{"id":3159,"date":"2019-10-31T21:13:29","date_gmt":"2019-10-31T20:13:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/?p=3159"},"modified":"2019-10-31T21:13:29","modified_gmt":"2019-10-31T20:13:29","slug":"margarita-moreno-odio-y-alteridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2019\/10\/31\/margarita-moreno-odio-y-alteridad\/","title":{"rendered":"Margarita Moreno &#8211; ODIO Y ALTERIDAD"},"content":{"rendered":"<p> Par\u00eds, septiembre 2019                                     <\/p>\n<p>Trabajamos sobre la circulaci\u00f3n del odio en la adolescencia, momento en el que adquiere especial relevancia su funci\u00f3n separadora, la que posibilita una diferenciaci\u00f3n. A partir de algunos casos presentados por colegas participantes en el seminario y de un trabajo realizado en un Centro de Educaci\u00f3n Secundaria, pudimos ver lo dif\u00edcil que es para algunos chicos  sostenerse en estos procesos  cuando los adultos que se relacionan con ellos (familia y profesores) tampoco pueden acompa\u00f1arles.<br \/>\nEn la adolescencia, el movimiento de separaci\u00f3n de las figuras paternas se reedita de manera virulenta en los procesos identificatorios, porque las diferenciaciones constituidas hasta entonces se vuelven ineficaces e inadecuadas. Los adolescentes requieren lugares sociales para realizar los desplazamientos necesarios a estas operaciones de reedici\u00f3n del Estadio del Espejo y de la Met\u00e1fora Paterna.<br \/>\nEn el Estadio del Espejo se produce la diferenciaci\u00f3n de un yo como unidad que es correlativa con una nueva construcci\u00f3n de la alteridad.  Aparece un no-yo deseado por la madre que se convierte, por identificaci\u00f3n, en el semejante. La rivalidad con este objeto es el precio de la unificaci\u00f3n yoica, lo que supone una separaci\u00f3n de lo externo como ajeno, pero ya no completamente extra\u00f1o, como ocurr\u00eda en el odio primario. Lo extra\u00f1o se contrapone a lo propio, mientras que lo ajeno, aunque pertenezca a otro, el ni\u00f1o puede apropi\u00e1rselo por la v\u00eda de la identificaci\u00f3n.<br \/>\nEl objeto del deseo del Otro materno, al estar mediatizado por el lenguaje, ni es totalmente especularizable ni es totalmente simbolizable. Hay un resto que es real, que lo hace aparecer en lo simb\u00f3lico como faltante. Resto al que Lacan llama objeto a.<br \/>\nDesde el registro narcisista hay una tendencia a recubrir esta falta por la v\u00eda de la complementariedad entre el yo unificado por la imagen (Yo Ideal) y el objeto de reconocimiento que viene desde la mirada del Otro materno situado como Ideal del yo.<br \/>\nEn esta reedici\u00f3n del Estadio del Espejo en la adolescencia, lo que garantiza una unificaci\u00f3n por la imagen corporal \u201cno son ya la mirada y la voz de los padres, en particular de la madre, sino lo que ver\u00e1n y dir\u00e1n los semejantes del adolescente y sobre todo, las eventuales parejas del otro sexo\u201d1 (J-J Rassial).<br \/>\nEl Ideal del yo  individual tiene marcas culturales que hacen posible su colectivizaci\u00f3n, como planteaba A. Konnrad2 en su intervenci\u00f3n en el Auditorio de Madrid este a\u00f1o. Un ideal colectivo funciona en los grupos ayudando a los procesos singulares de metaforizaci\u00f3n, por lo tanto, de identificaci\u00f3n. El ideal del sujeto, condicionado por el grupo, es ideal \u00e9xtimo y no exterioridad.<br \/>\nLa colectivizaci\u00f3n del Ideal que permite la alianza entre hermanos surge del parricidio. Una vez que se instaura la prohibici\u00f3n del incesto al final del Complejo de Edipo, se habilita el camino para el desplazamiento a un \u00e1mbito social m\u00e1s amplio de aquellos ideales que hasta entonces eran adscritos a las figuras ed\u00edpicas.<br \/>\nLa instituci\u00f3n educativa es un lugar privilegiado para favorecer encuentros que ayuden al adolescente en este trabajo de descompletar al Otro. Tanto los docentes, como los compa\u00f1eros, pueden ofrecer nuevos recursos, nuevos lugares de reconocimiento, luego de identificaci\u00f3n, con los que sostener un proyecto vital, luego, una promesa de futuro.<br \/>\nPero \u00bfqu\u00e9 pasa si el adolescente recibe de la instituci\u00f3n una respuesta segregadora?, \u00bfqu\u00e9 consecuencias tiene esto sobre los procesos identificatorios?<br \/>\nPudimos comprobar los efectos de la segregaci\u00f3n ejercida en un centro educativo sobre un grupo reducido de 7 alumnos, entre 12 y 13 a\u00f1os, que hab\u00edan sido reunidos en un aula para recibir educaci\u00f3n \u201ccompensatoria\u201d. Estos alumnos hab\u00edan ido derivando su modo de relaci\u00f3n con los docentes hac\u00eda una violencia, imparable por ninguna de las estrategias puestas en marcha desde el equipo directivo del centro.<br \/>\nLos profesores se sent\u00edan impotentes para sostener su funci\u00f3n, incluso su persona, frente a estas manifestaciones violentas, ofreciendo a estos alumnos como \u00fanica respuesta, la expulsi\u00f3n del centro por periodos bastante prolongados y de manera reiterada, de forma que se volv\u00eda imposible cualquier proyecto educativo con ellos.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9nes eran estos chicos? No hab\u00eda una uniformidad, ni en su posici\u00f3n subjetiva, ni en relaci\u00f3n con los aprendizajes, aunque s\u00ed hab\u00eda una concurrencia de situaciones familiares y sociales en las que se pon\u00eda de manifiesto la desprotecci\u00f3n frente a procesos migratorios, de violencia familiar y abandono, entre otros;  adem\u00e1s de un periplo de relaciones frustradas con el sistema educativo.<br \/>\nHablar de inclusi\u00f3n educativa es hablar de la tensi\u00f3n existente entre lo universal de la instituci\u00f3n, con su tendencia a la homogeneizaci\u00f3n, y lo singular que surge de la respuesta de \u201ccada uno\u201d frente al ideal colectivo.<br \/>\nEstos chicos que no han recibido de su entorno familiar suficientes aportes simb\u00f3licos,  tienen tendencia a desarrollar defensas muy potentes en relaci\u00f3n con los otros que les dificultan los procesos de identificaci\u00f3n. El miedo a la fragilidad personal, el horror al derrumbe, pueden dar como consecuencia una desconfianza, cuando no una vivencia persecutoria del mundo de los adultos, de la que el equipo docente intentaba ponerse a resguardo apart\u00e1ndolos del resto de los alumnos.<br \/>\nLa segregaci\u00f3n dificulta la diferenciaci\u00f3n y conduce a lo identitario, porque reduce las posibilidades de sujetarse a las identificaciones con las que a la vez se vela y se sostiene  lo que nos diferencia,  la singularidad de la respuesta de cada sujeto en su relaci\u00f3n con lo real.<br \/>\nLa din\u00e1mica segregadora del equipo docente dio pie a que los alumnos segregados se cohesionasen en torno al rasgo identitario de la exclusi\u00f3n3, como nos mostrara Cristina Kupfer en el trabajo que present\u00f3 en la Media Jornada celebrada en marzo de este a\u00f1o.<br \/>\nA falta de espacios de elaboraci\u00f3n de los conflictos con estos alumnos, se gener\u00f3 una din\u00e1mica en la que la palabra perdi\u00f3 su eficacia, cediendo cada vez mayor territorio a la violencia<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 papel jug\u00f3 el odio en esta din\u00e1mica? Creemos que aqu\u00ed la  instituci\u00f3n se ofreci\u00f3 como objeto para un odio no dialectizable con el amor, por tanto fallido en su funci\u00f3n separadora. El grupo de alumnos hab\u00eda reforzado su cohesi\u00f3n dirigiendo su odio a un objeto com\u00fan: los docentes y la instituci\u00f3n educativa.<br \/>\nLos educadores no pod\u00edan realizar su funci\u00f3n social, como agentes de una transmisi\u00f3n diferente a la de los padres, porque esto no se efect\u00faa sin el ofrecimiento  a los alumnos de  lugares vaciados de prejuicios y de un verdadero tiempo  de espera en el que puedan surgir respuestas distintas a las trazadas por el gui\u00f3n de un destino fijado.<br \/>\nEl paso que se dio en este centro, de la segregaci\u00f3n a la expulsi\u00f3n, \u00bfPodr\u00edamos considerarlo  propio del funcionamiento de la masa?, \u00bfno estar\u00edamos frente a una cohesi\u00f3n del equipo docente sostenida en un \u201cnosotros\u201d que segrega a  algunos alumnos, convertidos en extra\u00f1os, a los que  se le atribuye alg\u00fan rasgo diferencial que los identifica como miembros de un colectivo que se vive como amenazante?<br \/>\nPor \u00faltimo, tambi\u00e9n nos preguntamos si el recurso a la expulsi\u00f3n que se utiliza a menudo en la instituci\u00f3n educativa no estar\u00eda en relaci\u00f3n con el funcionamiento de este odio originario del que habla Freud. Aunque el odio originario no sea colectivizable, no desaparece,  \u201cconvive con lo m\u00e1s elaborado\u201d4 en cada sujeto. \u00bfEl funcionamiento de la instituci\u00f3n como masa puede dar lugar a la expresi\u00f3n este odio constitutivo, que aunque mantenga un esbozo de alteridad, se dirige a hacer desaparecer lo que incomoda, de la misma manera que el yo expulsa lo que le produce tensi\u00f3n en su constituci\u00f3n originaria?<br \/>\nMuchas gracias.<\/p>\n<p>Septiembre de 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds, septiembre 2019 Trabajamos sobre la circulaci\u00f3n del odio en la adolescencia, momento en el que adquiere especial relevancia su funci\u00f3n separadora, la que posibilita una diferenciaci\u00f3n. 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