cada vez que ponía un término sexual me lo subrayaban en rojo; si yo escribía alienación, se empeñaban en corregírmelo por un "alineación" que se ve que a la empresa le conviene más. En fin, ha sido una ardua tarea.

Tanto pudor del servidor de Internet contrasta con la ligereza rozando la obscenidad con la que se habla actualmente en la sociedad española de lo relativo al sexo. Si subimos a un autobús a la salida de un Instituto y escuchamos a los grupos de gente joven, incluso adulta, si leemos revistas para adolescentes, o si miramos algún programa de TV, los de mi generación quedaremos a veces chocados del desenfado con el que se expone la intimidad. En revistas para adultos, artículos de fondo se esmeran en presentarnos técnicas, milenarias o no, para estimular el punto G, la eyaculación femenina, o bien para llegar a ser un hombre multiorgásmico.


Elegimos este título para iniciar nuestra actividad porque nos pareció muy atractivo y con posibilidades de interesar a mucha gente. Pero además, el tema del padre es una pieza fundamental en toda la teoría psicoanalítica. Que la función paterna se haga efectiva determinará que podamos ser sujetos y acceder a la cultura y al lenguaje.


Con frecuencia se dice que el padre está en declive, que la paternidad está cambiando, que las cosas no son como antes. Todo eso es cierto pero eso ha ocurrido siempre. Siempre ha habido “nuevos padres”.
Los conocimientos sobre genética son muy recientes. Por ejemplo los griegos desconocían el papel del esperma en la fecundación. Atribuían a la madre un papel nutricio y al padre una trasmisión de orden espiritual.

 

En principio quisiera reseñar que sobre todo hago hincapié en algunas ideas que me parecen claves y que intento sean el soporte de cualquier propuesta práctica que se plantee dentro del aula.


Mi experiencia se circunscribe en un programa formal ofertado en la Comunidad Valenciana y que se denomina Programa Integra. Estoy en este instituto de enseñanzas medias sólo por un año y se me adjudica de oficio, pero esta experiencia se convierte en algo elegido porque pasa por mí, lo hago mío. Hay un azar, pero hay una elección. En realidad este mismo formato en otros centros se ha convertido en un cajón de sastre del que muchos compañeros docentes quieren salir, sin embargo para mis compañeros y para mí es un lugar de trabajo, de reflexión y de cierta satisfacción profesional.


Por lo tanto me atrevo a decir que en esta experiencia es el telón de fondo, la teoría desde las que se plantean las actividades y el aprendizaje en su conjunto, la que hace que desarrollando las mismas tareas sean diferentes. Y esa teoría me lleva a:
Tratarlos como sujetos no fracasados.


No podemos decir que sepamos mucho de educación, más allá de nuestro paso por el colegio y por la Universidad, del trato con algunos enseñantes con los que tenemos que hablar de los niños a los que tratamos, y más allá de seguir rodeados de maestros que continúan haciéndonos pensar y nos ayudan a encontrar nuevos matices clínicos o una nueva musicalidad en la teoría psicoanalítica.
Pero últimamente hemos encontrado cuatro ocasiones en las que algo en relación con la enseñanza ha tenido para nosotros efecto de transmisión.
En primer lugar fue en la película "El último concierto" ('The late quartet', de Yaron Zilberman). En ella, el personaje interpretado por Christopher Walken, cuenta una anécdota de sus tiempos de principiante como solista de violonchelo. Dice que hizo una audición frente a Pau Casals que le salió de absoluta pena y que cuando terminó esperaba recibir de éste una crítica feroz.


Con esta contundencia se dirigía Freud bajo hipnosis a una paciente, una joven mamá que se sentía imposibilitada para amamantar a su bebé y mostraba todo un rosario de síntomas: inapetencia, decaimiento y dolor al poner a su hijo al pecho. Freud había intentado ya con ella todos los trucos del mago bienintencionado; ya le había dicho, también bajo hipnosis, que iba a ser una estupenda nodriza, que no tenía nada que temer de la situación; le había dicho todo lo necesario para conseguir —como dicen algunos analistas que creen en su poder taumatúrgico — flexibilizar su Superyo. Sin embargo la paciente se resistía y cada vez se culpaba más de no poder hacer eso que para cualquier mujer parecía ser una bendición: alimentar a su bebé.