{"id":3179,"date":"2019-11-26T17:09:34","date_gmt":"2019-11-26T16:09:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/?p=3179"},"modified":"2019-11-26T17:21:17","modified_gmt":"2019-11-26T16:21:17","slug":"eric-moreau-violencias-ineditas-psicoanalisis-de-la-violencia-de-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2019\/11\/26\/eric-moreau-violencias-ineditas-psicoanalisis-de-la-violencia-de-estado\/","title":{"rendered":"Eric Moreau &#8211; Violencias in\u00e9ditas. Psicoan\u00e1lisis de la violencia de estado"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Aproximarse al psicoan\u00e1lisis de las violencias in\u00e9ditas requiere primero identificar lo que hay de nuevo en las violencias contempor\u00e1neas y supone distinguirlas de las violencias del pasado. Para ello, tenemos que considerar un eje hist\u00f3rico. Buscar en el pasado la verdad olvidada. Ese es un enfoque propiamente freudiano. Sin embargo con Lacan, otra dimensi\u00f3n se toma en cuenta, la del an\u00e1lisis de la estructura del significante y del sujeto. La estructura es una matriz simb\u00f3lica intemporal cuyos modelos son el esquema L, el grafo del deseo, el nudo borromeo o los cuatro discursos. En este trabajo nos referiremos a este \u00faltimo modelo.<br \/>\nEntonces, \u00bfCu\u00e1les son las amenazas de Estado contra la humanidad?<br \/>\nLas m\u00e1s grandes matanzas conocidas en la historia buscaron exterminar comunidades enteras por razones \u00e9tnicas, raciales, religiosas o pol\u00edticas. Para nosotros que estamos viviendo en Am\u00e9rica latina, estamos directamente interpelados por el genocidio de los pueblos originarios provocado por la colonizaci\u00f3n en el pasado y por la represi\u00f3n actual de Estados republicanos independientes del continente.<br \/>\nUna pregunta se plantea a priori: \u00bfHabr\u00eda una continuidad hist\u00f3rica de la violencia de Estado, otrora desde el Estado colonial en contra de los pueblos originarios, llegando hasta el Estado actual capitalista ultra neoliberal?<br \/>\nY si este es el caso, \u00bfC\u00f3mo el psicoan\u00e1lisis lo podr\u00eda explicar?<br \/>\nLa respuesta lacaniana hace la hip\u00f3tesis de la existencia de una estructura simb\u00f3lica nuclear interna al discurso del Estado, que seg\u00fan el momento hist\u00f3rico puede manifestarse parcialmente o totalmente. Esta estructura discursiva es la que genera la violencia simb\u00f3lica que a su vez justifica la violencia f\u00edsica y material. El objetivo de este trabajo consiste en extraer el n\u00facleo discursivo de la violencia de Estado.<br \/>\nEl colonialismo<br \/>\nEn Chile, varios pueblos originarios desaparecieron. Sus miembros fueron exterminados, primero por los soldados espa\u00f1oles y luego por militares y civiles chilenos. Conocemos el caso dram\u00e1tico del pueblo Selk\u00b4nam de la Tierra del Fuego y de otros pueblos como los Tehuelches, los Changos, los Picunches.<br \/>\nHay otros que sobrevivieron y resisten todav\u00eda como los Aymaras y los Mapuches por ejemplo. A su vez, los Mapuches deben su sobrevivencia a su estrategia espec\u00edfica de la guerra, proveniente de su car\u00e1cter guerrero y resistente que les llevo a matar a numerosos espa\u00f1oles y chilenos. Hoy la violencia perdura bajo la forma de la represi\u00f3n del Estado versus la resistencia del pueblo Mapuche. La pol\u00edtica no ha a\u00fan resuelto este conflicto.<br \/>\nHist\u00f3ricamente, el origen del colonialismo latinoamericano remonta al Imperio espa\u00f1ol y portugu\u00e9s. El colonialismo se instal\u00f3 y se consolid\u00f3 a partir del binomio: asimilaci\u00f3n y violencia. La asimilaci\u00f3n es una operaci\u00f3n de dominaci\u00f3n ideol\u00f3gica que consiste en aniquilar la cultura ind\u00edgena mediante una operaci\u00f3n discursiva de la negaci\u00f3n de la identidad, de negaci\u00f3n de su cosmovisi\u00f3n y en consecuencia de negaci\u00f3n de su condici\u00f3n de pueblo con el objetivo de obtener un sometimiento a la colonia. Una de las formas de hacerlo fue mediante la evangelizaci\u00f3n cat\u00f3lica. La evangelizaci\u00f3n es una operaci\u00f3n discursiva de desidentificaci\u00f3n de la mapuchizaci\u00f3n y una identificaci\u00f3n forzada al catolicismo para convertir al Mapuche, el hombre de la tierra en hijo de dios. La lucha ideol\u00f3gica debe permitir construir un nuevo sujeto, el colonizado, que abandonar\u00e1 sus creencias anteriores para identificarse a ideal cat\u00f3lico del Estado colonial. Pero hay contradicci\u00f3n val\u00f3rica respecto de la visi\u00f3n del mundo. Para los mapuches la mujer fue la primera en la tierra, la madre, la naturaleza, la \u00d1uke Mapu. Para la cultura monote\u00edsta occidental fue el hombre: Ad\u00e1n. La pregunta es: \u00bfQui\u00e9n ha creado al hombre y a la naturaleza? \u00bfUna mujer o un hombre? Si la conversi\u00f3n de la primera creencia a la segunda es planteada de manera forzosa mediante un mecanismo de violencia simb\u00f3lica entonces ning\u00fan dialogo es posible. El dispositivo de la asimilaci\u00f3n es requerido para el estado colonial, pero si fracasa porque el colonizado resiste o se rebela, entonces, el uso de la violencia real y de la guerra est\u00e1 justificado. En esta \u00faltima situaci\u00f3n, otro mecanismo de violencia simb\u00f3lica es necesario. En lenguaje militar, se trata de construir la figura del enemigo para poder violentarlo mediante la guerra y despojarlo de su territorio. En este preciso momento, el mapuche ser\u00e1 convertido en enemigo porque encarnar\u00e1 una amenaza. Es una amenaza a la dominaci\u00f3n colonial. El aparato ideol\u00f3gico del Estado proceder\u00e1 a la deshumanizaci\u00f3n mediante la animalizaci\u00f3n de los ind\u00edgenas. Lo que permit\u00eda decir que los mapuches no eran m\u00e1s que \u201cuna horda de fieras que es urgente (sic) encadenar o destruir en el inter\u00e9s de la humanidad y para el bien de la civilizaci\u00f3n\u201d (citado en Pinto, 2003, p.155).<br \/>\nEntonces, el colonialismo, no reconoce ni ley, ni organizaci\u00f3n social, ni justicia, ni identidad humana a los Mapuches porque en territorio Mapuche viv\u00edan \u201cindios salvajes\u201d, motivo por el cual deb\u00edan imponerse la Ley y el orden de la corona de Espa\u00f1a. De aqu\u00ed en adelante, se genera un discurso racista que permea el discurso popular hasta hoy. El blanco es superior al ind\u00edgena. Como lo pueden constatar la Ley se aplica dentro de la colonia, pero no existe en las zonas de exclusi\u00f3n fuera del espacio de la civilizaci\u00f3n occidental.<br \/>\nEl Estado nacional<br \/>\nPero m\u00e1s adelante, el estado nacional independiente de la Rep\u00fablica de Chile tambi\u00e9n, usar\u00e1 del mismo mecanismo de degradaci\u00f3n de lo humano. Cito al coronel Cornelio Saavedra en su libro sobre la ocupaci\u00f3n de la Araucan\u00eda en 1870 qui\u00e9n sostuvo que: \u201ccomo los salvajes araucanos, se hallan lejos del alcance de nuestros soldados, no queda a \u00e9stos otra acci\u00f3n que la peor y m\u00e1s repugnante que se emplea en esta clase de guerra, es decir, quemar sus ranchos, tomarles sus familias, arrebatarles sus ganados y destruir todo lo que no se les puede quitar\u201d (Saavedra, 2009, p. 211). Este discurso fue sostenido durante la Pacificaci\u00f3n de la Araucan\u00eda para justificar esta guerra civil. La escisi\u00f3n del estado en dos territorios es una operaci\u00f3n perversa para borrar la diferencia y el antagonismo social e instalar la unidad indivisible. La perversi\u00f3n pone en escena la renegaci\u00f3n de la Ley para evitar la castraci\u00f3n que el pacto social garantiza para todo sujeto. La ley simb\u00f3lica est\u00e1 debilitada, lo que produce autom\u00e1ticamente el dominio del goce perverso. La relaci\u00f3n entre el dominante y el dominado se rige por la pulsi\u00f3n s\u00e1dica y establece una relaci\u00f3n agresiva imaginaria y real de victimario a v\u00edctima.<br \/>\nDesidentificaci\u00f3n subjetiva y la ruptura del lazo social<br \/>\nCito a Robert L\u00e9vy en el seminario de An\u00e1lisis Freudiano de este a\u00f1o.<br \/>\n\u201cLa primera constataci\u00f3n que podemos hacer es la capacidad de los hombres a negar al Otro como verdaderamente humano para poder excluirlo, agredirlo, destruirlo, o intentar prohibirle una supervivencia postmortem. (Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n es el caso de los desaparecidos). En este momento, la deshumanizaci\u00f3n es un ataque contra la met\u00e1fora del sujeto.\u201d Preciso que la met\u00e1fora del sujeto es la estructura que instituye la existencia del inconsciente mediante la diferencia entre el sujeto del enunciado y el sujeto de la enunciaci\u00f3n. Este espacio diferencial, que aparece visible entre las dos l\u00edneas horizontales del grafo del deseo, es lo que genera la falta estructural producida por la operaci\u00f3n de la castraci\u00f3n simb\u00f3lica. Entonces, est\u00e1 claro que el proceso discursivo de desubjetivaci\u00f3n modifica la estructura del sujeto aplastando al sujeto de la enunciaci\u00f3n sobre el sujeto del enunciado, de modo que la met\u00e1fora se anula negando la castraci\u00f3n para convertir a los sujetos en salvajes, enemigos de la Patria y en terroristas. Los que resisten son objeto de odio y del rechazo. Literalmente se le quita su condici\u00f3n subjetiva y se les convierte en objetos alienados a los significantes de la deshumanizaci\u00f3n. Es m\u00e1s, el circuito pulsional de la relaci\u00f3n dominante-dominado, se sustituye al pacto simb\u00f3lico que debiera organizar el lazo social. Son las pulsiones s\u00e1dicas y anales que generan un goce no regulado. Un goce sin el l\u00edmite. El objeto a, como resto de la divisi\u00f3n subjetiva ser\u00e1 recuperado imaginariamente con el sadismo para quedar como un pedazo de carne descuartizada y con la pulsi\u00f3n anal evacuado como un excremento.<br \/>\nEl discurso colonialista<br \/>\nAhora, intentar\u00e9 construir la estructura nuclear del discurso de la deshumanizaci\u00f3n del colonialismo con las categor\u00edas del discurso de Lacan. Para este fin hay que partir del discurso del amo.<br \/>\nLos cuatro discursos representan un tipo de lazo social, es decir una relaci\u00f3n intersubjetiva del sujeto con otro, ordenada a partir de la Ley simb\u00f3lica de la met\u00e1fora paterna. Por lo tanto, el discurso del amo reconoce al sujeto, garantiza la Ley y regula la relaci\u00f3n entre semejantes que pertenecen al mismo espacio sociosimb\u00f3lico. El amo es un gran Otro tachado y el sujeto es sujeto castrado cuyo goce est\u00e1 perdido. En s\u00edntesis, el discurso del amo es el discurso del inconsciente que coloca la castraci\u00f3n como condici\u00f3n estructural de la relaci\u00f3n entre los sujetos.<br \/>\nDiscurso del amo<br \/>\nS1 \u2192 S2<br \/>\n$ a<br \/>\nEl discurso est\u00e1 constituido por cuatro t\u00e9rminos: S1, S2, $, a y cuatro lugares.<br \/>\n&#8211; S1, es el significante amo que pertenece al gran Otro.<br \/>\n&#8211; $, es el sujeto dividido por el significante tachado desde el origen por un \u00ab\u00a0rasgo unario\u00bb.<br \/>\n&#8211; S2, es el conjunto de los significantes que est\u00e1n inscritos como saber en el inconsciente y definen al sujeto del enunciado.<br \/>\n&#8211; \u00ab\u00a0a\u00a0\u00bb, es el objeto peque\u00f1o \u00ab\u00a0a\u00a0\u00bb, el objeto desecho, objeto perdido, cuando el sujeto se dividi\u00f3. Este objeto es la causa del deseo y tambi\u00e9n del plus de goce. Este es el lugar del goce perdido desde que la represi\u00f3n originaria instituyo la estructura del inconsciente.<br \/>\nEl amo es aquel que da un nombre y crea un orden social. Localizado en el lugar del agente, el amo instituye, valida, garantiza, ordena y manda. Su poder es poner orden y limitar el goce localizado en la letra a min\u00fascula que se\u00f1ala el lugar de la p\u00e9rdida del objeto. Pero si el goce no es distribuido dentro de la ley, el amo ejerce un abuso de poder. Es lo que ocurre con del discurso colonialista. El amo colonialista traza una frontera herm\u00e9tica con el colonizado. Los colonos est\u00e1n en la zona de derecho, pero los excluidos est\u00e1n reducidos a vivir en zonas de no derecho. A menos de que se asimilen a la cultura del amo, y que se desidentifiquen respecto de su cultura originaria.<br \/>\nEl colonialismo en su n\u00facleo de goce s\u00e1dico distorsiona el discurso del amo de la siguiente manera:<br \/>\nEl colonizador rompe el lazo social con el colonizado por la acci\u00f3n de la violencia simb\u00f3lica y real que explicamos anteriormente. Ya no hay di\u00e1logo, no hay ley sino relaci\u00f3n de violencia. La autoridad ser\u00e1 autoritaria y el goce sin l\u00edmite. El colonizador como amo es un amo absoluto, un gran Otro totalitario no tachado. Y el goce es satisfacci\u00f3n de la pulsi\u00f3n s\u00e1dico-anal. De este modo, visibilizamos el n\u00facleo estructura del colonialismo que se revela ser el discurso totalitario.<br \/>\nSiguiendo lo que Charles Melman se\u00f1ala, el n\u00facleo totalitario del colonialismo parte en dos el discurso por una l\u00ednea vertical entre S1 por un lado y S2 por otro, lo que impide la<br \/>\n$ a<br \/>\nrelaci\u00f3n de comunicaci\u00f3n entre el colonizador y el colonizado. El resultado es la ruptura de la legalidad del pacto social. Esto imposibilita el reconocimiento del otro, tanto como semejante y tambi\u00e9n como sujeto simb\u00f3lico. Hay entonces, \u201cdesmetaforizaci\u00f3n\u201d como lo explica Robert L\u00e9vy. Esta operaci\u00f3n genera una forclusi\u00f3n de la Ley y correlativamente una forclusi\u00f3n del sujeto. La operaci\u00f3n de la forclusi\u00f3n la conocemos en cl\u00ednica como causa de estructura psic\u00f3tica. De tal manera que me atrevo a decir que el discurso totalitario del colonialismo genera una psicosis social. Del lado del amo-colonizador, hay Ley, reconocimiento de los sujetos, ellos son semejantes, hay regulaci\u00f3n social, hay Estado y en definitiva hay civilizaci\u00f3n. Psicoanal\u00edticamente hablando hay castraci\u00f3n. Del otro lado, en el territorio de los esclavos- los ind\u00edgenas- no hay ley, no hay Estado, sino barbarie. En suma, no hay castraci\u00f3n sino goce. Es el goce de la guerra. La analog\u00eda con la paranoia permite esclarecer como el otro se convierte en perseguidor, en un enemigo amenazante. El odio proyectado sobre el enemigo \u201c\u00e9l me odia\u201d proviene del odio del sujeto \u201cyo lo odio\u201d. En la guerra la pulsi\u00f3n s\u00e1dica y la paranoia ocupan el campo. Deducimos de este razonamiento que el colonialismo instala una paranoia social que justifica el asesinato de masas. Al perseguidor solo cabe someterlo, eliminarlo o destruirlo.<br \/>\nHoy el Estado chileno es una Rep\u00fablica independiente. El discurso colonialista tendr\u00eda que haber desaparecido y ser reemplazado por los ideales nacionales de libertad, de justicia y de soberan\u00eda nacional. Sin embargo, observamos que la violencia represiva del Estado contra los Mapuches contin\u00faa. Concluimos que hay continuidad de la violencia simb\u00f3lica y real contra los Mapuches en la Rep\u00fablica democr\u00e1tica chilena. L\u00f3gicamente esto es posible porque el n\u00facleo del discurso totalitario se desplaz\u00f3 del Estado colonial al Estado nacional democr\u00e1tico. En el paso hist\u00f3rico del Estado colonial al Estado nacional se ha producido un encapsulamiento del goce totalitario, una interiorizaci\u00f3n que lo ha invisibilizado. Salvo, por supuesto cuando se produce un golpe de Estado que rompe el pacto democr\u00e1tico y hunde la naci\u00f3n completa en la paranoia. La dictadura entonces se convierte en Estado terrorista y aplica leyes de excepci\u00f3n. Con el pinochetismo, la novedad fue acoplar el discurso capitalista, con la instalaci\u00f3n del neoliberalismo al discurso totalitario.<br \/>\nEl capitalismo opera con un discurso que degrada a los sujetos en el campo econ\u00f3mico. En efecto, Eliodoro Matte, patriarca de una de las familias m\u00e1s ricas de Chile, en el siglo XIX declar\u00f3 que \u201clos due\u00f1os de Chile somos nosotros, los due\u00f1os del capital y del suelo; lo dem\u00e1s es masa influenciable y vendible; ella no pesa nada ni como opini\u00f3n ni como prestigio\u201d (Matte, en Diario El Pueblo, 19 de marzo 1892). La familia Matte, es actualmente propietaria de la Forestal Mininco. Las forestales han expropiado una gran superficie de tierras mapuches. La verdad se revela. Un potente motivo tiene en com\u00fan el Estado colonial, el Estado nacional capitalista y el supra poder transnacional, ese es el inter\u00e9s econ\u00f3mico de la m\u00e1xima ganancia.<br \/>\nEn el seminario XVII, El reverso del psicoan\u00e1lisis, Lacan escribe el discurso capitalista de los estados modernos.<br \/>\nEl discurso capitalista.<br \/>\n$ S2<br \/>\nS1 a<br \/>\nEn el discurso capitalista: hay tambi\u00e9n ruptura entre S1 y S2 como en el discurso colonialista, pero de un modo diferente puesto que el sujeto dividido que est\u00e1 arriba a la izquierda, est\u00e1 convertido en sujeto de la frustraci\u00f3n debido a su adicci\u00f3n consumista insaciable. Resulta un sujeto deprimido. El amo, S1, pasa a ser invisible en el lugar de la verdad que es la mano invisible del mercado; Cito a Lacan, \u201cAlgo ha cambiado en el discurso del amo a partir de un cierto momento de la historia\u2026el plus de goce se cuenta, se contabiliza, se totaliza. Aqu\u00ed empieza la acumulaci\u00f3n del capital\u2026a partir de este momento, el significante amo aparece inatacable, justamente en su imposibilidad. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u00bfC\u00f3mo nombrarlo? \u00bfC\u00f3mo ubicarlo? Sino por supuesto por sus efectos mort\u00edferos. \u00bfDenunciar el imperialismo? \u00bfPero c\u00f3mo parar este peque\u00f1o mecanismo?\u201d. (p. 207, Seminario XVII, El reverso del psicoan\u00e1lisis).<br \/>\nLos significantes de los ideales pol\u00edticos, profesionales, familiares desaparecen. En el discurso capitalista no hay castraci\u00f3n porque todo es posible. El lema es \u201cT\u00fa puedes\u201d, es decir, puedes todo lo que t\u00fa imaginas sin l\u00edmite es la producci\u00f3n de un goce desregulado. En este caso, la estructura social se rige por la perversi\u00f3n porque lo Imaginario se sustituye a lo Simb\u00f3lico. El sujeto, del deseo y del amor son forcluidos. Se hace posible una disociaci\u00f3n entre amor y sexo con el fin de propiciar el consumo del sexo sin amor.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, pudimos aislar el n\u00facleo de la violencia de Estado bajo la forma del goce totalitario. Este goce se desencadena cuando un Estado niega la ley de la regulaci\u00f3n social, forcluye la ley simb\u00f3lica, reniega la diferencia \u00e9tnica, racial, religiosa, pol\u00edtica, de clase o de g\u00e9nero, lo que significa fundamentalmente que enmascara el antagonismo estructural con el fin de sostener que la sociedad es un gran Otro absoluto y completo sin contradicci\u00f3n y sin falta. El goce estructuralmente perdido es recuperado perversamente. En el colonialismo bajo la condici\u00f3n de los esclavos, en el capitalismo como acumulaci\u00f3n de la plus val\u00eda. En este caso, la violencia simb\u00f3lica y real realiza el fantasma ideal de la totalidad del imperio o de la naci\u00f3n, de la armon\u00eda social sin conflicto y de la pureza de la raza. El goce totalitario liberado sin l\u00edmite se convierte en goce perverso dejando al r\u00e9gimen de la pulsi\u00f3n invadir el campo social. Implacablemente, la pulsi\u00f3n s\u00e1dica y anal generan los motivos ps\u00edquicos de la exterminaci\u00f3n de los subversivos. La historia nos recuerda el fascismo de Mussolini, el nazismo, el estalinismo, el pinochetismo como tantos reg\u00edmenes totalitarios que asesinaron a sus propios compatriotas.<br \/>\nSin embargo, el discurso del psicoanalista es el rev\u00e9s del discurso del amo. Podemos tambi\u00e9n pensar un l\u00edmite al goce totalitario por el discurso del psicoanalista porque el fin del an\u00e1lisis consiste en que el sujeto logre separarse del significante amo que constituye la matriz de sus identificaciones para permitirle una distancia de su fantasma impregnado del poder del gran Otro. El an\u00e1lisis subvierte las identificaciones que lo dominaban y que fijaban su goce. Su m\u00e9todo es la simbolizaci\u00f3n de las pulsiones. Como psicoanalistas, oponemos al poder absoluto el poder de la palabra.<br \/>\nBibliograf\u00eda<br \/>\nL\u00e9vy, R. S\u00e9minaire 2018- 2019, Analyse Freudienne.<br \/>\nMelman, C., El complejo de Colon y otros textos, cuarto de vuelta ediciones, Bogot\u00e1, 2002.<br \/>\nLacan. J., El seminario, libro XVII, El reverso del psicoan\u00e1lisis, Paid\u00f3s, B.As,<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Aproximarse al psicoan\u00e1lisis de las violencias in\u00e9ditas requiere primero identificar lo que hay de nuevo en las violencias contempor\u00e1neas y supone distinguirlas de las violencias del pasado. Para ello, tenemos que considerar un eje hist\u00f3rico. Buscar en el pasado la verdad olvidada. Ese es un enfoque propiamente freudiano. 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