{"id":836,"date":"2015-01-05T20:34:51","date_gmt":"2015-01-05T19:34:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2015\/01\/05\/margaria-moreno-mesa-los-conflictos-de-la-escuela-vistos-desde-las-consultas\/"},"modified":"2015-01-05T20:34:51","modified_gmt":"2015-01-05T19:34:51","slug":"margaria-moreno-mesa-los-conflictos-de-la-escuela-vistos-desde-las-consultas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2015\/01\/05\/margaria-moreno-mesa-los-conflictos-de-la-escuela-vistos-desde-las-consultas\/","title":{"rendered":"Margaria Moreno: Mesa: los conflictos de la escuela vistos desde las consultas"},"content":{"rendered":"<p> \tLos conflictos que se viven en la escuela pueden llegar a las consultas a trav\u00e9s de los distintos agentes implicados en los procesos educativos: alumnos, profesores y padres.<br \/> \tEl tratamiento anal\u00edtico de estos problemas no es diferente al que se hace con otros s\u00edntomas, es decir, no tratamos de suprimirlos sino de generar un dispositivo para poder trabajar con ellos. El objetivo es que aparezca la significaci\u00f3n subjetiva que expresan, la extra\u00f1a satisfacci\u00f3n que procuran y la relaci\u00f3n con acontecimientos reales o fantaseados de la vida de quien los padece. Los s\u00edntomas tienen rasgos t\u00edpicos que permiten un diagn\u00f3stico, pero tambi\u00e9n tienen rasgos singulares que sirven de material para desentramar la palabras que los ligan a vivencias particulares.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tEn el trabajo que realizo con adolescentes, cuando los motivos por los que se consulta se relacionan con problemas escolares, suelen estar referidos al bajo rendimiento en los estudios (por falta de inter\u00e9s en el curso o en ciertas materias), a problemas derivados de situaciones de acoso por los iguales, conflictos disciplinares, aislamiento en el entorno escolar, absentismo, etc.<br \/> \tUnos padres vinieron a consultar con su \u00fanico hijo de 16 a\u00f1os, muy angustiados porque hab\u00edan descubierto que llevaba dos meses sin ir a clase, saliendo por las ma\u00f1anas, escondi\u00e9ndose en el trastero y esperando a que sus padres se fuesen a trabajar para volver a casa y hacer la misma operaci\u00f3n a mediod\u00eda, llegando a la casa como si viniese del instituto.<\/p>\n<p> \tSe trataba de un chico psic\u00f3tico, inteligente, que enmascaraba sus s\u00edntomas paranoides delante de sus padres, quienes le consideraban un mentiroso desvergonzado. Con actitudes retadoras encubr\u00eda un temor que le hac\u00eda insoportable compartir aula con un grupo de chicos que, seg\u00fan su relato, formaban parte de una banda de delincuentes que somet\u00eda al resto de los alumnos de la clase, humill\u00e1ndolos e intimid\u00e1ndolos f\u00edsicamente.<br \/> \tLos conflictos escolares toman especial relevancia en la cl\u00ednica con ni\u00f1os y adolescentes ya que la escuela supone una exigencia en la socializaci\u00f3n que sirve, por un lado, para poner en evidencia problemas que ya exist\u00edan pero que eran invisibles para el entorno familiar y que de otro modo nunca hubieran llegado a ser motivo de consulta. Era el caso de este chico, que viv\u00eda aislado en casa, donde se pasaba el d\u00eda entre su habitaci\u00f3n y el sof\u00e1 viendo la televisi\u00f3n, leyendo o jugando con videojuegos. No manten\u00eda relaciones con amigos, lo cual resultaba m\u00e1s tranquilizador que molesto para su familia, para la que era invisible su enfermedad.<br \/> \tPero la escuela adem\u00e1s puede generar nuevos conflictos, pues aunque en la convivencia escolar haya una transferencia que reedita las relaciones con los padres y hermanos, como ya se\u00f1alara Freud,1 el medio escolar tambi\u00e9n , ofrece un contexto normativo diferente Por ello, plantea nuevas exigencias al sujeto que pueden cuestionar la homeostasis fantasm\u00e1tica que el adolescente sostiene con su familia, exponiendo al joven a situaciones nuevas a las que ya no puede responder con los mismos esquemas conocidos hasta ahora, dando lugar a nuevas manifestaciones sintom\u00e1ticas.<\/p>\n<p> \tEn el caso de este chico, todo parec\u00eda ir acorde a lo esperado en su rendimiento escolar hasta el a\u00f1o anterior que cambi\u00f3 de un colegio privado en el que hab\u00eda estudiado durante 11 a\u00f1os, a un centro de secundaria p\u00fablico. Estaba repitiendo curso y no hab\u00eda ido pr\u00e1cticamente a clase en el primer trimestre, el medio escolar para \u00e9l hab\u00eda dejado de ser un medio conocido y, por tanto, confiable.<\/p>\n<p> \tLas claves de la socializaci\u00f3n se adquieren en la familia donde cada sujeto aprende a regular el goce, a organizar su psiquismo, a partir de la prohibici\u00f3n cultural b\u00e1sica: la prohibici\u00f3n del incesto. La escuela es, desde la infancia, el lugar de socializaci\u00f3n formal en el mundo occidental. Son tambi\u00e9n fundamentales los aportes que proporcionan el grupo de iguales que, como sabemos, en la \u00e9poca adolescente toma una preponderancia especial.<br \/> \tNo en vano para este joven, las dificultades aparecen cuando debe realizar la operaci\u00f3n de desplazamiento sobre algunas otras figuras de autoridad y algunos otros iguales, operaciones necesarias en la adolescencia, para consumar \u201cuno de los logros ps\u00edquicos m\u00e1s importantes, pero tambi\u00e9n m\u00e1s dolorosos, como se\u00f1alaba Freud, \u2026 el desasimiento respecto a la autoridad de los progenitores\u201d<sup>2 <\/sup><br \/> \tLas instituciones educativas permiten los desplazamientos a otras figuras fuera del contexto familiar, lo que facilita poner de nuevo en juego, modificadas, las relaciones y los conflictos ed\u00edpicos.<br \/> \tCon la eclosi\u00f3n pulsional de la pubertad, los impulsos libidinales que durante el periodo de latencia se consiguieron reprimir y poner al servicio de otros fines sociales, intelectuales y art\u00edsticos se dirigen de nuevo a los padres. La investigaci\u00f3n sexual infantil se retoma en la adolescencia reeditando las preguntas sobre la sexualidad y la muerte que ya preocuparon al ni\u00f1o. El abandono de la imagen infantil del cuerpo, sostenida en la mirada y la voz de la madre y el falo paterno, deber\u00e1 dar lugar a una nueva reconstrucci\u00f3n imaginaria en la relaci\u00f3n con el Otro sexo, en el mismo movimiento que se impone la reorganizaci\u00f3n de los ideales3.<br \/> \tDe nuevo ser\u00e1 preciso el trabajo de represi\u00f3n de estos deseos incestuosos para ir en busca de otros objetos significativos a quien dirigir el amor y el odio, as\u00ed como la promoci\u00f3n de nuevos significantes que pongan en marcha los procesos de metaforizaci\u00f3n que se requieren para la refundaci\u00f3n identitaria que est\u00e1 en juego y en la que la elecci\u00f3n de una profesi\u00f3n juega un papel fundamental.<\/p>\n<p> \tEste chico, del que venimos hablando, precisamente por su estructura psic\u00f3tica y por lo que subjetiva y familiarmente estaba puesto en juego, no pudo llegar al ideal paterno de tener estudios universitarios. Avanz\u00f3 en sus estudios llegando hasta la universidad, pero tras comenzar <sup>3 <\/sup>carreras diferentes, fue su madre (profesora de un centro de secundaria) quien decidi\u00f3 que realizase un m\u00f3dulo profesional de administraci\u00f3n, lo que cumpli\u00f3 sin ninguna ilusi\u00f3n, pues no consegu\u00eda representarse cu\u00e1l ser\u00eda su lugar profesional futuro.<br \/> \tNo en todos los casos nos encontramos con dificultades tan graves como las que estamos relatando, aunque cuando los padres acompa\u00f1an a sus hijos a la consulta preocupados por las dificultades escolares que padecen, como dir\u00eda Maud Mannoni<sup>4<\/sup>, r\u00e1pidamente nos reclaman que tomemos posici\u00f3n respecto a lo que acontece, que demos o quitemos razones a las afirmaciones de unos y otros, que les aconsejemos sobre qu\u00e9 deben hacer.<br \/> \tEn las primeras entrevistas es muy importante no precipitarse a ofrecer respuestas con fines adaptativos. Mostrar que no tenemos un saber \u201ctotalitario\u201d5sobre el sentido de los s\u00edntomas, promover el trabajo de asociaci\u00f3n libre con nuestras preguntas, dar pruebas de la confidencialidad del material que se trata en las sesiones con el joven, son algunas referencias precisas para organizar un dispositivo que permita poner al paciente en el trabajo de construcci\u00f3n de una demanda propia, a partir de la relaci\u00f3n transferencial que pone en funcionamiento el circuito del deseo.<\/p>\n<p> \tEn este escenario hay diversas variables a tener en cuenta que van a determinar la direcci\u00f3n del tratamiento y el trabajo a realizar tanto con los padres como con el hijo: seg\u00fan la estructura ps\u00edquica que el chico o la chica presenten (neurosis, perversi\u00f3n o psicosis) y en funci\u00f3n del valor que los s\u00edntomas actuales ocupan en las relaciones familiares. Normalmente la interlocuci\u00f3n con la escuela la dejamos en mano de los padres.<br \/> \tEl trabajo con los padres ser\u00e1 uno de los pilares del tratamiento, pero no olvidamos que nuestra funci\u00f3n es permitir, que a la vez que se pueda escuchar la red significante que los padres usan para nombrar las dificultades de su hijo<br \/>\n, significantes que en muchas ocasiones provienen del propio medio escolar, tambi\u00e9n se pueda abrir un tiempo y un espacio para que el adolescente tome la palabra y con ello pueda llegar a interrogarse sobre su responsabilidad en lo que ocurre.<\/p>\n<p> \tEs importante poder asumir la discordancia entre las demandas de la escuela, las de la familia y las del adolescente, quien habitualmente se queja de ser tratado injustamente por su entorno. De la queja a la demanda propia hay en muchos casos un importante trabajo a realizar con cada chico o chica.<br \/> \tYa que los analistas trabajamos a partir de la demanda, aunque se detecten otras dificultades, si no son motivo de demanda, hemos de esperar a ver el lugar que ocupar\u00e1n a lo largo del tratamiento. Sabemos que el foco inicial en el que se sit\u00faan los problemas se amplia y desplaza a lo largo del mismo por los efectos que la palabra dirigida a la funci\u00f3n que representamos, a la que Lacan denomin\u00f3 Sujeto Supuesto Saber, produce en la significaci\u00f3n de los s\u00edntomas, tanto para el adolescente como para su familia. Lo que funciona en un an\u00e1lisis obedece a una l\u00f3gica de la contingencia, por ello no sabemos cu\u00e1ndo y de qu\u00e9 manera van a suceder las cosas.<br \/> \tEn una breve referencia a las dificultades que plantea la transferencia y el trabajo con los padres, vemos que si \u00e9stos pueden permitir que su hijo evolucione en el tratamiento, es porque son capaces de encontrar una v\u00eda de simbolizaci\u00f3n de la p\u00e9rdida que supone desalojar la problem\u00e1tica del joven de la funci\u00f3n de s\u00edntoma familiar que ven\u00eda ocupando. Esto en algunos casos es imposible porque sobre el s\u00edntoma del hijo recae la responsabilidad de garantizar el encuentro de la pareja, de manera que no se puede mover aquel sin desestabilizar a esta, lo que suele precipitar la interrupci\u00f3n del tratamiento.<br \/> \tComo analistas ejercemos una funci\u00f3n de separaci\u00f3n, una funci\u00f3n paterna que supone abandonar el goce incestuoso puesto en juego a trav\u00e9s de los s\u00edntomas. Como plantea Robert L\u00e9vy<sup>6<\/sup> , el padre, en tanto que funci\u00f3n no puede existir \u201csi no es bajo la forma de un corte, de una ruptura, de una separaci\u00f3n de la tendencia materna a la unificaci\u00f3n y al narcisismo primario\u201d<br \/> \tConcluimos con la impresi\u00f3n de haber esbozado algunas cuestiones que podremos seguir discutiendo en esta mesa. Aunque hemos partido de la idea de que desde un punto de vista t\u00e9cnico el tratamiento de los conflictos escolares no difiere del tratamiento de cualquier s\u00edntoma, no podemos negar la importancia que en la adolescencia estos conflictos pueden llegar a tener, por el valor que representa el medio educativo como apoyo a las operaciones de socializaci\u00f3n que est\u00e1n en juego.<br \/> \tEstas operaciones parten de la decepci\u00f3n que vive el adolescente por la incapacidad de los padres para defenderles de la angustia frente a lo real corporal que se ha disparado o para garantizarles aquello que parec\u00edan haberle prometido. Esta inconsistencia parental necesaria \u00bfqu\u00e9 repercusi\u00f3n tiene sobre la capacidad de aprendizaje de los j\u00f3venes?<br \/> \tEl psicoan\u00e1lisis se ocupa de un saber que est\u00e1 cifrado en el inconsciente, que el sujeto \u201cno sabe que sabe\u201d. Curiosamente, aunque no perseguimos la reeducaci\u00f3n pedag\u00f3gica, muchos chicos consiguen, como efecto del trabajo anal\u00edtico, mejorar su rendimiento y sus relaciones escolares. \u00bfPor qu\u00e9 se produce este efecto de resonancia entre el saber sobre el inconsciente y la capacidad de conocimiento?<br \/> \tPara terminar, recojo algunas ideas que \u00c1ngel Gabilondo nos transmite sobre la funci\u00f3n del buen maestro, pr\u00f3xima a la del psicoanalista: el buen maestro nos acompa\u00f1a por el conocimiento a un modo de saber. Educar implica dejar ser al sujeto en formaci\u00f3n, a\u00f1adiendo que \u201cDejar ser no equivale a un acto de pasividad, de permisividad o condescendencia. Dejar ser es un modo de actuar, una forma de acci\u00f3n que consiste en crear las condiciones para la palabra\u201d<sup>7<\/sup><\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tNotas al p\u00ede:<\/p>\n<p> \t1- Freud, S. Sobre la Psicolog\u00eda del colegial (1914) Obras completas Amorrortu, libro XIII (pag.250)<\/p>\n<p> \t2- Freud, S. Tres ensayos de teor\u00eda sexual. (1905) Obras completas Amorrortu, libro VII (pag, 207)<\/p>\n<p> \t3- Rassial, JJ. El pasaje adolescente. De la familia al v\u00ednculo social. Ediciones del Serbal (pag. 73)<\/p>\n<p> \t4-Mannoni, M. La primera entrevista con el psicoanalista Editorial Gedisa. Buenos Aires, 1985. (pag 41)<\/p>\n<p> \t5-Rassial, JJ. El sujeto en estado l\u00edmite. Nueva Visi\u00f3n 2001 (pag 179)<\/p>\n<p> \t6- L\u00e9vy, R. Lo infantil en psicoan\u00e1lisis Editorial Letra Viva. Buenos Aires, 2008 (pag. 164)<\/p>\n<p> \t7- Gabilondo, A. El buen maestro. Revista Tendencias Pedag\u00f3gicas 14, 2009\u00b7 61<\/p>\n<p> \t7-<br \/> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los conflictos que se viven en la escuela pueden llegar a las consultas a trav\u00e9s de los distintos agentes implicados en los procesos educativos: alumnos, profesores y padres. 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