{"id":656,"date":"2014-01-15T10:04:28","date_gmt":"2014-01-15T09:04:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2014\/01\/15\/me-olvide-que-me-olvide-galo-eidelstein-silber\/"},"modified":"2014-01-15T10:04:28","modified_gmt":"2014-01-15T09:04:28","slug":"me-olvide-que-me-olvide-galo-eidelstein-silber","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2014\/01\/15\/me-olvide-que-me-olvide-galo-eidelstein-silber\/","title":{"rendered":"Me olvid\u00e9 que me olvid\u00e9. Galo Eidelstein Silber"},"content":{"rendered":"<p> \t\u00bfEscuchar el Inconsciente hoy?<br \/> \tLa escucha del inconsciente est\u00e1 de parte del analista, habr\u00eda que ver entonces qu\u00e9 pasa en el lugar del analista.<br \/> \tPrimeramente veamos cual es el inconsciente que habr\u00eda que escuchar, de modo de no perdernos por los laberintos de los enunciados.<\/p>\n<p> \tLacan plantea que el inconsciente es un concepto forjado sobre el rastro de lo que opera para constituir al sujeto. Adem\u00e1s agrega que este no es una especie que defina un espacio en la realidad ps\u00edquica, de lo que no tiene el atributo de la conciencia.<sup>1<\/sup> Diremos entonces que lo inconsciente no es lo no consciente. Esto desde luego pone en cuesti\u00f3n, no s\u00f3lo la l\u00f3gica dual de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, sino que adem\u00e1s la cualidad de ser, de lo inconsciente.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tExist\u00edan diversos conceptos acerca de lo inconsciente anteriores a Freud, pero que sin duda a\u00fan gozan de buena salud y entre los cuales podemos encontrar:<br \/> \tEl Inconsciente de la sensaci\u00f3n (el de los efectos \u00f3pticos),<br \/> \tEl del automatismo que desarrolla el h\u00e1bito<br \/> \tEl co-consciente de la doble personalidad<br \/> \tEl de la actividad latente orientada a la creaci\u00f3n del pensamiento<br \/> \tEl de la telepat\u00eda<br \/> \tEl de lo pasional que nos sobrepasa en nuestro car\u00e1cter<br \/> \tEl de lo hereditario que se reconoce en nuestra naturaleza<br \/> \tEl inconsciente racional o metaf\u00edsico<\/p>\n<p> \tAdem\u00e1s podr\u00eda agregarse el c\u00famulo de confusiones relativas a la identidad entre inconsciente e instintos, o lo relativo a lo arcaico, que muchos psicoanalistas no han ayudado a diferenciar.<br \/> \tEsta diversidad de concepciones del inconscientes y que la creatividad humana, alimenta de manera regular en cada \u00e9poca, surge por contraste con un pretendido car\u00e1cter unitario de la consciencia, considerada como un poder de s\u00edntesis en medio del c\u00famulo de sensaciones que acosan al ser humano.<\/p>\n<p> \tSe pone como ejemplo insigne de este poder al c\u00f3gito cartesiano, que pretende la certidumbre de saber y el cual se transfiere de manera impropia y fraudulenta, para darle un privilegio a los fen\u00f3menos provistos de consciencia. El fen\u00f3meno c\u00falmine de este proceso es la fenomenolog\u00eda hegeliana, cuyo esp\u00edritu reposa sobre el presupuesto de un saber absoluto, por medio de la conciencia de s\u00ed o autoconsciencia. <sup>2<\/sup><br \/> \tPor el contrario, con el m\u00e1s b\u00e1sico an\u00e1lisis de los fen\u00f3menos de consciencia que podemos realizar en cada ser humano, muestra un tejido absolutamente err\u00e1tico, que no resiste ninguno de los patrones l\u00f3gicos y donde las incoherencias de pensamientos y de actos llenan todo su espacio de operaciones. Lacan nos dice que la \u201c\u00fanica funci\u00f3n homog\u00e9nea de la consciencia est\u00e1 en la captura imaginaria del yo por su reflejo especular y en la funci\u00f3n de desconocimiento que permanece por ello ligada a ella\u201d.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p> \tAunque es bastante infundada la identificaci\u00f3n que se hace del c\u00f3gito cartesiano (unitario y racional) y los fen\u00f3menos de consciencia en general (disgregados y generalmente incoherentes), pues en cierto sentido son su contrario, tienen no obstante algo en com\u00fan; aquello com\u00fan es justamente el ser ambos fen\u00f3menos de consciencia. El \u201cyo pienso\u201d cartesiano es consciente y racional y el c\u00famulo de pensamientos generales, aunque carente de unidad y racionalidad, son conscientes tambi\u00e9n. Estos fen\u00f3menos de consciencia son tales pues han dejado algo \u201cafuera\u201d, diremos fuera de texto, ese algo es el sujeto. El sujeto es el efecto elidido del pensamiento consciente, tanto del racional como del disgregado. Justamente esto es lo que hace decir a Lacan, que el sujeto que opera en el psicoan\u00e1lisis es el sujeto de la ciencia.<\/p>\n<p> \tRecordemos que estamos tratando de especificar cu\u00e1l es el inconsciente atingente a la escucha anal\u00edtica.<br \/> \tExiste una condici\u00f3n de car\u00e1cter t\u00e9cnico, a veces soslayada y que Lacan considera parte de su doctrina, en cuanto a que \u201clos psicoanalistas forman parte del concepto de inconsciente, puesto que constituyen aquello a lo que este se dirige. No podemos por consiguiente dejar de incluir nuestro discurso sobre el inconsciente en la tesis misma que enuncia, que la presencia del inconsciente, por situarse en el lugar del Otro, ha de buscarse en todo discurso, en su enunciaci\u00f3n.\u201d<sup>4<\/sup><\/p>\n<p> \tPor esto, el sujeto mismo del pretendiente a sostener la presencia del inconsciente, vale decir, el analista, debe, \u201cen esta hip\u00f3tesis, con un mismo movimiento, ser informado y \u201cpuesto en entredicho\u201d, o sea: experimentarse sometido a la escisi\u00f3n del significante.\u201d <sup>5<\/sup><\/p>\n<p> \tLlegamos as\u00ed a un punto en que la indagaci\u00f3n acerca del inconsciente y su ser, se cruza permanentemente con los muy diversos discursos de los analistas, en particular el discurso acerca de si \u201c\u00bfse escucha el inconsciente hoy?\u201d.<\/p>\n<p> \tSurge entonces la pertinencia de la pregunta: \u00bfCu\u00e1l es el sujeto de este discurso?<br \/> \tYa sabemos que la causa del sujeto es el significante, \u201cpero ese sujeto es lo que el significante representa, y no podr\u00eda representar nada sino para otro significante: a lo que se reduce por consiguiente el sujeto que escucha.\u201d<sup>6<\/sup><\/p>\n<p> \tAs\u00ed, el sujeto es su propio proceso de aparici\u00f3n o de desaparici\u00f3n y se reduce a un significante, o m\u00e1s bien, desaparece como sujeto bajo el significante en el que se convierte.<sup>7<\/sup><br \/> \tEste significante de la escucha, el analista, s\u00f3lo es tal en la escucha. Dicho de otra manera, el analista es tal solo si escucha, pues es necesaria la funci\u00f3n de representaci\u00f3n del significante, funci\u00f3n que se suspende en la no escucha.<\/p>\n<p> \tEn la situaci\u00f3n de no escucha, no se constituye el sujeto, pues este es lo que representa un significante para otro significante. Ya sab\u00edamos que el analista deb\u00eda hacer algo para constituirse en el significante del lugar de la escucha, aunque ese algo no fuera m\u00e1s que hacerse el muerto. \u00bfPor qu\u00e9 entonces (hoy) el analista se resiste a morir? \u00bfNo ser\u00eda esa la pregunta?<\/p>\n<p> \tEl sujeto es el sujeto del inconsciente, muerto el sujeto, muerto el inconsciente. \u00bfPodr\u00eda la astucia de la conciencia, esa conciencia que brilla por la incoherencia de su raz\u00f3n llevarlo a desaparecer?<br \/> \tDespu\u00e9s de todo, el postulado de la existencia o ex-sistencia del inconsciente es un hecho de la raz\u00f3n consciente y si la raz\u00f3n se permiti\u00f3 postular al inconsciente, \u00bfpor qu\u00e9 no habr\u00eda de postular su desaparici\u00f3n, su extinci\u00f3n?<\/p>\n<p> \tVamos un paso m\u00e1s atr\u00e1s. El sujeto es un efecto de significante. Muerto el significante, muerto el sujeto.<br \/> \t\u00bfC\u00f3mo la raz\u00f3n consciente, el mundo hoy, podr\u00eda matar al significante?<br \/> \t\u00bfAcaso el significante muere todo los d\u00edas por el desarrollo arrollador de la ciencia y la t\u00e9cnica? A estas se atribuye por lo com\u00fan la construcci\u00f3n de contenidos cada vez m\u00e1s precisos, evitando las ambig\u00fcedades del lenguaje y de las interpretaciones, parcelando la realidad en l\u00edmites estrictos para no dar cabida a la duda.<\/p>\n<p> \tO, podr\u00edamos pensar que la causa de la hipot\u00e9tica muerte del significante podr\u00eda ser el arrollador desarrollo de las relaciones de mercado, las cuales efectivamente alienan al ser humano y lo separan cada vez m\u00e1s del producto de su trabajo, el cual se vuelve luego en su contra, tal como el retorno de lo real.<br \/> \tPero de ser as\u00ed, si la posible causa de la desaparici\u00f3n o para no ser tan taxativos, el desvanecimiento del significante (y por lo tanto del sujeto y por lo tanto del inconsciente freudiano), fuese el desarrollo de la ciencia o de las relaciones de mercado (ambos en el \u00e1mbito de la consciencia), estar\u00edamos pensando en un sujeto con relaci\u00f3n al saber, el cual justamente no es el sujeto de la ciencia, vale decir el sujeto del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p> \tEl sujeto del cual hablamos y que habr\u00eda que escuchar, abre un abismo entre saber y verdad.<sup>8<\/sup><br \/> \tEl sujeto freudiano tiene cierta atadura en el ser, no en el saber, por lo que la invasi\u00f3n discursiva en la actualidad, la pretendida completitud del discurso de la c<br \/>\niencia (lo cual, adem\u00e1s, ya sabemos que no es tal), no debiera afectar su existencia. \u201cEl inconsciente freudiano, es una cadena de significantes que en alg\u00fan sitio (en otra escena) se repite e insiste para interferir en los cortes que le ofrece el discurso efectivo y la cogitaci\u00f3n que \u00e9l informa.\u201d<sup>9<\/sup><\/p>\n<p> \tPor lo tanto el sujeto del inconsciente no es parte del discurso y s\u00f3lo supone colarse por los intersticios de este, cual sea que este fuere.<br \/> \tLos embates al psicoan\u00e1lisis no han tenido tregua desde su creaci\u00f3n. En esta contienda ha habido momentos peores y otros que han sido peores que los anteriores. El momento actual podr\u00eda estar en cualquiera de esas alternativas.<br \/> \tSe suma a estas realidades, las resistencias de quienes ostentan los privilegios en la sociedad, pues el inconsciente freudiano importa una subversi\u00f3n en el doble sentido. En el revolucionario y en el de ser otra versi\u00f3n. En esta otra versi\u00f3n, el sujeto se libera del lastre del saber y por lo tanto del discurso dominante, o sea es una bomba de tiempo.<\/p>\n<p> \tHoy el medio es inh\u00f3spito, las Isapres, la TV, la desesperante y desesperanzada vida cotidiana. \u00bfPero acaso, en tiempos de Freud la situaci\u00f3n era mejor? Las heridas narcisistas se pagan caro en todas las \u00e9pocas, recordemos a Cop\u00e9rnico, Giordano Bruno, Galileo, Darwin. La destituci\u00f3n del yo siempre fue acompa\u00f1ada por discursos rabiosos.<\/p>\n<p> \tQuiz\u00e1s esos discursos, hoy han aprendido a adelantarse, no est\u00e1n a la defensiva, sino que han creado un mundo en el cual no dejan morir al analista, tal como el gato juega con el rat\u00f3n antes de com\u00e9rselo. Pero en esta oportunidad no se lo engulle, sino que le dan la alternativa para que vaya a buscar su queso al mundo de la psicolog\u00eda, al mundo del saber.<\/p>\n<p> \tPor ello tambi\u00e9n es que el psicoan\u00e1lisis y el sujeto que comporta, no es un hecho t\u00e9cnico, sino pol\u00edtico.<br \/> \tHab\u00edamos preguntado por el sujeto que habr\u00eda tras la pregunta de si se escucha el inconsciente hoy. Sigamos por el rumbo del saber, el cual es donde hemos ubicado por el momento lo que nos ata\u00f1e.<br \/> \tA diferencia de los post-freudianos, podr\u00edamos decir que la nueva estrategia de los discursos rabiosos a que nos refer\u00edamos, consistir\u00eda, no en el postulado de hacer consciente lo inconsciente, sino hacer inconsciente lo inconsciente. Olvidarse para siempre que existe el olvido, lo cual no es precisamente el recuerdo. La negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n aqu\u00ed tampoco es la afirmaci\u00f3n. Robert Levy nos recordaba hace un rato atr\u00e1s, el postulado de la neurociencia, en cuanto a que el recordar tanto no ser\u00eda necesario.<\/p>\n<p> \tEl olvido del olvido es el olvido sin retorno, sin ombligo que nos conecte con otra escena. Es la vida de las m\u00e1quinas o de las plantas, la vida de la significaci\u00f3n absoluta, el m\u00e1s all\u00e1 del m\u00e1s all\u00e1, la nada como borde de la nada. La muerte del significante.<\/p>\n<p> \tEsta posible teor\u00eda de la evoluci\u00f3n al rev\u00e9s, que llevar\u00eda desde el hombre desplegado en todas sus potencialidades, sujeto por donde se lo mire, hasta concluir en una planta, inconsciente de su vida inconsciente. Quiz\u00e1s las plantas son eso, el producto de otra evoluci\u00f3n, no la de Darwin.<br \/> \t\u00bfAcaso no pareciese que los seres humanos nos reducimos y simplificamos cada vez m\u00e1s?<br \/> \tLos griegos del banquete pensaban que \u00e9ramos andr\u00f3ginos, seres con los dos sexos incorporados en el cuerpo, \u00e9ramos completos y esf\u00e9ricos, hasta que nos partieron como una naranja. Estas medias naranjas poblaron el mundo y lo hicieron a su imagen y semejanza. Luego la divisi\u00f3n social del trabajo hizo que adquiri\u00e9ramos un arte o profesi\u00f3n, lo que nos insert\u00f3 en el mundo del trabajo, vale decir en el mundo sin m\u00e1s, de una manera parcial. Luego nos aislamos socialmente a trav\u00e9s de la estratificaci\u00f3n econ\u00f3mica, luego nos cercenamos mentalmente con los programas de TV y el mundo comunicacional para pensar s\u00f3lo los temas as\u00ed permitidos. Luego nos olvidamos de lo que pas\u00f3 en nuestra historia y de la historia social, y entonces nuestra vida se reduce a vivir el momento.<\/p>\n<p> \tHasta que llegamos al \u00faltimo pelda\u00f1o, nos olvidamos que nos olvidamos. Y en esta significaci\u00f3n absoluta, muere del significante. Muerto el significante, muerto el sujeto, muerto el individuo. Y muerto el individuo, muerta la muerte, aunque no la vida, pues no debemos olvidar, si es que nos queda alguna capacidad de recuerdo, que las plantas viven. Una pesadilla de Orwell al cuadrado.<\/p>\n<p> \tIntentemos despertar de esa pesadilla, pero no para seguir durmiendo como dec\u00eda Freud.<br \/> \tHab\u00edamos interrogado al lugar del analista, para ver si pod\u00edamos escuchar al inconsciente hoy, pues la escucha es del analista. Pero indaguemos que pasa con el posible analizante.<br \/> \t\u00bfSer\u00e1 que este va a la consulta y no dice lo que tiene que decir? \u00bfAlgo as\u00ed como que no le han ense\u00f1ado ir al analista? En este caso el problema no ser\u00eda la escucha sino del habla, del parloteo. En este \u00faltimo caso, las producciones del inconsciente, la f\u00e1brica de lapsus y sue\u00f1os estar\u00eda en paro, lo cual al menos es poco cre\u00edble y no se concibe con la experiencia de la vida cotidiana. \u00bfO ser\u00e1 que hoy d\u00eda el amor ya no se transfiere?<\/p>\n<p> \tPienso, no obstante, que no hay realidad m\u00e1s fecunda que aquella de la calle de todos los d\u00edas. En la calle, vale decir en la relaci\u00f3n subjetiva u objetiva entre los seres humanos, es donde se juega la existencia del significante.<br \/> \tToda est\u00e1 en descubrir (es f\u00e1cil decirlo) que es lo que pasa cuando no pasa nada.<br \/> \tLa vida rutinaria, siempre igual a s\u00ed misma, se presta para enga\u00f1o. Esa vida insulsa es justamente el demiurgo del significante y del sujeto. Si no fuera insulsa, si s\u00f3lo se hablara en la verdad, no habr\u00eda significante, no habr\u00eda sujeto, no habr\u00eda inconsciente, no habr\u00eda nada.<\/p>\n<p> \tComenzar\u00e9 hablando del parloteo cotidiano, ese que llena los espacios y el tiempo y que parece s\u00f3lo servir como relleno, como una especie de teloneo, mientras se espera el plato fuerte. Este parloteo cotidiano sufre de desprestigio cr\u00f3nico luego de una doble embestida. La primera, producto del nacimiento de la nueva ciencia la cual sigue haci\u00e9ndole estragos desde hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os y que pareciera haber desplazado a la ch\u00e1chara al submundo de la far\u00e1ndula. La segunda la de la nueva ola heideggeriana. No incluyo aqu\u00ed el embate que dio contra los sofistas, seg\u00fan dice el parloteo de la \u00e9poca, S\u00f3crates, pues el sofista se diferencia del parloteador por su intenci\u00f3n.<\/p>\n<p> \tQu\u00e9 pasar\u00eda si revisitamos esas opiniones tan establecidas acerca de la banalidad del parloteo, pues el discurso del analizante \u00bfno es acaso puro parloteo? \u00bfAcaso el convertirlo en el muro del lenguaje, lo rebaja de su regio estatus \u201cguachaca\u201d? En esto no tendr\u00eda que envidiarle casi nada al sue\u00f1o, que es su primo mayor en la realeza anal\u00edtica.<\/p>\n<p> \tSi el parloteo insulso es la materia prima, cu\u00e1ndo falla algo en el proceso anal\u00edtico (no s\u00f3lo en el div\u00e1n de la consulta, sino en el proceso anal\u00edtico como totalidad, que incluye sus condiciones de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n en la vida social) hay que ir a revisar que pasa en la consideraci\u00f3n de esa materia prima, puesto que escudri\u00f1ar que pasa en el inconsciente, no es posible que yo sepa, eso ser\u00eda como una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos.<\/p>\n<p> \t\u00bfQu\u00e9 pasa en la calle de todos los d\u00edas, donde no pasa nada?<br \/> \tTomar\u00e9 aqu\u00ed algunas ideas del fil\u00f3sofo chileno Humberto Giannini, acerca de lo que \u00e9l llama la \u201cReflexi\u00f3n\u201d cotidiana.<br \/> \tHablar\u00e9 de la vida de la calle, y s\u00f3lo tomar\u00e9 la calle como ejemplo, pero podr\u00eda ser la vida de la casa, del trabajo, la de los amigos, etc., la calle que habitamos, la de todos los d\u00edas, la que hacemos como ruta para ir al trabajo, vale decir, la rutina.<br \/> \t\u201cLa rutina consiste en una suerte de absorci\u00f3n de la trascendencia del futuro; absorci\u00f3n en la normalidad de un presente continuo e id\u00e9ntico a s\u00ed. Caricatura de la eternidad.\u201d<sup>10<\/sup><br \/> \tTiempo quieto, intrascendente.<br \/> \tEsto no quita que la rutina sea afanosa. Su af\u00e1n con<br \/>\nsiste en tapiar cualquier trascendencia e imprevisto. Esto no quita tampoco que se hagan planes a largo plazo, pero ese largo plazo est\u00e1 amarrado a los carriles del presente, y es un plazo sin cisuras temporales. No se puede decir, sin embargo, que no se espere nada del futuro, pero se espera sin salir al encuentro de lo esperado y as\u00ed se hacen inofensivos los propios proyectos por temor a salirse del trayecto.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p> \tAs\u00ed se vive en la eternidad de las peque\u00f1as postergaciones, la de llegar a ser alg\u00fan d\u00eda independiente, de terminar los estudios, de regresar a la tierra natal, etc. proyectos par\u00e1sitos de un presente que no se sale jam\u00e1s.<br \/> \tLo rutinario se mantiene gracias a los imprevistos evitados, en una identidad no cuestionada. As\u00ed el futuro no aparece ni como favorable ni como amenazante, par\u00e1sito de un des\u00e9rtico hoy, voy pasando la vida de manera irremediable.<br \/> \tNo obstante, todo esto lo hacemos en la calle, esa es la cuesti\u00f3n.<br \/> \tPor su estructura y sentido, la calle representa justamente lo multidireccional, lo abierto.<br \/> \tEn la rutina de la calle est\u00e1 lo imprevisible, la exposici\u00f3n a todas las amenazas, incluso aquella de \u201cquedar en la calle\u201d.<sup>12<\/sup><br \/> \tEn la calle est\u00e1 tambi\u00e9n la posibilidad del desv\u00edo, de detenerme ante lo desconocido, de tomar otro camino, del encuentro fortuito (si no fuera ese mi deseo, \u00bfporqu\u00e9 salir a la calle, la de la rutina diaria?)<br \/> \tA este l\u00edmite invisible que es la calle \u201cdesde el que llega la amenaza indeterminada de lo imprevisible, all\u00e9gase la seducci\u00f3n transgresora que busca quebrar la continuidad de un tiempo en que no pasa nada, o bien invalidar esas mismas normas por las que lo imprevisible se pone continuamente fuera de nuestro alcance.<sup>\u201d13<\/sup><\/p>\n<p> \tLa rutina as\u00ed, est\u00e1 arrojada en un mundo fuera de nuestro dominio y que nosotros la gozamos irremediablemente.<br \/> \tHe hablado de la escucha y de las consideraciones acerca del habla, para indagar acerca del sujeto y del inconsciente. Pero esta no debiera ser una mera disquisici\u00f3n acad\u00e9mica.<br \/> \tEsta es una lucha pol\u00edtica, y esto es s\u00edntoma de que hay una \u00e9tica y un deseo que se disputa, por lo tanto no debe extra\u00f1arnos que haya vencedores y vencidos. Pero mientras exista el deseo la disputa no termina. Los que podr\u00edan sentirse vencidos, vale decir los discursos de cada cual, no por ello mueren en ese intento. Siempre renacer\u00e1n, unos y otros, pues en eso consiste la l\u00f3gica del significante.<\/p>\n<p> \tNotas:<\/p>\n<p> \t1-\u201cPosici\u00f3n del Inconsciente\u201d, J. Lacan, Escritos 2, Ed, Siglo Veintiuno Editores, decimonovena edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 1998, Pag. 809.<\/p>\n<p> \t2-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ibid, Pag. 810.<\/p>\n<p> \t3- Ibid, pag 811.<\/p>\n<p> \t P { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; color: rgb(0, 0, 10); line-height: 115%; widows: 2; orphans: 2; }P.western { font-family: \u00abCalibri\u00bb,serif; font-size: 11pt; }P.cjk { font-family: \u00abWenQuanYi Micro Hei\u00bb; font-size: 11pt; }P.ctl { font-family: \u00abCalibri\u00bb; font-size: 11pt; }\t <\/p>\n<p lang=\"es-MX\" style=\"margin-bottom: 0cm;line-height: 0.18cm\"> \t<font size=\"2\">4-Ibid, Pag. 813<\/font><\/p>\n<p lang=\"es-MX\" style=\"margin-bottom: 0cm;line-height: 0.18cm\"> \t5- Ibid, Pag. 813<\/p>\n<p lang=\"es-MX\" style=\"margin-bottom: 0cm;line-height: 0.18cm\"> \t6- Ibid, Pag. 814<\/p>\n<p lang=\"es-MX\" style=\"margin-bottom: 0cm;line-height: 0.18cm\"> \t7- Ibid, Pag. 814<\/p>\n<p> \t8- \u201cLa Ciencia y la verdad\u201d, J. Lacan, Escritos 2, Ed, Siglo Veintiuno Editores, decimonovena edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 1998, Pags. 835-837.<\/p>\n<p> \t9- \u201cSubversi\u00f3n del Sujeto y Dial\u00e9ctica del Deseo en el Inconsciente Freudiano\u201d, J. Lacan, Escritos 2, Ed, Siglo Veintiuno Editores, decimonovena edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 1998, Pag. 779.<\/p>\n<p> \t10- \u201cLa \u201cReflexi\u00f3n\u201d Cotidiana, hacia una Arqueolog\u00eda de la Experiencia\u201d. Humberto Giannini, Ed Universitaria, 5\u00b0 edici\u00f3n, mayo 1999, Stgo de Chile, Pag. 34.<\/p>\n<p> \t11- Ibid, Pag. 35.<\/p>\n<p> \t12- Ibid, Pag. 36.<\/p>\n<p> \t13- Ibid, Pag. 35.<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t P { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; color: rgb(0, 0, 10); line-height: 115%; widows: 2; orphans: 2; }P.western { font-family: \u00abCalibri\u00bb,serif; font-size: 11pt; }P.cjk { font-family: \u00abWenQuanYi Micro Hei\u00bb; font-size: 11pt; }P.ctl { font-family: \u00abCalibri\u00bb; font-size: 11pt; }\t <\/p>\n<p lang=\"es-MX\" style=\"margin-bottom: 0cm;line-height: 0.18cm\"> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEscuchar el Inconsciente hoy? La escucha del inconsciente est\u00e1 de parte del analista, habr\u00eda que ver entonces qu\u00e9 pasa en el lugar del analista. Primeramente veamos cual es el inconsciente que habr\u00eda que escuchar, de modo de no perdernos por los laberintos de los enunciados. Lacan plantea que el inconsciente es un concepto forjado sobre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-656","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-chile-2013"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/656","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=656"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/656\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}