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Madrid, 26 de abril de 2014

A lo largo de la historia del Psicoanálisis la cuestión del dinero en la cura se ha evocado pocas veces y se ha teorizado aún menos. Sin embargo la metaforización psíquica del dinero, en su dimensión simbólica e imaginaria, siempre a cuenta del analizante y prácticamente nunca del analista ha sido objeto de numerosas publicaciones, la más célebre es El análisis del hombre de las ratas de Freud con la equivalencia entre rata, niño y florín (la moneda).

Voy a hacer referencia a un autor Pierre Martin, psicoanalista y miembro de la Escuela Psicoanalítica de París que en 1984 escribió un libro titulado “Del psicoanálisis y el dinero” donde se pregunta y lo voy a citar “si el dinero y las relaciones sociales que implica constituirían no-pensados teóricos para el psicoanálisis” es el término “no pensados” que no existe en español, en francés es “impensados” lo que me llamo la atención. Esta afirmación apunta a la cara real del dinero en la cura. El Psicoanálisis en su corpus teórico sería por consiguiente “impactado por lo real”. Entonces ¿qué impacto tiene este pensamiento, este silencio silencio del dinero, qué impacto tiene en la transferencia y por consiguiente en el acto analítico? Para Pierre Martin, el lugar del dinero designa el lugar de la angustia del analista como un dedo que apuntase a lo real, razón quizás por la cual se habla tan poco del dinero y a mí me hace pensar en el momento en que se recibe a un nuevo analizante, cómo cada uno de nosotros abordamos la cuestión para decir “va a costar tanto”. Creo que es un acto, sobre todo para los que empiezan, muy difícil y que es más difícil cuando se ha trabajado en lo público donde no se cobra, creo que todos nos hemos visto confrontados a esta cuestión de modo singular. Y es ya un acto analítico en sí, el decir “cuesta tanto”. Sigo con Pierre Martin, “si cambiamos el acento del lugar del dinero en la cura al dinero en sí como tal, es decir que en ese momento nos alejamos del registro del deseo para limitarnos al nivel de la necesidad que va a llevar a la cura analítica al nivel de las mercancías. La función del dinero en una cura no puede dejar de tener incidencias en el lugar del análisis frente a los desafíos que suscita en el campo de la política” y todos nos vemos confrontados con este tema.

15 de marzo de 2014
 

Preparando este Seminario me entro una especie de desánimo, con la impresión de que a mi trabajo como analista le cuesta emanciparse de una relación transferencial con el Psicoanálisis en la cual ésta sigue estando muy idealizada, que puede animarme, ilusionarme,… pero también hundirme en función de los azares de la dialéctica del reconocimiento en mis relaciones transferenciales y asociativas. R. Levy que suele nombrar con precisión lo referente a los límites de lo subjetibable, dice que un análisis solo llega a su término, si se des-idealiza el propio Psicoanálisis. ¿Qué quiere decir esto? Me parece que significa entender el carácter ficticio de todo ideal, incluso el del Psicoanálisis. No consiste en no tener ya un ideal, todo el mundo tiene uno, salvo quizás alguien que haya logrado pulverizar al Gran Otro como tal; es más bien tener una capacidad de desplazamiento, un espacio posible de idas y venidas entre el ideal y el objeto. El ideal no deja de ser un ideal, por no estar constantemente vigilante garantizando una inyección continúa de sus significantes. El objeto como siempre sigue estando ahí sin estarlo, suscita afectos y en particular angustia cuando nos acercamos a él.

 25 de enero de 2014

Voy a retomar donde nos quedamos hace unos meses, concretamente sobre Hannah Arendt ya que me parece importante su manera de tratar una dimensión del sujeto que nos interesa mucho.

El sujeto del inconsciente al que estamos tan dispuestos a defender en nombre del Psicoanálisis, queda lejos de cualquier idea humanista e incluso de libertad. Cuanto más intentemos definir la especificidad de ese sujeto al que se dirige el Psicoanálisis, más nos servirá para avanzar en el análisis de fenómenos como el que Hannah Arendt describe bajo el nombre de 'banalidad del mal'.

En efecto, en el ensayo tan desacreditado en su época llamado Eichmann en Jerusalén, ella intenta señalar de qué sujeto se trata en la responsabilidad de Eichmann al poner en marcha la Shoah. Es un ensayo sobre la responsabilidad del sujeto, aunque se necesita precisar de qué sujeto se trata.

Madrid 30 noviembre 2013


En el capitulo 7 de 'Análisis terminable e interminable', de 1937, Freud escribe : «Parece casi como si la de psicoanalista fuera la tercera de las profesiones 'imposibles' en las cuales se está de antemano seguro que los resultados serán insatisfactorios. Las otras dos, conocidas desde hace mucho más tiempo, son la de la educación y del gobierno». También hace referencia a esta profesión imposible, en un texto de 1925, en el preámbulo del texto de Aison 'juventud abandonada'. Al hablar hoy de imposible, pienso en la presentación de Margarita de ayer sobre la cuestión de lo real, lo imposible de decir, etc.

Madrid, 28 Septiembre 2013


La tendencia en nuestra postmodernidad es a globalizar, en particular a lo que llamamos 'los sujetos', bien sea en el encuadre del Biopoder, el de los consumidores o en el de una cultura que se quiere de masas. El sujeto, en todo caso es así como se llama, parece desaparecer en la globalización o mejor dicho no ser ya una necesidad en el razonamiento ni en el discurso de la ciencia. ¿El psicoanálisis sería el último recurso del salvamento del sujeto ? En todo caso es lo que a menudo se pretende y es del todo urgente que entendamos de que sujeto hablamos cuando hablamos del sujeto que el psicoanálisis querría salvar -como al soldado Ryan.

¿Sigue vigente el psicoanálisis?

Tras esta pregunta de toda la vida, podemos encontrar otras que no hacen sino acentuar el hecho de que el psicoanálisis se halla inscrito en una praxis y anclado en una cultura. Sin embargo, los últimos decenios han aportado grandes modificaciones tanto a los conocimientos sobre el encéfalo como a los de la genética. ¿Habrá terminado entonces el tiempo del psicoanálisis? Los que se apoyan en las ciencias llamadas 'duras' para cuestionar la validez de nuestra praxis, lo hacen en aras de una mejor adaptación del sujeto o, incluso, de la ausencia de dicho sujeto en el discurso científico. Discurso científico que sólo se ocupa de las conductas, tal como nos lo han mostrado los distintos DSM.