{"id":2912,"date":"2019-02-07T22:05:06","date_gmt":"2019-02-07T21:05:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/?p=2912"},"modified":"2019-02-08T22:13:05","modified_gmt":"2019-02-08T21:13:05","slug":"philippe-woloszko-la-reminiscencia-un-ensayo-general-en-singular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2019\/02\/07\/philippe-woloszko-la-reminiscencia-un-ensayo-general-en-singular\/","title":{"rendered":"Philippe Woloszko -La reminiscencia : un ensayo general en singular"},"content":{"rendered":"<p>Par\u00eds, 29 de septiembre del 2018. <\/p>\n<p>En el teatro el ensayo general es la representaci\u00f3n que precede el estreno. De este modo, el estreno es la repetici\u00f3n de una representaci\u00f3n; \u00e9sta siendo ella misma una repetici\u00f3n. Podemos pasar del teatro a la teatralidad y llegar a la histeria. Con eso explicamos el t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Ya en 1895 Freud identifica que algunos pacientes padecen de la actualizaci\u00f3n del pasado. Algunos eventos en la historia de un sujeto se repiten y provocan crisis de histeria. Esto significa que las neurosis est\u00e1n desencadenadas por el retorno del pasado en el presente, es decir por una repetici\u00f3n. El pasado no ha pasado. As\u00ed las reminiscencias aparecen como una forma de repetici\u00f3n. Esto plantea dos cuestiones que se relacionan con la noci\u00f3n de tiempo: una vinculada con el apr\u00e8s-coup, nachtr\u00e4glich, y en especial la cuesti\u00f3n de la rememoraci\u00f3n; la otra con la atemporalidad del inconsciente, en el cual los eventos no est\u00e1n organizados cronol\u00f3gicamente sino que obedecen a otra l\u00f3gica, la del significante. En aquella \u00e9poca, Freud no habla de repetici\u00f3n sino que recurre a una palabra poco usada: reminiscencia. Vale notar que Freud utiliz\u00f3 esta palabra en tres textos solamente: los estudios sobre la histeria en 1895, las cinco lecciones en 1905 y Construcciones en el an\u00e1lisis en 1937.1<br \/>\nEn 1895 Freud ya asociaba reminiscencia y repetici\u00f3n. Escribe: \u201cDescubrimos al principio, en efecto, para nuestra mayor sorpresa, que cada uno de los s\u00edntomas hist\u00e9ricos desaparec\u00eda al instante y sin regresar cuando se lograba traer a plena luz el recuerdo del episodio que lo generaba, y en la misma ocasi\u00f3n cuando se despertaba la afectividad que lo acompa\u00f1aba, y cuando despu\u00e9s de eso el paciente describ\u00eda el episodio de la manera m\u00e1s detallada posible, encontrando palabras para expresar la afectividad. Una rememoraci\u00f3n sin afectividad es casi siempre sin efecto.2\u201d La rememoraci\u00f3n no es suficiente, tambi\u00e9n se necesitan los afectos, es decir que es necesario que el sujeto reviva de manera consciente la escena reprimida, para permitir que desaparezca el s\u00edntoma. Desde luego, la inscripci\u00f3n en la memoria se realiza a trav\u00e9s de una repetici\u00f3n. Esto significa que el evento en cuesti\u00f3n no existe, no tiene sentido, sino por haber sido repetido. Se percibe aqu\u00ed el rol fundamental, en el sentido de fundador, de la repetici\u00f3n en el psiquismo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que se repite, sino el goce? El reci\u00e9n nacido repite el goce de la primera amamantaci\u00f3n de modo alucinatorio, que tiene efectos insatisfactorios. Esta insatisfacci\u00f3n representa, por lo tanto, una perdida, ya que el objeto de satisfacci\u00f3n, el seno, est\u00e1 ausente en la alucinaci\u00f3n. As\u00ed, desde la primera repetici\u00f3n (hist\u00f3rica dicen los comentadores de f\u00fatbol), se reduce el goce.<br \/>\nEn este momento de su evoluci\u00f3n, se puede decir del reci\u00e9n nacido que su goce proviene del objeto: el seno. En el momento de constituci\u00f3n del sujeto, del ser hablante, pasamos de un universo regido integralmente por el goce, es decir el principio de placer, en cuanto satisfacci\u00f3n del cuerpo, a un universo simb\u00f3lico donde la satisfacci\u00f3n es la del sujeto.3 Para restituir eso, Freud construye el mito que llama pulsi\u00f3n. La pulsi\u00f3n es, en efecto, el lugar donde se articulan cuerpo real y cuerpo del mundo simb\u00f3lico. Freud establece la pulsi\u00f3n como algo que ning\u00fan objeto puede satisfacer. En efecto, la pulsi\u00f3n gira alrededor del objeto sin alcanzarlo nunca. As\u00ed, pasamos del objeto real que satisface el goce al objeto de la pulsi\u00f3n, objeto que no se puede alcanzar, y que por lo tanto no se puede concebir sino como un objeto perdido, o m\u00e1s precisamente como objeto que ha sido perdido, es decir como objeto que solo existe, como habiendo sido perdido, en una reconstrucci\u00f3n posterior, en el apr\u00e8s-coup. Para decirlo de otra manera, el hambre se alivia con la leche del seno materno, objeto real. En cuanto a la pulsi\u00f3n, que se construye en el apr\u00e8s-coup, ya que no se puede satisfacer con el objeto real, solo puede ser satisfecha con un objeto simb\u00f3lico.  As\u00ed, si el paso al universo simb\u00f3lico produce una perdida, que consiste en algo que puede satisfacer el goce, este algo que podr\u00e1 ser simbolizado, es decir subjetivado, por un objeto, es el objeto perdido. El mundo simb\u00f3lico, el del significante, ya no se refiere al goce sino a la pulsi\u00f3n, la cual no puede ser satisfecha por ning\u00fan objeto. Esta perdida, que es una perdida de satisfacci\u00f3n, una perdida de goce, es aprehendida por el sujeto, por lo tanto subjetivada, como una perdida de objeto. Este objeto, Lacan lo nombr\u00f3 objeto a. Desde luego, este objeto a representa a la vez la perdida de goce y el objeto del deseo. <\/p>\n<p>Hay un elemento que hay que resaltar en este asunto: cuando el ni\u00f1o llega a habitar el lenguaje, cualquier incidencia del goce desaparece y lo \u00fanico que puede saber de eso se efect\u00faa a partir de los efectos de la perdida de goce, por consiguiente de una perdida del objeto a (en cuanto plus-que-goce). El goce es necesariamente fuera del lenguaje, luego inconsciente.<br \/>\nEn efecto, el goce como tal es sin discontinuidad, siguiendo en eso el principio de placer. La discontinuidad se manifiesta bajo la forma de una perdida de goce (o de un exceso de goce en el cual el sujeto se disuelve).  Para el sujeto, el goce no se puede representar sino mediante el objeto a, plus-de-goce. El goce no se manifiesta sino indirectamente, bajo la forma de la pulsi\u00f3n, que a su vez  aparece bajo la forma de un empuje continuo. El aspecto continuo de este empuje es suficiente para desconectar la pulsi\u00f3n de lo biol\u00f3gico, que es, en cambio, siempre c\u00edclico, como el hambre por ejemplo. Este empuje lleva la pulsi\u00f3n a no cesar de volver a girar alrededor del objeto. Esto produce una repetici\u00f3n, cuyo motor es este empuje causado por el goce, siguiendo, una vez mas, el principio de placer. Pero \u00bfpor qu\u00e9 este empuje produce una repetici\u00f3n? Intentar\u00e9 demostrar que es por el efecto del significante.<br \/>\nEsta formulaci\u00f3n puede sorprender, ya que est\u00e1 en la naturaleza misma de la pulsi\u00f3n que ella se repita: la pulsi\u00f3n aspira al goce y de este modo no hay repetici\u00f3n sin goce, como no hay goce sin repetici\u00f3n.4 Pero \u00bfc\u00f3mo concebir que un sujeto repita en su vida las mismas situaciones que repite tambi\u00e9n en la transferencia? Lo que constituye lo cotidiano de nuestras curas. Es notable que Lacan empieza sus \u201cEscritos\u201d con esta frase: \u201cEl automatismo de repetici\u00f3n toma su principio en lo que hemos llamado la insistencia de la cadena significante\u201d5. Obviamente se plantea aqu\u00ed la cuesti\u00f3n de la pulsi\u00f3n de muerte, y volveremos a esto mas tarde. Abordaremos el tema a partir de dos entradas distintas: la memoria, y luego la uni\u00f3n de lo id\u00e9ntico con lo diferente.<br \/>\nLa memoria simb\u00f3lica o significante es ante todo una rememoraci\u00f3n. No est\u00e1 sometida al principio de placer en el sentido de \u201cvolver a encontrar el equilibrio en los limites de una cierta homeostasis\u201d6 que es la memoria de la sustancia viva, la que tiene como funci\u00f3n el no repetirse: la rata no volver\u00e1 a rozar las vallas el\u00e9ctricas. La memoria en el hombre: \u201ces algo que gira, (\u2026) gira indefinidamente7\u201d. Lacan hace una analog\u00eda con la memoria de las computadoras que gira sin parar: precisa en el seminario \u201cLas formaciones del inconsciente\u201d ilustrando: \u201ces ah\u00ed que se pone (el significante) a girar, es decir que como una pelota, hace idas y venidas entre el c\u00f3digo y el mensaje, (\u2026) es decir de lo que gira en redondo hasta reaparecer, hasta que lo necesitemos, y que est\u00e1 obligado a girar para constituir una memoria8\u201d. Hay aqu\u00ed un automatismo de repetici\u00f3n, inherente al significante e independiente de la pulsi\u00f3n. Esto constituye, finalmente, un orden simb\u00f3lico, y esto evoca la pulsi\u00f3n de muerte.<br \/>\nComo lo vimos anteriormente con el seno, la repetici\u00f3n aspira al goce, a volver a encontrar el goce de lo repetido. Es decir que la repetici\u00f3n aspira al retorno de lo mismo, de lo id\u00e9ntico. Esto queda muy claro en Freud, antes del descubrimiento de la pulsi\u00f3n de muerte, esto se hace bajo el empuje de la pulsi\u00f3n, siguiendo el principio de placer. Es necesario recobrar esta identidad ya que: \u201cel organismo no reconoce lo mismo que se renueva como distinto9\u201d dice Lacan. En realidad, en la repetici\u00f3n hay una perdida. En el mundo simb\u00f3lico, el mundo del significante, la repetici\u00f3n modifica lo repetido. En efecto, lo que se repite se vuelve lo repetido de lo repetido y se encuentra de este modo modificado, por un efecto de apr\u00e8s-coup. La repetici\u00f3n no permite reencontrar la identidad de percepci\u00f3n, hay entonces una perdida. Esto es lo que permite a Christian Hoffmann afirmar que \u201cla perdida es un sin\u00f3nimo del inconsciente10\u201d. Luego, es obvio que la repetici\u00f3n produce diferencia. <\/p>\n<p>As\u00ed, nos parece que la repetici\u00f3n une lo id\u00e9ntico con lo distinto. Lo id\u00e9ntico, el retorno al id\u00e9ntico, remite a la perdida, representada por la perdida de objeto, mientras que lo diferente est\u00e1 ligado al mundo del lenguaje, es decir al significante. Lo que caracteriza al significante es la diferencia:<br \/>\n\u201cNada m\u00e1s funda la funci\u00f3n del significante:<br \/>\nsino ser diferencia absoluta : unicamente porque los otros significantes difieren de \u00e9l, es por lo que el significante se sostiene.<br \/>\nque por otra parte estos significantes sean y funcionen en una articulaci\u00f3n repetitiva,  es, por otro lado, lo que constituye la otra caracter\u00edstica11\u201d. <\/p>\n<p>La Repetici\u00f3n es por lo tanto el lugar de articulaci\u00f3n entre la pulsi\u00f3n y el significante; es decir entre el goce (y su perdida) y el sujeto, sujeto que desea. Se puede dar cuenta de esto a partir del estatuto del objeto a. Es ah\u00ed que nos parece peculiarmente genial la invenci\u00f3n del objeto a por Lacan.<br \/>\nEl uso del objeto a cambia en varias ocasiones, a lo largo del trabajo de investigaci\u00f3n de Lacan, sin que ninguna ocurrencia est\u00e9 en contradicci\u00f3n con otra. La perdida consecutiva a la entrada al mundo simb\u00f3lico es designada por el objeto a, es una perdida de goce que ser\u00e1 caracterizada por el plus de goce en el seminario \u201cDe un Otro al otro\u201d. Tambi\u00e9n es el objeto causa del deseo que aparece en la formula del fantasma $  a, de tal manera que aqu\u00ed este objeto a es subjetivado, es decir introducido en el lenguaje. En efecto, es por el fantasma que el objeto entra en el mundo subjetivo donde el sujeto es representado por un significante para otro significante.<br \/>\nFinalmente, tambi\u00e9n es alrededor de este mismo objeto a que gira la pulsi\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed, para quedarnos en esta visi\u00f3n, tal vez demasiado dualista, pero necesaria, postulemos que del lado de la pulsi\u00f3n el objeto a representa la perdida (cf. el objeto perdido), mientras que del lado del significante el objeto a representa la carencia, el objeto del deseo. El inter\u00e9s cl\u00ednico del asunto es evidente. Si el psicoan\u00e1lisis es de verdad una cl\u00ednica del goce, donde sujetos vienen a nuestro encuentro, muchas veces saturados de este goce, la cura puede orientarse en el sentido del paso de la perdida a la carencia; lo que es otra manera de decir del goce al deseo, pero articulado esta vez al objeto a. Si, cuando escuchamos un analizante, podemos elegir orientar esta escucha o del lado del goce o del lado de la articulaci\u00f3n de los significantes, el punto de uni\u00f3n es el objeto a12. <\/p>\n<p>En 1919, Freud escribe \u201cMas all\u00e1 del principio de placer\u201d y el mismo a\u00f1o publica \u201cLo siniestro\u201d donde utiliza por primera vez el termino de conpulsi\u00f3n de repetici\u00f3n (wiederholungszwang). Hasta entonces, la repetici\u00f3n es esencialmente teorizada como una forma de rememoraci\u00f3n, especialmente en su puesta en actos en la transferencia, o como puesta en acto del inconsciente que empuja para hacerse o\u00edr. Frente al enigma de la neurosis traum\u00e1tica, elabora la pulsi\u00f3n de muerte. En este texto (\u201cMas all\u00e1 del principio de placer\u201d), despu\u00e9s de haber explicado otra vez que una palabra y la palabra contraria tienen el mismo sentido para el inconsciente, estudia la repetici\u00f3n en el ni\u00f1o. Escribe: \u201cSe ve que los ni\u00f1os repiten en el juego todo lo que les pas\u00f3 en la vida y produjo en ellos una gran impresi\u00f3n, y que con eso reducen la fuerza de esta impresi\u00f3n y se vuelven, por as\u00ed decirlo, due\u00f1os de la situaci\u00f3n13\u201d. Luego, narrando la observaci\u00f3n de su nieto, pone en practica algo absolutamente nuevo. Con el \u201cfort-da\u201d, muestra que la repetici\u00f3n permite simbolizar lo real; este real de la ausencia de la madre. \u00bfSer\u00e1 una perdida o una carencia? La respuesta queda con ustedes. \u00bfTal vez a veces se necesita una cura entera para contestar a esta pregunta? \u00bfQu\u00e9 quiere decir aqu\u00ed simbolizar? Se trata de constituir un significante tal que pueda representar el sujeto para otro significante. Creando sus significantes, el ni\u00f1o se constituye como sujeto en el apr\u00e8s-coup. As\u00ed, Freud, cuando lo leemos bien,  no afirma nada menos sino que la repetici\u00f3n es constitutiva del sujeto. Y pudo teorizar eso solamente teniendo en cuenta la existencia de la pulsi\u00f3n de muerte. El ni\u00f1o necesita un numero especifico de repeticiones para que esta operaci\u00f3n desemboque en la constituci\u00f3n de un significante. Esto se observa cuando un ni\u00f1o pide la repetici\u00f3n de un cuento, que funciona como un mito (articulaci\u00f3n de lo simb\u00f3lico y de lo imaginario que permite aprehender lo real) y para que desemboque en la constituci\u00f3n de un significante. En este momento, el ni\u00f1o ya no quiere que le volvamos a repetir el cuento, que ya desempe\u00f1\u00f3 su papel simbolizante y por lo tanto constitutivo del sujeto.<br \/>\nPodemos citar dos ejemplos de este aspecto creativo de la repetici\u00f3n: el primero interesa tambi\u00e9n a los ni\u00f1os: toca repetir para que los ni\u00f1os entiendan y recuerden bien, los padres y los educadores saben muy bien esto (aunque no se trata aqu\u00ed de una repetici\u00f3n significante). Educar es repetir14. \u00bfSolo vale para los ni\u00f1os? Notemos tambi\u00e9n la necesidad de la repetici\u00f3n de las sesiones de cura anal\u00edtica, porque cada repetici\u00f3n establece diferencia, y repetimos hasta que lo hayamos o\u00eddo y que, al producirse el efecto simb\u00f3lico, algo se desmorone. Adem\u00e1s, la repetici\u00f3n favorece la perlaboraci\u00f3n. Las repeticiones entonces, se revelan necesarias en todas las etapas de la vida.<br \/>\nAs\u00ed, Freud evidencia un aspecto creativo de la repetici\u00f3n en este texto en el cual, justamente, muestra su aspecto destructor, en el sentido de regreso a lo inanimado. Se puede concebir que la repetici\u00f3n, siendo ella el retorno al estado anterior anhelado por la pulsi\u00f3n, animada por el principio de placer, contenga as\u00ed como la pulsi\u00f3n un doble aspecto de vida y de muerte. Este fragmento del texto de Freud nos hizo pensar: \u201cEvoluci\u00f3n superior as\u00ed como retrogradaci\u00f3n podr\u00edan muy bien ser ambos las consecuencias de las fuerzas externas que presionan para la adaptaci\u00f3n, y el papel de las pulsiones podr\u00eda en ambos casos limitarse a mantener, como fuente interna de placer, la modificaci\u00f3n impuesta por la coacci\u00f3n15\u201d. Si las dos pulsiones, de vida y de muerte, tienen aqu\u00ed la misma funci\u00f3n al servicio del principio de placer, podemos considerar la idea de que en realidad solo exista una pulsi\u00f3n con dos caras: vida y muerte. Sin embargo, tambi\u00e9n lo podemos pensar como las dos caras de una banda de Moebius, que solo tiene una cara en realidad y un solo borde16, y en funci\u00f3n del punto de vista se ve la pulsi\u00f3n de vida o la de muerte. Esta imagen nos parecen mas fecunda que la del trenzado que propone Freud.<br \/>\nPensamos que la repetici\u00f3n presenta tambi\u00e9n este aspecto en el cual el lado constitutivo del sujeto y el lado destructivo son ambos partes integrantes de ello y pueden ser ilustrados por esta imagen topol\u00f3gica de la banda de Moebius. Vale recordar que Freud habla del \u201cfort-da\u201d justo despu\u00e9s de haber enunciado que una palabra y su contrario tienen el mismo sentido. Adem\u00e1s, esta citaci\u00f3n de Freud nos invita a esto, ya que Freud asimila en este texto el principio de placer a la pulsi\u00f3n de muerte: \u201cEl principio de placer parece estar simplemente al servicio de la pulsi\u00f3n de muerte17\u201d. Luego, este principio de placer es el principio de la tensi\u00f3n menor, lo que siempre sostuvo Freud. Pero lo que aparece, es que el principio de placer fija un limite m\u00ednimo de esta tensi\u00f3n, para que la vida se mantenga, es decir que el principio de placer, cuya funci\u00f3n es permitir el goce, pone un limite al goce. 18 As\u00ed, nos parece mas adecuado pensar la pulsi\u00f3n como \u00fanica pero con dos polos (para no decir bipolar), en vez de pensarla como dos pulsiones y entonces pensar la repetici\u00f3n como un lugar de articulaci\u00f3n entre la pulsi\u00f3n y el significante. La repetici\u00f3n siendo tambi\u00e9n el lugar del goce, determina el lugar de la constituci\u00f3n del sujeto como siendo el del goce. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds, 29 de septiembre del 2018. En el teatro el ensayo general es la representaci\u00f3n que precede el estreno. De este modo, el estreno es la repetici\u00f3n de una representaci\u00f3n; \u00e9sta siendo ella misma una repetici\u00f3n. Podemos pasar del teatro a la teatralidad y llegar a la histeria. Con eso explicamos el t\u00edtulo. 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