{"id":126,"date":"2010-04-16T00:01:54","date_gmt":"2010-04-15T22:01:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2010\/04\/16\/2008-encuentros-con-lo-real-madrid\/"},"modified":"2024-05-05T15:07:07","modified_gmt":"2024-05-05T13:07:07","slug":"2008-encuentros-con-lo-real-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2010\/04\/16\/2008-encuentros-con-lo-real-madrid\/","title":{"rendered":"2008 &#8211; Encuentros con lo real  &#8211; Madrid"},"content":{"rendered":"\n<p>Proponemos en esta r\u00fabrica la transcripci\u00f3n de mesas redondas organizadas cada a\u00f1o por la asociaci\u00f3n en Francia, Espa\u00f1a y Argentina sobre un tema de trabajo y debate. Para el a\u00f1o 2006-2007, las mesas redondas ten\u00edan por tema: \u201cEl deseo, o vivir por encima de nuestras posibilidades ps\u00edquicas\u201d<\/p>\n<h3>2008 &#8211; La prense de an\u00e1lisis freudiano<\/h3>\n<h4>Encuentros con lo real<\/h4>\n<p>Inhibici\u00f3n, Pasaje al Acto, Sintoma y Angustia<\/p>\n<p><strong>Animada por<\/strong>: Mar\u00eda Cruz Estada, psicoanalista, miembro de An\u00e1lisis Freudiano.<\/p>\n<p><strong>Participan:<\/strong><\/p>\n<p>Adolfo Berenstein, \u00abFito\u00bb, psicoanalista en Barcelona, miembro de la Asociaci\u00f3n C-fronts: \u00abcl\u00ednica en las fronteras\u00bb y de la Asociaci\u00f3n cultural Trama y Fondo. Autor de <em>Vida sexual y repetici\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Bernard Br\u00e9mond, psicoanalista en Nantes (Francia), miembro de An\u00e1lisis Freudiano y coautor de <em>En la escuela del sujeto<\/em>. Desde hace cuatro a\u00f1os realiza en Madrid un Seminario.<\/p>\n<p>Juan Carlos Crowley, psicoanalista en Madrid, presidente de la Asociaci\u00f3n Madrile\u00f1a de Psicoterapia Psicoanal\u00edtica y coautor de <em>Aproximaci\u00f3n din\u00e1mica a las psicosis<\/em>.<\/p>\n<p>Gerardo Guti\u00e9rrez, psicoanalista en Madrid, director del Master en Psicoterapia Psicoanal\u00edtica en la Universidad Complutense.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Cruz Estada:<\/strong> Buenas tardes. Agradezco vuestra presencia en nombre de la Asociaci\u00f3n An\u00e1lisis Freudiano y de nuestra revista <em>Analyse Freudienne Presse<\/em> que recoger\u00e1 la transcripci\u00f3n de la charla. Estoy encantada de recibir y presentar a estos cuatro amigos psicoanalistas que participar\u00e1n hoy en la mesa redonda \u00abEncuentros con lo Real\u00bb. Podr\u00edamos quiz\u00e1s empezar por orden alfab\u00e9tico, a partir de lo que a cada uno le haya llamado m\u00e1s la atenci\u00f3n o sobre lo que le gustar\u00eda poder aportar en relaci\u00f3n con el argumento sobre el tema de lo Real que es el que sostiene las actividades de An\u00e1lisis Freudiano durante este curso en todas las ciudades donde la Asociaci\u00f3n est\u00e1 presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Adolfo Berenstein: <\/strong>Os agradezco la invitaci\u00f3n. A m\u00ed lo que m\u00e1s me interesa en este momento es la enfermedad de nuestro tiempo, eso que se llam\u00f3 en los \u00faltimos trabajos de Freud: \u00abEl malestar en la cultura\u00bb, siendo un malestar muy particular el que se registra en este momento. Yo anot\u00e9 para mostrar esta dimensi\u00f3n del problema, cifras que no est\u00e1n actualizadas, sino que son como de hace un lustro: hay 20 millones de europeos que se dice sufren depresi\u00f3n. La cuota espa\u00f1ola es de 6 millones. La inversi\u00f3n anual dedicada a trastornos mentales en Europa es de 300.000 millones de euros, distribuidos as\u00ed: 44 % para la depresi\u00f3n, 24 % para los trastornos adictivos, 1% para los trastornos de ansiedad y 15 % para la psicosis. Entre 1985 y 1994 el incremento de antidepresivos fue del 247 %, y los gastos en f\u00e1rmacos antidepresivos se increment\u00f3 en un 800%.<\/p>\n<p>Me parece que son cifras lo bastante fuertes como para ponernos a pensar en este tema. Como iniciaci\u00f3n de lo que yo quiero transmitir, la enfermedad de nuestra cultura se caracteriza fundamentalmente por una tendencia grande a la actuaci\u00f3n, ya sea bajo la forma del pasaje al acto o del <em>acting out<\/em>. Esta tendencia tiene una caracter\u00edstica esencial que me gustar\u00eda desarrollar, y que podemos enmarcar bajo la forma de la declinaci\u00f3n de la funci\u00f3n paterna. La declinaci\u00f3n, la debilidad manifiesta de esta funci\u00f3n, tiene una serie de consecuencias de gran importancia sobre la estructuraci\u00f3n del aparato ps\u00edquico; por un lado, un estrabismo o extrav\u00edo de la mirada de la madre en lo que se conoce desde Lacan como la constituci\u00f3n de la imagen en el espejo. Este estrabismo produce un debilitamiento del Ideal del Yo y un crecimiento enorme de la funci\u00f3n imaginaria en la que se ve capturada la criatura humana \u2014es decir del Yo ideal\u2014 con los signos caracter\u00edsticos que se producen: una tendencia muy fuerte a no poder soportar la frustraci\u00f3n, el da\u00f1o imaginario; los sentimientos de humillaci\u00f3n y de agravio; el debilitamiento de su imagen ante cualquier frustraci\u00f3n; la agresividad; son todos elementos \u00edntimamente ligados a este desarrollo de la imagen especular.<\/p>\n<p>Por otro lado, este desfallecimiento de la funci\u00f3n paterna supone un retorno a la autoridad primordial, a lo que Freud llamaba as\u00ed que es el retorno a la madre arcaica pulsional, a esa diosa omnipotente y devoradora. A partir de ah\u00ed podemos ponernos a pensar los fen\u00f3menos que el predominio de la voracidad oral tan manifiesto en este tipo de trastornos, incluidas la anorexia y la bulimia, las toxicoman\u00edas, y una forma literaria y cinematogr\u00e1fica presente en nuestra cultura que es el canibalismo.<\/p>\n<p>Me remitir\u00e9 simplemente a dos figuras de este canibalismo tanto en el cine como en la literatura. Por un lado, lo que fue la pel\u00edcula de Romero: \u00abLa noche de los muertos vivientes\u00bb, que podr\u00edamos llamar: \u00abEl d\u00eda de los vivos moribundos\u00bb que somos casi todos nosotros en nuestra cultura, donde se observa fundamentalmente esos seres que en un estado de desasosiego, de falta de rumbo, buscan sobrevivir bajo la forma del canibalismo. Y una obra que yo recomiendo fundamentalmente como obra literaria es: \u00abLa carretera\u00bb, de Cormac MacCarthy: un mundo que cae, destruido, en el que s\u00f3lo quedan seres que buscan la supervivencia, mundo cubierto de cenizas, gris, oscuro, lleno de hambre, en el que s\u00f3lo un padre y un hijo caminan por la carretera. Esa carretera por la que caminan, es lo que en este mundo se ha perdido: los vectores simb\u00f3licos; por eso yo llamo a esta deficiencia de la funci\u00f3n paterna y del Ideal del Yo, a este crecimiento del Yo ideal, a esta sangr\u00eda de libido, a este retorno a la madre omnipotente y devoradora, lo llamo desvar\u00edos. No me resulta adecuado el t\u00e9rmino de trastorno l\u00edmite de la personalidad que se utiliza para los j\u00f3venes; de borderline, de estados fronterizos, porque esa manera de designar supone que existe cierta frontera, o cierta contig\u00fcidad entre estructuras como la neurosis, la perversi\u00f3n y la psicosis. Lo cierto es que las nuevas formas de presentaci\u00f3n de lo que yo llamo el desvar\u00edo, la p\u00e9rdida de vectores, est\u00e1n creando las condiciones para replantear profundamente la nosograf\u00eda con la que nos manejamos.<\/p>\n<p>Uno de los elementos dominantes que aparece en estos cuadros de desvar\u00edo, es la angustia; pero no la angustia de castraci\u00f3n de los neur\u00f3ticos, ni la angustia del marasmo del psic\u00f3tico, sino la angustia de la p\u00e9rdida de los vectores y de las coordenadas simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>Hay un viejo libro de un ensayista franc\u00e9s, Roger Caillois: \u00abMedusa y C\u00eda.\u00bb donde trata el problema del mimetismo. En el campo de la etolog\u00eda, se dec\u00eda hasta un momento dado que ciertos insectos se mimetizaban para no ser devorados por otros animales \u2014es decir, un acto de supervivencia\u2014 hasta que se observ\u00f3 por parte de los mismos et\u00f3logos, que en el tubo digestivo de las especies depredadoras exist\u00edan insectos de los que usaban dicho mimetismo para protegerse. La tesis de Caillois es que el mimetismo es la b\u00fasqueda de una referencia simb\u00f3lica con el fin de orientar y organizar el espacio en el que vive el sujeto; la p\u00e9rdida de esos vectores es lo que hace de nosotros seres que deambulamos sin rumbo fijo, sometidos a esta angustia de no tener una orientaci\u00f3n clara, sometidos muchas veces a un estado de confusi\u00f3n y de desarraigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez:<\/strong> Me gustar\u00eda abundar ese punto del d\u00e9ficit de la funci\u00f3n paterna, del Nombre del Padre, que tambi\u00e9n podr\u00edamos entenderlo como d\u00e9ficit del Otro. Se ha hablado mucho del Otro que no existe. Ese Otro de la funci\u00f3n simb\u00f3lica falla y al fallar la funci\u00f3n simb\u00f3lica, entonces fallan otras muchas cosas: el apoyo que significa la tradici\u00f3n, o este asunto muy importante de la deuda simb\u00f3lica y la culpa que es producto de esta deuda. Son un mont\u00f3n de cosas que caminan del mismo lado. Cuando falla la cuesti\u00f3n<br \/>\npaterna, falla la castraci\u00f3n, los ideales, el conflicto, y por tanto la formaci\u00f3n del s\u00edntoma neur\u00f3tico, tan necesario para poder contener la angustia y la pulsi\u00f3n de muerte.<\/p>\n<p>Tratando de llevar esto a lo real, pensaba en esa dificultad para aceptar la deuda simb\u00f3lica y la culpa y pensaba en c\u00f3mo, independientemente de lo que pensemos cada uno, la reacci\u00f3n del pueblo americano \u2014y quiz\u00e1 de otros tambi\u00e9n\u2014 frente al atentado de las torres gemelas: esa sensaci\u00f3n de que cuando ocurre una cat\u00e1strofe no hay posibilidad de vincularlo a una deuda, a una culpa, as\u00ed que no hay manera de entender una cat\u00e1strofe como esa buscando las razones que lo han producido, sino que autom\u00e1ticamente es vivido como un trauma total que produce una angustia incomprensible que no se puede ligar a nada; ligar por ejemplo a lo que han sido los EE.UU. con los pa\u00edses isl\u00e1micos, o con Sudam\u00e9rica y con otros lugares. Entonces aparece una angustia indecible y el empuje a la acci\u00f3n. Da la impresi\u00f3n \u2014aunque en EE.UU. hay muchas personas que no funcionan as\u00ed, seguro\u2013 pero da la impresi\u00f3n de que para mucha gente all\u00ed no hay elaboraci\u00f3n ninguna de lo que ha pasado porque para eso es necesario que yo tenga una falta, una deuda, una culpa que me permita engancharlo. Ese empuje a la acci\u00f3n me parece terrible.<\/p>\n<p>La falta por ejemplo de la tradici\u00f3n, de la relaci\u00f3n simb\u00f3lica entre padres e hijos, la ausencia de la posibilidad de buscar refugio en la palabra, creo que tiene mucho que ver con lo que decimos: falla la palabra y entonces crece la angustia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Juan Carlos Crowley:<\/strong> Retomo lo que dicen Fito y Gerardo sobre el debilitamiento, la desintegraci\u00f3n de la funci\u00f3n paterna y podemos asociarlo con el tema del malestar en la cultura en sentido gen\u00e9rico. Yo creo que este debilitamiento de la funci\u00f3n paterna, implica que otros registros se incrementen y tiendan a ganar el terreno que esta funci\u00f3n ha ido dejando libre: llam\u00e9moslo madre primitiva o como queramos, digamos que hay algo de lo imaginario que est\u00e1 cubriendo cosas que corresponder\u00edan m\u00e1s a lo Simb\u00f3lico. Por centrarnos en el malestar en la cultura, me gustar\u00eda comentar algunos temas que nos plantea la ciencia contempor\u00e1nea, no tanto las ciencias del esp\u00edritu como dir\u00eda Diltey, sino las experimentales o cient\u00edfico naturales. Me llama la atenci\u00f3n c\u00f3mo hay un desaf\u00edo del progreso de estas ciencias desde lo imaginario. Si hay un entramado de los tres registros de Lacan: Simb\u00f3lico, Imaginario y Real, me da la impresi\u00f3n de que lo Real cada vez lo negamos m\u00e1s, o no queremos verlo, o lo rodeamos de un tejido imaginario, no simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda hablar de algunos fen\u00f3menos que aparecen en Espa\u00f1a ahora, aunque en otros pa\u00edses llevan m\u00e1s tiempo: lo que se llama \u00abel designio inteligente\u00bb. Respuesta imaginaria a un desaf\u00edo que ha venido de lo Real y que ha sido, hasta donde ha podido la ciencia, simbolizado; ahora est\u00e1 teniendo cierta vigencia en Espa\u00f1a, pero en EE.UU. es un tema important\u00edsimo. El tema pulsi\u00f3n de muerte puede tener que ver con esto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein<\/strong>: \u00bfQu\u00e9 es el designio inteligente?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Juan Carlos Crowley:<\/strong> El tema viene de la biolog\u00eda, de la evoluci\u00f3n. Todos sabemos c\u00f3mo a mediados del XIX es planteada la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n por Darwin y Wallace; esto genera una respuesta de distintos sectores que piensan que no puede ser algo tan que viene de lo Real, que eso tiene que tener otra explicaci\u00f3n. Surge entonces otra escuela que se opone a la evoluci\u00f3n, que es la creacionista y que sostendr\u00eda: todo esto son tonter\u00edas, el mundo, los seres humanos, el universo, han sido creados por un Dios, de ah\u00ed que se llamen teor\u00edas creacionistas. Hay varios estados en EE.UU. en los que se estudia el creacionismo a nivel que se estudia a Darwin, lo que est\u00e1 creando problemas cient\u00edficos, porque el creacionismo se est\u00e1 desarrollando mucho y est\u00e1 invadiendo otros \u00e1mbitos de la ciencia en detrimento de un progreso f\u00edsico-matem\u00e1tico. Ante esta coyuntura aparece lo que para m\u00ed es una falsa s\u00edntesis \u2014ojo que esto es una postulaci\u00f3n cient\u00edfica, no un invento profano\u2014 que es el designio inteligente que dir\u00eda: aceptamos la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n en un sentido darwiniano \u2014Darwin era muy crudo, imagino que lo han le\u00eddo, la evoluci\u00f3n no tiene una teleolog\u00eda, es algo ciego\u2014 y el creacionismo es todo lo contrario: todo se ha creado con una finalidad. La tercera postura dir\u00eda: aceptamos la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, de acuerdo, todo eso ocurri\u00f3, pero creemos que en momentos clave ha habido la intervenci\u00f3n de un personaje divino. La evoluci\u00f3n habr\u00e1 durado millones de a\u00f1os en la tierra, pero en momentos clave&#8230; Por ejemplo, \u00bfpor qu\u00e9 un hom\u00ednido se levant\u00f3 en dos patas? Porque intervino Dios. Esto es el designio inteligente que hoy d\u00eda se intenta vender como una s\u00edntesis dial\u00e9ctica entre dos posturas cient\u00edficas, pero que pienso que no lo es en absoluto, sino que es un uso abusivo desde el creacionismo de esta otra teor\u00eda en la medida en que es muy dif\u00edcil soportar esta realidad de que no hay teleolog\u00eda, de que no hay sentido \u2014esto es Darwin\u2014 y de que en el fondo todo depende de mecanismos f\u00edsico-qu\u00edmicos desarrollados de una manera biol\u00f3gica que, en el fondo, no tienen por qu\u00e9 ir a ninguna parte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong><strong>:<\/strong> Gracias por todo lo que acab\u00e1is de decir, porque no hab\u00eda pensado que \u00edbamos a comenzar as\u00ed y eso me ha permitido avanzar un poco. Hab\u00e9is hablado de malestar en la cultura y con todo lo que hab\u00e9is dicho, creo que el t\u00edtulo de Freud no convendr\u00eda hoy. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda utilizarse en lugar de malestar? Me han venido algunas palabras: marasmo, desconcierto, y finalmente me ha permitido encontrar la manera en que se podr\u00eda reescribir hoy el t\u00edtulo de Freud como desamparo: \u00abDesamparo en la civilizaci\u00f3n\u00bb, en el sentido de la <em>Hilflosighkeit <\/em>freudiana del reci\u00e9n nacido. Podr\u00edamos pensar en esto: que ya no estamos en el malestar en la cultura, sino en el desamparo.<\/p>\n<p>Entonces estoy de acuerdo en que este desamparo est\u00e1 unido a la decadencia de la funci\u00f3n paterna y a\u00f1adir\u00eda dos peque\u00f1as anotaciones respecto a esto: de entrada que el declive de la funci\u00f3n paterna deja al sujeto sin protecci\u00f3n contra lo imposible, es decir que como las prohibiciones ya no funcionan, ya no nos protegen del encuentro con lo imposible como lo hac\u00edan antes; y por otro lado, el progreso de la ciencia y el discurso cient\u00edfico, erosionan la dimensi\u00f3n misma de lo imposible. Hay entonces ah\u00ed algo productor del desamparo, porque cada uno puede encontrarse con que la ciencia empuja cada d\u00eda m\u00e1s los l\u00edmites de lo imposible, lo que no tiene nada de satisfactorio, sino que termina siendo m\u00e1s bien angustioso.<\/p>\n<p>He sido sensible tambi\u00e9n a lo que comentabas, Fito, de \u00abLa noche de los muertos vivientes\u00bb y el nuevo t\u00edtulo que das: \u00abEl d\u00eda de los vivos moribundos\u00bb, porque me parece que has tocado con eso la cuesti\u00f3n de la palabra que ya no funciona porque todo se convierte todo el tiempo en reversible, lo que tiene que ver con la captura de lo imaginario que hab\u00e9is evocado.<\/p>\n<p>El problema, tal como lo pienso hoy, es que en el fondo esper\u00e1bamos que el declive de la funci\u00f3n paterna tuviera otro efecto; pienso en el filosofo franc\u00e9s Dany Robert Dufour, que ha declinado lo que puede llamarse las figuras del gran Otro de Lacan. Este lugar del gran Otro, habr\u00eda sido ocupado primero hist\u00f3ricamente por las leyes de la naturaleza, luego por el jefe, el Rey, el Emperador, luego por el pueblo; ha habido cierto n\u00famero de figuras que han venido a ocupar, a representar este lugar del Otro \u2014el padre tambi\u00e9n, claro\u2014 y luego poco a poco (y quiz\u00e1 el psicoan\u00e1lisis tiene algo que ver con ello) este lugar se ha vaciado de cualquier ocupante. Podr\u00edamos pensar que es una simbolizaci\u00f3n puesto que hay menos imaginario, pero no es esto lo que ocurre. En el fondo los humanos fracasamos en se<br \/>\nparar de forma creativa lo que hab\u00e9is llamado el vector simb\u00f3lico y la figura de la autoridad paterna. Hubi\u00e9ramos esperado, por ejemplo, que el vector simb\u00f3lico se desplegara en ausencia de una autoridad paterna, pero vemos que esto no ha funcionado as\u00ed. Podemos preguntarnos qu\u00e9 pueden hacer con esto el psicoan\u00e1lisis y los psicoanalistas: no estamos aqu\u00ed para refabricar un padre donde ya no lo hay, pero tampoco para ratificar la deriva imaginaria y la p\u00e9rdida del vector simb\u00f3lico. La cuesti\u00f3n es que de hecho hay una operaci\u00f3n que parece dif\u00edcil: esa separaci\u00f3n entre la figura imaginaria del padre y el vector de la simbolizaci\u00f3n. De ah\u00ed me viene el t\u00e9rmino desamparo. Me hab\u00e9is hecho pensar que se puede hablar hoy de desamparo en la cultura, en referencia al desamparo del reci\u00e9n nacido del que hablaba Freud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Cruz Estada: <\/strong>De todos modos, cuando hablamos de ciencia, supongo que hablamos no de la ciencia como tal, o en general, sino de una cierta deriva del discurso tecno-cient\u00edfico, \u00bfno, Juan Carlos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Juan Carlos Crowley: <\/strong>No, no; hablamos de la ciencia, porque lo que yo he comentado est\u00e1 dicho por cient\u00edficos, no por aficionados. Quisiera hacer una peque\u00f1a precisi\u00f3n sobre algo que casualmente coment\u00f3 muy atinadamente Fernando Sabater hace unos d\u00edas. Creo que Freud habla de malestar en la cultura: <em>Kultur<\/em>. Hay un error que viene de la traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de Strachey que puso civilizaci\u00f3n. Seg\u00fan Sabater confundimos cultura y civilizaci\u00f3n que son cosas distintas; \u00e9l dice que la civilizaci\u00f3n nos compete a todos \u2014en esto seguir\u00eda a L\u00e9vi Strauss\u2014 y sin embargo cultura es m\u00e1s particular. Muchas de estas cosas del malestar en la cultura que comentamos, se refiere a UNA cultura, no a la civilizaci\u00f3n humana. No s\u00e9 si en la traducci\u00f3n francesa es civilizaci\u00f3n o cultura, pero es culpa de la traducci\u00f3n de Strachey. Bruno Bettelheim es el que m\u00e1s cr\u00edticamente trat\u00f3 la traducci\u00f3n de Strachey que no se sabe por qu\u00e9 desliz\u00f3 civilizaci\u00f3n cuando el t\u00e9rmino correcto es cultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Cruz Estada: <\/strong>Pero ellos no han tenido a L\u00f3pez Ballesteros para traducirles a Freud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein:<\/strong> Me queda flotando tu \u00faltima pregunta, Bernard, \u00bfqu\u00e9 hacemos los psicoanalistas, o el psicoan\u00e1lisis, con el lugar de la funci\u00f3n paterna, su debilitamiento y esto que es el desamparo? Quisiera que me dieras alg\u00fan vector&#8230; (risas).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong><strong>:<\/strong> No s\u00e9, mi primera respuesta un poco r\u00e1pida podr\u00eda girar en torno a la noci\u00f3n de real. En el mundo lacaniano, creo que a menudo tenemos una concepci\u00f3n de lo real que est\u00e1 quiz\u00e1 demasiado exclusivamente centrada sobre el trauma. No es que yo rechace esta articulaci\u00f3n de lo real con el trauma, porque en cierto modo lo real es siempre traum\u00e1tico, pero me pregunto si no deber\u00edamos abordar tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n de lo real por el lado de lo inaudito, y c\u00f3mo en el fondo el psicoan\u00e1lisis, si permite a cada sujeto simbolizar al menos algunos pedazos de real, podr\u00eda tambi\u00e9n permitirle encontrar una inscripci\u00f3n creativa de lo que yo llamo lo inaudito \u2014que despu\u00e9s de todo forma parte de lo real\u2014 pero quiz\u00e1 menos del lado del trauma. Pienso en Ferenczi, en su teor\u00eda de las cat\u00e1strofes: en el rango de las cat\u00e1strofes, y por lo tanto de los elementos de lo real que tienen un efecto traum\u00e1tico, creo que Ferenczi inscribe por ejemplo el amor; es decir que podemos considerar el amor o el encuentro amoroso como una cat\u00e1strofe, es decir, como algo de lo real que viene a desorganizar el aparato ps\u00edquico con respecto al estado en que estaba, y puede conducir a una simbolizaci\u00f3n, a una reorganizaci\u00f3n que da un paso m\u00e1s all\u00e1. He aqu\u00ed un eje de respuesta: en el fondo creo que se puede esperar de los psicoanalistas que no defiendan la impotencia ante lo real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez<\/strong>: Cuando has dicho lo de inaudito no s\u00e9, pero cuando has dicho lo del encuentro amoroso me ha dejado perplejo, porque \u00bfqu\u00e9 ha sido en ese encuentro amoroso lo inaudito, lo real de esa cat\u00e1strofe?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong>: Pensaba simplemente en los efectos que produce el encuentro amoroso, que son efectos de desorganizaci\u00f3n del equilibrio ps\u00edquico adquirido. Para m\u00ed ah\u00ed est\u00e1 el nudo de lo real. El encuentro amoroso puede producir esta cat\u00e1strofe en t\u00e9rminos de Ferenczi, puede producir una especie de explosi\u00f3n del equilibrio ps\u00edquico que uno ten\u00eda en ese momento y que va a forzar una reorganizaci\u00f3n de dicho equilibro. Dicho de otro modo, cat\u00e1strofe, pero cat\u00e1strofe salut\u00edfera. No siempre ocurre pero puede ser.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Cruz Estada<\/strong>: Seguramente lo catastr\u00f3fico que tiene el encuentro amoroso, a diferencia de los cataclismos de otro orden, es que en el encuentro amoroso lo real est\u00e1 ligado con los otros dos registros y adem\u00e1s puede estar bien anudado. Cuando el deseo llega a nuestra vida sea bajo la forma del encuentro amoroso, sea de otro modo, algo nos resulta inc\u00f3modo en el fondo; ya dec\u00eda Lacan que el deseo aparece muchas veces bajo la forma de lo que uno no quiere. Yo lo asociaba con algo que ha dicho Fito en relaci\u00f3n con los desvar\u00edos, en el sentido que cada vez se confunde m\u00e1s el deseo con la apetencia. Se sostiene, por ejemplo, que si algo no me apetece es que no tengo deseo, si algo me apetece entonces eso es parte de mi deseo. Por ejemplo, alguien dice: \u00abdeseo tener un hijo\u00bb, lo que es una demanda confundida con el deseo. Pero no es as\u00ed; el deseo es algo que en el fondo incomoda. No s\u00e9, Bernard, si te refer\u00edas a que lo que desorganiza en el encuentro amoroso es algo de lo real incluido en cualquier manifestaci\u00f3n humana donde aparezca el deseo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong>: Estoy completamente de acuerdo en la distinci\u00f3n entre deseo y apetencia que acabas de hacer y para m\u00ed eso forma parte de lo que produce el desamparo en la cultura: el hecho de confundir deseo y apetencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito <\/strong><\/p>\n<p>Berenstein: Claro, cuando hablabas del encuentro amoroso \u2014y uno tiene el defecto de ser psicoanalista\u2014 pensaba en el dispositivo anal\u00edtico y la transferencia y es all\u00ed donde se juega ese encuentro con lo real y donde ese juego con lo real se trabaja, se elabora, o se dialectiza por medio de la palabra. T\u00fa has mencionado a Ferenczi e inmediatamente asoci\u00e9 a Winnicott porque desde hace tiempo, o es mi sensaci\u00f3n, el psicoan\u00e1lisis como praxis en la cual me incluyo, est\u00e1 teniendo cada vez menos capacidad creativa; esa capacidad creativa que encuentra frente al desamparo el infans, cuando crea ese objeto transicional frente al dolor de lo real. Normalmente \u2014y esto es un defecto m\u00edo\u2014 no asisto a las reuniones de psicoanalistas y estoy agradecido porque aqu\u00ed hay un discurso abierto, porque en general los discursos que se juegan en los encuentros entre psicoanalistas tienen poco de creativos y mucho de reiteraci\u00f3n. Quiero volver a este encuentro con lo real a trav\u00e9s del encuentro amoroso. No deber\u00eda decir esto porque sonar\u00e1 a publicidad, pero en Barcelona voy a iniciar un largo seminario que no s\u00e9 cuanto durar\u00e1, sobre la p\u00e9rdida, el dolor y la melancol\u00eda, porque creo que en el centro de estas cuestiones del amor que est\u00e1 en la poes\u00eda, en la m\u00fasica rom\u00e1ntica, en los prerrafaelitas, en los cl\u00e1sicos griegos, es un instrumento para poder alimentar creativamente \u2014por lo menos para m\u00ed\u2014 una manera de empezar a hablar desde una cierta ignorancia de aquello a lo que nos queremos acercar, y para mi la figura de la melancol\u00eda es una figura estrictamente vinculada a esta dimensi\u00f3n de lo amoroso y lo real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Juan Carlos Crowley: <\/strong>Volviendo a la referencia al desamparo, por hacer brevemente una relaci\u00f3n entre real y psicopatolog\u00eda, creo q<br \/>\nue el desamparo tiene mucho que ver con el modo en que se presenta lo real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Evidentemente Winnicott es el gran maestro de lo transicional, fen\u00f3meno transicional que tiene por misi\u00f3n defendernos de lo real. Creo que en la cultura occidental estamos enfrent\u00e1ndonos a lo real desde el desamparo y creo que eso genera una psicopatolog\u00eda que tiene mucho que ver con nuestro trabajo cotidiano y que no sabemos muy bien como acceder a \u00e9l. Las nosograf\u00edas no me gustan mucho, pero creo que gran parte de la psicopatolog\u00eda que estamos viendo hoy tiene que ver con el desamparo en nuestra cultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>Me parece muy bien tu intervenci\u00f3n en el sentido que ser\u00eda importante que los psicoanalistas no evitemos el encuentro del paciente con lo real; siempre tratando de volverlo a lo simb\u00f3lico, a la palabra. Pero yo la pregunta que me hac\u00eda es si no ten\u00e9is la sensaci\u00f3n de que, planteado este cuadro, lo que hace cada uno en su despacho ser\u00eda como matar dinosaurios con un tirador. Me parece que es un problema tan enorme que excede el trabajo en la transferencia. Me parece que va m\u00e1s all\u00e1, porque cuando hablabas de la p\u00e9rdida de la funci\u00f3n paterna, en realidad no es la funci\u00f3n paterna, sino todo lo que la funci\u00f3n paterna acarrea: fundamentalmente la palabra, la funci\u00f3n simb\u00f3lica, la castraci\u00f3n, etc. No s\u00e9 si ha habido momentos donde no hubiera tantos l\u00edderes pero hubiera pensamiento, ideolog\u00eda. Pienso que lo que falta es hablar, pensar, analizar. En fin, la verdad es que no tengo soluci\u00f3n para esto pero mi pregunta tiene que ver con lo que podemos hacer socialmente. Frente al empuje a lo real, un empuje a lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein: <\/strong>Yo quer\u00eda introducir una palabra que seguramente va a ser muy molesta. He nombrado antes el libro de Cormac McCarthy: \u201cLa carretera\u201d. No voy a contarles la novela, ni desentra\u00f1ar el final, pero es una novela dura y agria y \u00e9l, en las ultimas paginas, escribe esto:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l, el ni\u00f1o, intent\u00f3 hablar con Dios, pero lo mejor era hablar con su padre y eso fue lo que hizo y no se le olvid\u00f3. La mujer dijo que eso estaba bien. Dijo que el aliento de Dios, era tambi\u00e9n el de \u00e9l, aunque pasara de hombre a hombre por los siglos de los siglos\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, si la declinaci\u00f3n de la funci\u00f3n paterna ha tra\u00eddo como consecuencia esta ausencia de vectorizaci\u00f3n simb\u00f3lica, este estado de confusi\u00f3n y desvar\u00edo, ha tra\u00eddo como consecuencia algo m\u00e1s grave: la ca\u00edda del nombre de Dios. Y no lo digo desde la perspectiva religiosa, porque si muchos de ustedes frecuentan coloquios de psicoanalistas, y han escuchado m\u00e1s de una vez esa aseveraci\u00f3n de Lacan, que lo primero era el verbo, podemos pensar desde esta perspectiva, que este derrumbe, no solo un derrumbe en el interior de la vida subjetiva, sino que es un derrumbe en una de las estructuras fundamentales de la civilizaci\u00f3n occidental que tiene que ver con la palabra de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Juan Carlos Crowley: <\/strong>Por eso yo dec\u00eda que esto era un tema de esta cultura. Hay otras culturas que est\u00e1n intentando defender esa palabra de Dios, quiz\u00e1s de una forma imaginaria, quiz\u00e1s de una forma violenta. Tengo en la cabeza a un fil\u00f3sofo que le\u00ed cuando era chico en Argentina, Roger Garaudy, que escribi\u00f3 un libro: \u201cLa muerte de Dios\u201d que fue un libro que tuvo bastante impronta y un tiempo despu\u00e9s este hombre se convirti\u00f3 al Islam. Lleg\u00f3 a tal extremo en esta cultura occidental de cuestionar, de matar a Dios, que \u00e9l se convirti\u00f3 al Islam.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez:<\/strong> Hemos llegado a un punto que a ver qui\u00e9n contin\u00faa (risas)&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein: <\/strong>Estamos en una cultura en la que se ha proclamado desde hace d\u00e9cadas la muerte de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>Cuando dices \u00abla palabra de Dios\u00bb, \u00bfpor qu\u00e9 no decir simplemente la palabra que no es de \u00e9l ni m\u00eda?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Juan Carlos Crowley: <\/strong>porque si no es de \u00e9l, ni m\u00eda, ni de aqu\u00e9l, es de Dios. Me acuerdo de otro escritor, Giovanni Papini que tambi\u00e9n escribi\u00f3 una famosa biograf\u00eda de Cristo en que lo pon\u00eda fatal, y posteriormente se reconvirti\u00f3 al catolicismo y rescribi\u00f3 una historia de Cristo muy acorde a la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong>: No s\u00e9 si os llamar\u00e1 la atenci\u00f3n como a m\u00ed, que el encuentro de hoy se llamaba \u00abEncuentros con lo real\u00bb que se declinaban en t\u00e9rminos freudianos de inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia, y que finalmente hayamos llegado a Dios. Me parece curiosa la derivaci\u00f3n que ha tenido la mesa; no s\u00e9 si alguno pod\u00e9is decir algo de esto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein:<\/strong> Retiro la palabra de Dios (risas&#8230;); dadas las consecuencias, la retiro; pero \u00bfqu\u00e9 queda? Si retiro la palabra de Dios, no me gustar\u00eda que quedara el silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong>: Claro que no. Bernard, t\u00fa tienes un trabajo que empieza algo as\u00ed como \u201cAntes de nacer yo era formidable\u201d. Es una manera de tocar lo imposible, incluso lo divino, pero quiz\u00e1s de otro lado que nos puede permitir retomar lo real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong>: No s\u00e9 c\u00f3mo tratar esto que sin duda tiene que ver con el desamparo, con el anudamiento de lo Real, lo Simb\u00f3lico y lo Imaginario. Este t\u00edtulo me vino tras una historia que ocurri\u00f3 en Francia hace varios a\u00f1os, en que la justicia indemniz\u00f3 a un joven de 17 a\u00f1os gravemente discapacitado como consecuencia de un problema en el periodo de gestaci\u00f3n en el que estaban implicados los m\u00e9dicos. Los padres iniciaron un proceso contra el m\u00e9dico, ganaron y fueron indemnizados. Pero en esta ocasi\u00f3n el tribunal de primera instancia lo que hizo fue indemnizar a este hombre <span style=\"text-decoration: underline\">por el estado en que naci\u00f3<\/span>. Luego se dio el veredicto. Pens\u00e9 que al indemnizarlo por el estado en que se encontraba, se erig\u00eda un personaje imaginario: el que \u00e9l era antes de nacer. Fue esto lo que me sorprendi\u00f3 y lo que me llev\u00f3 a formular las cosas de este modo. No s\u00e9 si podr\u00eda desarrollarlo en este momento, pero hay un movimiento parecido en nuestra cultura hoy d\u00eda: la idea de que se podr\u00eda reencontrar el Yo ideal. Creo que hay una especie de producci\u00f3n de un Yo ideal absolutamente fant\u00e1stico al que se someten cierto n\u00famero de sujetos y creo que \u00e9sta es una fuente de depresi\u00f3n: estar bajo el dominio de un Yo ideal. Desde el momento en que nacemos, vivimos y hablamos, no hacemos m\u00e1s que caer con respecto a este personaje ideal. No s\u00e9 muy bien como articular en este movimiento como se anudan lo Real, lo Simb\u00f3lico y lo Imaginario. Creo que estamos confrontados, no tanto a un desanudamiento, sino m\u00e1s bien a una desligaz\u00f3n, en el sentido de que creo que lo simb\u00f3lico no anuda lo imaginario extraordinario de este Yo ideal con lo real del cuerpo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong>: Es lo que yo llamo la teor\u00eda de los merecimientos. En este momento se escucha a los j\u00f3venes como si hubieran nacido con determinados merecimientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>Los famosos derechos del usuario&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong>: Y en comparaci\u00f3n con esos supuestos merecimientos, est\u00e1 lo que uno puede llegar a alcanzar en la vida. Y entonces la gente se deprime porque lo que obtiene no se corresponde con lo que supuestamente merece por el hecho de estar vivo; es un no aceptar la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>Lo que me llama la atenci\u00f3n es el rol del estado. No digo que no haya que pedir, pero frente al poder afrontar las carencias en una estructura familiar, o social, o de palabra, vemos como el Estado se convierte en una especie de padre que<br \/>\ntiene la obligaci\u00f3n de satisfacer mis necesidades o mis merecimientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein: <\/strong>El Estado siempre lo pens\u00e9 m\u00e1s maternal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong>: Creo que t\u00fa, Fito, propusiste al principio una distinci\u00f3n entre la angustia de castraci\u00f3n y otra angustia m\u00e1s pr\u00f3xima del desamparo. Pensaba que en el trabajo de Freud \u201cInhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia\u201d, se podr\u00eda decir que son tres modalidades que no est\u00e1n en el mismo plano, tres modalidades de hacer frente al deseo del Otro, y a la angustia que no puede dejar de aparecer cuando estamos confrontados al deseo del Otro. Y esta otra angustia no es la misma. La cuesti\u00f3n ser\u00eda: quiero eso, luego tengo que tenerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein: <\/strong>Yo no s\u00e9. Muchas veces utilizamos las palabras sin percatarnos del peso que tienen al expresarlas. Se utiliz\u00f3 algunas veces aqu\u00ed el t\u00e9rmino depresi\u00f3n. Yo no concuerdo con ese t\u00e9rmino, porque creo que estamos inundados e invadidos por la nosograf\u00eda del DSM IV y porque el t\u00e9rmino depresi\u00f3n, comienza a ser dominante en la cultura occidental a partir de la aparici\u00f3n de los psicof\u00e1rmacos, de los antidepresivos. Para mi gusto esto ha ido invadiendo tambi\u00e9n nuestra manera de hablar dentro del campo del psicoan\u00e1lisis. Me parece bien volver al tema de la angustia. Creo que una cosa es el vac\u00edo, la vaciedad y otra cosa es la ausencia o la falta. Y estamos m\u00e1s cerca de la vacuidad que de la falta y creo que a este t\u00e9rmino que todav\u00eda yo particularmente no tengo trabajado, a este termino se liga la angustia en nuestra cultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>Vacuidad y falta ten\u00eda que ver con la diferencia que M\u00aa Cruz hac\u00eda entre apetencia y deseo, o cuando t\u00fa, Bernard, dec\u00edas hace un momento: quiero eso, exijo tenerlo. Es un intento de llenar un vac\u00edo, pero realmente ah\u00ed no esta funcionando ni la falta ni el deseo, sino rellenar la angustia de ese vac\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong><strong>:<\/strong> Hay algunas vacuidades inevitables. Por ejemplo, por mucho que hablemos de lo simb\u00f3lico de la paternidad, vamos a encontrar algo de su vacuidad, como Freud mismo cuando dec\u00eda en el sue\u00f1o \u201cPadre, \u00bfno ves que ardo?\u201d y a lo que est\u00e1 apuntando es a ese l\u00edmite en que el padre no puede todo, no puede salvar al hijo, no puede tantas cosas. La paternidad tiene eso de vac\u00edo, de no ligado a la palabra. Tenemos tambi\u00e9n la vacuidad ligada a la representaci\u00f3n de la muerte propia, para la que no tenemos representaci\u00f3n. Lacan nombra algunas otras vacuidades: LA (tachado) mujer que no existe, no hay relaci\u00f3n sexual&#8230; Frente a estas vacuidades que son propias de la estructura, quiz\u00e1s lo que nuestra cultura hace en este momento es intentar rellenar por el lado de lo imaginario en lugar de dejar un lugar a este vac\u00edo, para lo que no se puede, para lo inaudito, para la angustia, para el hecho de que uno pretende algo pero luego logra lo que puede.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>Quisiera tocar el tema de la pulsi\u00f3n de muerte donde tengo varias preguntas. Hay algo que a m\u00ed me parece muy importante de diferenciar: por un lado la muerte, tal y como hablamos de ella habitualmente, y por otro la muerte en la pulsi\u00f3n de muerte que yo creo que tiene m\u00e1s que ver con la muerte del deseo a trav\u00e9s de la desligaz\u00f3n de las representaciones. Entiendo que la pulsi\u00f3n de muerte tiene un aspecto positivo que es el goce y un aspecto negativo que es la desligaz\u00f3n de las representaciones. Entiendo tambi\u00e9n que la pulsi\u00f3n de muerte es una tendencia sistem\u00e1tica a desligar de las representaciones y por lo tanto operar en el silencio de la no palabra y en el goce de la compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n, siempre alrededor de alguna representaci\u00f3n. En la mezcla pulsional siempre nos vamos a encontrar con algunas representaciones del erotismo que va a hacer que la pulsi\u00f3n sea lo que es. Pero a m\u00ed lo que me parece importante como concepto, a lo mejor estoy confundido, por eso me apetec\u00eda comentarlo, era que lo que realmente me parece mort\u00edfero de la pulsi\u00f3n en tanto que pulsi\u00f3n muerte, es que prescinde de las representaciones del otro, prescinde de las representaciones m\u00edas. No creo que haya un intento de da\u00f1ar al otro, ni creo que haya un intento de da\u00f1arme a m\u00ed mismo, ni de autodestruirme ni de destruir, pero tampoco est\u00e1 lo contrario. Hay una negaci\u00f3n de las representaciones del da\u00f1o, del dolor; y en ese sentido, la noci\u00f3n de la banalidad del mal ser\u00eda para m\u00ed una buena expresi\u00f3n de la pulsi\u00f3n de muerte. Es decir, el problema no est\u00e1 en el mal que hago, sino que me da igual hacer mal que hacer bien porque ignoro totalmente al otro, me ignoro totalmente a m\u00ed mismo. En ese sentido, creo que, por ejemplo, en el an\u00e1lisis que haces en tu libro, Fito, sobre todo en uno de los casos cl\u00ednicos, el de Juan, me preguntaba \u00bfrealmente la pulsi\u00f3n de muerte tiene alguna relaci\u00f3n con el hecho de que este paciente acabara muriendo? O \u00bfser\u00eda igual pulsi\u00f3n de muerte el hecho de que se ve impelido sin saber ni c\u00f3mo ni por qu\u00e9 a repetir una historia de un abuelo que nunca se le comunica pero que de alguna forma \u00e9l va a repetir? El abuelo podr\u00eda no haber muerto. Podr\u00eda haber sido un sujeto gris, anodino, y la madre bajo la forma del cari\u00f1o, est\u00e1 repitiendo y haciendo que \u00e9l repita algo que no tiene que ver con su proyecto personal. Entonces desligar la noci\u00f3n de pulsi\u00f3n de muerte de la idea de una muerte emp\u00edrica, me parece importante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein: <\/strong>Me has hecho evocar el caso. Cuando yo estaba iniciando mi trabajo cl\u00ednico y lleg\u00f3 a mi consulta un joven que estaba a punto de acabar la carrera. Comenz\u00f3 el an\u00e1lisis porque sufr\u00eda de ciertos trastornos psicosom\u00e1ticos y al cabo de un tiempo no muy extenso, cerca del a\u00f1o o a\u00f1o y medio se ausent\u00f3 durante un periodo que para m\u00ed fue llamativo pues era un chico que ven\u00eda regularmente a las sesiones. Comenz\u00f3 a ausentarse, y me enter\u00e9 de que se encontraba gravemente enfermo. Yo nunca he circunscrito mi funci\u00f3n de analista a la consulta, sino que he salido muchas veces fuera y sigo saliendo y le plante\u00e9 a este joven por tel\u00e9fono la posibilidad de ir a visitarlo. Acept\u00f3 y tras una sesi\u00f3n breve con \u00e9l en su domicilio, el padre que era m\u00e9dico, al irme me dijo que su hijo padec\u00eda una leucemia. Yo lo supervisaba en aquel momento con mi maestro, Pich\u00f3n Rivi\u00e8re, que me plante\u00f3 continuar el caso de manera ambulatoria para m\u00ed, as\u00ed que durante meses lo vi en su domicilio. Inesperadamente, la vida se prolong\u00f3, se reintegr\u00f3 al trabajo y volv\u00ed a verlo en la consulta. La \u00fanica cosa que me dijo Pichon siempre, es que apartase la idea de la muerte en el tratamiento de este chico. No se iba a morir, una idea omnipotente pero que me permit\u00eda trabajar. Cuando se dio la crisis final, volv\u00ed a visitarlo a la casa y fui espectador de un vinculo obsceno entre madre e hijo. El hijo pas\u00f3 a ocupar el lugar del padre en la cama de los padres. El padre fue desplazado a otra habitaci\u00f3n y madre e hijo dorm\u00edan en la misma cama. Tambi\u00e9n, durante ese tiempo en que hab\u00eda una sintomatolog\u00eda variada, la madre entraba algunas veces durante las sesiones y se produc\u00edan escenas amorosas fuertes que uno comprend\u00eda por el estado de debilidad y de casi de agon\u00eda de este chico. Finalmente muri\u00f3 y Pichon me dijo que fuera al velatorio. La hip\u00f3tesis de Pichon era que en toda historia siempre hay un secreto y nuestra funci\u00f3n como Sherlock Holmes es encontrar la respuesta al enigma. Cuando llegu\u00e9 al velatorio en el propio domicilio, en el que sus amigos le lloraban, el padre me hizo pasar al dormitorio donde estaba recostada su mujer en la cama con la propia madre. Y la abuela entre lamentos comenz\u00f3 a gritar el nombre del paciente, pero con una particularidad: que le llamaba con un nombre compuesto, cosa que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n porque adem\u00e1s la madre repet\u00eda ese mismo nombre. Era el nombre del abuelo y era el nombre completo<br \/>\n del paciente que yo desconoc\u00eda. En un momento el padre me coment\u00f3 que ambos, tanto el abuelo como el chico, hab\u00edan muerto a la misma edad, el primero cuando la madre era peque\u00f1a; y esto que hablaba de la repetici\u00f3n volv\u00eda a reencarnarse en la historia de la madre con su propio hijo. Si tuviera que decir donde estaba la pulsi\u00f3n de muerte, d\u00f3nde estaba encarnada, dir\u00eda que en la madre. Vi esa muerte como un sacrificio amoroso, como un reencuentro amoroso, llam\u00e9moslo as\u00ed, ed\u00edpico. No identificaba la muerte del chico con la pulsi\u00f3n de muerte sino que fuera de la escena, la pulsi\u00f3n de muerte viv\u00eda en el lugar de esa madre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>El an\u00e1lisis que haces me parece excepcional pero lo que yo quer\u00eda es llamar la atenci\u00f3n en el ejemplo, en el sentido en que lo que a m\u00ed me parece mort\u00edfero es que la madre repite algo de ella que ignora que su hijo no es su padre. El hijo est\u00e1 borrado. Y muere como pod\u00eda haber tenido otro destino. Es verdaderamente terrible; es la repetici\u00f3n donde el sujeto est\u00e1 fuera de escena como sujeto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong>: Es dif\u00edcil reaccionar ante una historia como \u00e9sta. Me dec\u00eda escuch\u00e1ndote, que la pulsi\u00f3n de muerte se manifestaba m\u00e1s en la relaci\u00f3n entre la madre y el hijo que en la enfermedad del hijo. Me preguntaba si no se pod\u00eda considerar la enfermedad del hijo, no en un esquema causal evidentemente, sino como expresi\u00f3n de algo que no est\u00e1 directamente ligado a la pulsi\u00f3n de muerte sino m\u00e1s bien con el amor del hijo por su madre. Es cierto que el hijo no pudo ser desalojado de este lugar donde era equivalente al padre de la madre. Encuentro m\u00e1s dificultad en situar la repetici\u00f3n aqu\u00ed, en el sentido de que el hecho de que el hijo tenga esta enfermedad y que muera a la misma edad del abuelo, me cuesta articularlo a la compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong><strong>:<\/strong> Me parece que ocurre algo parecido en la psicosis: cuando se va a producir un desencadenamiento aparecen una serie de signos, no de significantes, sino de signos a partir de los cuales se produce el desencadenamiento. Es decir, hay signos que convocan a una respuesta. En casos como \u00e9ste tambi\u00e9n aparece una serie de signos; por ejemplo la edad del abuelo cuando muri\u00f3; cuando \u00e9l llega a esa edad, no puede elaborar simb\u00f3licamente el hecho de que \u00e9l es otra persona, por lo que esa edad funciona como signo y convoca a una respuesta que al no poder venir simbolizado, aparece en lo real, en este caso en lo real del cuerpo. Pero esto no es lo que yo entiendo como repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein: <\/strong>M\u00e1s que la edad, tambi\u00e9n pesa mucho el nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong><strong>:<\/strong> S\u00ed, pero es igual: son signos; no funcionan como significante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gerardo Guti\u00e9rrez: <\/strong>\u00bfSe podr\u00eda decir que a este hombre le falt\u00f3 la angustia? Cuando dec\u00edas que le da el amor a la madre, seria un hombre que frente a ese deseo o ese goce de la madre que quiere repetir, ese hombre pod\u00eda haberse echado<\/p>\n<p>atr\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 viendo mi madre en m\u00ed que me trata como a su padre? \u00c9l no hizo resistencia, es como una inmolaci\u00f3n. \u00bfY si se hubiera angustiado?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fito Berenstein: <\/strong>Ahora estoy pensando m\u00e1s all\u00e1 del caso. \u00bfCu\u00e1l es nuestra resistencia frente a esta pulsi\u00f3n de muerte?\u00bfQu\u00e9 hacer desde nuestro espacio que parece ser \u00ednfimo, insignificante? \u00bfC\u00f3mo resistir?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maria-Cruz Estada<\/strong><strong>:<\/strong> Para terminar retomo tus preguntas, Fito, para comentar algo sobre la gente que estudia para hacerse psicoanalista y a la que escucho cada vez con m\u00e1s resistencia a todo lo inc\u00f3modo. Es muy inc\u00f3modo por ejemplo estudiar el Proyecto de una psicolog\u00eda para neur\u00f3logos. Es tambi\u00e9n muy inc\u00f3modo alguno de los dispositivos cl\u00ednicos de An\u00e1lisis Freudiano, por ejemplo el dispositivo \u00abLa marca del caso\u00bb. O bien otro dispositivo que es el del pase. Nosotros tenemos tres dispositivos inc\u00f3modos para un psicoanalista. Pero hay otras cosas inc\u00f3modas: ir a supervisi\u00f3n es inc\u00f3modo. Psicoanalizarse suficiente tiempo es muy inc\u00f3modo. Es muy inc\u00f3modo llegar a ser psicoanalista, pero \u00bfpor qu\u00e9 no pensar que se puede conseguir un buen anudamiento en esta formaci\u00f3n de los analistas como para que podamos ir respondiendo a esta pregunta que tu planteas?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me queda s\u00f3lo mencionar la interpretaci\u00f3n que ha hecho \u00c1ngela que ha sido excelente. A vosotros, agradeceros de nuevo la participaci\u00f3n, y m\u00e1xime cuando dos de vosotros hab\u00e9is venido desde lejos para estar aqu\u00ed con nosotros, lo que es tambi\u00e9n inc\u00f3modo, pero ha sido un placer para todos.<\/p>\n<ul>\n<li>Superior<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proponemos en esta r\u00fabrica la transcripci\u00f3n de mesas redondas organizadas cada a\u00f1o por la asociaci\u00f3n en Francia, Espa\u00f1a y Argentina sobre un tema de trabajo y debate. Para el a\u00f1o 2006-2007, las mesas redondas ten\u00edan por tema: \u201cEl deseo, o vivir por encima de nuestras posibilidades ps\u00edquicas\u201d 2008 &#8211; La prense de an\u00e1lisis freudiano Encuentros [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,153],"tags":[],"class_list":["post-126","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tables-rondes","category-madrid"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4657,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126\/revisions\/4657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}