{"id":132,"date":"2010-04-15T23:52:59","date_gmt":"2010-04-15T21:52:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2010\/04\/15\/2005-la-prensa-de-analisis-freudiano-n-11-madrid\/"},"modified":"2024-05-05T15:07:07","modified_gmt":"2024-05-05T13:07:07","slug":"2005-la-prensa-de-analisis-freudiano-n-11-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2010\/04\/15\/2005-la-prensa-de-analisis-freudiano-n-11-madrid\/","title":{"rendered":"2005 &#8211; La prensa de Analisis Freudiano N\u00b0 11 &#8211; Madrid"},"content":{"rendered":"<h3>2005 &#8211; Mesa Redonda Madrid<\/h3>\n<h5>LA PRENSA DE AN\u00c1LISIS FREUDIANO N\u00b0 11<\/h5>\n<p>Mesa Redonda Madrid<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Coordinadora<\/span><\/strong><span> : <strong>Adriana Fl\u00f3rez,<\/strong> <span>psicoanalista<\/span>, miembro d\u2019Analisis freudiano<\/span><span> (Madrid)<strong> <\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Participantes<\/span><\/strong><span> : <strong>Bernard Br\u00e9mond<\/strong>,<span> psicoanalista<\/span>, miembro d\u2019Analisis freudiano<\/span><span> (Nantes) <\/span><\/p>\n<p><strong><span> Mar\u00eda Cruz Estada<\/span><\/strong><span> psicoanalista<\/span><span>, miembro d\u2019Analisis freudiano<\/span><span> (Madrid)<strong><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span> <strong>Roque Hern\u00e1ndez<\/strong> (<span>psicoanalista<\/span>, miembro d\u2019Analisis freudiano, directeur du Centro de Orientaci\u00f3n Sociolaboral y Salud Mental <em>El<\/em><\/span><em><span> Molinet <\/span><\/em><span>(Mancomunidad Valle del Vinalop\u00f3. Alicante)<\/span><\/p>\n<p><strong><span> Yolanda Silva,<\/span><\/strong><span> psicoanalista<\/span><span> (Madrid)<\/span><\/p>\n<p><span> <strong><span>Alejandra Walzer,<\/span><\/strong> Investigadora de la Comunicaci\u00f3n y Profesora de la Universidad Carlos III de Madrid <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Buenos d\u00edas a todos, en nombre de An\u00e1lisis Freudiano les agradezco su presencia. Veamos si conforme vayamos conversando van apareciendo algunas de las preguntas que pudiera contener el texto que compart\u00ed con ustedes para invitarles y dar pie a este di\u00e1logo.<\/span><\/p>\n<p><span>S\u00f3lo para comenzar, retomar\u00eda aquella idea de que para nosotros los seres hablantes, todo y en especial nuestras pasiones, gira en torno a ese oscuro, brillante, enigm\u00e1tico e ineludible objeto de deseo. No es entonces casual que el concepto que le nombra ocupe el lugar central que tiene en la obra de Lacan. El origen de este concepto se remonta, como es sabido, a aquella noche de los tiempos en que Agat\u00f3n convoc\u00f3 a sus comensales para que, despu\u00e9s de mucho hablar, convinieran en algo que aunque es una verdad de Perogrullo resulta fundamental y es que s\u00f3lo podemos desear lo que nos falta. Y lo que nos falta no es sino ese vac\u00edo en que consiste el objeto de deseo; objeto que, a pesar de su vacuidad, ha de constituirse en aquel devenir en que se devanan nuestras pasiones. \u00bfQui\u00e9n quisiera comentar algo?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Hablas del objeto de deseo como vac\u00edo y ya tenemos un problema, porque los psicoanalistas, cuando hablamos de objeto de deseo, por un lado nos referimos al objeto <em>a <\/em>como ese vac\u00edo causa del deseo que nos empuja, tambi\u00e9n hablamos del objeto <em>a <\/em>tal como se produce \u2014y as\u00ed lo plantea Lacan\u2014 como efecto del anudamiento de los tres registros RSI, y tambi\u00e9n llamamos as\u00ed al objeto al que apuntamos, por ejemplo, en la f\u00f3rmula del fantasma, o cuando hablamos de los objetos de consumo. Sin embargo no podemos decir que estos \u00faltimos sean un vac\u00edo, sino m\u00e1s bien que los colocamos sobre un lugar vac\u00edo. Entonces no tenemos dos escrituras diferentes, el objeto se escribe siempre objeto <em>a<\/em>, lo tomemos como vac\u00edo, como objeto de deseo, o de consumo. <\/span><\/p>\n<p><span>Ah\u00ed tenemos un peque\u00f1o problema, al que podemos a\u00f1adir dos paradojas. Por un lado, intentamos reencontrar un objeto que nunca se perdi\u00f3 y, sin embargo, es necesario perderlo para que exista; y, por otro lado, algo que constatamos en la cl\u00ednica es la dificultad que los neur\u00f3ticos tienen para salir del lugar, de la posici\u00f3n en la que nunca estuvieron, porque caer de la posici\u00f3n de falo es todo un problema ya que el falo no existe.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Roque Hern\u00e1ndez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Leyendo un libro sobre Leonardo da Vinci, me encontr\u00e9 con la idea de que el vac\u00edo no es lo mismo que la nada, pues donde hay vac\u00edo hay tambi\u00e9n un espacio circundante, mientras que la nada existe fuera de un espacio ocupado y es indivisible. Pienso esta diferencia en relaci\u00f3n con la prohibici\u00f3n de goce que se produce a la entrada del sujeto humano en la vida, en su encuentro con la alteridad; ah\u00ed se juega la apuesta y la posibilidad de acceder a la falta de objeto. Se accede a la falta de objeto cuando, con la presencia del otro, se construye un vac\u00edo. La nada o el todo, ser\u00edan la involuci\u00f3n imposible del proceso del nacimiento que siempre deja un resto y que toma la forma del Nirvana, es decir, la vuelta a la muerte inmediata al nacimiento. <\/span><\/p>\n<p><span>Seg\u00fan Freud, el sujeto humano est\u00e1 obligado a dar un gran rodeo por la vida para llegar a la muerte, espacio-tiempo en el que trata de construir un vac\u00edo. Esto se observa en el trabajo con ni\u00f1os, particularmente en el caso de las psicosis donde vemos c\u00f3mo el sujeto trata de vaciar algo en el otro. Vaciarlo en lo corporal, arrancando una parte del cuerpo, al tiempo que haci\u00e9ndose un lugar en los significantes del Otro; arrancando algo, pero tambi\u00e9n construyendo un espacio imaginario en ese mismo movimiento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Yolanda Silva<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Ciertamente esta cuesti\u00f3n parad\u00f3jica a que alude Mar\u00eda-Cruz nos coloca, en una lectura del objeto en permanente movimiento. La conceptualizaci\u00f3n que Lacan hace del objeto se corresponde con diferentes momentos de su ense\u00f1anza, el objeto <em>a<\/em> es concebido como objeto del deseo, objeto parcial imaginario, <em>a<\/em> es cualquier objeto que pone en movimiento el deseo, el objeto que nunca puede alcanzarse y que es realmente la causa del deseo. Mientras para la teor\u00eda de las relaciones objetales se trata de la adecuaci\u00f3n de un objeto a otro objeto, para nosotros, los objetos parciales no lo son porque sean parte de un objeto total, sino porque representan s\u00f3lo parcialmente la funci\u00f3n que los produce. Creo que esta es una v\u00eda para hablar del deseo y el objeto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Bernard Br\u00e9mond<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Me parece interesante calificar de parad\u00f3jico el objeto del cual intentamos hablar, porque es cierto que por un lado el objeto se debe de entender como vac\u00edo, pero al mismo tiempo es preciso que ese vac\u00edo tome forma para que el sujeto pueda encontrarlo o confrontarse con \u00e9l. Entonces, me parece que la dificultad y a la vez el inter\u00e9s con ese t\u00e9rmino de objeto, es que con la misma palabra hablamos del objeto perdido, de los objetos parciales y de las pulsiones, del objeto <em>a<\/em> y de los objetos comunes. <\/span><\/p>\n<p><span>Podemos estar de acuerdo en que con todas las ofertas que hace el mercado de objetos susceptibles de satisfacer \u2014lo que se llama el consumo\u2014 nuestra relaci\u00f3n con los objetos se embala, lo que por una parte es muy frustrante ya que consumir objetos no calma el deseo, y si llega a calmarlo produce sobre todo insatisfacci\u00f3n; y sin embargo, el consumo funciona. <\/span><\/p>\n<p><span>Me vienen dos historias a la cabeza. La primera es una historia un poco escabrosa, es una ilustraci\u00f3n humor\u00edstica en la cual se ve a un hombre que est\u00e1 ejerciendo su potencia sexual sobre una mu\u00f1eca hinchable. En la burbuja que expresa sus pensamientos hay un coraz\u00f3n tambi\u00e9n hinchable. Tal vez se puedan hacer ahora mu\u00f1ecas hinchables que tengan un corazoncito con pilas. Pero \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda en la burbuja acerca de lo que \u00e9l busca, espera y desea? Siempre se podr\u00eda perfeccionar m\u00e1s el objeto, pero siempre habr\u00eda algo en la burbuja indicando lo que le falta, es decir, el deseo del Otro, lo que Lacan desarroll\u00f3 muy bien diciendo que el deseo es deseo de deseo. Dicho esto \u00bfc\u00f3mo es posible que los objetos de consumo, incluido \u00e9ste del que yo acabo de hablar, sigan funcionando tan bien? Es decir, un objeto que se presenta como pleno, pero que no puede dejar de encontrar en su seno la cuesti\u00f3n del vac\u00edo. Y en el fondo, \u00bfqu\u00e9 es la dimensi\u00f3n del objeto <em>a<\/em> sino<br \/>\nun objeto desgajado del Otro?<\/span><\/p>\n<p><span>La otra historia que me vino es un recuerdo a prop\u00f3sito de la hostia. De ni\u00f1o iba a un colegio muy cat\u00f3lico en el que los chicos ten\u00edamos que ser monaguillos y, como tales, pod\u00edamos llegar hasta el armarito donde se guardaban las reservas de hostias y vino de misa, y a veces hac\u00edamos rapi\u00f1a de bandejas de hostias y vino de mesa y nos \u00edbamos a tomar unos tentempi\u00e9s por los rincones. Pero yo creo que en nuestros picnic sab\u00edamos perfectamente la diferencia entre hostias no consagradas y vino no bendecido y luego la hostia consagrada y el vino bendecido en la misa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> El objeto de deseo no es ninguno de aquellos objetos en que \u201caparece\u201d, y al mismo tiempo puede ser cualquiera de ellos. Es muy dif\u00edcil pensar esto sin acordarse del concepto de Ser, tal como lo concibe Hegel. El ser en s\u00ed, el ser considerando en su m\u00e1ximo grado de abstracci\u00f3n es tambi\u00e9n un vac\u00edo, es todo y al mismo tiempo no es nada, carece de determinaciones precisamente porque comprende en s\u00ed a todas ellas, al ser todo en potencia, no es nada determinado en acto. Partiendo de esta analog\u00eda dir\u00eda que el aparente car\u00e1cter parad\u00f3jico del objeto podr\u00eda tener que ver con que el movimiento que implica su continua constituci\u00f3n, tal como ocurre con cualquier movimiento, s\u00f3lo puede pensarse dial\u00e9cticamente: se trata del proceso en el que, para desplegar su funci\u00f3n como causa de deseo, va apareciendo bajo la forma de diversos objetos a los que corresponde una imagen determinada, por ejemplo, una imagen bella, que por cierto, es algo sobre lo que nos podr\u00eda hablar Alejandra Walzer.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Alejandra Walzer<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Yo he trabajado el concepto de belleza y algunas de sus formas de representaci\u00f3n en el campo de las im\u00e1genes visuales. Como concepto es muy complejo. Algunos te\u00f3ricos, por ejemplo Susan Sontag, afirman que la mejor teor\u00eda de la belleza es su historia. Y en ese devenir hist\u00f3rico, yo quisiera se\u00f1alar hoy un momento particular: el momento en el que justamente Hegel y otros fil\u00f3sofos empiezan a preguntarse por el gusto, cre\u00e1ndose la est\u00e9tica como una parte de la filosof\u00eda. Est\u00e9tica significa sensaci\u00f3n; esto introduce un cambio fundamental despu\u00e9s de muchos siglos en los que la reflexi\u00f3n sobre la belleza se situaba en el campo de las ideas. Los fil\u00f3sofos de la Ilustraci\u00f3n se preguntan por el gusto y las sensaciones, por la belleza entendida como algo relacionado con la experiencia humana: algo es bello si es bello para alguien. Se trata de una nueva perspectiva, aunque ya en el a\u00f1o 400 DC, Agust\u00edn de Hipona se preguntaba si las cosas son bellas porque deleitan o deleitan porque son bellas. <\/span><\/p>\n<p><span>Hegel, en su \u00abIntroducci\u00f3n a la Est\u00e9tica\u00bb escribe: <em>de gustibus non <\/em><\/span><em><span>est<\/span><\/em><em><span> disputandum<\/span><\/em><span>. La pregunta que late es si la belleza es una propiedad de los objetos o de la mirada que mira. M\u00e1s tarde, el fil\u00f3sofo George Santayana dice que la belleza es \u201cplacer objetificado\u201d, el placer es entonces considerado como una cualidad de los objetos. Tambi\u00e9n en el siglo XVIII se crea el concepto y el cat\u00e1logo de las Bellas Artes, relacionando de manera muy s\u00f3lida a la belleza con el arte. Esta concepci\u00f3n de la belleza se acaba cuando, mucho m\u00e1s tarde, Duchamp planta un urinario en la sala del museo; la relaci\u00f3n entre arte y belleza queda entonces trastocada: ya no se busca provocar placer sino esc\u00e1ndalo, conmoci\u00f3n, e incluso asco.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>En ese caso el objeto estar\u00eda m\u00e1s por el lado del desecho del que se puede gozar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Alejandra Walzer: <\/span><\/strong><span>A\u00fan m\u00e1s literal: un artista italiano, Piero Manzoni, enlat\u00f3 sus propios excrementos y los expuso con el t\u00edtulo \u201c<\/span><em><span>Merda d\u00b4artista<\/span><\/em><span>\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Bernard Br\u00e9mond<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Ocurre a algunas personas que, estando en un museo frente a un cuadro que les impacta verdaderamente, que provoca en ellos una emoci\u00f3n est\u00e9tica importante, pueden tener el pensamiento de atacarlo, por ejemplo d\u00e1ndole una cuchillada para desgarrar la tela, siendo a veces este impulso lo que les se\u00f1ala que el cuadro les ha tocado. \u00bfQu\u00e9 querr\u00eda decir este impulso sino el intento de romper, de desgarrar la pantalla de la belleza? \u00bfY para llegar a qu\u00e9? Yo creo que a ese vac\u00edo. En cambio los objetos comunes, los objetos de consumo, no creo yo que provoquen esa especie de movimiento ps\u00edquico. <\/span><\/p>\n<p><span>Se ve bien algo que Roque dijo antes: que el vac\u00edo y la nada son absolutamente diferentes. La nada est\u00e1 m\u00e1s del lado de la equivalencia f\u00e1lica que del lado del vac\u00edo. Esto se constata en lo que dec\u00eda Lacan en relaci\u00f3n con la anorexia mental; que en un cierto n\u00famero de anor\u00e9xicos, el hecho de \u00abcomer nada\u00bb y el hecho de intentar reducirse a nada, equivale a ponerse en una posici\u00f3n f\u00e1lica omnipotente y esto es lo contrario del vac\u00edo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Roque Hern\u00e1ndez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Hay un escultor vasco \u2014Jorge Oteiza\u2014 que partiendo de la forma, sostiene que lo que le interesa es darle forma al vac\u00edo. Dice que el vac\u00edo es la respuesta m\u00e1s dif\u00edcil y \u00faltima en el tratamiento y transformaci\u00f3n del espacio y que es el resultado de una desocupaci\u00f3n espacial, presencia de una ausencia formal, \u00bfno podr\u00edamos ubicar en ese lugar el deseo del Otro?. <\/span><\/p>\n<p><span>Una arte-terapeuta en supervisi\u00f3n, se pudo servir de la idea \u201cel vac\u00edo se construye\u201d, para entender las operaciones que sobre la materia produc\u00eda un paciente psic\u00f3tico. Por otro lado, volviendo a Leonardo, vi un documental a prop\u00f3sito de la <em>Gioconda<\/em>, en cuya contemplaci\u00f3n late la pregunta por el secreto de su belleza, y recuerdo que se hablaba del paisaje alrededor de esa imagen, paisaje que no debe nada al azar en un Leonardo que construye su cuadro; y lo que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n es que ese paisaje bien conocido por el artista, era una zona repetidamente devastada por efecto de la naturaleza. <\/span><\/p>\n<p><span>Cuando vamos al cuadro, nos quedamos mirando a la mujer y no vemos lo que hay alrededor. Es decir, tenemos una imagen aparentemente uniforme, modelo de belleza, enmarcada por un vac\u00edo que es en s\u00ed mismo una construcci\u00f3n y que evoca a las fuerzas de la naturaleza, lo que le da el contrapunto. Por aqu\u00ed hay quiz\u00e1s una v\u00eda para pensar el objeto de consumo, en su diferencia con el objeto de la sublimaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Alejandra Walzer<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>S\u00ed, yo antes dec\u00eda que las vanguardias hacen que la belleza quede desalojada como prop\u00f3sito central del arte y, en consecuencia, desde muchos registros se proclama su muerte. Sin embargo, en la \u00e9poca del consumo y del mercado, de la opulencia de los objetos y la representaci\u00f3n, la belleza vuelve a ser hegem\u00f3nica pero en otro campo y con un sentido distinto: se pasa del \u2019arte bello\u2019 a una \u2019cultura de lo bello\u2019, y entonces todo, de una lavadora a un vestido, ha de estetizarse. En el an\u00e1lisis que he realizado de publicidades de productos de belleza he encontrado que en el discurso del mercado hay una duplicaci\u00f3n del mensaje de la belleza, porque los productos se muestran bellamente para afirmar sus propiedades embellecedoras: es el recurso del embeleso. Si en el arte, la belleza era una propiedad de la obra, en el mundo de los productos la belleza es algo transferible (al menos eso nos quieren hacer creer) desde el producto y desde la modelo hacia el consumidor. Adem\u00e1s, en los <em>spot<\/em> de productos de belleza que he estudiado no hay alusiones directas al placer y a la seducci\u00f3n sino que predomina un discurso<br \/>\n tecno-cient\u00edfico que destaca la perfecci\u00f3n, la precisi\u00f3n, la lisura. <\/span><\/p>\n<p><span>Tambi\u00e9n hay un fen\u00f3meno muy inquietante que marca un cambio en la forma de entender la belleza: si con los productos cosm\u00e9ticos estamos en un terreno que es el de la aplicaci\u00f3n y el adorno, en los \u00faltimos a\u00f1os el auge de la cirug\u00eda est\u00e9tica, propone una belleza de implantaci\u00f3n en la que algo se introduce en el cuerpo, lo que nos coloca en un terreno totalmente distinto. Cuando muchas mujeres (y tambi\u00e9n hombres) se someten a este tipo de intervenciones, acaban situ\u00e1ndose, m\u00e1s del lado del riesgo, del sacrificio y del dolor que del lado del placer. La belleza no ha muerto, pero ahora se muere por ser bella.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> Me parece muy interesante el vuelco que das, Alejandra, respecto al comienzo de la mesa, pues el tema de Analyse Freudienne de este a\u00f1o no es el objeto y el deseo, ni el objeto y el placer, sino el objeto y sus pasiones. Me parece que si hablamos de pasiones y somos psicoanalistas y lectores de Lacan, no pensamos la pasi\u00f3n como algo bonito \u2014o no s\u00f3lo\u2014; se puede decir que alguien tiene pasi\u00f3n por la pintura, o hablar del maltrato a las mujeres y son dos modos diferentes de tratar la pasi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span>Es curioso c\u00f3mo parecemos tener querencia \u2014que como sab\u00e9is es el lugar de la arena hacia el que tiende el toro y donde \u00e9ste es m\u00e1s peligroso\u2014 y desde la belleza y el consumo nos hemos ido dirigiendo hacia el hecho de que la perfecci\u00f3n y el placer van para lugares totalmente distintos. T\u00fa, Alejandra, has colocado la perfecci\u00f3n del lado de la muerte y por lo tanto del lado de la pasi\u00f3n. Y me surge una pregunta \u2014seguramente un tanto primaria\u2014 que planteo tal y como me viene: cuando alguien va hacia un objeto porque piensa que su obtenci\u00f3n le har\u00e1 m\u00e1s feliz, y se aferra a \u00e9l de modo tal que se pone al borde de la muerte, es decir, de volver hasta el estado inorg\u00e1nico mineral del que hablaba Freud, en ese vuelco \u00bfse trata de una cuesti\u00f3n cualitativa o cuantitativa? \u00bfC\u00f3mo y por qu\u00e9 se da ese paso de un objeto de placer a algo que roza o llega a tocar la muerte?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Yolanda Silva<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>A prop\u00f3sito de la pasi\u00f3n, esto que comentas, Maria-Cruz, de c\u00f3mo un objeto, esperando que te haga feliz, te puede llevar al dolor incluso al extremo de la muerte, me ha evocado el objeto de amor en su dimensi\u00f3n de p\u00e9rdida, en la cat\u00e1strofe imaginaria de la p\u00e9rdida. Puesto que el amor sostiene un fantasma de unidad con el otro: \u201chay amores que matan\u201d, y sin duda de pasi\u00f3n se trata. Roland Barthes dice que el amor es un delirio domesticado, que la p\u00e9rdida del amor nos precipita al vac\u00edo porque hace signo con la muerte. Esto tiene que ver con la pasi\u00f3n, pues en el amor todo signa, todo significa. El sentimiento de vac\u00edo se precipita ante la posibilidad de p\u00e9rdida, de no ser amado. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Roque Hern\u00e1ndez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>En el uso com\u00fan, se dice que la pasi\u00f3n no es lo mismo que el amor, el amor requiere de alguna manera la inscripci\u00f3n de la muerte, no el signo, sino la inscripci\u00f3n de la diferencia, del vac\u00edo. Es distinto el caso del que se tira por la ventana para matarse \u2014yo creo que para producir un vac\u00edo en el todo\u2014, al de quien ha inscrito algo del orden de la muerte en la vida, produciendo as\u00ed un espacio para vivir.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Bernard Br\u00e9mond<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Alguien ha citado hace no mucho tiempo, algo que habr\u00eda dicho Oscar Wilde, que era m\u00e1s o menos as\u00ed: \u201cla diferencia entre la pasi\u00f3n y el capricho, es que un capricho puede durar\u201d. Os pregunto si no pens\u00e1is que en lo que llamamos la pasi\u00f3n, el apasionado sabe \u2014aunque intenta no saberlo\u2014 que eso no puede durar, que en el fondo la posibilidad del final tiene un lugar importante en el nacimiento de la pasi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span>En franc\u00e9s hay una diferencia de matiz entre la pasi\u00f3n y las pasiones. Cuando se dice las pasiones, el t\u00e9rmino va m\u00e1s bien del lado de los objetos de los que padecemos, que nos hacen sufrir, lo que es un poco diferente de lo que se llama el objeto de la pasi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>La expresi\u00f3n \u201cpasiones de \u00e1nimo\u201d est\u00e1 un poco anticuada en espa\u00f1ol; se aplica a los malestares cotidianos, los infortunios, mientras que la pasi\u00f3n se suele aplicar m\u00e1s bien a \u00abquemarse\u00bb con un objeto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Bernard Br\u00e9mond<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Yo pensaba en una modalidad de estas pasiones, antes cuando Alejandra hablaba del vestido, de la ropa. Una mujer entra en una tienda y encuentra un vestido que le gusta mucho y le sienta muy bien, as\u00ed que lo compra. El d\u00eda que lo estrena, hay otra mujer que lleva el mismo vestido; ah\u00ed me parece que hay algo inevitable y es que el vestido, inmediatamente, se vuelve feo, un desecho. Ella puede pensarlo, razonarlo, fingir que a\u00fan le gusta, pero hay algo que ha ca\u00eddo; bueno, pues me parece que se puede llamar a esto una pasi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Yo le preguntar\u00eda a Bernard si ha sido mujer en alguna vida pasada&#8230;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Bernard Br\u00e9mond<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> \u00bfPor qu\u00e9 en una vida pasada?<\/span><\/p>\n<p><span>(Risas) <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Ponerse un vestido bonito puede tener que ver para una mujer con el intento de colocarse en el lugar del objeto que causa el deseo en el fantasma de alg\u00fan otro, pero tal vez, no como uno entre varios de los sucesivos objetos que ejercen la funci\u00f3n del objeto<em> a<\/em> para ese otro, sino como si la funci\u00f3n causa de deseo pudiera encarnarse en s\u00ed misma, como si pudiera encarnarse el mism\u00edsimo objeto <em>a<\/em> fij\u00e1ndose en una de las formas en que aparece. El que uno de los atributos, el vestido, que ella imagina coloc\u00e1ndole en este lugar imposible, aparezca de pronto compartido, le confronta bruscamente con el vac\u00edo que entra\u00f1a aquella distinci\u00f3n entre el objeto <em>a<\/em> y su imagen de la que reniega en su fantas\u00eda gozosa y pienso que es esa fantas\u00eda lo que cae. <\/span><\/p>\n<p><span>En los nuevos anuncios de productos de belleza que analiza Alejandra Walzer nos encontramos con algo muy parecido. El cometido de la mujer hermosa que los protagoniza es atrapar el deseo de otra mujer por ocupar su lugar, para ello se presenta como si fuera un objeto de deseo pero \u2014y en esto consiste parte de la novedad\u2014 no se sabe a qui\u00e9n podr\u00eda pertenecer el fantasma en el que se supone ella ocupa el lugar del objeto. Entonces, pareciera que se trata de ser deseable en s\u00ed y no deseable para alg\u00fan otro. Sin embargo, creo que la aparente ausencia de un otro no remite sino a la omnipresencia del Otro y a la posici\u00f3n de omnipotencia que implica creer que es posible encarnar el objeto <em>a<\/em> en s\u00ed mismo. Con este af\u00e1n una mujer puede someter su cuerpo a sucesivas operaciones, buscando hacer suyo el atributo de la deseabilidad en s\u00ed, aunque su cuerpo no vaya a ser visto desnudo por ning\u00fan otro, ni vaya a gozar nunca de las caricias de nadie.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> En efecto, no se puede pensar que toda mujer que le copia el vestido a la otra o se peina igual, sea para ocupar su lugar frente al deseo de un hombre; a m\u00ed me has recordado la situaci\u00f3n de Dora, la Se\u00f1ora y el Se\u00f1or K. Dora no quiere estar en el lugar de objeto de deseo exactamente, porque eso supone un riesgo, es el riesgo del deseo y eso puede dar miedo. Al contrario, me parece que<br \/>\n ah\u00ed de lo que se trata \u2014en Dora y las otras de las que hablas\u2014 es de tener el saber sobre el objeto de deseo, sin riesgo ninguno.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Alejandra Walzer<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> S\u00ed, cuando vi hasta el hartazgo todos estos anuncios de productos cosm\u00e9ticos, me provocaba la misma asociaci\u00f3n que a Mar\u00eda-Cruz, aparentemente se trata de escenas en las que una mujer le dice a otras cual es el secreto de su feminidad o de ser bonita, el problema es que el mercado con el exceso de productos, pretende responder a esa pregunta con un bote de crema, con lo cual la frustraci\u00f3n est\u00e1 garantizada, porque como dec\u00eda Freud de la transferencia, no se puede convocar a los demonios del infierno, para luego no responderles \u2026<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> S\u00ed, para despedirles sin haberlos interrogado. Y lo que pasa es que esa frustraci\u00f3n del objeto, es una de las garant\u00edas de su \u00e9xito.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Alejandra Walzer<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> La publicidad, al presentarnos relatos sobre c\u00f3mo conseguir la felicidad, pone el dedo en la llaga, pues evidentemente no es a trav\u00e9s de los objetos de consumo desde donde se puede responder a esto. As\u00ed es como esa apelaci\u00f3n mercantil, esa promesa de felicidad, acaba educando consumidores cada vez m\u00e1s compulsivos. La escritora argentina Beatriz Sarlo dice que estamos en una \u00e9poca en la que somos coleccionistas al rev\u00e9s: en vez de coleccionar objetos, coleccionamos actos de consumo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Elocuentemente, es precisamente en el contexto de la naciente sociedad de consumo, en el que aparece la apuesta del psicoan\u00e1lisis marcada por la convicci\u00f3n de que, a esa demanda de felicidad, no s\u00f3lo no se puede responder con los objetos de consumo, sino que no se puede responder en absoluto. Convicci\u00f3n a partir de la cual con su pr\u00e1ctica ofrece no una nada, como se\u00f1alan Roque y Bernard, sino un vac\u00edo (si es que un vac\u00edo es la especie de cosas que se puede \u201cofrecer\u201d) el vac\u00edo en que consiste el objeto como causa y del que es testimonio el deseo de analista.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Roque Hern\u00e1ndez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>A prop\u00f3sito del acto de consumo, recuerdo una frase acerca del acto anal\u00edtico: \u201cel acto anal\u00edtico es una des-pasi\u00f3n\u201d. Mientras el acto de consumo estar\u00eda regido por una frase que ser\u00eda: \u201chay objeto, es todo\u201d, el acto anal\u00edtico se regir\u00eda por otra frase \u201cno hay objeto, es todo\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Yolanda Silva<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Me voy a permitir una peque\u00f1a an\u00e9cdota: mi hija de cuatro a\u00f1os estaba muy nerviosa por la cuesti\u00f3n de los Reyes Magos, ya que pod\u00eda pedir cinco cosas. Despierta una noche a las tres de la ma\u00f1ana, y dice: \u201cMam\u00e1, quiero, quiero, quiero\u2026 \u00bfQu\u00e9 quiero mami?\u201d, \u00a1termina preguntando!<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Otra an\u00e9cdota: cuando una madre dec\u00eda a su ni\u00f1a qu\u00e9 quer\u00eda para merendar, \u00e9sta le preguntaba qu\u00e9 hab\u00eda y la madre le dec\u00eda: hay galletas, chocolate, yogur, a lo que la hija contestaba siempre no, no, no, hasta que la madre le dec\u00eda \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres entonces?\u00bb; y la ni\u00f1a respond\u00eda: \u00abEs que quiero de lo que no hay, mam\u00e1\u00bb, as\u00ed que la madre se desesperaba y la hija se hizo psicoanalista. Es como si dijera: no me enga\u00f1es con los objetos, cuando t\u00fa sabes que se trata de un vac\u00edo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Bernard Br\u00e9mond<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Cinco objetos quiere decir que hay un sexto, un s\u00e9ptimo y un octavo que no tendr\u00e1s: hay un l\u00edmite. Tu historia, Mar\u00eda-Cruz, es parecida porque cuando la madre hace la lista de lo que hay, hace aparecer lo que no hay; no s\u00e9 lo que opin\u00e1is vosotros, pero me parece que en nuestros d\u00edas los efectos del mercado van m\u00e1s bien hacia la eliminaci\u00f3n del objeto que no hay, como un borramiento de esta dimensi\u00f3n: no hay objeto que no hay, ya que el objeto que no hay hoy, ma\u00f1ana lo habr\u00e1.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>El mercado amenaza con que puede eliminar el deseo, por eso angustia tanto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Bernard Br\u00e9mond<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>S\u00ed; es del lado de la amenaza, es una amenaza \u2026<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Es decir, que m\u00e1s all\u00e1 de que, efectivamente, ya sabemos que no hay el objeto, se pueden jugar las cosas de una manera muy perversa, \u00abhaciendo creer que\u00bb; por ejemplo, haciendo entrar a gente en quir\u00f3fanos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>S\u00ed; y haciendo como si ese objeto existiera, el discurso del mercado viene a decirnos: \u00absi no eres lo suficientemente bella, lo suficientemente exitoso o lo suficientemente feliz es porque no quieres; si no gozas lo bastante, es tu culpa\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Roque Hern\u00e1ndez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Yo lo que escuchaba en la ni\u00f1a es un: quiero, quiero, quiero\u2026 \u00bfY eso qu\u00e9 es? Ah\u00ed est\u00e1 el vac\u00edo, es su esbozo de construcci\u00f3n tomando al otro como Otro, y es ah\u00ed donde el publicista vendr\u00eda a obturar con un objeto, sancionando: \u201clo que t\u00fa quieres es esto\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Yolanda Silva<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Como si se pudiera saber, \u00bfno?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Roque Hern\u00e1ndez<\/span><\/strong><span>:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span> Tambi\u00e9n pensaba en el modo en que en estos tiempos se articula lo Real, lo Simb\u00f3lico y lo Imaginario, en relaci\u00f3n con lo que plantea Alejandra de que el objeto queda implantado. Como si algo del afuera, como si algo del objeto y del espacio transicional de Winnicott se lo hubiera barrido; \u201cte voy a decir lo que t\u00fa quieres y adem\u00e1s te lo voy a meter en el cuerpo\u201d, se interviene en lo real del cuerpo sin un tiempo de elaboraci\u00f3n y borrando todo cuanto tiene que ver con el riesgo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Alejandra Walzer<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>En la narrativa publicitaria est\u00e1 abolida una de las partes del relato tradicional, y eso, desde luego, lo altera todo. El relato tradicional tiene un inicio, un desarrollo y un desenlace, en cambio, los anuncios publicitarios cuentan una historia en la que el desarrollo est\u00e1 pr\u00e1cticamente abolido. El spot nos cuenta c\u00f3mo se consigue la satisfacci\u00f3n a trav\u00e9s de un objeto, y todo ello sin esfuerzo y sin dilaci\u00f3n, no hay trabajo ni tiempo de espera. Se presenta un problema y su soluci\u00f3n inmediata que siempre es el consumo de un producto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Los objetos se presentan como si estuvieran dotados de la capacidad de colmar el deseo de manera inmediata. Seg\u00fan se\u00f1ala Jos\u00e9 Miguel Marinas en su libro <em>La Ciudad y la Esfinge<\/em>: el contexto \u00e9tico del psicoan\u00e1lisis, dicha inmediatez es propia del simulacro; una caracter\u00edstica de la sociedad de consumo contempor\u00e1nea que estaba ausente en la sociedad de producci\u00f3n que le antecede. Si bien, con el fetichismo de la mercanc\u00eda que aparece en la sociedad de producci\u00f3n se oculta el proceso productivo y sus agentes, ahora, con el simulacro de la sociedad de consumo, adem\u00e1s se oculta al propio sujeto consumidor y su deseo incolmable.<\/span><\/p>\n<p><span>Y bueno, no s\u00e9 si alguien m\u00e1s quisiera comentar algo pues el tiempo se nos acaba aunque, la verdad, yo me quedo<br \/>\ninsatisfecha \u2026<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Mar\u00eda-Cruz Estada<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Es lo suyo&#8230; <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span>Adriana Fl\u00f3rez<\/span><\/strong><span>: <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span>Bueno, pues entonces, aunque con ganas de continuar, no queda m\u00e1s que volver a agradecer vuestra valiosa participaci\u00f3n en nombre de An\u00e1lisis Freudiano.<\/span><\/p>\n<ul>\n<li>Superior<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2005 &#8211; Mesa Redonda Madrid LA PRENSA DE AN\u00c1LISIS FREUDIANO N\u00b0 11 Mesa Redonda Madrid &nbsp; Coordinadora : Adriana Fl\u00f3rez, psicoanalista, miembro d\u2019Analisis freudiano (Madrid) &nbsp; Participantes : Bernard Br\u00e9mond, psicoanalista, miembro d\u2019Analisis freudiano (Nantes) Mar\u00eda Cruz Estada psicoanalista, miembro d\u2019Analisis freudiano (Madrid) Roque Hern\u00e1ndez (psicoanalista, miembro d\u2019Analisis freudiano, directeur du Centro de Orientaci\u00f3n Sociolaboral [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,153],"tags":[],"class_list":["post-132","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tables-rondes","category-madrid"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4659,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132\/revisions\/4659"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}