{"id":1082,"date":"2016-11-11T11:38:09","date_gmt":"2016-11-11T10:38:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2016\/11\/11\/maria-cruz-estada-el-cuerpo-ultimo-bastion\/"},"modified":"2017-10-25T14:36:42","modified_gmt":"2017-10-25T12:36:42","slug":"maria-cruz-estada-el-cuerpo-ultimo-bastion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2016\/11\/11\/maria-cruz-estada-el-cuerpo-ultimo-bastion\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda-Cruz Estada: EL CUERPO, \u00bf\u00daLTIMO BASTI\u00d3N?\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Hay analizantes que no llegan a nuestras consultas haci\u00e9ndose representar por sus s\u00edntomas, haciendo pasar a trav\u00e9s de la palabra sus problemas con el Otro y asociando seg\u00fan el modo cl\u00e1sico, sino que se hacen representar por sus acciones o por sus afecciones corporales,pero unas acciones y unas afecciones que har\u00edan pensar que han roto sus relaciones con ese Otro, o no, pero que presentan un s\u00edntoma, un dolor corporal por ejemplo, que se convierte en central en su discurso como si todo el <em>logos<\/em> de que son capaces estuviera concentrado en ese punto.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Muchas veces son pacientes que salen del marco de las neurosis cl\u00e1sicas sin que por ello podamos afirmar que sean perversos o psic\u00f3ticos, al menos de creer a Lacan cuando dice que sin fen\u00f3menos elementales no podemos hablar de psicosis. A veces s\u00ed que podemos suponer una forclusi\u00f3n del Nombre del Padre aunque no se haya desencadenado una psicosis y quiz\u00e1 nunca lo haga, pero de otros suponemos una gran fragilidad simb\u00f3lica sin que pensemos que hayan hecho una forclusi\u00f3n del Nombre del Padre ni podamos tampoco afirmar que est\u00e1n en la neurosis. \u00bfQu\u00e9 estructura tienen?<\/p>\n<p>Muchas veces son analizantes con quienes es dif\u00edcil trabajar con el dispositivo cl\u00ednico habitual porque les cuesta asociar, con quienes hay que inventar todo el tiempo estrategias para mantener un m\u00ednimo dispositivo terap\u00e9utico, ante quienes no podemos hacer muchos silencios y en presencia de los cuales, a veces, la sensaci\u00f3n es de un puro sobresalto, al poder esperar casi cualquier cosa de ellos por su facilidad para pasar al acto. Al mismo tiempo, nos suele resultar apasionante trabajar con estos analizantes por el reto que supone intentar llevar al <em>logos<\/em> lo que aparece en el orden del <em>factum<\/em>.<\/p>\n<p>Entre estos casos se encuentran algunos con perturbaciones narcisistas precoces, otros que iniciaron m\u00e1s o menos bien las operaciones estructurantes en la infancia pero a quienes les ocurri\u00f3 un accidente en un momento del desarrollo que les produjo una efracci\u00f3n del fantasma, lo que va a configurar distintos modos ps\u00edquicos de arregl\u00e1rselas con su problema. La cuesti\u00f3n es que el cuerpo se hace presente en todos ellos como lugar donde se hacen los s\u00edntomas, los delirios, las suplencias o se lo usa como escudo frente al Otro<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> y, en algunos casos, una afecci\u00f3n corporal pareciera ser el \u00faltimo basti\u00f3n en que resistir ante una crisis psic\u00f3tica&#8230; de no ser ya una crisis psic\u00f3tica vivida en el cuerpo.<\/p>\n<p>Nos hicimos algunas preguntas en torno a la estructura, por ejemplo, cuando decimos que un paciente se neurotiz\u00f3 o se histeriz\u00f3, \u00bfen qu\u00e9 estructura estaba antes? Eso nos obligar\u00eda a pensar que hay permeabilidad entre las estructuras, pero \u00bfnos sirve de algo pensarlo? Algunos de estos analizantes podr\u00edan hacer pensar incluso en una cuarta estructura. En el tema del a\u00f1o de la Asociaci\u00f3n An\u00e1lisis Freudiano, t\u00edtulo tambi\u00e9n del congreso en que se present\u00f3 este trabajo, junto a la met\u00e1fora b\u00e9lica aparecen las tres grandes estructuras: neurosis, psicosis, perversi\u00f3n, como \u00faltimo basti\u00f3n de un TODO cerrado. Si bien estamos de acuerdo en rechazar los miles de trastornos que ofrecen los DSM, nos preguntamos si tenemos que defender las tres grandes estructuras como \u00faltimo basti\u00f3n de la teor\u00eda de nuestros padres Freud y Lacan, o si podemos reconocer su incompletud, servirnos de ella, cuestionarla, re-trabajarla y, si fuera el caso, pasar de ella en el sentido de usarla para avanzar.<\/p>\n<p>Hay otra raz\u00f3n en nuestro inter\u00e9s en el tema del cuerpo en la cl\u00ednica y es que hace a\u00f1os que estamos trabajando sobre el lazo entre el cuerpo y la escritura (la escritura en lo ps\u00edquico, pero tambi\u00e9n en el papel). Hace a\u00f1os tratamos ya<a title=\"\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> acerca de ese momento en el aprendizaje de la lecto-escritura en que se produce un salto entre el cuerpo y lo mental pero sentimos que nos faltan algunas claves a la hora de hablar de ese pasaje<em>, <\/em>y tambi\u00e9n del que va de lo mental al cuerpo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, quer\u00edamos tambi\u00e9n poner el punto final a nuestro trabajo publicado en la revista del a\u00f1o pasado: <em>\u00abSexual blues\u00bb<\/em>, porque dejamos fuera un <em>blue<\/em> que son los diagn\u00f3sticos que se hace a las mujeres. Es un hecho que, en nuestra experiencia, estas personas dif\u00edciles de tratar y de diagnosticar son en su mayor\u00eda mujeres y hemos observado que los hombres analistas tienden a diagnosticar como psic\u00f3ticas a las analizantes de este tipo. Sin embargo y por muy locas que estuvieran cuando empezaron a analizarse, muchas viran hacia la neurosis, chifladas, pero neur\u00f3ticas. \u00bfPero eran antes neur\u00f3ticas o es un efecto del an\u00e1lisis (y en ese caso qu\u00e9 eran antes)? Tampoco en ese caso nos parecer\u00eda bien hablar de permeabilidad entre estructuras, puesto que m\u00e1s que pasar de una a otra se tratar\u00eda m\u00e1s bien de conseguir estructurarse en su relaci\u00f3n con el Otro.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esto \u00faltimo, nos preguntamos si la raz\u00f3n de que el DSM haya expulsado a la histeria es el que sea una patolog\u00eda eminentemente femenina, y tambi\u00e9n si la dificultad de algunos hombres en su escucha para dar un lugar amable a la diferencia, har\u00eda que tramitaran demasiado deprisa los diagn\u00f3sticos hechos a las mujeres. En la medicina hay sin duda un encarnizamiento terap\u00e9utico con las mujeres (en Espa\u00f1a acaba de salir un libro sobre el tema<a title=\"\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>), pero nos preguntamos si, al igual que otros hombres, los varones psicoanalistas no tendr\u00e1n una tendencia a situar del lado de la locura lo que escuchan de labios de una mujer<a title=\"\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Estas son las cuestiones previas con las que nos pusimos a trabajar y la literatura que encontramos fue algo pobre, salvo por un grupo de analistas de la Escuela Freudiana de Buenos Aires de cuyos trabajos esta exposici\u00f3n es absolutamente deudora. Sobre todo Silvia Amigo y Hayd\u00e9e Heinrich que llevan m\u00e1s de veinte a\u00f1os investigando sobre quienes antes eran llamados <em>borderline<\/em> por la incapacidad de situarlos en alg\u00fan lado, y ahora \u00abTrastornos de Personalidad\u00bb por la misma raz\u00f3n. Sus trabajos nos han ayudado tanto que, de hacer justicia con sus textos, m\u00e1s que citarlas a pie de p\u00e1gina tendr\u00edamos que abrir comillas al empezar a escribir y cerrarlas al poner el punto final.<\/p>\n<p>Empezamos este trabajo con la suposici\u00f3n de que podr\u00edamos decir algo sobre una cuarta estructura que mostrara una grieta en ese basti\u00f3n que antes cit\u00e1bamos. Sin embargo al terminarlo, fue en nuestra suposici\u00f3n donde se hab\u00eda abierto una grieta.<\/p>\n<p>Para introducir el tema, vamos a recordar los pasos necesarios para la construcci\u00f3n del fantasma, que es lo mismo que decir tres momentos de escritura de la falta:<\/p>\n<ol>\n<li>El tiempo de la Primera Identificaci\u00f3n en que al sumergirse el ni\u00f1o en el campo del Otro, del lenguaje, lo real es <em>Ausgestossen<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para ello es necesario que el Otro haga el don de su falta, que se muestre castrado con respecto a ese ni\u00f1o en concreto, es decir, que lo desee. De esa manera, el ni\u00f1o podr\u00e1 poner fuera lo real, operaci\u00f3n que Freud llama <em>Austossung<\/em>, que deja el goce de la Cosa fuera del campo ps\u00edquico y tambi\u00e9n fuera del cuerpo. Esto ser\u00e1 as\u00ed si consigue ir anudando bien los tres registros en el tiempo del Estad\u00edo del Espejo, lo que es muy importante para el tema que nos ocupa. Despu\u00e9s podr\u00e1 recuperar una parte de ese goce a trav\u00e9s de la palabra si, y s\u00f3lo si, la funci\u00f3n materna es eficaz a la hora de permitir ese trasvase del cuerpo al lenguaje. Este trasvase depender\u00e1 del modo en que se haya realizado, o no, la intrincaci\u00f3n pulsional (modo que tiene el Otro de limitar su propio goce sobre el ni\u00f1o o ni\u00f1a), aunque profundizar en esto ser\u00eda extendernos por fuera del prop\u00f3sito de este trabajo. Entonces, s\u00f3lo cuando se consigue expulsar el goce de la Cosa, es posible gozar a trav\u00e9s de la palabra y fuera del cuerpo.<\/p>\n<p>T<br \/>\nenemos como ejemplo de este momento el Fort-da, la invenci\u00f3n de ese juego que permite al nieto de Freud irse haciendo a la idea de la separaci\u00f3n del objeto (y es importante este \u00abirse haciendo\u00bb que nos habla de un tiempo subjetivo). Y hablar de separaci\u00f3n del objeto es tambi\u00e9n hablar de la separaci\u00f3n del objeto-cuerpo, momento que se ve muy bien en el trabajo de Freud<a title=\"\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> cuando su nieto, al tiempo que se agacha para dejar de verse en el espejo, dice \u00abnene oooo\u00bb, borrando el cuerpo para investir el significante. No es nada evidente que un ni\u00f1o que no haya podido ordenar sus goces corporales pueda permitirse renunciar al cuerpo, es decir, borrarlo en beneficio de la palabra. Claro que tampoco es evidente que un ni\u00f1o en este \u00faltimo caso pueda jugar en el sentido del <em>gaming<\/em>.<\/p>\n<p>Pero hay ocasiones en las que el Otro no dona su falta, lo que es lo mismo que decir que el ni\u00f1o o la ni\u00f1a no es nada o casi nada para el deseo del Otro primordial, es decir que nadie ha podido dotar a ese ni\u00f1o de una dignidad f\u00e1lica. Puede ser porque ya hab\u00eda otros hijos y a \u00e9ste o \u00e9sta no se los pudo desear, o porque sobrevino un hecho traum\u00e1tico en la vida del Otro real que le cort\u00f3 las alas a su deseo por este hijo o hija o, incluso, porque lo traum\u00e1tico fue ese embarazo que vino a arruinar los planes de la madre o de los padres. Sin ese deseo del Otro, habr\u00e1 varias operaciones que no se podr\u00e1n hacer, y mucho menos llegar a saber cual es el propio deseo, ya que quien est\u00e1 en este caso no ha podido responderse a la pregunta por lo que desea el Otro&#8230; porque el Otro no le puede mostrar su deseo. En estos casos no hay construcci\u00f3n posible del fantasma, sino del delirio&#8230; a veces en el cuerpo.<\/p>\n<p>En este \u00faltimo caso, hay analizantes cuyo discurso gira casi en exclusiva en torno a los dolores o la fatiga que sufren en el cuerpo. Dolores que no parecen tener remedio y que no siempre nos parece poder adscribir a una estructura hist\u00e9rica. En algunas ocasiones es evidente para ellos que la madre no los deseaba, si bien cumpli\u00f3 estrictamente con su funci\u00f3n de madre. Algunos suponen incluso abusos sexuales de parte de los padres que muchas veces, avanzado el an\u00e1lisis, deciden que seguramente nunca tuvieron lugar, lo que nos hace pensar que cuando una madre no introduce del todo al hijo o la hija en la significaci\u00f3n f\u00e1lica \u2014y no lo hace porque no los puede desear\u2014, ellos quedar\u00e1n detenidos en el exceso de goce, y de ah\u00ed a suponer un sujeto a ese goce s\u00f3lo hay un paso. Es nuestra suposici\u00f3n acerca de tantos casos de analizantes de cualquier estructura que acusan a sus padres de haber cometido abusos sexuales con ellos, sin que a los analistas nos parezca muy posible que estos se hayan producido. Sin embargo pensamos que hay que creer en la realidad ps\u00edquica de estos abusos, realidad que proviene de esa atribuci\u00f3n de un sujeto a un goce, a un exceso que no puede reconocerse como formando parte de la propia subjetividad. Dice Silvia Amigo: <em>\u00abPara el hijo, el embate del goce f\u00e1lico de la madre, que en general toma la forma de una demanda pulsional des-intrincada, es vivido como goce del Otro\u00bb<\/em><a title=\"\" href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>En cuanto a dichos dolores, incluso enfermedades (que muchas veces se desencadenan por los mismos motivos que una crisis psic\u00f3tica: paternidad efectuada o frustrada, separaciones&#8230; ), Freud dec\u00eda que aquello que fracasa en su representabilidad y no puede constituirse como sufrimiento ps\u00edquico, se convertir\u00e1 en sufrimiento corporal; y Lacan que lo que es rechazado de lo simb\u00f3lico aparecer\u00e1 en lo real&#8230; en estos casos en lo real del cuerpo. Tambi\u00e9n en el Manuscrito G<a title=\"\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, Freud pone en relaci\u00f3n lo som\u00e1tico con el duelo y la melancol\u00eda. En las neurosis podemos pensar que, como suele decirse, el dolor f\u00edsico protege de un dolor ps\u00edquico, pero con los analizantes de los que venimos hablando que han tenido problemas en el momento de la Primera Identificaci\u00f3n, no estamos en el territorio de la met\u00e1fora sino de la vuelta de lo forcluido en lo real del cuerpo. En el momento fundante del ingreso en el campo del Otro, cuando el Otro ha de mostrarse deseante, y a trav\u00e9s de la construcci\u00f3n del cuerpo pulsional introducir al ni\u00f1o en el lenguaje, no lo puede hacer y entonces esa <em>Austossung<\/em> de la Cosa no se efect\u00faa del todo y \u00e9sta queda, por lo tanto, ligada al cuerpo que seguir\u00e1 entonces siendo la sede del goce no evacuado.<\/p>\n<p>Dec\u00edamos que hay tres tiempos de escritura de la falta. Si el fallo es en este primer tiempo, como es el caso de este tipo de analizantes, nunca se podr\u00e1 construir un fantasma a trav\u00e9s del cual civilizar el goce, por lo que estaremos ante una psicosis o ante un autismo.<\/p>\n<ol>\n<li value=\"2\">El segundo tiempo estructurante es el de la Identificaci\u00f3n a lo Simb\u00f3lico del Otro real, es decir, al rasgo unario.<\/li>\n<\/ol>\n<p>S\u00f3lo ser\u00e1 posible si se ha atravesado el primer tiempo lo bastante bien. Este es el tiempo en el que el ni\u00f1o se alienar\u00e1 a los significantes del Otro que le servir\u00e1n para aportar un borde, un marco al hueco del deseo del Otro. Si \u00e9ste desea al ni\u00f1o no va a intentar amalgamarlo con el significante de su goce propio, eso no ser\u00eda deseo sino imposici\u00f3n del amor: &#8216;te amo aunque no lo quieras&#8217;, dir\u00eda Lacan<a title=\"\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. El amor es diferente del deseo que viene de un espacio vac\u00edo, desocupado, que tendr\u00e1 que ocupar el ni\u00f1o eligiendo de entre los significantes que va encontrando en el campo del Otro con cu\u00e1l identificarse. Entonces, si este segundo tiempo funciona, es porque el Otro deseante sabe que ese hijo o hija representa al falo, es decir, su falta, pero sin definir qu\u00e9 tipo de objeto es; es esta no definici\u00f3n lo que va a hacer aparecer al Otro como castrado, renunciando a hacer de ese ni\u00f1o o ni\u00f1a objeto de su goce y va a dejar un espacio de significaci\u00f3n vac\u00edo<a title=\"\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. As\u00ed, los ni\u00f1os podr\u00e1n preguntarse qu\u00e9 especie de objeto son \u00e9l o ella para el deseo del Otro, qu\u00e9 los quiere el Otro, e ir\u00e1n pudiendo poco a poco responderse a lo que significa el enigma de esa X del Deseo de la Madre que escribimos en la f\u00f3rmula de la Met\u00e1fora Paterna.<\/p>\n<p>Este es tambi\u00e9n el tiempo estructural de la creaci\u00f3n de un yo-ideal, imagen perfecta con la que se pretende taponar la castraci\u00f3n del Otro. El yo-ideal es un objeto para ser gozado por el Otro, y esto es tambi\u00e9n importante para lo que vamos a plantear.<\/p>\n<p>Si el fallo es en el segundo o tercer tiempo por un accidente, por cualquier contingencia, se puede quebrar el fantasma que se estaba construyendo y, a consecuencia de ello, perder el marco previamente dado al deseo del Otro y de ese modo, aunque se haya podido configurar un objeto en ese marco, y a trav\u00e9s del discurso de los analizantes tengamos noticia de su fantasma, \u00e9ste no termina de ser eficaz para proteger por completo al ni\u00f1o o ni\u00f1a de la crudeza de lo real. Hay inscripci\u00f3n del Nombre del Padre, pero sigue habiendo fragilidad simb\u00f3lica porque aquel resulta no operante, lo que produce esa fragilidad del fantasma a la hora de ser un buen <em>airbag<\/em> frente a lo real. Las personas que est\u00e1n en este caso, seg\u00fan Silvia Amigo, sufrir\u00edan de \u00abfracasos estables del fantasma\u00bb. No son psic\u00f3ticos porque est\u00e1 inscrito el Nombre del Padre, no son neur\u00f3ticos porque no se hacen representar por un s\u00edntoma ni terminan de inscribir eficazmente el menos fi, la castraci\u00f3n, no son tampoco perversos porque no escenifican su fantasma. Es leg\u00edtimo entonces preguntarnos si estar\u00edamos frente a una cuarta estructura.<\/p>\n<p>Para tratar de los fracasos estables del fantasma hablaremos de una analizante a la que hemos dado el nombre de Melisenda. Vino con una edad cercana a la treintena y desde sus ocho a\u00f1os hab\u00eda alternado entre terapias de distinto pelaje e ingresos, el \u00faltimo en una unidad de anorexia que la someti\u00f3 al maltrato del protocolo al que se somete a quienes llegan con este diagn\u00f3stico, aun<br \/>\nque afirmaba que no lo era y era evidente al escucharla que no lo era en el sentido del \u00abTrastorno de alimentaci\u00f3n\u00bb (de no ser en sentido literal durante un par de meses). El problema fue que nadie la pudo escuchar a ella, s\u00f3lo actuar en funci\u00f3n de lo le\u00eddo en el informe y de lo que dice el DSM. Cuando vino a vernos neg\u00f3 ser anor\u00e9xica y explic\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda llegado a tener ese peso, entonces la cre\u00edmos y le tomamos la palabra.<\/p>\n<p>Melisenda se hac\u00eda cortes y sufr\u00eda de una inhibici\u00f3n total para estudiar, trabajar, relacionarse. Ten\u00eda un t\u00edtulo universitario pero no pod\u00eda buscar trabajo. Dec\u00edan que era una ni\u00f1a normal, alegre&#8230; lo dec\u00edan los padres en la primera entrevista porque ella casi no hablaba y mostraba el aspecto de una enferma mental grave. Dijeron que a los ocho a\u00f1os cambi\u00f3 su car\u00e1cter, pensaban que por haber sido v\u00edctima de una profesora de matem\u00e1ticas s\u00e1dica. Nos dimos cuenta de que hab\u00eda dos o tres significantes en el relato que nos tocaban de modo personal, por lo que nos pusimos alerta para evitar que una excesiva &#8216;comprensi\u00f3n&#8217; descafeinara nuestro deseo de analista.<\/p>\n<p>Tuvimos que ir haciendo muchos cortes en el tiempo de las primeras entrevistas que fueron aceptando todos bien: si hab\u00eda que cambiar la hora de sesi\u00f3n por alguna raz\u00f3n de peso nos ten\u00eda que llamar ella, no los padres, ten\u00eda que venir a sesi\u00f3n aunque estando en la calle le entraran ganas de defecar; si finalmente decidiera no venir, pagar\u00eda ella la sesi\u00f3n con sus ahorros. Y otro corte que consisti\u00f3 en lo que Jean-Jacques Leconte llama &#8216;oferta transferencial&#8217; (una expresi\u00f3n que nos gusta mucho), que en este caso consist\u00eda en que, al llegar a sesi\u00f3n, ten\u00eda cinco minutos para hablar de su fealdad (lo que le ocupaba el pensamiento todo el d\u00eda y la noche), mientras yo permanec\u00eda en general en silencio y luego ya se acab\u00f3 (al ir a terminar los cinco minutos hac\u00edamos muchas gesticulaciones mostrando que no pod\u00edamos m\u00e1s, tal y como se hace con los ni\u00f1os a modo de marca para que capten algunas cosas y como modo de introducir la alteridad del otro) y entonces ya comenz\u00e1bamos a hablar de otros asuntos en una aparente charleta desenfadada en la cual manten\u00edamos muy firmes las riendas. Este discurso amo de las primeras entrevistas funcion\u00f3, dej\u00f3 de cortarse y de que le vinieran ganas de defecar estando en la calle. Tambi\u00e9n se normaliz\u00f3 bastante en su aspecto y su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dec\u00eda que nunca se hab\u00eda acercado a los chicos ni mantenido ning\u00fan tipo de relaci\u00f3n con ellos. Su expresi\u00f3n era \u00ab<em>a m\u00ed los chicos no me tocan ni con un palo<\/em>\u00ab, frase maravillosa que resum\u00eda el problema de esta chica en su amalgama de sexo y muerte. Su padre no sabe c\u00f3mo articular el deseo con la ley. Adem\u00e1s, carga a su hija con un significante bastante feo al insistir en que Melisenda se parece mucho a su t\u00eda. El problema es que esta hermana del padre es psic\u00f3tica y vive con su propio padre sin haber tenido nunca una vida normal. Eso es lo que Melisenda es para el padre: alguien que depender\u00e1 siempre de \u00e9l. Nos pareci\u00f3 que el padre funcionaba como objeto contraf\u00f3bico de la madre y no era del todo fal\u00f3foro.<\/p>\n<p>En cuanto a la madre, es una gran agoraf\u00f3bica. Es decir que de ambos padres le vienen a esta joven dificultades para inscribir la falta.<\/p>\n<p>Melisenda pasa el d\u00eda mir\u00e1ndose al espejo, donde se ve muy fea a pesar de haberse hecho ya dos operaciones est\u00e9ticas, o mirando en su tableta caras de mujeres bellas o qu\u00e9 operaciones se har\u00e1 cuando tenga dinero. Tambi\u00e9n pregunta a todo el mundo durante horas y sin poder parar si la ve fea. Si caen en la trampa de responderle, vienen las comparaciones: si es m\u00e1s fea que Fulanita o que Menganita que son actrices espa\u00f1olas muy feas. En realidad es muy linda aunque le falten las burbujas con las que anima el deseo. Am\u00e9lie<a title=\"\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> es su yo ideal y su pel\u00edcula preferida. A nosotros tambi\u00e9n nos pregunta si es fea, claro, y le decimos que a otro perro con ese hueso. Ella ve todo el tiempo la falta, el menos fi en su imagen especular, pero no puede inscribirlo porque el Otro tiene graves problemas con su propia castraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Habla con circunloquios de cualquier cosa que se pueda aproximar a lo sexual. Por ejemplo, nunca dice \u00abdesnudo\u00bb, sino \u00absin ropa\u00bb mientras baja el tono de voz. A cambio, grita todas las noches no dejando dormir a la familia, con pesadillas aterradoras en las que, por ejemplo, hombres malos la prostituyen y le rompen la mand\u00edbula para poder usar mejor su boca.<\/p>\n<p>Un d\u00eda so\u00f1\u00f3 con un infierno en el que los hombres de su familia formaban parte de los malos y le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 todos los hombres de la familia. Entonces record\u00f3 un momento de sus ocho a\u00f1os que yo llamo \u00abla revelaci\u00f3n\u00bb. Discut\u00eda con su amiguita que hablaba de la menstruaci\u00f3n y Melisenda le dec\u00eda que era \u00abmenstrualizaci\u00f3n\u00bb. Se tensaron y su amiga le dijo con rabia: \u00ab\u00a1No sabes nada, ni siquiera sabes lo que hacen los hombres y las mujeres!\u00bb. Y \u00a1paf!, se lo cont\u00f3; no recordaba las palabras exactas pero estamos seguros de que en el relato no aparec\u00eda la tarta de bodas ni las abejas que liban en las flores. S\u00ed recuerda dos pensamientos: \u00abc\u00f3mo es posible que los hombres de mi familia que son tan buenos hagan esas cosas\u00bb y, sobre todo: \u00ab\u00bfc\u00f3mo ellas lo consienten?\u00bb. Es una pregunta que se hacen muchas ni\u00f1as, pero tienen a mano sus herramientas simb\u00f3licas para hacerse a la idea de la diferencia sexual en el sentido de la posici\u00f3n diferente de hombres y mujeres frente al falo y, a partir de ah\u00ed, se van planteando hip\u00f3tesis interesantes a la espera de la pubertad, para inscribir por su cuenta dicha diferencia y despu\u00e9s hacer frente a su deseo sexual y al de su partenaire, desde su posici\u00f3n sexuada.<\/p>\n<p>Si recordamos la pesadilla que trabaja Freud: \u00abPadre, \u00bfno ves que ardo?\u00bb<a title=\"\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, su genialidad es decirnos que el padre como s\u00edmbolo nunca podr\u00e1 cubrir del todo lo real de la muerte. Pero tampoco podr\u00e1 hacerlo con lo real del sexo, el otro gran tema de la vida. Lo real de sexo y lo real de la muerte van a necesitar mucho trabajo ps\u00edquico para elaborarlo y los que tenemos ya una cierta edad, sabemos lo que nos cuesta integrar en este momento la cuesti\u00f3n del declinar de nuestra vida&#8230; por hablar suavemente. Por eso se tapona ambos temas con la religi\u00f3n. El sexo, adem\u00e1s, se lo suaviza con el amor.<\/p>\n<p>Sus terribles pesadillas. Se supone que el sue\u00f1o, al igual que el fantasma, nos proporcionan la ventaja de amortiguar lo real. El cifrado de las im\u00e1genes del sue\u00f1o sirve para que no nos encontremos de golpe con un goce inadmisible. Pero las pesadillas de Melisenda est\u00e1n muy poco cifradas, son muy cercanas a la revelaci\u00f3n: violaciones en masa, hombres que la usan para prostituirla&#8230;, \u00bfpodr\u00edamos considerarlas no del todo metaf\u00f3ricas, incluso meton\u00edmicas por su contig\u00fcidad con la revelaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Al final de la \u00abInterpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os\u00bb y en \u00abM\u00e1s all\u00e1 del principio del placer\u00bb, Freud nos habla del escollo que tras la primera guerra mundial hab\u00eda encontrado para su hip\u00f3tesis de que el sue\u00f1o es una realizaci\u00f3n de deseos, al escuchar que los soldados que volv\u00edan del frente de batalla repet\u00edan en sus pesadillas las escenas atroces de la guerra dif\u00edciles de inscribir en un pis-pas. Si el sue\u00f1o es una realizaci\u00f3n de deseos, las pesadillas ser\u00edan entonces para Freud la realizaci\u00f3n del exceso de goce, la insistencia, la repetici\u00f3n de lo que no puede civilizarse y se resiste a inscribirse. Dice: <em>\u00abLa teor\u00eda del sue\u00f1o de angustia pertenece, como ya hemos indicado repetidamente, a la psicolog\u00eda de las neurosis. Nos atrever\u00edamos incluso a afirmar que el problema de la angustia en el sue\u00f1o se refiere exclusivamente a la angustia y no al sue\u00f1o\u00bb<a title=\"\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><strong>[12]<\/strong><\/a><\/em>. Pero \u00bfpuede ayudar a inscribir la falta una ligaz\u00f3n de im\u00e1genes que provoca esta angustia tan feroz? Esa fue la hip\u00f3tesis de Freud y, de todos modos, ya nos advirti\u00f3 que <em>\u00ab&#8230; la elaboraci\u00f3n on\u00edric<br \/>\na necesita muchas veces m\u00e1s de un d\u00eda y una noche para producir su resultado\u00bb<a title=\"\" href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><strong>[13]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>En los ni\u00f1os encontramos ligados con mucha frecuencia pesadillas y fobias, como en este caso. En el Seminario de las Relaciones de Objeto, Lacan habla del caso de una ni\u00f1a que hace una fobia despu\u00e9s de una pesadilla<a title=\"\" href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. En el Seminario de la Angustia, hablando del Hombre de los Lobos, dir\u00e1 Lacan: <em>\u00abla angustia de la pesadilla es vivida como la del goce del Otro\u00bb<\/em><a title=\"\" href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>Evidentemente, la revelaci\u00f3n toc\u00f3 un punto d\u00e9bil de la estructura (ya vimos la pobreza de la transmisi\u00f3n simb\u00f3lica de sus padres) y tuvo como consecuencia que se le derrumbara el imaginario del amor. Era un imaginario ang\u00e9lico, en el sentido de lo que Lacan llamaba \u00abgeometr\u00eda ang\u00e9lica\u00bb que borra la diferencia sexual<a title=\"\" href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. En el nudo borromeo, ese imaginario ang\u00e9lico invadir\u00eda el espacio de cruce real-simb\u00f3lico donde se ubica menos fi y, cuando se derrumba como en este caso, al no estar inscrita la castraci\u00f3n dejar\u00eda una fantas\u00eda de Otro completo. Hay un agujero en lo real, un agujero en lo imaginario que acaba de caer, pero en Melisenda se produce un trastabill\u00f3n a la hora inscribir una falta en lo simb\u00f3lico. Cito a Silvia Amigo: \u00ab<em>El goce f\u00e1lico del Otro, el ni\u00f1o lo vive como goce del Otro, inductor de fijaciones del objeto fuera de la palabra. Fijaciones de &#8216;a&#8217; en i'(a) que producen inconvenientes con la propia imagen. Estas fijaciones son la ra\u00edz de lo que denomino \u00abim\u00e1genes martirizadas\u00bb por la no ca\u00edda de un objeto. Im\u00e1genes que han de carecer de eso tan dif\u00edcil de definir y que se puede llamar belleza o <\/em>&#8216;agalma&#8217; \u00ab<a title=\"\" href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>Pensamos que, hasta el momento de la revelaci\u00f3n, Melisenda iba inscribiendo la falta a pesar de la dificultad de los padres para transmit\u00edrsela; quiz\u00e1 incluso se la pod\u00edan transmitir, pero sin ese componente de alegr\u00eda con el que lo hacen unos padres que se llevan bien con su propio deseo. Pudo incluso fabricar un fantasma de violaci\u00f3n que, sin embargo, no consigui\u00f3 ser un buen <em>air-bag<\/em> frente a lo real. La revelaci\u00f3n ocurrida antes de la pubertad, le present\u00f3 el encuentro con la diferencia sexual (no en el sentido de la anatom\u00eda, sino en el de la diferente posici\u00f3n en relaci\u00f3n con el falo) en todo su real sin b\u00e1lsamo. A esta joven le ocurri\u00f3 lo mismo que al Hombre de los Lobos cuando abri\u00f3 los ojos en la siesta y encontr\u00f3 la escena primaria. La diferencia es que \u00e9l era un beb\u00e9 y Melisenda ten\u00eda ocho a\u00f1os y por lo tanto m\u00e1s mimbres que aqu\u00e9l, y lo parecido es que ninguno de los dos ten\u00eda herramientas suficientes \u2014aunque por distinto motivo\u2014 para comprender lo que ve\u00eda o escuchaba. Por eso a ella se le produjo una efracci\u00f3n del fantasma como sucede a otros ni\u00f1os y es en ese momento cuando cambi\u00f3 de car\u00e1cter y empez\u00f3 a hacer problemas psicosom\u00e1ticos y pesadillas en que los malos entraban y mataban a toda la familia, siendo el significante &#8216;entrar&#8217; el que ligar\u00eda sexo y muerte. La ventaja que le dieron sus ocho a\u00f1os con respecto al Hombre de los Lobos es que ella pudo hacer una fobia que, a pesar de todo, la salva de la locura al permitirle mantener ligados mejor o peor los tres registros.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, en el momento de la pubertad, en la segunda vuelta ed\u00edpica, cuando se hace necesario reacomodar la imagen corporal, no pudo reescribir la falta, el menos fi, en lo imaginario por cuenta propia. Tampoco sus padres legitimaron su nuevo ser sexuado y un d\u00eda que a los 14 a\u00f1os un chico la llam\u00f3 fea, volvi\u00f3 a derrumbarse. El Otro cerr\u00f3 la v\u00eda de la sexuaci\u00f3n devolvi\u00e9ndole desde su espejo plano una imagen de ni\u00f1a buena o de querub\u00edn asexuado, por lo que el empuje de lo Real sexual no tuvo otra salida que las pesadillas.<\/p>\n<p>No le qued\u00f3 m\u00e1s recurso que su propia imagen en el espejo, pero una imagen en la que el objeto &#8216;a&#8217; no hab\u00eda podido terminar de separarse de la imagen i'(a) lo que desde entonces le impide que dicha imagen de s\u00ed misma brille ba\u00f1ada por la <em>agalma<\/em>. La imagen que ella ver\u00e1 en el espejo ser\u00e1 la de un yo desidealizado, humillado, obsceno, con ese toque de objeto-desecho que aparece tambi\u00e9n en su fantasma y sus pesadillas. No ha podido armar lo que Freud llamaba <em>Echte-ich<\/em>, un yo real que ya no necesita de lo especular para sostenerse; por eso pasa todo el d\u00eda prendida del espejo. Ha pasado del imaginario ang\u00e9lico al imaginario martirizado. Cito a Silvia Amigo: <em>\u00abLa \u00fanica posibilidad cl\u00ednica de que el &#8216;yo ideal&#8217; pase a ser incorporado como un yo no especular, es que haya una superficie donde el trazo unario se apoye en la <\/em>imago<em>, agujere\u00e1ndola, para permitir la reversi\u00f3n libidinal de uno a otro\u00bb<\/em><a title=\"\" href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p>Cualquier cosa despierta en Melisenda la amenaza del goce del Otro del que se defiende gracias a su fobia. Su angustia no nos parece que proceda de que falte la falta tal como Lacan lo conceptualiza en su Seminario sobre la Angustia, sino justamente de que se abra la posibilidad de la falta (deseo del Otro) y con ella de su castraci\u00f3n y asunci\u00f3n de su posici\u00f3n sexuada, cuando tiene tantas dificultades para inscribir dicha falta. En algunos momentos pensamos que un yo que es puro objeto de goce para el Otro podr\u00eda estar habl\u00e1ndonos de melancol\u00eda. Y as\u00ed ocurre en muchos casos parecidos. A ella es muy posible que sea la fobia lo que la libre de la melancol\u00eda.<\/p>\n<p>Pero \u00bfes neur\u00f3tica? A pesar de su posible identificaci\u00f3n al deseo de su padre que la quiere igualar a su t\u00eda (lo que nos har\u00eda pensar en una histeria), no estamos seguros, porque su fobia por el momento no produce un Nombre del Padre suficiente para permitirle operar, o no del todo o, al menos, no cuando vino a vernos por primera vez.<\/p>\n<p>Por otro lado, no nos gusta hablar de estructura f\u00f3bica puesto que ser\u00eda definir la estructura por la manera de sintomatizar. Tanto la fobia como el fantasma son ineficaces, o al menos lo han sido durante muchos a\u00f1os, para que pueda andar mejor por la vida, a pesar de que, en este momento, su vida se haya normalizado bastante.<\/p>\n<p>En la escena aparecida en la revelaci\u00f3n de su amiga, las mujeres no son objetos de deseo sino de goce obsceno, un pedazo de carne. Cuando la significaci\u00f3n f\u00e1lica est\u00e1 m\u00e1s o menos impedida, queda el goce f\u00e1lico. Y el goce f\u00e1lico de esos &#8216;hombres malos&#8217;, a ella se le convert\u00eda en amenaza del goce del Otro cada vez que se le acercaba un hombre con deseo y en otros momentos en que hay que poder sostenerse en la vida. Falta un trazo que ligue el ideal amoroso y lo real sexual. Este trazo que le permitir\u00eda re-escribir la falta para que, una vez funcionando el nudo de manera borromea, apareciera el objeto \u00aba\u00bb causa del deseo, pero como producido en el hueco entre los tres registros, no pegado a la imagen.<\/p>\n<p>Finalmente, si se ha conseguido poner un marco al hueco del deseo del Otro, podr\u00e1 llevarse a cabo el tercer tiempo de la construcci\u00f3n del fantasma:<\/p>\n<ol>\n<li value=\"3\">La tercera identificaci\u00f3n es a lo imaginario del Otro real, a la que Freud llama identificaci\u00f3n hist\u00e9rica.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Se trata aqu\u00ed de imaginarizar un objeto dentro del marco abierto en la Segunda Identificaci\u00f3n, a partir de los significantes despejados del Otro. El ni\u00f1o compone su propia versi\u00f3n acerca de cu\u00e1l es el objeto que desea el Otro en un cierto relato, lo que supone ya una creaci\u00f3n personal \u2014 una <em>poiesis<\/em>\u2014, y ya s\u00f3lo queda que \u00e9l encarne imaginariamente ese objeto en el fantasma.<\/p>\n<p>Hay muchos ni\u00f1os y adolescentes que vienen a las consultas con problemas &#8216;menores&#8217; que nos hablan s\u00f3lo de algunas dificultades para ese tercer tiempo al que, con un poco de tratamiento pueden terminar por acceder. Un ejemplo es una ni\u00f1a que se arranca los pelos de la cabeza hasta el punto de tener una zona de calva importante. Es el \u00fan<br \/>\nico disgusto que da a los padres. A ella le gustar\u00eda empezar a formarse en una profesi\u00f3n art\u00edstica, pero el padre le dice que \u00able va a quitar los p\u00e1jaros de la cabeza\u00bb porque \u00e9l quiere que sea sensata, no artista. Hay alienaci\u00f3n a los significantes del Otro (por ser el arte uno de sus significantes), pero no se le facilita la separaci\u00f3n del significante de goce que le propone el Otro y que tiene que ver con otras dedicaciones no art\u00edsticas que har\u00edan brillar m\u00e1s a su padre.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma de la ni\u00f1a es una met\u00e1fora obediente (arrancarse los cabellos por quitarse los p\u00e1jaros de la cabeza) porque el Otro, al no reconocerse castrado, no deja libre el espacio de su goce para que ella pueda desear, y la agobia al imponerle el significante que lo hace gozar a \u00e9l; la ni\u00f1a, identificada con el deseo de su padre, no puede por menos que hacer ese s\u00edntoma. Ah\u00ed hay <em>poiesis<\/em> subjetiva pero impedida. Es un caso cl\u00e1sico en que alguien se hace representar por un s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Escribimos m\u00e1s arriba que al empezar a trabajar en este tema busc\u00e1bamos algo parecido a una cuarta estructura. No la hemos podido conceptualizar, ni tampoco hemos visto el inter\u00e9s de aumentar el n\u00famero de estructuras. Por otro lado, nos resulta dif\u00edcil pensar que las estructuras no sean estancas, as\u00ed como la idea de Freud de que entre lo normal y lo patol\u00f3gico no habr\u00eda diferencia de naturaleza sino de grado, porque las dos observaciones supondr\u00edan obviar las operaciones de rechazo que est\u00e1n en juego en cada estructura: castraci\u00f3n, forclusi\u00f3n, repudio. Nos resulta mucho m\u00e1s interesante lo que plantea Lacan en el Seminario RSI: la posibilidad de una cl\u00ednica de los nudos y no de las enfermedades, una cl\u00ednica que considere c\u00f3mo cada uno puede ir generando su modo de <em>sinthomatizar<\/em> su malestar.<\/p>\n<p>Sin embargo, algo que nos ha venido a la cabeza varias veces, no s\u00f3lo a la hora de abordar este \u00faltimo caso cl\u00ednico, sino tambi\u00e9n otros con dificultades parecidas es que nos da la impresi\u00f3n de que, en realidad, estas mujeres no son a\u00fan psic\u00f3ticas, neur\u00f3ticas o perversas (lo decimos en femenino porque nunca hemos tratado hombres as\u00ed o, mejor dicho, aunque hemos tratado a algunos tan dif\u00edciles como ellas, pod\u00eda adscrib\u00edrselos a una de las tres estructuras). Nuestra hip\u00f3tesis es que son ni\u00f1as que encontraron truncado su camino hacia la vida adulta y por su fragilidad simb\u00f3lica, mayor de lo que es habitual en cualquier ser humano, no han podido terminar de estructurarse suficientemente. Quiz\u00e1 el hecho de que sean mayores de edad, incluso bastante mayores en edad, nos haga verlas a trav\u00e9s del prejuicio de lo que \u00abdeber\u00edan ser seg\u00fan su edad\u00bb, y no de lo que son en realidad: ni\u00f1as a la b\u00fasqueda de estructura. Silvia Amigo lo llama \u00abCl\u00ednica de los fracasos del fantasma\u00bb, y nuestra humilde aportaci\u00f3n es que cuando el fantasma fracasa y no estamos ante una psicosis, m\u00e1s all\u00e1 de la vida que tengan con una apariencia adulta a veces, son en realidad ni\u00f1as por estructurar<a title=\"\" href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Eso hace de ellas personas raras, diferentes, que seguir\u00e1n si\u00e9ndolo por mucho que el tratamiento las pueda beneficiar y llegar incluso a poder considerarlas con una estructura determinada, porque cuando las operaciones no se han hecho en el momento en que deben efectuarse, siempre dejan lastre.<\/p>\n<p>Nosotros encontramos a estas mujeres en un punto de su recorrido y podremos acompa\u00f1arlas si no les truncamos el camino encerr\u00e1ndolas en una estructura o un diagn\u00f3stico fijados, lo que les har\u00eda m\u00e1s que nunca aferrarse a su s\u00edntoma o su diagn\u00f3stico<a title=\"\" href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, y mucho menos si, como el DSM, se las aplasta bajo ochocientos trastornos. Hace a\u00f1os, planteamos en otro trabajo que titulamos \u00abElogio de la imprecisi\u00f3n\u00bb, c\u00f3mo las manifestaciones de saber del analista, si en cualquier caso da\u00f1an m\u00e1s que beneficiar, en estos casos lo hacen m\u00e1s que en ninguno, ya que muchas de estas mujeres se pegan a los enunciados del otro en una forma curiosa de transitivismo no psic\u00f3tico.<\/p>\n<p>Hay muchas de estas mujeres que son psic\u00f3ticas sin que nunca se haya desencadenado su enfermedad, pero hay otras que no lo son \u2014como es el caso de Melisenda\u2014 a pesar de su fragilidad, de sus dificultades con lo simb\u00f3lico. Son ni\u00f1as con el fantasma roto o no lo bastante eficaz, que pueden beneficiarse mucho de un an\u00e1lisis a condici\u00f3n de que las acompa\u00f1emos en un trecho del camino sin someterlas \u2014al menos al principio\u2014 al dispositivo habitual, a condici\u00f3n de flexibilizar las reglas (salvo la de la asociaci\u00f3n libre) sin por ello ceder ante el deseo de analista.<\/p>\n<p>En efecto, las ofertas transferenciales, la apariencia de charla que pueden adoptar las sesiones, tienen que ir encuadradas en una relaci\u00f3n que pase por la \u00e9tica del analista, tomando, cumpliendo y haciendo cumplir siempre la palabra, como siempre y antes que ninguna, por supuesto, la regla fundamental.<\/p>\n<p>Y puesto que la cuesti\u00f3n de la cura, de qu\u00e9 es curar, es el tema que An\u00e1lisis Freudiano trabajar\u00e1 durante el curso 2016-2017, queremos aclarar que para nosotros es esto lo que cura en \u00e9ste y en todos los casos: la relaci\u00f3n transferencial comandada por el deseo de analista. El trabajo con el significante es fundamental, por supuesto, pero no es eso lo que cambia verdaderamente la vida.<\/p>\n<p>S\u00f3lo as\u00ed es posible que en alg\u00fan momento este tipo de analizantes pueda quiz\u00e1 escribir esa marca que no han podido inscribir antes. Si no llegan a escribir la imposibilidad, la diferencia, la falta, la amenaza del goce del Otro seguir\u00e1 siendo terrible aunque no sean psic\u00f3ticas.<\/p>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Pensamos en una analizante que cada vez que se encontraba con alguien agresivo, por ejemplo su jefa, met\u00eda el vientre para hacer un vac\u00edo que le permit\u00eda tomar distancia con la situaci\u00f3n para no quedarse pegada a los argumentos del otro.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> M.C.Estada: <em>\u00c9criture, lettre. Interpr\u00e9tation, f\u00e9tiche\u2026?,<\/em> Analyse Freudienne Presse n\u00ba 20, \u00c9r\u00e8s, 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn3\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> J.Gerv\u00e1s y M.P\u00e9rez-Fdez.: <em>El encarnizamiento m\u00e9dico con las mujeres<\/em>, Ed. Los libros del lince 2016.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn4\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Casos como el de Eleonora Carrington, Camille Claudel y tantas otras menos alejadas en el tiempo, abonar\u00edan esta hip\u00f3tesis.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn5\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> S.Freud: M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer, in <em>O.C.<\/em>, T. VII, Biblioteca Nueva, Madrid 1972.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn6\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> S. Amigo: <em>Cl\u00ednica de los fracasos del fantasma<\/em>, Letra Viva, Buenos Aires 2012, p. 34.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn7\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> S. Freud: Manuscrito G, Punto VI, in <em>O.C.<\/em>, T. IX, Biblioteca Nueva, Madrid 1972, p. 3507.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn8\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> J. Lacan, Seminario X: La Angustia, in\u00e9dito.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn9\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Este punto nos parece primordial en relaci\u00f3n tambi\u00e9n con la \u00e9tica del analista que a veces muestra que &#8216;comprende&#8217; demasiado.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn10\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Am\u00e9lie<\/em> es un film franc\u00e9s dirigido por Jean-Pierre Jeunet en 2001. Lo protagoniza Audrey Tatou quien representa a una joven muy ingenua y, para algunos, ligeramente inquietante.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn11\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> S. Freud. La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os, in <em>O.C.<\/em>, T. II, Cap. V: \u201cMaterial y fuentes de los sue\u00f1os\u201d. \u00abSue\u00f1os t\u00edpicos: Sue\u00f1o de muerte de personas queridas\u00bb, Biblioteca Nueva, Madrid 1972, p. 498.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn12\">\n<p><a title=\"\" name=\"_ftn12\"><\/a>[12] S. Freud, <em>Idem<\/em>, Cap. VII \u00abPsicolog\u00eda de los procesos on\u00edricos\u00bb, p. 699.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn13\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> S. Freud, <em>Idem,<\/em>\u00a0 Cap. VII Punto D, p. 695.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn14\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> J. Lacan, <em>Seminario 4: Las relaciones de objeto<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona 1994, p. 73 y ss.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn15\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cita tomada de: M. Men\u00e8s: <em>Les cauchemars<\/em>, \u00e9r\u00e8s, Toulouse 2016, p. 73.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn16\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Idea encontrada en S. Amigo: <em>Cl\u00ednica de los fracasos del fantasma<\/em>, Letra Viva, Buenos Aires 2012.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn17\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> S. Amigo: <em>Op. cit.<\/em>, p. 148.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn18\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> S. Amigo: <em>\u00cddem<\/em>, p. 133.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn19\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Y seg\u00fan coment\u00f3 Robert L\u00e9vy en el debate que sigui\u00f3 a la presentaci\u00f3n de este trabajo, se plantea para el sujeto la cuesti\u00f3n de una elecci\u00f3n de estructura, y tambi\u00e9n la de no estar en una estructura.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn20\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Caso de tantas mujeres diagnosticadas de fibromialgia y de fatiga cr\u00f3nica que, a partir de estos diagn\u00f3sticos quedar\u00e1n identificadas para siempre con su s\u00edntoma y tendr\u00e1n dificil\u00edsimo salir de ese encierro.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay analizantes que no llegan a nuestras consultas haci\u00e9ndose representar por sus s\u00edntomas, haciendo pasar a trav\u00e9s de la palabra sus problemas con el Otro y asociando seg\u00fan el modo cl\u00e1sico, sino que se hacen representar por sus acciones o por sus afecciones corporales,pero unas acciones y unas afecciones que har\u00edan pensar que han roto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[125],"tags":[],"class_list":["post-1082","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-congreso-paris-octubre-2016-neurosis-psicosis-y-perversion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1082"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1082\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1567,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1082\/revisions\/1567"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}