{"id":552,"date":"2012-12-04T10:41:54","date_gmt":"2012-12-04T09:41:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2012\/12\/04\/jornadas-de-madrid-12-13-y-14-de-enero-de-2011-r-levy\/"},"modified":"2024-05-05T15:07:07","modified_gmt":"2024-05-05T13:07:07","slug":"jornadas-de-madrid-12-13-y-14-de-enero-de-2011-r-levy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2012\/12\/04\/jornadas-de-madrid-12-13-y-14-de-enero-de-2011-r-levy\/","title":{"rendered":"Madrid 2011-R. L\u00e9vy: No hay s\u00edntoma contempor\u00e1neo sino miedo de la sociedad hacia sus excesos"},"content":{"rendered":"<p>Jornadas de Madrid \u2013 12,13 y 14 de enero de 2011<\/p>\n<p>Robert L\u00e9vy<\/p>\n<p>NO HAY S\u00cdNTOMA CONTEMPOR\u00c1NEO, SINO MIEDO<br \/>\nDE LA SOCIEDAD HACIA SUS EXCESOS<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: M.Cruz Estada<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por definici\u00f3n, los s\u00edntomas en medicina no tienen sentido. Esto es un elemento muy importante y su construcci\u00f3n es el fruto de un cierto n\u00famero de elementos que, si remontamos hacia su origen, est\u00e1 siempre ligado a un mal funcionamiento del cuerpo, del soma.<\/p>\n<p>Por otro lado, es interesante aclarar la cuesti\u00f3n de si el s\u00edntoma tiene o no sentido, ya que esto nos permite delimitar de entrada el campo de la medicina, de aquel que nos concierne en relaci\u00f3n con el s\u00edntoma en los ni\u00f1os. En efecto, decir que el s\u00edntoma tiene sentido o que no lo tiene, nos lleva muy r\u00e1pidamente a una primera delimitaci\u00f3n. <!--more--><\/p>\n<p>Esta noci\u00f3n es muy importante, ya que se trata ah\u00ed del pasaje a una concepci\u00f3n del s\u00edntoma como algo que concierne literalmente al sujeto, ya que para el ni\u00f1o, el s\u00edntoma no s\u00f3lo tiene un sentido, sino que tambi\u00e9n se lo dirige a alguien y, a partir de ah\u00ed, no puede ya plantearse s\u00f3lo como algo que habr\u00eda que suprimir, sino como funci\u00f3n de algo.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma en el ni\u00f1o es, pues, una funci\u00f3n en el sentido matem\u00e1tico del t\u00e9rmino. Es una funci\u00f3n para el sujeto: f(x). De este modo, la construcci\u00f3n del s\u00edntoma y el sujeto se encuentran en una especie de coalescencia, de sincron\u00eda que implica que suprimir al uno, producir\u00eda la supresi\u00f3n del otro y viceversa. A\u00f1adamos a esto que su fundamento y su construcci\u00f3n est\u00e1n ligados a la dimensi\u00f3n del deseo. Volver\u00e9 m\u00e1s adelante sobre esto pero, mientras tanto, abordemos la cuesti\u00f3n de si existir\u00edan nuevos s\u00edntomas, ya que es algo que nos falta por determinar.<\/p>\n<p>En efecto, nuestra post modernidad ha hecho que nos hayamos acostumbrado a considerar ya no tanto el s\u00edntoma del ni\u00f1o, sino al ni\u00f1o como s\u00edntoma de lo social. Esto es la gran novedad en el s\u00edntoma: que es m\u00e1s una invenci\u00f3n de lo social que un verdadero nuevo s\u00edntoma en el sentido psicopatol\u00f3gico del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>No entrar\u00e9 en detalles, ya que les ruego que para ello acudan al libro de Sylviane Giampino1. Pienso que no hay nuevos s\u00edntomas en la infancia, sino una sociedad que tiene miedo de sus ni\u00f1os. Henos, entonces, en el \u00e1rea del \u00abpeligro joven\u00bb. Esto es, entonces, la gran novedad.<\/p>\n<p>El seguimiento que podemos hacer del tema es el siguiente: hemos pasado de un \u00e1rea \u00abpre-Dolto\u00bb en la que el ni\u00f1o no exist\u00eda \u2014por lo que no daba ni miedo ni no miedo, sino que no tomaba la palabra antes de una cierta edad ya avanzada. Despu\u00e9s, gracias a Fran\u00e7oise Dolto y de otros, como Maud Mannoni y el Psicoan\u00e1lisis, hay que reconocer que pasamos a un \u00e1rea moderna en el curso de la cual se desarroll\u00f3 la idea de que el ni\u00f1o era un sujeto dotado de palabra y que incluso pod\u00eda ser sujeto de su propia palabra. Y, por fin, desde hace diez o quince a\u00f1os, hemos pasado a un \u00e1rea que podemos llamar posmoderna, en la que el ni\u00f1o se ha convertido en objeto de miedo.<\/p>\n<p>En otros t\u00e9rminos, la sociedad desde hace alg\u00fan tiempo est\u00e1 enferma de sus ni\u00f1os y, en consecuencia, intenta cuidarse de ellos, incluso curarse. Como si el ni\u00f1o hubiera pasado de sujeto hablante a objeto peligroso. Me parece que no nos damos bien cuenta de c\u00f3mo esta transformaci\u00f3n de la mirada social sobre el ni\u00f1o cambia el enfoque que tenemos acerca del s\u00edntoma, y c\u00f3mo esto tendr\u00e1 consecuencias sobre la noci\u00f3n misma de infancia y de infantil, es decir, m\u00e1s all\u00e1 de la cuesti\u00f3n de los s\u00edntomas en el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>En efecto, es como si hubi\u00e9ramos asistido poco a poco a un deslizamiento en el enfoque del s\u00edntoma hacia una nueva noci\u00f3n que es la de la apreciaci\u00f3n del riesgo que corre lo social con respecto a los s\u00edntomas. Esto es ya un primer deslizamiento, una primera transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dicho riesgo est\u00e1 estrechamente ligado al rechazo que tiene lo social a asumir una incertidumbre en lo que respecta a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os, ya que suponen que ahora uno deber\u00eda estar seguro. Se ve bien en los colegios c\u00f3mo esta cuesti\u00f3n de la incertidumbre est\u00e1 sujeta a una especie de intolerancia. Podemos notar tambi\u00e9n cu\u00e1nto ha permitido a los padres el acceso a los nuevos medios de comunicaci\u00f3n, forjarse una especie de principio de \u00abnormativaci\u00f3n\u00bb ideal de la evoluci\u00f3n que debe tener el ni\u00f1o a una edad determinada.<\/p>\n<p>Yo he conocido \u2014y seguro que no soy el \u00fanico aqu\u00ed\u2014, una \u00e9poca en el curso de la cual, los ni\u00f1os que se apartaban de la norma, ni\u00f1os muy enfermos, no eran sistem\u00e1ticamente orientados, rechazados, catalogados como ahora, sino que quienes nos ocup\u00e1bamos de los problemas de la infancia pod\u00edamos confi\u00e1rselos a las maestras, a las escuelas, con tolerancia y aceptaci\u00f3n. He aqu\u00ed algo que se ha transformado en nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Entonces, hoy d\u00eda, y en nombre de generalizar la observaci\u00f3n, el ni\u00f1o no tiene ya derecho a la incertidumbre. En efecto, ahora se ha generalizado esta observaci\u00f3n que hemos visto aparecer poco a poco. Acu\u00e9rdense de la llegada a Francia de aquella escuela inglesa y sus observaciones precoces de la relaci\u00f3n de los beb\u00e9s con sus madres que, bajo pretexto de detectar trastornos de las interacciones, engendr\u00f3 la puesta en marcha del encasillamiento de los llamados \u00abfactores de riesgo\u00bb.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n precoz encontr\u00f3 de inmediato su eficacia: la detecci\u00f3n precoz. Pero \u00bfpara detectar qu\u00e9? No se limitaba a observar la relaci\u00f3n padres-beb\u00e9, sino que se trataba de hacer una lista de los factores precoces que pod\u00edan convertirse en factores de riesgo. As\u00ed es como poco a poco nos apartamos de la idea misma de psicopatolog\u00eda. El paso siguiente era l\u00f3gico: la prevenci\u00f3n de las patolog\u00edas se pod\u00eda hacer desde la primera infancia por los enfoques de seguridad y naturalistas del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Entonces, evidentemente, lo uno lleva a lo otro, ya que la gen\u00e9tica y, paralelamente, las neurociencias y la neurobiolog\u00eda, hacen investigaciones sobre el cerebro que sirven poco a poco como argumento para luchar contra la delincuencia y la violencia, lo que es m\u00e1s asombroso a\u00fan. No se trata de luchar contra enfermedades gen\u00e9ticas, sino de identificar ciertas localizaciones cerebrales en una l\u00f3gica que no es \u00fatil salvo para la detecci\u00f3n, no de los s\u00edntomas, sino de los trastornos del comportamiento en los ni\u00f1os cada vez m\u00e1s peque\u00f1os, intentando al mismo tiempo identificar lo que se llamar\u00e1 \u00abpoblaciones de riesgo\u00bb.<\/p>\n<p>Como saben, el infierno est\u00e1 pavimentado de buenas intenciones y los esfuerzos epidemiol\u00f3gicos son el resultado de esta idea seg\u00fan la cual, cuanto antes se detecta a los ni\u00f1os, m\u00e1s eficazmente se los ayuda. As\u00ed, si no hay nuevos s\u00edntomas, a cambio hay nuevos \u00abcomportamientos de riesgo\u00bb que ser\u00edan tres:<\/p>\n<p>1- El trastorno de conducta<br \/>\n2- El trastorno de d\u00e9ficit de atenci\u00f3n<br \/>\n3- El trastorno de oposici\u00f3n desafiante.<\/p>\n<p>Vuelvo a remitirles al libro de S. Giampino (Ver nota 1).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante no es tanto la elaboraci\u00f3n de una nueva nomenclatura, sino el hecho de que \u00e9sta sea adem\u00e1s una herramienta de verdad, para \u00abhacer el seguimiento\u00bb y ahora para \u00abperseguir\u00bb desde los primeros meses de vida del ni\u00f1o, los signos capaces de predecir un comportamiento que evolucionar\u00eda ulterior y naturalmente hacia la violencia y la delincuencia, si no se los tratara tempranamente.<\/p>\n<p>Deslizamiento que es entonces evidente, y amalgama entre por un lado la prevenci\u00f3n psicol\u00f3gica, la salud p\u00fablica y el orden p\u00fablico, y por el otro, entre la prevenci\u00f3n de la violencia y la prevenci\u00f3n del sufrimiento. Hace un tiempo nos encontr\u00e1bamos m\u00e1s bien en una perspectiva de prevenci\u00f3n del sufrimiento ps\u00edquico. Ahora se previenen los riesgos de violencia, lo que no es en absoluto lo mismo.<\/p>\n<p>Constatamos entonces que al querer considerar nuevos trastornos, no se hace m\u00e1s que describir comportamientos y, en consecuencia, no s\u00f3lo dejamos fuera cualquier cosa que tenga que ver con las estructuras psicopatol\u00f3gica<br \/>\ns, sino que adem\u00e1s volvemos a una evaluaci\u00f3n, si no moral, al menos moralizante del comportamiento de los ni\u00f1os. Evidentemente, estas ideas se adosan no s\u00f3lo a las diferentes evoluciones de los DSM, sino adem\u00e1s se basan en la suposici\u00f3n de que habr\u00eda medios m\u00e1s pat\u00f3genos que otros. A partir de ah\u00ed ya no se trata de detecci\u00f3n, sino de selecci\u00f3n basada en criterios normativos.<\/p>\n<p>En todo esto ya no se plantea la cuesti\u00f3n de los padres, no se plantea m\u00e1s la dimensi\u00f3n de la angustia, no se plantea ya, pues, la pregunta misma que plantea todo s\u00edntoma en el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>En lo que concierne a los padres, hay que decir que sin duda nos hemos equivocado en algo. Tendr\u00edamos que o\u00edr lo fuertes que han sido las reacciones de rechazo de los padres hacia profesionales que, so pretexto de pensar \u2014justamente, por cierto\u2014 que los padres eran parte activa del s\u00edntoma de su hijo, han contribuido ampliamente en nombre del psicoan\u00e1lisis a culpabilizar a los padres atacando directamente su s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Como sabemos todos, no se puede atacar el s\u00edntoma de frente sin suscitar una reacci\u00f3n terap\u00e9utica negativa, y tampoco basta con recordar a los padres que juegan un importante papel junto a su hijo, que yo calificar\u00eda de simbol\u00edgeno, para que la cosa marche. Al contrario, cuanto m\u00e1s se echa mano de ellos, m\u00e1s culpables se sienten, pues es un modo de defensa contra un punto fundamental para ellos: salvaguardar el lugar que su hijo tiene en su propio fantasma, lo que asegura una parte de su equilibrio ps\u00edquico, en el sentido de su econom\u00eda ps\u00edquica. Pero para comprender esto, hay que poder concebir antes que nada el s\u00edntoma del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Volvamos pues a nuestros viejos y queridos s\u00edntomas e intentemos salvaguardar lo que a\u00fan podamos del ser, con las herramientas psicoanal\u00edticas de las que hemos dispuesto siempre.<\/p>\n<p>La manera en que cada uno se engancha a su s\u00edntoma es evidente ya en Freud, quien se topa con ello puesto que se\u00f1ala que incluso bajo hipnosis, no se termina de acabar con la sugesti\u00f3n. Si solucionar el s\u00edntoma es tan complejo, es porque en el s\u00edntoma reside la particularidad de cada uno y entonces puede decirse que en el s\u00edntoma se juega, se asegura y se presenta, una especie de irreductible singularidad del sujeto. Por eso, creer que podr\u00edamos pasar del s\u00edntoma, ser\u00eda casi equivalente a pasar del sujeto, tal como lo evoqu\u00e9 al principio.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma, entonces, forma parte \u00edntimamente de la econom\u00eda ps\u00edquica del ni\u00f1o y tiene un sentido que es necesario poder descifrar, incluso en algunos casos mantener. Ah\u00ed reside su modo de construcci\u00f3n. Me parece que esta idea de salvaguardar el s\u00edntoma est\u00e1 particularmente presente en la cl\u00ednica de los ni\u00f1os. Verdaderamente, si algo hay que hacer valer es esta idea de que no porque se nos traiga un ni\u00f1o con un s\u00edntoma es que tengamos que encargarnos de suprimirlo \u2014aparte de que nos costar\u00eda bastante hacerlo, de todos modos. Es m\u00e1s, me parece importante que con los padres \u2014que son los que tienen problemas con su hijo\u2014 podamos introducir esta idea del valor del s\u00edntoma.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma es algo que tiene una funci\u00f3n, necesaria para una cierta econom\u00eda ps\u00edquica que, por otro lado, en los ni\u00f1os no se reduce a una econom\u00eda ps\u00edquica del ni\u00f1o por s\u00ed mismo. A menudo se trata de una econom\u00eda m\u00e1s amplia, ya que asocia a los padres mismos, incluso a otras personas o instituciones.<\/p>\n<p>Se trata entonces de escuchar que esta palabra est\u00e1 en suspenso, pero es necesario que definamos dos categor\u00edas de s\u00edntomas en el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Me parece importante se\u00f1alar esta idea de que hay dos modos de construcci\u00f3n del s\u00edntoma en el ni\u00f1o, ya que no se trata del mismo s\u00edntoma en cada caso.<\/p>\n<p>Veamos primero el que se encuentra en la definici\u00f3n freudiana m\u00e1s general: es el s\u00edntoma en el sentido de la represi\u00f3n, el que se produce como resultado de la vuelta de lo reprimido que es el que se retiene m\u00e1s f\u00e1cilmente. Mientras que el s\u00edntoma m\u00e1s espec\u00edfico en la infancia temprana, en el tiempo de lo infantil, es el s\u00edntoma construido por la falta de represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Volviendo a Freud, la noci\u00f3n de represi\u00f3n se puede tomar en sus dos vertientes. Es importante que mantengamos esta idea cuando trabajamos con ni\u00f1os, ya que lo m\u00e1s habitual de estos s\u00edntomas o de su modo de construcci\u00f3n, es \u00abEl fracaso de la represi\u00f3n como condici\u00f3n previa a la formaci\u00f3n del s\u00edntoma\u00bb2. Notemos c\u00f3mo el s\u00edntoma hace algo m\u00e1s que repetir el recuerdo reprimido, ya que retorna para significar el deseo pero tambi\u00e9n, y en mi opini\u00f3n esto es lo m\u00e1s importante, cambia el sentido del recuerdo penoso.<\/p>\n<p>Esto hace que a menudo nos sintamos perdidos frente a esas vueltas de lo reprimido, ya que una vez construido el s\u00edntoma, es el recuerdo penoso mismo lo que no tiene ya el mismo sentido, y es lo que se encuentra muy a menudo en los casos de abusos sexuales infantiles. Sin embargo no se trata s\u00f3lo de la cuesti\u00f3n del recuerdo olvidado, reprimido, sino de lo que la represi\u00f3n del recuerdo penoso ha producido con la vuelta de lo reprimido en el s\u00edntoma como cambio de sentido.<\/p>\n<p>Entonces, hasta ah\u00ed estamos en lo m\u00e1s conocido de la teor\u00eda de la represi\u00f3n en Freud.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda insistir, aunque es el modo m\u00e1s habitual de construcci\u00f3n del s\u00edntoma en lo infantil, en la otra vertiente algo menos conocida: la que concierne a los s\u00edntomas neur\u00f3ticos de los que Freud3 nos dice lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abSe reducen a materiales ps\u00edquicos incompletamente reprimidos y que, aunque reprimidos por la conciencia, no han perdido toda posibilidad de manifestarse y de expresarse\u00bb<\/p>\n<p>Pueden ver que lo que ah\u00ed me hace detenerme es ese \u00abincompletamente reprimidos\u00bb, punto que muy a menudo no se toma en cuenta ya que forzosamente, como estamos bien educados \u00abfreudianamente hablando\u00bb, lo que hemos retenido es que el s\u00edntoma es fabricado por la represi\u00f3n y su retorno.<\/p>\n<p>Evidentemente, sobre este \u00faltimo punto que concierne a los materiales no del todo reprimidos, tenemos que a\u00f1adir lo que es la idea que se encuentra en el fundamento mismo del s\u00edntoma para Freud la sexualidad infantil que es la \u00abfuerza motriz principal de la formaci\u00f3n del s\u00edntoma\u00bb4.<\/p>\n<p>Esto es interesante porque esta fuerza motriz principal no es la que concierne al s\u00edntoma causado por el retorno de lo reprimido, sino la parte de la represi\u00f3n que concierne a lo \u00abincompletamente reprimido\u00bb, es decir, lo que no puede ser reprimido o, m\u00e1s a\u00fan, lo que a\u00fan no ha sido reprimido. Y es esta parte precisamente la que encontramos m\u00e1s ampliamente, me parece, en los s\u00edntomas construidos por el ni\u00f1o antes de los cinco a\u00f1os. Por eso propongo que reservemos el t\u00e9rmino de s\u00edntoma en el ni\u00f1o para los que se encuentran construidos a partir del retorno de lo reprimido, tal y como ocurre en el sentido cl\u00e1sico freudiano; mientras que podr\u00edamos llamar \u00abconstrucciones sintom\u00e1ticas\u00bb a los s\u00edntomas construidos a partir de la falta de represi\u00f3n y en los cuales \u2014y esto me parece lo m\u00e1s importante\u2014, los padres juegan una parte importante.<\/p>\n<p>Esto es evidente ya que si hay falta de represi\u00f3n, los padres tienen algo que ver en ello y que, forzosamente, para que se pueda entender ah\u00ed algo, hay que escucharles tambi\u00e9n a ellos.<\/p>\n<p>Esta es tambi\u00e9n la raz\u00f3n por la que todos los s\u00edntomas de lo infantil son extremadamente l\u00e1biles, transformables y, sobre todo, transitorios. Es decir que si somos un poco cl\u00ednicos con los ni\u00f1os, todo lo que concierne a prospectivas, cualesquiera que sean, en cuanto a un devenir que ser\u00eda evaluado a partir de un s\u00edntoma o incluso de un comportamiento a una edad determinada, es completamente rid\u00edculo.<\/p>\n<p>La especificidad misma de la construcci\u00f3n del s\u00edntoma en el ni\u00f1o es no s\u00f3lo que es construido a partir de la falta de represi\u00f3n sino, sobre todo, que son s\u00edntomas transitorios.<\/p>\n<p>As\u00ed los s\u00edntomas se hacen y deshacen en funci\u00f3n de un cierto n\u00famero de elementos, entre los que est\u00e1 muy especialmente el lugar de los padres en la econom\u00eda ps\u00edquica del ni\u00f1o. En efecto, los padres tienen una funci\u00f3n que<br \/>\npuede considerarse, como ya he dicho, simbol\u00edgena; es decir que disponen de esta funci\u00f3n muy particular que permite al ni\u00f1o construir su propia relaci\u00f3n con lo simb\u00f3lico en el deseo de sus padres.<\/p>\n<p>Se encuentra en este marco, toda la sintomatolog\u00eda de lo que se llaman ahora: trastornos del actuar y de la concentraci\u00f3n, en los que muy evidentemente, las capacidades o incapacidades de los padres para poder decir que \u00abno\u00bb, tienen sus consecuencias en la hiperactividad, desde luego.<\/p>\n<p>Evidentemente, no se trata del \u00abno\u00bb en el sentido habitual de todos los d\u00edas, sino de un \u00abno\u00bb que suponga que, aquel que lo dice, pueda decirlo a partir de su propia castraci\u00f3n. Es decir, a partir del hecho de que quien lo dice corre el riesgo de perder el amor de aquel a quien se dirige ese no, lo que incluye tambi\u00e9n a la mam\u00e1 del ni\u00f1o o de la ni\u00f1a. Ese es el riesgo que hay que correr para que ese \u00abno\u00bb sea simbol\u00edgeno. Por otro lado vemos a menudo a padres que vienen diciendo: \u00abpero si yo le digo que no\u00bb. Poco a poco dejamos hablar a los padres y al escucharles nos damos cuenta de que no dicen no, sino: \u00abqui\u00e9reme a pesar de todo\u00bb, o \u00ab\u00bfNo me vas a coger man\u00eda si te digo que no, verdad?\u00bb, lo que no es lo mismo.<\/p>\n<p>Con Lacan es con quien se aclara este \u00faltimo punto, ya que \u00e9l, al desarrollar el hilo de la construcci\u00f3n del s\u00edntoma en lo infantil, a\u00f1ade un elemento esencial en Freud que me parece del todo central para nuestro trabajo con los ni\u00f1os5: \u00abSabemos bien en el an\u00e1lisis, la importancia que ha tenido para un sujeto, quiero decir para quien en ese momento no estaba a\u00fan ah\u00ed en absoluto, la manera en que ha sido deseado. Hay personas que viven bajo el peso \u2014cosa que durar\u00e1 mucho tiempo en su vida\u2014 bajo el peso del hecho de que uno de sus padres \u2014no preciso cu\u00e1l de ellos\u2014, no los ha deseado. Desde luego, \u00e9se es el texto de nuestra experiencia cotidiana. Los padres modelan al sujeto en esta funci\u00f3n que yo llamo del simbolismo. Lo que quiere decir estrictamente, no que el ni\u00f1o sea de alg\u00fan modo el principio de un s\u00edmbolo, sino que la manera en que le ha sido instilado un modo de hablar no puede sino llevar la marca del modo en que sus padres le han aceptado. S\u00e9 bien que hay en esto toda clase de variaciones y de aventuras. Incluso un ni\u00f1o no deseado puede, en nombre de no s\u00e9 qu\u00e9 que viene de sus primeras agitaciones, ser mejor acogido m\u00e1s adelante. Lo que no impide que algo guarde la marca de que el deseo no existi\u00f3 antes de cierto momento\u00bb.<\/p>\n<p>Me parece que Lacan introduce aqu\u00ed un nuevo tipo de construcci\u00f3n del s\u00edntoma. A saber, que no se trata s\u00f3lo del s\u00edntoma en tanto construido a partir de la represi\u00f3n del deseo, sino el s\u00edntoma en tanto que se construye en el sujeto a partir de la falta de deseo del Otro, lo que introduce una nueva dimensi\u00f3n de la construcci\u00f3n misma del s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Los s\u00edntomas, y en consecuencia sus construcciones, ser\u00e1n pues diferentes en funci\u00f3n de c\u00f3mo el ni\u00f1o haya sido deseado, lo que nos convoca una vez m\u00e1s a no olvidar la posici\u00f3n esencial del deseo de los padres como simbol\u00edgena para el sujeto.<\/p>\n<p>Lacan afirma pues claramente que el deseo de los padres contribuye a la construcci\u00f3n de lo simb\u00f3lico por parte del sujeto, lo que es algo absolutamente nuevo. Les recuerdo que el aporte de Freud era diferente.<\/p>\n<p>Esta idea nos remite pues a modos de construcci\u00f3n diferentes, en funci\u00f3n de la manera en que los padres habr\u00e1n deseado, bajo una forma u otra, o de ninguna manera, a su hijo. Entonces, la serie sintom\u00e1tica tendr\u00e1 consecuencias evidentemente muy diferentes en las construcciones mismas del s\u00edntoma. Esto abre un nuevo campo que es lo que se llama la construcci\u00f3n del s\u00edntoma&#8230;<\/p>\n<p>Lo que es como decir que Lacan nos invita aqu\u00ed a hacer un trabajo con los padres, tanto si se trata del marco de las neurosis como el de las psicosis. Yo dir\u00eda incluso que en ese \u00faltimo marco m\u00e1s aun, ya que el s\u00edntoma psic\u00f3tico es un s\u00edntoma igualmente estructurado. La psicosis desvela algo del deseo del Otro en su relaci\u00f3n con el s\u00edntoma, y el psic\u00f3tico en ese sentido es hablado a trav\u00e9s de su s\u00edntoma en una lengua que \u00e9l mismo ignora. Esto plantea la cuesti\u00f3n del s\u00edntoma de modo diferente, el s\u00edntoma en la lengua, fuera de la castraci\u00f3n en lo que concierne el campo de las psicosis.<\/p>\n<p>No podr\u00eda terminar estas palabras de introducci\u00f3n sobre la idea de los s\u00edntomas del ni\u00f1o, o sobre la inmadurez de lo simb\u00f3lico en el ni\u00f1o, sin concluir sobre el hecho de que no hay nuevo s\u00edntoma. Y es que si los padres tienen tanta importancia, es porque el ni\u00f1o hasta los cinco o seis a\u00f1os presenta un modo de pensamiento m\u00e1s bien meton\u00edmico, y que esta construcci\u00f3n es el efecto producido por la falta de represi\u00f3n, normal a esta edad, pero que conlleva igualmente una falta de madurez de los procesos metaf\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, cuanto m\u00e1s avanza el ni\u00f1o hacia la realizaci\u00f3n de su represi\u00f3n, m\u00e1s contribuye a poner en marcha la maduraci\u00f3n de sus procesos de metaforizaci\u00f3n, de modo tal que se puede constatar que la construcci\u00f3n de los s\u00edntomas a esta edad es el resultado de esa falta de represi\u00f3n. Inversamente, un s\u00edntoma que desaparece, es el resultado de una producci\u00f3n de represi\u00f3n y, en consecuencia, permite a la met\u00e1fora desarrollarse.<\/p>\n<p>Por fin, muy diferente es el modo de construcci\u00f3n del s\u00edntoma m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de los seis a\u00f1os, ya que el ni\u00f1o puede ahora mantener y utilizar un modo de pensamiento met\u00e1foro-meton\u00edmico, lo que tiene como consecuencia que la construcci\u00f3n del s\u00edntoma despu\u00e9s, es el efecto producido por el retorno de lo reprimido y, por lo tanto, ya no se tratar\u00e1 m\u00e1s de producir represi\u00f3n, sino al contrario, de poder levantar dicha represi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jornadas de Madrid \u2013 12,13 y 14 de enero de 2011 Robert L\u00e9vy NO HAY S\u00cdNTOMA CONTEMPOR\u00c1NEO, SINO MIEDO DE LA SOCIEDAD HACIA SUS EXCESOS &nbsp; Traducci\u00f3n: M.Cruz Estada &nbsp; Por definici\u00f3n, los s\u00edntomas en medicina no tienen sentido. 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