{"id":640,"date":"2013-12-13T13:28:58","date_gmt":"2013-12-13T12:28:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2013\/12\/13\/el-uso-de-la-logica-del-inconsciente-para-escuchar-el-sintoma-y-construir-el-fantasma\/"},"modified":"2013-12-13T13:28:58","modified_gmt":"2013-12-13T12:28:58","slug":"el-uso-de-la-logica-del-inconsciente-para-escuchar-el-sintoma-y-construir-el-fantasma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2013\/12\/13\/el-uso-de-la-logica-del-inconsciente-para-escuchar-el-sintoma-y-construir-el-fantasma\/","title":{"rendered":"&#039;No es eso, lo que yo deseo&#039;. E. Moreau"},"content":{"rendered":"<p lang=\"fr-FR\" style=\"margin-bottom: 0cm\"> \t<font face=\"Calibri, serif\"><font size=\"2\" style=\"font-size: 11pt\"><font face=\"Arial, serif\"><font size=\"4\"><span lang=\"es-CL\">El uso de la l\u00f3gica del inconsciente para escuchar el s\u00edntoma y construir el fantasma<\/span><\/font><\/font><\/font><\/font><\/p>\n<p> \tLes propongo volver a recorrer los pasos l\u00f3gicos constituyentes del campo freudiano con el fin de caracterizar la l\u00f3gica del inconsciente. Partiremos de la premisa siguiente: la l\u00f3gica de lo inconsciente no es la l\u00f3gica de lo consciente.<br \/> \tMe interesa hacer \u00e9nfasis en el tipo de demostraci\u00f3n al cual Freud recurre para establecer su tesis del inconsciente. El razonamiento que Freud despliega para delimitar el campo del psicoan\u00e1lisis como disciplina aut\u00f3noma, tiene un valor epistemol\u00f3gico. Pero, para Lacan, el invento del psicoan\u00e1lisis, no solo ha modificado para siempre el conocimiento del hombre sino que ha instalado un nuevo tipo de relaci\u00f3n entre los hombres mediante la pr\u00e1ctica social del discurso anal\u00edtico. El discurso anal\u00edtico ha cambiado las relaciones intersubjetivas y el proceso de subjetivaci\u00f3n para las personas que se reconocen en aquel lazo social.<br \/> \t\u00bfCuales son las consecuencias subjetivas y sociales que este discurso in\u00e9dito hace emerger al final del siglo diecinueve?<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \t1. La ruptura epistemol\u00f3gica con la neurolog\u00eda.<\/p>\n<p> \tComenzaremos por comentar los fundamentos te\u00f3ricos y cl\u00ednicos del psicoan\u00e1lisis. Freud era neur\u00f3logo. Pero tuvo el coraje de poner en cuesti\u00f3n su saber m\u00e9dico para provocar una fisura en el conocimiento de la neurolog\u00eda y mediante este acto de corte, abrir un campo cl\u00ednico nuevo con respecto al tratamiento ps\u00edquico. Es m\u00e1s, el mismo no oculto sus errores terap\u00e9uticos. Freud no solo aceptaba equivocarse sino hizo p\u00fablicas en su obra sus equivocaciones. Esta actitud es propia de la posici\u00f3n cl\u00ednica del analista porque este debe t\u00e9cnicamente ignorar su conocimiento acad\u00e9mico. Es lo que llevo a Lacan a proponer el requisito para el analista de operar a partir de una \u201cignorancia docta\u201d. Vamos a ver de qu\u00e9 se trata.<br \/> \tLa primera afirmaci\u00f3n freudiana se\u00f1ala que la par\u00e1lisis hist\u00e9rica, si bien se parece a una par\u00e1lisis neurol\u00f3gica, no es neurol\u00f3gica. As\u00ed lo se\u00f1ala Freud:\u201d\u2026afirmo yo que la lesi\u00f3n de las par\u00e1lisis hist\u00e9ricas debe ser completamente independiente de la anatom\u00eda del sistema nervioso, puesto que la histeria se comporta en sus par\u00e1lisis y dem\u00e1s manifestaciones como si la anatom\u00eda no existiera o como si no tuviese ning\u00fan conocimiento de ella&#8230;, intentaremos demostrar que puede haber alteraci\u00f3n funcional sin lesi\u00f3n org\u00e1nica concomitante&#8230; \u201c (1)<br \/> \tEl uso de la met\u00e1fora neurol\u00f3gica, empleando un verbo condicional, la conjunci\u00f3n condicional de comparaci\u00f3n, como si, articulada con la negaci\u00f3n establece una proposici\u00f3n de la \u00edndole: es aparentemente neurol\u00f3gico pero no es neurol\u00f3gico. Finalmente, la sentencia es irrevocable. Freud se\u00f1ala que \u201cLa histeria es una neurosis en el m\u00e1s estricto sentido del t\u00e9rmino, lo que quiere decir no s\u00f3lo que esta enfermedad no puede descubrirse ning\u00fan cambio perceptible en el sistema nervioso, sino que no debe esperarse de cualquier refinamiento de las t\u00e9cnicas anat\u00f3micas la revelaci\u00f3n de tales cambios\u201d. La neurolog\u00eda se topa con un saber imposible; es decir un real.<br \/> \tAs\u00ed, vemos que la primera ruptura epistemol\u00f3gica del psicoan\u00e1lisis, es la ruptura con la neurolog\u00eda. El gesto freudiano fractura el conocimiento de las enfermedades mentales y del enc\u00e9falo indicando que para entender la histeria es imposible que el saber m\u00e9dico pueda explicarlo. La ciencia m\u00e9dica queda amputada de una parte de su conocimiento cuando se trata de la histeria.<br \/> \tPodemos deducir de este razonamiento la conclusi\u00f3n siguiente: la histeria no es una enfermedad. El mismo razonamiento puede ser aplicado a la neurosis obsesiva y a la fobia. Las neurosis no son enfermedades. Y por extensi\u00f3n, la depresi\u00f3n no es una enfermedad, la esquizofrenia no es una enfermedad etc.<br \/> \tNing\u00fan s\u00edntoma psicopatol\u00f3gico que responde a la condici\u00f3n de ser un retorno de lo Inconsciente es signo de una enfermedad.<br \/> \tDe ah\u00ed, la conclusi\u00f3n general se impone: las neurosis, las psicosis y la perversi\u00f3n no son enfermedades.<br \/> \tDe modo m\u00e1s amplio, es el discurso m\u00e9dico mismo que est\u00e1 cuestionado a partir de la subjetividad del hist\u00e9rico. En efecto, el discurso m\u00e9dico se caracteriza por un tipo de lazo social que implica una relaci\u00f3n de poder de tipo dominaci\u00f3n \u2013 sumisi\u00f3n. Cuyo m\u00e9todo requiere el mando del m\u00e9dico y el silenciamiento de la palabra del paciente. Lo que puede decir el paciente, pensar y opinar sobre su enfermedad no tiene ninguna validez porque la enfermedad descansa sobre un sistema semiol\u00f3gico cerrado constituido de signos encadenados entre s\u00ed requerido para hacer el diagn\u00f3stico. Es m\u00e1s, metodol\u00f3gicamente la opini\u00f3n del paciente no debe tener validez incluso en los casos donde el m\u00e9dico podr\u00eda equivocarse. Ciertamente, el m\u00e9todo cient\u00edfico requiere expulsar al sujeto de su procedimiento. Sin embargo por una raz\u00f3n de posici\u00f3n subjetiva, los hist\u00e9ricos subvierten el discurso m\u00e9dico, tomando la palabra como si dijeran al m\u00e9dico:\u201d no puedes saber cu\u00e1l es mi sufrimiento y por eso no puedo aceptar someterme a tu poder\u201d. Hist\u00f3ricamente, al final del siglo diecinueve, las hist\u00e9ricas desenmascararon al amo oculto detr\u00e1s de la capa blanca del higienista. Bast\u00f3 el o\u00eddo de Freud para escuchar el discurso del hist\u00e9rico. Esta escucha en silencio provoco una ruptura en la relaci\u00f3n m\u00e9dico \u2013 paciente revelando que un nuevo discurso social estaba naciendo. Es el momento de la g\u00e9nesis del discurso anal\u00edtico. Este postula que el paciente tiene un decir que insiste en ser reconocido. Es como si la voz de sujeto dijera: \u201cyo, en tanto sujeto hablo, te pido dejarme hablar y esc\u00fachame, incluso si no me entiendes. Busco un lugar para poder hablar de m\u00ed, por fin, porque nadie me escucha. T\u00fa eres el \u00fanico que me lo permite. Por lo tanto, debes escucharme en silencio.\u201d Le contesta el analista: dime todo lo que viene a tu mente sin seleccionar tus pensamientos o censurarlos por motivos morales o intelectuales porque puedes descubrir un saber que ignoras pero que te conducir\u00e1 a decir la verdad. Yo como analista, voy a ignorar mis conocimientos acad\u00e9micos para que tu verdad pueda ser dicha desde tu propia palabra aunque sea dicha a media. El paciente que se analiza y se interpreta a s\u00ed mismo, Lacan lo llamar\u00e1: el analizante. As\u00ed nace el discurso anal\u00edtico a partir de la relaci\u00f3n analista-analizante.<\/p>\n<p> \t2. La ruptura epistemol\u00f3gica con la psicolog\u00eda.<\/p>\n<p> \tInstal\u00e1ndose en el campo de la palabra, Freud instituye el inconsciente en el psiquismo. Y se\u00f1ala: \u201cNo pedimos para hacerlo m\u00e1s que el permiso de pasar al terreno de la psicolog\u00eda, imposible de eludir cuando de la histeria se trata.\u201d Podr\u00edamos pensar entonces que la histeria es un fen\u00f3meno psicol\u00f3gico. Pero, resulta ser una extra\u00f1a psicolog\u00eda porque su causa no es consciente y por lo tanto la ciencia psicol\u00f3gica no alcanza a explicarla. El saber universitario constituido de la psicolog\u00eda se muestra impotente para responder a la pregunta del paciente hist\u00e9rico. Porque, si bien la causa es ps\u00edquica no es consciente. As\u00ed lo se\u00f1ala Freud: \u201cConsiderada psicol\u00f3gicamente, la par\u00e1lisis del brazo consiste en que la concepci\u00f3n del brazo queda imposibilitado de entrar en asociaci\u00f3n con las dem\u00e1s ideas que constituyen el yo. La lesi\u00f3n ser\u00eda, pues la abolici\u00f3n de la accesibilidad asociativa de la concepci\u00f3n del brazo. El brazo se comporta como si no existiera para el juego de las asociaciones&#8230;\u201d<br \/> \tEn el pensamiento del paciente hay una falta de representaci\u00f3n que impide las asociaciones de ideas y por tanto la motricidad. Freud recurre al lenguaje de la traumatolog\u00eda pero distorsiona su uso conceptual para usarlo como met\u00e1fora en el campo ps\u00edquico. Es como una lesi\u00f3n de \u00f3rgano pero es una lesi\u00f3n ps\u00edqui<br \/>\nca, una lesi\u00f3n de la representaci\u00f3n. Falta una representaci\u00f3n en la conciencia. La conciencia queda agujereada. En la histeria la conciencia pierde su totalidad arm\u00f3nica porque queda recortada por una representaci\u00f3n que se desplaza hacia otro lugar, hacia el inconsciente. El Inconsciente es la parte que le falta a la conciencia. Puede formularse el lema del concepto de lo real lacaniano: lo inconsciente es el no todo de lo consciente. Hay un imposible para hacer totalidad en el psiquismo. Su divisi\u00f3n es un rasgo de la estructura.<br \/> \tAs\u00ed, la segunda ruptura epistemol\u00f3gica se produce en el seno de la psicolog\u00eda misma. El psicoan\u00e1lisis se parece a la psicolog\u00eda pero no es psicolog\u00eda de la conciencia. \u00bfQu\u00e9 es? Bueno, hasta aqu\u00ed podr\u00edamos decir que el psicoan\u00e1lisis es una psicolog\u00eda del inconsciente. Pero el inconsciente no se aprehende mediante el conocimiento universal sino a partir del saber particular y singular del sujeto. La teor\u00eda del conocimiento no sirve para explicarlo. Por consecuencia, el saber inconsciente est\u00e1 por fuera del discurso de la universidad. La universidad no lo puede ni archivar, ni clasificarlo, ni administrarlo. El saber y la verdad del inconsciente no se encuentran en las unidades acad\u00e9micas de los programas de los cursos universitarios.<br \/> \tLa lesi\u00f3n ps\u00edquica deja la marca de un trauma en la memoria. Hay un trauma reprimido en la memoria inconsciente. El responsable del trauma es el padre que ha cometido un incesto y dejo para siempre en la memoria de la ni\u00f1a el recuerdo olvidado del abuso sexual. Sin embargo, m\u00e1s adelante, Freud rectifica, en verdad, no es su padre sino una construcci\u00f3n de un padre imaginario violento. Este \u00faltimo es el agente de la castraci\u00f3n. As\u00ed, este padre primitivo es un padre pero no es su padre. Es el padre muerto que solo dej\u00f3 su nombre mediante el significante del Nombre del padre. Concluimos que el padre del trauma no es su padre porque el abuso sexual es imaginado. En consecuencia, el trauma no es real sino fantaseado. El trauma es un fantasma. Y cu\u00e1l es la funci\u00f3n del fantasma sexual sino aquella que despierta nuestro deseo sexual.<br \/> \tEn s\u00edntesis, el traumatismo infantil de la violaci\u00f3n es el modo imaginario de la ni\u00f1a de representar fantasm\u00e1ticamente su castraci\u00f3n femenina. Trauma y deseo inconsciente son la dos cara de la falta provocada por la castraci\u00f3n. En este lugar, se deposita una fantas\u00eda sexual infantil. La sexualidad infantil unisex topa con una imposible integraci\u00f3n en la sexualidad f\u00e1lica de la diferencia de los sexos. Entonces, el inconsciente es sexual pero no hay relaci\u00f3n sexual porque no hay congruencia entre la sexualidad infantil pulsional y la sexualidad f\u00e1lica en el complejo de Edipo.<\/p>\n<p> \tConclusi\u00f3n: la histeria no es neurol\u00f3gica, no es psicol\u00f3gica, su causa no es consciente. Su etiolog\u00eda se explica por una represi\u00f3n de un trauma sexual infantil que no ha sido real. Es m\u00e1s, el padre incestuoso no es su padre. La sexualidad pulsional no es la sexualidad f\u00e1lica. Es la pulsi\u00f3n que excita la sexualidad infantil, en cambio, es el deseo que sostiene la sexualidad Ed\u00edpica. Por este motivo no hay relaci\u00f3n sexual. Es m\u00e1s, el deseo es imposible porque no encuentra el objeto adecuado para satisfacerse.<\/p>\n<p> \tEl uso argumentativo sistem\u00e1tico de la negaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica te\u00f3rica freudiana aplicado al discurso m\u00e9dico y al discurso de la universidad hace emerger un nuevo discurso donde es el sujeto que se coloca en la posici\u00f3n dominante. Nace el discurso del hist\u00e9rico en la modernidad positivista. A partir de su escucha el inconsciente es reconocido como lugar de las identificaciones del sujeto y puede ser interpretado. Esta es la g\u00e9nesis del discurso anal\u00edtico.<\/p>\n<p> \t3. Vi\u00f1eta cl\u00ednica.<\/p>\n<p> \tVeamos c\u00f3mo funciona el recurso a la negaci\u00f3n en la escucha del analista. La paciente es una joven de veinticinco a\u00f1os. Es derivada a mi consulta por el psiquiatra tratante del hospital psiqui\u00e1trico de la regi\u00f3n donde fue internalizada con una indicaci\u00f3n de psicoterapia para complementar su tratamiento farmacol\u00f3gico.<br \/> \tLa paciente trae un diagn\u00f3stico psiqui\u00e1trico que identific\u00f3 sucesivos trastornos mentales: trastorno de personalidad, trastorno bipolar mixto, esquizofrenia con alucinaciones, anorexia, intento de suicidio. Primero, yo pienso que lo que indica el diagn\u00f3stico psiqui\u00e1trico no es eso. Es mi manera de pensar su cura a partir de la negaci\u00f3n: su s\u00edntoma no es un trastorno mental. Claro que no, porque para el psicoan\u00e1lisis el s\u00edntoma es una met\u00e1fora del sujeto del inconsciente. En la primera entrevista preliminar, la paciente refiere espont\u00e1neamente diferentes s\u00edntomas como bruxismo, contracturas, desmayo y muchas somatizaciones, entre otras: colon irritable y contracci\u00f3n de la garganta. Pienso \u00a1Ah! Reconozco los s\u00edntomas conversivos t\u00edpicos de la histeria. Me viene esta reflexi\u00f3n: \u00a1C\u00f3mo es posible, que el psiquiatra pudo equivocarse tanto de diagn\u00f3stico. Seguro, est\u00e1 sesgado por el uso generalizado del DSM IV que ha empobrecimiento la cl\u00ednica m\u00e9dica. El psiquiatra confundi\u00f3 la histeria con la esquizofrenia, porque hoy, no escucha el inconsciente. No es trivial equivocarse de diagn\u00f3stico. Tiene consecuencias concretas para el paciente. De hecho, esta joven tuvo que tomar neurol\u00e9pticos y litio durante un a\u00f1o. Viv\u00eda encerrada en su casa sin poder hacer nada. Harta de haber vegetado en un estado de sopor y de haber perdido su tiempo, acude a mi consulta. Quiere despertarse.<br \/> \tAdem\u00e1s, ella refiere labilidad emocional y gran inestabilidad de su estado de \u00e1nimo: presenta repentinamente rabia, pena, crisis de llantos, angustia, indiferencia, euforia. Opino, que algo anda mal en la funci\u00f3n del sujeto del inconsciente. Entonces, pienso que no es una histeria per s\u00e9, debe ser una depresi\u00f3n hist\u00e9rica. Persisto en afinar el diagn\u00f3stico.<br \/> \tBueno, como en psicoan\u00e1lisis hay que ubicar al analizante en relaci\u00f3n con su subjetividad le pregunto lo que ella considera lo m\u00e1s molestoso en su sufrimiento y lo que le interesar\u00eda trabajar en an\u00e1lisis. Me contesta que lo que m\u00e1s la afecta es un temor permanente y cotidiano a estar en relaci\u00f3n con gente. Por ejemplo, en el bus, en la disco o en los conciertos. Realizo, entonces, que refiere una fobia a la multitud. Debe ser una fobia social. El diagn\u00f3stico se complejiza. No es exactamente una depresi\u00f3n hist\u00e9rica sino una depresi\u00f3n fobo-hist\u00e9rica. Pero adem\u00e1s, ella precisa que tambi\u00e9n en familia no soporta el contacto f\u00edsico como los abrazos e incluso los besos. Se agrega entonces una fobia al contacto f\u00edsico. Trato de hacerle precisar su temor. Ella lo describe as\u00ed \u201ces cuando la gente y en especial los hombres al acercarse a ella hacen un gesto de tocarla o de agarrarla por la cintura\u201d. Esta fobia es un impedimento para desarrollar sus relaciones sociales y sobretodo relaciones \u00edntimas. Por cierto, ya no va a la disco, ni al concierto y tiene un brote de angustia cada vez que toma el bus. Es molestoso. Pero adem\u00e1s dice que no puede tener intimidad con un hombre, ni intercambiar besos. Estos dos \u00faltimos motivos entra\u00f1an una consecuencia dram\u00e1tica: ella no puede pololear. A partir de este momento no pienso m\u00e1s en el diagn\u00f3stico estructural porque no es eso. La joven me est\u00e1 hablando de sus dificultades de amor y de su sexualidad. Entonces, recuerdo la frase de Lacan, en el seminario XIX, que dice: \u201cyo te pido rechazar lo que te ofrezco porque no es eso\u201d. (2) Ella me habla del amor imposible por su pololo, amor que pasa a ser dicho en transferencia. Como lo se\u00f1ala Lacan, el discurso del analizante es justamente eso: la demanda que hace el paciente al analista. Pero, se trata de reconocer que lo que se pide no es eso. Lacan explica que la frase \u201cNo es eso\u201d es el objeto a, es este objeto perdido desde el origen. Desde esta falta surge el deseo. As\u00ed, el objeto a no es el objeto de la demanda porque toda demanda traduce un deseo de vac\u00edo. Este vac\u00edo es la causa del deseo que tiene su punto de origen en los objetos de las pulsiones. El sujeto hace la demanda de estos objetos. Pe<br \/>\nro justamente el objeto a es lo que viene en el lugar de la radical diferencia sexual que Lacan formula como que \u201cno hay relaci\u00f3n sexual\u201d. Porque no es eso, lo que yo deseo. La demanda no puede saber cu\u00e1l es el objeto del deseo. Lo que te ofrezco no es lo que t\u00fa deseas, te pido rechazarlo. \u00bfA caso no es lo que la joven intenta decir? Confundi\u00f3 el objeto del deseo con el objeto de la demanda de amor. Y en el campo de su sexualidad, estar\u00eda pregunt\u00e1ndose \u00bfQu\u00e9 es ser una mujer en el acto sexual? \u00bfPuede haber relaci\u00f3n sexual entre una mujer y un hombre? \u00bfHay relaci\u00f3n entre el sujeto y el Otro sexo? Su s\u00edntoma ser\u00eda un mensaje que intentar\u00eda a su modo, modo neur\u00f3tico por cierto, de rechazar a su pololo como objeto que colma su deseo. Como el amor y la sexualidad son cuestiones de discurso, el sujeto requiere ser o\u00eddo. Decido escucharla sin m\u00e1s conjeturas.<br \/> \tMuy amada en su familia. Todo el mundo, le da un cari\u00f1o especial. Sin embargo le apesta tanto cari\u00f1o. Porque tanto amor la ahoga. Se siente invadida f\u00edsica y mentalmente. El Otro la asfixia por el exceso de goce que circula en sus relaciones familiares. Se siente identificada a ser objeto de la demanda de amor de su madre, de su padre, de su abuela.<br \/> \tLa relaci\u00f3n con su cuerpo es, sin duda, peculiar. Es una joven muy linda, alta y delgada, tiene el semblante de una modelo. Pero le gusta tener un cuerpo de ni\u00f1a. No le gustan las curvas de mujer. No le gusta el desarrollo sexual de las mujeres. Le gusta tener un cuerpo musculoso, con el abdomen tonificado como las atletas. O sea para resumir, me dice que quiere tener un cuerpo de mujer con abdominales de hombre en el cuerpo de una ni\u00f1a. Busca tener un f\u00edsico perfecto. Las paradojas de los significantes de su imagen del cuerpo dibujan una l\u00f3gica paraconsistente el\u00e1stica como la l\u00f3gica del psicoan\u00e1lisis. Hace de su cuerpo una imagen f\u00e1lica sin defecto. La represi\u00f3n de la castraci\u00f3n femenina sostenida por su narcisismo imaginario retorna en una erotizaci\u00f3n de las pulsiones. A esta altura me resigno a no entender la coherencia de su palabra.. Sigo escuchando sin m\u00e1s.|<br \/> \tEn la sesi\u00f3n siguiente me relata una pesadilla. Vio la sombra de un hombre grande y alto que viene encima de ella; ella estaba durmiendo acostada en la cama, y ese hombre la zamarrea. Me cuenta que todas las noches tiene temor que alguien entre a su habitaci\u00f3n para tocarla. En el estado hipnag\u00f3gico siente que la aprietan fuerte el brazo; es una sensaci\u00f3n real. De chica tiene el temor que una mano, un brazo salga por debajo de la cama, de alguien que estar\u00eda escondido debajo, la asalte, la ahorque e incluso podr\u00eda violarla (fantasma de violaci\u00f3n).\u00bfAh!, S\u00ed? Contesto. Entonces le pregunto si su temor al contacto f\u00edsico con la gente podr\u00eda provenir de esta angustia de ser atacada o violada por un hombre. La paciente me contesta: puede ser. Este es el momento de la interpretaci\u00f3n. La analizante reconoce que su fobia es la met\u00e1fora sintom\u00e1tica del fantasma de violaci\u00f3n es decir una met\u00e1fora de la castraci\u00f3n femenina. El s\u00edntoma es la met\u00e1fora de la castraci\u00f3n. La interpretaci\u00f3n al rev\u00e9s deconstruye el significante del s\u00edntoma (tocada, agarrada) y lo sustituye por el significante del fantasma (violada).<br \/> \tEn la sesi\u00f3n siguiente, la joven contin\u00faa su relato angustioso. Me cuenta que tiene demonios internos. Ellos le tocaron repentinamente el pubis o sino el cuello durante el sue\u00f1o. Ser abusada por un ser sobrenatural no es lo mismo que ser violada por un hombre. Lo siniestro que asoma en este sue\u00f1o es el retorno de lo real. Es un goce terror\u00edfico que da cuenta que la pulsi\u00f3n se ha desprendido de lo simb\u00f3lico y ha contaminado lo imaginario. La paciente cuenta detalles con respeto a su angustia sexual. Cuando inicio un pololeo ella pensaba demasiado en el hombre. Se sent\u00eda dependiente de \u00e9l, y \u00e9l se met\u00eda en sus cosas. Entonces somatizaba. Cuando le gusta alguien, ese alguien se mete en su mente, a posee, se siente presionada, exigida o se auto presiona. Entonces salen los demonios y ella se angustia. Pasa lo mismo con sus padres cuando ellos le hacen muchas preguntas. Le produce asco los besos y la promiscuidad. Ella huye de los jotes porque son gentes muy usadas por otras personas (escucho un fantasma de prostituci\u00f3n). Hay gente pendiente de saltar encima de ella (fantasma de violaci\u00f3n).<br \/> \tFinalmente, la direcci\u00f3n de la cura consisti\u00f3 en que me hable de todos estos temores y s\u00edntomas de conversi\u00f3n. De este modo deconstruye sus s\u00edntomas y construye progresivamente el fantasma de castraci\u00f3n que la angustia. El primer movimiento subjetivo que note es que al hablar ella se est\u00e1 dando cuenta que sus temores no provienen de la realidad exterior sino de miedos internos subjetivos. Son imaginarios. Que su pregunta sobre lo femenino es simb\u00f3lica. Y que el retorno de los demonios es lo Real. La analizante analizo su estructura: Imaginario, Simb\u00f3lico y Real. En s\u00edntesis, hizo un recorrido subjetivo a partir de una posici\u00f3n inicial, ser objeto de la demanda del Otro. Lo segundo consiste en avanzar progresivamente hacia el desvelamiento de su fantasma de violaci\u00f3n reprimido. El levantamiento de la represi\u00f3n se realiza mediante la simbolizaci\u00f3n de la castraci\u00f3n. En las sesiones que siguen constato, junto con ella, que la angustia disminuye. Tambi\u00e9n, los s\u00edntomas de conversi\u00f3n tienden a desaparecer. El efecto terap\u00e9utico se explica porqu\u00e9 su relato ha tomado un valor simb\u00f3lico producido por la escucha del analista que ha permitido al sujeto modificar su posici\u00f3n frente a la castraci\u00f3n.<br \/> \tPara sostener el deseo de analista tuve que suspender mi conocimiento de la psicopatolog\u00eda e incluso del diagn\u00f3stico estructural. Escuchar el inconsciente hoy es posible a partir de la negaci\u00f3n de todo significante amo que fijar\u00eda el sujeto en un tiempo inamovible y eterno. A mi modo de ver, en cuanto a la funci\u00f3n l\u00f3gica de la negaci\u00f3n, habr\u00eda que considerar tanto la negaci\u00f3n empleada por el paciente por su funci\u00f3n de defensa contra el reconocimiento de su inconsciente como la negaci\u00f3n usada por el analista como m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n. Del lado del analista, el manejo de la negaci\u00f3n en la escucha anal\u00edtica prepara y posibilita la interpretaci\u00f3n. Del lado del analizante, el uso de la negaci\u00f3n puede servir como recurso en la b\u00fasqueda de la verdad. As\u00ed, es posible analizar la producci\u00f3n discursiva del analizante en t\u00e9rminos de negaci\u00f3n sucesiva, diacr\u00f3nica, sistem\u00e1tica y distorsionante, que, en resumen, tiene por resultado producir una serie infinita de proposiciones que se contradicen entre s\u00ed permanentemente. Al final de un an\u00e1lisis, tiene como el resultado la palabra del analizante que se presenta como el desplazamiento permanente de un proceso de negaci\u00f3n, lo que al final, permite obtener el relato completo de una cura psicoanal\u00edtica. De ser as\u00ed, la pr\u00e1ctica anal\u00edtica revelar\u00eda que el uso de la negaci\u00f3n en la palabra del analizante es, sorprendentemente, an\u00e1logo al m\u00e9todo de la asociaci\u00f3n libre y de modo a\u00fan m\u00e1s inesperado, del lado del analista, es an\u00e1logo a la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p> \t(1) Freud S. Estudio comparativo entre las par\u00e1lisis motrices org\u00e1nicas e hist\u00e9ricas (1893)<br \/> \t(2) Lacan J. El seminario XIX, \u201cO peor\u2026\u201d (1971-1972)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El uso de la l\u00f3gica del inconsciente para escuchar el s\u00edntoma y construir el fantasma Les propongo volver a recorrer los pasos l\u00f3gicos constituyentes del campo freudiano con el fin de caracterizar la l\u00f3gica del inconsciente. Partiremos de la premisa siguiente: la l\u00f3gica de lo inconsciente no es la l\u00f3gica de lo consciente. 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