{"id":760,"date":"2014-10-12T20:19:27","date_gmt":"2014-10-12T18:19:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2014\/10\/12\/philippe-woloszko-demanda-de-analisis-demanda-de-goce\/"},"modified":"2014-10-12T20:19:27","modified_gmt":"2014-10-12T18:19:27","slug":"philippe-woloszko-demanda-de-analisis-demanda-de-goce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2014\/10\/12\/philippe-woloszko-demanda-de-analisis-demanda-de-goce\/","title":{"rendered":"Philippe Woloszko: &quot;Demanda de an\u00e1lisis, demanda de goce&quot;"},"content":{"rendered":"<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tHe querido plantearme si las modalidades actuales de goce han acarreado cambios en la cl\u00ednica anal\u00edtica.<br \/> \tSi bien Freud se interes\u00f3 por el tema del deseo, Lacan nos condujo a explorar la cuesti\u00f3n del goce. Para ello, he estudiado, en especial, el seminario XVI:&nbsp;\u00abD&#8217;un Autre \u00e0 l&#8217;autre\u00bb (De un Otro al otro), as\u00ed como los seminarios XVII, XVIII y \u00abRadiophonie\u00bb (Radiofon\u00eda), con el fin de establecer cu\u00e1l era mi lectura del plus de goce.<br \/> \tHe partido de la lectura de un libro: La jouissance1 (El goce), di\u00e1logo entre Ad\u00e8le Van Reeth y el fil\u00f3sofo Jean-Luc Nancy, publicado a ra\u00edz del programa \u00abLes nouveaux chemins de la connaissance\u00bb (Las nuevas v\u00edas del conocimiento) de la cadena de radio France Culture.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tJean-Luc Nancy, buen lector de Lacan, escribi\u00f3 en 1973, junto con Philippe Lacoue-Labarthe, \u00abLe Titre de la lettre (une lecture de Lacan)\u00bb&nbsp;(El t\u00edtulo de la letra (una lectura de Lacan);&nbsp;el propio Lacan celebrar\u00e1 la calidad de dicho trabajo de \u00abdeconstrucci\u00f3n\u00bb. Plantea una serie de cuestiones apasionantes, de las que he seleccionado tres, que tienen que ver con el tema de nuestro congreso:<br \/> \t&#8211; \u00abEl capitalismo va a sumir a los sujetos individuales en el circuito de un nuevo goce: no se trata ya del goce del exceso, sino del goce de la acumulaci\u00f3n y la inversi\u00f3n. Es un goce que ya no puede llamarse como tal2\u00bb;<br \/> \t&#8211; \u00abEl exceso pierde sentido: la propiedad ya no se opone al exceso, ya que se convierte en el propio exceso y, por ello, le priva de sentido. (\u2026). El exceso adquiere un sentido num\u00e9rico: se trata de poseer la mayor cantidad posible3\u00bb;<br \/> \t&#8211; \u00abEl goce del disfrute no interviene: reside en la angustia de la satisfacci\u00f3n, reside en la adicci\u00f3n4\u00bb.<br \/> \tSurge una pregunta a partir de lo que Nancy califica de goce \u00abque ya no puede llamarse como tal\u00bb, que define no ya como un goce del exceso, sino como un goce de la acumulaci\u00f3n. Se plantea la cuesti\u00f3n de saber si dicha acumulaci\u00f3n, que ya no es exceso, no ser\u00e1 a fin de cuentas un goce sin fin, un goce del que el sujeto no puede protegerse, si no ser\u00e1 m\u00e1s bien un obst\u00e1culo al goce que genera malestar.<\/p>\n<p> \tEstas cuestiones est\u00e1n claramente relacionadas con nuestro tema de trabajo de este a\u00f1o; \u00bfc\u00f3mo encajarlas entonces dentro del malestar de la civilizaci\u00f3n? Se puede abordar esta reflexi\u00f3n pasando por la cuesti\u00f3n de las demandas y, en especial, pasando por los significantes que he podido recabar. Me ha parecido interesante recoger estos significantes por dos razones. En primer lugar, estos significantes dan fe de las modalidades de goce o de no goce de los sujetos y, en segundo lugar, son significantes que se repiten a lo largo de las curas y, en especial, en los finales de cura.<\/p>\n<p> \tPara esa labor, me he planteado c\u00f3mo se formularon las demandas. Para ello, me he rele\u00eddo unos 110 expedientes que conforman mi lista de pacientes habituales. He revisado las notas que tomo en las primeras sesiones, momento en que se formula la demanda. Esto solo concierne a los sujetos con los que se ha establecido un trabajo y una transferencia. No se trata en ning\u00fan caso de elaborar estad\u00edsticas, conf\u00edo totalmente en mi subjetividad.<br \/> \tRetom\u00e9 pues todas mis notas de las curas en curso (limit\u00e1ndome a la primera consulta), ya sean curas anal\u00edticas cl\u00e1sicas con dos o tres sesiones por semana, con el analizante tumbado en el div\u00e1n; desde aquellos que acuden dentro de un proceso inicialmente m\u00e9dico (daba hasta hace poco consulta como psiquiatra) sancionado por un parte m\u00e9dico, en otras palabras de enfermedad, lo que conlleva un reembolso parcial o total de las sesiones; hasta aquellas personas que acuden de cuando en cuando.<br \/> \tMe sorprendi\u00f3 constatar el n\u00famero, mucho m\u00e1s alto de lo que esperaba, de verdaderas demandas de an\u00e1lisis. De entrada, se enuncian los significantes, de forma m\u00e1s o menos articulada, significantes que sigo viendo en el trabajo de hoy en d\u00eda. Entre esos sujetos, y eso tambi\u00e9n me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, muchos ya hab\u00edan acudido a uno, dos o incluso tres psiquiatras o psico-algo y a menudo hab\u00edan avanzado ya un poquito o nada. Al ser Metz una ciudad peque\u00f1a, conozco a la mayor\u00eda de mis colegas psiquiatras y a algunos de los psico-algo. Muy a menudo, son buenos psiquiatras que prestan toda la atenci\u00f3n posible (s\u00ed, trabajamos en el marco de la atenci\u00f3n) a sus pacientes sin acallarlos forzosamente con drogas psicotr\u00f3picas y que, a veces, acuden a trabajar en nuestra asociaci\u00f3n psicoanal\u00edtica de Metz (A Propos). Lo que dicen estos pacientes puede resumirse en que no se les entendi\u00f3, o en que se vieron, antes o despu\u00e9s, confrontados a limitaciones en el trabajo, a los l\u00edmites del psiquiatra al que acudieron. Esto me permiti\u00f3 volver a descubrir algo evidente: una demanda de an\u00e1lisis solo puede dirigirse a un psicoanalista. La naturaleza de la demanda es aquella que puede ser acogida por el que la recibe. Un comportamentalista la entender\u00e1 como una demanda de erradicaci\u00f3n de la fobia detectada, un sinapt\u00f3logo (aquellos que yo llamo psiquiatras veterinarios) ver\u00e1n una patolog\u00eda, insostenible, por curar, por ahogar o acallar. El psicoanalista es quien crea la demanda de an\u00e1lisis como tal. Lacan lo dice al enunciar que la resistencia procede del psicoanalista. As\u00ed pues, existen demandas de an\u00e1lisis, que ya no son como las de hace veinte o treinta a\u00f1os, demandas formalizadas como tales. No recuerdo haber recibido estos \u00faltimos a\u00f1os (salvo hace quince d\u00edas) a un sujeto que demandase expl\u00edcitamente un an\u00e1lisis, salvo un paranoico que me hab\u00eda remitido un analista para una receta, sin avisarme de ello. Dos formularon una demanda para saber; los dem\u00e1s acudieron, me parece, con una demanda acerca de su goce. Voy a dar unos ejemplos de lo que recab\u00e9:<br \/> \t-\u00abTengo estados de \u00e1nimo molestos;<br \/> \t-Molesto a mi entorno que dice que hablo demasiado;<br \/> \t-Tengo problemas de peso y mi madre es violenta conmigo;<br \/> \t-Tengo nauseas, las cosas no van bien con mi novia, me obligo a tener relaciones sexuales, \u00bfacaso no ser\u00e9 homosexual?;<br \/> \t-Estoy sumido en mil preguntas;<br \/> \t-Estoy enganchada a un hombre, \u00bfc\u00f3mo desengancharme?;<br \/> \t-No tengo hijos, hago de madre de mi pareja, \u00bfno ser\u00e1 que llev\u00e1ndose menos acaba llev\u00e1ndose m\u00e1s?;<br \/> \t-No logro sentirme realizado; quer\u00eda ser guardia;<br \/> \t-Hay una fuerza en m\u00ed que me obliga a inquietarme;<br \/> \t-\u00bfVengo para avan-zar? (en el texto en franc\u00e9s: \u00abavant c&#8217;est\u00bb, en donde \u00abavant\u00bb significa \u00abantes\u00bb y \u00abc&#8217;est\u00bb, \u00abes\u00bb);<br \/> \t-Estoy cambiando de sexo para no parecerme a mi padre&nbsp;(se trata de una mujer que pasa a ser hombre);<br \/> \t-No estoy bien, hay que encontrar algo que no va;<br \/> \t-Me he sumido en la larga enfermedad;<br \/> \t-Ya no quiero ver a psiquiatras del hospital\u00bb.<br \/> \tSe percibe claramente en estos extractos los excesos de goce y las demandas que se derivan de ello. Se ofrecen los significantes, \u00bfa buen entendedor&#8230;? Entonces, si se entienden y se canalizan debidamente, estamos hablando de verdaderas demandas de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p> \tAs\u00ed pues, los significantes de la demanda est\u00e1n presentes a lo largo de toda la cura y como tales transmiten significados que van cambiando al hilo del trabajo. En los extractos que acabo de leer, se repiten significantes, relacionados con las modalidades de goce que ofrece la sociedad actual: \u00abenganchada, demasiado, llevarse m\u00e1s o llevarse menos, sumirse\u00bb. Son significantes contables y se puede captar f\u00e1cilmente la adecuaci\u00f3n de estos significantes, que todos entendemos, a la ideolog\u00eda dominante que consiste en aplicar la contabilidad a casi todos los campos de la vida actual. Ya sea, por ejemplo, en lo tocante al mundo de la salud: se nos pide actualmente que pensemos en t\u00e9rminos contables. En este sentido, asist\u00ed hace poco a una defensa de tesis de farmacia en la cual la farmac\u00e9utica del centro de oncolog\u00eda hablaba del coste de los tratamientos quimioterap\u00e9uticos contra el c\u00e1ncer diciendo:&nbsp;\u00ab\u00bfhasta d\u00f3nde llegaremos?\u00bb; \u00a1esto equivale no solo a decir que la vida tiene<br \/>\nun valor contable, sino que, sobre todo, un n\u00famero, un valor contable, es lo que decidir\u00e1 si se detiene una vida o si se le permite continuar! Ya no se trata de una decisi\u00f3n tomada por uno o varios sujetos, sino de una cifra, un n\u00famero que se encargar\u00e1 de ello. Tomo dos ejemplos m\u00e1s: el primero es el de las redes sociales: el valor de un discurso, de un comentario o incluso de un sujeto depende de un n\u00famero, de una contabilidad: de los seguidores o amigos, de las lecturas o visualizaciones, de los \u00abme gusta\u00bb, de los retweets, etc. El segundo ejemplo es el siguiente: un profesor de artes pl\u00e1sticas contaba, en el seminario de Metz, que sus alumnos, estudiantes de primaria, dec\u00edan en clase cualquier cosa, lo primero que se les pasaba por la cabeza. No se trata de una experiencia de libre asociaci\u00f3n, se trata de hacerse los interesantes diciendo chorradas, siguiendo el modelo de los programas televisivos de tipo reality show, en una demostraci\u00f3n cuyo \u00fanico objetivo es ser popular, acumular signos contables para valorarse, en detrimento de su inteligencia, haciendo gala de un conformismo ante un valor contable que se alza actualmente como una instancia superyoica. Lo que se dice o no se dice se juzga sobre la base de la popularidad. Lo que ha cambiado en esto es que \u00ab\u00bfel qu\u00e9 dir\u00e1n?\u00bb ha pasado a ser \u00ab\u00bfcu\u00e1nto les gustar\u00e1?\u00bb. M\u00e1s adelante, volver\u00e9 a este tema de la cuesti\u00f3n contable. Ayer, cuando o\u00ed decir a una paciente:&nbsp;\u00abmi pareja no soporta que cuente\u00bb, pens\u00e9: \u00abah, por fin se cuenta como sujeto, hay algo del uno\u00bb; \u00a1ni hablar! Ella cuenta todo lo que le da, llevando un balance contable de su amor.<br \/> \t\u00bfCu\u00e1les son entonces las incidencias en las curas?<\/p>\n<p> \tAntes de abordar este punto, me parece oportuno volver brevemente a la teor\u00eda que nos propuso Lacan. Introdujo el concepto del plus de goce en 1968\/69 en el seminario: \u00abD\u2019un Autre \u00e0 l\u2019autre\u00bb. Y a partir de ah\u00ed, desarroll\u00f3 los cuatro discursos, al a\u00f1o siguiente en el seminario: \u00abL\u2019envers de la psychanalyse\u00bb (El reverso del psicoan\u00e1lisis). De lo que se trata aqu\u00ed consiste en lo que denomina el objeto a: el plus de goce. El plus de goce es, seg\u00fan dice:&nbsp;\u00abalgo distinto al goce. El plus de goce es lo que responde, no ya al goce, sino a la p\u00e9rdida de goce5\u00bb. El plus de goce constituye aquello mediante lo cual una parte del goce se refleja en el discurso del analizante. Cabe se\u00f1alar que Lacan retoma, en ese momento, la dial\u00e9ctica de la frustraci\u00f3n a partir de esta cuesti\u00f3n. A\u00f1ade:&nbsp;\u00abLo que es nuevo, es que tenga un discurso que la articule, esta renuncia (al goce), y que hace que aparezca en \u00e9l lo que yo llamar\u00eda la funci\u00f3n del plus de goce. He ah\u00ed la esencia del discurso anal\u00edtico\u00bb6. Y prosigue:&nbsp;\u00abEl plus de goce va en funci\u00f3n de la renuncia al goce bajo el efecto del discurso. Es lo que le da cabida al objeto a. (\u2026) As\u00ed pues, el plus de goce es lo que permite aislar la funci\u00f3n del objeto a.\u00bb7<\/p>\n<p> \tAhora que ya hemos definido el contexto, pasemos a mi lectura del plus de goce. Partamos entonces de la cuesti\u00f3n de la divisi\u00f3n del sujeto. El significante divide al sujeto, lo cual se lleva a cabo mediante el discurso, con una p\u00e9rdida, una ca\u00edda que es la del objeto a, del plus de goce como resto de la renuncia al goce. Para gozar, el sujeto recuperar\u00e1 ese objeto a en el plano imaginario, mediante el fantasma: $&lt;&gt;a, que da consistencia a la relaci\u00f3n entre el sujeto $ y el objeto a. Esto le permite al sujeto unificarse como sujeto de cualquier discurso: dice Yo. La coherencia del sujeto en su calidad de yo se obtiene a costa de la p\u00e9rdida del plus de goce, al ser producto del discurso, y se identifica en el marco de la transferencia. Vemos c\u00f3mo este asunto del plus de goce tiene que ver con la cuesti\u00f3n de la identidad. Ese precio pagado es el objeto perdido; de este modo, frente a la falta de goce, el sujeto no recupera goce, sino objeto a, en forma de plus de goce. Se trata de una operaci\u00f3n meton\u00edmica; dicho aspecto meton\u00edmico significa que \u00abese plus de goce es esencialmente un objeto que se va deslizando y es imposible detener ese deslizamiento en ning\u00fan punto de la frase\u00bb8.<br \/> \tEste goce que se quiere recuperar es, en este caso, un equivalente del valor, es decir de esa parte de significado que se mantiene intacto a medida que se desliza bajo los diferentes significantes9. As\u00ed pues, el goce perdido no se recupera; este valor se ve sustituido meton\u00edmicamente por un objeto a, una nimiedad, un objeto que hace marca para el sujeto, funci\u00f3n de rasgo unario.<br \/> \tLacan desarrolla la equivalencia entre la plusval\u00eda y el plus de goce. El goce del sujeto en su calidad de sujeto, que no es, en este caso, el goce sexual, solo es posible mediante esta sustituci\u00f3n meton\u00edmica de la p\u00e9rdida de goce por el objeto a.&nbsp;Dicha sustituci\u00f3n permite la consistencia imaginaria del yo, soslayando la divisi\u00f3n del sujeto. Sabemos todos lo que Lacan design\u00f3 como objetos a, lo que va del seno a la deyecci\u00f3n y de la voz a la mirada. El discurso capitalista ha vendido otra sustituci\u00f3n meton\u00edmica del objeto a, por el dinero y, por consiguiente, la plusval\u00eda; y m\u00e1s tarde, dentro de la l\u00f3gica del capitalismo y el desarrollo de los medios de producci\u00f3n, por los objetos de consumo. A fin de cuentas, \u00bfqu\u00e9 representa el dinero, m\u00e1s all\u00e1 de lo que se necesita para la subsistencia (lo que constituye la definici\u00f3n de Marx de la plusval\u00eda)? \u00a1Es el precio de la renuncia al goce! Pero en este caso se trata de una ficci\u00f3n, una apariencia.<br \/> \tLa acumulaci\u00f3n capitalista muestra sus l\u00edmites. Efectivamente, la producci\u00f3n de bienes no es ya lo que genera la plusval\u00eda, ni siquiera la acumulaci\u00f3n; es, en mi opini\u00f3n, como lo afirm\u00f3, Robert L\u00e9vy, el flujo. El mundo del marketing es un pozo de informaci\u00f3n sobre este tema. Lo que se presenta como objeto causa del deseo, como objeto a, es el caudal, todo tiene que fluir m\u00e1s y m\u00e1s. Si cogemos todos esos argumentos publicitarios sobre la capacidad de flujos de Internet; se paga por el tama\u00f1o, por la capacidad de Internet. El caudal, el flujo, se presenta como una metonimia del objeto causa del deseo y, por ende, del plus de goce. El caudal, o m\u00e1s concretamente su cuantificaci\u00f3n, es lo que va a tratar de representar la marca de la p\u00e9rdida de goce, que no marca nada; no hay una p\u00e9rdida de goce, no se produce plus de goce. Esta es mi hip\u00f3tesis: el plus de goce, en el marco del goce sin fin, no es ya un plus de goce como tal. Volver\u00e9 a hablar de ello m\u00e1s adelante.<br \/> \t\u00bfSe llega entonces a instaurar una identidad num\u00e9rica? Esta broma es una referencia a ese t\u00e9rmino que Lacan utiliza en el seminario \u00abD&#8217;un Autre \u00e0 l&#8217;autre\u00bb, para distinguir \u00abel sujeto absoluto del goce\u00bb, del sujeto que se engendra de ese 1, unario, que lo marca, como punto-origen de la identificaci\u00f3n. Voy a tratar de dar una serie de elementos para avanzar en el tema del flujo.&nbsp;M\u00e1s concretamente para saber si esta nueva modalidad de goce acaba llevando a un goce sin fin, a una acentuaci\u00f3n actual del malestar.<br \/> \t\u00bfCu\u00e1l es el efecto del n\u00famero? Por ejemplo, el n\u00famero de \u00abme gusta\u00bb en un blog o el n\u00famero de seguidores. Partamos del 1, mencionado anteriormente. El 1 del rasgo unario es el que instituye el sujeto en la marca. Solo la ca\u00edda del plus de goce, del a, es lo que amarra al sujeto y hace mella en el Yo de puro goce. Contemos: \u00bf1+1=? Propongo aqu\u00ed la escritura 1+1= 1-a. El ser hablante cuenta 2, como amo de s\u00ed mismo. El flujo consiste, a fin de cuentas, en sumar unos y el deslizamiento meton\u00edmico permite hacerlo al infinito, un goce sin fin, sin que se suprima por ello la divisi\u00f3n del sujeto; sin p\u00e9rdida de goce, de modo que 1+1+1+1+\u2026 =1-a. El devenir del flujo, del n\u00famero, consiste, a fin de cuentas, en unificar un gran n\u00famero, en ocultar ese n\u00famero tras la figura de un uno nuevo, que como dec\u00eda Coluche: \u00ab\u00bfsi el nuevo Omo lava m\u00e1s blanco, entonces el antiguo lava menos blanco?\u00bb. El cambio se sit\u00faa, como nos indica Lacan, en el discurso del amo:&nbsp;\u00abAlgo ha cambiado en el discurso del amo a partir de un punto dado de la Historia. (\u2026) a partir de<br \/>\n un d\u00eda dado, el plus de goce se cuenta, se contabiliza, se totaliza. Es ah\u00ed donde empieza lo que llamamos la acumulaci\u00f3n de capital\u00bb.10 Hoy por hoy, lo que ha cambiado en el discurso del amo, que se ha convertido en el discurso de los financieros, es que el plus de goce ya no se cuenta, se ha convertido en el movimiento de las cuentas. La plusval\u00eda la producen los flujos de capitales.<br \/> \tLo \u00fanico que todo esto sale cada vez m\u00e1s caro y nutre el malestar en la civilizaci\u00f3n. Actualmente, el plus de goce ya no se cuenta, se ha convertido en el n\u00famero como tal. La acumulaci\u00f3n de capital permite acceder al goce, pero el plus de goce que determina el lugar en el que se puede identificar dicho goce se halla en otro sitio. Por ejemplo, la especulaci\u00f3n: la plusval\u00eda se obtiene corriendo un riesgo. Ya no se efect\u00faa mediante el expolio de los proletarios, mediante una p\u00e9rdida de goce relacionada con el cuerpo como lugar del Otro, sino relacionada con un Otro que solo es num\u00e9rico. El Otro se ve reducido a una identidad num\u00e9rica, que podr\u00edamos calificar como pura. No hay un cuerpo, no hay confrontaci\u00f3n entre los cuerpos ni goce del cuerpo del Otro.<br \/> \t\u00bfCu\u00e1les son las consecuencias para el sujeto? Sabemos que:&nbsp;\u00abEl goce es la relaci\u00f3n del ser hablante con el cuerpo\u00bb.11 As\u00ed pues, el cuerpo hablante no es el cuerpo natural, biol\u00f3gico, sino el cuerpo marcado por el lenguaje, el significante, el rasgo unario. En otras palabras, el lugar del Otro es el cuerpo ya que en \u00e9l es donde se inscribe la marca como significante.<br \/> \tEsto acarrea una dificultad adicional para el sujeto a la hora de sostener el campo del Otro, porque ah\u00ed, de alguna manera, el Otro num\u00e9rico es otro. \u00bfDe este modo, c\u00f3mo puede el sujeto identificar su deseo como deseo del Otro? Se producen, por consiguiente, efectos de desubjetivaci\u00f3n. Lo que observo es que la carrera hacia el n\u00famero m\u00e1s alto nunca acaba; es problem\u00e1tico obtener una satisfacci\u00f3n, un goce que introduzca un t\u00e9rmino, un l\u00edmite a esa carrera del rendimiento (\u00bfno es acaso lo que ocurre con las adicciones?). El sujeto tendr\u00e1 que hallar una articulaci\u00f3n significante, una met\u00e1fora que pueda hacer marca en el cuerpo, y que, como tal, pueda limitar ese deslizamiento sin fin, permiti\u00e9ndole una subjetivaci\u00f3n. Al sujeto le cuesta a\u00fan m\u00e1s introducir falta, objeto a, plus de goce, en tanto en cuanto es lo que separa el cuerpo del goce. Lo vemos claramente en la pel\u00edcula de Martin Scorsese: El lobo de Wall Street, en la que nada hace mella en su representaci\u00f3n imaginaria del cuerpo de Jordan Belfort encarnado por Leonardo Di Caprio. Queda patente en esa escena en la que se imagina volviendo a casa sin problemas, cuando en realidad, rompe todo a su paso. Una soluci\u00f3n que he tenido ocasi\u00f3n de o\u00edr en mi cl\u00ednica es la del goce masoquista. El sujeto se toma a s\u00ed mismo por objeto a. Es lo que quiero introducir con la vi\u00f1eta cl\u00ednica de la que les hablar\u00e9 m\u00e1s adelante. Lacan nos lo indica:&nbsp;\u00abNosotros, analistas, lo conocemos y lo vemos aqu\u00ed. Es lo que se denomina goce masoquista y es la forma m\u00e1s caracterizada, m\u00e1s sutil, que hayamos dado de la funci\u00f3n causa del deseo.<br \/> \tEl goce masoquista es un goce anal\u00f3gico. El sujeto adopta en \u00e9l de forma anal\u00f3gica la posici\u00f3n de la p\u00e9rdida, del desecho, representada por a en el plano del plus de goce&nbsp;\u00ab12. Esto me permite responder una pregunta de Anna, sobre la relaci\u00f3n entre el goce, por un lado, y el placer y el dolor, por otro. Para Freud, el goce es masoquista en el fondo. El goce rebaja el umbral necesario para seguir vivo; pero se puede caer por debajo de ese umbral y es entonces cuando comienza el dolor. Existe pues una pr\u00e1ctica del goce, masoquista en el fondo, que no tiene nada que ver con la regla del placer13.<\/p>\n<p> \tHe aqu\u00ed un ejemplo cl\u00ednico del plus de goce, del intento de recuperaci\u00f3n del goce mediante una situaci\u00f3n perversa que resulta ser masoquista. Un hombre -al que llamar\u00e9 Ernie-, en el transcurso de un trabajo con una demanda formulada a ra\u00edz de un despido, va a elaborar un escenario de recuperaci\u00f3n de un goce. Una noche de A\u00f1o Nuevo, se duerme pronto despu\u00e9s de haber bebido demasiado. Al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana, su mujer le cuenta que ha tenido una relaci\u00f3n sexual con otro hombre. Decide entonces, cosa que percib\u00ed entonces como tal, recuperar un goce perdido, tratando de controlar el deseo de su mujer. A partir de entonces, tras obtener el benepl\u00e1cito de su mujer, escoger\u00e1 \u00e9l al hombre que le har\u00e1 los honores a esta, presenciar\u00e1 la escena de una forma ligeramente activa, pensando que as\u00ed controlar\u00e1 la situaci\u00f3n. Lo que busca obtener es el goce del amo, imagin\u00e1ndose que manda en todos los goces. El cazador ser\u00e1 cazado, seg\u00fan dos modalidades. La primera: el acto le sale bien, salvo que a posteriori pilla a Madame metiendo al invitado en la ducha, teniendo as\u00ed una relaci\u00f3n \u00abil\u00edcita\u00bb que se repetir\u00e1, de hecho, al menos una vez m\u00e1s. Ese otro hombre volver\u00e1 numerosas veces. Esto lleva al paciente a una pr\u00e1ctica de intercambio de parejas, durante la cual se obstina en querer recuperar su goce, crey\u00e9ndose que controla el deseo de su mujer. La segunda modalidad se instaura gradualmente; en esta modalidad, inicialmente, solo puede desear a su mujer imagin\u00e1ndosela con otro hombre que no sea \u00e9l, luego, mediante angustias, acudiendo a lugares de intercambio. Acaba renunciando a estas pr\u00e1cticas. Deja de hablar de ellas y acaba el trabajo que hab\u00eda venido a realizar. Regresa a\u00f1os m\u00e1s tarde, animado por su ur\u00f3logo. Ha sufrido un accidente vascular cerebral y su mujer lo ha dejado. La cuesti\u00f3n para \u00e9l es de nuevo, o dir\u00eda m\u00e1s bien sigue siendo, recuperar el goce. No logra ya tener erecciones con una mujer. Repudiando sus erecciones matutinas, busca una causa org\u00e1nica -dig\u00e1moslo entre nosotros- para esa impotencia, evoca el accidente vascular y acude a un ur\u00f3logo para obtener una confirmaci\u00f3n.<br \/> \tEste ejemplo ilustra claramente que el sujeto no recupera su goce, sino su p\u00e9rdida. Esta p\u00e9rdida de goce es una aut\u00e9ntica plusval\u00eda, en el sentido del plus de goce; se podr\u00eda decir que capitaliza su plus de goce, que capitaliza su p\u00e9rdida. Existe claramente un goce masoquista en este sujeto, que lo conduce a su p\u00e9rdida; persigue un objeto a que se le escapa, huidizo e irremediablemente perdido para \u00e9l.<br \/> \tLa cura no consiste en sustentar su fantasma, sino m\u00e1s bien en mantener una distancia entre su cuerpo y su goce, en mantener, producir objeto a, causa perdida, en este caso.<br \/> \tRecibo a otro paciente que tambi\u00e9n ha perdido un goce, para darle cabida a un goce masoquista. Ha llevado a su mujer a clubs de intercambio, seg\u00fan dice \u00e9l, para dejar de ver a su mujer como la madre de sus hijos. Ha sido todo un \u00e9xito. Ella se ha marchado con un hombre que conoci\u00f3 en uno de esos clubs, llev\u00e1ndose a sus hijos. Desde entonces, le proporciona grandes sufrimientos impidi\u00e9ndole ver a sus hijos y renegando de \u00e9l como padre.<\/p>\n<p> \tPara concluir, cuando nos preguntamos si el discurso capitalista y, ante todo, su equivalente actual, el discurso financiero contribuyen a acentuar el malestar, los significantes propuestos sugieren a los sujetos una serie de recorridos que los llevan a goces sin fin, que no permiten obtener una satisfacci\u00f3n. En mi opini\u00f3n, este fen\u00f3meno es causa de malestar y desubjetivante.<br \/> \tEs causa de malestar en el sentido en que conduce a goces que no proporcionan ninguna satisfacci\u00f3n, llevan a carreras en pos de una acumulaci\u00f3n de goce en las que el exceso llena al sujeto sin que su hambre se vea saciada. Ya no es hambre, la apetencia se ha deslizado hacia lo que se percibe como una necesidad, como algo, por ende, que parece haberse convertido en vital. No hay en ello frustraci\u00f3n, en tanto en cuanto la frustraci\u00f3n introduce el deseo; sino privaci\u00f3n, de tal forma que la falta no reside en el sujeto sino en lo real. Quiz\u00e1s todo esto tenga que ver con lo que indic\u00f3 Robert L\u00e9vy y que llam\u00f3 desubjectivaci\u00f3n, que yo entend\u00ed como fen\u00f3meno radical de deshumanizaci\u00f3n; en la cura, tenemos que trabajar con sujetos desubj<br \/>\netivados.<br \/> \tLo que resulta desubjetivante para el sujeto, se sit\u00faa, a mi entender, en la producci\u00f3n del plus de goce que no hace marca para el sujeto. Es esta marca del plus de goce lo que separa mediante la p\u00e9rdida que produce, el cuerpo hablante que dice \u00abyo\u00bb del cuerpo del goce. Lo cual constituye el efecto del significante, tal y como funda al sujeto (el sujeto es lo que un significante representa para otro significante).<br \/> \tPara retomar mi hip\u00f3tesis, lo que ha cambiado en un cierto \u00e1mbito, es que existe un malestar que no est\u00e1 ligado a una p\u00e9rdida de goce, sino, dir\u00eda, a un exceso de exceso de goce que obtura el goce. El sujeto se queda con hambre. Este goce sin fin\/hambre hace que fracase la funci\u00f3n del plus de goce que consiste, una vez m\u00e1s, en que la renuncia al goce se articule mediante un discurso. Pero el discurso capitalista y, en especial, el de los financieros actualmente es un discurso que gira en torno a s\u00ed mismo, sin fin, como nos lo mostr\u00f3 Radjou, y que ofrece modalidades de goce que he descrito aqu\u00ed. Estas modalidades de goce llevan a goces que no proporcionan satisfacci\u00f3n y que, por consiguiente, nutren la falta de goce, no marcan nada, no hay mella significante en esos goces, lo Real es lo que viene a subrayar algo de todo esto con la muerte, la justicia, como en la pel\u00edcula de Scorsese, la decadencia del cuerpo, etc.<\/p>\n<p> \t\u00bfHay alg\u00fan cambio en mi cl\u00ednica en lo que se refiere al paradigma relacionado con esta cuesti\u00f3n de los flujos, la acumulaci\u00f3n? Creo que no. Constato m\u00e1s bien una acentuaci\u00f3n de estas problem\u00e1ticas. Me parece que recibo cada vez m\u00e1s sujetos sumidos en sistemas cerrados de goce desubjetivantes: como adicciones, pasiones, situaciones perversas, odios racistas que tienden a erradicar al Otro. Algunos sujetos se dejan arrollar por los significantes propuestos y se sumen en un goce que no se ver\u00e1 jalonado por un plus de goce, en donde cabe una p\u00e9rdida, un objeto a. Ah\u00ed, el discurso anal\u00edtico tiene su cabida.<\/p>\n<p> \tY concluyo sobre la cuesti\u00f3n del plus de goce, el cual, cuando se produce, afecta a la identidad, citando a Lacan, con estas palabras premonitorias: \u00abPero lo que hay que decir sencillamente es que no se necesita esta ideolog\u00eda para que se constituya un racismo, basta con un plus de goce que se reconozca como tal. Cualquiera que se interese m\u00ednimamente por lo que pueda ocurrir har\u00e1 bien en pensar que todas las formas de racismo, en tanto en cuanto un plus de goce basta de sobra para sustentarlo, son lo que est\u00e1 hoy al orden del d\u00eda, son lo que tenemos delante de las narices de cara a los pr\u00f3ximos a\u00f1os.\u00bb14<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tPhilippe Woloszko<br \/> \tParis,&nbsp;a 5 de octubre de 2014.<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; He querido plantearme si las modalidades actuales de goce han acarreado cambios en la cl\u00ednica anal\u00edtica. Si bien Freud se interes\u00f3 por el tema del deseo, Lacan nos condujo a explorar la cuesti\u00f3n del goce. Para ello, he estudiado, en especial, el seminario XVI:&nbsp;\u00abD&#8217;un Autre \u00e0 l&#8217;autre\u00bb (De un Otro al otro), as\u00ed como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-760","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-congreso-paris-octubre-2014"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/760","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=760"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/760\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=760"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=760"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=760"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}