A- A A+

Madrid 20 septiembre 2014

Hablar de los avatares de lo sexual es una cuestión un poco rara. Ayer decía que no conozco otro sexual que no sea un avatar. Para cada uno hay avatares sexuales o un avatar sexual. Pasar de las preguntas políticas que nos hicimos el año pasado a lo sexual puede parecer un poco azaroso, pero no creo que lo sea en absoluto.

En efecto, vivimos en el imperio de la imagen, de las imágenes y de sus avatares, y eso significa que la función escópica se mantiene permanentemente trabajando en una sociedad donde todo parece pasar por una demostración de los cuerpos. Demostración y no mostración, porque la cuestión de mostrar los cuerpos es algo que los religiosos y los políticos han entendido bien.

Madrid 17 de enero de 2015


Este título un poco enigmático me permitirá retomar y desarrollar las cuestiones sobre las que nos habíamos quedado la última vez: ¿que decir de los avatares de lo sexual en las perversiones y las psicosis? La prostitución masculina me ha parecido el mejor abordaje clínico posible; clínica que he podido frecuentar durante varios años, trabajando en el seno de una asociación: "Amicale du nid", asociación de ayuda a personas que intentan salir de la prostitución. En este ámbito había dos mundos muy distintos, el ámbito de la prostitución masculina y el de la femenina.


En líneas generales, será para mi un intento de aproximarme a una cuestión clínica que concierne a la dimensión de la sexualidad en la prostitución masculina, lo que nos lleva a cuestiones de perversión. Por cierto, quería comentar que el niño no es un perverso polimorfo, aunque Freud así lo dijera, para Freud eso significaba que el niño no tiene límite en lo que se refiere al goce. Pero el perverso si tiene límites, su límite es la escena fija. El niño puede gozar de todo, el perverso justamente no puede. Este tema es importante para nuestro tema del año y la cuestión de la perversión....

 Madrid 11/04/2015

Voy a comenzar hablando del título que he escogido, o que me ha escogido a mí.
Hay una parte bastante comprensible del título, es la ética que se ve atrapada entre la espada y la pared, entre el deseo y el goce.
Así que lo que me interesa, claro está, es la ética del analista. Y voy a plantear una serie de oposiciones con la ética común, es decir, la ética del derecho. Lo que voy a decir sobre la ética del analista es que es la ética que constituye un límite con el goce, este goce que suscita el deseo.
Hay también otro aspecto en mi título, que es como una caza secreta, entre la agalma del Banquete y la caja de Pandora. Efectivamente, lo que he puesto en este título también es un hecho de la práctica del analista que siempre me ha preocupado mucho, me ha planteado muchas preguntas, me ha puesto muy incómodo, me ha extrañado frente a lo que se presenta como una incongruencia, una obscenidad, una tentación extraña que a veces hay que rechazar con mucha energía.

Marid 21 de marzo de 2015

Quería aclarar algunos elementos que tienen que ver con mi hipótesis de lo que está verdaderamente en juego en los atentados terroristas ocurridos recientemente en Francia, ayer en Tunez y muchos otros.
Los distintos comunitarismos y la radicalización de algunos de sus colaboradores no dejan de plantearnos preguntas, que en mi opinión conciernen de cerca lo sexual... es uno de sus avatares, avatar de lo sexual, es pues la cuestión siempre en filigrana, es decir aunque lo que se reivindique se diga con otras palabras.
La diferencia de los sexos funda toda diferencia y en este sentido es generadora de violencia. En este enfoque las mujeres pagan un tributo muy alto y trataré de desarrollar las razones de tal precio.

El psicoanálisis nos enseña que lo que se establece en la relación entre dos seres hablantes y más especialmente entre un hombre y una mujer no se puede sostener sin la intervención de un tercero. El tercero que el psicoanálisis designa con el nombre del falo. Que el sujeto esté de un lado del sexo o del otro es debido al lazo que mantiene con este significante privilegiado y enigmático que se llama falo, por el que encuentra su lugar en la sexualidad y en la sexuación. Y eso será determinante igualmente para la relación que cada uno mantiene con su pareja y de tal manera que cualquiera que sea el número de personas, la relación nunca será de más de tres, siempre serán tres para que sean dos, aunque haya más que 2 personas en la realidad. Es decir que la posición sexual supone este reconocimiento fálico que fundará las condiciones de la sexuación de cada uno. Es decir la sexuación de cada uno pasa obligatoriamente por este tercero, el significante fálico.

Madrid 18/10/14

Buenos días a todos. El miércoles pasado Robert Lévy presentaba su seminario, en el un colega, Serge Sabinus, se lamentaba diciendo en qué gran medida lo sexual era muy complicado en los seres humanos. Y comentaba que en los animales parecía algo mucho más sencillo. Él decía que una, dos veces por año el macho hacía lo que se tiene que hacer y luego ya se queda tranquilo. Quizás Serge vaya a reencarnarse en un animal, pero el problema es que no nos podrá contar si las cosas se desarrollan más fácilmente cuando se es un animal. Tiresias, el personaje mitológico nos podría decir sí verdaderamente es mejor ser una mujer porque las mujeres tanto como los hombres son seres hablantes, entonces todo lo que puede hacer Serge es tener fantasías sobre lo que puede ser follar como un animal. El instinto no es la pulsión. La pulsión con sus destinos, “pulsión y destino de la pulsión” es un artículo de Freud de 1915. Como sabéis, Lacan no traducía “Pulsión y destino de las pulsiones”, Lacan decía “La pulsión y sus vicisitudes” lo cual está ya muy cercano al avatar.

Entonces, la pulsión y sus avatares lo complican todo: la transformación en contrario, la orientación hacia la propia persona, la represión, la sublimación, por no hablar de todo lo relativo a la metonimia y la metáfora. He dibujado el circuito de la pulsión, la pulsión con ese empuje constante, su meta que nunca se alcanza, y su objetivo que es una relajación de la pulsión, pero que hace que contrariamente a lo que pasa con los animales el circuito siempre vuelva a empezar, y veis que la pulsión se efectúa a partir de los bordes, es decir de todos nuestros orificios del cuerpo, donde lo sexual corre por los bordes.

Avatares de lo sexual

No pasa un día sin que se produzca alguna reivindicación sobre temas como la familia, el género, el velo, el matrimonio homosexual y también muchos otros. ¿Tendríamos que ver en ello una novedad o bien estos debates de sociedad no son sino los avatares de la represión de lo sexual que hoy día toma formas diversas y variadas, sin llamarla por su nombre ?
En efecto, la tan reivindicada 'libertad sexual' no parece haber sido conseguida aún y, por otra parte, cómo podría serlo si lo sexual da problemas, si lo sexual sigue creando síntoma cada vez que cualquier sujeto espera 'gozar sin coacciones'.
Sin embargo proliferan las ayudas de todo tipo, ya que no hay día en que no se asegure que ha aparecido una nueva molécula que al fin aportará la solución al problema de los llamados trastornos de la sexualidad.
Nada nuevo pues; ya señalaba Freud que la sociedad, la clase, la civilización, la raza, determinan los tipos de sexualidad1.
Quizá la novedad venga de que el uso del cuerpo se haya convertido hoy día en un acto político, ya sea que esté desnudo o cubierto con un velo. También en otro tiempo el eslogan 'haz el
amor y no la guerra' anunciaba la politización de lo sexual.
Las Femen luchan hoy en día a pecho desnudo para denunciar el machismo bajo cualquiera de sus formas, mientras que otras mujeres luchan cubiertas con un velo –a riesgo de encerrar bajo éste una parte de su humanidad–, para defender una sociedad en la que la diferencia de los sexos permitiera, por fin, una partición clara entre los hombres y las mujeres a través de la resolución de cualquier diferendo entre los sexos.
Al ‘todo sexual’ freudiano, Lacan le opone un 'no hay relación sexual que pueda escribirse'. Esto es como decir que no hay esperanza de resolver esta diferencia de los sexos mediante una relación que finalmente uniera sus dos mitades para hacer de ellas una.
Las teorías del género vuelven locos a los padres. Decir que no se nace hombre o mujer sino que se trata de convertirse en ello, suscita la angustia por la posibilidad catastrófica del hundimiento de la civilización, crea divisiones radicales entre reaccionarios y progresistas, e incluso hace aflorar defensores de una civilización humana contra los depravados de Sodoma y Gomorra.
El palmarés del rechazo más profundo por parte de nuestra sociedad lo tiene la pedofilia.
Podemos preguntarnos si no habría que escuchar ahí una de las manifestaciones actualizadas del hecho de que "La vida sexual infantil es la clave para comprender la sexualidad; y que este período de la vida es más importante que la herencia"2.
¿Podría el Psicoanálisis decir algo más sobre lo que llamamos 'avatares de lo sexual'? Por ejemplo, un discurso que no fuera del semblante...


1- S FREUD, Tres ensayos sobre una teoría sexual.
2- S FREUD, opus cit.