{"id":952,"date":"2015-08-07T19:18:00","date_gmt":"2015-08-07T17:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2015\/08\/07\/serge-sabinus-una-etica-entre-deseo-y-goce\/"},"modified":"2017-11-05T12:55:21","modified_gmt":"2017-11-05T11:55:21","slug":"serge-sabinus-una-etica-entre-deseo-y-goce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2015\/08\/07\/serge-sabinus-una-etica-entre-deseo-y-goce\/","title":{"rendered":"Serge Sabinus: &quot;Una \u00e9tica entre deseo y goce&quot;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0Madrid 11\/04\/2015<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Voy a comenzar hablando del t\u00edtulo que he escogido, o que me ha escogido a m\u00ed.<br \/>\nHay una parte bastante comprensible del t\u00edtulo, es la \u00e9tica que se ve atrapada entre la espada y la pared, entre el deseo y el goce.<br \/>\nAs\u00ed que lo que me interesa, claro est\u00e1, es la \u00e9tica del analista. Y voy a plantear una serie de oposiciones con la \u00e9tica com\u00fan, es decir, la \u00e9tica del derecho. Lo que voy a decir sobre la \u00e9tica del analista es que es la \u00e9tica que constituye un l\u00edmite con el goce, este goce que suscita el deseo.<br \/>\nHay tambi\u00e9n otro aspecto en mi t\u00edtulo, que es como una caza secreta, entre la agalma del Banquete y la caja de Pandora. Efectivamente, lo que he puesto en este t\u00edtulo tambi\u00e9n es un hecho de la pr\u00e1ctica del analista que siempre me ha preocupado mucho, me ha planteado muchas preguntas, me ha puesto muy inc\u00f3modo, me ha extra\u00f1ado frente a lo que se presenta como una incongruencia, una obscenidad, una tentaci\u00f3n extra\u00f1a que a veces hay que rechazar con mucha energ\u00eda.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podr\u00eda formularlo as\u00ed, lo que esconde mi t\u00edtulo, de una forma, quiz\u00e1s un poco p\u00fadica: \u00bfQu\u00e9 pasa para que un analista ceda ante su deseo pasando al acto sexualmente con su paciente?<br \/>\nEs una falta, una falta grave, un abuso que puede ser castigado por la ley, un incumplimiento de su compromiso contractual de mantener su funci\u00f3n de escucha y de int\u00e9rprete. En t\u00e9rminos del Psicoan\u00e1lisis es un pasaje al acto que rompe el pacto que une y el silencio de la escucha y la palabra en pos de libertad. Es un s\u00edntoma, y a este t\u00edtulo debe denunciarse y enunciarse como lugar de ocultaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Inconsciente, como bien sab\u00e9is todos, es un encubridor y nuestras sociedades se obstinan cada vez m\u00e1s en denunciar los vicios. Pero de qu\u00e9 vicios y de qu\u00e9 estafas estamos hablando en este pasaje al acto. La cura como juego de la palabra, es un juego del escondite, un juego de m\u00e1scaras, una escena de teatro en la que la comedia se une al drama como si fuese su env\u00e9s. La cura es el lugar del fingimiento y del semblante que es caracter\u00edstico de la palabra, en tanto ignora lo que dice!<br \/>\nEl analista debe adaptarse al silencio, al espacio, a la apat\u00eda, que se opone totalmente a la empat\u00eda. Esta empat\u00eda que est\u00e1 muy de moda en Estados Unidos actualmente y que tiene por efecto arrancar al psicoan\u00e1lisis, y cito \u201csus colmillos venenosos\u201d. Es La cuesti\u00f3n del t\u00edtulo que mencionaba Robert del art\u00edculo de Freud, An\u00e1lisis profano. Freud predice que los analistas americanos deseosos de volver a dar una p\u00e1tina cient\u00edfica y humanista al psicoan\u00e1lisis, darle una p\u00e1tina humanista a una t\u00e9cnica fr\u00eda y distante, y le cito \u201ctratar\u00e1n de mejorar el an\u00e1lisis, de arrancarle sus colmillos venenosos y de hacerlo agradable a los pacientes\u201d. El Derecho com\u00fan, la \u00e9tica com\u00fan, obliga al analista a creer en los males y quejas de su paciente y no hay m\u00e1s verdades por descubrir. \u00bfNo es esta acaso la gran estafa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que lo llamo \u201cpasaje al acto sexual del analista en la transferencia\u201d, (ese \u201cen\u201d designa un lugar como se dice en Espa\u00f1a) y es en mi opini\u00f3n, seg\u00fan la \u00e9tica anal\u00edtica -y no seg\u00fan el derecho penal-, un incesto. Es esta intuici\u00f3n la que voy a tratar de defender en esta presentaci\u00f3n.<br \/>\nVoy a daros dos elementos que he extra\u00eddo de mi an\u00e1lisis personal y que han sustentado un poco mi intuici\u00f3n y mis ganas de trabajar en este tema.<br \/>\nOs contar\u00e9 as\u00ed los sucesos, vamos a decir, de una forma desnuda, sin daros las asociaciones que est\u00e1n relacionadas con ellos. Dos sucesos que est\u00e1n relacionados con un tiempo de jazz, a contratiempo.<br \/>\nEl 1\u00ba es un sue\u00f1o que creo que ya he contado aqu\u00ed, es uno de mis sue\u00f1os fetiche. So\u00f1\u00e9 que ve\u00eda el rostro de mi analista as\u00ed, en primer plano, y ten\u00eda un moco en la cara. No s\u00e9 si os acord\u00e1is de ese sue\u00f1o. As\u00ed que era mocoso (morveux) y en franc\u00e9s se oye, muerte quiere (mort veux\/t).<br \/>\nY el 2\u00ba tiempo, varios a\u00f1os despu\u00e9s, tuve repentinamente una crisis de angustia muy violenta tumbado en el div\u00e1n. Me sent\u00e9, me levant\u00e9, sin atreverme a darme la vuelta, con esta frase que le profer\u00ed a mi analista: \u201cPero, \u00bfqu\u00e9 quiere usted de m\u00ed?\u201d con una angustia y una ira tan vivas, tan intensas, como aterradoras para m\u00ed.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quiere usted de m\u00ed? Cuando tomaba notas sobre esta escena, me acord\u00e9 de ese peque\u00f1o detalle, que no me atrev\u00ed a darme la vuelta. C\u00f3mo no pensar en Orfeo, Orfeo que bajaba a los infiernos para devolver a la vida y a la luz a su Eur\u00eddice. Conocemos la importancia dentro del mito de este acto de darse la vuelta. Porque este gesto, esta acci\u00f3n se vio inmediatamente castigada por la muerte y la petrificaci\u00f3n.<br \/>\nPero, \u00bfqu\u00e9 pudo preocupar tanto a Orfeo como para que se diese la vuelta? Porque al final, es verdad, ten\u00eda a su mujercita detr\u00e1s\u2026 \u00bfQu\u00e9 es lo que dice el mito? El mito dice que Orfeo en su subida al mundo de los vivos, sinti\u00f3 angustia a causa del silencio que o\u00eda tras de s\u00ed. \u00bfCrey\u00f3 que Eur\u00eddice estaba muerta? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con ella? \u00bfSegu\u00eda estando detr\u00e1s? No dec\u00eda palabra. Pero al darse la vuelta para ver si segu\u00eda ah\u00ed, envi\u00f3 a Eur\u00eddice a la muerte. Y \u00e9sta fue la segunda muerte de Eur\u00eddice.<br \/>\nLo que se conoce menos, quiz\u00e1s, es la continuaci\u00f3n de mito de Orfeo. Una vez que vuelve al mundo de los vivos, Orfeo ha vuelto solo, de entre los muertos. A Orfeo lo despedazan, lo desmiembran, las mujeres de la ciudad.<br \/>\n\u00bfEl t\u00edtulo de Robert c\u00f3mo era? \u201cla sexualidad femenina: cuidado, peligro\u201d. Atenci\u00f3n, cuidado\u2026volvemos al t\u00edtulo de Robert.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed Orfeo que no puede devolver a la vida a Eur\u00eddice, a su mujer, se ve despedazado, desmembrado por las mujeres de la ciudad. No vuelves impunemente de un viaje a los infiernos. Supongo que sois todos analistas, as\u00ed que ya habr\u00e9is hecho el v\u00ednculo entre los dos sucesos personales que os he contado: el sue\u00f1o del mocoso (muerte quiere) y luego, unos a\u00f1os despu\u00e9s, la cuesti\u00f3n de \u00bfqu\u00e9 quiere usted de m\u00ed? Muerte quiere. Con este efecto a contratiempo, la respuesta (el efecto) ven\u00eda antes que la pregunta (la causa). Qu\u00e9 quiere de m\u00ed \u2013 mort-veux\/t. As\u00ed que todo se desarrolla al rev\u00e9s, como en el caso de Orfeo. Con esta contrase\u00f1a, este \u201c\u00a1S\u00e9samo \u00e1brete!\u201d que anuda como su rev\u00e9s la muerte al deseo, os invito a seguirme.<br \/>\nDe una sesi\u00f3n a otra, la cura se ve salpicada a menudo por pasajes al acto por parte del analista. Se olvida uno de la hora, se dicen cosas que no est\u00e1n relacionadas con la sesi\u00f3n, te quedas dormido\u2026 Cada uno tiene sus invenciones para hacer pasajes al acto, el \u00fanico que se despliega sin m\u00e1scara en el registro sexual, es el que puede ser castigado por la ley. Lo sexual cuando est\u00e1 desnudo, no es algo social. Lo sexual desnudo se ve condenado al exilio, como pasa con los locos o los perversos, que se les expulsa de la ciudad. Pero el deseo que anima a cada uno de estos actos, es salvaje. Es decir, que solo puede considerar al otro como una herramienta, como un objeto y su objetivo radical se llama goce. Este goce es a-social, est\u00e1 sellado y oculto dentro del s\u00edntoma y conduce, a veces, a los sujetos que sufren de ello a entrar en el pacto anal\u00edtico. As\u00ed que es sobre esta \u00e9tica, la del acto anal\u00edtico, en la que me sustento, la que garantiza las condiciones de posibilidad la cura anal\u00edtica.<br \/>\nEsta \u00e9tica del deseo, se opone al derecho com\u00fan en dos puntos, en mi opini\u00f3n.<br \/>\n1. La \u00e9tica del acto del analista es aquella para la que Lacan propuso una formula radical: el analista solo se autoriza por s\u00ed-mismo. Sab\u00e9is, imagino, que la f\u00f3rmula est\u00e1 incompleta: es por s\u00ed-mismo y por algunos otros. As\u00ed lo que pienso sobre estos \u201calgunos otros\u201d es que no se trata \u00fanicamente de los otros analistas, es decir, de las instituciones anal\u00edticas. \u201cAlgunos otros\u201d son en<br \/>\nrealidad los analizantes. As\u00ed que esta formulaci\u00f3n \u201cel analista solo se autoriza por s\u00ed-mismo\u201c traduce el hecho que ninguna garant\u00eda procedente del exterior puede mantener el pacto anal\u00edtico. La implicaci\u00f3n del analista que se autoriza, solo se sustenta de forma suficiente y necesaria en estas dos palabras &#8216;s\u00ed-mismo&#8217;, por las que hace falta comprender la traves\u00eda de su propia cura.<br \/>\nAs\u00ed que esta traves\u00eda, que siempre va a ser ideal, que nunca se lleva a cabo totalmente, asint\u00f3tica (y no asintom\u00e1tica), es la que autoriza al analista a no morir por ello, ni a gozar de ello. Es uno de los puntos de la trayectoria del analista que llamo, como en la teor\u00eda f\u00edsica, un punto fractal. Con lo que me ha recordado el texto de Robert, se puede decir que es un punto traum\u00e1tico, uno de estos puntos de la trayectoria de la cura personal, lo que va a nutrir mi reflexi\u00f3n de hoy.<br \/>\nEl 2\u00ba punto de esta oposici\u00f3n entre \u00e9tica del deseo y derecho com\u00fan engloba, precisamente, aquello por lo que el discurso anal\u00edtico es el env\u00e9s del discurso del Amo. Efectivamente, es como Amo que el psicoanalista est\u00e1 sujeto a la ley com\u00fan, en calidad de sabio, de experto, de persona cualificada. El discurso que implica su responsabilidad penal no es el discurso anal\u00edtico sino el discurso del Amo. Se ve que hay una gran contradicci\u00f3n, una gran tensi\u00f3n, ah\u00ed en lo que lo llaman la ley. Los estados, la sociedad, trata de constituir el orden de los psic\u00f3logos, psicoanalistas, psicoterapeutas\u2026 pero ah\u00ed donde los sit\u00faa la ley, no puede ya reivindicarse el discurso del analista, ese que dice que solo se puede autorizar por s\u00ed-mismo.<br \/>\nRecuerdo lo que me ocurri\u00f3 una vez. Trabajaba en una instituci\u00f3n para adolescentes y a una de las jovencitas la hab\u00eda toqueteado uno de los educadores. Los padres pusieron una reclamaci\u00f3n, se hizo una investigaci\u00f3n para depurar responsabilidades\u2026me pidi\u00f3 la polic\u00eda que me presentase como psiquiatra y el comisario me pidi\u00f3 muy gentilmente que contase lo que hab\u00eda ocurrido a esa hora concreta ese d\u00eda concreto y qu\u00e9 disposiciones hab\u00eda yo adoptado en cada caso. Trat\u00e9 de empezar explic\u00e1ndole el caso de esta jovencita, las dificultades. Ten\u00eda un culo enorme, los chicos de la instituci\u00f3n pod\u00edan ser un poco imb\u00e9ciles pero ten\u00edan ojos y ten\u00edan entonces la tentaci\u00f3n.. Trat\u00e9 de explicarle c\u00f3mo intent\u00e9 trabajar esto con la jovencita y con los padres y el polic\u00eda me dice de repente \u201cmire, doctor, lo dejamos aqu\u00ed. En funci\u00f3n de lo que ha dicho o bien se va a la c\u00e1rcel, o bien sale libre. Lo \u00fanico que me interesa son los hechos y solamente los hechos. A las 10 d\u00f3nde estaba y qu\u00e9 hac\u00eda, a la 10,10 d\u00f3nde estaba y qu\u00e9 hac\u00eda\u201d\u2026 y sal\u00ed libre, gracias a Dios. As\u00ed que ya no es cuesti\u00f3n de autorizarse por s\u00ed mismo, me ped\u00edan que respondiese como sabio, como experto.<br \/>\nDefender su pr\u00e1ctica, defender el psicoan\u00e1lisis en la escena p\u00fablica, como algunos se ven tentados de hacer, es asumir el riesgo de prohibirlo. En franc\u00e9s la palabra \u201cd\u00e9fendre\u201d tiene tanto el sentido de defender, proteger, como el de prohibir. En Francia hay actualmente un gran debate sobre este tema.<br \/>\nEs sobre esta \u00e9tica del analista en funci\u00f3n en la que voy a tratar de apoyarme. Entiendo funci\u00f3n en el sentido casi matem\u00e1tico del t\u00e9rmino, algebraico: la bella desconocida tumbada en nuestros divanes como ofreci\u00e9ndose, se llama \u201cx\u201d en la ecuaci\u00f3n, \u201cx\u201d es como la abreviatura de inconsciente (en franc\u00e9s decir la letra x suena como la escritura abreviada del inconsciente, \u201cics\u201d), \u201cx\u201d es tambi\u00e9n la letra de la pornograf\u00eda. La pregunta que me hago es \u00bfen qu\u00e9 punto de la funci\u00f3n del analista, en qu\u00e9 momento de la trayectoria de la cura surge este punto catastr\u00f3fico? punto fractal, como mencionaba anteriormente, punto traum\u00e1tico, -incluso si de eso se deriva una bonita uni\u00f3n- qu\u00e9 es para m\u00ed el paso al acto sexual del analista en la transferencia. \u00bfqu\u00e9 pasa en esta trayectoria para que en un momento se produzca un punto de cat\u00e1strofe y el analista caiga en la escena del crimen? Visto que no es la cama sino el div\u00e1n, es una meta-psicolog\u00eda del acto desviado de lo que voy a tratar de hablar.<br \/>\nInsisto, este paso al acto no es solo un crimen es tambi\u00e9n, esencialmente, un s\u00edntoma que sostiene lo real del incesto y se lleva el goce. El goce no es un concepto freudiano, con algunos ajustes, para quedarnos cerca de Freud, el goce corresponder\u00eda en la t\u00f3pica freudiana y en su econom\u00eda pulsional a ese flujo libidinal primitivo, siempre presente, en tanto que no est\u00e1 directamente regulado por los principios ps\u00edquicos, los principios del placer y de realidad. As\u00ed que es un flujo que se refiere al r\u00e9gimen de lo ilimitado, r\u00e9gimen que Lacan apuntaba con el imperativo sadiano \u201c\u00a1goza!\u201d.<br \/>\nGozar es una orden (a la vez una ley y un mandamiento supery\u00f3ico) y este r\u00e9gimen sin l\u00edmites puede enunciarse en ese adverbio \u201c\u00a1m\u00e1s, a\u00fan m\u00e1s!\u201d. \u201c\u00a1M\u00e1s!\u201d es la identificaci\u00f3n que indica la proximidad del goce, m\u00e1s no funciona como un significante, es un signo que designa el puro momento de la pulsi\u00f3n puesto en movimiento por la transferencia. Un signo que puede anunciarse a veces mediante representantes. Hace muchos a\u00f1os tuve un sue\u00f1o en el que estaba en una habitaci\u00f3n, no me acuerdo muy bien qu\u00e9 ocurr\u00eda, abr\u00eda un armario y hab\u00eda una pila de billetes de banco. Me atra\u00edan los billetes, cog\u00eda los billetes y cuanto m\u00e1s billetes de banco cog\u00eda, el valor sub\u00eda: eran 50, 100 francos, 200 francos\u2026 y en ese momento me despert\u00e9.<br \/>\nEste signo fuera del significante podr\u00eda decirse en lenguaje freudiano que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del Principio del Placer. Se reconoce aqu\u00ed en este m\u00e1s all\u00e1 del Principio del Placer el v\u00ednculo entre el goce, incluso su identificaci\u00f3n con la pulsi\u00f3n de muerte. Basta para ello acordarse de la pel\u00edcula de N. Oshima, \u201cEl imperio de los sentidos\u201d, que muestra muy bien la trayectoria del \u201c\u00a1m\u00e1s, m\u00e1s, m\u00e1s!\u201d y donde no se trata tanto de lo espectacular de la mutilaci\u00f3n sexual, como dec\u00eda Robert, sino de la influencia de la demanda de placer sometida al imperio del \u201cm\u00e1s\u201d, siempre hay un m\u00e1s all\u00e1 y el m\u00e1s all\u00e1 es la muerte.<br \/>\nDe hecho, en esta pel\u00edcula hay un detalle que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la mutilaci\u00f3n, es el hecho de que la hero\u00edna, Sada escribe, en el cuerpo de su amante mutilado, los dos nombres al fin reunidos; como un testimonio de la realizaci\u00f3n de lo imposible de la relaci\u00f3n sexual. La muerte es pues lo que se busca en el nombre del deseo en la escalada er\u00f3tica del goce.<br \/>\nLa cura que tiene por objeto el descubrimiento del deseo, ese deseo que se ve fijado en y por el s\u00edntoma, exige la completa movilizaci\u00f3n de \u00e9ste. El marco que impone exige regular los flujos pulsionales que se movilizan al extremo en la transferencia. La limitaci\u00f3n a la hora de hacer pasar estos flujos libidinales por el ojo de la aguja, por este pase de la palabra, moviliza al mismo tiempo la funci\u00f3n simb\u00f3lica que enmarca este flujo libidinoso, y la empuja m\u00e1s hac\u00eda el goce.<br \/>\nCabe se\u00f1alar pues esta paradoja, lo que se le exige al analizante desde el lugar del analista, es siempre un plus de palabra, siempre m\u00e1s- de \u2013palabra que va a entrar, en mi opini\u00f3n, en resonancia con el plus de goce fijado en el s\u00edntoma. Un empuje a la palabra, un empuje hacia el goce. Es un juego de empuja- empuja (jeu de pousse-pousse: juego del rickshaw). La transferencia reside en esto, este movimiento de im\u00e1n (que en franc\u00e9s tambi\u00e9n se lee amante: d\u2019aimant ) que atrae y desplaza hacia la persona del analista, el que empuja a la palabra, que atrae y desplaza el juego equilibrado de las pulsiones cuya orden es empujar hacia el goce. As\u00ed dos fuerzas opuestas pero que se ven vinculadas en el encuadre de la sesi\u00f3n formando un par, en el sentido matem\u00e1tico del t\u00e9rmino. Por ejemplo, un sacacorchos tiene dos fuerzas opuestas que le permiten funcionar. Este juego de contrarios del empuja-empuja, implica que haya en el di\u00e1logo anal\u00edtico, entre analista y analizante como par, una forzos<br \/>\na disparidad de los lugares. Esos lugares son esencialmente asim\u00e9tricos.<br \/>\nHe retomado el Banquete de Plat\u00f3n y la lectura que Lacan hace de \u00e9l, a prop\u00f3sito de la disparidad de los lugares, precisamente.<br \/>\nEn el Banquete todos los personajes incluido S\u00f3crates participan en el elogio del amor. Y est\u00e1n todos en el mismo lugar y va cada uno haciendo este elogio, uno por uno. En el discurso de S\u00f3crates viene un primer desfase de estos lugares, ya que dice \u201cyo del amor no s\u00e9 nada\u201d pero os voy a contar la historia del amor visto por Diotima, sabia de Mantinea. Hace un bonito discurso sobre el amor en el que explica precisamente que el amor, en tanto que eros no es ni un dios ni un hombre, pero no es porque no sea un dios que es un hombre y no es porque no sea un hombre que es un dios. Que ha nacido de Poros y Penia, la riqueza y la falta. Lo que desordena totalmente los lugares y los hace asim\u00e9tricos, es la irrupci\u00f3n de Alcibiades.<br \/>\nAlcibiades que es un hombre muy guapo, llega a casa de Agat\u00f3n totalmente borracho, se sienta donde quiere y ocupa su lugar, el que ha decidido en el juego. Se le explica que se est\u00e1 haciendo el elogio del amor y acepta participar en el discurso. Salvo que en lugar de hacer el elogio del amor hace el elogio de S\u00f3crates. En su discurso, habla de su extra\u00f1eza, \u00bfc\u00f3mo tu que eres tan guapo puedes estar enamorado de ese viejo se\u00f1or feo que se parece a un s\u00e1tiro? Tiene que haber un error en alg\u00fan sitio, tiene que haber un espejismo en alg\u00fan sitio y ah\u00ed est\u00e1 toda la teor\u00eda del &#8216;agalma&#8217;. No te f\u00edas de las apariencias, ves en el interior de S\u00f3crates, en el fondo de ese horrible cuerpo, como los peque\u00f1os silenos, que eran unos objetos de cer\u00e1mica muy feos, con forma de demonios, en los que en su interior hab\u00eda joyas. Era para insistir en este punto, sobre la asimetr\u00eda de los lugares. Esta asimetr\u00eda pues, m\u00e1s a\u00fan, dir\u00eda que es inconmensurable, es decir, que no tiene nada que ver, no hay un patr\u00f3n, no hay una equivalencia que permitir\u00eda medir el desfase, la brecha entre esos dos lugares. Esta disparidad de los lugares, esta asimetr\u00eda, sustenta la regla fundamental enunciada por el analista al iniciar la cura: toda sesi\u00f3n debe de pagarse (r\u00e9gler: pagar y regular), regularse en el sentido del orden y tambi\u00e9n en el sentido del dinero.<br \/>\nSi el analizante paga la sesi\u00f3n en efectivo y no en carne, el analista es pagado para que no goce de su analizante. El analista es el garante de este pago financiero como de esta regla, la ley, estando su responsabilidad implicada. Pero este juego de empuja- empuja conduce necesariamente al analizante a desviarse de la regla, porque despu\u00e9s de todo es su trabajo, es el trabajo de su s\u00edntoma. Pero es la tarea del analista, como lo hace el \u00e1rbitro en un campo de f\u00fatbol, pita el fuera de juego. Lo que hace al deporte anal\u00edtico dif\u00edcil es que el analista es al mismo tiempo el \u00e1rbitro, el tercero, y el otro equipo.<br \/>\nEste punto concretamente, del fuera de juego, en el que el analizante se salta la regla y debe ser se\u00f1alado por el analista, es el signo del empuje del deseo hacia el goce. \u00bfQu\u00e9 es silbar el fuera de juego? Es interpretar, hacer del signo un significante como condici\u00f3n del descubrimiento del deseo, pero el descubrimiento se convierte en extrav\u00edo cuando es el analista el que queda atrapado en la trampa del fantasma que se destrona de su lugar de semblante para, a su vez, salir del juego pasando al acto.<br \/>\nEn el momento en que el analista pasa al acto se rompe la asimetr\u00eda de los lugares y el proceso anal\u00edtico se convierte en la escena de los amantes.<br \/>\nPara aclarar un poco lo que trato de presentaros, no se trata de definir la estructura psicopatol\u00f3gica del analista, quiz\u00e1s sea un perverso, un neur\u00f3tico o un psic\u00f3tico. Para m\u00ed, eso da igual. Lo que me interesa es ver qu\u00e9 ocurre dentro de la transferencia, en la cura, en ese punto de la trayectoria, para que un analista pierda su lugar, para partir a la caza de las mujeres.<br \/>\nCreo que esto es verdadero y muy importante, asumir el riesgo de esta confusi\u00f3n de los lugares, es para m\u00ed el signo de la conducta correcta en la cura por parte del analista. As\u00ed que no se trata solamente de decir que es un mal analista o que es muy malo, haciendo lo que hace. Es precisamente porque ha logrado conducir la cura hasta ese punto que considero que ha habido un an\u00e1lisis. Es como acercarse al m\u00e1ximo a la orilla del volc\u00e1n que ruge. Freud ya nos hab\u00eda advertido de ello de forma expresa, la transferencia es una materia explosiva, tiene fulgores de incendio, un olor de azufre, un olor que denota el acercamiento del diablo. Ese diablo al que llama precisamente el analista, recordad la cita que Freud pone para encabezar su libro sobre La Interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os \u201cSi no logro hacer que cedan los dioses de arriba, remover\u00e9 los infiernos\u201d. El diablo es lo diab\u00f3lico, en tanto en cuanto hace pedazos lo simb\u00f3lico. El deseo diab\u00f3lico que el analista llama dentro de la transferencia es ese grito que con Lacan retomo del cuento fant\u00e1stico de Cazotte (\u201cEl diablo enamorado\u201d), ese grito que sali\u00f3 de mi en mi sesi\u00f3n: \u201cChe Vuoi?\u201d Qu\u00e9 quieres? Y en el lenguaje de la transferencia es \u00bfqu\u00e9 quieres de m\u00ed?. Y es en ese punto de aparici\u00f3n del deseo donde se presenta el goce con todas sus posibilidades, en todos sus estados, all\u00ed donde conjuntamente el par analista-analizante lo llaman. Un conjunto s\u00ed pero, no olvidemos, en los lugares de una disparidad inconmensurable.<br \/>\nLa condici\u00f3n de la aparici\u00f3n de los significantes del deseo del analizante y de su detecci\u00f3n por parte del analista, depende fundamental y esencialmente de la suspensi\u00f3n de la respuesta frente a esta pregunta del \u201cChe Vuoi?\u201d Es esta suspensi\u00f3n de la respuesta que vac\u00eda, que deja libre para el sujeto deseante, para el analizante, el despliegue de la letan\u00eda de sus propios objetos en una serie meton\u00edmica sin fin. Ah\u00ed, alejado de la mirada, obligado a un silencio atento, el analista suspende cualquier respuesta. Tiene que lograrlo all\u00ed donde Orfeo fracas\u00f3, cediendo a su deseo de posesi\u00f3n mediante la mirada. La respuesta del analista es el nada, ese nada que tiene que oponer a la demanda angustiada e insistente del analizante \u201cChe Vuoi?\u201d, ese nada corresponde al vac\u00edo prescrito que garantiza la existencia del deseo de analista. El deseo de analista como deseo de nada. Hago una diferencia muy importante entre deseo de nada y el deseo mortal de desear la nada. No es solo un juego de palabras, es una cercan\u00eda catastr\u00f3fica que habla del riesgo para el analista. Se refiere a que el deseo del analista es un deseo vac\u00edo, como una pantalla en cierto modo, y es sobre esto sobre lo que el analizante puede poner sus objetos. Es muy diferente a desear el vac\u00edo, la nada como un objeto.<br \/>\nOs recuerdo la conocida citaci\u00f3n de Lacan:\u00ab\u00a0el deseo del analista no es un deseo puro. Es el deseo de obtener la diferencia absoluta, la que llega cuando, confrontado al significante primordial, el sujeto se pone por primera vez en posici\u00f3n de someterse a \u00e9l\u00a0\u00bb. (Junio 1964; 4 conceptos p 248).<br \/>\nEst\u00e1bamos en pleno suspense, que era precisamente la suspensi\u00f3n de la respuesta al \u201cChe Vuoi?\u201d y que se sustentaba en la disparidad de los lugares. Volvemos a ver esta disparidad, como dec\u00eda anteriormente en lo que se refiere a la oposici\u00f3n entre el derecho y la \u00e9tica del analista. El derecho era el Discurso del Amo y el analista est\u00e1 en el Discurso del Analista. Hablar\u00e9 de ello un poco m\u00e1s adelante.<br \/>\nEl analista, as\u00ed pues, no puede ser un Amo. \u00bfSer\u00e1 a acaso suficientemente poeta?, no s\u00e9 si conoc\u00e9is la cita de Lacan del final de su recorrido, sobre ser lo bastante poeta. Lacan lo escribe &#8216;po\u00e8te-assez&#8217;, que se lee tambi\u00e9n trabajar en argot. Ser\u00e1 el analista suficientemente poeta como Rimbaud, el vidente. Mediante su escritura inspirada, oh cuan diab\u00f3lica, Rimbaud destrozaba la hermosa ordenaci\u00f3n de los lugares de amo y de alumno. Cuando le escrib\u00eda a su profesor, que se llamaba G. Isambard, ten\u00eda 17 a\u00f1os y dec\u00eda \u201cquiero ser poeta,<br \/>\ny me esfuerzo por ser vidente\u2026se trata de llegar a lo desconocido mediante el desorden, el desenfreno (d\u00e9r\u00e8glement) de todos los sentidos (vuelve la palabra r\u00e8glement en franc\u00e9s que significa tanto arreglo, reglamento como pago)&#8230; es falso decir: yo pienso. Se deber\u00eda decir, se me piensa\u2026yo es otro\u201d Aqu\u00ed reside el meollo de esta disparidad, en este \u201cyo es otro\u201d. El analista en funci\u00f3n es otro, un peque\u00f1o \u201ca\u201d, en cualquier caso, siempre otro que aquel all\u00ed donde el analizante cree asignarle.<br \/>\nEst\u00e1 esta f\u00f3rmula que invent\u00f3 Robert L\u00e9vy que me parece muy pertinente para definir el lugar del analista: \u201cestar ah\u00ed sin raz\u00f3n de ser\u201d.<br \/>\nAs\u00ed que subrayo lo siguiente: mantener esta inconmensurable asimetr\u00eda de los lugares pone al analista al abrigo de la necesidad de ser esa funci\u00f3n. Porque, efectivamente, existe un riesgo para el que conduce realmente, precisamente, con correcci\u00f3n, la cura de su hermosa y seductora analizante hasta el punto del \u201cChe Vuoi?\u201d, es el riesgo de o\u00edr la interrogaci\u00f3n proferida por la horrible cabeza de camello (se refiere al cuento de Cazotte) cuando nada en su propio an\u00e1lisis le permite detectar quien habla. Para poder o\u00edr el \u201cChe Vuoi ?\u201d que viene del otro es importante que el analista en su propio an\u00e1lisis haya identificado quien habla. Es es el si mismo. Se trata del s\u00ed-mismo que le autoriza para esta funci\u00f3n. Ese s\u00ed-mismo es el producto preciso de su propia traves\u00eda del \u201cChe Vuoi?\u201d<br \/>\nVoy a hablar de nuevo de esta novela de Cazotte, que me parece m\u00e1s bien mala, para detenerme en un detalle del texto. En google encontr\u00e9 que este conocido comentario \u201cel diablo est\u00e1 en los detalles\u201d, es de Nietzsche. Aunque es muy elegante hacer esta cita de Nietzsche, yo prefiero esta otra de \u00e9l que est\u00e1 en Zaratrusta, cuando Zaratustra se dice as\u00ed mismo, \u201cDios tambi\u00e9n tiene su infierno! Es su amor por los hombres!\u201d<br \/>\nVuelvo a Cazotte y a su cuento fant\u00e1stico, muy en la l\u00ednea de P. Merim\u00e9e. En el \u201cDiablo enamorado\u201d la escena se desarrolla en el siglo XVIII en Italia, en Portici, cerca de N\u00e1poles y de las c\u00e9lebres ruinas de Pompeya y Herculano. Hay una guarnici\u00f3n de soldados movilizada. Los soldados, que son espa\u00f1oles procedentes de Extremadura, est\u00e1n ah\u00ed en tierra extranjera y se aburren. Es una \u00e9poca que est\u00e1 fascinada por el mundo de los esp\u00edritus. El tiempo que se ha llamado como el de los \u201cIluministas\u201d, que practicaban el ocultismo, el contacto con los esp\u00edritus, la luz del alma (que es por lo que se les llamaba \u201ciluministas\u201d) que se opone al bajo materialismo del cuerpo y de los sentidos. Es el alma la que posee el secreto de la verdad. Una verdad que es una e indivisible, mientras que el cuerpo y los sentidos solo producen un caleidoscopio de sensaciones que solo llevan al error. Para los iluministas hay un pasaje. Algunos tienen las claves y son los iniciados. Y este acceso al mundo del m\u00e1s all\u00e1 y de sus fuerzas mal\u00e9ficas promete la realizaci\u00f3n de todos los deseos del hombre contrariados por la mediocridad de su vida en sociedad. Este mundo del m\u00e1s all\u00e1, es el de Paracelso, de Swedenborg y de Willian Blake; y pronto ser\u00e1 el mundo de Jung, mediante el cual se alejar\u00e1 para siempre de las teor\u00edas sexuales de Freud.<br \/>\nJacques Cazotte era un iluminista y el capit\u00e1n del cuento, \u00c1lvaro de Maravillas, este h\u00e9roe, es un esc\u00e9ptico que va a ceder a la tentaci\u00f3n de convocar al diablo. Total, \u00bfqu\u00e9 puede perder? Sabe que es el m\u00e1s fuerte, porque es un racionalista y responde ri\u00e9ndose a sus iniciadores, que si por azar el diablo se presentase a su llamado, sabr\u00eda tirarle de las orejas. Una noche, en la gruta a la que le conducen los iniciados, traza un c\u00edrculo en la arena y se encierra en ese c\u00edrculo y pronuncia la f\u00f3rmula ritual, la f\u00f3rmula m\u00e1gica. Una ventana se abre en la pared de la gruta y surge una horrible cabeza de camello que le dice: \u201cChe vuoi?\u201d, \u00bfQu\u00e9 quieres t\u00fa que me llamas? Pero aqu\u00ed os voy a contar el detalle maravilloso, por eso \u00e9l se llama Maravillas: con una frialdad sorprendente, el capit\u00e1n supera su p\u00e1nico (es decir, la pasi\u00f3n que le ha conducido a la gruta) y repentinamente, devuelve la pregunta al diablo que se queda un poco fuera de s\u00ed ; \u201cy t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 quieres de m\u00ed?\u201d, \u00a1que pertinente! Porque este es en efecto el deseo del diablo, un deseo diab\u00f3lico que hay que interrogar. Os remito a la continuaci\u00f3n del cuento. Este pobre capit\u00e1n no pudo mantenerse en su lugar ya que acaba dici\u00e9ndole al diablo lo que deseaba.<br \/>\nEste negarse a responder reenviando la pregunta, garantiza el mantenimiento de la inconmensurable asimetr\u00eda de los lugares, dejando abierta la cuesti\u00f3n del deseo.<br \/>\nEste punto de real que constituye el surgimiento del \u201cChe Vuoi?\u201d moviliza al analista en su propia traves\u00eda de ese punto fractal, ese punto de cat\u00e1strofe. Es a esto a lo que se ve confrontado en la sesi\u00f3n: de vuelta a su historia personal, la pregunta del analizante se le reenv\u00eda de vuelta, en eco a sus propios desfiles significantes. Y como he dicho, es este pasaje de su historia por el \u201cChe Vuoi?\u201d el que garantiza, o no, el s\u00ed-mismo por el cual se autoriza. Lo que est\u00e1 en juego aqu\u00ed compromete su capacidad para suspender -con un silencio ben\u00e9volo y ap\u00e1tico- el surgimiento del \u201cChe Vuoi?\u201d que la transferencia ha solicitado. A falta de este paso, la transferencia, por su calidad propia de entre-dos, que proh\u00edbe identificar quien habla, solo puede llevar a que el analista ceda al &#8216;Che Vuoi&#8217; del analizante, mediante un \u201cS\u00ed, eres t\u00fa lo que quiero! a ti que veo d\u00e1ndome lo que no tienes! S\u00ed, eres bella y te amo como siempre te he amado. Coge esto que se ofrece a tu deseo. Mi cuerpo, es eso precisamente, el objeto de tu goce!\u201d. Es una verdadera m\u00edstica, una eucarist\u00eda sexual. El analista ya no responde del Otro, sino que responde al otro. Da su cuerpo al otro que se ofrece, sufre y llama. No es solo una mera relaci\u00f3n sexual ilegal, es un don, una donaci\u00f3n, un sacrificio. Un sacrificio a la gran Madre, la madre de antes de la ley, que los antrop\u00f3logos llaman \u201cpreabrah\u00e1mica\u201d y los ni\u00f1os \u201cmam\u00e1\u201d. Curiosamente, este don del cuerpo, este sacrificio, es una llamada, una tentaci\u00f3n; cito a Lacan al final del Seminario de los Cuatro conceptos \u201cPero para quien es capaz de dirigir una mirada valiente \u2013 y, una vez m\u00e1s, hay pocos seguramente que no sucumban a la fascinaci\u00f3n del sacrificio en s\u00ed mismo- el sacrifico significa que, en el objeto de nuestros deseos, tratamos de hallar el testimonio de la presencia del deseo de este Otro que llamo aqu\u00ed el Dios Oscuro\u201d. Cita incre\u00edble, el sacrificio al Dios Oscuro. Y este Dios Oscuro, \u00bfno ser\u00eda acaso el nombre del Diablo?<br \/>\nDe hecho hay otro detalle en el texto de Cazzote, que me ha llamado tambi\u00e9n la atenci\u00f3n, es que la excursi\u00f3n del capit\u00e1n espa\u00f1ol a la gruta m\u00e1gica es en realidad un rodeo en el deseo de su madre quien lo est\u00e1 esperando pacientemente en su pa\u00eds para que se case porque ya estaba prometido. Una madre env\u00eda su hijo al Diablo para someterlo mejor a sus deseos.<br \/>\nEste cuerpo que se ofrece en sacrificio, se entrega en realidad al deseo de la madre en cuerpo y alma en realidad. El Dios Oscuro del que hablaba Lacan, \u00bfno es acaso esa madre primera, de antes del Nombre del Padre y de su sustituci\u00f3n eucar\u00edstica? \u00bfCu\u00e1l es ese trozo del cuerpo que excita tu hambre? \u00bfQu\u00e9 brillo que yo no veo y que te ciega desencadenando tu deseo? Agalma?, \u201cglance on the nose?\u201d (el brillo en la nariz del Hombre de los lobos), poes\u00eda de los cuerpos en pedazos, de los cuerpos desmembrados gozando como en la muerte tr\u00e1gica de Orfeo, sacrificado por su amor y desmembrado por las mujeres de la ciudad. Por haber perdido aquella a la que amaba, Eurydice, Orfeo tiene a todas las mujeres, a cada una les ofrece un trozo de su cuerpo, un miembro, en un puro goce compartido.<br \/>\nEl \u201cChe Vuoi?\u201d, o\u00eddo hasta el infinito en toda relaci\u00f3n amorosa como en toda aventura transferencial, es este fuera de sentido (no es que no tenga sentido sino que es antes del sentido), el fuera<br \/>\nde sentido del deseo de la madre. He aqu\u00ed una \u00e9tica atrapada entre el deseo de analista y el goce vinculado con el deseo de la madre.<br \/>\nReconocemos ah\u00ed precisamente lo que Lacan, a mi juicio, designa en su definici\u00f3n negativa del deseo de analista (Seminario &#8216;Cuatro conceptos\u2026&#8217;) \u201cNo es un deseo puro\u201d. No es un deseo puro en tanto que \u201cno es eso\u201d y es precisamente ese \u201cno es eso\u201d lo que vemos en la f\u00f3rmula borromea que Lacan invent\u00f3 para decir el deseo \u201cTe pido que renuncies a lo que te ofrezco porque no es eso\u201d (Seminario &#8216;O peor\u2026.&#8217;9 de febrero 1972). Volver\u00e9 sobre esto en unos momentos, cuando haga referencia al incesto.<br \/>\nEste deseo del analista, que no es puro, es un deseo de nada. Ya antes lo he distinguido del deseo de la nada. El deseo de nada es el que hace desfilar a los objetos a lo largo de la vida en un ba\u00f1o espumoso de insatisfacci\u00f3n, no es eso, nunca es eso! El deseo de la nada es de otro orden, es el que aspira al vac\u00edo, a la nada, es un deseo que llamar\u00eda melanc\u00f3lico. Melanc\u00f3lica es esta ofrenda sexual del cuerpo a la llamada del \u201cChe Vuoi?\u201d venida del otro. Este deseo DE LA nada es lo que, en mi opini\u00f3n, amenaza al analista en su acto. Se produce en este punto fractal, catastr\u00f3fico que identificaba antes con el momento de la aparici\u00f3n necesaria, porque el analista ha trabajado para llegar hasta ese punto, del &#8216;Che Vuoi&#8217; en la trayectoria de la cura. Este punto de aparici\u00f3n lo sit\u00fao fuera del tiempo, fuera de lugar, en el grito del infans, en su desamparo dirigido al otro, el otro salvador que Freud llamaba \u201cnebenmensh\u201d, el \u00fanico otro que le reconozca entre necesidad y deseo (en franc\u00e9s se dir\u00eda entre yunque y martillo, en espa\u00f1ol se dir\u00eda entre la espada y la pared), deseo de reconocimiento dirigido a la madre. La madre es la que lo separa de la satisfacci\u00f3n de la necesidad y lo aspira en una demanda pulsional. El nombre de madre no procede \u00fanicamente de la gestaci\u00f3n biol\u00f3gica, sino del Nebenmensh, \u00bfqu\u00e9 quieres? se pregunta ansiosamente el uno al otro. Y la madre hace entonces desfilar los objetos que ella ha marcado con su huella, con sus significantes. El infans, que no dispone de palabras, ofrece su cuerpo como un tesoro. Se trata aqu\u00ed de una especie de \u201cincesto\u201d -primario- en cierta medida, en el cual lo sexual y lo mortal tienen un mismo tejido, una misma tensi\u00f3n. Ofrecer el cuerpo a la madre es un incesto a muerte.<br \/>\nCuando escrib\u00eda esto, record\u00e9 lo siguiente, a veces pasa cosas en las curas: un paciente que me dice que ha tenido una pesadilla, se ha despertado sudando, en una angustia indescriptible, con la \u00fanica expresi\u00f3n que le ven\u00eda a la cabeza que era \u201cEl patito azul\u201d y durante la sesi\u00f3n se acuerda de que su madre lo llamaba \u201cmi patito azul\u201d. Y \u00e9l mismo me dijo: tiene un riesgo mortal ser el patito azul, ah\u00ed me di cuenta que ten\u00eda puesto un maravilloso jersey azul.<br \/>\nCreo que ser\u00eda beneficioso leer el mito ed\u00edpico bajo esta luz, la cuesti\u00f3n del saber y del \u201cChe Vuoi?\u201d. El saber de Edipo se despliega a contra tiempo, durante el encuentro, fractal y catastr\u00f3fico con la Esfinge, encarnaci\u00f3n de una madre animal que le interroga. Edipo se encuentra en su camino con la pregunta enigm\u00e1tica de que es lo que hace al hombre, en la que se escucha la pregunta por su propio deseo: \u00bfQu\u00e9 quieres? pregunta la Esfinge. Y para su desgracia, Edipo cree poseer un saber, aunque no sabe nada del asesinato que acaba de cometer; cree poseer un saber sobre el deseo enigm\u00e1tico, poseer la respuesta correcta ah\u00ed donde hubiese sido mejor callar, o a\u00fan mejor, como hizo el capit\u00e1n \u00c1lvaro, devolver la pregunta. \u00c9l no posee, \u00a1est\u00e1 pose\u00eddo!<br \/>\nDecididamente con Eros todo sale al rev\u00e9s. La melancol\u00eda cambia de campo, la esfinge se suicida y Edipo corre derechito a su destino incestuoso. \u201cOjal\u00e1 no hubiese nacido\u201d grita Edipo a Ant\u00edgona, su hija, a punto de morir, fuera de la ciudad. El deseo de la madre es un enigma de esfinge donde la \u00fanica respuesta que puede garantizar una vida viva al &#8216;infans&#8217; es un: \u201cno es esto\u201d. Pero hace falta que la madre pueda enunciarlo, para que el &#8216;infans&#8217; pueda hacer otra cosa que deprimirse por ello.<br \/>\nIntroduzco una distinci\u00f3n importante en lo que se refiere al devenir del analista en el tiempo en el que se abre la pregunta del \u201cChe Vuoi?\u201d procedente del div\u00e1n. Suspender la respuesta permite reenviar al analizante hacia sus objetos de deseo. Dejar la respuesta en suspenso se corresponde con el \u201cno es eso\u201d que compromete el deseo en sus tres tiempos de inversi\u00f3n borromea: \u201cTe pido\/rechazar\/lo que te ofrezco\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">Solo depende del reconocimiento en su propia historia, de sus pases y atolladeros, durante la traves\u00eda del \u201cChe Vuoi?\u201d. El desconocimiento del analista lo acerca al m\u00e1ximo a una modalidad incestuosa: el deseo del analista como deseo de nada enigm\u00e1tico, meton\u00edmico, se consume entonces en deseo melanc\u00f3lico, en deseo de la nada donde cae el cuerpo para el goce del otro.<br \/>\nPlanteo como hip\u00f3tesis: el paso al acto sexual de analista dentro de la transferencia, como versi\u00f3n del deseo del analista cuando cede al incesto por sobreinvestidura de lo sexual, para protegerse de lo que lo amenaza: el deseo melanc\u00f3lico. Es la soluci\u00f3n sexual frente al deseo melanc\u00f3lico, que es a su vez, la soluci\u00f3n final al deseo incestuoso, llamado por el tiempo fractal del surgimiento del \u201cChe Vuoi?\u201d en la cura. Esto es su perversi\u00f3n, su p\u00e9re &#8211; versi\u00f3n (padre-versi\u00f3n) Habitualmente se dice que los analistas que se acuestan con sus pacientes son perversos, quiz\u00e1s, pero lo que me interesa es esta cuesti\u00f3n de la versi\u00f3n, de la soluci\u00f3n sexual que encuentra frente al deseo melanc\u00f3lico.<br \/>\nDestaco lo siguiente: es la primera negaci\u00f3n presente en la formulaci\u00f3n borromea del deseo &#8211; \u201cte pido que rechaces\u201d, la que llama a la segunda \u2013\u201cno es eso\u201d. As\u00ed que este juego del \u201cte pido que rechaces\u201d es lo que est\u00e1 en juego en la cuesti\u00f3n del incesto. Es el rechazo, la barra colocada sobre el deseo de la madre la que obliga a invalidar la ofrenda del cuerpo del &#8216;infans&#8217;. Este cuerpo que ofreces a mi goce, solo puedo rechazarlo: as\u00ed funciona la ley, la ley de la met\u00e1fora paterna. Este cuerpo que me das, no es eso. Por lo mismo, el pacto anal\u00edtico garantiza que el deseo del analista se pague con palabras. Ceder al deseo melanc\u00f3lico corresponde a esta falta de rechazo, a este fracaso de la primera negaci\u00f3n en tanto que conduce a \u201ces eso\u201d, es decir a la mortal y perfecta adecuaci\u00f3n del cuerpo al \u201cChe Vuoi?\u201d en un engullimiento de goce compartido.<br \/>\nCiertas patolog\u00edas psic\u00f3ticas dan muy bien cuenta de este aplastamiento entre la palabra y la cosa, no hay disparidad, diferencia entre la palabra y la cosa.<br \/>\nEste apuesta melanc\u00f3lica me parece radicalmente diferente de lo que Lacan llama de-ser, al final de la cura, del lado del analista. La ca\u00edda melanc\u00f3lica (o su \u201csoluci\u00f3n\u201d sexual) es la consecuencia del efecto catastr\u00f3fico del \u201cChe Vuoi?\u201d (deseo de la nada, que es un punto de fractura en la trayectoria de la cura); en el mejor de los casos, el analista es remitido a sus propios impases, a su propio an\u00e1lisis. Eso me parece bastante distinto del de-ser, que es una conclusi\u00f3n de la cura, el final de la cura, lo que Freud llama liquidaci\u00f3n de la transferencia, y que es el resultado del lugar que se obtiene a lo largo de la cura, lugar de analista como causa de deseo (llamada &#8216;a&#8217;)<br \/>\nEl final de la cura es lo que queda (reste) del analista que ha sabido mantenerse (rester) como analista. El semblante que ha mantenido la cura cae al final, en el momento del de-ser y se revela como lo que es, un deshecho, una pura p\u00e9rdida, una mierda, un moco.. \u201csicut palea\u201d que son las palabras que Lacan ha tomado de Santo Tom\u00e1s, cuando al final de su vida habla de lo que ha escrito, de su obra como \u201csicut palea\u201d, como esti\u00e9rcol.<br \/>\nEs evidente que los afectos ligados a esta identificaci<br \/>\n\u00f3n con el deshecho, en lo que se ve que Lacan estaba muy lejos del \u201cyo fuerte\u201d a la americana, (esa antigua teor\u00eda, que vemos venir de vuelta en tanto est\u00e1 de moda la empat\u00eda que defienden los analistas americanos) no tienen nada que ver con la ca\u00edda en la nada melanc\u00f3lica. El deshecho no es que no sea nada, es algo, incluso si no es eso.<br \/>\nEl otro femenino se luce, se pone una m\u00e1scara frente a este deseo que yace en las profundidades, en estos lugares infernales (recordad: \u201cAcheronta movebo\u201d, gritaba el capit\u00e1n vien\u00e9s) ah\u00ed donde el capit\u00e1n espa\u00f1ol de la novela en tierras extranjeras, encerrado en el vientre m\u00e1gico de la gruta napolitana lanz\u00f3 su llamada al goce. Ese deseo es el de antes de la Met\u00e1fora Paterna, el deseo de la Madre en vivo, en crudo, que mantiene al infans en la angustia del ser en lugar de convertirlo en los avatares del tener. Lo que no tiene son las palabras, ni sus herramientas simb\u00f3licas (recordad como Lacan en uno de sus textos usa una met\u00e1fora: que hab\u00eda que tirar los rollos hebr\u00e1icos de la Ley en la boca abierta del cocodrilo y que la bloquea) y es el ser del cuerpo unicamente el que puede ofrecerse ante este \u201cChe Vuoi?\u201d<br \/>\nEl borramiento de lo inconmensurable en la disparidad de los lugares da la medida de lo que est\u00e1 en juego en este \u201cpasaje al acto sexual del analista en transferencia\u201d. Juego de los cuerpos en lugar de los juegos de palabras, es el desconocimiento del deseo de la madre bajo las m\u00e1scaras de la belleza de la mujer que le hace donar su cuerpo al \u201cChe Vuoi ?\u201d<br \/>\nNo es \u00fanicamente una cuesti\u00f3n de la cl\u00ednica del psicoanalista, si es perverso, neur\u00f3tico, psic\u00f3tico. Tampoco es una cuesti\u00f3n de la Ley de Derecho com\u00fan, que tambi\u00e9n es la ley de las instituciones. \u00bfQu\u00e9 debe hacer la instituci\u00f3n cuando se entera por una reclamaci\u00f3n de un analizante, o porque la instituci\u00f3n sabe si un analista ha cometido una falta? A este t\u00edtulo la instituci\u00f3n, como la sociedad entra en una \u00e9tica del Derecho, entra dentro del discurso del Amo. Lo que est\u00e1 en juego no es el del castigo legal sino el de su deseo de analista transmutado m\u00e1gicamente en deseo melanc\u00f3lico.<br \/>\nEsto es lo que pasa para ese analista en concreto. Creo que no tiene tanto que ver con su capacidad de ser analista sino con su capacidad de seguir siendo analista, en el lugar preciso en el que se encuentra, en tanto su pasaje al acto encubre su valent\u00eda para conducir la cura hasta su punto de incandescencia, hasta esta caverna secreta en las ruinas de Portici donde el valiente capit\u00e1n prometi\u00f3 ri\u00e9ndose, recordad, tirar de las orejas al diablo si se manifestaba.<br \/>\nVoy a acabar con un peque\u00f1o gui\u00f1o. En la antig\u00fcedad, en los tribunales romanos, cuando se convocaba a un testigo y \u00e9l no quer\u00eda comparecer, era legal arrastrarlo f\u00edsicamente por las orejas hasta el tribunal. El texto de ley dec\u00eda \u201csi quieres que acuda a tu llamamiento, da fe de ello y si no viene, c\u00f3gelo por la oreja\u201d. A buen entendedor\u2026.<br \/>\nS. Ortega: Tiene que ver todo esto tiene algo que ver&#8230; entre la p\u00e9rdida de distancia o la asimetr\u00eda que se cortar\u00eda cuando el analista confunde su lugar de objeto a con el lugar desde donde hace el acto anal\u00edtico<br \/>\nSS: No es exactamente eso, la confusi\u00f3n de lugares, es mi hip\u00f3tesis, es que el analista en su propio an\u00e1lisis no atraviesa la cuesti\u00f3n del &#8216;Que vuoi&#8217;, para cada uno es diferente, para mi fue casi directamente, se podr\u00eda detectar en que momento se produce para cada uno. Lo que es m\u00e1s dif\u00edcil de identificar es cuando vuelve la pregunta&#8230;por definici\u00f3n no hay respuesta a esa pregunta&#8230;si has tenido un buen analista, \u00e9ste ha suspendido la respuesta y esa pregunta vuelve. Y cuando vuelve del analizante, eso es mucho m\u00e1s dif\u00edcil de identificar. Me parece que ser analista, haber atravesado este paso equivale a poder seguir siendo ese semblante de objeto, yo soy el semblante de lo que tu deseas pero solo el semblante. En franc\u00e9s, &#8216;faire semblant&#8217; quiere decir fingir, que no es verdad y no es eso, es m\u00e1s bien encarnar algo que parece ser eso.<br \/>\nLa confusi\u00f3n de lugares viene con el &#8216;es esto&#8217;, cuando puedo responder al &#8216;Che vuoi&#8217;, que no se dice con palabras sino que yo me entrego.<br \/>\nM.C. Estada: Este deseo melanc\u00f3lico no pude venir en el lugar del miedo al de-ser del fin de la cura?&#8230;.alguien que no puede atravesar&#8230;.y elige finalmente encontrar un objeto que es la nada. No se&#8230;<br \/>\nS. Sabinus: Para mi hay una diferencia radical que se corresponde con lo que ocurre con el deseo de analista como deseo de nada&#8230;.idealmente poder seguir hasta el final de una cura con un analizante es aceptar o no, ser una peque\u00f1a cosa y hay el riesgo para el analista de no aceptar ser este objeto ca\u00eddo, el de-ser es algo, en una historia de amor con los analizantes, de repente van bien, vuelan solos no te necesitan y te echan como una mierda, uno se deprime, no es melancolico, es un poco lo que intentaba decir antes, cuando la madre le dice al ni\u00f1o: no es esto, tu me das tu cuerpo pero la madre barrada por la metafora paterna, no puede decirle al ni\u00f1o sino: est\u00e1 bien, pero no es esto.<br \/>\nMC Estada: Justamente por miedo a quedar ca\u00eddo no puede un analista decidir&#8230;es una elecci\u00f3n<br \/>\nS. Sabinus: Si, puede rechazarlo, es siempre inconsciente, por ejemplo un an\u00e1lisis que dura 30-40, hay algo en el sin fin que rechaza la ca\u00edda tambi\u00e9n<br \/>\nMC Estada: Vamos a suponer que un analista es mayor y que resiste a caer como objeto porque eso le remite a algo personal, a la muerte<br \/>\nS. Sabinus: Aportas un detalle importante, no se trata solo del final de la cura, sino del fin de la vida&#8230;<br \/>\nMC Estada: Pero hay un pasaje ah\u00ed muy dif\u00edcil, un analista no se jubila&#8230;<br \/>\nM.Moreno: No solo ocurre cuando la jubilaci\u00f3n, hay algo muy dif\u00edcil ah\u00ed, como concibes tu la melancol\u00eda?, porque igual no tenemos la misma idea de la melancol\u00eda&#8230;<br \/>\nS. Sabinus: No lo concibo necesariamente como una estructura psiqui\u00e1trica, puedo precisarlo de otra manera tras tu pregunta&#8230;cuando dec\u00eda deseo de la nada, la melancol\u00eda es cuando no hay otra cosa m\u00e1s que la nada, cuando el deseo cae en la nada, es a la vez deseo de la nada y algo del deseo que desaparece y hace desaparecer al sujeto&#8230;.y est\u00e1 muy cerca de la realizaci\u00f3n incestuosa&#8230;el sacrificio, la melancol\u00eda como sacrificio&#8230;<br \/>\nM. Moreno: Puedo ver la idea que planteas (inaudible)\u2026. El deseo de la madre previo a la met\u00e1fora y que ah\u00ed &#8230;relaci\u00f3n sexual del analista con el paciente algo de la represi\u00f3n que no funciona&#8230;una fijaci\u00f3n a algo&#8230;.lo que no acabo de entender es \u2026 hay parte de la melancol\u00eda que la entiendo como una clausura del yo que desaparece por la absorci\u00f3n del gran Otro<br \/>\nS. Sabinus: Estoy de acuerdo, primeramente la represi\u00f3n no es un mecanismo que se adquiera definitivamente, cuando hablo del deseo melanc\u00f3lico, \u00e9ste se sit\u00faa en un momento de la cura y no es la estructura del analista, estamos de acuerdo \u00bfno? Este punto viene a tocar el mantenimiento de la represi\u00f3n, hay algo en este &#8216;Che vuoi&#8217; que hace tambalear la solidez de la represi\u00f3n y en efecto me parece que este punto, esta represi\u00f3n se fabrica, se vuelve a trabajar, se pone en orden mediante el an\u00e1lisis personal, tambi\u00e9n por parte del analizante en el momento del &#8216;Che Vuoi&#8217;&#8230;..el deseo melanc\u00f3lico del que hablo no tiene que ver con la estructura psiqui\u00e1trica&#8230;sino que est\u00e1 vinculado con ese punto, traves\u00eda en que la represi\u00f3n no tiene ya efecto para el analista como si \u00e9sta no hubiese tenido lugar&#8230;.un lugar.<br \/>\nMC Estada: Con muchos a\u00f1os de an\u00e1lisis&#8230;. mucha represi\u00f3n cae, se puede elegir&#8230;es un alivio no tener que reprimirlo todo pero es un peligro para algunos que pueden hacer este pasaje al acto (inaudible)&#8230;.son momentos raros y dif\u00edciles de los que no se suele hablar &#8230;esto abre a pensar esta dificultad de trabajar m\u00e1s all\u00e1 de la teor\u00eda, no es nada f\u00e1cil mantenerse en una posici\u00f3n \u00e9tica&#8230;cuando la represi\u00f3n no tiene ya tanto efecto&#8230;.(inaudible)<br \/>\nS. Sabinus: Creo que esto pone de relieve dos cosas. La primera es<br \/>\nque no cualquiera escoge ser analista o que es escogido como analista&#8230;\u00e9sto est\u00e1 muy cerca de este planteamiento de la melancol\u00eda, del de-ser, de la cuesti\u00f3n del objeto, de la madre. Nuestra traves\u00eda hace posible dos cosas, poder interrogarnos y mantener ese lugar, del mismo modo que la represi\u00f3n, no creo que logremos ser analistas de una vez por todas&#8230;.no existe este orden de analistas, el reconocimiento oficial&#8230;nunca nos reconocemos como analistas, el si-mismo indica esa brecha, est\u00e1 siempre \u00e9l-mismo. Esto es lo importante. Y la cuesti\u00f3n que planteas del fin de an\u00e1lisis y la cuesti\u00f3n del deshecho, del des-ser. Para un analista el fin del an\u00e1lisis, nos preguntamos como ser\u00e1 la \u00faltima sesi\u00f3n con mi paciente, nos acordamos de la primera. No puede llegar una cierta edad sin preguntarnos como ser\u00e1 la \u00faltima sesi\u00f3n&#8230;y esto no es melancol\u00eda, es la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Transcripci\u00f3n: Margarita Moreno y Lola Monle\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Madrid 11\/04\/2015 Voy a comenzar hablando del t\u00edtulo que he escogido, o que me ha escogido a m\u00ed. Hay una parte bastante comprensible del t\u00edtulo, es la \u00e9tica que se ve atrapada entre la espada y la pared, entre el deseo y el goce. 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