{"id":127,"date":"2010-04-15T23:52:59","date_gmt":"2010-04-15T21:52:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2010\/04\/15\/2005-la-prensa-de-analisis-freudiano-n-11-buenos-aires\/"},"modified":"2010-04-15T23:52:59","modified_gmt":"2010-04-15T21:52:59","slug":"2005-la-prensa-de-analisis-freudiano-n-11-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2010\/04\/15\/2005-la-prensa-de-analisis-freudiano-n-11-buenos-aires\/","title":{"rendered":"2005 &#8211; La prensa de Analisis Freudiano N\u00b0 11 &#8211; Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<br \/>\n<h3>2005 &#8211; Mesa Redonda Buenos AIres<\/h3>\n<h5>LA PRENSA DE AN\u00c1LISIS FREUDIANO N\u00b0 11<\/h5>\n<p>Mesa redonda BUENOS AIRES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA PRENSA DE AN\u00c1LISIS FREUDIANO N\u00b0 11 &#8211; 2005<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LOS OBJETOS Y SUS PASIONES<\/p>\n<p>Mesa redonda BUENOS AIRES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Coordinadora : Mercedes Moresco, psicoanalista, miembro de Analyse Freudienne (Madrid)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Participantes : Liliana Donzis, psicoanalista, miembro de la Escuela Freudiana de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Manuel Rubio, psicoanalista, miembro de Mayeutica Instituci\u00f3n Psicoanal\u00edtica<\/p>\n<p>Anal\u00eda Stepak, psicoanalista, miembro de la Escuela Freudiana de Buenos Aires<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me complace mucho tener reunidos a tres queridos amigos, que han aceptado la invitaci\u00f3n de Analyse Freudienne para debatir sobre el tema propuesto para este a\u00f1o:,\u201d Los objetos y sus pasiones.\u201d<\/p>\n<p>Cada participante me manifest\u00f3 ante la propuesta, la curiosidad que le despertaba el titulo convocante, y ello ha estimulado los trabajos que debatiremos.<\/p>\n<p>Creo que hay algo de la pasi\u00f3n que nos une y es la pasi\u00f3n por el psicoan\u00e1lisis, fuerte pasi\u00f3n que nos ha hecho dedicarle gran parte de nuestra vida,<\/p>\n<p>\u201cLos objetos y sus pasiones\u201d, nos abre a un recorrido que consideraremos a continuaci\u00f3n:como no hay idea del \u201cobjeto a \u201c,salvo en sus \u201c especies\u201d, (es decir ,aludo a la diversidad de las funciones parciales a las cuales no se reduce,) Lacan nos recuerda que es un objeto y al mismo tiempo que no es un objeto. Entonces ,podr\u00edamos considerarlo desde distintas perspectivas sin que en ellas se agoten :como objeto perdido primero, como objeto vac\u00edo, como objeto causa, como objeto resto, como letra, en aquello que resta por decir de la practica anal\u00edtica, y tambi\u00e9n como lugar adjudicado al analista al final del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Podemos situarlo como mixto entre la anulaci\u00f3n y los residuos de goce y acaso vaciamiento de goce, porque ese es el efecto mayor del lenguaje, el resto de residuos de goce con los cuales el objeto es constituido.<\/p>\n<p>Hoy nos ocuparemos de \u201cLos objetos y sus pasiones\u201d, recordando que :amor, odio e ignorancia, son destacadas de este modo ,como pasiones del ser, por Jacques Lacan en sus \u201cEscritos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Escuchamos a nuestros amigos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Liliana Donzis<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Agradezco la invitaci\u00f3n de Mercedes y de Analyse Freudienne a participar esta noche Pense en referirme a la pasi\u00f3n por el cuerpo ni\u00f1o.<span style=\"text-decoration: underline\"> <\/span>Lacan plantea el <em>pathema <\/em>como efecto del lenguaje cuyo n\u00f3dulo es la pasi\u00f3n por el cuerpo. Esta referencia se suma, aunque es de otro orden a las pasiones del ser, que en los primeros tiempos de su ense\u00f1anza situ\u00f3 en la tr\u00edada: amor, odio e ignorancia, como reci\u00e9n Mercedes nos recordaba. La pasi\u00f3n por el cuerpo surge a partir del enlace de las tres dimensiones RSI ; recordemos que Lacan denomina consistencia a la cuerda imaginaria ligada al orden del cuerpo, lo real ex -sistencia y lo simb\u00f3lico agujero. El factor com\u00fan, enlace de las tres cuerdas es ese lugar triple del nudo borromeo en el que escribe el objeto <em>a<\/em>. Si el inconsciente es discordante con el cuerpo lo es en tanto el objeto opera como cierre as\u00ed como tambi\u00e9n obst\u00e1culo y frontera a la metonimia que el inconsciente produce en su decir. Dicho de otra manera, no hay c\u00f3pula posible entre el Uno del significante y el objeto <em>a<\/em>. Ahora bien, del enlace borromeo surgen eficacias entre el Uno y el objeto.<\/p>\n<p>Es por la v\u00eda de la pulsi\u00f3n que el objeto <em>a<\/em> contornea pedazos del cuerpo, lig\u00e1ndolo a sus orificios. Cuya manifestaci\u00f3n en la cuerda imaginaria es el objeto de la demanda de amor, mientras que en su l\u00edmite simb\u00f3lico el objeto <em>a<\/em> se presta como cuerpo de letra, es por este camino que hace peripecias en y con el significante.<\/p>\n<p>El n\u00famero de oro con el que Lacan bucea la chance de una escritura de la relaci\u00f3n imposible, no hay c\u00f3pula entre el Uno y el <em>a<\/em>, le sirve para decirnos una vez m\u00e1s, que esta abstracci\u00f3n radical es notable mediante una escritura matem\u00e1tica: 1 menos <em>a<\/em>. Esta formulaci\u00f3n basada en el n\u00famero de oro no es ajena a la indicaci\u00f3n que nos ofreci\u00f3 Lacan respecto de las operaciones de constituci\u00f3n del fantasma, la proporci\u00f3n \u00e1urea tambi\u00e9n le resulta viable en el intento de escribir el enganche del ni\u00f1o a lo imaginario de la madre.<\/p>\n<p>Dejo para otra ocasi\u00f3n la necesaria discriminaci\u00f3n entre el acto instituyente del enlace RSI y la constituci\u00f3n del fantasma ,solo deseo comentar que este \u00faltimo se constituye como efecto de la estructura nodal , es su ropaje y evidencia las singularidades de la condici\u00f3n de goce del sujeto.<\/p>\n<p>En el fantasma materno el ni\u00f1o presta su cuerpo como soporte del objeto <em>a<\/em> de la madre, el sujeto por advenir se soporta en esta uni\u00f3n por la operaci\u00f3n de alienaci\u00f3n fundante. Requiere de una operaci\u00f3n de corte para pasar de objeto del Otro a sujeto, ser\u00e1 menester practicar una operaci\u00f3n de sustracci\u00f3n que desprenda al ni\u00f1o del Otro, para la ocasi\u00f3n la madre, la escritura l\u00f3gica que nos propone es tambi\u00e9n , Uno menos a .<\/p>\n<p>La cl\u00ednica psicoanal\u00edtica, en particular con los ni\u00f1os, nos evidencia que estas operaciones necesarias en el acto de borromeizaci\u00f3n de la estructura no siempre se producen o no alcanzan las eficacias necesarias cuando el goce se apodera del campo de la subjetividad y el cuerpo del ni\u00f1o es tomado como lo real del goce. Es as\u00ed que se convierte en objeto de un goce que no es el goce f\u00e1lico que libidiniza el cuerpo y sus orificios permitiendo anclar el tour pulsional mientras que articula propiciatoriamente amor, deseo y goce en el ni\u00f1o .V\u00eda en la que cuerpo y letra anudan inconsciente y sexualidad.<\/p>\n<p>Por el contrario el goce de un cuerpo como puro objeto se torna pasi\u00f3n de un goce que impide al mismo tiempo el surgimiento de respuestas subjetivas en el ni\u00f1o, ocasi\u00f3n en la que no se evidencia la sustracci\u00f3n l\u00f3gica, Uno menos <em>a<\/em>, que reclama el significante para vivificar un cuerpo.<\/p>\n<p>Anonadado en el Otro la hostilidad de la vida cotidiana lo deja a merced de las turbulencias del lenguaje, de las diferentes degradaciones del silencio, de la inhibici\u00f3n de la palabra y de lo real sin que pueda sustraerse la muerte. Caldo propicio a las vejaciones que la cultura impone al ni\u00f1o como objeto y las pasiones que su cuerpo despierta.<\/p>\n<p>Intentar\u00e9 transmitir algunos trazos inspirados en la pr\u00e1ctica del psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os que ponen a cielo abierto el pathema, la pasi\u00f3n por el cuerpo cuando este est\u00e1 tomado desde el odio como pasi\u00f3n del ser. Violencia, maltrato, grandes palizas. Abusos sexuales, prostituci\u00f3n infantil, ni\u00f1os dealers. Estos son algunos de los nombres del malestar en la infancia. Mundo infantil que los rom\u00e1nticos catalogaron de angelical e inocente. Sin embargo desde los albores de la historia como asimismo en la actualidad la infancia fue sitio de hostilidad, odio y tambi\u00e9n cuerpo en el cual el erotismo encuentra lugar para su despliegue.<\/p>\n<p>A guisa de ejemplo, durante el siglo XII en Francia era costumbre el infanticidio femenino despu\u00e9s del cuarto nacimiento, ya que no se pod\u00edan mantener bocas improductivas como as\u00ed tambi\u00e9n fue una modalidad para limitar la futura natalidad. En la edad moderna, mientras se descubr\u00eda y conquistaba Am\u00e9rica, en Europa se abandonaba y se vend\u00edan a los hijos como trabajadores o esclavos. La revoluci\u00f3n industrial arroja a los ni\u00f1os como asalariados bajo una extrema dureza laboral en condiciones de explotaci\u00f3n extrema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQue consecuencias advienen de las maniobras amorosas, er\u00f3ticas u hostiles de las que fueron objeto los ni<br \/>\n\u00f1os?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Liliana Donzis:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cultura, cuya ra\u00edz etimol\u00f3gica remite a caldo, caldo de lenguaje, sit\u00faa al Otro como lugar del lenguaje, de la demanda y fuente de transmisi\u00f3n de la lengua. El andamiaje en el que advendr\u00e1 el sujeto queda marcado por fijaciones que provienen de los recorridos pulsionales, <em>fixier\u00fcng las denomin\u00f3 Freud,<\/em> que antes fueron quiz\u00e1s fijaciones del Otro en su encarnadura de padres.<\/p>\n<p>No es sin consecuencias para el ni\u00f1o, sujeto al fin, las maniobras amorosas, er\u00f3ticas u hostiles de las que fue objeto. Al ni\u00f1o lo atraviesan las marcas que el Otro le inflinge escribiendo consistentemente su cuerpo, demarcando zonas er\u00f3genas que sensibles al lenguaje dicen y dir\u00e1n de las fijaciones pulsionales. En la ni\u00f1ez se dibuja y contornea el cuerpo que ser\u00e1 el mapa en el que se desplegar\u00e1n los itinerarios de la pulsi\u00f3n y sus derivas de goce.<\/p>\n<p>V\u00edctor Hugo relata en su libro <em>El hombre<\/em> <em>que r\u00ede<\/em> una vieja usanza de la China. Relata que a los ni\u00f1os peque\u00f1os, de meses, los introduc\u00edan en una vasija con la forma deseada que el cuerpo del ni\u00f1o adopte. La cubr\u00edan con una tapadera que sacaban para alimentarlo. Comprobaban que al cabo de aproximadamente dos a\u00f1os el ni\u00f1o tomaba la forma del jarr\u00f3n, es decir obten\u00edan el cuerpo que le hab\u00edan deseado. El cuerpo del infans se presta como objeto de pasiones a la demanda del Otro, a las manipulaciones y maniobras sean estas amorosas u hostiles, de odio y tambi\u00e9n de ultraje. El cuerpo de los ni\u00f1os, los ni\u00f1os como cuerpo, cobran valor f\u00e1lico y se convierten gracias a ese valor en reserva libidinal .El falo imaginario, es el modo en que escribe Lacan la castraci\u00f3n imaginaria, es el<\/p>\n<p>s\u00edmbolo de reservas libidinales que al ser capturadas en su valor de im\u00e1genes son absorbidas en lo<\/p>\n<p>fantasm\u00e1tico. Algunas posiciones perversas hacen pasar a lo real a trav\u00e9s de diversas acciones lo que es del orden del fantasma, cristalizando en una voluntad de goce aquello que estructuralmente concierne a la condici\u00f3n de goce del neur\u00f3tico .Voluntad que es extra\u00f1a y diferente a la condici\u00f3n. Voluntad que preside la puesta en acto del perverso en este accionar con el cuerpo de otro degrad\u00e1ndolo a una pura condici\u00f3n de objeto sin que quede denotado por la p\u00e9rdida y la falta, ni\u00f1o o no es un cuerpo sometido a una voluntad de<\/p>\n<p>goce sin subjetividad alguna. La pedofilia es el ejemplo paradigm\u00e1tico que el campo de las posiciones perversas nos ofrece para repensar el lugar emblem\u00e1tico que toma el cuerpo de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>El cuerpo sin tiempo, siempre ni\u00f1o, es el objeto er\u00f3tico del ped\u00f3filo. Este ama y goza del ni\u00f1o y del<\/p>\n<p>cuerpo sin tiempo, ese en el que la castraci\u00f3n no tiene efecto. La fugacidad del instante es el marcador a trav\u00e9s del cual entre el antes y el despu\u00e9s constatamos la eficacia del corte. Por el contrario, para el ped\u00f3filo no hay corte ni paso del tiempo. La renegaci\u00f3n de la castraci\u00f3n opera a la hora de gozar de un cuerpo pues estos, los cuerpos, deben mantener para el ped\u00f3filo una invariante, siempre la misma, un estado intemporal detenido en lo imp\u00faber. Eclipsando la chance del ni\u00f1o como sujeto deseante ya que en el acto del perverso no importa el nacimiento del deseo del partenaire. Maniobras perversas de una er\u00f3tica que se infiltra tambi\u00e9n en la cultura, es as\u00ed como el cuerpo de los ni\u00f1os es engullido en lo social y toma valor de mercanc\u00eda. Otras degradaciones conoce nuestra cultura, el robo de bebes y el tr\u00e1fico de ni\u00f1os nos ilustra esta barbarie de todos los tiempos a la que puede sumarse la apropiaci\u00f3n de bebes nacidos en el cautiverio y desaparici\u00f3n forzada de sus madres quit\u00e1ndoles su leg\u00edtimo derecho a la identidad y al conocimiento de su historia.<\/p>\n<p>Desde otra arista el brillo f\u00e1lico del cuerpo ni\u00f1o invita al despliegue de la mirada, los cuerpos ni\u00f1os se consumen p\u00fablicamente en films publicitarios. Venden y se venden. Se transforman a causa de la impronta f\u00e1lica que reciben del Otro en ese resto que es a su vez causa de diferentes apetitos sexuales y en consecuencia resultan \u00e1ngeles y portadores de deseos, en esta v\u00eda el<\/p>\n<p>mercado les pone precio a cuerpos victimizados en alguna forma de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n contamos con la indiferencia, el abandono, el silencio\u2026<span style=\"text-decoration: underline\"> <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>     Liliana Donzis     <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Exactamente. Con Freud hemos aprendido que de las ra\u00edces de la infancia pende la posici\u00f3n del adulto. La condici\u00f3n de prematuraci\u00f3n expone al infans a una dependencia estructural y estructurante al Otro, condici\u00f3n humana que nos hace sensibles a los ecos del decir de los padres, de quienes transmiten la lengua y que al mismo tiempo son soporte de diferentes identificaciones. La transmisi\u00f3n de la lengua fabrica los eslabones que hacen al pasaje generacional, la lengua que nos parasita lleva el g\u00e9rmen de lo traum\u00e1tico, que es en si un hecho de lenguaje. El trauma puede o no entrar en discurso, Freud calific\u00f3 estas alternativas como trauma positivo o negativo cuyos efectos tambi\u00e9n difieren. Es por fuerza de la repetici\u00f3n del trazo que el significante penetra en el molino de las palabras, cuya consecuencia es que algo ha pasado al discurso, cuesti\u00f3n que le evita al sujeto <em>\u201cenfrentarse simplemente con lo que es el natural del hombre a saber una bestia feroz\u201d <\/em>(8)<em> <\/em><\/p>\n<p>Los excesos amorosos como asimismo los hostiles inciden a la hora de los padecimientos, que en el mejor de los casos, se inscriben discursivamente. La cl\u00ednica con ni\u00f1os nos testimonia de pasiones y hostilidades menos evidentes que las mencionadas en el apartado precedente pero que tambi\u00e9n son del orden de lo cotidiano. Entre padres e hijos observamos la instilaci\u00f3n de odios, de productos no discursivos que muerden la estructura del infans. Ambos padres o alguno de ellos maltratan, de diversos modos y sin ejercer violencia directa sino que \u00e9sta es encubierta y silenciada .En ocasiones se ponen en escena odios ancestrales, es decir de generaciones anteriores que pasan sin soluci\u00f3n de continuidad a la generaci\u00f3n siguiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00edamos enmarcarlo como odio real, simb\u00f3lico o imaginario?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Liliana Donzis<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El odio es de lo real, reniega de la diferencia y en ocasiones funciona como la injuria: ataca el cuerpo y lo esclaviza a un goce que hace falta que no. Uno de los nombres de este odio es la crueldad. Fernando Ulloa suele plantear que se trata de un odio primordial que no se amarra a lo simb\u00f3lico y que no hace par con la ternura que humaniza .Acuerdo con su lectura, es m\u00e1s la ni\u00f1ez se amasa entre odios y ternuras que deben enhebrarse al discurso, de lo contrario producen inhibiciones y angustias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfEn la cl\u00ednica con ni\u00f1os se observa algo de este odio?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Liliana Donzis:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quienes trabajamos con ni\u00f1os advertimos que muchas de las dificultades por las que los padres de un ni\u00f1o consultan a un analista se tejen con los hilos del odio y la hostilidad entre ellos y para con el ni\u00f1o. Odio pasi\u00f3n del ser, hostilidad como contracara del amor cubren silenciosamente las sintomatolog\u00edas m\u00e1s variadas . Los padecimientos en la infancia est\u00e1n poblados de abandonos y desalojos ocurridos por efecto del desenlace del amor y del deseo, dejando al ni\u00f1o a merced de goces mort\u00edferos En ciertas circunstancias, nos encontramos frente a emergencias, que se despliegan en las guardias pedi\u00e1tricas, que surgen como correlato de <em>escenas de la vida conyugal o familiar<\/em> que sin m\u00e1s tr\u00e1mite subjetivo que el pasaje al acto pasan al cuerpo del ni\u00f1o desatando una dram\u00e1tica qu<br \/>\ne ataca sin pasar al discurso. Asimismo hostilidades lacerantes despojan al ni\u00f1o del necesario y m\u00ednimo sentido que aporta el juego. Nada para dibujar ni decir de lo inconmensurable de ciertos goces que empujan al ni\u00f1o a pasajes al acto, intoxicaciones y accidentes. Urgencias cotidianas efecto del desalojo en el Otro.<\/p>\n<p>No es nueva la pregunta que nos formulamos acerca de la posici\u00f3n del ni\u00f1o, no solo como objeto de un fantasma, sino como objeto bien real en la contienda de los objetos de la separaci\u00f3n de bienes matrimoniales. En el <em>\u201cesto es m\u00edo, esto es tuyo\u201d<\/em> los ni\u00f1os padecen de ocupar el lugar<\/p>\n<p>de los objetos de la pulsi\u00f3n .Son escupibles, mordibles, deshechables, excrementos con valor de cambio. De qui\u00e9n son los ni\u00f1os en estos casos?. Se ha escrito y debatido en abundancia sobre los hijos del divorcio, no me extender\u00e9 en ello ni es mi intenci\u00f3n bregar por el bien, sino recordar que queda claramente expuesto en algunos casos que el odio muestra que el ni\u00f1o representa el producto de la c\u00f3pula sexual de los padres y que la disputa concierne a mantener un dominio sobre el goce, que es en si imposible. Los ni\u00f1os en esas circunstancias, bien cotidianas, representan ese poco de sentido de un goce que no termina de caer. A veces los hijos son el lugar de una exhibici\u00f3n obscena del odio, se convierten en la afirmaci\u00f3n yoica que manifiesta que no se ha podido destituir al otro de la pareja conyugal. Lo que era compartido, quien era un lugar com\u00fan del lenguaje cotidiano se torna en espacio de un goce devastador.Hostilidades de la vida cotidiana nutren al ni\u00f1o con la derrota del lazo social.La derrota de la palabra, el pasaje a la brutalidad del odio sindica al ni\u00f1o como el objeto de una reinvindicaci\u00f3n gobernada por la pasi\u00f3n que al mismo tiempo lo ignora como sujeto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del odio esta el amor y tambi\u00e9n el amor loco o la \u201cloca pasi\u00f3n\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Analia Stepak<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Justamente, me interesa referirme a las \u201clocas pasiones\u201d, y tomo lo que dice Marguerite Yourcenar en \u201c<em>Fuegos\u201d: Amar con los ojos cerrados es amar como un ciego. Amar con los ojos abiertos tal vez sea amar como un loco: es aceptarlo todo apasionadamente.Yo te amo como una loca\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Quisiera servirme para comenzar de una pregunta freudiana: \u00bfPor qu\u00e9 es tan diversa la relaci\u00f3n del amante con su objeto sexual?<\/p>\n<p>En tanto no hay objeto que colme el deseo, la relaci\u00f3n del sujeto con el mismo no s\u00f3lo ser\u00e1 diversa, sino tambi\u00e9n singular. Es m\u00e1s, el deseo podr\u00eda no dirigirse a un objeto determinado, si bien alguno de ellos acudir\u00e1 al lugar de la falta de objeto.<\/p>\n<p>Alienaci\u00f3n del deseo en un objeto que nos evoca indudablemente las afirmaciones de Freud en <em>Psicolog\u00eda de las masas y an\u00e1lisis del yo<\/em> cuando liga el enamoramiento con la hipnosis, lo que dar\u00eda clara cuenta de que la <em>Verliebtheit<\/em> o fascinaci\u00f3n imaginaria no es igual al amor.<\/p>\n<p>Nos interesa, a partir de las llamadas \u201cpasiones del ser\u201d, abordar la arista del amor pasi\u00f3n, aquel en el cual el sujeto es capaz de deponer su subjetividad apresado ilusoriamente en un juego de espejos. Amor en el cual se pone de manifiesto en la mayor\u00eda de los casos, el rechazo de la falta. All\u00ed donde lo buscado es la reciprocidad, y el sujeto, consumido y exaltado por dicha pasi\u00f3n, no repara en sacrificios.<\/p>\n<p>Pasi\u00f3n amorosa que ya Plat\u00f3n en <em>Fedro<\/em> juzga como un delirio y que generalmente no registra la incidencia del paso del tiempo. Asimismo monta una escena que da cuenta de qu\u00e9 modo un sujeto determinado se confronta con la sexualidad y con la muerte. Tambi\u00e9n pone en juego una y otra vez c\u00f3mo el discurso se va desplazando meton\u00edmicamente y qu\u00e9 papel juega el fantasma en tanto organiza el mundo del sujeto.<\/p>\n<p>Beatriz Sarlo afirma que \u201cante un objeto pasional gigantesco no hay exceso en las manifestaciones de la pasi\u00f3n\u201d. Es m\u00e1s, a nosotros, argentinos, no tendr\u00edan por qu\u00e9 sorprendernos las palabras de Eva Per\u00f3n cuando se refiere al l\u00edder diciendo: \u201cA Per\u00f3n no es posible quererlo demasiado; todo amor, toda fidelidad, todo sacrificio son poco\u201d. En el amor pasi\u00f3n siempre se trata de un exceso.<\/p>\n<p>Insistencia en un objeto que diferencia la pasi\u00f3n del deseo, en tanto el mismo y tal como lo afirma Baruch Spinoza, es vol\u00e1til y se desplaza sin fijarse.<\/p>\n<p>Pasi\u00f3n mani\u00e1tica que corroe y consume al sujeto. Pasi\u00f3n que llega a un cuerpo cuya peculiaridad consiste en habitar el lenguaje.<\/p>\n<p>Para quien habla, por su entrada al lenguaje, el cuerpo es un objeto perdido. Lacan en RSI afirma que el efecto del lenguaje es <em>Pathema<\/em> (pasi\u00f3n del cuerpo) pero por el lenguaje es inscribible.<\/p>\n<p>Desplegar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s esta idea cuando propone: <em>\u201cEl a min\u00fascula es lo que causa el deseo, eso quiere decir que no es su objeto sino solamente esta causa\u201d, <\/em>y agregar\u00e1<em>: \u201cEl sujeto es causado por un objeto que no es notable m\u00e1s que por una escritura\u201d<\/em>. Escritura que nos permite leer las vicisitudes de la relaci\u00f3n del sujeto con el Otro y, en esta oportunidad particular, al tratar de situar las pasiones, ubicar la relaci\u00f3n del sujeto con el otro, su partenaire.<\/p>\n<p>Quisiera servirme de una leyenda oriental relatada magistralmente por Marguerite Yourcenar, en tanto la misma me dio una vez m\u00e1s la oportunidad de preguntarme por la pasi\u00f3n que, en ciertos casos, puede despertar un determinado hombre, en una mujer.<\/p>\n<p>La leyenda se llama \u201cEl \u00faltimo amor del pr\u00edncipe Genghi\u201d. Al cumplir cincuenta a\u00f1os, el pr\u00edncipe Genghi el resplandeciente, quien fuera el mayor seductor que hubiese visto Asia, se da cuenta de que es necesario comenzar a morir: Su segunda mujer, a quien tanto am\u00f3, ya hab\u00eda muerto y \u00e9l ni siquiera puede recordar su sonrisa. Su tercera esposa lo enga\u00f1a con un pariente m\u00e1s joven. Antes de hacer el papel de viejo, Genghi prefiere el de fantasma. Entonces distribuye sus bienes y se dispone a terminar sus d\u00edas en una ermita en la ladera de una monta\u00f1a. En la soledad de la caba\u00f1a, pronto advierte que la vista se le debilita, que las tinieblas llegar\u00e1n a \u00e9l antes que la muerte.<\/p>\n<p>Dos de sus concubinas le proponen compartir su aislamiento pero \u00e9l las rechaza sin considerarlo. Una de ellas, la Dama del pueblo de las flores que caen, durante dieciocho a\u00f1os hab\u00eda servido fielmente a sus otras esposas, mientras lo amaba en silencio, sin esperanzas de obtener algo m\u00e1s que ocasionales visitas nocturnas.<\/p>\n<p>Cuando se entera de que el pr\u00edncipe est\u00e1 casi ciego, se disfraza de aldeana y, con habilidad femenina, lo enga\u00f1a hasta volver a ser su amante. Sin embargo se equivoca al revelarle la verdad: no es una aldeana que se hab\u00eda extraviado sino que hab\u00eda venido a conocer el amor entre sus brazos. Al enterarse la verdad, el pr\u00edncipe Genghi la echa y la maldice.<\/p>\n<p>Sin darse por vencida, ella se hace pasar por la mujer de otro y vuelve a seducirlo. Bajo un nuevo disfraz, otra vez se convierte en su amante y permanece con \u00e9l, cuid\u00e1ndolo y reconoci\u00e9ndolo como el m\u00e1s hermoso y deseado de los hombres.<\/p>\n<p>Al poco tiempo Genghi presiente que va a morir y, ya con ternura, ya con nostalgia, evoca a cada una de sus mujeres. La primera, en cuyo amor no crey\u00f3 hasta el d\u00eda siguiente de su muerte; su madrastra, con la que enga\u00f1\u00f3 a su padre; su joven esposa, quien a su vez, lo convirti\u00f3 en v\u00edctima de una infidelidad; su tercera mujer, tambi\u00e9n tercera en su coraz\u00f3n; sus encuentros fortuitos con otras mujeres; sus haza\u00f1as, su fama.<\/p>\n<p>La Dama del pueblo de las flores que caen pregunta insistentemente: \u201c\u00bfY no hab\u00eda en tu palacio otra mujer cuyo nombre no has pronunciado\u2026?\u201d Pero su intento por hacerlo recordar es en vano: para ese entonces las facciones del pr\u00edncipe ya han adquirido la serenidad que le est\u00e1 reservada a los muertos.<\/p>\n<p>La Dama del pueblo de las flores que caen se echa al suelo gritand<br \/>\no, sus l\u00e1grimas arrasan sus mejillas, sus cabellos arrancados vuelan por el aire. El \u00fanico nombre que Genghi hab\u00eda olvidado era precisamente el suyo.<\/p>\n<p>En la leyenda escogida, est\u00e1 claro que Genghi prefiere el destierro a perder su impostura, tan luego el resplandeciente fue privado de un objeto privilegiado, especialmente para cualquier hombre cuya cualidad es evaluar: la mirada. Aun casi ciego, las seguir\u00e1 tomando una por una confirmando que ninguna es toda y contin\u00faa equivoc\u00e1ndose con ellas, ya sea porque se enga\u00f1\u00f3 o porque esa era la que le hac\u00eda falta y s\u00f3lo pudo percatarse de ello a posteriori.<\/p>\n<p>Si la mujer no existe y ella es un sue\u00f1o del hombre, nuestro pr\u00edncipe s\u00f3lo abordar\u00e1 a algunas, como todo hombre de algunas no tendr\u00e1 ganas, tal vez sea como Lacan afirm\u00f3, que \u00e9stas \u201cno consuenan con su inconsciente\u201d. En cuanto a ella atormentada por su pasi\u00f3n, se ausenta de su posici\u00f3n de sujeto. Verdadera dificultad para asir su posici\u00f3n deseante en tanto est\u00e1 sumida en una posici\u00f3n sacrificial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00edamos decir \u201cpasi\u00f3n por el sacrificio?\u201d, ya que se presentan muchas veces en la cl\u00ednica , posiciones semejantes a la protagonista del cuento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Anal\u00eda Stepak<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Claro, pasi\u00f3n que confronta en muchos casos con lo inevitable de la muerte, dejando al apasionado sumido en el desamparo cuando no en una posici\u00f3n melanc\u00f3lica. Tal vez la muerte pueda ser en este caso, para nuestra apasionada, aquello que pueda despertarla.<\/p>\n<p>En tanto es el significante el que barra al sujeto introduciendo la muerte, habremos de internarnos en los vericuetos del goce que se juega en relaci\u00f3n a las pasiones.<\/p>\n<p>Como en otras oportunidades, si se trata de la relaci\u00f3n de un hombre y una mujer, estaremos situando un desencuentro. Sin embargo dicho desencuentro es aun m\u00e1s profundo si se trata de las pasiones.<\/p>\n<p>Finalmente llegamos a la pregunta que nos convoca e interroga fundamentalmente en nuestra cl\u00ednica, cuesti\u00f3n que propone Lacan en <em>Televisi\u00f3n, <\/em>cuando afirma: <em>\u201cEs tambi\u00e9n porque eso que no son todas, es decir locas del todo, sino m\u00e1s bien acomodaticias, hasta el punto que no hay l\u00edmites a las concesiones que cada una hace para un hombre, de su cuerpo, de su alma, de sus bienes\u2026\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Si tratamos de avanzar interrog\u00e1ndonos por aquello que la lleva a esa posici\u00f3n en la cual es capaz de cualquier concesi\u00f3n, habremos de preguntarnos por sus fantas\u00edas, de las cuales no es f\u00e1cil dar cuenta. \u00bfQu\u00e9 impedir\u00e1 otro posicionamiento respecto de un hombre?<\/p>\n<p>Proponemos: que en tanto el amor al padre siga vigente, a veces \u2014y a pesar del an\u00e1lisis\u2014 intacto, la relaci\u00f3n a un hombre podr\u00eda ser la antes enunciada: concesiones sin l\u00edmites o un amor incondicional dispuesto a cualquier sacrificio.<\/p>\n<p>Acordamos con Lacan cuando afirma que del amor <em>\u201cno es el sentido lo que cuenta\u201d<\/em>, idea coincidente con el planteo acerca de que el amor es <em>un sentido vac\u00edo<\/em>.<\/p>\n<p>Inferimos que, si dicho amor es vaciado de sentido, tal vez con un hombre se pueda inventar, m\u00e1s all\u00e1 de la repetici\u00f3n; apuntar al amor sublimaci\u00f3n, aquel que contabiliza la falta y permite al goce condescender al deseo. A diferencia de la pasi\u00f3n, que elude la falta en la cual una mujer podr\u00eda sacrificarse en pos de un amor.<\/p>\n<p>Si del amor no es el sentido lo que cuenta, ser\u00e1 entonces importante relevar los efectos que se producen cuando dicho sentido cae. Efectos a leer en un an\u00e1lisis cuando, en el mejor de los casos, un sujeto se interroga respecto de sus padecimientos o se encuentra una y otra vez con sus tropiezos con cada nuevo compa\u00f1ero de ruta.<\/p>\n<p>Para concluir me encontr\u00e9 con una pregunta de Roland Barthes que hago m\u00eda en esta oportunidad: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que en ese cuerpo amado, tiene vocaci\u00f3n de fetiche para m\u00ed?\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es complicado en la cl\u00ednica anal\u00edtica, favorecer que este sentido caiga, cuando lo que busca el neurotico es llenarlo de sentido.\u00bfpero, un amor sublimacion, como decis ,no dejaria de lado la pasion?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 te parece Manuel?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Rubio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me hace pensar en referirme a las condiciones para el despliegue del objeto y sus pasiones.Al recibir la invitaci\u00f3n, escuch\u00e9 el tema propuesto como: las pasiones y sus objetos. En funci\u00f3n de tal, mis lecturas fueron sobre las pasiones del ser desde el <em>Seminario 1<\/em> en adelante, como as\u00ed tambi\u00e9n de la formulaci\u00f3n posterior de las pasiones del alma. La tarea me result\u00f3 muy interesante porque incursion\u00e9 por la etimolog\u00eda y distintos trabajos en los griegos, el medioevo, la modernidad. En pleno trabajo recibo el mail de promoci\u00f3n de la actividad donde leo que el terma era: los objetos y sus pasiones.<\/p>\n<p>Se me plante\u00f3 un problema: por definici\u00f3n, la pasi\u00f3n aparece como la \u201cacci\u00f3n de padecer\u201d aplicado a un cuerpo que siente. Es por lo que en la psicolog\u00eda general entra dentro de la clasificaci\u00f3n de la vida emocional, luego estar\u00e1 el vector que tome, sea amor, odio, celos, abatimiento, resentimiento&#8230; Ya sea como perturbaci\u00f3n, como preferencia, o como apetito, se lo remite al \u00e1nimo, a la persona, al sujeto. Pero, \u00bfpasiones del objeto?<\/p>\n<p>Volviendo a las citas que hab\u00eda tomado en el rastreo de los seminarios de Lacan encontr\u00e9 una pista en la clase del 5 de enero del 66 del <em>Seminario 13<\/em>: \u201cNada cambi\u00f3 en el espacio cartesiano. Esta extensi\u00f3n fue, simplemente, impulsada por \u00e9l hasta sus \u00faltimas consecuencias. Es, a saber, que le pertenece de derecha todo lo que es cuerpo y conocimiento del cuerpo, y es por lo que <em>la f\u00edsica de las pasiones del alma <\/em>est\u00e1 fallada en Descartes, porque ninguna pasi\u00f3n puede ser una afecci\u00f3n de la extensi\u00f3n, un afecto de la extensi\u00f3n\u201d. Si bien, en consonancia con el problema que se me presentaba, cuando hablamos de pasi\u00f3n hablamos de afecto, la pista est\u00e1 en que cuando hablamos de objeto no hablamos de extensi\u00f3n en los t\u00e9rminos cartesianos. Algo que repetimos muchas veces en torno al objeto en psicoan\u00e1lisis, que no es el de la relaci\u00f3n gnoseol\u00f3gica sujeto-objeto, que no es un objeto pasivo de un sujeto activo sino que pensamos al objeto como activo al modo de \u201cobjeto causa\u201d, el problema era que estaba considerando al objeto desde el sentido com\u00fan y con los par\u00e1metros cartesianos.<\/p>\n<p>Por lo tanto, si el tema propuesto no es s\u00f3lo un retru\u00e9cano: las pasiones y sus objetos \u2013 los objetos y sus pasiones, podemos pensarlo desde la interversi\u00f3n, ya que la lectura cl\u00ednica del objeto la hacemos en el fantasma. Recurr\u00ed entonces a la ayuda de la topolog\u00eda. Considerado por E. Porge y retomado por R. Harari, la escritura de la cadena del fantasma nos permite trabajar esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Para despejarlo comencemos por un rodeo. Si tomamos dos nudos y los unimos pasando uno por el agujero del otro al modo la cadena de Hopf, tenemos dos consistencias que tienen una relaci\u00f3n que podemos analogar a las sustancias cartesianas, donde su v\u00ednculo estar\u00eda en la ep\u00edfisis supuesta pero que cada una se basta a s\u00ed misma. En ese caso, nomin\u00e1ndolas, cada una conserva sus posibilidades por s\u00ed (cuerpo, alma; res extensa, res cogitans; objeto, sujeto), como dos universos independientes.<\/p>\n<p>En cambio, si teniendo dos consistencias y a una de ellas la anudamos con una torsi\u00f3n al modo del ocho interior y pasamos por ambos falsos agujeros a la otra cuerda a la cual la cerramos en nudo, la cadena resultante va a tener propiedades distintas a la anterior. Una de las consistencias presenta un rizo que se cierra sobre s\u00ed, como Lacan hablaba del \u201cdoble rizo\u201d, la cual le sirvi\u00f3 para la escritura de diferentes situaciones cl\u00ednicas. Para lo que nos ocupa recordemos la \u201ctopolog\u00eda del retorno\u201d del <em>Seminario 14<\/em>, donde es posible estudiar la repetici\u00f3n, y en este momento pe<br \/>\nnsamos en el sujeto. La otra cuerda, s\u00ed se parece a los anillos de la cadena de Hopf. Para nuestro caso, si nominamos sujeto al nudo en ocho interior, el otro anillo es el objeto.<\/p>\n<p>Pero, ocurre que esta figura, a diferencia del anudamiento ol\u00edmpico, posee la propiedad de interversi\u00f3n, porque el anillo-objeto con una torsi\u00f3n se transforma en el 8 interior moebiano y aquel nudo que llamamos sujeto, pasa por la misma operatoria a tomar la forma del anillo-objeto. Por lo tanto, quien ocupaba el lugar de sujeto ahora ocupa el de objeto y viceversa. Entonces, podemos pensar a los objetos y sus pasiones teniendo presente esta operaci\u00f3n de interversi\u00f3n, sin que ello sea contradictorio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfPero esta interversi\u00f3n no se refiere a que el sujeto es su objeto en el fantasma?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Rubio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Claro,y planteadas as\u00ed las cosas, de toda la amplitud a la que abre el tema, eleg\u00ed referirme solamente a las condiciones de posibilidad en un an\u00e1lisis<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les serian esas condiciones para que esta operaci\u00f3n con el objeto tenga lugar y de ese modo las pasiones del objeto puedan desplegarse?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Rubio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Podr\u00eda plantear cuatro cuestiones:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Primera cuesti\u00f3n: Dada la cadena presentada y atendiendo a la constituci\u00f3n del sujeto, en funci\u00f3n del deseo, destacamos de la clase del 21-11-62 del <em>Seminario 10<\/em> la siguiente afirmaci\u00f3n, enigm\u00e1tica para el sentido com\u00fan: \u201ces un objeto <em>a<\/em> el que desea\u201d. El objeto desea, ser\u00eda un imposible de pensar con el criterio de objeto en extensi\u00f3n, pues lo har\u00edamos con un pensamiento animista. Sin embargo, en el momento m\u00edtico de ser tomado por el Otro primordial al inicio de la vida, el reci\u00e9n nacido no s\u00f3lo es falicizado sino que \u00e9ste hace de causa cuando es tomado desde el deseo del Otro. Ocupa por tanto el lugar de <em>objeto a<\/em>, que posibilita leerlo, al modo de Juranville, como el sujeto en su real. En tanto objeto del Otro, desde el deseo del Otro, tomar\u00e1 el objeto, o al decir de Harari, el pre-sujeto en su real, una modalidad que conservar\u00e1 y leemos en el fantasma. Ya en el <em>Seminario 6<\/em> el objeto era planteado por Lacan como soporte del sujeto, en tanto desfalleciente (defailler) \u201cen su certeza\u201d o en su \u201cdesignaci\u00f3n de sujeto\u201d. En su constituci\u00f3n no podemos pensar en uno sin el otro, lo que nos sirve para pensar las pasiones del objeto en an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Segunda cuesti\u00f3n: Pero, el enunciado propuesto para la actividad no es \u201cel objeto\u201d, sino \u201clos objetos\u201d. En principio, podemos diferenciar objetos en la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica; as\u00ed recortamos el objeto del amor [i(a)], el objeto del deseo [meton\u00edmico, j], el objeto de la pulsi\u00f3n [<em>a<\/em>], el objeto causa del deseo&#8230; Pero, proponemos aprovechar la escritura de la cadena borromea. En su escritura, el objeto como punto de calce presenta caras para cada uno de los registros. En su modalidad cl\u00ednica lo leemos en el fantasma, cuando toma las vestimentas que nos permiten nombrarlo (mirada, voz\u2026) e incluso imaginarizarlo, aunque no tenga imagen especular por s\u00ed.<\/p>\n<p>Queda mejor mostrado si nos servimos de otra cita del <em>Seminario 10<\/em>: \u201cEl funcionamiento del deseo, vale decir, del fantasma, de la vacilaci\u00f3n que une estrechamente al sujeto con el <em>a<\/em>, aquello por lo cual el sujeto se encuentra esencialmente suspendido de <em>a<\/em>, identificado con ese <em>a<\/em>, resto siempre elidido, siempre escondido que nos es preciso descubrir, subyacente a toda relaci\u00f3n del sujeto con un objeto cualquiera\u201d. El sujeto es su objeto en el fantasma. El objeto <em>a<\/em> es un resto, modo de lo no dicho a\u00fan o incluso imposible de decir, es tambi\u00e9n una letra que escribe algo del goce, es plus de gozar, es causa de deseo, es tambi\u00e9n un vac\u00edo, al que nos referiremos luego en funci\u00f3n de la demanda, es objeto de la angustia, de la melancol\u00eda, del duelo, de la pulsi\u00f3n. Tambi\u00e9n nos permite hablar de la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Tercera cuesti\u00f3n: En un an\u00e1lisis es posible el despliegue de los objetos y sus pasiones en \u201cla puesta en acto de la realidad de lo inconsciente, que es sexual\u201d, o sea, en la transferencia, seg\u00fan la can\u00f3nica definici\u00f3n del <em>Seminario 11<\/em>. Pensando en las caras del objeto, en su escritura borronea, \u201cpuesta en acto\u201d remite al predominio Real; de \u201cla realidad\u201d sabemos de su constituci\u00f3n fantasm\u00e1tica por ende con los tres registros en juego; \u201crealidad de lo inconsciente\u201d con el orden pulsional, ligado a la pasi\u00f3n, con la aclaraci\u00f3n \u201cque es sexual\u201d. Reconocemos la raigambre freudiana de leer la pasi\u00f3n en la transferencia.<\/p>\n<p>Si la realidad es tap\u00f3n del fantasma, la pasi\u00f3n lo pone en evidencia, sabemos de su invasi\u00f3n en la cl\u00ednica del <em>acting-out<\/em>, posibilitando mostrar transferencias no analizadas, en su relanzar al sujeto supuesto al saber. Por ende, sustentar la transferencia, saber hacer con la pasi\u00f3n transferencial, permite su despliegue y por lo tanto su trabajo al posibilitar poner el semblante sobre la escena. Es entonces esta escena la que hace de marco a las pasiones, escena que tambi\u00e9n protege del mundo. Como indica Harari al respecto, si \u201cgeneramos\u201d la transferencia en tanto analistas, podemos provocar estallidos \u201ccalculados\u201d en la direcci\u00f3n de la cura, lo que nos pone ante la importante diferencia entre la abstinencia a conservar siempre y la neutralidad que ya Lacan pon\u00eda en cuesti\u00f3n en situaciones concretas. Sabemos del riesgo que implica esta operatoria, dado que si el analizante es<\/p>\n<p>colocado como objeto parcial del analista las consecuencias pueden ser catastr\u00f3ficas. Pero, pensamos que el riesgo no nos debe hacer retroceder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Cuarta cuesti\u00f3n: Atendamos al discurso del analista, donde el lugar de agente es ocupado precisamente por el <em>a<\/em>, que en una de sus acepciones es el lugar del semblante. Es en relaci\u00f3n a ese objeto que el analizante \u201cse\u201d analiza. Pensando en la posici\u00f3n del analista, Lacan lo fue postulando de distintas maneras; as\u00ed lo hizo como Otro, como deseo del analista, como sujeto supuesto al saber, como semblante de <em>a<\/em>\u2026 A los fines del presente trabajo recurrimos al concepto de deseo del analista, entendi\u00e9ndolo aqu\u00ed en tanto modo de ofrecerse como ese objeto en la transferencia, para avanzar en las condiciones del despliegue de los objetos y sus pasiones, en relaci\u00f3n al analista haciendo de semblante de <em>a<\/em> ubicado en tal lugar.<\/p>\n<p>Tomo al respecto algunas notas, no exhaustivas, de los seminarios de Lacan. Acentuando el lugar de vacancia al que antes nos referimos, del <em>Seminario 6<\/em> rescatemos al deseo del analista como el de \u201cser aquel que se ofrece como soporte para todas las demandas y que no responde a ninguna\u201d. Es entonces con su presencia que sustenta un lugar para el deseo, a esta altura bajo la forma del \u201cobjeto f\u00e1lico latente en toda relaci\u00f3n de demanda\u201d, donde el deseo se limita a ese vac\u00edo situando la operatoria del corte. Continuando en esta idea, seg\u00fan el <em>Seminario 8<\/em>, el deseo del analista es \u201cel lugar que debe ofrecer vacante al deseo del paciente para que se realice como deseo del Otro\u201d; e insistiendo en el <em>Seminario 9<\/em>, es Otro que \u201cen este caso es alguien cuyo deseo m\u00e1s profundo es no desear\u201d.<\/p>\n<p>Al estar disponible para que el analizante cuelgue sus objetos, la escena transferencial se monta entonces con el analista como <em>a<\/em>, desde el cual lo es en forma de semblante de <em>a<\/em>. Desde el analizante aparece como un problema, ya que el deseo del analista ser\u00e1 un deseo nunca definido, y por su caracter\u00edstica de estar \u201cadvertido\u201d, no deseando \u201clo imposible\u201d, linda con ese lugar donde surge para el analizante la angustia.<\/p>\n<p>Al instalarse la tra<br \/>\nnsferencia como sujeto supuesto al saber, si bien el analista es requerido como Sujeto, al mismo tiempo asegura el lugar del objeto. Debe realizar para ello un desasimiento, a trav\u00e9s de la funci\u00f3n del deseo del analista, para desanudar el nudo del goce, separ\u00e1ndolo del semblante y acercando de nuevo la demanda a la pulsi\u00f3n desde su semblanteo del <em>a<\/em>, devolvi\u00e9ndoselo al analizante.<\/p>\n<p>Estamos en la tem\u00e1tica que despliega en el <em>Seminario 11. A este deseo lo postula como \u201clugar de uni\u00f3n del campo de la demanda en el que se presentifican los s\u00edncopes de la demanda con la realidad sexual\u201d, un \u201cpunto de disyunci\u00f3n y de conjunci\u00f3n, de uni\u00f3n y de frontera\u201d. Dec\u00edamos que, en tanto atribuci\u00f3n de saber, al analista se le supone el salir al encuentro del deseo inconsciente, posibilitando la articulaci\u00f3n al deseo. Ocurre que como efecto de transferencia se tramita como amor, en su cara narc\u00edsica como querer ser amado; con la funci\u00f3n de enga\u00f1o que implica, muestra la cara resistencial de la transferencia, manifestando la alienaci\u00f3n. As\u00ed es como el analizante, \u201cen tanto que sometido al deseo del analista, desea enga\u00f1arle en ese sometimiento haci\u00e9ndose amar por \u00e9l\u201d. Es entonces funci\u00f3n del analista operar en ese campo para posibilitar el despliegue que no ser\u00eda posible si queda captado en esta cara resistencial. \u201cPues el resorte fundamental de la operaci\u00f3n anal\u00edtica es el mantenimiento de la distancia entre la I y la a<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>El sentido del deseo del analista entonces, opera en el sentido contrario de la idealizaci\u00f3n de la identificaci\u00f3n ( I ), posibilitando el atravesamiento de dicho plano, estando no en el orden de la alienaci\u00f3n, sino de la separaci\u00f3n, donde pueda presentificarse la realidad de lo inconsciente, o sea la pulsi\u00f3n. Es por esto que Lacan afirma que as\u00ed como \u201cla transferencia es lo que de la pulsi\u00f3n aparta la demanda, el deseo del analista es lo que lo restablece\u201d. Al aislar el <em>a<\/em>, posibilita que el analista desde tal funci\u00f3n no opere en la I propuesta por el analizante, sino a distancia de esta. Entendemos entonces la postulaci\u00f3n de tal como la de \u201cun deseo de obtener la diferencia absoluta\u201d. \u00bfC\u00f3mo es esto posible? Por el operar del analista en el acto psicoanal\u00edtico, teniendo en cuenta que ha atravesado la experiencia anal\u00edtica en su propio an\u00e1lisis, de manera que pueda ofrecer \u201csu garant\u00eda a la transferencia\u201d. Su saber de lo que ocurre con el sujeto supuesto al saber, le permite artificiar el acto que reduzca este sujeto a la funci\u00f3n de objeto <em>a<\/em>. Insistamos, en el momento en que deviene saber para el analizante, ya se reviste de la funci\u00f3n que ocupa el objeto <em>a<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00eda momentos de localizaci\u00f3n del <em>a<\/em>.?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Rubio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Puntuemos las cuestiones planteadas; la condici\u00f3n de la constituci\u00f3n del sujeto, como objeto causa del deseo del Otro que permite pensar en el pre-sujeto en su Real; el fantasma donde el sujeto es su objeto; la transferencia donde se despliegan los objetos, siendo la pasi\u00f3n quien evidencia el fantasma y el semblante sobre la escena le sirve de marco a tales pasiones; la funci\u00f3n del deseo del analista, quien posibilita el despliegue al ocupar en el discurso del analista el lugar de semblante de <em>a, <\/em>no quedando en respuesta a la demanda planteada por el sujeto supuesto al saber.<\/p>\n<p>Por tanto, en el trabajo anal\u00edtico el <em>a<\/em> no se reduce a un desecho a evacuar, sino que es \u201cgenerador de lazo social\u201d, con la movilidad pasional que permite el mudar de las condiciones de goce.<\/p>\n<p>Para finalizar, respondo tu pregunta con el planteo de Harari cuando destaca tres momentos de localizaci\u00f3n del <em>a<\/em>. El primero que es al momento de consulta, donde el <em>a<\/em> al taponar la falta es productor de angustia; uno segundo donde el <em>a<\/em> es localizado en el analista y es a lo que nos dedicamos en este trabajo; por \u00faltimo, el <em>a <\/em>retornando al analizante al fin de an\u00e1lisis, encontrando en s\u00ed su causa para perderla una y otra vez, operatoria posibilitada por la identificaci\u00f3n interversiva. Propone para ello la siguiente escritura:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Angustia (<em>a<\/em> \u00df) Inicio del an\u00e1lisis<\/p>\n<p>Amor (\u00e0 <em>a<\/em>) Medio del an\u00e1lisis<\/p>\n<p><em>S\u00ednthoma<\/em> (<em>a<\/em> \u00e0) Fin del an\u00e1lisis<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mercedes Moresco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los momentos de \u201clocalizaci\u00f3n\u201d del a, son aquellos t\u00edpicos del movimiento del an\u00e1lisis y que nos cuestiona en la transferencia. El amor y el odio jugados en transferencia est\u00e1n siempre presentes, pero el odio en especial, es aquel que puede ocasionar como efecto el abandono del an\u00e1lisis, la interrupci\u00f3n abrupta, la reacci\u00f3n terap\u00e9utica negativa.<\/p>\n<p>Trabajamos el a\u00f1o pasado respecto a las nuevas escrituras del fantasma, y me parece fundamental recordarlo para situar la pregunta \u00bfen que se convierte la pasi\u00f3n al fin del analisis? que tambi\u00e9n se une, a \u00bfen que se convierte la pulsi\u00f3n,? sobre todo en cuanto estamos apuntando a que Freud dec\u00eda que la pasi\u00f3n permanece tal cual.<\/p>\n<p>Nuestros invitados dejan planteadas ciertas cuestiones que hacen al pathema, a la pasi\u00f3n por el cuerpo ni\u00f1o, el cuerpo sin tiempo, siempre ni\u00f1o, como dijo Liliana Donzis, objeto er\u00f3tico del ped\u00f3filo, o expuesto a la indiferencia, al silencio y al abandono (cuando no al odio), por otra parte las\u201d locas pasiones\u201d, pasiones del ser, amor pasi\u00f3n, amor sublimaci\u00f3n, como expuso Anal\u00eda Stepak, y los efectos producidos cuando el amor es vaciado de sentido, y en fin, las condiciones para el despliegue del objeto y sus pasiones que Manuel Rubio puntualizo en su desarrollo, atendiendo al discurso del analista, como semblante de \u201ca\u201d y su disponibilidad en funci\u00f3n al deseo de analista.<\/p>\n<p>Agradezco a nuestros invitados el haber compartido esta mesa con nosotros, con excelentes trabajos sobre el tema propuesto y les agradezco a los concurrentes, en nombre de Analyse Freudienne su presencia esta noche.<\/p>\n<ul>\n<li>Superior<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2005 &#8211; Mesa Redonda Buenos AIres LA PRENSA DE AN\u00c1LISIS FREUDIANO N\u00b0 11 Mesa redonda BUENOS AIRES &nbsp; &nbsp; LA PRENSA DE AN\u00c1LISIS FREUDIANO N\u00b0 11 &#8211; 2005 &nbsp; LOS OBJETOS Y SUS PASIONES Mesa redonda BUENOS AIRES &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Coordinadora : Mercedes Moresco, psicoanalista, miembro de Analyse Freudienne (Madrid) &nbsp; Participantes : [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-127","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tables-rondes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}