{"id":860,"date":"2015-02-06T13:58:55","date_gmt":"2015-02-06T12:58:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2015\/02\/06\/maria-cruz-estada-se-juega-aqui-en-mi-cuerpo\/"},"modified":"2015-02-06T13:58:55","modified_gmt":"2015-02-06T12:58:55","slug":"maria-cruz-estada-se-juega-aqui-en-mi-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2015\/02\/06\/maria-cruz-estada-se-juega-aqui-en-mi-cuerpo\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda-Cruz Estada: &quot;Se juega aqu\u00ed, en mi cuerpo&quot;"},"content":{"rendered":"<p> \t(Art\u00edculo publicado en el n\u00fam. 17 de la Revista \u00abTrama y Fondo: La diferencia sexual\u00bb. Madrid 2005. www.tramayfondo.com.<br \/> \tPublicado en la Revista digital: http:\/\/www.psyche-navegante.com. Buenos Aires, 2004.)<\/p>\n<p> \tDe entrada quer\u00eda comentarles que a Microsoft no le ha gustado mi trabajo: y es que cada vez que pon\u00eda un t\u00e9rmino sexual me lo subrayaban en rojo; si yo escrib\u00eda alienaci\u00f3n, se empe\u00f1aban en correg\u00edrmelo por un \u00abalineaci\u00f3n\u00bb que se ve que a la empresa le conviene m\u00e1s. En fin, ha sido una ardua tarea.<\/p>\n<p> \tTanto pudor del servidor de Internet contrasta con la ligereza rozando la obscenidad con la que se habla actualmente en la sociedad espa\u00f1ola de lo relativo al sexo. Si subimos a un autob\u00fas a la salida de un Instituto y escuchamos a los grupos de gente joven, incluso adulta, si leemos revistas para adolescentes, o si miramos alg\u00fan programa de TV, los de mi generaci\u00f3n quedaremos a veces chocados del desenfado con el que se expone la intimidad. En revistas para adultos, art\u00edculos de fondo se esmeran en presentarnos t\u00e9cnicas, milenarias o no, para estimular el punto G, la eyaculaci\u00f3n femenina, o bien para llegar a ser un hombre multiorg\u00e1smico.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tTodo esto contrasta enormemente con lo que escuchamos en nuestras consultas, en la que muchas mujeres j\u00f3venes se quejan no ya de frigidez porque a\u00fan no tienen el s\u00edntoma cristalizado, sino por ejemplo de que cuando empiezan a disfrutar en una relaci\u00f3n sexual, entran en un mar de l\u00e1grimas que obliga a su compa\u00f1ero a detenerse, o entran en angustia tras un orgasmo que las ha pillado desprevenidas y les ha hecho perder pie. Y en cuanto a ellos, no tengo que contarles acerca del aumento de violaciones en el extrarradio de las grandes ciudades y dem\u00e1s violencia entre sexos, porque ya lo conocen.<\/p>\n<p> \tHay entonces un malestar profundo y un entender cada vez menos en el encuentro entre los sexos. Mi generaci\u00f3n cre\u00eda que la desacralizaci\u00f3n de la autoridad con sus consecuencias de igualdad entre los sexos o, como se dice ahora, la supuesta feminizaci\u00f3n del mundo, conllevar\u00eda por ejemplo mejores encuentros sexuales. Sin embargo, lo que se encuentra en los j\u00f3venes es un profundo malestar y una sexualidad o bien m\u00e1s cruda, o bien totalmente evitada, una prevenci\u00f3n excesiva (como por ejemplo, los movimientos de castidad de los USA).<\/p>\n<p> \tNuestra hip\u00f3tesis es que cuanto m\u00e1s intentamos obviar o suprimir la diferencia sexual, m\u00e1s se instala una distancia entre lo er\u00f3tico y lo carnal, el erotismo encuentra cada vez menos lugar y es sustituido por una sexualidad que se pretende libre pero que no es m\u00e1s que grosera.<\/p>\n<p> \tSiguiendo este hilo, a m\u00ed me choc\u00f3 mucho escuchar en algunos comentarios acerca de la pel\u00edcula de Pedro Almod\u00f3var: \u00abHable con ella\u00bb que era una bonita historia de amor; y me choc\u00f3 porque a m\u00ed me hab\u00eda resultado magn\u00edfica y profundamente inquietante, pero no bella \u2014salvo algunas im\u00e1genes\u2014 y tampoco de amor. Esto me hizo pensar una vez m\u00e1s que la voz imperante en Espa\u00f1a es cada vez m\u00e1s \u00abprogre\u00bb y que el \u00abprogre\u00bb suele quedar encantado cada vez que hay una transgresi\u00f3n de la moral tradicional sin plantearse nada m\u00e1s de fondo, lo que no deja de recordarnos un comentario de Robert L\u00e9vy sobre lo f\u00e1cil que es que un neur\u00f3tico acepte sin saberlo el contrato que le tiende el perverso.<\/p>\n<p> \tBasta entonces en la pel\u00edcula que Benigno (el enfermero) enuncie su gran amor y su entrega a Alicia (chica en coma) con esa cara que le pone Javier C\u00e1mara, para que mucha gente saque los pa\u00f1uelos de llorar sin m\u00e1s consideraciones. Pens\u00e9 que quiz\u00e1 el terreno de lo imaginario, de la fantas\u00eda, del yo ideal, se superpone demasiado a lo simb\u00f3lico en la constituci\u00f3n de la realidad cotidiana.<\/p>\n<p> \tEsto me hizo recordar otro momento-trampa en el que Almod\u00f3var nos hace deslizarnos en lo imaginario en la pel\u00edcula \u00abLa ley del deseo\u00bb cuando le hace decir al travestido (o transexual, no recordamos bien) encarnado por Carmen Maura: \u00abUna es m\u00e1s aut\u00e9ntica cuanto m\u00e1s se parece a lo que so\u00f1\u00f3 de s\u00ed misma\u00bb, frase que tiene un peligro b\u00e1rbaro para las personas, ya que supone poner el propio deseo por delante de todo, pero es un reclamo estupendo para los cirujanos est\u00e9ticos. Autenticidad, pues.<\/p>\n<p> \tEn las semanas en que vi \u00abHable con ella\u00bb, casualmente apareci\u00f3 en castellano la edici\u00f3n autobiogr\u00e1fica de un texto de Andr\u00e9 Gide: \u00abEt nunc manet in te\u00bb<sup>1<\/sup> que escribe reci\u00e9n fallecida su esposa y prima Madeleine, y me pareci\u00f3 que hab\u00eda un cierto paralelismo en la relaci\u00f3n que un\u00eda a este autor con su esposa y la \u00abrelaci\u00f3n\u00bb que une a Benigno con Alicia. Supongo que saben que Gide era homosexual pero que en tiempos que eran m\u00e1s dif\u00edciles que los actuales para orientaciones sexuales distintas \u2014hablamos de los a\u00f1os 30\u2014, decidi\u00f3 contraer matrimonio con la \u00fanica mujer a la que am\u00f3 en su vida&#8230; y a la que nunca toc\u00f3 de manera er\u00f3tica. Y esto no fue el fruto de un acuerdo con ella, sino que Madeleine pas\u00f3 mucho tiempo esperando que \u00e9l hiciera alg\u00fan acercamiento sexual (o al menos \u00e9l lo cuenta as\u00ed) mientras que \u00e9l lo \u00fanico que le prodigaba era consejos, el m\u00e1s exquisito cuidado, lo que \u00e9l llamaba un amor puro al que ella respond\u00eda con hast\u00edo, con distancia y \u2014al no haber podido salir fuera de los barrotes de su propio fantasma que la dejaban presa de su marido\u2014, fue cayendo en un estado de profundo desinter\u00e9s hacia el mundo y hacia s\u00ed misma que la llev\u00f3 a la muerte. La lectura de estas p\u00e1ginas me produjo una inquietud parecida a la de la pel\u00edcula: cuanto m\u00e1s Gide proclama lo mucho que cuidaba de su mujer y cu\u00e1nto la amaba, y cuantos m\u00e1s golpes de pecho se da por haberla sacrificado al amor que sent\u00eda por ella, m\u00e1s siniestro resulta que no la informara de algo b\u00e1sico: que no deseaba tener con ella ning\u00fan tipo de trato carnal (sabemos adem\u00e1s que no s\u00f3lo le gustaban los jovencitos, sino que le hizo un hijo a otra mujer). Les recuerdo algunos p\u00e1rrafos y les ruego que piensen que es un caso real y que intenten ver detr\u00e1s a Benigno con Alicia.<\/p>\n<p> \t\u00ab&#8230;debido a que mi devoci\u00f3n por ella nunca hab\u00eda tenido nada de carnal, no deb\u00eda dejarse alterar por las degradaciones que produc\u00eda el tiempo; y m\u00e1s aun, nunca am\u00e9 tanto como a esa Madeleine envejecida, encorvada, postrada por las llagas varicosas que me permit\u00eda curar, casi inv\u00e1lida, abandonada al fin a mis cuidados, dulce y tiernamente agradecida.<br \/> \t\u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1 hecho nuestro amor entonces, me preguntaba yo, si persiste a pesar del desmoronamiento de todos los elementos que lo componen? \u00bfQu\u00e9 se esconde tras la enga\u00f1osa apariencia, qu\u00e9 (es lo que) reencuentro y reconozco como lo mismo incluso a trav\u00e9s de las degradaciones? \u00bfAlgo inmaterial, armonioso, radiante, que debemos llamar alma o clasificar bajo alg\u00fan otro nombre? (&#8230;) Es esta perfecta autenticidad lo que hac\u00eda tan dif\u00edcil, tan imposible, toda explicaci\u00f3n entre nosotros\u00bb.<\/p>\n<p> \t\u00bfA qu\u00e9 llama Gide perfecta autenticidad?. Lo dice unas l\u00edneas m\u00e1s arriba: \u00ablo que encuentro y reconozco como lo mismo\u00bb (\u00ablo que una so\u00f1\u00f3 de s\u00ed misma\u00bb, dice el transexual de \u00abLa ley del deseo\u00bb). Se ve en el film que Marcos, el periodista enamorado de Lydia, la mujer torero tambi\u00e9n en coma, dice que no puede reconocer nada familiar en el cuerpo de Lydia, es decir que se angustia como cualquier neur\u00f3tico ante su amante en coma, ante la inmovilidad de \u00e9sta se encuentra dividido, mientras que Benigno se encuentra a s\u00ed mismo como un ser completo delante de Alicia y Gide no ve m\u00e1s que algo de \u00ablo mismo\u00bb en el cuerpo degradado de su mujer.<\/p>\n<p> \t\u00bfDe qu\u00e9 amor hablamos en el caso de Gide, de Benigno? El que parece triunfar sobre el silencio, sobre la enfermedad, sobre la muerte, sobre la castraci\u00f3n&#8230; La perfecta autenticidad del amor es entonces para ellos la que vela la diferencia, la que silencia la voz del otro para no correr el riesgo del vac\u00edo que acompa\u00f1a a la palabra. Es tambi\u00e9n el amor que se mueve en las arenas movedizas de la demanda, de los complementarios, no del deseo. Entendiendo p<br \/>\nor demanda ese mundo en el que uno encuentra respuesta a casi todo, ese mundo materno-filial de la inmediatez en las soluciones, del no-esfuerzo, de la pereza que, disculpen, pero no es un pecado capital sino algo peor: es falta de deseo.<\/p>\n<p> \tSabemos a partir de Lacan que el deseo s\u00f3lo puede venir del espacio engendrado por la funci\u00f3n paterna entre un ni\u00f1o y el Otro materno, un vac\u00edo que saca al ni\u00f1o de la alienaci\u00f3n de tener que cumplir los anhelos de ese Otro materno y le ayuda a madurar. Un espacio que es medio ley-medio romance, y promueve una relaci\u00f3n entre los sexos carnal y rom\u00e1ntica. Cuando falta ese deseo articulado con la ley, entonces se desarticula el amor que queda por un lado como embobecedor de tan sublimado y por otro queda el horror que a veces puede ser lo carnal sin deseo: eso ocurre en las novelas del Marqu\u00e9s de Sade, pero tambi\u00e9n en los textos y film que nos ocupan y parecen mucho m\u00e1s amables.<\/p>\n<p> \tNo nos parece casual una coincidencia entre la obra de Gide y la de Almod\u00f3var; en ambas las mujeres aparecen en coma o enfermas y es un hombre quien las lava, viste, cuida en una total consagraci\u00f3n amorosa. Es horroroso que alguien que no ha querido tocar el cuerpo sexuado de su pareja, le cure las \u00falceras varicosas y es horroroso que cuando un cuerpo en coma es como una pantalla en blanco, alguien en nombre del amor pueda suponerle un deseo que es de \u00e9l y por eso se reencuentra con \u00ablo mismo\u00bb, como dice Gide, y no con algo Otro, algo diferente: \u00ablo mismo\u00bb es el propio fantasma de satisfacci\u00f3n en el que uno incluye al otro \u2014si se deja, o no lo puede evitar\u2014 en una c\u00e9lula de virtual completud.<\/p>\n<p> \tFantasma de completud que aparece claramente descrito en la pel\u00edcula muda que hay dentro del film: \u00abEl amante menguante\u00bb, ese amante tan diminuto que s\u00f3lo encuentra una manera de tener relaciones sexuales con su novia que es meterse todo entero dentro de ella y quedarse a vivir all\u00ed; he aqu\u00ed \u00ablo mismo\u00bb, f\u00edjense qu\u00e9 fantasma: que la mam\u00e1 (no la mujer) quede satisfecha gracias a la intervenci\u00f3n de su ni\u00f1o que se vuelve a colar dentro de ella complet\u00e1ndola.<\/p>\n<p> \tNo es habitual encontrar unidas estas dos maneras de negar el deseo femenino y por lo tanto la diferencia sexual: idealizaci\u00f3n y violaci\u00f3n; por un lado la idealizaci\u00f3n del amor cort\u00e9s que priva a la mujer de su deseo sexual: la Virgen Mar\u00eda es el ejemplo cl\u00e1sico, la Madeleine de Gide es otro, las mujeres en coma es la versi\u00f3n Almod\u00f3var y los Manolo Escobar de este pa\u00eds cuando cantan a su madre, su hija y su esposa y dicen que las tres son santas&#8230; pues es un frecuente ejemplo de andar por casa. Y por otro lado la violaci\u00f3n \u2014porque Benigno viola a Alicia, no lo olvidemos, aunque Almod\u00f3var lo edulcore\u2014, siendo la violaci\u00f3n un terreno resbaloso porque a veces s\u00ed tiene que ver con el deseo femenino (fantasmas de violaci\u00f3n).<\/p>\n<p> \tEs interesante que a pesar del t\u00edtulo de la pel\u00edcula, los hombres hablan de ellas y por ellas, no con ellas porque eso ser\u00eda aceptar la alteridad, la diferencia. Y justamente, una forma habitual en que los hombres pueden aceptar la diferencia sexual y el deseo en las mujeres es acusarlas de algo: brujas, locas, malas, posesivas, demasiado astutas, demasiado est\u00fapidas&#8230; poco importa porque de lo que se trata es de poder inscribirlas en alg\u00fan lugar que no les asuste. Esta es una soluci\u00f3n bastante molesta para las mujeres, pero m\u00e1s saludable ps\u00edquicamente que la soluci\u00f3n que da Benigno a este miedo. \u00c9l habla de su \u00abrelaci\u00f3n\u00bb con Alicia como \u00abmejor que la que tienen muchos matrimonios\u00bb, lo que \u2014m\u00e1s all\u00e1 de la hilaridad que provoca la frase en el p\u00fablico\u2014 consiste en realidad en un control de Lo Otro convirti\u00e9ndolo en \u00ablo mismo\u00bb. Este control o el catalogarlas acusatoriamente, son diversas soluciones masculinas para evitar esa sensaci\u00f3n de desposesi\u00f3n de la que me hablaba por ejemplo un hombre cuando dec\u00eda: \u00abLas relaciones er\u00f3ticas con una mujer son una lucha desigual. Es como si la mujer pusiera el campo de juego y dijera: &#8216;Se juega aqu\u00ed: en mi cuerpo&#8217;; entonces exige y eso supone una distancia insoportable\u00bb.<\/p>\n<p> \t\u00bfY si ley\u00e9ramos diferencia en lugar de distancia? Porque la mujer con su deseo les asusta en su apuntar a un m\u00e1s all\u00e1 de goce. Y el goce femenino les asusta porque no pertenece al territorio de lo mismo, de lo conocido, de lo trillado, sino que remite a su propio h\u00e9teros, a esa zona de \u00abno man&#8217;s land\u00bb que late en el interior de cada uno de nosotros: lo que nos es m\u00e1s ajeno. Una zona inclasificable, ininterpretable, de la que tan s\u00f3lo los m\u00edsticos, Freud y Lacan han intentado dar cuenta: los unos de manera fruitiva y haciendo trazos que atrapen algo de esa fruici\u00f3n, Freud de manera algo po\u00e9tica hablando de continente negro, y Lacan en forma te\u00f3rica.<\/p>\n<p> \tAlmod\u00f3var no acusa a las mujeres puesto que en el film no hay nada de deseo por ellas, s\u00f3lo fascinaci\u00f3n que conduce a una prisi\u00f3n que es aun peor: la de su anonadamiento, o incluso aniquilaci\u00f3n. Podr\u00edamos pensar que hace suya la frase que pronuncia en la pel\u00edcula la profesora de danza que interpreta Geraldine Chaplin cuando dice: \u00abDe lo masculino emerge lo femenino, de lo terreno lo et\u00e9reo, lo impalpable\u00bb<sup>2.<\/sup> Una frase que no deja de evocar la historia de la costilla de Ad\u00e1n, pero que es tramposa porque la mujer no pertenece por completo al mundo compartido con los hombres. Una mujer puede moverse muy bien en ese mundo \u2013y ojal\u00e1 sepa autorizarse a hacerlo- pero \u00abno toda\u00bb porque algo escapa de ese mundo descomplet\u00e1ndolo, mostrando su inconsistencia y es a eso a lo que Lacan llamar\u00e1 \u00abh\u00e9teros\u00bb, no et\u00e9reo.<\/p>\n<p> \tNo es un mundo et\u00e9reo el de lo femenino, en primer lugar porque no es un mundo, no es un universo; y pregunten a las mujeres si es et\u00e9reo. Tampoco es el mundo de lo natural ni de las verdades milenarias y tel\u00faricas de las mujeres que corren con los lobos<sup>3<\/sup>. Todo eso pertenece al mundo (ah\u00ed s\u00ed) de los bienes; mundo que compartimos hombres y mujeres, aunque venga disfrazado de femenino, porque es el mundo del embeleso materno-filial: apunta a la consecuci\u00f3n de esa virtual c\u00e9lula de completud intimista y bondadosa que en realidad est\u00e1 cargada de pulsi\u00f3n de muerte.<\/p>\n<p> \tTampoco la feminidad se sienta a la mesa con las reivindicaciones, aunque todos tenemos una deuda con esas feministas que han luchado tanto por la igualdad de derechos de las mujeres. El problema es que la reivindicaci\u00f3n es una defensa t\u00edpicamente femenina \u2014hist\u00e9rica en concreto\u2014 frente a la feminidad (porque la mujer tambi\u00e9n se asusta cuando el h\u00e9teros aletea cerca). Y es que esa posibilidad de un espacio Otro, las mujeres sabemos que a veces se presenta como muy pr\u00f3ximo a un no-lugar, o un exceso, as\u00ed de parad\u00f3jica es la cosa (y de ah\u00ed esas llantinas de muchas j\u00f3venes ante la estupefacci\u00f3n de sus compa\u00f1eros).<\/p>\n<p> \tEl espacio de lo h\u00e9teros \u2014eso a lo que apunta el deseo femenino m\u00e1s all\u00e1\u2014 no tiene entonces nada que ver ni con la reivindicaci\u00f3n, ni con la queja, ni con el intimismo de un \u00abmundo\u00bb femenino natural y solidario, porque eso se comparte con los hombres; s\u00f3lo apunta a la inconsistencia de ese mundo descomplet\u00e1ndolo sin enfadarse y sin tener que resta\u00f1arle las heridas narcisistas. La feminidad mantiene espacios de sinsentido; no los cierra con simulacros de objeto, es decir, de sentido. Tanto Benigno, como Gide, como el amante menguante \u2013cada uno a su manera- pretenden ser el objeto que asegura el goce de su compa\u00f1era, para no tener que preguntarse por ese pedacito de sinsentido que anida en lo m\u00e1s profundo de cada uno y que nos abre una ventana a la alteridad, as\u00ed&#8230; como desde un costado de cada relaci\u00f3n de deseo&#8230; de cada relaci\u00f3n carnal.<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tNotas al p\u00ede:<\/p>\n<p> \t1-Andr\u00e9 Gide: Et nunc manet in te \u2013 Corydon, Odisea Editorial, Madrid 2002.<\/p>\n<p> \t2-Pedro Almod\u00f3var: Hable con ella \u2013 El Gui\u00f3n. Madrid 2002.<\/p>\n<p> \t3-Me refiero al libro de Carlota P\u00ednkola Est\u00e9s: \u00abMujeres que corren con los lobos\u00bb. Esta psicoanalista junguiana preconiza la idea de una mujer salvaje que estar\u00eda en el fondo d<br \/>\ne cada mujer, lo que una vez m\u00e1s es un intento fallido de encontrar un significante com\u00fan que hiciera conjunto de las mujeres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Art\u00edculo publicado en el n\u00fam. 17 de la Revista \u00abTrama y Fondo: La diferencia sexual\u00bb. Madrid 2005. www.tramayfondo.com. Publicado en la Revista digital: http:\/\/www.psyche-navegante.com. Buenos Aires, 2004.) 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