{"id":650,"date":"2013-12-17T14:22:50","date_gmt":"2013-12-17T13:22:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2013\/12\/17\/ca-parle-la-dia-logica-de-lo-inconsciente-pedro-reyes\/"},"modified":"2013-12-17T14:22:50","modified_gmt":"2013-12-17T13:22:50","slug":"ca-parle-la-dia-logica-de-lo-inconsciente-pedro-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2013\/12\/17\/ca-parle-la-dia-logica-de-lo-inconsciente-pedro-reyes\/","title":{"rendered":"\u00ab\u00c7a Parle&#8230;\u00bb La (dia)l\u00f3gica de lo Inconsciente  Pedro Reyes"},"content":{"rendered":"<p> \t\u00bf&#8230;A d\u00f3nde se han ido las hist\u00e9ricas de anta\u00f1o, esas maravillosas mujeres, las Anna O., las Emmy<br \/> \tvon N&#8230;? Ellas jugaban no solamente un cierto rol, un rol social cierto, pero cuando Freud se puso a<br \/> \tescucharlas, fueron ellas quienes permitieron el nacimiento del psicoan\u00e1lisis. Es por haberlas<br \/> \tescuchado que Freud inaugur\u00f3 un modo enteramente nuevo de la relaci\u00f3n humana. \u00bfQu\u00e9 es lo que<br \/> \treemplaza a esos s\u00edntomas hist\u00e9ricos de otros tiempos? \u00bfNo se ha desplazado la histeria en el<br \/> \tcampo social? \u00bfNo la habr\u00e1 reemplazado la chifladura psicoanal\u00edtica? J. Lacan<\/p>\n<p> \tEsta es una cita ad hoc para introducirnos a la inquietud fundamental de esta<br \/> \tpresentaci\u00f3n: la relaci\u00f3n del Inconsciente con el tiempo. \u00bfC\u00f3mo puede seguir vigente un campo<br \/> \tque tiene m\u00e1s de un siglo de fundaci\u00f3n? De hecho, el siglo XX se caracteriz\u00f3 por los avances de la<br \/> \ttecnolog\u00eda, la medicina y la ciencia, en una raz\u00f3n y proporci\u00f3n nunca antes vista en otro per\u00edodo<br \/> \tde la historia. Sin embargo, en lo nodal, lo Inconsciente ha resistido cr\u00edticas, embestidas,<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \treformulaciones, tergiversaciones, desviaciones; es decir, el transcurso del tiempo. Ya lo sosten\u00eda<br \/> \tsu precursor al observar como una de sus propiedades particulares la \u00abatemporalidad\u00bb (Freud,<br \/> \t2010, 184) Lo inconsciente no es ajeno ni a la alternancia entre el d\u00eda y la noche, ni a la<br \/> \ts\u00edstole\/di\u00e1stole; probablemente es m\u00e1s cercano a Chronos, la personificaci\u00f3n del tiempo para los<br \/> \tpresocr\u00e1ticos, a quien tambi\u00e9n llamaban Ai\u00f3n, \u2018tiempo eterno\u2019, deidad formada por s\u00ed mismo que,<br \/> \ten un entrelazamiento con su compa\u00f1era Anank\u00e9, la personificaci\u00f3n de la inevitabilidad, alias<br \/> \tNecessitas, \u2018necesidad\u2019, para los romanos \u2014divinidad tambi\u00e9n formada por s\u00ed misma\u2014, dan origen<br \/> \tal universo ordenado, permaneciendo como una fuerza m\u00e1s all\u00e1 del alcance y el poder de los<br \/> \tdioses m\u00e1s j\u00f3venes (Atsma, 2000-2011; Carrasco, 1864, 471) Lo inconsciente, entonces, parece<br \/> \tavenirse a Chronos y obrar irresistiblemente sobre el hado de Crono \u2014rey de los titanes y dios del<br \/> \ttiempo humano, alias Saturno, dios de las cosechas para los romanos\u2014, del mismo modo que lo<br \/> \thace sobre el resto de los dioses, los hombres y los sucesos.<\/p>\n<p> \tEl mito de Crono<\/p>\n<p> \tBrevemente. Crono derroc\u00f3 a Urano, su padre (personificaci\u00f3n del cielo), luego de castrarlo en el<br \/> \tlecho conyugal con una hoz entregada por Gea, su madre (personificaci\u00f3n de la Tierra) La raz\u00f3n de<br \/> \tella: Urano, temiendo las formidables fuerzas de sus hijos \u2014gigantes y c\u00edclopes\u2014, los encerraba en<br \/> \tel T\u00e1rtaro (inframundo) y Crono \u2014un tit\u00e1n\u2014 fue el hijo dispuesto a llevar adelante la emboscada<br \/> \tmaterna. Mientras mutilaba a su padre, \u00e9ste le vaticin\u00f3 un destino similar; por consiguiente, Crono<br \/> \tprocuraba devorar cada v\u00e1stago que engendraba con su esposa, su hermana Rea (personificaci\u00f3n<br \/> \tde la fertilidad) Adem\u00e1s, volvi\u00f3 a encerrar a los gigantes y a los c\u00edclopes en el T\u00e1rtaro. Finalmente,<br \/> \ttras un ardid de Rea, Crono devora una piedra envuelta en pa\u00f1ales en lugar de su hijo Zeus, el que,<br \/> \tm\u00e1s tarde, lo destronar\u00eda, liberando a sus hermanos desde su vientre \u2014incluida la piedra llamada<br \/> \tAbadir\u2014 y expuls\u00e1ndolo a la tierra. M\u00e1s tarde, ubicado en la Hesperia (Italia), se mostr\u00f3 como un<br \/> \tbuen rey, dando cabida a la Edad de Oro de la mitolog\u00eda griega \u2014un estado ideal, ut\u00f3pico para la<br \/> \thumanidad (Carrasco, 1864, 566-567; Moormann y Uitterhoeve, 1997, 87) Crono o Saturno, no<br \/> \tdeja de tener una gran influencia en la cultura occidental: el s\u00e9ptimo d\u00eda de la semana<br \/> \tjudeocristiana se llamaba en lat\u00edn Dies Saturni, \u2018D\u00eda de Saturno\u2019 1 y la Saturnalia, festividad<br \/> \tcelebrada en su honor, coincidente con el solsticio de invierno, fue sustituida por los cristianos por<br \/> \tel nacimiento de Cristo (Moormann y Uitterhoeve, 1997, 87)<\/p>\n<p> \tFormas de la castraci\u00f3n<\/p>\n<p> \tEl mito, fundamentalmente, es una narrativa que condensa cuestiones humanas de diversa \u00edndole:<br \/> \tparricidio, castraci\u00f3n, confabulaci\u00f3n, incesto, infanticidio, venganza, repetici\u00f3n, etc. Lacan se\u00f1ala<br \/> \ten su Seminario 4 que sobre este relato pueden decirse muchas cosas, por ejemplo, que en su<br \/> \tforma literaria posee un parentesco sorprendente con la creaci\u00f3n po\u00e9tica o que, por supuesto,<br \/> \ttiene tambi\u00e9n algo de atemporal (2012a, 253) a-temporalidad que, sin duda, tiene asidero en el<br \/> \tcar\u00e1cter inagotable {in\u00e9puisable} del mito:<br \/> \tEst\u00e1 mucho m\u00e1s cerca de la estructura que de cualquier contenido, y vuelve a<br \/> \treproducirse y a aplicarse de nuevo, en el sentido m\u00e1s material del t\u00e9rmino,<br \/> \tsobre todo tipo de datos, con la eficacia ambigua que lo caracteriza (Ib\u00edd.)<\/p>\n<p> \tEn el mito de Crono, vemos a un padre muy ocupado en evitar, a como d\u00e9 lugar, la p\u00e9rdida de su<br \/> \tposici\u00f3n \u2015f\u00e1lica\u2015 a manos de sus hijos, hasta que tiene lugar un evento que escapa de sus<br \/> \tc\u00e1lculos, propiciado por una mujer \u2015goce de LA Mujer\u2015 y que, a corto, mediano o largo plazo,<br \/> \tacarrea la materializaci\u00f3n de su temor. Un relato que \u2014\u00bfpor qu\u00e9 no?\u2014 puede leerse junto a<br \/> \ttextos tan dis\u00edmiles en el papel como los siguientes:<br \/> \t\uf0b7 Cuando Jes\u00fas imparte su misi\u00f3n a los ap\u00f3stoles, les vaticina las persecuciones de las que<br \/> \tser\u00e1n objeto: \u00abEntregar\u00e1 a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantar\u00e1n<br \/> \thijos contra padres y los matar\u00e1n. Y ser\u00e9is odiados de todos por causa de mi nombre\u00bb<br \/> \t(Mateo, 10: 21-22; Marcos, 13: 12-13);<br \/> \t\uf0b7 \u201cLos hombres y las ideas avanzan, en parte, por parricidio; mediante el cual los hijos<br \/> \tmatan, si no a sus padres, al menos las creencias de sus padres, y adoptan nuevas<br \/> \tcreencias. De esto depende el desarrollo y el progreso\u201d (Isaiah Berlin, en Magee, 1993, 18)<br \/> \tInclusive, podr\u00edamos visualizar en la primera cita la castraci\u00f3n de Urano o el paganismo y, en la<br \/> \tsegunda, lo propio con Crono o Cristo. Aqu\u00ed, la afirmaci\u00f3n de Lacan: \u201cNo sabemos c\u00f3mo gozan los<br \/> \totros animales, pero sabemos que para nosotros el goce es la castraci\u00f3n\u201d, adquiere alcance (1976-<br \/> \t1977, in\u00e9dito)<\/p>\n<p> \tPoes\u00eda<\/p>\n<p> \tTributario de su car\u00e1cter atemporal e inagotable, Lacan pone en relieve el \u00abpoder de la<br \/> \tsignificaci\u00f3n\u00bb del mito, \u201c*el+ poder de realizar la pura y simple introducci\u00f3n del instrumento<br \/> \tsignificante en la cadena de las cosas naturales\u201d (2012a, 254-255) Sin ir m\u00e1s lejos, el mito de Edipo<br \/> \tconcretiza la relaci\u00f3n intersubjetiva en la teor\u00eda anal\u00edtica (Lacan, 2009, 16)2 ; o, debi\u00e9ramos decir,<br \/> \ten aquella \u2018chifladura\u2019 {loufoquerie} que Lacan tambi\u00e9n llama sin ambages \u00abestafa\u00bb {escroquerie};<br \/> \teso s\u00ed, una que no lo es menos que la misma poes\u00eda, la cual se funda sobre la ambig\u00fcedad del<br \/> \tdoble sentido; ambig\u00fcedad que Lacan tambi\u00e9n adscribe al mito y a la verdad como lo<br \/> \timaginariamente simb\u00f3lico; es decir, como aquello que de lo simb\u00f3lico se connota en el interior de<br \/> \tlo imaginario (1976-1977, in\u00e9dito) Precisamente, Lacan destaca la estructura de ficci\u00f3n de la<br \/> \tverdad, en concordancia con el car\u00e1cter que el mito tiene en conjunto, distingui\u00e9ndola adem\u00e1s<br \/> \tcomo algo que no se puede separar de \u00e9l (2012a, 253)<br \/> \tEn relaci\u00f3n con la poes\u00eda, Lacan denota tanto su \u00abefecto de sentido\u00bb como su \u00abefecto de agujero\u00bb;<br \/> \tde hecho, se\u00f1ala que \u201cLo propio de la poes\u00eda cuando ella falla, es no tener m\u00e1s que una<br \/> \tsignificaci\u00f3n, ser puro nudo de una palabra con otra\u201d (1976-1977, in\u00e9dito. Subrayado m\u00edo) Caso en<br \/> \tel cual la significaci\u00f3n deviene un t\u00e9rmino vac\u00edo (Ib\u00edd.) Esto se puede ilustrar, en parte, con el mito<br \/> \tde Crono, cuando cada vez que se accede a la posici\u00f3n del Amo \u2014digamos, a excepci\u00f3n, primero,<br \/> \tde Zeus y, despu\u00e9s, de Crono en el exilio\u2014, se invierten todos los esfuerzos en conservar<br \/>\n su<br \/> \tdiscurso. De modo que la dimensi\u00f3n de lo po\u00e9tico resulta ser fundamental para la praxis anal\u00edtica:<br \/> \tNo hay m\u00e1s que la poes\u00eda, se los he dicho, que permita la interpretaci\u00f3n. Es por<br \/> \teso que yo no llego m\u00e1s, en mi t\u00e9cnica, a lo que ella sostiene (Ib\u00edd.)<br \/> \tWitz<br \/> \tCabe destacar que la po\u00e9tica a la cual hace referencia Lacan no se atiene a una estil\u00edstica en<br \/> \tsentido estrecho: \u201cNosotros no tenemos nada bello que decir. Es de otra resonancia que se trata,<br \/> \ta fundar sobre el chiste\u201d (Ib\u00edd.) Del mismo modo que la poes\u00eda, el chiste:<\/p>\n<p> \tFolclore carnavalesco<\/p>\n<p> \tAhora, en la ambig\u00fcedad del doble sentido del chiste, despunta de forma m\u00e1s ostensible que en la<br \/> \tpoes\u00eda, en el mito o, incluso, en la verdad, un reflejo de la \u00abalegre relatividad\u00bb {veseloy<br \/> \totnositel&#8217;nosti} de la percepci\u00f3n carnavalesca del mundo; percepci\u00f3n que \u201cposee una poderosa<br \/> \tfuerza vivificante y transformadora y una vitalidad invencible\u201d (Bajt\u00edn, 2012, 218) De hecho,<br \/> \tpodemos leer el mito de Cronos desde una perspectiva carnavalesca:<br \/> \tCoronaci\u00f3n-destronamiento es un rito doble y ambivalente que expresa lo<br \/> \tineludible y lo constructivo del cambio-renovaci\u00f3n, la alegre relatividad de todo<br \/> \testado y orden, de todo poder y de toda situaci\u00f3n jer\u00e1rquica&#8230;. El carnaval<br \/> \tcelebra el cambio mismo, el propio proceso de transformaci\u00f3n y no el objeto<br \/> \tdel cambio *&#8230;+ No absolutiza nada sino que proclama la alegre relatividad de todo (Ib\u00edd., 245)<br \/> \tPor lo dem\u00e1s, de igual modo que en el mito, en la poes\u00eda, en el chiste o en el sue\u00f1o, las leyes,<br \/> \tprohibiciones y limitaciones que determinan el curso y el orden de la vida normal, se cancelan<br \/> \tdurante el carnaval, as\u00ed como todo lo determinado por cualquier tipo de desigualdad:<br \/> \tEl carnaval une, acerca, compromete y conjuga lo sagrado con lo profano, lo<br \/> \talto con lo bajo, lo excelso con lo \u00ednfimo, lo sabio con lo est\u00fapido, etc\u00e9tera&#8230;. El<br \/> \tcarnaval es la fiesta del tiempo que aniquila y renueva todo (Ib\u00edd., 242-244)<br \/> \tEl cr\u00edtico literario y fil\u00f3sofo del lenguaje ruso, Mija\u00edl Bajt\u00edn, tambi\u00e9n hace hincapi\u00e9 en la base<br \/> \tcarnavalesca del \u00abdi\u00e1logo socr\u00e1tico\u00bb: Los populares \u201cdebates\u201d carnavalescos entre la vida y la muerte, entre la oscuridad y la luz, entre el invierno y el verano, etc., llenos del pathos de<br \/> \tcambios y de la alegre relatividad, que no permiten que el pensamiento se detenga y se petrifique en una seriedad unilateral, en el determinismo irresoluble y en el monismo, formaron el fundamento del n\u00facleo inicial de ese g\u00e9nero (Ib\u00edd., 257)<\/p>\n<p> \tLa risa ambivalente del carnaval, que quema todo lo que es r\u00edgido y petrificado (Ib\u00edd., 258), con<br \/> \tmayor raz\u00f3n, es goce {jouissance} En la medida en que el poder de la significaci\u00f3n o el sentido no<br \/> \tse tornan ni un\u00edvocos ni monol\u00f3gicos, constituyen un proceso dial\u00f3gico, sobre el cual se erige un<br \/> \tescenario polif\u00f3nico, donde cabe la diversidad, la multiplicidad de voces; algo que, en cierta<br \/> \tmedida, Freud intuye cuando se refiere a la \u00abmultivocidad\u00bb {Vieldeutigkeit}4 de lo Inconsciente<br \/> \t(2010, 168):<\/p>\n<p> \tEn su Libro del Ello, [Freud] dice que es lo que [los] vive. El ten\u00eda la idea del ello {\u00e7a} como de una unidad global que [los] vive, mientras que es bien evidente que el ello dialoga. Es esto que yo he designado con el nombre de A (Lacan, 1976-1977, in\u00e9dito. Subrayado m\u00edo)<\/p>\n<p> \tA prop\u00f3sito de a-temporalidad, no estar\u00eda dem\u00e1s extender un lazo entre la noci\u00f3n bajtiana de<br \/> \t\u00abcronotopo\u00bb \u2014literalmente, \u00abtiempo-espacio\u00bb\u2014, \u201cque expresa el car\u00e1cter indisoluble del espacio<br \/> \ty el tiempo (el tiempo como la cuarta dimensi\u00f3n del espacio)\u201d (Bajt\u00edn, 1989, 237), y lo Inconsciente.<\/p>\n<p> \tScientia<\/p>\n<p> \t\u201cQue el psicoan\u00e1lisis no sea una ciencia, eso va de suyo, es incluso exactamente lo contrario\u201d<br \/> \t(1976-1977, in\u00e9dito), se\u00f1ala Lacan en su Seminario 24. Por lo dem\u00e1s, el mito, la poes\u00eda, el chiste, la<br \/> \tverdad, el folklore o el sue\u00f1o, rebasan en edad a la ciencia; al igual que ella, gozan de caracteres<br \/> \tcomo atemporalidad, inagotabilidad o creatividad, pero sacan mayor provecho de la ambig\u00fcedad,<br \/> \tcaracter\u00edstica que, de por s\u00ed, los acerca m\u00e1s al campo de la subjetividad. Es m\u00e1s, en la medida en<br \/> \tque apunten hacia la pretensi\u00f3n de objetividad o el car\u00e1cter de dogma, Lacan sit\u00faa juntas a la<br \/> \tciencia y a la religi\u00f3n bajo el significante \u00abdios-lirio\u00bb {dieu-lire} (Ib\u00edd.) Sobre esta \u00faltima, apunta: \u201cla fe religiosa, he ah\u00ed lo verdadero, que no tiene nada que ver con lo real\u201d. (Ibid.)<br \/> \tEn el campo de la salud, particularmente, de la salud mental, desde el \u00faltimo tercio del siglo XX, ha<br \/> \tganado terreno tanto la propuesta de una comprensi\u00f3n bio-psico-social al respecto como la<br \/> \tutilizaci\u00f3n generalizada del psicof\u00e1rmaco. El primero, se presenta como un paradigma amplio e<br \/> \tintegrativo en el cual la tendencia a reducir el proceso de la enfermedad a una serie de reacciones<br \/> \tf\u00edsicas y qu\u00edmicas, atinentes al tradicional modelo biom\u00e9dico, conforma un ac\u00e1pite; sin embargo,<br \/> \ten la pr\u00e1ctica se enfrenta la dificultad de avanzar hacia una coherencia integrativa efectiva, por<br \/> \tsobre una sumatoria de diferentes disciplinas, diversos modos de comprender los trastornos<br \/> \tmentales, heterogeneidad en los modos de tratarlos y, esencialmente por la negaci\u00f3n de las<br \/> \tcontradicciones que atraviesan al conjunto de sus pr\u00e1cticas (Galende, 2008) Es as\u00ed, por ejemplo,<br \/> \tque en la promoci\u00f3n de estilos de vida saludables y responsabilidad individual, se demanda la<br \/> \ttransformaci\u00f3n del paciente en \u201cagente de salud\u201d mediante la creaci\u00f3n de conductas<br \/> \tparticipativas sobre su propio cuidado, tarea para la cual debe adoptar y mantener una actitud de<br \/> \tautovigilancia (Oblitas, 2004, 4) El segundo caso, integra la oferta de la soluci\u00f3n del mercado para<br \/> \tel malestar que, en lugar del paciente o del usuario, desemboca en la figura del consumidor,<br \/> \tsilenciando su posibilidad de expresi\u00f3n, impidi\u00e9ndole por tanto al sujeto la posibilidad de actuar,<br \/> \tde \u00absaber-hacer\u00bb all\u00ed con su s\u00edntoma, sobre la base de las contradicciones de sus deseos o de su<br \/> \trealidad (Galende, 2008) C\u00e1psula o p\u00edldora, indistintamente: eso no habla, eso no escucha. Y<br \/> \tsabemos que hacia el fin del an\u00e1lisis, el analizante se convierte en \u201cel disc\u00edpulo de su s\u00edntoma\u201d:<br \/> \tEn ese momento se puede decir que el analizando ya no puede hacerse portavoz del maestro pues ya no tiene nada para serlo, ya no puede ser \u2013 dir\u00eda- sostenido por el saber del maestro porque \u00e9l mismo se hace su sost\u00e9n y es precisamente este hecho el que se libera en S(A) (Alain Didier Weill, en Lacan, 1976-1977, in\u00e9dito)<\/p>\n<p> \tUne b\u00e9vue<\/p>\n<p> \tEn el citado Seminario 24, \u201cLo no sabido que sabe de la una-equivocaci\u00f3n se ampara en la morra\u201d<br \/> \t{L\u2019insu que sait de l\u2019une-b\u00e9vue s\u2019aile a mourre}, Lacan introduce una nueva acepci\u00f3n de lo<br \/> \tInconsciente. La une-b\u00e9vue (\u2018una-equivocaci\u00f3n) es cuasi-homof\u00f3nica con el t\u00e9rmino alem\u00e1n<br \/> \tunbewu\u00dfte. En el t\u00edtulo del Seminario Lacan juega con la polifon\u00eda de los t\u00e9rminos, la multivocidad<br \/> \to la ambig\u00fcedad del doble sentido:<br \/> \t\uf0b7 Una acepci\u00f3n figuratriva del significante aile, es la de \u2018refugio\u2019, \u2018amparo\u2019; pero tambi\u00e9n<br \/> \tposee homofon\u00eda con elle, \u2018ella\u2019: \u201c\u00c9l\u201d o \u201cella\u201d es la tercera persona \u2014dice Lacan\u2014, es el<br \/> \t\uf0b7\uf0b7Otro, tal como yo lo defin\u00ed, es el inconsciente (1976-1977, in\u00e9dito);<br \/> \tMourre, \u2018morra\u2019, significa \u201cdiez dedos\u201d: es un juego de manos que consiste en acertar el<br \/> \tn\u00famero de dedos mostrados entre dos jugadores. Este juego tiene antecedentes desde la<br \/> \tantig\u00fcedad: los romanos lo llamaban micare digites, \u2018extender el dedo en el juego\u2019 (jocs.org, 2013);<br \/> \tS\u2019aile a mourre, por lo dem\u00e1s, es homof\u00f3nico con c\u2019est l\u2019amour (\u2018es el amor\u2019) Por su parte, la<br \/>\n une-b\u00e9vue, \u201ces algo que sustituye a lo que se funda como saber que se sabe, el principio de saber que se sabe sin saberlo\u201d (Lacan, 1976-1977, in\u00e9dito) Luego, Lacan hace el alcance de que en el t\u00edtulo de este Seminario ha escrito: \u00abLo no sabido que sabe de la una-equivocaci\u00f3n, es el amor\u00bb {L\u2019insu que sait de l\u2019une-b\u00e9vue, c\u2019est l\u2019a mour} (Ib\u00edd.): Cuando nos confundimos de llave para abrir una puerta que precisamente esta llave no abre, Freud se precipita para decir que uno ha pensado que ella abr\u00eda<br \/> \testa puerta, pero que uno se confundi\u00f3 {tromp\u00e9}. Equivocaci\u00f3n (b\u00e9vue) es el \u00fanico sentido que nos queda para esta conciencia. La conciencia no tiene otro soporte que permitir una equivocaci\u00f3n (Ib\u00edd.)<\/p>\n<p> \tUn ejemplo extra\u00eddo de la vida cotidiana: un joven enamorado escribe a su amada: Yo me arranco<br \/> \tun pedacito de coraz\u00f3n&#8230; del tama\u00f1o de una semillita, y te lo env\u00edo con una palomita mensajera,<br \/> \tenvuelto en un pa\u00f1o de seda, para que lo plantes, crezca, florezca, y llene tu vida con muchos<br \/> \tbesitos (mini rosas) M\u00e1s tarde, intenta, en parte, llevar a la pr\u00e1ctica esta escritura. Adquiere una<br \/> \tmaceta con mini rosas y antes de encontrarse con ella, frente al espejo del ba\u00f1o, aplica sobre su<br \/> \tpecho un ap\u00f3sito adhesivo est\u00e9ril. Luego, cuando est\u00e1 con ella, la invita a adivinar el regalo que le<br \/> \ttiene: ante la vacilaci\u00f3n de su amada, le ofrece la pista, mostr\u00e1ndole el ap\u00f3sito adherido en su<br \/> \tpecho&#8230; entonces, se da cuenta de que cometi\u00f3 una-equivocaci\u00f3n aplic\u00e1ndosela en la parte<br \/> \tsuperior derecha del pecho, cuando correspond\u00eda el lado izquierdo, lugar en el cual faltar\u00eda el<br \/> \tpedacito de coraz\u00f3n del que habr\u00eda hecho brotar las flores en la maceta. Seg\u00fan lo indica Lacan,<br \/> \tFreud explicar\u00eda esto como una confusi\u00f3n del sujeto suscitada por la visi\u00f3n de su imagen frente al<br \/> \tespejo. Lacan anuda ah\u00ed la relaci\u00f3n especular con la relaci\u00f3n con el Otro: el espejo, lugar donde se<br \/> \tperfila una imagen virtual de nosotros mismos, i\u2019(a), autentificada por el Otro, es \u201cel lugar del<br \/> \tOtro\u201d (2012b, 55)<\/p>\n<p> \t\u2014Despu\u00e9s, cuando estaba solo y me acordaba de la situaci\u00f3n \u2014comentaba el joven\u2014 me re\u00eda&#8230;<br \/> \tPero luego me di cuenta que frente al espejo, no estaba tan pendiente de mi reflejo, sino de que,<br \/> \tdesde la perspectiva de ella, el parche pudiera verse a la altura del coraz\u00f3n: Yo apuntaba a su<br \/> \tcoraz\u00f3n.<\/p>\n<p> \tEn el espejo, la imagen resulta derecha pero invertida en el eje normal al espejo, lo que permite<br \/> \tque nuestras lateralidades coincidan en la superficie de reflexi\u00f3n (izquierda-izquierda, derecha-<br \/> \tderecha); sin embargo, en la realidad, si alguien se pone de pie frente a nosotros, no se cumple<br \/> \testa simetr\u00eda. Como luego infiere el joven, digamos que no se confundi\u00f3 debido a la simetr\u00eda<br \/> \tproyectada sobre la superficie especular, sino que \u2014parafraseando a Lacan\u2014 experiment\u00f3 una-<br \/> \tequivocaci\u00f3n de lo no sabido que sabe, en la mirada del Otro, lugar de lo Inconsciente, A-mparado<br \/> \ten la morra, refugiado en el juego, que es el amor: apuntaba a su coraz\u00f3n. A partir de la<br \/> \tsuperposici\u00f3n de im\u00e1genes, permiti\u00f3, la conciencia, una equivocaci\u00f3n.<br \/> \tEn otra ocasi\u00f3n, el joven cuenta que despu\u00e9s de comentar este hecho con su amada, ella afirm\u00f3<br \/> \tno haberse percatado del equ\u00edvoco, aunque despu\u00e9s de recibir las flores relacion\u00f3 el parche con el<br \/> \t\u00abpedacito de coraz\u00f3n\u00bb: efectivamente, frente a ella, el lado derecho de \u00e9l figura tambi\u00e9n a la<br \/> \tizquierda.<br \/> \tNo por nada en el Seminario 15, Lacan se\u00f1ala al \u00abfallido\u00bb como un acto \u00abtan bien logrado\u00bb (1967-<br \/> \t1968, in\u00e9dito)<\/p>\n<p> \t\u00ab&nbsp;Todo lo reprimido tiene que permanecer inconciente, pero queremos dejar sentado desde el<br \/> \tcomienzo que lo reprimido no recubre todo lo inconciente. Lo inconciente abarca el radio m\u00e1s<br \/> \tvasto; lo reprimido es una parte de lo inconciente&nbsp;\u00bb S. Freud<\/p>\n<p> \tNotas al pie<br \/> \t1 La lengua angloparlante conserva una reminiscencia de ello, en la palabra Saturday, tributaria de Saturn\u2019s Day (Couzens, 1923)<br \/> \t2 El incesto no figuraba a\u00fan como un tab\u00fa en la antigua Grecia: en efecto, la primera generaci\u00f3n de dioses griegos aparece a trav\u00e9s de la genealog\u00eda que inauguran Gea y su hijo Urano; de hecho, el entom\u00f3logo estadounidense, Paul Ehrlich (1932 &#8211; ), observa que el incesto hermano-hermana \u201cfue alentado en algunas sociedades, notablemente entre los faraones egipcios, la realeza de la antigua Persia y los incas\u201d (2006, 363) En el Antiguo Testamento, por ejemplo, tambi\u00e9n existen casos de esta \u00edndole: Abraham, el padre de las grandes religiones monote\u00edstas, era hermano de su esposa Sarah (Crist\u00f3bal, 2012) Hasta hoy, el incesto madre-hijo es un ritual de paso hacia la vida adulta en la tribu Cubeo del Amazonas colombiano (Ib\u00edd.)<br \/> \tAlgunas razones que explican la endogamia en la antig\u00fcedad y la Edad Media incluyen factores tales como \u201cesfuerzos para mantener pura la \u201cl\u00ednea de sangre\u201d e intentos por mantener en la familia las propiedades\u201d (Ehrlich, Op.Cit.)<br \/> \tEn la actualidad, en algunos pa\u00edses europeos (Espa\u00f1a, Holanda, Turqu\u00eda, Rusia), China, Israel y algunos estados de EE.UU., el incesto entre padres e hijos mayores de edad, y hermanos adultos, ha dejado de tipificarse como delito (Mir, 2010) Sex\u00f3logos como Pilar Crist\u00f3bal, pionera de la Educaci\u00f3n Sexual en Espa\u00f1a, observan que la debilidad de la sangre, una de las principales objeciones vertidas sobre la uni\u00f3n endog\u00e1mica, no tiene asidero en ning\u00fan fundamento cient\u00edfico:<br \/> \tLa mayor\u00eda de los parentescos son sociales si no \u00bfpor qu\u00e9 se proh\u00edben las relaciones sexuales entre hermanos adoptivos?, es la sociedad no la gen\u00e9tica la que regula las relaciones entre sus miembros (2012) consiste en servirse de una palabra para otro uso que aquel para el cual est\u00e1 hecha, uno la retuerce un poco, y es en este retorcimiento que reside su efecto operatorio (Ib\u00edd.)3<br \/> \t3 P. ej.:<br \/> \t\u2015 Manolo le cuenta a Jos\u00e9 que se compr\u00f3 un reloj; entonces, Jos\u00e9 le pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 marca?\u201d<br \/> \t\u2015 Manolo: \u201cLa hora\u201d.<br \/> \t4 Vieldeutig, tambi\u00e9n tiene las acepciones de \u2018equ\u00edvoco\u2019 y \u2018ambiguo\u2019 (Langenscheidt, 2002, 1311)<\/p>\n<p> \tBibliograf\u00eda<br \/> \tBajt\u00edn, M. (1989) Teor\u00eda y est\u00e9tica de la novela. Madrid: Editorial Taurus; Las formas del tiempo y<br \/> \tdel cronotopo en la novela. Ensayo de po\u00e9tica hist\u00f3rica.<br \/> \tBajt\u00edn, M. (2012) Problemas de la po\u00e9tica de Dostoievski. Buenos Aires: Fondo de Cultura<br \/> \tEcon\u00f3mico.<br \/> \tCarrasco, J. B. (1864) Mitolog\u00eda Universal. Historia y explicaci\u00f3n de las ideas religiosas y teol\u00f3gicas<br \/> \tde todos los siglos. Madrid: Imprenta y Librer\u00eda de Gaspar y Roig, editores.<br \/> \tEhrlich, P. (2006) Naturalezas humanas: genes, cultura y la perspectiva humana. M\u00e9xico: Fondo de<br \/> \tCultura Econ\u00f3mica<br \/> \tEscuela B\u00edblica de Jerusal\u00e9n (1999) Biblia de Jerusal\u00e9n. Bilbao: Editorial Descl\u00e9e de Brouwer.<br \/> \tFreud, S. (1924) Gesammelte Schriften. Wien: Internationaler Psychoanalytischer Verlag; Das<br \/> \tUnbewu\u00dfte (1915), V.<br \/> \tFreud, S. (2010) Obras Completas. 2a edici\u00f3n. Buenos Aires: Amorrortu editores; Lo inconsciente<br \/> \t(1915), Vol. 14.<br \/> \tLacan, J. (1967-1968, in\u00e9dito). El seminario de Jacques Lacan. Buenos Aires: Versi\u00f3n de la Escuela<br \/> \tFreudiana de Buenos Aires; El acto psicoanal\u00edtico, Seminario 15.<br \/> \tLacan, J. (1976-1977, in\u00e9dito). El seminario de Jacques Lacan. Buenos Aires: Versi\u00f3n completa de<br \/> \tENAPSI; Lo no sabido que sabe de la una-equivocaci\u00f3n se ampara en la morra,<br \/> \tSeminario 24.<br \/> \tLacan, J. (2009) El mito individual del neur\u00f3tico. Buenos Aires: Editorial Paid\u00f3s.<br \/> \tLacan, J. (2012) El seminario de Jacques Lacan. Buenos Aires: Editorial Paid\u00f3s;<br \/> \ta. La relaci\u00f3n de objeto (1956-1957) Libro 4;<br \/> \tb. La angustia (1962-1963) Libro 10.<br \/> \tLangenscheidt (2002) Diccionario de bolsillo espa\u00f1ol. Espa\u00f1ol \u2013 Alem\u00e1n, Alem\u00e1n \u2013 Espa\u00f1ol.<br \/> \tM\u00fcnchen: Langen<br \/>\nscheidt Verlag.<br \/> \tMagee, B. (1993) Los hombres detr\u00e1s de las ideas. Algunos creadores de la filosof\u00eda<br \/> \tcontempor\u00e1nea. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/> \tMoormann, E. y Uitterhoeve, W. (2004) De Acte\u00f3n a Zeus. Temas sobre la mitolog\u00eda cl\u00e1sica en la<br \/> \tliteratura, la m\u00fasica, las artes pl\u00e1sticas y el teatro. Madrid: Ediciones Akal.<br \/> \t8<br \/> \tOblitas, L. (2004) Psicolog\u00eda de la salud y calidad de vida. M\u00e9xico: International Thompson<br \/> \tEditores.<br \/> \tWebliograf\u00eda<br \/> \tAtsma, A. (2011) Kronos. http:\/\/www.theoi.com\/Titan\/TitanKronos.html<br \/> \t\u0411\u0410\u0425\u0422\u0418\u041d, M. (2002) \u041f\u0420\u041e\u0411\u041b\u0415\u042c\u042b \u041f\u041e\u042d\u0422\u0418 \u0414\u041e\u0421\u0422\u041e\u0415\u0412\u0421\u041a\u041e\u0413\u041e. \u041c\u041e\u0421\u041a\u0412\u0410: Im Werden-Verlag.<br \/> \thttp:\/\/imwerden.de\/pdf\/bachtin_poetika_dostoevsky.pdf<br \/> \tCouzens, R. (1923) The stories of the months and days. Saturday \u2013 The day of Saturn, Ch. XX.<br \/> \thttp:\/\/www.sacred-texts.com\/time\/smd\/smd22.htm<br \/> \tCrist\u00f3bal, P. (2012, 18 de Octubre) Verdades y mentiras sobre los tab\u00faes sexuales. Diferencias<br \/> \tseg\u00fan el pa\u00eds y la \u00e9poca. http:\/\/mujer.terra.es\/muj\/articulo\/html\/mu24138.htm<br \/> \tGalende, E. (2004) Psicof\u00e1rmacos y salud mental. La ilusi\u00f3n de no ser.<br \/> \thttp:\/\/intercanvis.es\/pdf\/20\/n20_art02.pdf<br \/> \tLacan, J. (1956-1957) Le S\u00e9minaire. La relation d\u2019objet, Livre IV.<br \/> \thttp:\/\/www.valas.fr\/IMG\/pdf\/S4_LA_RELATION.pdf<br \/> \tLacan, J. 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