{"id":758,"date":"2014-10-12T20:04:16","date_gmt":"2014-10-12T18:04:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2014\/10\/12\/marcel-rockwell-la-melancolia-lo-politico-y-el-tiempo\/"},"modified":"2014-10-12T20:04:16","modified_gmt":"2014-10-12T18:04:16","slug":"marcel-rockwell-la-melancolia-lo-politico-y-el-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2014\/10\/12\/marcel-rockwell-la-melancolia-lo-politico-y-el-tiempo\/","title":{"rendered":"Marcel Rockwell: &quot;La melancol\u00eda, lo pol\u00edtico y el tiempo&quot;"},"content":{"rendered":"<p> \t\u201c\u00a1Pardiez! Es que jam\u00e1s tienen raz\u00f3n los hombres,<br \/> \tEs que el enfado contra ellos est\u00e1 siempre a tiempo,<br \/> \tY que veo en todos los asuntos que son o loadores impertinentes o censores temerarios\u201d<br \/> \t(1666) Moli\u00e8re \u2013<br \/> \tEl Mis\u00e1ntropo o El atrabiliario enamorado \u2013<br \/> \tAlceste \u2013 Acto II, Escena 4 \u2013<\/p>\n<p> \tInteresado al principio por la desaparici\u00f3n de la melancol\u00eda (y de la PMD) de las clasificaciones cl\u00ednicas oficiales, me pareci\u00f3 adem\u00e1s que el discurso psicoanal\u00edtico presente trata muy poco de \u00e9ste, prosiguiendo hasta oponer en falsa simetr\u00eda (Mich\u00e8le Scheinder, \u00ab Big Mother \u00bb, psychopathologie de la vie politique \u2013 2002) las psicosis por un lado, \u00ab&nbsp;enfermedades de la madre\u201d (estados l\u00edmites, schizophrenia, depresi\u00f3n) a las \u201cenfermedades del padre\u201d (neurosis obsesi\u00f3nales, histeria, y paranoia) de manera categ\u00f3rica y sin sutileza. (Esprit novembre 2004, citado por A. Ehrenberg)<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tAlceste sin embargo nos interroga, con su personalidad atrabiliaria, la melancol\u00eda participa de sus dos facetas: sumisi\u00f3n neurast\u00e9nica o paranoia idealizante.<\/p>\n<p> \tPor otra parte, aparece como punto central de este contexto \u00ab&nbsp; Lo Pol\u00edtico&nbsp;\u00bb, la posici\u00f3n de Arist\u00f3teles&nbsp;: \u00ab&nbsp;El hombre es un animal pol\u00edtico&nbsp;\u00bb. Para la Psicoan\u00e1lisis, un punto pol\u00edtico esencial aparece en el momento de la evicci\u00f3n de Lacan del IPA, cuando empieza en 1963 su seminario sobre la cuesti\u00f3n plural de Los Nombres del Padre.\u201d<\/p>\n<p> \tInterrogaci\u00f3n del Padre original y tr\u00e1gico, consecuentemente y por el lugar de la locura en relaci\u00f3n al sujeto mismo, ya mencionado durante su controversia con Henri Ey en el tercer Coloquio de Bonneval en 1946, e introduciendo el paso del estado normal a la melancol\u00eda (o la man\u00eda) y los retornos integrales al primer estado, los \u201cintervalos libres\u201d, llevando a la interrogaci\u00f3n ya expuesta por Arist\u00f3teles en el problema XXX, El Hombre de genio y la melancol\u00eda:<\/p>\n<p> \t\u201c\u00bfPor qu\u00e9 razones todos los que fueron hombres de excepci\u00f3n, considerando la filosof\u00eda, las ciencias del estado (de lo pol\u00edtico), de la poes\u00eda o de las Artes, son manifiestamente melanc\u00f3licos como Heracles?\u201d \u201c\u00bfEsta relaci\u00f3n intima a la locura todav\u00eda cuestiona los seres humanos en el proceso de identificaci\u00f3n, por la relaci\u00f3n a lo pol\u00edtico, a la alteridad de cada uno, en qu\u00e9 temporalidad? Es en esto que la melancol\u00eda revela para nosotros su ultima enigma.<\/p>\n<p> \tEl concepto de melancholia viene, como lo hemos visto, de la antig\u00fcedad griega de la cual somos los herederos. Para Arist\u00f3teles, el melanc\u00f3lico siente un desequilibrio entre, por una parte la bilis, esta substancia compuesta e inestable que es el sedimento de lo que no est\u00e1 cocido, frio o caliente, con los vientos, los humores, y por otra parte el Chairos.<br \/> \tSi el hombre excepcional (como Heracles, su furor infanticida, su epilepsia) es por esencia el hombre de los residuos, el melanc\u00f3lico es globalmente el hombre de la circunstancia.<\/p>\n<p> \tPara \u00e9l, la salud es la constancia de la inconstancia que puede llevar el melanc\u00f3lico a la locura, o, por t\u00e9cnica sabia e inspiraci\u00f3n divina, a dejar volverse otro, el vino sirviendo de revelador. Este texto asombroso permite volver a situar melancholia en el movimiento necesario del pensamiento humano. Es significativo de nuestros tiempos de haber ocultado el lugar de la duda, de la divisi\u00f3n del sujeto (ocultamiento y no desaparici\u00f3n). \u00bfAdoptar \u00e9sta ideolog\u00eda hasta volverla estructura del sujeto contempor\u00e1neo, es el paso que da Charles Mellman, en \u00ab L\u2019homme sans qualit\u00e9 \u00bb (2002), o sea sin posibilidades de traves\u00edas melanc\u00f3licas? \u00ab&nbsp;Ya no existen divisiones subjetivas. Es un sujeto original, compacto, no dividido\u201d, dice Mellman. (P\u00e1gina 32)<br \/> \t\u201cHoy en d\u00eda, la iglesia es el \u00fanico lugar donde dejan uno ser triste, llorar tranquilamente\u201d me dijo una paciente. Pero no vayamos demasiado r\u00e1pido. En 1917, Victor Tausk (De la g\u00e9nesis del aparato a influenciar durante la schizophrenia) escrib\u00eda: \u201cLa melancol\u00eda es una psicosis de persecuci\u00f3n sin perspectiva, por un mecanismo de identificaci\u00f3n caracter\u00edstico\u201d (Nota chap. V, pagina 208).<\/p>\n<p> \tEl mismo a\u00f1o, Freud escribe \u201cDuelo y melancol\u00eda\u201d. El amor que el melanc\u00f3lico coloca en el objeto tuvo doble destino: \u201cpor una parte experimento una regresi\u00f3n en la identificaci\u00f3n, y por otra parte\u201d se transformo en sadismo \u201clo que vuelve la melancol\u00eda tan interesante \u2013 y tan peligrosa\u201d. Lo resume en su famosa formula: \u201cLa sombra del objeto cay\u00f3 sobre el yo, quien, en lo sucesivo, pudo ser juzgado como el objeto abandonado\u201d.<\/p>\n<p> \tEl texto de Althusser, \u201cL\u2019avenir dure longtemps \u00bb (1992) revela bien este objeto abandonado, en el marco del crimen altruista, como una representaci\u00f3n del sujeto mismo. Describe un cuerpo desencarnado, combinaci\u00f3n de diferentes elementos, antes de llegar a reconstituir la alteridad perdida para siempre. La crueldad melanc\u00f3lica aparece ah\u00ed.<\/p>\n<p> \tAsesinato, tal como lo viv\u00ed (16 de noviembre 1980)<\/p>\n<p> \t\u201cDe repente, estoy parado al lado de mi cama, en mi piso de la Escuela Normal.\u201d \u201cDelante de m\u00ed, H\u00e9l\u00e8ne, acostada boca arriba, igualmente en bata. Su abdomen en el borde de la cama, sus piernas abandonadas en la moqueta del piso.\u201d \u201cArrodillado cerca de ella, inclinado sobre su cuerpo, le estoy masajeando el cuello. \u201cMe hab\u00eda ense\u00f1ado la t\u00e9cnica un compa\u00f1ero de cautividad, futbolista profesional\u201d.<\/p>\n<p> \t\u201cPero esta vez, es la parte delante de su cuello que estoy masajeando. Apoyo mis dos pulgares en el hueco de la carne que hay alrededor del estern\u00f3n\u201d. Siento un gran fatigo muscular en mis antebrazos.\u201d<br \/> \t\u201cLa cara de H\u00e9l\u00e8ne esta inm\u00f3vil y serena, sus ojos abiertos miran fijamente el techo. Y de repente estoy invadido de terror: sus ojos est\u00e1n eternamente fijos y sobre todo, un pedazo peque\u00f1o de lengua reposa, ins\u00f3lito y apacible, entre sus dientes y sus labios.\u201d \u201cYo s\u00e9 que es una estrangulada: \u00bfPero c\u00f3mo? Me levanto y a\u00fallo: estrangule a H\u00e9l\u00e8ne!\u201d Entre dos noches, \u00e9sta de la cual sal\u00eda sin saber cual era, y la otra en la cual iba a entrar en hospitalizaci\u00f3n de emergencia en Sainte-Anne. \u201cEntre entonces en una nueva noche&#8230;\u201d<\/p>\n<p> \tComo lo observa E. Levinas (Alt\u00e9rit\u00e9 et transcendance, 1995), la cara \u00ab&nbsp;impone al yo, respecto al pr\u00f3jimo, una responsabilidad gratuita, donde el pr\u00f3jimo es absolutamente otro, incomparable, \u00fanico. \u201c Es por la cara de H\u00e9l\u00e8ne que Louis Althusser vuelve a la raz\u00f3n y se da cuenta que cometi\u00f3 un crimen, por el cual pide ser juzgado \u2013 ser\u00e1 declarado no responsable ante la ley.<\/p>\n<p> \tM. Gemark, en \u201cSignification psychanalytique du syndr\u00f4me de Cotard&nbsp;1\u00bb 1983 describe ese apogeo melanc\u00f3lico, o delirio de negaci\u00f3n, como la muerte del sujeto de la enunciaci\u00f3n, una identificaci\u00f3n a un Real en el cual no falta nada, un Real sin hueco.<\/p>\n<p> \t\u201cCuando la pulsi\u00f3n de muerte est\u00e1 satisfecha\u201d dice Freud, \u201centonces aparece un yo intercritico aparentemente sin huella\u201d, \u00fanica tentativa de la repetici\u00f3n de articularlo un poco, pero ninguna palabra responde del acceso, \u201clocura circular y por lo tanto asim\u00e9trica, tal como la ola y su resaca, entre falta de incompletud (la melancol\u00eda) y el discurso sin sujeto perdi\u00e9ndose en su propia espuma (la man\u00eda).<\/p>\n<p> \t\u00bfQue nos dicen de esto la historia de la psicoan\u00e1lisis y Freud? Este desaparece dos veces durante almuerzos cara a cara con Jung, en 1909 en Brema, poco antes de la salida a Estados Unidos. Jung habla del descubrimiento de un cad\u00e1ver de hombre prehist\u00f3rico en la turba de un pantano.<br \/> \tFreud confiar\u00e1 a Ferenczi haber sentido el deseo asesino de Jung contra \u00e9l. Igualmente en 1912, Jung evoca el fara\u00f3n Amenhotep IV que hab\u00eda borrado el nombre de su padre de los monumentos. Freud declaro luego: \u201cQue agradable debe ser morir.\u201d<br \/> \tSi Freud hizo \u201ccon Fliess la experiencia de su paranoia o de su psicosis (plagio, robo de ideas), hizo con Jung la de su posici\u00f3n<br \/>\n de \u201camo sin comando\u201d, o de \u201cpadre imposible\u201d. (127) (E. Roudinesco \u2013 Histoire de la psychanalyse en France &#8211; 1982)<\/p>\n<p> \tFreud vuelve a esto mas tarde en su art\u00edculo sobre \u00ab Dosto\u00efevski et le parricide \u00bb 1928<\/p>\n<p> \t\u00ab&nbsp;Considerar Dostoievski como un criminal nos despierta una fuerte desgana\u201d.<\/p>\n<p> \t(Esta fuerte desgana revela la propia relaci\u00f3n identificadora de Freud a Dostoievski, como h\u00e9roe antiguo de tragedia, recordado por las referencias a Edipo Rey, Hamlet, y por supuesto los hermanos Karamazov. Que sean hermanos tampoco resulta inocente, evocado m\u00e1s tarde a prop\u00f3sito de la figura central del asesinato del padre Totem y Tabu.) La epilepsia de Dostoievski \u201csignifica una identificaci\u00f3n con un muerto o una persona que deseamos muerta.\u201d<br \/> \tLacan pago los vidrios rotos por este lugar inaugural, tr\u00e1gico y creador del padre original sometido a los deseos de muerte de la horda, con el IPA en noviembre 1963, durante su primera y \u00fanica clase del Seminario \u201cLos Nombres del Padre\u201d, cuyo alcance pol\u00edtico para el an\u00e1lisis es obvio. El silencio debe permanecer sobre el Padre, \u00fanico y eterno.<\/p>\n<p> \tLacan se opone a la tradici\u00f3n psicologizante, distinguiendo el miedo acerca de un objeto y la angustia que ser\u00eda sin objeto, pensamiento positivista del sujeto de la inteligencia, opuesta a la obscuridad de la angustia, \u201cconduciendo a las empresas tecnocr\u00e1ticas de graduaci\u00f3n l\u00f3gica de los sujetos en falta de empleos.\u201d<\/p>\n<p> \t(El seminario empieza por el anuncio \u201cde una cierta noticia\u201d, llegada durante la noche, el cual relata que fue expulsado de la lista de los did\u00e1cticos, y que entonces hab\u00eda perdido su trabajo\u201d&#8230;(sic)-<br \/> \t\u201cla cabeza inclinada bajo el patr\u00f3n del psic\u00f3logo\u201d<\/p>\n<p> \t\u201cYo digo que el sentido del descubrimiento de Freud esta, en eso, en una oposici\u00f3n radical\u201d. (p73)<\/p>\n<p> \tLa angustia es la se\u00f1al, el testigo de un vac\u00edo existencial. Freud sit\u00faa la relaci\u00f3n de la angustia al deseo con la funci\u00f3n del objeto perdido. Ese objeto, causa del deseo (que hace que la angustia no es sin objeto), est\u00e1 ligado a la angustia y a la solicitud al Otro, llamada hacia la madre donde se perfila el m\u00e1s all\u00e1, bajo un velo, el deseo de la madre. Detr\u00e1s de la aparente pertenencia del seno a la madre, ese objeto es fundamentalmente su pertenencia a \u00e9l, al sujeto.<\/p>\n<p> \tFreud sit\u00faa el mito del padre (y su asesinato) en el centro de su doctrina, el padre primordial, de antes la ley de prohibici\u00f3n del incesto, padre t\u00f3tem, funci\u00f3n clasificatoria del t\u00f3tem para L\u00e9vi-Strauss. Es necesario establecer al nivel del Padre despu\u00e9s del t\u00f3tem, un segundo t\u00e9rmino, la funci\u00f3n del nombre propio. (p87) Un dios no se encuentra en lo real. Como lo real es inaccesible, eso se se\u00f1ala por algo que no enga\u00f1a, la angustia. Por lo tanto al comentario del sacrificio de Isaac, el ni\u00f1o de la promesa de dios a Abraham, de un hijo, Sarah se quedo inf\u00e9rtil e Isma\u00ebl, el primer hijo, nacido de Abraham y de una esclava, vemos que Isaac tiene por lo menos dos padres: el patriarca y Elohim. Dios y el carnero, presentes desde el principio de la creaci\u00f3n, y entonces uno de los Elohim, antepasado del linaje, recordado por la cuerna del chofar. Elohim, \u00e9ste de quien no se pronuncia el nombre, pero que sin embargo se escribe. (Primera interdicci\u00f3n, la de pronunciar).<\/p>\n<p> \tClaramente, los Nombres-del-padre describen la afirmaci\u00f3n marcada de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica del psicoan\u00e1lisis en el rechazo de una recuperaci\u00f3n no solo psicologizante en la comprensi\u00f3n, la integraci\u00f3n tecnocr\u00e1tica y \u201cpositivista\u201d, sino tambi\u00e9n el rechazo del religioso que borra toda contingencia g\u00e9nero y la angustia que deja el sujeto sumiso a la falta, la p\u00e9rdida, la incompletud. Adem\u00e1s, marca la dimensi\u00f3n plural del padre, que se vuelve cargo de estructura, vuelta no solo a Freud, sino al Antiguo Testamento y a la funci\u00f3n de Elohim, de la interdicci\u00f3n del incesto al interdicci\u00f3n de nombrar, haciendo silencio sobre el seminario como sobre el plural (antes de introducir<br \/> \tla pluralidad de los Cuatros Discursos), y lo cual responde a la perdida, el corte, el sacrificio, la exclusi\u00f3n de Lacan del IPA y pues de la Iglesia psicoanal\u00edtica, corte de circuncisi\u00f3n, de circunstancias tr\u00e1gicas, que se dejara percibir solamente despu\u00e9s de la muerte del mismo Lacan, y del padre de su testamentario, J-A. Miller.<\/p>\n<p> \t\u00bfEste silencio y lo que es imposible de decir participaron de la silenciosa pulsi\u00f3n de muerte y su automaton, un pedido dicho en palabras imposibles de escuchar?<\/p>\n<p> \tLacan, en \u201cLos cuatros conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis\u201d examina el deseo del analista, como objeto, y \u00e9ste enfoque de problem\u00e1tica cient\u00edfica lo sit\u00faa en posici\u00f3n de excomunicaci\u00f3n, para siempre, sin esperanza de vuelta atr\u00e1s. Est\u00e1 en el lugar del h\u00e9roe de la antig\u00fcedad que viola a las reglas divinas (Edipo, Prometeo) y tiene que aceptar el tr\u00e1gico que nos transmite, constitutivo del psicoan\u00e1lisis, como el lugar original de Freud mismo.<\/p>\n<p> \tLuego, en \u201cLos 4 conceptos\u201d, Lacan sigue:<br \/> \tDel deseo del analista, del hist\u00e9rico, hasta la atadura primera al deseo de Freud. \u201clo verdadero, es el deseo de Freud mismo, o sea el hecho de que algo, en Freud, nunca fue analizado (p16) \u201cDonde yo estaba cuando estuve en posici\u00f3n de demitir me\u201d \u2013 \u201cLo que quer\u00eda decir a prop\u00f3sito de los Nombres-del-padre, o sea por qu\u00e9 privilegio el deseo de Freud \u201c\u00fanica puerta de entrada en el campo de la experiencia del inconsciente, la puerta de entrada\u201d. Como hoy en un campo muy distinto, lo pol\u00edtico quiere imponer a toda la cl\u00ednica de la locura humana, la puerta de entrada \u00fanica del DSM. Lo que induce J. Pigeaud a comentar:<\/p>\n<p> \t\u201cDebe existir una palabra donde se indica alguna continuidad entre una pendiente corriente del alma y su loca exasperaci\u00f3n\u201d. \u201cUna locura en la cual uno entra insensiblemente y de la cual uno sale igualmente sin ruptura cierta\u201d.<\/p>\n<p> \tPigeaud a\u00f1ade: \u201chay que tener cuidado con una psiquiatr\u00eda que borra la melancol\u00eda como concepto, como nombre de enfermedad para distribuirla en sindromas colocados bajo otras etiquetas. Es lo que hace el DSM. El sigue: \u201cEl Antiguo es nuestro Inconsciente cultural.<br \/> \tJ. Pigeaud \u2013 M\u00e9lancholia \u2013 2008<br \/> \t(Dir\u00eda en cambio que es la marca de una divisi\u00f3n impuesta, tentativa de desidentificaci\u00f3n del sujeto. Esto es el tema principal del debate entre H. Ey y Lacan, en el tercer coloquio de Bonneval de 1946.<\/p>\n<p> \tPara H. Ey, \u00ab&nbsp;las enfermedades mentales son insultos y trabas a la libertad, no resultan de la actividad libre, o sea \u00fanicamente psicogen\u00e9ticas.\u201d Ey, segundo coloquio de Bonneval de 1943.<\/p>\n<p> \tLacan le contesta que: \u201cel riesgo de la locura se eval\u00faa con respecto al atractivo mismo de las identificaciones donde el hombre compromete a la vez su verdad y su ser. Lejos de que la locura sea el hecho de los contingentes de las debilidades de su organismo, ella es m\u00e1s bien la virtualidad permanente de una falla abierta en su esencia. Lejos de que sea para la libertad un insulto, es su fiel compa\u00f1era, sigue sus movimientos como una sombra. Y el ser del hombre, no solo es imposible de entender sin la locura, sino que no ser\u00eda el ser del hombre si no llevaba en \u00e9l la locura como l\u00edmite a su libertad\u201d (41)<\/p>\n<p> \tEs la cuesti\u00f3n de la alteridad que est\u00e1 planteada aqu\u00ed, como temporalidad en la ausencia a s\u00ed mismo, o lugar del Otro en el deseo subjetivado.<\/p>\n<p> \t\u201cEl discurso del maestro demuestra su prop\u00f3sito en el discurso del capitalista, con su curiosa copula con la ciencia\u201d. (D.Karen \u2013 Revue Esprit n401- Janvier 2014 \u2013 p. 126)<\/p>\n<p> \tArist\u00f3teles destaca la relaci\u00f3n entre las turbaciones melanc\u00f3licas (espec\u00edficamente) y la creaci\u00f3n, el genio. Como D\u00fcrer lo ilustra, inspir\u00e1ndose de Agrippa, \u201cmelancol\u00eda del artista\u201d y de los textos antiguos. \u00ab De occulta philosophia \u00bb 1531<br \/> \tAparecen en estos textos una \u00e9tica del epoch\u00e9 melanc\u00f3lico, saliendo de los flujos continuos con los cuales no se puede identificar<br \/>\ny que supone una pr\u00e1ctica de la indiferencia, de la indiferenciaci\u00f3n, la melancol\u00eda suspensiva como disponibilidad atenta, presencia del detalle donde ondea la verdad como pregunta:<\/p>\n<p> \tEl sauce<br \/> \tPinta el viento<br \/> \tSin pincel<\/p>\n<p> \t(Sary\u00fc)<\/p>\n<p> \tLa atenci\u00f3n al Otro \u00ab&nbsp;es al fin solamente un acto voluntario de esa aptitud a ser disponible&nbsp;\u00bb &#8211; lucha contra la indiferencia, insensibilidad y la inquietud. (Eloge de la disponibilit\u00e9 \u2013 Gil Delannoi \u2013<br \/> \tRevue Esprit n\u00b0401 \u2013 Janvier 2014)<\/p>\n<p> \tEste recorrido que entrecruza la cl\u00ednica, el cuestionamiento filos\u00f3fico y psicoanal\u00edtico con el pensamiento salvaje, por lo pol\u00edtico (en el sentido de que \u00ab&nbsp;el hombre es un animal pol\u00edtico&nbsp;\u00bb) nos obliga a una exigencia de resistencia \u00e9tica (la resistencia a un flujo el\u00e9ctrico puede dar luz o movimiento por ejemplo) donde mantener el acogimiento de la escucha de un deseo, en la palabra de la alteridad.<\/p>\n<p> \tEn su descripci\u00f3n del juego Fort\/Da en el ni\u00f1o, (Freud \u2013 Essais m\u00e9tapsychologiques), Freud insiste sobre la repetici\u00f3n, permitiendo al infans de conseguir el dominio de la ausencia de la madre. As\u00ed destaca la funci\u00f3n de adquisici\u00f3n del lenguaje, que Lacan seguir\u00e1, adem\u00e1s de la dimensi\u00f3n de la falta, de la ausencia, inscribiendo el sujeto humano de antes la etapa del espejo, o al mismo momento, en una temporalidad subjetivada. Pues, Freud se\u00f1ala en su descripci\u00f3n que el ni\u00f1o no solo lanza a lo lejos \u2013 fuerte- sino mas all\u00e1 de su mirada, obturado por una tela envolviendo la cuna, la bobina, donde la alteridad marca su primer esbozo (la madre est\u00e1 ausente por un momento y el padre est\u00e1 en la guerra). Desde las primeras palabras, tiempo y alteridad se inscriben en el rostro maternal esperado- que el control (maniaco) no agota, ya que repite a cada vuelta su lanzamiento.<\/p>\n<p> \tLos PMD se desvanecen de paso a la cl\u00ednica administrativa oficial, fading de la negatividad, punto de epoch\u00e8 \u201cel m\u00e1s puro de la pulsi\u00f3n de muerte\u201d dec\u00eda Freud a prop\u00f3sito de la melancol\u00eda. No solo hay repetici\u00f3n, punto en com\u00fan con el psicoan\u00e1lisis, sino \u201chueco negro\u201d del sujeto del inconsciente, que no deja pasar nada y entierra transitoriamente el mundo subjetivo en su inhibici\u00f3n mortal de cualquier movimiento de la vida misma, a veces, sumiendo los cl\u00ednicos en el oscuro enigm\u00e1tico, que rinde solo despu\u00e9s claramente identificable.<\/p>\n<p> \tPor lo tanto, la repetici\u00f3n casi ad integrum por el sujeto de su desequilibro provisorio, melancol\u00eda de la cual teme la vuelta, man\u00eda, locura) que le deja nost\u00e1lgico, la alteridad regresada, tendr\u00eda que interrogarnos, mas all\u00e1 de un end\u00f3geno genetizado, a prop\u00f3sito de esta presencia humana a \u00ab&nbsp;perder la raz\u00f3n&nbsp;\u00bb, feliz en el caso del estado enamorado, infeliz en la repetici\u00f3n de esta \u00ab&nbsp;locura circular&nbsp;\u00bb paradigma del a-sujeto, apartado de forma singular, aislado del discurso contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p> \tEn fin, si podemos identificar una verdad en el \u201cdiscurso capitalista\u201d, seria la negatividad (y no el negativismo) que a\u00fan lo puede revelar, cuya locura (man\u00eda) de entrar cada sujeto de contrato rematado de antes intenta esconder la alteridad fundamental y la melancol\u00eda (fr\u00eda, negra, silenciosa) que le conteste.<\/p>\n<p> \tSi la melancol\u00eda no es su reproducci\u00f3n en simetr\u00eda l\u00f3gica, pero el punto de revelaci\u00f3n, puede a partir de ah\u00ed existir alg\u00fan discurso. Ella restituye la alteridad fundamental a si mismo del sujeto humano, ejemplificada en la cl\u00ednica misma. Un sujeto humano podr\u00eda reencontrar ah\u00ed su sombra fluctuante, un dar-en-que-pensar resistente a la encandiladora claridad de un significado-maestro intim\u00e1ndole el silencio del hacer, de la actividad perpetua. Recuperar por su cuenta este jaleo ensordecedor (\u201cCampanas de repente suenan con furia\u201d Spleen), inspirado por Afrodita y Apolo, el humano puede intentar reducir la velocidad. (El sauce\/Pinta el viento\/Sin pincel)<\/p>\n<p> \tSi tenemos que concluir, m\u00e1s vale testimoniar de la interrogaci\u00f3n suspendida de la locura melanc\u00f3lica, \u00fanico saber humano expresable de la cl\u00ednica del a-sujeto, en el tiempo, el Kairos que nos pertenece, que de inducir una vana controversia en un campo evaluativo-universitario hipotecado (mortgaged en ingl\u00e9s) en una carrera capitalistica sin frenos, menos el pinchazo&#8230;<\/p>\n<p> \tFreud empez\u00f3 desde ah\u00ed devolviendo la palabra a la hist\u00e9rica perdida en una tr\u00e1gica gesticulaci\u00f3n desesperada bajo la mirada ausente de las Facultades de entonces. Sin embrago, Charcot ten\u00eda o\u00eddo&#8230;<\/p>\n<p> \tMARCEL ROCKWELL<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Pardiez! Es que jam\u00e1s tienen raz\u00f3n los hombres, Es que el enfado contra ellos est\u00e1 siempre a tiempo, Y que veo en todos los asuntos que son o loadores impertinentes o censores temerarios\u201d (1666) Moli\u00e8re \u2013 El Mis\u00e1ntropo o El atrabiliario enamorado \u2013 Alceste \u2013 Acto II, Escena 4 \u2013 Interesado al principio por la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-congreso-paris-octubre-2014"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}