{"id":2373,"date":"2017-12-21T10:19:43","date_gmt":"2017-12-21T09:19:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/?p=2373"},"modified":"2017-12-21T10:19:43","modified_gmt":"2017-12-21T09:19:43","slug":"anna-konrad-la-curacion-analitica-del-dano-en-la-vida-cotidiana-del-sujeto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2017\/12\/21\/anna-konrad-la-curacion-analitica-del-dano-en-la-vida-cotidiana-del-sujeto\/","title":{"rendered":"Anna Konrad &#8211; La curaci\u00f3n anal\u00edtica del da\u00f1o en la vida cotidiana del sujeto"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Par\u00eds, octubre de 2017<\/p>\n<p align=\"justify\">Titulando as\u00ed mi presentaci\u00f3n: <i>La curaci\u00f3n anal\u00edtica del da\u00f1o en la vida cotidiana del sujeto,<\/i> pretend\u00eda hablar de las soluciones que puede brindar el psicoan\u00e1lisis al problema de la insatisfacci\u00f3n tal y como se presenta en la histeria, una neurosis especialmente dedicada y consagrada a dicho estado afectivo. Histeria, muy vapuleada en nuestros d\u00edas, ya que de nuevo, despu\u00e9s de que el psicoan\u00e1lisis arrojase algo de luz sobre ella, se oculta en los tratamientos y comprensiones muy extendidas bajo el tupido velo del sufrimiento f\u00edsico de los dolores, en las ci\u00e9nagas de los trastornos de la sexualidad plena que constituye al parecer una de las necesidades de nuestra buena salud, bajo cualquier forma imaginable de discrepancia con respecto a las satisfacciones que se consideran normales y, en especial, en las angustias y las depresiones.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un largo recorrido de analizante me ha llevado a replantearme la cuesti\u00f3n de la satisfacci\u00f3n (de la insatisfacci\u00f3n) en pleno n\u00facleo de la neurosis en donde se presenta como una idea de lo que se mantiene en la repetici\u00f3n neur\u00f3tica y se opone a un desenlace satisfactorio. \u00bfAcaso la insatisfacci\u00f3n en la histeria se inspira en la realidad confrontada en el marco del an\u00e1lisis, una realidad sexual en donde la relaci\u00f3n esperada nunca llega, en donde el goce mora siempre en otro sitio, en donde resulta in\u00fatil o incluso peligroso tratar de atraparlo? \u00bfLas ficciones, novelas, teor\u00edas que inspira la neurosis sobre su drama particular, sobre la comedia representada a costa de sacrificios impuestos en la repetici\u00f3n, son acaso reales? \u00bfO acaso son solo plausibles y cabe preguntarse qu\u00e9 se puede hacer con ellos? \u00bfHasta qu\u00e9 punto el propio s\u00edntoma es analizable? \u00bfEs necesario, exigible, posible analizarlo completamente? \u00bfLa dial\u00e9ctica insatisfacci\u00f3n-satisfacci\u00f3n, que tiene que ver desde Lacan con la relaci\u00f3n del sujeto con el goce, es acaso una puerta de entrada para preguntarse c\u00f3mo se puede uno desprender del magnetismo ejercido por su quintaesencia, el <i>penisneid,<\/i> por tomar el caso de la mujer, la envidia del pene? Freud no vacila a la hora de asignar dicho nombre a lo que est\u00e1 en juego para ella en los fines de an\u00e1lisis dif\u00edciles, pero me parece m\u00e1s acertado ampliarlo a todos.<\/p>\n<p align=\"justify\">En su escrito <i>An\u00e1lisis terminable e interminable <\/i>(1937), Freud insiste mucho en el aspecto cuantitativo dentro de la metapsicolog\u00eda de la cuesti\u00f3n del final del an\u00e1lisis<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Las reca\u00eddas en la neurosis en el transcurso de la vida vienen determinadas por un repunte en el poder de las pulsiones que ya no pueden controlar las fuerzas represoras, lo que demuestra que el an\u00e1lisis no hab\u00eda finalizado. Es esta misma energ\u00eda lo que alienta la reivindicaci\u00f3n contraria al analista, contraria a la curaci\u00f3n en los casos que se toman como ejemplo de an\u00e1lisis interminable. Ya sean los sucesos de la vida, un nuevo trauma, una incitaci\u00f3n procedente del ciclo biol\u00f3gico, la fuerza constitutiva de las pulsiones o los defectos del yo lo que subyace en el exceso de esta exigencia pulsional, Freud subraya el aspecto cuantitativo en la relaci\u00f3n de fuerza para, dice \u00e9l, restablecer los derechos desde el punto de vista econ\u00f3mico. Pero da a entender con ello que dichas reca\u00eddas habr\u00edan podido no producirse, que esos finales de an\u00e1lisis habr\u00edan podido no verse obstaculizados\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Freud no hace constar ninguna modalidad program\u00e1tica para la curaci\u00f3n de la neurosis. Afirma: \u00ab\u00a0En lugar de investigar c\u00f3mo se realiza una curaci\u00f3n por el psicoan\u00e1lisis (una cuesti\u00f3n que creo que ha sido ya suficientemente elucidada), la pregunta deber\u00eda referirse a cu\u00e1les son los obst\u00e1culos que se hallan en el camino de tal curaci\u00f3n\u00a0\u00bb <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Este escrito, que se presenta tambi\u00e9n como un homenaje a su amigo Ferenczi, parece llevarnos a pensar que el principal obst\u00e1culo en el camino de la curaci\u00f3n es la histeria. Es la objeci\u00f3n que la histeria opone a la curaci\u00f3n cuando se niega a contentarse con los resultados, incluso sustanciales, que ha obtenido. Se niega a utilizarlos para afrontar las pruebas de la vida, reclamando al analista un resultado m\u00e1s completo. Quiere el falo, retomando el t\u00e9rmino lacaniano del pene que envidia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por otra parte, nos dice Freud, \u00ab\u00a0Si la fuerza del instinto es excesiva, el yo maduro, ayudado por el an\u00e1lisis, fracasa en su tarea de igual modo que el yo inerme fracas\u00f3 anteriormente\u00a0\u00bb <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. Y como el caso de una fuerza del instinto excesiva remite al \u00ab\u00a0factor cuantitativo, que tan f\u00e1cilmente se pasa por alto \u00bb, podemos afirmar, citando a Freud, que \u00ab\u00a0el psicoan\u00e1lisis, al pretender curar las neurosis por la obtenci\u00f3n del control sobre el instinto, tiene siempre raz\u00f3n en la teor\u00eda, pero no siempre en la pr\u00e1ctica. \u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed pues, por un lado, el yo freudiano se planta y rechaza la curaci\u00f3n y, por otro, fracasa en una labor demasiado dif\u00edcil.<\/p>\n<p align=\"justify\">En cualquier caso, su queja consiste en que se le deje en una situaci\u00f3n insatisfactoria.<\/p>\n<p align=\"center\">\uf077<\/p>\n<p align=\"justify\">La hist\u00e9rica no ha meditado la frase con la que Christiane Lac\u00f4te-Destribat resume la \u00ab\u00a0simplificaci\u00f3n\u00a0\u00bb en la que se encierra, en el art\u00edculo <i>Goce<\/i> del diccionario de psicoan\u00e1lisis de Roland Chemama: \u00ab\u00a0el goce humano est\u00e1 irreductiblemente marcado por la falta y no por la plenitud, sin que esto dependa s\u00f3lo de la problem\u00e1tica de la satisfacci\u00f3n o la insatisfacci\u00f3n -simplificaci\u00f3n propuesta por la histeria-.\u00a0\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfC\u00f3mo se presenta y se aprehende entonces en el an\u00e1lisis este goce humano que no puede reducirse a la satisfacci\u00f3n o a la insatisfacci\u00f3n? Si admitimos que el desagrado es una tensi\u00f3n relacionada con una trama lenguajera en la que el sujeto trata de repetir un movimiento hacia una satisfacci\u00f3n, su goce reside en la satisfacci\u00f3n hacia la que tiende y que imagina, al mismo tiempo que experimenta desagrado. Su goce es m\u00e1s ese desagrado que cualquier tipo de satisfacci\u00f3n. Presa del goce del desagrado, el sujeto concibe el lugar del goce del Otro como una plataforma celeste en donde podr\u00eda hallar la satisfacci\u00f3n y que podr\u00eda alcanzar. Para ello, necesita acceder al saber del Otro. Todo an\u00e1lisis se desarrolla en pos de un saber cuyo lugar es el Otro, acompa\u00f1ado por el analista.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nestor Braunstein nos presenta en un escrito titulado <i>El saber en la histeria (\u00ab\u00a0sabismo\u00a0\u00bb)<\/i>, con una pintoresca descripci\u00f3n, los altibajos y tribulaciones de la b\u00fasqueda de esta \u00faltima en la transferencia, cuando el saber se convierte en el desaf\u00edo de un enfrentamiento con el analista identificado como su titular y poseedor<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Al dirigirse a su analista como Amo o como Profesor, exponiendo todos los callejones sin salida de estas posiciones identificadas, se nos narra una transferencia pasional en la que el discurso del analista trata a duras penas retomar el control. La insatisfacci\u00f3n, la reivindicaci\u00f3n, la lucha, la agresi\u00f3n se dan cita en este escrito narrativo en el que una transferencia negativa exacerbada confluye con un amor de transferencia pasional produciendo un efecto casi c\u00f3mico. Por muy vivo e impactante que resulte este escrito, creo que cabe se\u00f1alar que en una transferencia, no todo tiene que ver con la pasi\u00f3n intratable de la hist\u00e9rica; el analista tambi\u00e9n le echa aceite al fuego. Pero presenta la ventaja de exponer sin flaquear la loca carrera en la que se aventura la pareja analizante-analista. Todo el desarrollo est\u00e1 orientado por la cuesti\u00f3n del deseo del analista. Subraya e ilustra as\u00ed la necesidad estructural de la ausencia de soluci\u00f3n para la insatisfacci\u00f3n que el deseo exige colmar y mantener al mismo tiempo.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el apartado consagrado a la conclusi\u00f3n, Nestor Braunstein nos invita a pensar que \u00ab\u00a0[el] problema, para decirlo en resumen, es el de pasar del saber como objeto del fantasma al saber de la estructura como verdad del discurso del analista\u00a0\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a> Se podr\u00eda decir tambi\u00e9n: del analizante. Ese saber como objeto del fantasma era lo que estaba en juego en la relaci\u00f3n transferencial pasional. \u00bfPero qu\u00e9 puede ser el saber de la estructura m\u00e1s all\u00e1 del saber del analista? No existe un saber de la estructura disociable del efecto de verdad de su reconocimiento. De lo contrario, desembocar\u00edamos en un saber positivo sobre el inconsciente. Podr\u00edamos saber qui\u00e9n es la hist\u00e9rica. El propio N. Braunstein subrayaba el a\u00f1o pasado en el Congreso de Analyse Freudienne que Lacan nunca habl\u00f3 de la neurosis, la psicosis y la perversi\u00f3n en tanto que estructuras cl\u00ednicas estancas que transformasen al neur\u00f3tico, al psic\u00f3tico y al perverso en sujetos-objeto.<\/p>\n<p align=\"center\">\uf077<\/p>\n<p align=\"justify\">La estructura es, en mi opini\u00f3n, la experiencia de \u00ab\u00a0c\u00f3mo van las cosas\u00a0\u00bb en el an\u00e1lisis. En el avance de este \u00faltimo, no se da con el goce prometido y, en su lugar, se presenta un goce no convocado, doloroso, imposible de gestionar. Los proyectos anhelados fracasan y la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo se repite este fracaso adquiere, a fuerza de plantearse una y otra vez, una nueva dimensi\u00f3n. Est\u00e1 la cuesti\u00f3n de lo que significa, pero ante todo la experiencia de la diferencia a la que la repetici\u00f3n confronta al individuo, ya que pese a que se repite, nunca se trata de lo mismo. Conduce a los l\u00edmites y a la precariedad del sentido, a las condensaciones imaginarias, al descubrimiento renovado y siempre cambiante del deseo del sujeto como deseo del Otro. Se vislumbra la estructura ya que en numerosas ocasiones el proyecto que ha construido la transferencia y el objeto del fantasma en esta no se ha alcanzado, pero se ha podido decir algo de todo ello. Es entonces cuando surge el momento decisivo del final del an\u00e1lisis en el cual acaso nunca falten algunas de las im\u00e1genes transgresoras y violentas tan presentes en el escrito de Braunstein sobre el \u00ab\u00a0sabismo\u00a0\u00bb de la hist\u00e9rica. Freud lo evoca calificando sin ambages dicho momento para la mujer mediante el <i>penisneid<\/i>. Tengo la sensaci\u00f3n de que no es posible salir de \u00e9l con la convicci\u00f3n de haber hecho el trabajo que hab\u00eda que hacer. El fallo del falo anhelado implica la ca\u00edda del objeto que deseaba ser en el deseo y para el goce del Otro. La consecuencia no puede ser callada. Nadie puede aceptar una p\u00e9rdida de tal magnitud sin rebelarse: el propio valor narcisista y sexual. En el panorama amoroso de la transferencia en donde ha aprendido a reconocerse y a curar su desgracia neur\u00f3tica, el sujeto se siente ahora enga\u00f1ado y devastado. Ahora es cuando pueden surgir, tal y como los evoca Freud al t\u00e9rmino de <i>An\u00e1lisis terminable e interminable<\/i>, \u00ab\u00a0graves episodios de depresi\u00f3n debidos a una convicci\u00f3n interna de que el an\u00e1lisis de nada servir\u00e1 y que nada puede hacerse para ayudarla\u00a0\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. Este momento de la partida anal\u00edtica se proyecta afortunadamente en otro marco, que apela a otra respuesta, la del psicoan\u00e1lisis, el cual se supone que siempre puede decir algo m\u00e1s sobre el inconsciente y, por consiguiente, que puede responder algo al analizante, m\u00e1s all\u00e1 del naufragio de su amor en la transferencia.<\/p>\n<p align=\"center\">\uf077<\/p>\n<p align=\"justify\">Freud imprimi\u00f3 a toda cuesti\u00f3n de estructura en el \u00e1mbito del psicoan\u00e1lisis su apego por la fase f\u00e1lica de cara y contra todas las objeciones que se le plantearon a este respecto. Se mantuvo en su posici\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n de un \u00fanico \u00f3rgano genital de referencia para ambos sexos, que puede faltarle desde el comienzo a ellas o luego a ellos. Esta exigencia freudiana de una diferencia elevada a lo universal, producida por lo universal de la diferencia sexual sigue siendo, en mi opini\u00f3n, una contribuci\u00f3n psicoanal\u00edtica para que \u00ab\u00a0hombre\u00a0\u00bb y \u00ab\u00a0mujer\u00a0\u00bb formen significantes en la cultura, vectores de subjetividad y no ya designaciones de subcategor\u00edas biol\u00f3gicas que algunos querr\u00edan ver en s\u00ed mismos. La persistencia de la experiencia anal\u00edtica, su no desaparici\u00f3n a\u00fan a d\u00eda de hoy por p\u00e9rdidas y beneficios en todas las psicoterapias, ni su absorbci\u00f3n en las psicolog\u00edas y en todo lo que ha pretendido explicar y resolver la queja de no poder vivir su sexo, procede originalmente de esta posici\u00f3n de Freud que nunca quiso dar su brazo a torcer en estos oscuros y delicados asuntos de colita y de p\u00e9rdida, tanto para la ni\u00f1a como para el ni\u00f1o, del \u00fanico \u00f3rgano que cuenta, el falo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Podemos leer, no obstante, en Freud, en <i>Introducci\u00f3n del narcisismo<\/i> (1914), que en ciertas neurosis, el complejo de castraci\u00f3n parece no desempe\u00f1ar ning\u00fan papel\u2026 N. Braunstein lo subraya en un art\u00edculo titulado <i>Edipo vien\u00e9s<\/i> como una ocasi\u00f3n perif\u00e9rica en la que Freud se echa para atr\u00e1s en cuanto a la necesidad estructural de la castraci\u00f3n.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a> Braunstein lo recuerda para recalcar todav\u00eda m\u00e1s patente esa necesidad dentro de su lectura de la obra freudiana, en la que ve una gran construcci\u00f3n con varias entradas en la que el Edipo, que interviene precozmente, no deja de hundirse, mientras que la castraci\u00f3n se va elevando para convertirse en la mism\u00edsima roca con la que topa el psicoan\u00e1lisis en <i>An\u00e1lisis terminable et interminable<\/i>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Braunstein plantea que el Edipo de Freud ocupa el lugar de lo inanalizado del fundador del psicoan\u00e1lisis. No es el primero en hacerlo; recordemos que Lacan ofrec\u00eda entre otros ejemplos de sinthome \u00ab\u00a0el complejo de Edipo para Freud\u00a0\u00bb. En opini\u00f3n de Braunstein, el individuo Freud nunca \u00ab\u00a0se separ\u00f3\u00a0\u00bb de su madre. \u00c9l mismo es Edipo culpable del crimen, de la transgresi\u00f3n; ha matado a su padre, se ha casado con su madre. De ah\u00ed proceden las descripciones freudianas ideales del amor madre-hijo, el \u00fanico amor que puede tener ese grado de pureza, de plenitud, de ausencia de hostilidad. Freud deforma incluso la obra de S\u00f3focles para utilizarla en su proyecto: en realidad, y contrariamente a lo que nos dice de ello, al principio de la tragedia, Yocasta, la madre, y no Layo, el padre, es quien env\u00eda al ni\u00f1o a exponerse y morir. Al final, la muerte de Yocasta se debe tanto a Edipo como a ella misma, ya que no solo no le impide suicidarse, sino que apresura hacia sus apartamentos pu\u00f1al en mano.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a name=\"_GoBack\"><\/a> El proyecto del Edipo freudiano girar\u00eda pues en torno a ese ideal de amor madre-hijo, del que podemos observar que colma tambi\u00e9n lo imaginario con una plenitud y una felicidad sin par. Lo cual implica para la mujer, como podemos observar, un destino totalmente orientado dentro de la ecuaci\u00f3n pene-ni\u00f1o. La plenitud-satisfacci\u00f3n en su hijo var\u00f3n remite a la mujer a la insatisfacci\u00f3n en todos los dem\u00e1s \u00e1mbitos. El fracaso tan frecuente en la construcci\u00f3n de la sexualidad femenina en el que Freud insiste a lo largo de su art\u00edculo <i>Sobre la sexualidad femenina<\/i>, la sensaci\u00f3n que desprende dicho escrito de que la civilizaci\u00f3n no le ofrece, a fin de cuentas, casi nada a la mujer, puede interpretarse, en mi opini\u00f3n, como una constataci\u00f3n del fracaso de ese ideal, en 1931. Vemos as\u00ed hundirse el Edipo freudiano junto con el ideal que lo sustentaba.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al descifrar N. Braunstein un avance de la castraci\u00f3n, una curva ascendente habida cuenta de la importancia decreciente atribuida al complejo de Edipo en la obra freudiana, subraya as\u00ed el progreso de la liberaci\u00f3n significante del falo, de la l\u00f3gica simb\u00f3lica de sus transposiciones, de los intercambios que regulan estas posibilidades en el transcurso de la vida y desembocamos finalmente en un psicoan\u00e1lisis ordenado por la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Este orden de la castraci\u00f3n es, en mi opini\u00f3n, indispensable, pero tambi\u00e9n insuperable en el marco del psicoan\u00e1lisis, tanto en la teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica. M\u00e1xime cuando la curaci\u00f3n de la neurosis interviene y cuando el estrecho horizonte de la satisfacci\u00f3n-insatisfacci\u00f3n en el principio de realidad se ampl\u00eda al campo del goce que Lacan reclamaba como campo lacaniano.<\/p>\n<p align=\"center\">\uf077<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfC\u00f3mo puede organizarse el goce del analizante, al t\u00e9rmino de un psicoan\u00e1lisis ordenado en torno a la castraci\u00f3n al hilo de la exigencia freudiana, de otra manera que no sea en los s\u00edntomas en los que se concentr\u00f3 hasta entonces? \u00bfC\u00f3mo puede dejar de da\u00f1arlo por su exceso, sus atajos, cuando el sujeto se ve reducido al silencio y la imposibilidad de desprenderse de las mieles y suplicios que le inflige en un tiempo que se diluye? La palabra goce sugiere una promesa y una v\u00eda hacia un desvanecimiento deseado. Esta palabra apunta tambi\u00e9n a un saber sobre el goce, una ciencia del goce. \u00bfQui\u00e9n posee dicho saber? Si lo posee, posee tambi\u00e9n el goce. El an\u00e1lisis es un proceso de desembrujo del goce del Otro: un goce que coincide con las ficciones en las que se cree en \u00e9l en el Otro. Estas son en s\u00ed mismas, goce, epopeya, saga, romance, historias l\u00fagubres y c\u00f3micas\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Si nos centramos en una obra del mismo autor, Nestor Braunstein, <i>El goce, un concepto lacaniano<\/i>, podremos quiz\u00e1s avanzar en lo que respecta a este pasaje en el an\u00e1lisis entre la \u00f3rbita de la insatisfacci\u00f3n y el campo del goce<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>. Podremos de paso, tal vez, entender mejor el goce y su relaci\u00f3n con la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">El autor plantea el goce como procedente en su origen de la pena y el dolor frente a la Cosa innombrable, esa p\u00e9rdida original que nunca se podr\u00e1 conocer. El goce tira para adelante, inagotable combustible que brota de la alarma original de la vida humana sumida en el lenguaje, el cual prohibir\u00e1 para siempre el goce de la Cosa. La intervenci\u00f3n de la operaci\u00f3n metaf\u00f3rica instaura una falta que asumir\u00e1 una organizaci\u00f3n de lo real, lo imaginario y lo simb\u00f3lico. La p\u00e9rdida a partir de ah\u00ed puede convertirse en falta. Esa falta es el falo, implica un proceso de desciframiento que es en realidad el proceso de desciframiento del goce al cual el sujeto dedicar\u00e1 toda su vida. El goce f\u00e1lico se califica como goce semi\u00f3tico para destacar su estrecha relaci\u00f3n con el lenguaje y con el proceso de desciframiento. El goce Otro, suplementario, que al autor que nos ocupa le gusta definir, tras Lacan, como goce del Otro (sexo), se halla con el goce f\u00e1lico en una relaci\u00f3n de contingencia. Puede eventualmente acompa\u00f1arlo. Pero el goce Otro de por s\u00ed no es algo que pueda considerarse por s\u00ed mismo sin la dimensi\u00f3n del goce f\u00e1lico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Estos goces definen al sujeto en su relaci\u00f3n con la sexuaci\u00f3n. Constituyen \u00ab\u00a0su\u00a0\u00bb goce y no son por definici\u00f3n completos, no son el goce m\u00edtico que promete el fantasma. En cuanto al goce del Otro, de aquel cuya consistencia se basa en la creencia que el sujeto tiene de \u00e9l, religi\u00f3n, saber, psicoan\u00e1lisis, psicoanalista, madre, padre, etc., el sujeto se sirve de \u00e9l para desplegar las figuras en las cuales se convierte en objeto de este, como lo hacen sus procedimientos en la transferencia anal\u00edtica. Braunstein subraya al comienzo de su obra que si el deseo es dial\u00e9ctico -siendo el deseo del sujeto el deseo del Otro- los goces est\u00e1n en juego en una l\u00f3gica de oposici\u00f3n. El goce del sujeto no es el goce del Otro.<\/p>\n<p align=\"justify\">Opino pues que es imposible asumirse como sujeto del goce del Otro, pero que es posible hacerlo como sujeto del de uno mismo. De hecho, es el sentido de la responsabilidad de cara al inconsciente de uno mismo. Por \u00faltimo, el goce del sujeto es semi\u00f3tico y f\u00e1lico, el goce suplementario del Otro (sexo) puede acompa\u00f1arlo. Sin la relaci\u00f3n con la represi\u00f3n que se articula con el goce f\u00e1lico, el goce no es m\u00e1s que un horizonte m\u00edtico e imaginario o bien la realidad del objeto en el goce del Otro. Pero la disociaci\u00f3n radical con respecto de cualquier concordancia con una adaptaci\u00f3n en un principio de realidad es lo que ante todo confiere al goce humano un car\u00e1cter extra\u00f1a y parad\u00f3jicamente omnipresente. Lo cual nos llevar\u00eda a concluir que la elaboraci\u00f3n de la represi\u00f3n y sus consecuencias sigue siendo la tarea insuperable del psicoan\u00e1lisis en la neurosis y el \u00fanico medio para curarla.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab\u00a0La rectificaci\u00f3n con posterioridad del proceso represivo originario, la cual pone t\u00e9rmino al hiperpoder del factor cuantitativo, ser\u00eda entonces la operaci\u00f3n genuina de la terapia anal\u00edtica\u00a0\u00bb, afirma Freud en <i>An\u00e1lisis terminable e interminable<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/i> El hiperpoder del factor cuantitativo nos remite al desagrado y al goce y la rectificaci\u00f3n anal\u00edtica de la represi\u00f3n a su limitaci\u00f3n. Nos hallamos pues en el \u00e1mbito del goce f\u00e1lico, del orden de la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"center\">\uf077<\/p>\n<p align=\"justify\">El psicoan\u00e1lisis parece decirnos: no, no domar\u00e1s tu goce. Como mucho, lo ver\u00e1s limitado por la represi\u00f3n por un lado, suplementario y contingente por otro. El goce ha reducido pues sus pretensiones imaginarias desde el paroxismo del <i>penisneid <\/i>en el que parec\u00eda complacerse ampliamente en la insatisfacci\u00f3n. El paso de esa \u00ab\u00a0roca original\u00a0\u00bb no tiene nada de innovaci\u00f3n. Se ha contentado con seguir la tarea que se le atribuye desde siempre al an\u00e1lisis. Su resultado es tan solo la forma especial que tiene el an\u00e1lisis de salir de la reivindicaci\u00f3n de una satisfacci\u00f3n imposible perpetuando la facilitaci\u00f3n del deseo que lleva practicando desde hace ya mucho tiempo.<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a><sup><\/sup> S. Freud, <i>L\u2019analyse avec fin et l\u2019analyse sans fin<\/i> in <i>R\u00e9sultats, id\u00e9es, probl\u00e8mes II 1923-1938<\/i>, Puf, 1985.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a><sup><\/sup> <span lang=\"en-US\"><i>Ibid<\/i><\/span><span lang=\"en-US\">., p236.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a><sup><\/sup> <span lang=\"en-US\"><i>Ibid<\/i><\/span><span lang=\"en-US\">., p245.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a><sup><\/sup> <span lang=\"en-US\"><i>Ibid.<\/i><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a><sup><\/sup> R. Chemama, B. Vandermersch, <i>Dictionnaire de la Psychanalyse<\/i>, Larousse, 2009, p.300.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a><sup><\/sup> N. A. Braunstein, <i>Depuis Freud, apr\u00e8s Lacan, d\u00e9construction dans la psychanalyse<\/i>, Point hors ligne, Eres, 2008, p.167.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a><sup><\/sup> <span lang=\"en-US\"><i>Ibid.<\/i><\/span><span lang=\"en-US\">, p.177.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a><sup><\/sup> Op. Cit., p. 268.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote9\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a><sup><\/sup> N. A. Braunstein, <i>Depuis Freud, apr\u00e8s Lacan, d\u00e9construction dans la psychanalyse<\/i>, Point hors ligne, Eres, 2008, p. 85.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote10\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a><sup><\/sup> N. A. Braunstein, <i>La jouissance, un concept lacanien<\/i>, Point hors ligne, Eres, 1992.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote11\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a><sup><\/sup> Op. Cit., p.242.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Par\u00eds, octubre de 2017 Titulando as\u00ed mi presentaci\u00f3n: La curaci\u00f3n anal\u00edtica del da\u00f1o en la vida cotidiana del sujeto, pretend\u00eda hablar de las soluciones que puede brindar el psicoan\u00e1lisis al problema de la insatisfacci\u00f3n tal y como se presenta en la histeria, una neurosis especialmente dedicada y consagrada a dicho estado afectivo. 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