{"id":936,"date":"2015-04-10T09:41:09","date_gmt":"2015-04-10T07:41:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2015\/04\/10\/maria-angeles-rodriguez-escuchar-el-corazon-en-el-texto-de-cada-alumno\/"},"modified":"2015-04-10T09:41:09","modified_gmt":"2015-04-10T07:41:09","slug":"maria-angeles-rodriguez-escuchar-el-corazon-en-el-texto-de-cada-alumno-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2015\/04\/10\/maria-angeles-rodriguez-escuchar-el-corazon-en-el-texto-de-cada-alumno-2\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda \u00c1ngeles Rodriguez: &quot;Escuchar el coraz\u00f3n en el texto de cada alumno&quot;"},"content":{"rendered":"<p> \t<strong>Par\u00eds, 15 de marzo de 2015 <\/strong><\/p>\n<p> \tEs un momento \u00e9ste, convulso, potente, dif\u00edcil y de v\u00e9rtigo en todos los \u00e1mbitos de la vida social; la pol\u00edtica, la cultura, la educaci\u00f3n se fracturan, caducan referentes. Y maneras de estar, de pensar o de hacer ya no nos sirven para la nueva realidad del presente.<br \/> \tLa escuela en este contexto atraviesa vac\u00edos, se pone del rev\u00e9s en m\u00faltiples sentidos, recortada en recursos materiales y humanos parece que se aferra a modelos caducos, y se intenta embutir en una ley injusta e irrespirable. Pero tambi\u00e9n la escuela, desde dentro, se abre a las preguntas, se cuestiona, y se podr\u00eda considerar este momento de vac\u00edo como un buen momento para que se precipiten nuevas cosas\u2026A\u00fan as\u00ed, hay una cuesti\u00f3n de fondo que en cierto sentido impide que se mueva en la ra\u00edz, el terror de no saber, el no aceptar desde su academicismo endiosado que no hay ni habr\u00e1 respuesta \u00fanica y cerrada para todos y todo. La escuela normalmente, y a\u00fan en las corrientes m\u00e1s cr\u00edticas, presenta certidumbres, pretende contestar con certezas y cierra las cuestiones que antes plante\u00f3. No contempla los huecos en sus organigramas, que intentan abarcar incluso mil formas de exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tY as\u00ed dif\u00edcilmente podr\u00e1 sostener un presente que emerge a cada rato metamorfoseado, que se expande como un crisol de diversidad inn\u00famera, si contin\u00faa siendo un marco estanco en su ra\u00edz de omnipotencia, quieto e inamovible, prisionero de curr\u00edculos muertos y cors\u00e9s en los que embutir las singularidades. M\u00e1s bien debiera estar abierta a otras disciplinas que le puedan aportar un poco m\u00e1s de luz, como ser\u00eda el caso del discurso psicoanal\u00edtico, ponerse a conversar en sus atm\u00f3sferas, y respirar as\u00ed, un aire menos enrarecido.<br \/> \tEn este marco inh\u00f3spito de la escuela para admitir la imposibilidad de medir todo, de dar respuesta a todo, mi aproximaci\u00f3n al psicoan\u00e1lisis permite situarme de una forma distinta en la interacci\u00f3n con los alumnos, con una mirada m\u00e1s humanizada y aquiescente1 en el propio fluir de la tarea docente. Me sit\u00faa en otro sitio y a partir de otro punto para considerar la singularidad de cada uno a pesar de las ratios elevadas del aula. Mirarlos y escucharlos como seres pensantes y sensibles a los que no hay que llenar con sesudos e impertinentes conocimientos sino m\u00e1s bien a los que hay que acompa\u00f1ar y estimular en un tramo del viaje hacia su propia voz. Y de tal modo que es dif\u00edcil para m\u00ed homogeneizar las diferencias, sobre todo a la hora de evaluar seg\u00fan los par\u00e1metros cerrados de la programaci\u00f3n en curso. Porque, si bien las programaciones facilitan la andadura de una actuaci\u00f3n pedag\u00f3gica, tambi\u00e9n pueden dar una visi\u00f3n deformada de los procesos cuando se aplican de forma acr\u00edtica y mec\u00e1nica esquemas previos a fen\u00f3menos inesperados y vivos como son las experiencias en el aula.<br \/> \tMi experiencia psicoanal\u00edtica ha abierto los caminos para transitar por el mundo de la educaci\u00f3n de una manera diferente y experimentar ciertos cambios, cambios de hondo calado.<br \/> \tDe todos ellos, el que hoy rescato para traer aqu\u00ed es el cambio en mi actitud para recibir, leer o escuchar las piezas textuales de mis alumnos, ese mosaico de la expresi\u00f3n de su mundo. Frente a la necesidad de llenar las clases con teor\u00edas literarias, conocimientos gramaticales, lecturas , propuestas inertes de redacci\u00f3n en cualquier modalidad discursiva o de g\u00e9nero, sin relaci\u00f3n alguna con lo que les mueve por dentro, situar\u00eda ahora la prioridad de escucharles y de generar un clima de sensibilizaci\u00f3n previo para que ellos deseen contar, deseen traer al aula, ese espacio de riesgo y tan plural, su palabra, el decir que les singulariza en aquello que escriben, que expresan, que opinan o que cuentan.<br \/> \tIntento situarme, en la medida de lo posible, desde algo que conecte con sus inquietudes, preocupaciones, sentimientos, preguntas\u2026 porque ser\u00e1 desde ah\u00ed desde donde conecten con el mundo. Algo ha cambiado en mi mirada menos r\u00edgida y siempre alentadora de su potente potencial de palabra. Conf\u00edo en que ellos y ellas tienen propuestas para el mundo, su mundo y cuanto m\u00e1s conf\u00edo en su capacidad para articular discursos coherentes y comprometidos con su decir, m\u00e1s me sorprenden sus mensajes radicales, arriesgados, po\u00e9ticos.<br \/> \tEs una paradoja escuchar en las sesiones de evaluaci\u00f3n a modo de salmodia permanente y constante de la queja, cosas tales como\u2026los alumnos no saben argumentar, no tienen criterio propio, no son creativos, no saben escribir, no comprenden, no piensan\u2026 y sobre ese mont\u00f3n de noes se les mide, se les niega. No estar\u00eda de m\u00e1s preguntarnos entonces si queremos sorprendernos con su creatividad, cuestionarnos con sus preguntas, escucharles en sus argumentos, aceptarlos con sus criterios inc\u00f3modos a veces y a menudo demasiado rebeldes, cr\u00edticos y pol\u00e9micos. O queremos m\u00e1s bien chavales y chavalas prisioneros del decir del otro, de la autoridad acad\u00e9mica, tan inmersos en este sacro marco que directamente nadan a contracorriente de sus deseos y opiniones para dar la respuesta que ese interlocutor poderoso requiere, tal vez para ver satisfecho su narcisismo y la necesidad de jerarqu\u00edas y pedestales. Los alumnos tienen cosas que decir, se tratar\u00eda de que quisi\u00e9ramos escucharlas. Desde la cima del saber se fijan muy bien las diferencias y se perpet\u00faan las distancias. Sin embargo, el protagonismo en el mundo de la educaci\u00f3n no debiera ser el de los docentes sino el de los alumnos y alumnas que coinciden con ellos, con nosotros, en el marco escolar. La antigua idea plat\u00f3nica que entiende la educaci\u00f3n como un proceso din\u00e1mico en el que el verdadero protagonista es el que se educa y el educador aquel que le gu\u00eda, que aviva y despierta sus capacidades innatas, nos sigue pareciendo en este punto operativa y l\u00facida.<br \/> \tLa escuela globaliza lo singular, no es equitativa con lo diferente, no respeta peculiaridades que no quepan dentro de la horma de su zapato ni dentro de sus medidores, estigmatiza las carencias y las dificultades, expulsa de su sistema lo complejo, lo d\u00edscolo, lo fr\u00e1gil, lo vulnerable. Con mil razones objetivas, fr\u00edas y neutras hace hincapi\u00e9 en las trabas que suponen los errores: ortogr\u00e1ficos, morfosint\u00e1cticos y l\u00e9xicos, matem\u00e1ticos, t\u00e9cnicos,\u2026<br \/> \tEn este panorama es esperanzador, no obstante, saber que lo min\u00fasculo, incompleto, fragmentado e inclasificable de peque\u00f1as actuaciones en el aula, particulares y \u00fanicas, tienen poder y fuerza para vibrar y encender entusiasmos. Para reivindicar discursos desprestigiados, ignorados y menospreciados en el mercado de los valores discursivos. No queda m\u00e1s remedio dentro de esta escuela a cada rato m\u00e1s prescriptiva, que buscar espacios de navegaci\u00f3n libre, atm\u00f3sferas distintas.<br \/> \tA sabiendas de que no es posible transmitir de ninguna experiencia pedag\u00f3gica la frescura del directo, la inmediatez, la intensidad y calidez que se experimenta en su devenir, intentar\u00e9 con toda la cautela contar algo de lo que sucede en las aulas cuando el punto de partida es escucharlos en lo que llevan dentro\u2026y proponerles cauces para que fluyan en su palabra y deseen seguir leyendo el mundo, art\u00edfices de su propia mirada sobre el mismo. En este sentido hago m\u00edas las palabras de Paulo Freire cuando afirma que el objetivo de la educaci\u00f3n tiene que ser crear condiciones para que las personas se apropien de las palabras y puedan decir y decidir.<br \/> \tA lo largo de diferentes cursos, niveles y clases suelo dinamizar un espacio de palabra po\u00e9tica abierto, transformable, multimodal, perif\u00e9rico y poli\u00e9drico para la lectura y para la escritura. Son actuaciones no generalizables, ef\u00edmeras, particulares, en momentos precisos, en los que estoy alerta para la escucha y la sugerencia. Sin recetario posible ni programaci\u00f3n previa que regule ese momento salvo la certeza de que la l\u00edrica y sus alrededores nos interpela de una manera inequ\u00edvoca y honda. No lo encarcelo en un esquema programado porque es probable que perdiera parte de su sent<br \/>\nido. Hay cientos de propuestas, de actividades innumerables, r\u00edos de material y, sin embargo, cada vez prefiero ir m\u00e1s desprovista de lo inerte al aula\u2026los intereses, los temas ya estaban y est\u00e1n ah\u00ed y m\u00e1s bien se trata de que se actualicen, de saber ver qu\u00e9 lectura es relevante para ese momento. Si es afortunada la elecci\u00f3n, la lectura no necesitar\u00e1 de interpretaci\u00f3n, de intermediarios, tampoco de justificaci\u00f3n. No importar\u00e1 el eje cronol\u00f3gico, ni el g\u00e9nero, ni aquello que la cr\u00edtica diga al respecto\u2026s\u00f3lo importar\u00e1 que les toque el coraz\u00f3n, que les conduzca a ellos mismos.<br \/> \tEl discurso l\u00edrico, el de las emociones, necesita tiempos lentos de escucha y de palabra y apelar a su ritmo interior requiere de un espacio sensible para el fluir de la expresi\u00f3n propia. Las clases de literatura son un sitio que abre y da cabida a este tipo de experiencias , acompasadas con sus intereses y estados an\u00edmicos y da cabida tambi\u00e9n a la posibilidad de hablar de los propios referentes, cualesquiera que sean y que les motiven\u2026la m\u00fasica que escuchan, el cine que les gusta, la tristeza y la rabia que envuelve su experiencia, la amistad y el amor, y las p\u00e9rdidas\u2026la literatura vendr\u00eda a ser como dijera A. Mu\u00f1oz Molina una ventana para asomarse al mundo y un espejo para poder mirarse. Un lugar vivo de preguntas sobre los temas importantes y comprensi\u00f3n profunda para el alma.<\/p>\n<p> \tY de todos los g\u00e9neros tal vez sea el texto l\u00edrico el cauce discursivo que les facilita sacar en las palabras un todo indivisible e inexplicable, no sometido a an\u00e1lisis ni a clasificaci\u00f3n, material precios\u00edsimo transformable en poema. Porque, como J.Ranci\u00e8re dice en su libro El maestro ignorante \u00a8la imposibilidad de decir la verdad a pesar de sentirla, nos hace hablar como poetas, narrar aventuras de nuestro esp\u00edritu y comprobar que son entendidas por otros aventureros, comunicar nuestro sentimiento y verlo compartido por otros seres que tambi\u00e9n sienten\u201d.<br \/> \tImposible dar cuenta de la mir\u00edada de versos, de textos y de palabra que se ha liberado en esa asociaci\u00f3n libre e inesperada de propuestas, salvo contar que en estas ocasiones algo aut\u00e9ntico ha aflorado en su voz tejida con hilos de su mundo en emoci\u00f3n y ritmo, en imagen y en conocimiento. Y que se ha escuchado con ganas y profundo respeto entre las paredes del aula.<br \/> \t&nbsp;Tal vez la experiencia m\u00e1s radical fue la de abordar la composici\u00f3n de poemas en un grupo de alumnos extranjeros (chinos, rumanos, y un paquistan\u00ed) en el aula a la que sal\u00edan unas horas de su grupo para aprender espa\u00f1ol. Arriesgada, deliciosa y fruct\u00edfera experiencia.<br \/> \tNo compart\u00edamos el c\u00f3digo verbal, ni paisajes geogr\u00e1ficos, escasos referentes\u2026pero s\u00ed pod\u00edamos conectar con la emoci\u00f3n de la nostalgia que sent\u00edan, con la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida f\u00edsica y afectiva, con el miedo a lo desconocido, y con su necesidad y su deseo de aprender y de caminar por la nueva cultura. Vino a ser el discurso l\u00edrico un sitio para poder encontrarnos, un estimulante recorrido, una aventura pedag\u00f3gica placentera no exenta de dificultad en ocasiones porque con frecuencia no era sencillo construir el puente cultural, emocional y ling\u00fc\u00edstico entre el all\u00ed y el aqu\u00ed. Pero fue a trav\u00e9s de la poes\u00eda c\u00f3mo se facilit\u00f3 la conversaci\u00f3n interior entre lo que dejaban y lo que se abr\u00eda de nuevo para ellos en el presente. Fue ah\u00ed donde encontraron el cauce para verter el latido de su coraz\u00f3n, en esa fon\u00e9tica y en esa escritura diferente. Fue la poes\u00eda un camino discursivo que lig\u00f3 la nueva lengua con su ritmo interior.<br \/> \tEl tejido l\u00edrico que emergi\u00f3 de su querer decir, de su deseo de expresar emociones en una lengua que empezaban a aprender fue un hallazgo y una evidencia m\u00e1s de lo que nos une como seres humanos. Y de todo aquello que podemos explorar y explotar como posibilidad did\u00e1ctica en el aula.<br \/> \tSus hermosos textos as\u00ed nos lo cuentan\u2026Me faltan palabras, dec\u00eda Akmal, pero quiero expresar mis sentimientos\u2026<br \/> \tAhora que acabamos de salir de la tarea ingrata de poner notas en las evaluaciones y a pesar del reduccionismo de las mismas, sigo pensando que al final, y aunque tenga que medir un resultado y comparar aquello incomparable y uniformar tendencias y miradas hacia lo monocromo, siempre habr\u00e1 en m\u00ed una ventana abierta para contemplar la maravillosa policrom\u00eda y una puerta que me invite a salir y escuchar las voces singulares y \u00fanicas\u2026porque escuchar al alumno en su texto para que lea el mundo a partir de su palabra y habite en \u00e9l con su propio discurso seguir\u00e1 siendo, y a pesar de la impertinencia y la impostura de ciertas leyes educativas y de sus r\u00edgidos e injustos marcos de actuaci\u00f3n, una interesante y estimulante tarea.<\/p>\n<p> \tM\u00aa \u00c1ngeles Rodr\u00edguez<br \/> \tPar\u00eds. Marzo 2015<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds, 15 de marzo de 2015 Es un momento \u00e9ste, convulso, potente, dif\u00edcil y de v\u00e9rtigo en todos los \u00e1mbitos de la vida social; la pol\u00edtica, la cultura, la educaci\u00f3n se fracturan, caducan referentes. Y maneras de estar, de pensar o de hacer ya no nos sirven para la nueva realidad del presente. 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