{"id":851,"date":"2015-01-26T19:19:28","date_gmt":"2015-01-26T18:19:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2015\/01\/26\/maria-cruz-estada-peligroso-feo-o-inexistente\/"},"modified":"2017-11-03T18:54:39","modified_gmt":"2017-11-03T17:54:39","slug":"maria-cruz-estada-peligroso-feo-o-inexistente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2015\/01\/26\/maria-cruz-estada-peligroso-feo-o-inexistente\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda-Cruz Estada: &quot;\u00bfPeligroso, feo o inexistente?&quot;"},"content":{"rendered":"<p>XXIII Jornadas de Cl\u00ednica. Barcelona, Noviembre 2014<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n emite las palabras que curan? \u00bfEs importante lo que dicen? \u00bfTienen un destinatario? De todos modos y aunque hablemos de palabras que curan, no podemos olvidar que lo que inicia el discurso del psicoanalista es el objeto &#8216;a&#8217; y no cualquier tipo de saber.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Nunca Freud o Lacan nos han dado un ejemplo de palabras que curan como tales, m\u00e1s bien nos han se\u00f1alado sus errores. Creemos que no es necesario contar c\u00f3mo Freud reconoce haber errado con Dora y con la joven homosexual, o relatar aquella vez que Lacan en una presentaci\u00f3n de enfermos le dice a una paciente que quiz\u00e1 el vecino la llam\u00f3 marrana y nos advierte que nos cuidemos de hacerlo porque es demasiado comprender. Por otro lado, si leemos los di\u00e1logos que Lacan manten\u00eda con los enfermos presentados en los hospitales, no encontraremos palabras geniales, interpretaciones sesudas, nunca veremos a Lacan colocar su propia imagen de sabio por delante del decir de los pacientes; al contrario, siempre su palabra ir\u00e1 en la direcci\u00f3n de subrayar, de sostener, de alentar la palabra del analizante se\u00f1alando eso que parece brillar en ella, y lo har\u00e1 partiendo de la ignorancia o, como \u00e9l dec\u00eda, haciendo de secretario hasta el punto de que a alguien le pudiera parecer pedestre el discurso del maestro en dichas sesiones p\u00fablicas. Qu\u00e9 diferencia con algunos analistas que intentan dar siempre el golpe de gracia al discurso de sus analizantes, el giro brillante que como rel\u00e1mpago b\u00edblico, fuera a hacer caer del caballo del narcisismo a su analizante.<\/p>\n<p>Como ya resultar\u00e1 evidente, quien esto escribe no cree en las interpretaciones geniales, aunque a veces a todo el mundo le ha salido alguna (como a aquel burro que \u00abcerca de unos prados que hay en mi lugar, fue y toc\u00f3 la flauta por casualidad\u00bb2), sobre todo cuando es un o una joven analista. Adem\u00e1s, si la interpretaci\u00f3n es buena o no, s\u00f3lo se ha podido saber apr\u00e8s-coup. Hay terapeutas que piensan que todo tiene que pasar por sus palabras taumat\u00fargicas, pero no lo creemos as\u00ed.<\/p>\n<p>Nos dejamos guiar para nuestro trabajo por lo singular que tiene la idea de Freud que es qu\u00e9 podemos hacer con lo real sin aplastar la discursividad (lo opuesto al trabajo del trauma: aplastar al sujeto al producir un exceso de sentido), pero para ello es necesario mantener cierta espuma de enigma que pique con sus burbujas tanto al analizante como al analista.<\/p>\n<p>Desarrollaremos lo planteado en dos vi\u00f1etas cl\u00ednicas. En la primera, para tratar de las palabras que curan hablaremos de una analizante de treinta a\u00f1os a la que llamar\u00e9 Cinthia. Tiene un padre acosador, tanto que se ve obligada a vivir en una provincia muy alejada a aqu\u00e9lla en la que viven sus padres. Cuando va a su ciudad, y aunque el padre sabe que a ella le gusta dormir toda la ma\u00f1ana, la llama muy temprano para ver qu\u00e9 va a hacer. Ella de mal humor dice que no sabe, que cuando se levante ir\u00e1 a correr y luego lo llamar\u00e1&#8230; pero el padre llega poco despu\u00e9s para ir a correr a su lado. Si le dice que va al gimnasio, se pone en la bicicleta de al lado o en la cinta de al lado, y habla todo el tiempo de lo malo que es el mundo con \u00e9l. Cuando Cinthia le pone delante evidencias que demuestran que la realidad es distinta de la que \u00e9l sostiene, su padre interrumpe con un: \u00abpero eso no importa\u00bb y sigue con sus tesis sin que nada en ellas parezca cambiar. Podr\u00edamos decir que tiene una dimensi\u00f3n de alteridad cero.<\/p>\n<p>Frente a esto, un psicoterapeuta sensato ayudar\u00eda a Cinthia a buscar independencia, del estilo: \u00aben alg\u00fan momento tendr\u00e1 que ser capaz de decir que no a su padre\u00bb o lo que es aun peor: \u00ab\u00e9l la trata como si fuera un objeto de su propiedad\u00bb, posici\u00f3n de &#8216;saber&#8217; que es propia de las psicoterapias y de los directores espirituales; son estos quienes se presentan como sabiendo cu\u00e1l deber\u00eda ser el camino a seguir en el futuro por sus pacientes o sus pupilos y quienes dejan coagulado a su analizante en esa posici\u00f3n de la que ellos parecen saber tanto.<\/p>\n<p>Lo sabemos muy bien porque, sin ir m\u00e1s lejos, es lo que hac\u00edamos cuando empezamos a trabajar y nos identific\u00e1bamos con las presuntas ansias de libertad de los pacientes. Ahora no lo hacemos, en primer lugar porque sabemos que los analizantes son al menos tan listos como nosotros y saben mucho mejor que nosotros cu\u00e1l es el camino que tendr\u00edan que tomar. Pero, sobre todo, porque ahora sabemos que no es tan seguro que quieran dejar de agobiarse, es decir, de gozar. Pero ese es el lugar al que Cinthia nos convoca en la transferencia y en el que nos presiona para que la ayudemos porque no sabe qu\u00e9 hacer con su padre, ni con su novio ni con su jefe&#8230; \u00a1todos la acosan! Es lo que Freud llamaba repetici\u00f3n, \u00bfno? Quiere que le digamos que tome distancia&#8230; etc., es decir, que la acosemos para que pueda seguir gozando&#8230; aunque repitiendo ahora con su analista.<\/p>\n<p>A veces en las sesiones insist\u00eda mucho en el \u00abqu\u00e9 hago con \u00e9l, estoy muy agobiada\u00bb, y no siempre nos parec\u00eda oportuno quedarnos en silencio ya que en cada momento tenemos que decidir si el silencio va a suponer goce de nuestra parte porque a veces se percibe por parte del analizante como una agresi\u00f3n o un desprecio. Cuando decid\u00edamos no quedarnos en silencio, le dec\u00edamos a veces algo simple y en tono casual del tipo: \u00abBueno, ya conoce a su padre, puede seguir agobiada, pero lo cierto es que usted siempre se las ha arreglado para hacer lo que quiere m\u00e1s all\u00e1 de lo que \u00e9l diga\u00bb. Son palabras pedestres y dom\u00e9sticas donde las haya. Sin embargo este tipo de intervenciones ha tenido un efecto fulminante en ella. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Porque lo que hacemos ah\u00ed es impedir que a trav\u00e9s de nuestras palabras pase lo incestuoso como posible, que es lo que hubiera ocurrido si tomamos el camino de los terapeutas sensatos a los que alud\u00edamos antes. F\u00edjense que no le aconsejamos c\u00f3mo debe limitar el acoso de su padre, ni siquiera la empujamos a que lo haga, sino que NO DEJAMOS PASAR LA POSIBILIDAD DEL INCESTO A TRAV\u00c9S DE NUESTRAS PALABRAS Y LA AYUDAMOS AS\u00cd A EVACUARLO DE SU PENSAMIENTO. Muy al contrario, como en nuestras palabras no hay ning\u00fan peligro del que huir o por el que agobiarse, \u00e9stas se convierten en una barrera que no s\u00f3lo no da consistencia a su fantasma de acoso, sino que \u2014si podemos decirlo as\u00ed y parad\u00f3jicamente\u2014 hace brillar lo imposible del incesto. A partir de ah\u00ed no ser\u00e1 una supuesta situaci\u00f3n objetiva: el agobio de que le hace objeto su padre, sino ella misma quien elija desde su subjetividad si quiere seguir o no gozando&#8230; y sin que nosotros nos la hayamos gozado a ella con nuestra intervenci\u00f3n sabihonda.<\/p>\n<p>Esto, nos parece que tiene que ver con las distintas concepciones del falo que parecemos tener los analistas: en esta vi\u00f1eta podr\u00eda aparecer como peligroso o como inexistente \u2014y cuando supervisamos a otros colegas o los escuchamos hablar de cl\u00ednica, estas dos versiones del falo se pueden escuchar muy bien. Preferimos desde luego trabajar con el falo como inexistente porque se vive m\u00e1s Zen. Intentar alejar a Cinthia de su padre por peligroso&#8230; es hacer existir, consistir el falo en lo imaginario y ya estar\u00edamos hasta las cejas en el fantasma y en la repetici\u00f3n y el goce aunque, francamente, ella no ha venido a tratarse con nosotros para que le hagamos eso.<\/p>\n<p>Entonces, seg\u00fan lo que venimos planteando, las palabras que curan son cualesquiera mientras el deseo de analista nos permita no perder el punto de mira de la inexistencia del falo. No olvidemos que el psicoan\u00e1lisis es un modo de orientarse en la vida sin ir por ella haciendo lo posible para taponar la falta, y no un conjunto de normas o ideales, ni una t\u00e9cnica terap\u00e9utica para suprimir los s\u00edntomas.<br \/>\nEsas simplezas que decimos, nuestra despreocupaci\u00f3n ante su agobio y, sobre todo, el no ceder ni un mil\u00edmetro de nuestro lugar de analista, han permitido que Cinthia haya empezado a cambiar su posici\u00f3n enunciativa, no teniendo ya que defenderse \u00abapenas\u00bb del acoso de su p<br \/>\nadre y siendo por primera vez en su vida capaz de vivir las consecuencias del amor sin tener la necesidad de huir de la proximidad afectiva de sus amantes, ya que hasta ahora utilizaba la sexualidad s\u00f3lo \u00abcomo se suele decir\u00bb que la utilizan los hombres. Sabemos que todo el mundo puede entender el porqu\u00e9.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed las palabras que curan. Pero a veces lo que cura son actos que tienen valor de palabra, sin que sea apenas necesario emitir sonidos articulados y, siendo esos pocos y necesarios del estilo de: \u00abme debe usted la sesi\u00f3n a la que falt\u00f3 el otro d\u00eda\u00bb. Nuestra segunda vi\u00f1eta cl\u00ednica toma otro punto del t\u00edtulo de las Jornadas que es el barrido por las tres estructuras cl\u00ednicas, dejando al final ese y&#8230; puntos suspensivos que cuando lo le\u00edmos pensamos \u00abesto es como una provocaci\u00f3n\u00bb. Y nos pareci\u00f3 que lo era porque la cl\u00ednica con puntos suspensivos es la que m\u00e1s nos interroga e interesa. Es decir, estructuras a medio cocer que no se pueden definir de entrada, l\u00e1biles, pl\u00e1sticas, que con un analista perverso pueden tomar muy r\u00e1pidamente la v\u00eda de las psicosis.<br \/>\nCuando me vino a consultar una mujer joven a la que llamar\u00e9 Melisa, por su aspecto cuando la salud\u00e1bamos en la puerta y desde el minuto cero nos desencaden\u00f3 una serie de asociaciones que desembocaron en la imagen de la cabeza de Medusa. Era una mujer joven con varios ingresos y multitud de tratamientos distintos en la mochila que no parec\u00edan haberla ayudado a llevar una vida de mujer joven&#8230; lo que ella era.<br \/>\nEstaba obsesionada por su imagen f\u00edsica y todo el mundo dec\u00eda que hab\u00eda sido una ni\u00f1a normal y alegre hasta un momento de su infancia en el que top\u00f3 con una profesora demasiado exigente.<br \/>\nTen\u00eda algunas amigas, alg\u00fan amigo que no destacaba socialmente por sus emblemas viriles y poco m\u00e1s. Con estudios superiores, le\u00eda a Harry Potter y alguna novela de amor adolescente, a pesar de haber pasado ya ampliamente una edad cronol\u00f3gica que pudiera hacer suponer otro tipo de lecturas. Cuando ten\u00eda mucha confianza, somet\u00eda a su interlocutor a un minucioso interrogatorio en el que no paraba de preguntar por su propio f\u00edsico, lo que pod\u00eda durar horas si el otro mord\u00eda el primer anzuelo, as\u00ed que nos cuidamos siempre de dar ninguna opini\u00f3n personal sobre el asunto (lo que, de todos modos, hacemos siempre). Dec\u00eda no haber sido solicitada nunca por el sexo opuesto por lo que pensaba aumentar la lista de operaciones de est\u00e9tica que ten\u00eda pendientes para a\u00f1adir a las que ya se hab\u00eda hecho, pagadas por unos padres que no parec\u00edan tener mucho criterio sobre esta cuesti\u00f3n.<br \/>\nDesde las primeras entrevistas, Melisa se quejaba a una velocidad de v\u00e9rtigo de modo bastante atosigante, alternando los lamentos por su imagen con los de tema laboral (ya que se sent\u00eda incapaz de buscar trabajo), as\u00ed que en una de las primeras entrevistas hicimos un pacto: pod\u00eda quejarse cinco minutos cada d\u00eda y as\u00ed soltaba presi\u00f3n y despu\u00e9s ya pod\u00edamos hablar de cosas que nos interesaran a las dos.<br \/>\nHab\u00eda estado en todos los servicios psi de su provincia cercana a Madrid y del mismo Madrid, y pasado por todas las orientaciones psicoterap\u00e9uticas y psiqui\u00e1tricas y todos los tratamientos de \u00faltima, pen\u00faltima y s\u00faper generaci\u00f3n (es un decir), con algunos ingresos y poco provecho. Le hab\u00edan dado diagn\u00f3sticos de Trastorno bipolar, Trastorno de Personalidad, TOC, Trastorno narcisista inespec\u00edfico, Histeria y, por supuesto, dismorfofobia. Me llamaba la atenci\u00f3n que cuando hablaba hac\u00eda circunloquios ante cualquier t\u00e9rmino sexual. Sus psiquiatras parec\u00edan tomarle ojeriza nada m\u00e1s conocerla, aunque encontr\u00f3 una a quien le cay\u00f3 en gracia. Dicha psiquiatra no sab\u00eda qu\u00e9 decir de la estructura y hablando conmigo a veces utilizaba adjetivos tres punto cero, o sea, muy modernos como \u00abinespec\u00edfico\u00bb o \u00abde bajo impacto\u00bb, pero el caso es que le daba antipsic\u00f3ticos que le iban muy bien aunque ya los hab\u00eda tomado hac\u00eda a\u00f1os, los mismos, y le hab\u00edan ido muy mal. Cosas de la transferencia y de estar en an\u00e1lisis.<br \/>\nLa variedad de s\u00edntomas era tremenda, pero no todos nos interesaban lo bastante, es decir que al cabo de unas entrevistas conseguimos meter en el saco rotulado como \u00abMieditis\u00bb algunos s\u00edntomas que le permit\u00edan simplemente escaquearse de cosas como acudir a sesi\u00f3n u otras actividades que realizaba&#8230; y que le saliera gratis puesto que los responsables parecieran ser los s\u00edntomas.<br \/>\nSus circunloquios ante los temas sexuales y algunos otros rasgos hac\u00edan que, al principio, Melisa no nos pareciera demasiado distinta de los s\u00edntomas que relataban las primeras pacientes de Freud a las que \u00e9l agrup\u00f3 en su texto sobre Psicoterapia de la histeria y alguna de las cuales parec\u00edan aut\u00e9nticas locas. En fin, de todos modos nos inquietaban no poco las pesadillas que jalonaban las noches de Melisa, ya que ten\u00edan un peso de real tremebundo y poca met\u00e1fora y, por otro lado, desde el punto de vista del deseo del Otro, la cosa no estaba muy clara como para seguirla colocando del lado de dichas pacientes de Freud.<br \/>\nUn d\u00eda tuvimos una idea diagn\u00f3stica que nos pareci\u00f3 muy delirante, sobre todo si tomamos como modelo los DSM, ya que pensamos que Melisa parec\u00eda \u00abpsic\u00f3tica de cuello para abajo e hist\u00e9rica de cuello para arriba\u00bb. Son pensamientos locos que nos permitimos porque est\u00e1n dentro de la transferencia sin con ello pretender determinar un diagn\u00f3stico. Pero en un principio no llegamos a ninguna conclusi\u00f3n sobre la estructura, ya que las pinceladas de un real atosigante y tormentoso segu\u00edan dejando la pregunta abierta. Pregunta cuya respuesta tampoco nos acuciaba, dado nuestro escaso inter\u00e9s por los diagn\u00f3sticos salvo por una cuesti\u00f3n de gusto por afinar o de quedar advertidos para andar con tiento.<br \/>\nLas primeras entrevistas nos hicieron comprender bastante bien la raz\u00f3n del fracaso de todos los tratamientos anteriores (que hab\u00edan empezado ya veinte a\u00f1os atr\u00e1s), pero poco a poco ella se dio cuenta de que nos hac\u00edamos preguntas sobre algunas palabras que utilizaba y mostr\u00e1bamos inter\u00e9s por algunos enigmas que nosotros dec\u00edamos encontrar en sus sue\u00f1os, lo que parec\u00eda sorprenderla e hizo que empezara a hablar de otro modo&#8230; por supuesto siempre despu\u00e9s de los primeros cinco minutos de cortes\u00eda para sus quejas.<\/p>\n<p>Nuestro inter\u00e9s por sus enigmas desemboc\u00f3 en su inter\u00e9s por lo que nos lo causaba, lo que tuvo como consecuencia que empez\u00f3 a interesarse por sus sue\u00f1os&#8230; en fin, m\u00e1s bien pesadillas la mayor\u00eda. Los cuerpos despedazados y el sexo desbocado y brutal que mostraban, merecer\u00edan formar parte de alg\u00fan film de Tarantino&#8230; o m\u00e1s bien de un Tarantino al que se le hubiera ido alguna pinza. Ojo: no porque la cirug\u00eda sea un acto hay en ella m\u00e1s real que en la pesadilla, por lo que siempre nos pareci\u00f3 justificado andar con pies de plomo.<\/p>\n<p>Todo ello lo relataba sin nombrar nada que hiciera pensar en sexo, utilizando circunloquios y sobreentendidos. Trajo un sue\u00f1o en el que aparec\u00eda rodeada de gente en un lugar poco recomendable y pecaminoso en el que todos iban&#8230; y dijo muy bajito \u00abno vestidos\u00bb, lo que nos hizo preguntarle en tono tambi\u00e9n muy bajito si iban \u00abdescalzos hasta la barbilla\u00bb, lo que le hizo re\u00edr un buen rato y empezar a intrigarse y a encontrar gusto en los equ\u00edvocos y en el humor, del que su vida andaba muy escasa. Volviendo al sue\u00f1o, dijo que andaban por all\u00ed su padre, sus tres t\u00edos y sus dos abuelos, lo que nos hizo comentar con sorpresa: \u00ab\u00bfTodos los hombres de la familia? \u00bfPor qu\u00e9?\u00bb. Se acord\u00f3 entonces de algo que le ocurri\u00f3 en la infancia. Discut\u00eda en el recreo con una amiguita y \u00e9sta le cont\u00f3 \u00abc\u00f3mo se hac\u00edan los ni\u00f1os\u00bb y, como su amiga estaba algo enfadada con ella, debi\u00f3 cont\u00e1rselo en plan un poco crudo, o sea, sin abejas que polinizan flores. Ella qued\u00f3 pasmada, dir\u00eda m\u00e1s, qued\u00f3 siderada, incluso podemos suponer que en af\u00e1nisis como sujeto en un primer momento tras el cual pens\u00f3: \u00abqu\u00e9 asco, qu\u00e9 cerdo mi padre hacerle esas cosas a mi madre, qu\u00e9 cerdos mis abuelos y mis t\u00edos, hacerles eso a mis abue<br \/>\nlas y a mis t\u00edas. Y ellas \u00bfpor qu\u00e9 lo aguantan?\u00bb.<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n, porque es la pregunta justa que se hace una ni\u00f1a despierta, por la distinta posici\u00f3n de los hombres y las mujeres en la sexuaci\u00f3n y en las relaciones sexuales, adem\u00e1s de una pregunta en ciernes sobre el deseo femenino. Pero la pregunta no la acogi\u00f3 nadie que hubiera podido contarle las cosas de otro modo, tenderle una mano para que no se sintiera mal en estos primeros momentos de empezar a andar el camino a trav\u00e9s del cual cualquier ni\u00f1a, cualquier mujer se va respondiendo a esas preguntas. Como dice Guy Dana3, su pregunta no tuvo &#8216;une adresse&#8217;, un destinatario. Si hab\u00eda ah\u00ed algo de un fantasma a medio construir (creemos que s\u00ed), pareciera haberse roto en ese momento. No habr\u00eda quedado entonces nada de ese air-bag, de ese filtro formidable que es el fantasma y, desde ese momento, Melisa no pudo ni con el pensamiento ni con el lenguaje recubrir ese real sexual que, a partir de ah\u00ed, le hizo torcer por completo su camino.<br \/>\nOtra ni\u00f1a en su lugar, si bien podr\u00eda haberse hecho las mismas preguntas que ella, hubiera quiz\u00e1 construido un fantasma de sufridora, violada, prostituida que le permitiera hacer una transici\u00f3n hacia su propia posici\u00f3n como mujer en la sexualidad. Pero no era en un fantasma sino en sus pesadillas, donde Melisa aparec\u00eda como prostituida, o como violada-consintiente por muchos hombres, aunque hab\u00eda horror durante el sue\u00f1o m\u00e1s que placer recreando la escena, lo que pareciera que apuntaba a que, si bien estaban los mimbres, no hab\u00eda podido recomponer o fabricar un fantasma.<br \/>\nA partir del relato de su amiga hubo un antes y un despu\u00e9s. Aparte de los s\u00edntomas que ya hemos comentado, fue diagnosticada de colon irritable y eccemas por todo el cuerpo, codos, rodillas, aparte de la sensaci\u00f3n de que iban a entrar los malos en casa y los iban a matar a todos, donde subrayamos ese &#8216;entrar los malos&#8217; como una idea sexual \u2014meton\u00edmica\u2014 que se le impon\u00eda, del estilo de quienes tienen fobias de impulsi\u00f3n (o por qu\u00e9 no pensar que lo era), y que vendr\u00edan a modo de ideas cuasi delirantes al lugar donde m\u00e1s valdr\u00eda que anidara un buen fantasma. Por otro lado, ese &#8216;matar a todos&#8217;, dado el tema de su trauma, no deja de evocarnos ese nombre de \u00abpeque\u00f1a muerte\u00bb que los franceses dan al orgasmo, aunque la asociaci\u00f3n es de la analista. Nuestra impresi\u00f3n era que no eran s\u00edntomas como efecto de la represi\u00f3n, pero&#8230; no est\u00e1bamos seguros.<br \/>\nNunca intentamos interpretar nada en las palabras de Melisa, sino simplemente ponernos con ella frente a la chimenea a intentar descifrar todos los enigmas que iban apareciendo, adoptando en nuestro caso el papel de quien queda intrigada y se hace las preguntas (papel nada alejado de la realidad, en cualquier caso). Cuando llegaba a la sesi\u00f3n llorosa y hablando en metralleta sin corte ninguno, sin asociaciones y s\u00f3lo con quejas, simplemente y con calma, tras los cinco minutos de rigor le dec\u00edamos: \u00abBien, vamos a ver si algo de todo esto lo podemos escuchar de otro modo en alg\u00fan sue\u00f1o\u00bb, y de ah\u00ed pas\u00e1bamos a se\u00f1alar algo que contaba del sue\u00f1o como muy interesante, y los d\u00edas muy desesperantes (para su analista) porque no so\u00f1\u00f3 y entonces dec\u00eda que no ten\u00eda nada que decir salvo palabras desesperadas, le coment\u00e1bamos que hab\u00eda algo muy enigm\u00e1tico en el sue\u00f1o del otro d\u00eda que a\u00fan no nos hab\u00eda entregado todos sus secretos.<br \/>\nEstas palabras corrientes, incluso cursis, son tambi\u00e9n palabras que curan, aunque solo fuera por ser acogedoras de sus palabras y por abrir en lugar de cerrar sentido.<br \/>\nEntonces, la causa de sus males no fue la profesora s\u00e1dica como todo el mundo cre\u00eda, sino el haber sido penetrada sexualmente de ni\u00f1a. Penetrada por una idea para la que no estaba preparada4 porque una vida familiar algo estrecha en simbolismo y con pocas alas, no le hab\u00eda dado las herramientas necesarias para elaborarla. Un verdadero trauma sexual del que nunca hab\u00eda hablado a nadie antes del momento en que lo relat\u00f3 en la consulta y que hasta el momento s\u00f3lo meton\u00edmicamente hab\u00eda podido pasar al lenguaje bajo la forma de esas pesadillas en las que se reedita (no creemos que se pueda hablar aqu\u00ed de repetici\u00f3n) su interpretaci\u00f3n del mensaje que le dio su amiga de ni\u00f1a. Interpretaci\u00f3n en la que, para Melisa, las mujeres quedaban en una posici\u00f3n de desecho en las relaciones sexuales. Fue a causa de esa precariedad simb\u00f3lica en la que creci\u00f3 y que le fragiliz\u00f3 el pensamiento, la causa de que, en el momento de la revelaci\u00f3n de su amiga, al no poder procesarla con el pensamiento, fuera su cuerpo lo que result\u00f3 impactado por algo del orden de la acci\u00f3n que la hizo gozar de modo masivo y sin posibilidad de met\u00e1fora. Ah\u00ed tendr\u00eda que haber venido como defensa la represi\u00f3n secundaria, pero no pudo venir.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no se produjo o no logradamente dicha represi\u00f3n? Aqu\u00ed se nos abren dos temas gigantescos para seguir trabajando:<\/p>\n<p>1- Melisa recibi\u00f3 una respuesta brutal sobre la posici\u00f3n de la mujer en la relaci\u00f3n sexual (brutal quiz\u00e1 no por la manera de ser expuesta, sino por su fragilidad simb\u00f3lica en aquel momento), lo que cerr\u00f3 una pregunta que ha de quedar abierta en cualquier mujer, dando tiempo a acceder a la pubertad y m\u00e1s all\u00e1 para irse respondiendo a ella justamente en la pr\u00e1ctica de las relaciones sexuales. La idea que prim\u00f3 en Melisa fue la opuesta a la de aquel pensamiento en duermevela del Presidente Schreber: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bonito ser\u00eda ser una mujer en el momento del coito!\u00bb.<\/p>\n<p>Nos encontramos aqu\u00ed con una prueba de la dificultad que encuentra una mujer para simbolizar su sexo femenino, cosa en la que los varones, dada la visibilidad de su \u00f3rgano sexual, no encuentran ning\u00fan problema. En el caso de Melisa, y en el resto de las mujeres, falta el significante de la feminidad que la madre no puede darle y que ella ha sustituido meton\u00edmicamente por significantes sexuales pero en el sentido del horror, del sexo sin deseo y con violencia. De ah\u00ed que en las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n, por una parte Lacan coloque en el lado no-todo el La tachado, porque si no hay significante que haga de las mujeres conjunto, no hay el universal La mujer.<\/p>\n<p>Pero claro, tambi\u00e9n coloca una flecha que partiendo de ese La tachado, apunta a la falta de significante en el Otro. Eso hace que cualquier mujer al llegar a la pubertad se encuentre confrontada con un doble vac\u00edo que, en el caso de Melisa, que aun no hab\u00eda llegado ni mucho menos a la pubertad, m\u00e1s que un vac\u00edo fuera un agujero horroroso.<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n traumatizante que la oblig\u00f3 a confrontarse de nuevo con el espejo en el que, por alguna raz\u00f3n que seguramente tiene que ver con las dificultades para la asunci\u00f3n de la feminidad por parte de su madre, pero quiz\u00e1 tambi\u00e9n porque la madre no terminaba de encontrar a su hija conforme a su ideal de lo que deb\u00eda ser una ni\u00f1a seg\u00fan ella, se encontr\u00f3 mal mirada, marcada por un sexo para el que s\u00f3lo pod\u00eda existir el horror para definirlo. Lo suyo era como si el retrato de Dorian Grey con su empuje hacia lo feo (de ah\u00ed que hayamos incluido esta palabra en el t\u00edtulo del trabajo), con ese deterioro, esa progresi\u00f3n hacia el desecho al que su autor nos va llevando a lo largo de la novela, ocurriera en un solo d\u00eda. Ya es insoportable ir llegando poco a poco al final de la novela, con que si sucediera en un solo d\u00eda, pueden imaginarse.<\/p>\n<p>Ya, pero las mujeres que nos leen, sobre todo las espa\u00f1olas que ya peinen canas, \u00bfno se han enterado tambi\u00e9n de ese modo, m\u00e1s o menos con esos a\u00f1os, y m\u00e1s de una no habr\u00e1 pensado que sus padres seguro que no hac\u00edan esas porquer\u00edas, aunque pronto sospechando que seguro que s\u00ed y dispuestas a enterarse mejor del intr\u00edngulis de la cuesti\u00f3n? El asunto se empieza a comprender poco a poco, pero no se produce en general esta situaci\u00f3n tan traum\u00e1tica, aunque frecuentemente aparezcan fobias en las p\u00faberes para sostenerlas en esos momentos, que despu\u00e9s caen cuando ya no son necesarias al haber atravesado las j\u00f3venes la frontera de las relaciones sexuales.<\/p>\n<p>Tenemos q<br \/>\nue pensar en la lamelle de Lacan, esa laminilla que recubre el cuerpo org\u00e1nico para convertirlo en bello, deseante y deseable. Una laminilla que se empieza a instaurar desde el inicio de la acogida por el Otro antes incluso del nacimiento, y que se termina de anudar en el Estad\u00edo del espejo5, en el que la mirada del Otro confirma al beb\u00e9 como falo de su deseo. Es en ese momento cuando se anuda la imagen como amable con la falta inscrita a partir del deseo del Otro, adem\u00e1s de con el nombre (falta cuya inscripci\u00f3n el Otro tiene que aceptar, cosa que aqu\u00ed nos parece que fall\u00f3 bastante). Imaginario y simb\u00f3lico que, cuando todo va bien, se anudan con lo real del cuerpo org\u00e1nico, del cuerpo desmielinizado que a\u00fan no est\u00e1 unido para el beb\u00e9, haciendo que lo simb\u00f3lico adelante a lo org\u00e1nico, tal como nos comenta Lacan.<\/p>\n<p>Espejo que se tendr\u00e1 que ir rehaciendo en determinados momentos de la vida: maternidad, enfermedad, vejez&#8230; pero tambi\u00e9n en momentos de encuentro con lo traum\u00e1tico como el que tratamos y donde es la posici\u00f3n como mujer en la sexualidad de lo que se trata. De aqu\u00ed podr\u00e1 desprenderse que el amor pueda permitir al goce condescender al deseo, como dice Lacan, pero para ello necesitamos de lo simb\u00f3lico, es decir, que el falo no se presente s\u00f3lo como agujero (m\u00e1s que falta), o como estropeado (m\u00e1s que brillante y en erecci\u00f3n), es necesario que haya sido objeto de don de amor en lo imaginario, para que el sujeto pueda poner en marcha la operaci\u00f3n de exclusi\u00f3n a la que llamamos represi\u00f3n y al falo como significante del deseo; y que \u00e9ste no aparezca s\u00f3lo para hacer gozar en lo real.<\/p>\n<p>Y \u00bfen qu\u00e9 punto del desarrollo de Melisa hubo un fallo que hace que en el momento de la revelaci\u00f3n de su amiga no se anudaran bien las cosas? Pues aqu\u00ed se abre el otro gran tema que s\u00f3lo apuntamos porque es tambi\u00e9n inmenso.<\/p>\n<p>2- La madre de Melisa tuvo tambi\u00e9n su momento traum\u00e1tico en la juventud, a partir del cual tuvo que empezar a usar de un recurso que es la fobia para que no se le fuera al garete la Met\u00e1fora paterna. A pesar de todo, pensamos que hubo un Otro que acogi\u00f3 a Melisa al llegar al mundo; que se produjo la Represi\u00f3n Originaria que separ\u00f3 al cuerpo del significante que lo designa, la carne y el lenguaje. Pensamos tambi\u00e9n que se produjo una umbilicaci\u00f3n con el Otro a trav\u00e9s de S1, significante amo que lo mismo representa al falo, que el cuerpo o la muerte y que liga Simb\u00f3lico y Real. Y tambi\u00e9n pensamos que el espejo se arm\u00f3 m\u00e1s o menos.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s, cuando Melisa ten\u00eda que poder encontrar los elementos para construir su subjetividad que es puro trabajo de escritura que hace S2 sobre S1 y que es lo que llamamos Represi\u00f3n Primaria?6 Pues pensamos que en ese momento quiz\u00e1 falt\u00f3 algo del orden del falo como don de amor, corporeidad imaginaria que viniera de su madre. Corporeidad imaginaria de la que sin embargo la provee su padre cuando le dice que se parece a una hermana suya, t\u00eda de Melisa que es psic\u00f3tica. Su padre la deja entonces del lado de lo peor de su familia. Entonces, s\u00ed que pensamos que la Represi\u00f3n Primaria fabric\u00f3 algo con sus mimbres, pero que al primer soplido del lobo, no se mantuvo en pie.<\/p>\n<p>Podemos suponer entonces una Represi\u00f3n Primaria no totalmente lograda que hace que en el momento en que surge la explicaci\u00f3n de la amiga a los ocho a\u00f1os, no termina de poder atraer a los significantes que tendr\u00edan que ver con esa posici\u00f3n de las mujeres de v\u00edctimas, de sometidas, de sumisas (todas palabras de Melisa), esa posici\u00f3n de estar en manos del otro que nos remiten al masoquismo primordial y son entonces objeto de la represi\u00f3n secundaria para casi todo neur\u00f3tico que se precie pero, muy en particular, para las mujeres en su recorrido hacia la feminidad. Ella no hab\u00eda logrado hacer ninguna met\u00e1fora con eso.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed que funciona en parte y por eso en sus pesadillas aparece ese cuerpo despedazado, efecto del desanudamiento de los tres registros en el espejo, pero no aparece en alucinaciones, por eso hacemos la hip\u00f3tesis de que algo de la represi\u00f3n funcion\u00f3. No har\u00e1 ni alucinaciones, ni delirios, escasos pasajes al acto, s\u00f3lo esa imagen masiva \u2014\u00bfcon valor de delirio?\u2014 que surge cada d\u00eda cuando se mira al espejo, como para resta\u00f1ar la herida por la que el cuerpo despedazado se hace presente, s\u00f3lo esa imagen horrorosa del cuerpo org\u00e1nico y mortal que si Oscar Wilde supo plasmar en la novela &#8216;Dorian Gray&#8217;, dos pintores han sabido retratar como nadie: Francis Bacon y Lucien Freud.<\/p>\n<p>La suerte ha sido que en el an\u00e1lisis, gracias al inter\u00e9s por los enigmas y tambi\u00e9n gracias a que la \u00fanica br\u00fajula que se\u00f1alaba hacia d\u00f3nde ten\u00eda que dirigirse la ha marcado su propio deseo y no un ideal impuesto desde su analista<sub>7,<\/sub> Melisa ha encontrado la posibilidad de que su realidad no sea s\u00f3lo quir\u00fargica sino tambi\u00e9n ps\u00edquica.<\/p>\n<p>Recientemente, ha empezado a hablar de algo que podr\u00eda hacernos cuestionar si se refiere a fantasmas sexuales. Se trata de fantas\u00edas en las que es usada como objeto sexual por parte de hombres deleznables, aut\u00e9nticos \u00abcerdos\u00bb (significante con el que calific\u00f3 a los hombres de su familia en el momento de la revelaci\u00f3n traumatizante). Son fantas\u00edas con las que goza sexualmente en las que vemos una manera de aceptar que \u00ablos malos entren en casa\u00bb. Tambi\u00e9n ha comenzado una relaci\u00f3n con un joven, lo que empieza a despejar el panorama y a vislumbrarse una oportunidad para anudar las cosas de otro modo. Sin embargo no terminamos de poder dar a estas fantas\u00edas el nombre de fantasmas. El fantasma tiene un borde en el que lo consciente y lo inconsciente se rozan pero tiene forma de met\u00e1fora de una escena y un texto inconscientes, siendo s\u00f3lo el an\u00e1lisis lo que puede permitir encontrar ese fragmento reprimido.<\/p>\n<p>En las fantas\u00edas sexuales de Melisa s\u00f3lo encontramos una reedici\u00f3n de aquella interpretaci\u00f3n que hizo de ni\u00f1a de lo que su amiga le cont\u00f3 que eran las relaciones sexuales, algo demasiado fijo, un desplazamiento sin met\u00e1fora, pura metonimia tanto de los \u00abcerdos\u00bb, como de las \u00abv\u00edctimas\u00bb que los sufren y de las partes del cuerpo ah\u00ed implicadas, adem\u00e1s de con un m\u00ednimo de creaci\u00f3n de la escena en la que ambos interact\u00faan. Har\u00eda falta algo m\u00e1s de metaforizaci\u00f3n para que esas fantas\u00edas supusieran la construcci\u00f3n de un verdadero fantasma donde ella pudiera aparecer como objeto con el que identificarse, ni bien fuera un objeto de desecho. Pero quiz\u00e1 pueda hacer alguna construcci\u00f3n m\u00e1s adelante&#8230; o bien una buena suplencia. Su inter\u00e9s en este momento por la teor\u00eda psicoanal\u00edtica \u2014que ni alentamos ni cuestionamos\u2014 nos hace albergar la idea de que las suplencias son posibles para ella.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n con efecto traum\u00e1tico de su infancia y las consecuencias que ello ha tra\u00eddo para su vida, nos hace pensar que a partir de ese momento la sombra del objeto cay\u00f3 sobre su yo, siendo dicho objeto uno presuntamente feo y negativo. A este pensamiento contribuye nuestra lectura del excelente \u00faltimo libro de Hayd\u00e9e Heinrich \u00abLocura y melancol\u00eda\u00bb<sup>8<\/sup> que nos permite hacernos esta pregunta para terminar: \u00bfest\u00e1 realmente justificado hablar en este caso de una dismorfofobia y no de delirio?<\/p>\n<p>Con respecto a aquellos s\u00edntomas que le imped\u00edan venir a sesi\u00f3n y que rotulamos como \u00abmieditis\u00bb, a partir de que empez\u00e1ramos a impedir que los padres hablaran por ella y a partir de empezar a cobrarle las sesiones a las que faltaba en lugar de cambi\u00e1rselas para otro d\u00eda, desaparecieron como por ensalmo. Pero es que eso es siempre lo f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Comprendiendo que hay muchas preguntas y algo de errancia en este texto, vamos a terminarlo con otro fragmento de la f\u00e1bula de Iriarte que creemos nos viene al pelo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Oh!\u00bb, dijo el Borrico,<br \/>\n\u00ab\u00a1Qu\u00e9 bien s\u00e9 tocar!<br \/>\n\u00a1Y dir\u00e1n que es mala<br \/>\nla m\u00fasica asnal!\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Notas al pie:<\/p>\n<p>1- Presentado en las XXIII Jornadas de Cl\u00ednica Psicoanal\u00edtica\u00bb Las palabras que curan. Neurosis, perversi\u00f3n, psicosis y&#8230;\u00bb, en<br \/>\nBarcelona, noviembre de 2014.<br \/>\n2- F\u00e1bula VIII de Tom\u00e1s de Iriarte: \u00abEl burro flautista\u00bb.<br \/>\n3-Guy Dana: \u00abUne politique pour la folie\u00bb. Ed. Deno\u00ebl.<br \/>\n4- La penetraci\u00f3n por el o\u00eddo no s\u00f3lo tiene como objeto las palabras sino tambi\u00e9n el veneno, tal como nos relata Freud en su apasionante trabajo \u00abDostoievsky y el parricidio\u00bb, incluso a veces palabras envenenadas.<br \/>\n5-J. Lacan: \u00abEl estad\u00edo del espejo&#8230;\u00bb, Escritos.6-Separamos algo artificialmente Represi\u00f3n Originaria y Represi\u00f3n Primaria, idea que tomamos de Jean Berg\u00e8s y sus alumnos en varias de sus obras, en un intento de afinar m\u00e1s acerca de lo que fall\u00f3 en estos primeros momentos de construcci\u00f3n de la subjetividad.7-Nos parece muy importante que el analista pueda resistir, pueda detener el empuje que manifiestan tant\u00edsimos &#8216;psis&#8217; no s\u00f3lo hacia las &#8216;intervenciones&#8217;, \u2014palabra de moda en el mundo psi referida a acciones que muchas veces aplastan la subjetividad de los intervenidos\u2014, sino tambi\u00e9n hacia dar consejos sobre lo que deber\u00edan hacer los pacientes. Esta analizante, como los dem\u00e1s, es incre\u00edble la cantidad de consejos que ha recibido para que hiciera esto o aquello o no hiciera lo de m\u00e1s all\u00e1, en todos los lugares de Salud Mental y privados por los que ha pasado. Por eso nos pareci\u00f3 muy importante desde el principio dejar claro que cualquier movimiento que emprendiera lo har\u00eda por su deseo.<\/p>\n<p>8- H. Heinrich: \u00abLocura y melancol\u00eda\u00bb, Ed. Letra Viva, Buenos Aires 2014.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XXIII Jornadas de Cl\u00ednica. Barcelona, Noviembre 20141 \u00bfQui\u00e9n emite las palabras que curan? \u00bfEs importante lo que dicen? \u00bfTienen un destinatario? De todos modos y aunque hablemos de palabras que curan, no podemos olvidar que lo que inicia el discurso del psicoanalista es el objeto &#8216;a&#8217; y no cualquier tipo de saber.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[127],"tags":[],"class_list":["post-851","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos-jjcc"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=851"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/851\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1949,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/851\/revisions\/1949"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}