{"id":641,"date":"2013-12-13T13:33:48","date_gmt":"2013-12-13T12:33:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2013\/12\/13\/sea-dicho-al-pasar-serge-granier\/"},"modified":"2013-12-13T13:33:48","modified_gmt":"2013-12-13T12:33:48","slug":"sea-dicho-al-pasar-serge-granier","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2013\/12\/13\/sea-dicho-al-pasar-serge-granier\/","title":{"rendered":"&#039;Sea dicho al pasar&#039;. Serge Granier"},"content":{"rendered":"<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t\u00abSea dicho al pasar&#8230;\u00bb: esta expresi\u00f3n idiom\u00e1tica que fue propuesta recientemente por nuestro colega Thierry Guichard, como t\u00edtulo para un coloquio que tuvo lugar en Lyon em septiembre de 2013, estuvo muy bien elegida.<\/p>\n<p> \tEvoca perfectamente el filo del psicoan\u00e1lisis. Todo est\u00e1 ah\u00ed. El \u00e9nfasis est\u00e1 puesto sobre lo que se va a poder decir a lo largo del discurso. Lo importante no es siempre lo que quer\u00edamos decir sino lo que va a decirse sin saberlo, este \u201cno s\u00e9 qu\u00e9\u201d, este algo no esencial en apariencia. Esta tambi\u00e9n ah\u00ed lo que resulta de la primera invenci\u00f3n: la regla fundamental inventada por Freud, que instaura el dispositivo de la cura y orienta el discurso psicoanal\u00edtico: dejarse llevar a decir lo que se nos ocurre. Lacan situaba el discurso del analizante como cualquier cosa: digan cualquier cosa, o a\u00fan mejor: digan tonter\u00edas.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tEst\u00e1 ah\u00ed lo que hay que decir en un an\u00e1lisis, en este modo muy particular de b\u00fasqueda de la verdad, verdad que no se entrega a la primera, que no se puede aprehender frontalmente. Y esto tiene que ver con la estructura del objeto de deseo, del objeto a: que es vac\u00edo, agujero, ca\u00edda, significaci\u00f3n incompleta, fragmento de pensamiento; es lo que cay\u00f3 con la constituci\u00f3n del sujeto. El sujeto del inconsciente se construy\u00f3 a partir de una p\u00e9rdida, de una falta fundamental; fue necesario que eso se produjera para su estructuraci\u00f3n. Entonces, estamos marcados inicialmente por esta incompletud, y nuestro discurso lo padece. Es lo que Lacan aplicaba a su propio discurso en la sesi\u00f3n del 15\/12\/1965 del seminario sobre el objeto en psicoan\u00e1lisis, pasaje donde usaba esta f\u00f3rmula:<\/p>\n<p> \t\u201cSea dicho al pasar, si mi discurso se desarrolla con par\u00e9ntesis, con suspenso y su clausura, luego retom\u00e1ndose, a menudo, de forma inc\u00f3moda reconozca ah\u00ed una vez m\u00e1s la estructura de la escritura\u201d. Se podr\u00eda tambi\u00e9n decir que se trata de la estructura del lenguaje.&nbsp; Es imposible de decir y es porque este imposible persiste en quedarse&nbsp; siempre en el mismo lugar por lo que seguimos hablando e intentamos siempre buscar a trav\u00e9s del lenguaje y en el lenguaje huellas de verdad. Hablamos porque la verdad no puede decirse toda.<\/p>\n<p> \tLa noci\u00f3n de agujero es central en las elaboraciones lacanianas y la usa a dos niveles principales:<\/p>\n<p> \tPor un lado, existe este agujero en el discurso, en lo simb\u00f3lico, que representa el objeto a, y a la inversa, el significante es presentado como haciendo agujero en lo real. Habr\u00eda al principio una especie de plenitud por el lado de lo Real, una coherencia, una unidad que estar\u00eda quebrantada por la emergencia del significante. Paralelamente, lo simb\u00f3lico est\u00e1 mermado por la persistencia de un real.<br \/> \tEsta doble incompletud es lo que caracteriza el acceso a la palabra y al lenguaje en la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica.<\/p>\n<p> \tAl recibir este t\u00edtulo: \u201cSea dicho al pasar\u201d pens\u00e9 inmediatamente en Vladimir Jank\u00e9l\u00e9vitich, fil\u00f3sofo franc\u00e9s, y en este otro t\u00edtulo \u201cel-no-s\u00e9-qu\u00e9 y el-casi-nada\u201d. Era sorprendente dedicar una gran obra de casi 500 p\u00e1ginas a nociones tan vagas e imprecisas. Hab\u00eda en esto la irrupci\u00f3n de algo radicalmente nuevo en el discurso filos\u00f3fico que se encontr\u00f3 desde ese momento bastante impregnado de incertidumbre.<br \/> \tLo que produjo una filosof\u00eda muy particular, que no puede formar escuela, porque no construye un sistema cerrado de explicaci\u00f3n del mundo. Se basa completamente en una reflexi\u00f3n sobre el devenir, sobre lo que puede surgir de impredecible, sorprendiendo en el acto, en equilibrio sobre la punta fina del instante, al pasar&#8230;&#8230; Se trata de intentar rodear el instante del acto, sabiendo al mismo tiempo que este intento es del orden de lo imposible. Es este instante evanescente, inaprensible, del yo-no-s\u00e9-qu\u00e9 y del casi-nada que forma la propia estructura del acto. Emergencia de lo imprevisible, de lo inesperado, a lo largo del discurso, \u00e9nfasis puesto en lo imposible. Podemos hacer el paralelo con nuestras elaboraciones psicoanal\u00edticas.<\/p>\n<p> \tEran dos pensadores contempor\u00e1neos, de la misma generaci\u00f3n&#8230; Siguieron cada uno su camino, paralelamente, uno renovando la teor\u00eda psicoanal\u00edtica, el otro impartiendo una ense\u00f1anza universitaria at\u00edpica, un enfoque de la filosof\u00eda que no pod\u00eda ser sistema. De hecho, Jank\u00e9l\u00e9vitch no foment\u00f3 ninguna escuela filos\u00f3fica, era incompatible. Lo que me lleva a hacer esta aproximaci\u00f3n a la cual ninguno de los dos se arriesg\u00f3, es una cierta relaci\u00f3n con la verdad. De igual forma que para Lacan, a partir de Freud, la verdad no puede hacer totalidad, ni decirse toda, siempre tiene un lado oculto, para Jank\u00e9l\u00e9vitch tambi\u00e9n existe esta vertiente de lo desconocido y del malentendido, y es lo que promueve, est\u00e1 en el centro de su pensamiento: \u00ab&nbsp;la luz t\u00edmida y fugitiva, el instante-rel\u00e1mpago, el silencio, los signos evasivos- es bajo esta forma que eligen darse a conocer las cosas m\u00e1s importantes en la vida. No es f\u00e1cil sorprender el resplandor luz infinitamente dudoso, ni tampoco comprender su sentido. Este resplandor es la luz intermitente de la entrevisi\u00f3n en la cual lo desconocido de repente se reconoce\u00bb.<\/p>\n<p> \tExiste en Jank\u00e9l\u00e9vitch una promoci\u00f3n de la \u00abdocta ignorancia\u00bb, distingue el inconocimiento (simplemente lo que uno no sabe, que nunca ha sabido) del desconocimiento, que es una forma de hablar de este saber ignorado que evocaba Lacan en la misma \u00e9poca: lo reprimido, lo que no queremos saber demasiado.<\/p>\n<p> \tTeor\u00eda del lenguaje:Y el desconocimiento est\u00e1 favorecido por la naturaleza anfib\u00f3lica del lenguaje. \u00abEl lenguaje, en efecto, no es un instrumento simple y un\u00edvoco que usar\u00edamos para comunicar directamente&#8230; Las palabras son el \u00f3rgano-obst\u00e1culo del sentido. Este instrumento es tambi\u00e9n un impedimento, y expresa el sentido s\u00f3lo con la condici\u00f3n de desviarlo, m\u00e1s o menos y a veces hasta, tal una pantalla, para interceptarlo.&nbsp; El pasaje del sentido es entonces un pasaje indirecto, oblicuo y a veces torcido&#8230; la expresi\u00f3n aten\u00faa, disimula, dice lo contrario, u otra cosa&#8230; esconde pudorosamente lo que revela, o exhibe lo que sustrae. Como el or\u00e1culo de Delfos, seg\u00fan Her\u00e1clito, ni no dice ni no oculta, pero hace sisgno&#8230;&nbsp;\u00bb<\/p>\n<p> \tTeor\u00eda del acto: En esto tambi\u00e9n se puede ver una proximidad con lo que frecuentamos del enfoque lacaniano del acto. Para Jank\u00e9l\u00e9vitch, este acto se sostiene en un devenir, que sorprende &#8216;in-fraganti&#8217;, lo que est\u00e1 cercano al efecto del inconsciente, el acto fallido o el lapsus. Es un acto instant\u00e1neo que \u00fanicamente es pertinente ubic\u00e1ndose en esta dimensi\u00f3n de fugitividad, un acto que solo se produce subrepticiamente, \u00abal pasar&#8230;\u00bb. Y precisamente, es su evanescencia y su imprevisi\u00f3n aquello que lo califica como acto.<\/p>\n<p> \tHay en Jank\u00e9l\u00e9vitch, en lo vivo de su pensamiento, todo un elogio de lo fortuito, de lo impredecible, que hace inevitablemente pensar en lo que se pod\u00eda elaborar paralelamente por el lado del psicoan\u00e1lisis, y de la invenci\u00f3n&nbsp; por Freud de este dispositivo de la cura, que apuntaba a tratar de acotar lo mejor posible lo equivoco como la expresi\u00f3n de un saber inconsciente, a ser localizado como efecto de verdad que \u00fanicamente se produce subrepticiamente.<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tPrecisemos, respecto a Jank\u00e9l\u00e9vitch, que al mismo tiempo que dec\u00eda que no ten\u00eda vocaci\u00f3n, que todo se produjo de forma fortuita, por casualidad, \u00e9l cree deber su orientaci\u00f3n intelectual a su padre. \u00c9l precisa: hace todo lo que su padre, m\u00e9dico, hubiese querido hacer, est\u00e1 en el deseo de su padre, deseo de hacer filosof\u00eda. Ahora bien, su padre traduc\u00eda a los fil\u00f3sofos. Precisa tambi\u00e9n que no conoce nada de psicoan\u00e1lisis, mientras su padre, Samuel Jank\u00e9l\u00e9vitch, fue uno de los primeros traductores de Freud en lengua francesa.<\/p>\n<p> \t\u00bfSer\u00e1 a partir de esta referencia que construy\u00f3 su filosof\u00eda, que podr\u00eda calificarse como una filosof\u00eda de la enunciaci\u00f3n?<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tTraduc<br \/>\nci\u00f3n: C. Reyes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00abSea dicho al pasar&#8230;\u00bb: esta expresi\u00f3n idiom\u00e1tica que fue propuesta recientemente por nuestro colega Thierry Guichard, como t\u00edtulo para un coloquio que tuvo lugar en Lyon em septiembre de 2013, estuvo muy bien elegida. Evoca perfectamente el filo del psicoan\u00e1lisis. Todo est\u00e1 ah\u00ed. 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