{"id":953,"date":"2015-08-31T19:27:34","date_gmt":"2015-08-31T17:27:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2015\/08\/31\/robert-levy-que-decir-de-la-sexualidad-en-la-prostitucion-masculina\/"},"modified":"2017-11-05T12:49:13","modified_gmt":"2017-11-05T11:49:13","slug":"robert-levy-que-decir-de-la-sexualidad-en-la-prostitucion-masculina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2015\/08\/31\/robert-levy-que-decir-de-la-sexualidad-en-la-prostitucion-masculina\/","title":{"rendered":"Robert L\u00e9vy:&quot;\u00bfQu\u00e9 decir de la sexualidad en la prostituci\u00f3n masculina?&quot;"},"content":{"rendered":"<p><strong>Madrid 17 de enero de 2015<\/strong><\/p>\n<p>Este t\u00edtulo un poco enigm\u00e1tico me permitir\u00e1 retomar y desarrollar las cuestiones sobre las que nos hab\u00edamos quedado la \u00faltima vez: \u00bfque decir de los avatares de lo sexual en las perversiones y las psicosis? La prostituci\u00f3n masculina me ha parecido el mejor abordaje cl\u00ednico posible; cl\u00ednica que he podido frecuentar durante varios a\u00f1os, trabajando en el seno de una asociaci\u00f3n: \u00abAmicale du nid\u00bb, asociaci\u00f3n de ayuda a personas que intentan salir de la prostituci\u00f3n. En este \u00e1mbito hab\u00eda dos mundos muy distintos, el \u00e1mbito de la prostituci\u00f3n masculina y el de la femenina.<\/p>\n<p>En l\u00edneas generales, ser\u00e1 para mi un intento de aproximarme a una cuesti\u00f3n cl\u00ednica que concierne a la dimensi\u00f3n de la sexualidad en la prostituci\u00f3n masculina, lo que nos lleva a cuestiones de perversi\u00f3n. Por cierto, quer\u00eda comentar que el ni\u00f1o no es un perverso polimorfo, aunque Freud as\u00ed lo dijera, para Freud eso significaba que el ni\u00f1o no tiene l\u00edmite en lo que se refiere al goce. Pero el perverso si tiene l\u00edmites, su l\u00edmite es la escena fija. El ni\u00f1o puede gozar de todo, el perverso justamente no puede. Este tema es importante para nuestro tema del a\u00f1o y la cuesti\u00f3n de la perversi\u00f3n&#8230;.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto plantea dificultades para ser pensado, ya que todo lo que concierne a esta forma particular de sexualidad, suscita enormes rechazos y dificultades de acogida. Entre los equipos de la asociaci\u00f3n \u00abAmicale du nid\u00bb -de la que he sido supervisor bastante tiempo- este era un punto de dificultad: poder pensar este particular modo de tener una sexualidad. \u00bfPor qu\u00e9?, es una cuesti\u00f3n que ata\u00f1e a la dificultad para reconocer cierta forma de sexualidad en esta pr\u00e1ctica, mientras que es claro que, por otro lado, entre las personas prostituidas femeninas se trata de otra cosa, -el 90% son obligadas, son esclavas de las redes de prostituci\u00f3n y casi 80% han sido objeto de abusos sexuales- y esto, pese a los discursos edificantes que podemos escuchar en la televisi\u00f3n cada vez que se trata de prostituci\u00f3n, donde se contempla la prostituci\u00f3n femenina como una elecci\u00f3n y un trabajo, cosa que no es en absoluto. En el caso masculino se trata m\u00e1s de una cuesti\u00f3n de elecci\u00f3n y no de obligaci\u00f3n externa, si de la obligaci\u00f3n interna de un fantasma. En el caso femenino no hay fantasma si no es el de los ni\u00f1os abusados, cada acto de prostituci\u00f3n constituyendo una repetici\u00f3n del abuso inicial. La nacionalidad de las prostitutas es cada vez la de los pa\u00edses en guerra, que quedaron sin instituciones.<\/p>\n<p>La sexualidad humana, la definir\u00eda en funci\u00f3n de diferentes pr\u00e1cticas que incluye este t\u00e9rmino en relaci\u00f3n con el deseo de cada uno. No es menos cierto que la prostituci\u00f3n no se puede considerar como formando parte de este gran conjunto llamado de pr\u00e1cticas sexuales sino es con una especificidad muy precisa, la de ser una pr\u00e1ctica de exclusi\u00f3n del &#8216;partenaire&#8217; como otro. He aqu\u00ed ya una primera definici\u00f3n. Es una pr\u00e1ctica de exclusi\u00f3n del &#8216;partenaire&#8217; en tanto que otro, del lado del cliente.<br \/>\nEvidentemente, no podemos abordar nuestra sexualidad sino como un sistema de intercambios en el que el lenguaje tiene un lugar preponderante, tomado en un cierto uso de lo que constituye la puesta en escena de nuestro fantasma, es decir que no hay sexualidad sin fantasma.<br \/>\nCada uno de los &#8216;partenaires&#8217; encontrar\u00e1 en \u00e9l (fantasma) su lugar, en el deseo que le es propio. Por lo tanto, cuando te digo que te deseo, es porque te incluyo en mi fantasma. Creo que ser\u00e1 una definici\u00f3n bastante pr\u00e1ctica y general para hablar de la sexualidad humana en todo caso.<\/p>\n<p>No creo por otro lado, que los animales tengan recurso al fantasma, recurren a ciertas relaciones hormonales y biol\u00f3gicas que conciernen m\u00e1s a su instinto que a su deseo.<br \/>\nEn cuanto al fantasma, para que podamos constituir algo de ese orden, es preciso poder hablar y recurrir al lenguaje que nos permite justamente poder constituir nuestro fantasma.<br \/>\nSin embargo, esto no quiere decir que el \u00bbpartenaire\u00bb del \u00abacto de prostituci\u00f3n\u00bb sea un \u00bbpartenaire\u00bb del fantasma. Esto ya es una cuesti\u00f3n importante, en la medida que se reduzca al &#8216;partenaire&#8217; a no ser sino una cosa de la que se sirve para satisfacer esta dimensi\u00f3n pulsional, que no necesita ning\u00fan recurso al fantasma para satisfacerse.<br \/>\nPor esta raz\u00f3n, la persona prostituida est\u00e1 siempre en el lugar de un recept\u00e1culo y el cliente se limita a una pr\u00e1ctica muy arcaica de masturbaci\u00f3n, siempre insatisfactoria si nos referimos a los estudios realizados con este prop\u00f3sito, as\u00ed como a los testimonios cl\u00ednicos que hemos podido obtener.<\/p>\n<p>Sin embargo, me parece que hoy existe una diferencia extremadamente importante entre la prostituci\u00f3n femenina y la masculina, que no recubre las mismas realidades en cuanto a la forma de esclavitud que la prostituci\u00f3n implica.<br \/>\nExisten igualmente diferencias fundamentales en cuanto a la construcci\u00f3n de la sexualidad entre las personas prostituidas, en funci\u00f3n de su sexo y de su relaci\u00f3n con la estructura ps\u00edquica. El sexo y la estructura son dos cosas diferentes; sin embargo, se dividen y se diferencian en funci\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p>Entre las personas prostituidas femeninas, encontramos un abanico bastante representativo de pertenencia al campo de las neurosis y de las psicosis, con exclusi\u00f3n casi total de la homosexualidad y de las perversiones en el sentido estructural del t\u00e9rmino.<br \/>\nPor el contrario, la prostituci\u00f3n masculina se sit\u00faa esencialmente en el gran grupo de pr\u00e1cticas homosexuales, perteneciendo en este caso m\u00e1s o menos al de las neurosis. Sin embargo hay un porcentaje muy representativo en el registro de las perversiones y del transexualismo del que tratar\u00e9 tambi\u00e9n de decir algo.<br \/>\nA prop\u00f3sito del transexualismo, nos podemos preguntar, siendo un debate actual, de que estructura se trata en esta tan particular manera de abordar el sexo biol\u00f3gico como un error de nacimiento a ser corregido. Si se trata de un problema gen\u00e9tico, como parece querer afirmarse en la actualidad en ciertas investigaciones; \u00bfse trata de cierta forma particular de normalidad en cuanto al modo de abordar su sexo o se trata de otra cosa? Luego dir\u00e9 algo al respecto.<\/p>\n<p>La personalidad m\u00e1s representada en la prostituci\u00f3n masculina es la del travest\u00ed, del que no se puede excluir completamente que se trate del registro de una forma particular de perversi\u00f3n, de perversi\u00f3n en el sentido de la estructura.<br \/>\nA partir de este primer se\u00f1alamiento, tratar\u00e9 de precisar -lo que podemos llamar- sexualidad en la prostituci\u00f3n masculina, refiri\u00e9ndonos a dos elementos de orientaci\u00f3n importantes.<u> El primer elemento<\/u> es que sea cual sea la estructura en juego en la prostituci\u00f3n masculina, la persona prostituida tiene un lugar femenino para el otro y es este lugar, el que ha sido objeto muy pronto de abusos sexuales infantiles en una mayor\u00eda aplastante de los casos.<br \/>\n<u>El segundo elemento<\/u> es que la sexualidad en la perversi\u00f3n recurre necesariamente a la fijeza de una escena \u00fanica y fija, en el cual el otro tiene un lugar id\u00e9ntico e inmutable. Escena y no fantasma, esto es importante. El fantasma perverso no es un fantasma al modo freudiano donde hay flexibilidad de roles, argumentos y personajes.<br \/>\n<u>En tercer lugar<\/u>, en el registro de los problemas profundos de la personalidad que encontramos en ciertas formas de psicosis, el repudio de la realidad es tal que el delirio toma un lugar preponderante y excluye toda capacidad de constituci\u00f3n del fantasma, incluso si hay alguna tentativa de suplencia all\u00ed donde el fantasma no realiza su tarea.<br \/>\nFinalmente, <u>cuarto punto<\/u>, la sexualidad con &#8216;partenaires&#8217; m\u00fatiples es un dato com\u00fan a los dos elementos de los que he hablado. Hemos de considerar pues, la cuesti\u00f3n del partenariado m\u00faltiple como un modo de abordar cierto tipo de relaci\u00f3n con el otro y con el goce, contrariamente a la prostituci\u00f3n femeni<br \/>\nna en la cual estos dos elementos est\u00e1n excluidos la mayor parte del tiempo, pues los &#8216;partenaires&#8217; m\u00faltiples les son impuestos por la servidumbre de que son objeto muchas veces por parte de las redes mafiosas.<\/p>\n<p>Este goce implica que el otro, el &#8216;partenaire&#8217;, est\u00e9 en un mismo lugar y responda a la misma funci\u00f3n. Esta funci\u00f3n, nos lleva forzosamente a la idea de que el otro, en esta perspectiva, queda reducido a una parte, es decir una especie de metonimia. En este caso, no es un objeto de goce m\u00e1s que como parte de su cuerpo, pene u ano. En efecto, la persona a la que pertenecen estas partes del cuerpo no es necesariamente deseada como tal, es decir, como formando parte de un todo. Es un elemento muy importante para se\u00f1alar. Podemos decir ya que se trata ah\u00ed de una fetichizaci\u00f3n o totemizaci\u00f3n de los \u00f3rganos de la diferencia (diferencia biol\u00f3gica), reducci\u00f3n meton\u00edmica del otro a su valor de \u00f3rgano. Este erotismo se constituye en el hecho de ser activo o pasivo y se reduce a la idea de tomar o ser tomado en un eje cabeza-cola.<\/p>\n<p>Los travest\u00eds a menudo est\u00e1n hormonados, se visten como mujer para las salidas nocturnas y la prostituci\u00f3n es parte del juego, su manera de gozar est\u00e1 cerca de la prostituci\u00f3n (partenaires m\u00faltiples) siendo totalmente capaz de vestirse como hombre el resto del tiempo sin la menor dificultad.<br \/>\nEn cuanto al travest\u00ed, la cuesti\u00f3n de su goce se plantea en t\u00e9rminos muy precisos. En efecto. No tiene ninguna duda de ser un hombre, pero su goce resulta de una puesta en escena en la que se viste con los oropeles caricaturescos de la mujer en un exceso, de tal suerte que pueda suscitar en la mirada del otro, cuando el otro est\u00e1 turbado, esta confusi\u00f3n, esta vacilaci\u00f3n de la certidumbre habitual de la diferencia de los sexos. Es sobre este punto que se realiza su goce: en ese punto de vacilaci\u00f3n de la diferencia de los sexos. Encuentra su goce en este momento en que su &#8216;partenaire&#8217; se confronta siempre a lo que podemos nombrar como angustia. En la perversi\u00f3n, es siempre la angustia la que es buscada en el otro. Es una de las razones por las cuales es tan dif\u00edcil poder trabajar, incluso para los colegas trabajadores sociales, con las personas prostituidas travest\u00eds hombres.<\/p>\n<p>Hay siempre esta dimensi\u00f3n en que la angustia alcanza a los que se ocupan de ellos porque hay siempre este momento en que la persona travestida va a tratar de buscar y a menudo encontrar este momento de vacilaci\u00f3n en la mirada del otro, el travest\u00ed nunca para y por tanto se les rechaza a causa de la angustia que suscitan, sobre todo en los hombres que trabajan con ellos y no tanto en las mujeres. \u00bfEs una mujer hombre? \u00bfes un hombre mujer? De todos modos, en los dos casos, se tratar\u00e1 de estar provisto de falo.<\/p>\n<p>El otro, el &#8216;partenaire&#8217;, en esta perspectiva, es siempre un otro meton\u00edmico, es decir, reducido a no ser sino una parte, en el sentido en que es reducido a no ser m\u00e1s que una mirada de angustia que vacila en este momento de incertidumbre en que se vuelve a jugar la diferencia de los sexos. A lo que apunta el travest\u00ed en el otro en esta angustia es pues a esta vacilaci\u00f3n posible en su &#8216;partenaire&#8217; de la cuesti\u00f3n de su certeza sobre la diferencia de sexos, vacilaci\u00f3n del ser. Algo deviene equ\u00edvoco en la certeza. Lo que se juega es hacer explotar la ubicaci\u00f3n, que no haya una ubicaci\u00f3n posible, encuentro con una persona f\u00e1lica en lo real, metonimicamente, eso toca el ser como dec\u00eda Guillermo, el &#8216;Hilflosigkeit&#8217;. Hay pues repudio de la realidad. El goce del travest\u00ed se realiza cuando ha percibido en la mirada de su &#8216;partenaire&#8217; esta duda sobre el hecho de que las mujeres puedan tener uno tambi\u00e9n.<br \/>\nDesde el punto de vista del fantasma, podemos decir que no lo hay, puesto que el fantasma supone que hayamos podido estructurar nuestro aparato ps\u00edquico de tal modo que podamos hacer funcionar cierto n\u00famero de escenas, que pueden ser diversas y en los cuales las personas que introducimos en nuestro fantasma puedan ocupar lugares diferentes, hay un relato.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la cuesti\u00f3n del travest\u00ed, como en el fondo la cuesti\u00f3n de la perversi\u00f3n en general, es que no hay lugares diferentes en su fantasma perverso, no hay m\u00e1s que uno y es precisamente lo que el travest\u00ed busca poner en marcha sin cesar en una escena fija que no tiene, en consecuencia, valor de gui\u00f3n. No hay otro, el otro del goce est\u00e1 siempre en el mismo lugar.<br \/>\nPodemos decir que no hay fantasma en este momento, en todo caso en el sentido del neur\u00f3tico, puesto que se trata de la repetici\u00f3n de la misma escena fija en el cual los &#8216;partenaires&#8217; son esperados siempre en el mismo lugar. La escena se desarrolla entonces en la inmutabilidad necesaria para que lo mismo se reproduzca sin fin, sin ning\u00fan modo de transformaci\u00f3n ni modificaci\u00f3n. No es ni una escena, es una foto fija. (En franc\u00e9s la palabra escenario remite a gui\u00f3n, argumento y el sentido de la escena perversa es m\u00e1s una foto fija con una inmutabilidad necesaria para ser reproducida al infinito)<\/p>\n<p>R. Hernandez: (inaudible) la vacilaci\u00f3n del ser&#8230;.arca\u00edsmo ligado a \u2026.pasaje del infans &#8230;a su madre&#8230;.<\/p>\n<p>R. L\u00e9vy: algo fijo de esta madre no castrada. si, es la foto que se mantiene.<\/p>\n<p>K. Van Diest: relata un viaje a un poblado en M\u00e9xico, sociedad matriarcal, fiesta de travest\u00eds, obra de teatro a la que puedes asistir. Con una misa en la que dec\u00edan que la homosexualidad estaba permitida. (inaudible la mayor parte)<\/p>\n<p>R. L\u00e9vy: Gracias por el testimonio. Precisar que no es una sociedad homosexual sino perversa, la homosexualidad es una orientaci\u00f3n sexual en la que hay todas las estructuras.<br \/>\nPara el transexual, evidentemente, la cuesti\u00f3n es diferente. En efecto, \u00e9l no ha tenido nunca la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar a nadie sobre la mercanc\u00eda. Sabe desde siempre que en su nacimiento hubo un error gen\u00e9tico y que aunque naci\u00f3 en apariencia del lado masculino de la humanidad, sin embargo es una mujer o si naci\u00f3 del lado femenino sin embargo es un hombre, lo cual es menos frecuente. No cesar\u00e1 de querer reparar este error por todos los medios posibles e imaginables. Lo que prevalece en el sujeto transexual no es como en el travest\u00ed, esta vacilaci\u00f3n de la certidumbre de la diferencia de los sexos para el otro, sino su certeza de que hay un error. Le da igual saber si los otros le toman por un hombre o una mujer puesto que sabe \u00edntimamente de lo que se trata, lo cual no impide plantearse algunas cuestiones sobre su goce.<br \/>\nPara el sujeto transexual la meta consistir\u00e1 en encontrar &#8216;partenaires&#8217; que le aporten la prueba de este error por el hecho de que sus &#8216;partenaires&#8217; puedan desearlo por lo que \u00e9l sabe que es, a saber una mujer si naci\u00f3 hombre y un hombre si naci\u00f3 mujer. \u00bfhay goce en esta certeza?; \u00bfes la misma cuesti\u00f3n que la que se plantea en el sujeto paranoico?<br \/>\nContrariamente al sujeto travest\u00ed, \u00e9l no busca sostener ninguna ambig\u00fcedad, sino encontrar en el otro la prueba por el deseo, de que es una mujer, lo cual va a permitirle encontrar la confirmaci\u00f3n evidentemente de la certeza que tiene desde siempre, de que se trata en efecto de un error de su declaraci\u00f3n de sexo. Y, bien entendido, esto explica que: puesto que uno le desea como una mujer, ello demuestra que se trataba de un error.<br \/>\nVemos que la cuesti\u00f3n de su goce se plantea en t\u00e9rminos diferentes y problem\u00e1ticos. No tiene nada que ver con el goce del neur\u00f3tico en general y todav\u00eda menos con el del perverso. Entonces, la cuesti\u00f3n del fantasma tambi\u00e9n se plantea. \u00bfse trata de un fantasma cualquiera? A mi modo de ver, se trata de algo que es m\u00e1s bien la consecuencia de una l\u00f3gica que nombrar\u00eda como l\u00f3gica delirante. L\u00f3gica muy bien estructurada tal como el delirio de la paranoia.<\/p>\n<p>No todos estamos de acuerdo al respecto, lo se bien. Por mi parte, pienso que el transexualismo es una forma de psicosis. Se trata de una forma particular de delirio paranoico y ah\u00ed, encontramos todos los elementos para poder evocar esta dimensi\u00f3n, que tiene su inter\u00e9s, creo, para trabajar ta<br \/>\nmbi\u00e9n con estas personas. No es igual tener esta idea en la cabeza que no tenerla, especialmente porque la cuesti\u00f3n del delirio es grave y dif\u00edcil y excluye en cierto modo que se pueda hablar de trabajo sobre el fantasma.<br \/>\nPor otro lado, conocemos cierto n\u00famero de operaciones, no ps\u00edquicas sino quir\u00fargicas que han desembocado a menudo en el suicidio. Evidentemente, la cuesti\u00f3n del delirio viene ah\u00ed como concepto central en lo que se puede decir de las razones por las cuales el suicidio acontece a menudo tras la cirug\u00eda, momentos que se pueden nombrar como de des-compensaci\u00f3n psic\u00f3tica. \u00bfQuiere decir esto, que el tiempo previo de la reivindicaci\u00f3n de reparar el error le permitir\u00eda compensar su psicosis? Creo que si, la reivindicaci\u00f3n es una manera de compensaci\u00f3n ps\u00edquica, ese es el delirio, se presenta en la palabra equivocaci\u00f3n. Hay un enemigo: la equivocaci\u00f3n que cambio la realidad sexual y eso compensa su psicosis. Tras la cirug\u00eda, se pone en acto de modo meton\u00edmico su palabra, si, fue una equivocaci\u00f3n ah\u00ed desaparece el delirio y aparece la psicosis.<\/p>\n<p>M Moreno: Esta reivindicaci\u00f3n delirante&#8230;cuando una persona cambia de sexo autom\u00e1ticamente cambia el sexo de la pareja, eso lo observa tambi\u00e9n C. Millot. \u00bfCual es esta b\u00fasqueda, que se pone en la identidad sexual? La operaci\u00f3n de cirug\u00eda no consigue anclar esa deriva.<\/p>\n<p>R. L\u00e9vy: Seguramente hay muchas figuras posibles, pero la m\u00e1s importante es el suicidio tras la operaci\u00f3n. Hay otras salidas, las menos, que pueden servir tambi\u00e9n de met\u00e1fora delirante, cada caso es singular. Por ello, la puesta en marcha de algunos dispositivos para evitar el riesgo de suicidio.<br \/>\nNo podemos pues hablar de fantasma puesto que se trata m\u00e1s bien de un fen\u00f3meno delirante y persecutorio; el sujeto es tomado por la persecuci\u00f3n de este error del que es objeto desde su nacimiento y que se trata de reparaci\u00f3n en una l\u00f3gica llevada al extremo, hasta la muerte.<br \/>\nEl &#8216;partenaire&#8217; -evidentemente es importante- no tiene tampoco existencia, no es un otro sino en la medida en que puede nutrir y mantener esta certeza delirante. Sirve para eso \u00fanicamente. \u00bfes un otro por lo tanto? La cuesti\u00f3n queda abierta, ello depende de la definici\u00f3n que tenemos del otro, y de lo que entendamos con el t\u00e9rmino &#8216;partenaire&#8217;.<\/p>\n<p>Todo esto me permite introducir y diferenciar ahora y para terminar, la relaci\u00f3n del deseo con la ley. Es muy importante puesto que la sexualidad humana est\u00e1 atravesada por la dimensi\u00f3n de la ley del deseo y de la relaci\u00f3n del deseo con la ley en un sentido y en el otro.<br \/>\nHay dos clases de ley del deseo a las que estamos confrontados, y son importantes para la constituci\u00f3n del habla-ser (parl\u00eatre). Una es del registro de la ley del deseo en el marco bastante amplio de la neurosis. Es esta ley la que har\u00e1 decir a Lacan que \u00abla horca no es la ley\u00bb porque la horca no es m\u00e1s que el castigo de la ley superyoica, es decir, la que rige el deseo del sujeto por el sentimiento de culpa. Esta ley del neur\u00f3tico es una ley del deseo en la que la dimensi\u00f3n de la culpa es un elemento esencial. Esencial en raz\u00f3n de la amenaza del castigo si el sujeto la transgrede. Dicho de otro modo no hay ley del deseo, en todo caso en el neur\u00f3tico, sin que haya una referencia a la culpa y al castigo.<br \/>\nEsta ley queda del lado del deseo reprimido y de sus funciones, como acabo de se\u00f1alarlo y sus funciones son la culpa y la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta referencia a la ley, el deseo est\u00e1 confrontado a lo que puede formularse de la manera siguiente: \u00abhaz tu deber, si no, ser\u00e1s castigado\u00bb. Es la ley m\u00e1s habitual del deseo, la cual la encontramos en todo neur\u00f3tico, en la \u00abnormalidad\u00bb habitual del deseo. No se si se puede decir que hay una normalidad, pero en todo caso esta ley no es ni del registro de las perversiones, ni de las psicosis o del transexualismo, que he situado del lado de las psicosis.<\/p>\n<p>En la sexualidad masculina y del lado de las perversiones, se trata de otra ley. Podemos llamarla la gran ley. Se constituye fuera del Superyo y al lado de lo que es habitualmente la puesta en marcha del deseo, es decir, la culpa, el castigo, la represi\u00f3n como en el neur\u00f3tico como acabamos de ver.<br \/>\nNo es en este registro donde se constituye la ley del deseo por el lado de la perversi\u00f3n. Es cierto que no es sino abord\u00e1ndolo desde la perspectiva de Kant con Sade, que podemos tener una peque\u00f1a idea, al menos de lo que representa como diferencia en relaci\u00f3n a esta ley m\u00e1s general del deseo. Hay la ley del lado neur\u00f3tico con tres t\u00e9rminos: deseo, represi\u00f3n y castigo-culpa y la otra ley de la perversi\u00f3n que no es un registro de ley y no tiene relaci\u00f3n con el supery\u00f3. Podr\u00edamos dar una aproximaci\u00f3n con Kant justamente, bajo el modo de esta formula \u00bb haz tu deber\u00bb, y no \u00abhaz tu deber, porque si no ser\u00e1s castigado\u00bb. Con esta f\u00f3rmula reducida a \u00abhaz tu deber\u00bb, la parte del vinculo del deber con el castigo desaparece. O m\u00e1s bien, no es que desaparezca, sino que no es ya constitutiva de la relaci\u00f3n del deseo con la ley en esta aproximaci\u00f3n de la sexualidad con la perversi\u00f3n. Del lado de la perversi\u00f3n, la ley del deseo est\u00e1 confrontada solo a un imperativo, el de: \u00abhaz tu deber\u00bb. Lo que importa es hacer su deber, sin culpa, sin otro, sin supery\u00f3.<\/p>\n<p>Eso permite comprender por otro lado por qu\u00e9 hay este retorno sin cesar a las mismas escenas, como una especie de imperativo de tener que encontrar siempre y de manera permanente, este mismo lugar que no se puede pensar en la neurosis.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el sujeto perverso la relaci\u00f3n del deseo con la ley est\u00e1 constituida bajo la forma de un imperativo, del \u00abhaz tu deber\u00bb, es decir, de lo que Freud llama \u00bb la verleugnung\u00bb, el repudio, que se podr\u00eda traducir como el rechazo ambiguo-opaco. Lo hab\u00e9is comprendido, es el rechazo ambiguo de la diferencia de sexos lo que funda otra forma de relaci\u00f3n con la ley. No hay represi\u00f3n, lo que importa es obedecer, es el acto en si.<br \/>\nEn efecto, al contrario, reconocer la diferencia de los sexos es un modo de situarse en otro lugar de la ley que no es precisamente el lado en el que se sit\u00faa esta forma de sexualidad.<\/p>\n<p>En el repudio, es cuesti\u00f3n de poner en marcha este ambiguo rechazo en el cual se encuentran todos los escenarios en los que el objetivo es poner en escena el repudio de la diferencia de los sexos. En este caso, el sujeto, el otro, se reduce a no ser m\u00e1s que un agente ejecutor de esta ley, verdugo insensible y ap\u00e1tico, que no soporta ninguna forma de divisi\u00f3n. Es un sujeto que no est\u00e1 dividido; es simplemente un agente ejecutor del imperativo de esa forma de ley del deseo.<br \/>\nLo que he de se\u00f1alar es que este agente recibe este imperativo de cumplir su deber, que su regla es la apat\u00eda, es decir, una total indiferencia a la satisfacci\u00f3n y al placer. Es una de las cosas que se percibe en esta forma de prostituci\u00f3n, en todo caso en estas personas; es decir, una especie de distancia respecto de la cuesti\u00f3n del placer justamente, donde la dimensi\u00f3n del goce ya no recubre la del placer. Son personas que est\u00e1n en cierta apat\u00eda igualmente en la aproximaci\u00f3n que tienen hacia su propia sexualidad, apat\u00eda que no tiene nada que ver, quisiera decirlo, con la que se encuentra por otro lado en las personas prostituidas mujeres, ellas est\u00e1n evidentemente en una apat\u00eda totalmente diferente.<\/p>\n<p>Se trata en este caso de seguir la ley del deseo m\u00e1s all\u00e1 del principio de placer y de tener la voluntad de realizar este goce, al cual no se accede sino deviniendo puro instrumento de la ley, es decir, fuera de toda culpabilidad; la cual no forma parte de este registro.<\/p>\n<p>Son cosas dif\u00edciles de pensar evidentemente, cuando no se tiene esta constituci\u00f3n ps\u00edquica y esa misma relaci\u00f3n con el deseo. Es cierto que es muy complicado, suscita enormes rechazos, horror sobre todo, puesto que toca puntos de real en estado puro dif\u00edcilmente pensables.<\/p>\n<p>Acabar\u00e9 con una cuesti\u00f3n relativa a la ley del deseo en el transexual. Ah\u00ed no estamos en el mismo registro. La ley del deseo, en ese mome<br \/>\nnto est\u00e1 ligada a lo que para \u00e9l ha sido forclu\u00eddo, a lo que ha hecho agujero en un momento dado, en su propia relaci\u00f3n con lo simb\u00f3lico y en su propia relaci\u00f3n con la ley, es decir, un agujero en la cuesti\u00f3n misma de la ley. Se puede decir que en cierto modo, su delirio es una tentativa de reconstruir o de construir incluso algo all\u00ed donde ese nada de la ley ha hecho agujero.<\/p>\n<p>Podemos decir que incluso este modo de construir un delirio a partir de un error de la percepci\u00f3n de su \u00absexuaci\u00f3n\u00bb, sigue siendo una manera de poder poner algo en el lugar de esa nada, a la que el transexual se confronta en el origen como forclusi\u00f3n, como vac\u00edo de ley precisamente, como vac\u00edo de relaci\u00f3n a la ley.<br \/>\nLa certeza delirante en cuanto al error sobre su sexo hace que en el fondo ya no este sujeto a ninguna ley, si no es aquella que su construcci\u00f3n de certeza delirante le dicta, a\u00fan all\u00ed bajo el modo del imperativo, de la orden. No es la misma orden que en la perversi\u00f3n, sino que es el imperativo de reparar el error sexuado de su nacimiento.<br \/>\nHe aqu\u00ed, groso modo c\u00f3mo \u00e9l reconstruye lo que tiene lugar de ley del deseo por esta vez. Reparar este error de declaraci\u00f3n del sexo es un modo de comprometerse en cierta forma de ley del deseo.<br \/>\n\u00bfEs un deseo? \u00bfes una ley? Ah\u00ed evidentemente, todas las preguntas se abren. Son cuestiones extremadamente dif\u00edciles, pero no creo que podamos pensar la cuesti\u00f3n de la sexualidad en la prostituci\u00f3n masculina si no disponemos de estos elementos. Ciertamente, eso no tiene nada que ver con la prostituci\u00f3n femenina, en todo caso en su modo de relaci\u00f3n con la sexualidad.<\/p>\n<p>Creo tambi\u00e9n que si tenemos en mente estos conceptos, en especial en cuanto a la relaci\u00f3n particular con cierto modo de goce a su disposici\u00f3n, no podemos comprender tampoco o al menos no podemos concebir la dificultad de la renuncia de estos hombres a la prostituci\u00f3n.<br \/>\nLa cuesti\u00f3n, como he evocado ya, no se plantea como en la prostituci\u00f3n femenina. La renuncia a la prostituci\u00f3n en las mujeres es muy dif\u00edcil por razones relativas a las redes de esclavitud que las someten, pero tambi\u00e9n es muy simple, porque no est\u00e1 comprometida en su goce sexual.<br \/>\nPara los hombres, lo dir\u00e9 de manera radical, se trata de renunciar a la prostituci\u00f3n sin renunciar a su sexualidad. Son dos cosas totalmente distintas y diferentes pero que sin embargo se ponen en bater\u00eda en el fen\u00f3meno de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Justamente la dificultad del lado de la prostituci\u00f3n masculina es que la renuncia a la prostituci\u00f3n implica tambi\u00e9n -es precisamente lo que hay que trabajar con ellos, creo- algo de cierto tipo de renuncia a cierto tipo de goce.<br \/>\nNo quiero decir tampoco que es porque se es transexual o travest\u00ed que uno se prostituye. No se trata tampoco de entenderlo de este modo. Sin embargo algo se juega de la dimensi\u00f3n del goce espec\u00edfico y particular de unos y otros en la prostituci\u00f3n como dispositivo de perversi\u00f3n y de psicosis.<\/p>\n<p>Para terminar, -y es esto lo que lo hace dif\u00edcil- en los equipos que trabajan con estas personas, sabemos que es esta dificultad de la que se trata, incluso si no se dice muy claramente. Hay ah\u00ed un compromiso en cierto tipo de goce particular en este dispositivo en el que la prostituci\u00f3n conduce a realizar un elemento que es de la dimensi\u00f3n perversa y de la fijeza de la escena.<br \/>\nEstos elementos van m\u00e1s all\u00e1 del tema de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>M.C. Estada: Cuando dec\u00edas que la persona que se prostituye queda en posici\u00f3n femenina, no me parece que sea femenina, me parece que igual ser\u00eda mejor decir feminizada<\/p>\n<p>R.L\u00e9vy: Es dif\u00edcil de contestar, depende de la definici\u00f3n que se tenga de lo que es femenino. En el semblant hay distintas maneras de entenderlo, como met\u00e1fora, como metonimia o como delirio. En Schreber se encuentran estas distinciones: como mujer meton\u00edmica, metaf\u00f3rica o delirante y su paranoia tambi\u00e9n supone la posici\u00f3n femenina pero delirante. La cuesti\u00f3n de la definici\u00f3n femenina pasa por estas referencias de saber de que objeto se trata, del objeto como parte, del objeto total o de la falta de objeto. Pienso que en la prostituci\u00f3n lo que se busca, lado cliente, es algo que tiene que ver con las tres formas de objeto femenino para uno: objeto femenino reducido a su agujero, metonimicamente. Metaf\u00f3ricamente: la mujer puta y el fantasma de la mujer puta y las dos otras f\u00e9minas ser\u00edan la f\u00e9mina lado perversi\u00f3n como en Sade, figuras femeninas que son mujeres pasivas que se usan como objetos y la \u00faltima figura es la f\u00e9mina lado paranoia como en Schreber.<\/p>\n<p>R. Hernandez: es la mujer reducida a un agujero o reducida a un objeto. En el segundo caso ya hay algo metaf\u00f3rico.<\/p>\n<p>R. L\u00e9vy: \u2026.hay una figura fetichizada de la mujer en Sade.<\/p>\n<p>G. Kozameh: (inaudible)<\/p>\n<p>R. L\u00e9vy: el transexual da la prueba de su transexualidad pidiendo la operaci\u00f3n&#8230;el travest\u00ed de la prostituci\u00f3n usa hormonas, pero la frontera es cambiar de sexo. Hormonarse queda en el \u00e1mbito del semblante, atrapar la mirada del otro teniendo pecho y pene, eso es lo m\u00e1s exitoso de la trampa, sin pene no hay trampa.<br \/>\nPara los transexuales, como he dicho, es muy diferente. Pero evidentemente en lo que concierne al dispositivo de la prostituci\u00f3n, cuantas m\u00e1s pruebas se tienen, m\u00e1s validez tendr\u00e1 para confirmar que se es mujer. Saben bien que el multi-partenariado en la prostituci\u00f3n conlleva este n\u00famero de personas que dar\u00e1 cierta consistencia a la prueba del lado del transexual.<\/p>\n<p>No es por nada que se encuentra en las personas travest\u00eds y entre los transexuales, un n\u00famero importante de &#8216;partenaires&#8217; que el dispositivo de la prostituci\u00f3n hace muy posible con el resultado siempre renovado en cada pase, donde el sujeto puede ser reducido o reducir al otro a ser un objeto.<br \/>\nPodemos a\u00f1adir que encontramos tambi\u00e9n grandes diferencias con la prostituci\u00f3n femenina porque en la prostituci\u00f3n masculina, no hay o hay muy pocas redes mafiosas. Es m\u00e1s bien una red comunitaria. Es muy interesante por otro lado, porque se trata para los sujetos prostituidos masculinos de encontrarse entre &#8216;iguales&#8217;, entre &#8216;lo mismo&#8217;.<br \/>\nLa cuesti\u00f3n de \u00ablo mismo\u00bb tiene tambi\u00e9n todo su inter\u00e9s y toda su funci\u00f3n en la perversi\u00f3n y en el reconocimiento llamado \u00abmismidad\u00bb.<br \/>\nEvidentemente la dificultad es la de poder encontrar un otro que sea un otro en el sentido neur\u00f3tico pero no estamos en dicho registro. El otro es siempre alguien reducido, en todo caso muy a menudo, a su metonimia, a una parte de si mismo, a una parte de su cuerpo, a su sexo. Ya lo he dicho. Incluso en el modo de construir la prostituci\u00f3n, no estamos en los mismos dispositivos que en la prostituci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>En fin para hacer un poco de eco a la pel\u00edcula \u00bb mi mejor amiga\u00bb, quisiera decir que esta obra nos deja en cierta ambig\u00fcedad entre el travest\u00ed y el transexual. Sea como sea, encontramos en los dos casos, muy a menudo la pr\u00e1ctica del recurso a las hormonas. Con la pr\u00e1ctica y con el tiempo, poco a poco, ciertas personas van a pedir ser quir\u00fargicamente transformadas, aunque otras no. En este momento, sabremos que eran transexuales. Otros van a seguir siendo travest\u00eds, jam\u00e1s van a pedir operarse y sostienen un discurso bastante claro sobre el hecho de que ellas son hombres. No es esa su cuesti\u00f3n; su cuesti\u00f3n no es saber si son o no hombres.<\/p>\n<p>Ahora, \u00bfc\u00f3mo se resuelve, se organiza todo esto en el tiempo?, hemos de decir que felizmente cierta plasticidad en cada uno hace que haya arreglos sucesivos, encuentros, momentos de surgimiento m\u00e1s o menos fecundos, de cosas que hacen que eso revele algo del orden de la estructura. No se sabe necesariamente en un primer tiempo&#8230;Cuando llegamos verdaderamente a la operaci\u00f3n quir\u00fargica, creo que ya no hay dudas. Puede haber una duda antes, pero no en ese momento.<\/p>\n<p>No creo que una persona travest\u00ed perversa &#8211; una vez m\u00e1s en mi boca esto no es negativo, y recurro a elementos de estructura- una persona que se puede calificar de perversa en el sentido estru<br \/>\nctural del t\u00e9rmino, vaya a hacerse quitar los test\u00edculos. Jam\u00e1s. Eso no existe. Al contrario, incluso porque es preciso que ellas tengan &#8216;pelotas&#8217; test\u00edculos para que la ambig\u00fcedad sea la mayor posible y que la angustia del otro sea la m\u00e1s realizable. Si ya no tiene, eso no funciona.<\/p>\n<p>Creo que son elementos cl\u00ednicos que no producen duda.<br \/>\nPor otro lado, sobre el modo de defensa en la psicosis ah\u00ed estamos en otro debate. Un debate muy interesante.<br \/>\nQuisiera terminar sobre lo que ser\u00e1 objeto del pr\u00f3ximo seminario que es la cuesti\u00f3n siguiente: \u00bftenemos opci\u00f3n de elegir nuestra sexualidad?<\/p>\n<p>En efecto he evocado la dimensi\u00f3n grupal o m\u00e1s bien la necesidad de evolucionar en grupo, que identifico m\u00e1s a un grupo identitario que a uno comunitario de Trans y de travest\u00eds. Mi pregunta sobre la dimensi\u00f3n sexual es que ciertos soci\u00f3logos y fil\u00f3sofos pretenden que en cierto momento de la vida de algunas personas travest\u00eds o transexuales, el mercado de la oferta sexual es limitado y condiciona la inscripci\u00f3n en una sexualidad que conduzca a la persona a un engranaje, a una pr\u00e1ctica aprobada por el grupo de pertenencia.<br \/>\nHay una experiencia bastante extraordinaria que me ha sido contada con un travest\u00ed, trans, de pronto no se muy bien como se le llama. Se hormon\u00f3 y se encontr\u00f3 en su lugar de prostituci\u00f3n con un trabajador social. A la edad de 40 a\u00f1os, volvi\u00f3 y anunci\u00f3 que se hab\u00eda casado. Una colega le plante\u00f3 la pregunta, \u00a1es extraordinario!: \u201c\u00bfen Argelia se acepta el matrimonio homo?\u201d \u00c9l tiene grandes pechos porque tom\u00f3 hormonas muchos a\u00f1os. Dijo, \u00abno, me he casado con una mujer. No ten\u00e9is ni idea, es extraordinario hacer el amor a una mujer\u00bb<br \/>\nEs por eso que se puede plantear esta cuesti\u00f3n del mercado de la oferta sexual. Estas personas, en cierto momento de su vida, viv\u00edan una limitaci\u00f3n de ofertas sexuales inscribi\u00e9ndose en una din\u00e1mica de grupo, en una homosexualidad. Con cuarenta a\u00f1os, ella descubre que otra sexualidad es posible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Transcripci\u00f3n: Roque Hern\u00e1ndez y Lola Monle\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Madrid 17 de enero de 2015 Este t\u00edtulo un poco enigm\u00e1tico me permitir\u00e1 retomar y desarrollar las cuestiones sobre las que nos hab\u00edamos quedado la \u00faltima vez: \u00bfque decir de los avatares de lo sexual en las perversiones y las psicosis? La prostituci\u00f3n masculina me ha parecido el mejor abordaje cl\u00ednico posible; cl\u00ednica que he [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[83],"tags":[],"class_list":["post-953","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-avatares-de-lo-sexual"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=953"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/953\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1984,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/953\/revisions\/1984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}