{"id":663,"date":"2014-01-31T10:00:25","date_gmt":"2014-01-31T09:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2014\/01\/31\/la-responsabilidad-del-psicoanalista-robert-levy\/"},"modified":"2017-11-03T19:12:49","modified_gmt":"2017-11-03T18:12:49","slug":"la-responsabilidad-del-psicoanalista-robert-levy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2014\/01\/31\/la-responsabilidad-del-psicoanalista-robert-levy\/","title":{"rendered":"&#039;La responsabilidad del psicoanalista&#039; Robert L\u00e9vy"},"content":{"rendered":"<p> \tLacanoamericana octubre 2013.<\/p>\n<p> \tInterpretar es un acto y no hay d\u00eda en que alg\u00fan analista no se pregunte si deb\u00eda decir lo que ha dicho, si era el buen momento o, incluso, si en lo que ha dicho no habr\u00eda una parte de su subjetividad en juego.<br \/> \tDe ah\u00ed sin duda la pregunta incisiva que se plantea todo analista: el lugar en el que me he colocado \u00bfno es acaso un lugar de impostor, un lugar inducido? Y, en el fondo, \u00bfqu\u00e9 es lo que me autoriza verdaderamente a decir lo que acabo de decir en el momento de la interpretaci\u00f3n?<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tMe parece que es as\u00ed como se plantea la cuesti\u00f3n del acto en su relaci\u00f3n con el deseo y, sobre todo, de ese horror del que hablaba Lacan en la clausura de su Escuela: \u00abEl analista tiene horror de su acto\u00bb. Es un momento en que el analista, a partir del momento en que se autoriza, se encuentra en una soledad absoluta que le hace experimentar esa irreductible singularidad del acto. El estilo con el que la interpretaci\u00f3n ser\u00e1 dicha y el momento preciso de hacerlo, no pueden decidirse nunca por adelantado y los efectos no ser\u00e1n evaluables sino apr\u00e8s-coup, en ese nachtr\u00e4glisch cuyo uso Freud supo transmitirnos muy bien.<br \/> \tEvidentemente, entre acto y pasaje al acto no hay m\u00e1s que un paso y sin duda esto es lo que el analista encuentra sin cesar en la responsabilidad que le incumbe respecto del significante.<br \/> \tPero despu\u00e9s de todo, \u00bfno nos acostumbra la interpretaci\u00f3n anal\u00edtica a que la verdad del deseo no se revela sino al desplegarse los imposibles en la confrontaci\u00f3n con lo real?<br \/> \tSin duda es en este punto donde tendremos que diferenciar la interpretaci\u00f3n con o sin relaci\u00f3n con la realidad subjetiva que, seg\u00fan la elecci\u00f3n efectuada por el analista, dirigir\u00e1 la cura hacia ese real fuera de lo simb\u00f3lico donde dejar\u00e1 al sujeto confrontado con su propia subjetividad.<br \/> \tCuriosamente, la interpretaci\u00f3n no figura como uno de los cuatro conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis que Lacan extrajo de Freud; sin embargo no se puede disociar el concepto de inconsciente del de la interpretaci\u00f3n puesto que son \u00edntimamente solidarios. Adem\u00e1s, Freud calific\u00f3 la interpretaci\u00f3n como herramienta esencial por excelencia del tratamiento psicoanal\u00edtico, insistiendo sobre el hecho de que s\u00f3lo puede llamarse psicoan\u00e1lisis a una cura en la que la interpretaci\u00f3n de la transferencia sea utilizada contra las resistencias.<br \/> \tEn efecto, el objeto que divide al sujeto, el punto de capit\u00f3n, la hiancia del Otro, son otros tantos puntos a los que apunta la interpretaci\u00f3n anal\u00edtica. Henos aqu\u00ed entonces en el centro de la dificultad de nuestra lengua del inconsciente, dificultad que es inherente a la representabilidad de lo que a\u00fan no ha sido representado y que s\u00f3lo el analista y el analizante pueden poner en pr\u00e1ctica como nueva formaci\u00f3n del inconsciente. En consecuencia, no hay interpretaci\u00f3n fuera de la transferencia.<br \/> \tAl decir esto, en el fondo no hago otra cosa que ilustrar la idea seg\u00fan la cual el analista es una formaci\u00f3n del inconsciente y que est\u00e1 capturado en la estructura misma del analizante, es decir, en una cierta forma de real.<br \/> \tPor ello, lo que nos interesa en el acto de interpretar es la manera en que un sujeto, en el curso de un an\u00e1lisis, se las arregla con eso, es decir, consigue superar ese real con el que se encuentra confrontado.<br \/> \tEntonces, la cuesti\u00f3n de la interpretaci\u00f3n y de la responsabilidad del analista con respecto a lo real, se encuentra expl\u00edcitamente planteada y comprometida. Es lo contrario de lo que ocurre con el m\u00e9dico, quien evita lo real ejerciendo su saber. El psicoanalista se distingue de \u00e9l convirti\u00e9ndose, lo quiera o no, en alguien que practica con lo real. Esto implica consecuentemente que su acto recae esencialmente sobre el pasaje desde el c\u00f3mo saber arregl\u00e1rselas con el s\u00edntoma, a c\u00f3mo saber arregl\u00e1rselas con lo real.<br \/> \tEntendamos que se incluye aqu\u00ed lo real de su acto que, como acabamos de decir, no puede ser anticipativo y no se verifica sino apr\u00e8s-coup.<br \/> \tEs pues el acto de interpretar el que compromete la responsabilidad del psicoanalista, momento en que se encuentra solo frente a su acto, comprometido en el autorizarse sin red, y sin un gran Otro en cuyas manos dejar la responsabilidad de su deseo.<br \/> \tUna colega quer\u00eda saber si una interpretaci\u00f3n pod\u00eda hacer delirar al analizante, pregunta que implicaba otra: si se pod\u00eda prever esto a la hora de decir o no decir algo.<br \/> \tSi ese fuera el caso, si se pudiera prever las consecuencias de una interpretaci\u00f3n anticipadamente, como pueden ustedes comprender, supondr\u00eda que se podr\u00eda predecir la conducta que el analista habr\u00eda de seguir en el acto anal\u00edtico, su momento y su contenido, preciso y sin borrones. Esto nos pondr\u00eda por completo del lado del acto m\u00e9dico que, como sabemos, actualmente ha tomado proporciones astron\u00f3micas en cuanto a la responsabilidad que compromete. En efecto, en estos \u00faltimos a\u00f1os, los seguros m\u00e9dicos se han inmiscuido en el asunto, ayudados por la experiencia norteamericana. De ese modo, algunos profesionales m\u00e9dicos en los Estados Unidos no pueden ya ejercer, dado lo alto del precio del seguro&#8230; se entiende que hablamos del precio de la responsabilidad. Por otro lado, el t\u00e9rmino &#8216;seguro&#8217; es que literalmente se pide al m\u00e9dico: que &#8216;asegure&#8217; al cien por cien el \u00e9xito de su acto, salvo que se prevea en el contrato firmado por el analizante, cl\u00e1usulas de fracaso que deben ser enunciadas y revisadas. El acto m\u00e9dico se convierte pues en un acto contractual con una responsabilidad cuyos contornos est\u00e1n previstos por adelantado.<br \/> \tPero volviendo a la responsabilidad del analista en su interpretaci\u00f3n y los efectos producidos por ella, nuestra colega tiene raz\u00f3n en preguntarse por su responsabilidad si su analizante se pone de pronto a delirar tras una interpretaci\u00f3n, pero se equivocar\u00eda si se planteara las cosas en t\u00e9rminos de culpabilidad, ya que en ese caso, se podr\u00eda retomar la famosa frase de un ciclista franc\u00e9s al que pillaron con un exceso de anabolizantes: &#8216;responsable pero no culpable&#8217;.<br \/> \tEn efecto, creo que un analista siempre es responsable de su acto, pero no puede sentirse culpable ya que la culpabilidad supone el ejercicio de la moral, mientras que el analista se encuentra del lado de una \u00e9tica. Una \u00e9tica particular, ya que s\u00f3lo se la puede medir en el apr\u00e8s-coup de su acto ya que, de lo contrario la \u00e9tica del bien decir, se convertir\u00eda en moral del acto.<br \/> \tEstos proleg\u00f3menos no dejan de plantear problemas en una sociedad en la que todo ha de ser mensurable, predecible y anticipativo. La prueba son todas las teor\u00edas conductistas del ni\u00f1o precozmente detectado como hiperactivo, y otras que tienden a demostrar las ansias predecibles de un futuro aun m\u00e1s terrible que lo que se supone que ellas establecen en el presente.<br \/> \tTocamos aqu\u00ed una dimensi\u00f3n de la responsabilidad que se apoya en los llamados comportamientos actuales para prever una verdad futura cierta, en nombre de un saber llamado cient\u00edfico que, bajo esta forma, se convierte en un saber absoluto, ya que puede al mismo tiempo saltarse a la torera un pasado que permite constatar el presente, para predecir con el presente un porvenir tan funesto&#8230;<br \/> \tPara el psicoanalista la cuesti\u00f3n es por completo distinta, ya que la cuesti\u00f3n de la responsabilidad se plantea en t\u00e9rminos de repetici\u00f3n y en la manera de poner t\u00e9rmino a \u00e9sta, m\u00e1s que en otra cosa.<br \/> \tTodos nosotros hemos trabajado en dispositivos que se alejaban de las condiciones cl\u00e1sicas del psicoan\u00e1lisis. Sin embargo, me parece que un analista puede verse llevado a tomar una posici\u00f3n interpretativa que puede &#8216;cambiar el mundo&#8217; del desarrollo de la vida de un sujeto, y esto para varias generaciones.<br \/> \tAludo aqu\u00ed a esos ni\u00f1os &#8216;acogidos&#8217;, que a su vez son a menudo hijos de madres &#8216;acogidas&#8217; y, frecuentemente, tambi\u00e9n de abuelas en la misma situaci\u00f3n.<br \/> \tAqu\u00ed es crucial el papel del analista, en este encuentro con un real que se repite de generaci\u00f3n<br \/>\nen generaci\u00f3n y que no podr\u00e1 detenerse sino cuando algo de esa repetici\u00f3n pueda ser interpretada.<br \/> \tAunque no queremos generalizar, muy a menudo la demanda de una madre de dar a su hijo en acogida, o las circunstancias que llevan al entorno social a pedir dicha acogida, hay que escucharlas a partir de la demanda de ayuda de la madre, no tanto para educar a su hijo, sino para realizar lo que para ella es del orden de la l\u00f3gica del inconsciente en la sucesi\u00f3n de las generaciones que la precedieron, a saber, ser abandonada y abandonar.<br \/> \tPodemos detenernos ah\u00ed y ese ni\u00f1o \u00bfser\u00e1 de nuevo objeto del significante amo que lleva la batuta? Aqu\u00ed es donde se plantea la responsabilidad del analista que, seg\u00fan el modo en que escuche esta repetici\u00f3n, se encontrar\u00e1 puesto por la transferencia en el lugar crucial de poder detener la repetici\u00f3n en este s\u00edntoma intergeneracional, o no.<br \/> \tLo que estas madres suelen decir es que no tienen representaci\u00f3n de lo que supone ser una madre, como si hubiera un &#8216;ser madre&#8217; dado de entrada, y no que se adquiriera con cada hijo.<br \/> \tLo mismo ocurre en el caso de hijos de padres divorciados que, al convertirse en padres, o bien se empe\u00f1an en recrear la familia que les falt\u00f3, o bien se encarnizan en atacar a la familia que han fundado, de modo tal que puedan repetir el divorcio de sus padres, divorci\u00e1ndose ellos mismos.<br \/> \tEn ambos casos, la responsabilidad del analista est\u00e1 comprometida en la interpretaci\u00f3n que habr\u00e1 de enunciar y que recaer\u00e1 forzosamente, en uno u otro momento, sobre los significantes del deseo que est\u00e1n en juego.<br \/> \tDesde luego esto tendr\u00e1 consecuencias: en el primer caso, la de desmitificar en el sentido del mito individual del neur\u00f3tico, creado para reparar el sufrimiento de una infancia, que puede tener como efecto el desalojar a la pareja del analizante del lugar que se la hab\u00eda invitado a ocupar. En el segundo caso, la interpretaci\u00f3n recaer\u00e1 sobre la repetici\u00f3n y permitir\u00e1 quiz\u00e1 aclarar cierto n\u00famero de identificaciones que han llevado a la cat\u00e1strofe.<br \/> \tEntonces se plantea desde ya una pregunta que es eminentemente \u00e9tica: \u00bftiene el psicoanalista una concepci\u00f3n del mundo en la cual la sucesi\u00f3n de las generaciones deber\u00eda ocurrir de tal modo o de tal otro? \u00bfEst\u00e1 ah\u00ed para que las parejas se lleven bien y no se destrocen?<br \/> \tDir\u00edamos que es bastante f\u00e1cil responder a esta pregunta ya que si, como nos recuerda Freud, el analista no tiene ninguna Weltanshauung, ninguna concepci\u00f3n del mundo, s\u00ed que tiene una concepci\u00f3n del deseo, cuya definici\u00f3n es la que nos aport\u00f3 Lacan: que el sujeto est\u00e1 barrado en su deseo por el objeto. Dicho de otro modo, el deseo s\u00f3lo se acerca de la mano del fantasma.<br \/> \tEs decir que como m\u00ednimo, no podemos anhelar nada m\u00e1s que ser sujetos barrados para poder desear y, como m\u00e1ximo, no tendremos objeto para poner entre los dientes, ya que cualquier objeto s\u00f3lo puede entenderse como construcci\u00f3n imaginaria que permite aplazar el real ineludible del hecho de que no haya objeto.<br \/> \tAs\u00ed, el analista es llevado a la fuerza a aclarar a trav\u00e9s de sus interpretaciones el deseo inconsciente de sus analizantes.<br \/> \tEn consecuencia, si a veces se siente impostor, es porque su deseo est\u00e1 comprometido en una transferencia en la cual su relaci\u00f3n con los objetos, sus identificaciones, pasan por una dura prueba.<br \/> \tSe trata de la prueba de un amor que, en efecto, es indebido, o de un odio tambi\u00e9n indebido, con los cuales deber\u00e1 interpretar, es decir, cometer un acto que le compromete sin cesar en esta frontera mantenida entre saber y supuesto saber&#8230;<br \/> \tPara concluir<br \/> \t\u00bfPuede el psicoanalista descartarse del lugar al que le invita el proceso anal\u00edtico como tal?<br \/> \tEsta cuesti\u00f3n la encontramos mucho m\u00e1s en el an\u00e1lisis con ni\u00f1os, ya que, en ese caso, tenemos que escuchar el deseo implicado en un s\u00edntoma que, aunque portado por el ni\u00f1o, pertenece mucho m\u00e1s a menudo a los padres. Desde ese punto de vista, se plantea de nuevo y de modo m\u00e1s radical, la necesidad de saber si debemos o no interpretar algo de ese deseo que concierne al ni\u00f1o y que, sin embargo, no le interesa sino a medias, a no ser que sea para permitirle construir un s\u00edntoma.<br \/> \tEn efecto, el interpretar es muy especialmente a los padres; la interpretaci\u00f3n se dirige a ellos y ellos son quienes se encuentran en situaci\u00f3n de conocer sus efectos. El ni\u00f1o encontrar\u00e1 beneficios por a\u00f1adidura, al ser liberado de ese fantasma parental en el cual estaba cautivo.<br \/> \tDe ah\u00ed la necesidad que encontramos a veces de plantearnos la pregunta de si tomamos en tratamiento a la madre o al ni\u00f1o. Con ello quiero decir que los deseos inconscientes tienen consecuencias y, si son interpretados, aclaran el fantasma de uno, del otro, o bien de los dos padres, lo que tiene como consecuencia una completa remodelaci\u00f3n de ese fantasma y, por lo tanto, lleva a los padres a no estar en el mismo lugar que en el que se encontraban en la construcci\u00f3n sintom\u00e1tica anterior al an\u00e1lisis de su hijo.<br \/> \t\u00c9stas no son preguntas que se planteen en el transcurso de los jurados de pase, sino curiosamente antes, en las supervisiones. Digo curiosamente, pues se podr\u00eda esperar que quien est\u00e1 en el proceso de convertirse en analista, transmitiera a sus pasadores algo en torno a los problemas que ha encontrado en el pasaje de analizante a analista, por ejemplo estas dudas de a qui\u00e9n tomar en tratamiento, pero eso no ocurre, lo que confirma efectivamente que el pase no es una herramienta que aclare ese momento de las dificultades encontradas en el pasaje o, en todo caso, no lo privilegia.<br \/> \tEl pase sigue siendo, sin duda, el momento de testimoniar un recorrido en la estructura que aclara m\u00e1s bien a contrapelo las interpretaciones del analista del pasante y, por eso, este dispositivo aclara sin duda algo de la interpretaci\u00f3n, desde luego, pero no de la interpretaci\u00f3n del analizante que se est\u00e1 convirtiendo en analista.<br \/> \tAl decir esto, en el fondo no hacemos otra cosa que ilustrar esta idea seg\u00fan la cual el analista es una formaci\u00f3n del inconsciente y que est\u00e1 captado en la estructura misma del analizante. El pase, a pesar de todo, nos aclara algo sobre el s\u00edntoma y sobre la manera en que un sujeto, en el curso de un an\u00e1lisis, se las arregla con \u00e9l, es decir, de c\u00f3mo llega a poder superar ese real con el que se encuentra confrontado.<br \/> \tEntonces, la interpretaci\u00f3n y la responsabilidad del analista respecto de lo real se encuentran planteadas expl\u00edcitamente y comprometidas. Sobre este punto es sobre el que, al contrario que el m\u00e9dico que evita lo real ejerciendo su saber, el psicoanalista se convierte en un trabajador de lo real, lo que implica que su acto recae esencialmente sobre el pasaje desde el c\u00f3mo saber arregl\u00e1rselas con el s\u00edntoma, a c\u00f3mo saber arregl\u00e1rselas con lo real.<br \/> \tQueda aqu\u00ed incluido lo real de su acto que, como acabamos de decirlo, no puede ser anticipativo y no se verifica sino apr\u00e8s-coup.<br \/> \tEs el acto de interpretar lo que compromete la responsabilidad del analista, momento en que se encuentra solo frente a su acto, y comprometido en su autorizaci\u00f3n, sin red y sin gran Otro en cuyas manos dejar la responsabilidad de su deseo.<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lacanoamericana octubre 2013. 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