{"id":997,"date":"2016-01-30T19:07:41","date_gmt":"2016-01-30T18:07:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.analysefreudienne.net\/afwpfr\/2016\/01\/30\/eric-moreau-sexualidades-diversas-versiones-del-falo\/"},"modified":"2016-01-30T19:07:41","modified_gmt":"2016-01-30T18:07:41","slug":"eric-moreau-sexualidades-diversas-versiones-del-falo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.analysefreudienne.net\/es\/2016\/01\/30\/eric-moreau-sexualidades-diversas-versiones-del-falo\/","title":{"rendered":"Eric Moreau-&quot; Sexualidades: diversas versiones del falo\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Chile Octubre 2015<\/p>\n<p>Al revisar las diferentes demandas de psicoan\u00e1lisis de nuestros pacientes, una queja com\u00fan recorre sus discursos que tiene relaci\u00f3n con algo les falta. Algo les falta para su bienestar. Esta falta se expresa de diferentes formas: son relatos de dolores, penas, temores, sentimientos de fracaso y de injusticia. Es lo que Freud en su tiempo condens\u00f3 en la triada: inhibici\u00f3n, angustia y s\u00edntoma. Les propongo adentrarnos en el campo cl\u00ednico de la falta ubicada m\u00e1s precisamente en el ejercicio de la sexualidad humana. &nbsp;<\/p>\n<p>   <!--more-->  <\/p>\n<p>Figura del goce.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para comenzar, voy a reportar la sesi\u00f3n de una&nbsp; mujer joven, de 25 a\u00f1os, que atend\u00ed en una consulta \u00fanica. Ella se &nbsp;presenta visiblemente muy angustiada. Padec\u00eda de esta angustia que ata\u00f1e al ser, angustia profundamente existencial que yo percibo a primera vista como un malestar que se relaciona con su existencia en el mundo. La paciente me consulta respecto de su identidad de g\u00e9nero, porque no sabe definirse como hombre o como mujer. Ella no puede definir su identidad sexual, agrega que no es homosexual ni heterosexual. \u00bfQu\u00e9 puede ser entonces? Me contesta que puede ser ambos, es decir bisexual. Me comenta que siempre ha tenido parejas mujeres que ten\u00edan la caracter\u00edstica de ser heterosexuales, mujeres que ejercen su sexualidad solo con hombres sin embargo, la eligieron a ella como pareja. La paciente deduce con un razonamiento impecable que, entonces, ella no es una mujer sino un hombre. L\u00f3gicamente, si una mujer heterosexual busca el otro sexo y la elige a ella, entonces ella es un hombre. Se recuerda que de chica quiso ser un hombre. Le hubiese gustado tener un nombre masculino, que le dijesen: \u00e9l y no ella, que \u00e9l es lindo o a lo menos linde o lindx o lind@ es decir que la lengua contemple esta posibilidad de borrar la diferencia sexual del g\u00e9nero gramatical, modificar el sistema ling\u00fc\u00edstico de tal manera que la indeterminaci\u00f3n de g\u00e9nero est\u00e9 codificada en la lengua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vemos como en su discurso la ley sexual se desarticula. Entiendo por ley sexual lo que Freud se\u00f1ala respecto de la identidad sexual y de la elecci\u00f3n heterosexual del objeto que resultan de la sepultaci\u00f3n del complejo de Edipo, a saber: que una mujer desea a un hombre y vice versa. Amar a un hombre para una mujer est\u00e1 inscrito en el inconsciente femenino y toda mujer debe reconocerlo. Esto es la ley. Y es sobre esta base que Freud verbaliza su interpretaci\u00f3n a Dora: \u201cUd., una mujer, debe reconocer que est\u00e1 enamorada del Sr. K.\u201d<\/p>\n<p>La posici\u00f3n femenina parece no corresponder a la identificaci\u00f3n sexual de nuestra paciente. Porque ser mujer es necesariamente para todas pasar por la prueba del goce f\u00e1lico que requiere que a una mujer le falte el falo. Ellas no lo tienen. Pero nuestra paciente reclama al analista que le devuelvan el falo que le falta. \u00bfQu\u00e9 hace el analista frente a tal desproporcionada demanda? \u00bfEsta paciente estar\u00eda poniendo en jaque al psicoan\u00e1lisis? \u00bfEl m\u00e9todo anal\u00edtico ser\u00eda incapaz de analizarla? \u00bfSe tratar\u00eda de uno de los casos de contra indicaci\u00f3n para un psicoan\u00e1lisis?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que relata, es que es mujer y hombre porque es una mujer varonil, su rol de pareja es masculino: ella protege, contiene, resuelve respecto de sus parejas femeninas. Es la que toma las decisiones, ella es la dominante. En la relaci\u00f3n sexual ella es activa y disfrazada de hombre penetra a las mujeres con un arn\u00e9s que soporta un falo postizo. Solo as\u00ed puede gozar sexualmente, porque con el semblante masculino dice que est\u00e1 completa. Finalmente, su anhelo \u00faltimo es tener ambos \u00f3rganos genitales: un pene y una vagina. Me dice que \u00a1ser\u00eda genial! Adem\u00e1s, ella est\u00e1 convencida que&nbsp; la tecnolog\u00eda lo podr\u00e1 realizar en cincuenta a\u00f1os. Ella tiene la firme convicci\u00f3n que la ciencia podr\u00e1 realizar su fantasma alg\u00fan d\u00eda. Mientras tanto, ella recurre a un analista para comunicarle su fantasma de ser una mujer andr\u00f3gina condici\u00f3n para ser plena. Es decir colmar la falta hasta borrarla, hasta eliminar en la lengua los signos sint\u00e1cticos de la diferencia de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender anal\u00edticamente este caso cl\u00ednico? La paciente utiliza un procedimiento discursivo que &nbsp;tiende a negar la falta simb\u00f3lica de la castraci\u00f3n femenina. Para ser m\u00e1s preciso, ella usa del mecanismo de la renegaci\u00f3n utilizado frente a la diferencia sexual. En la renegaci\u00f3n de la falta de falo, el sujeto cree que todo es posible es decir que cree primero en el todo de la unidad de un \u00fanico g\u00e9nero capaz de hacer fusionar el antagonismo masculino y femenino y segundo, lo hace posible mediante el recurso de ciencia ficci\u00f3n de un implante de pene susceptible de realizar el fantasma andr\u00f3gino. En su estructura, el lugar del \u201cno todo\u201d y de \u201clo imposible\u201d est\u00e1 anulado, ocultando lo real de la brecha de la sexuaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el ejercicio de su sexualidad, ella recurre a lo que llama un juguete, un falo postizo, &nbsp;lo que es un fetiche. En su posici\u00f3n subjetiva, el fetichista constata la falta de falo respecto de la diferencia sexual, pero a su vez la niega. El falo lo hace aparecer por arte de magia en su pr\u00e1ctica sexual. Por esto cualquier objeto material puede cumplir la funci\u00f3n de tap\u00f3n del agujero genital femenino (ropa interior, zapato, etc.). O sea, el fetichista, reconoce y no reconoce la castraci\u00f3n. Tambi\u00e9n, el travestismo masculino que ella pone en la escena sexual es la confirmaci\u00f3n de la renegaci\u00f3n de su femineidad. Solo as\u00ed puede gozar su sexualidad. Y la f\u00f3rmula de la renegaci\u00f3n siendo: \u201ca pesar de tener una vagina me gustar\u00eda tener un pene\u201d es un modo de repetir aquel primer tiempo infantil de la l\u00f3gica f\u00e1lica, persiguiendo la nostalgia del tiempo de anta\u00f1o, de cuando los ni\u00f1os y ni\u00f1as cre\u00edan en la premisa universal: \u201cHay falo para todos\u201d. Nuestra paciente nos presenta una interpretaci\u00f3n subjetiva de la identificaci\u00f3n al falo, ilustraci\u00f3n cl\u00ednica de la mujer f\u00e1lica o del hombre con mamas. Es decir un ser que combina los atributos femeninos y el atributo masculino. Un ser que superpone el cuerpo de la madre con el cuerpo del padre. Esto corresponde al tiempo primario infantil de indiferenciaci\u00f3n de los sexos.&nbsp; \u00a1Qu\u00e9 hay m\u00e1s obvio en ella que la reivindicaci\u00f3n insistente de la envidia del pene! En el campo del deseo, ella reniega la castraci\u00f3n, lo que &nbsp;me permite hacer la hip\u00f3tesis de una estructura subjetiva perversa. As\u00ed se define la perversi\u00f3n, por su modalidad de reconocer y de desconocer a la vez la castraci\u00f3n simb\u00f3lica que est\u00e1 en la ra\u00edz de la identidad sexual. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La sustituci\u00f3n del objeto sexual por el objeto homosexual se\u00f1ala una homosexualidad respecto de la cual es necesario ubicarla en relaci\u00f3n con una estructura cl\u00ednica. Ella desea el falo viril en tanto pene en erecci\u00f3n permanente. &nbsp;Solo el padre imaginario, por ser el \u201cAl menos uno\u201d, &nbsp;no castrado, podr\u00eda ser, la excepci\u00f3n del goce f\u00e1lico, si existiese ser\u00eda &nbsp;absolutamente potente. De tal modo que verificamos que ella se identifica con el padre imaginario, el padre originario, el orangut\u00e1n, macho alfa, nuestro primer ancestro paterno. Por supuesto, se trata de un mito, el mito freudiano de \u201cTotem y Tab\u00fa\u201d y cl\u00ednicamente se trata de un fantasma reprimido en lo profundo del inconsciente. Es este padre del goce absoluto que fue asesinado por sus hijos para instituir la primera familia humana &nbsp;regida por la prohibici\u00f3n del incesto. En su fantasma ed\u00edpico, coloca en superposici\u00f3n la imagen del padre sobre la imagen de madre. El resultado es una madre que tiene un falo. La paciente es una mujer f\u00e1lica homosexual que necesita para su goce sexual la puesta en escena del travestismo masculino, identificada a un hombre viril. Su homosexualidad es perversa porque en tanto sujeto sexuado reniega su castraci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>El goce aqu\u00ed en juego es muy peculiar, se<br \/>\ntrata de un goce arcaico que \u201cek-siste\u201d en lo real y respecto del cual Freud dice que es la resistencia la m\u00e1s dif\u00edcil de vencer.&nbsp; Freud lo ilustra en un texto cuyo t\u00edtulo es: \u201cUna neurosis demoniaca en el siglo XII\u201d. En este art\u00edculo Freud interpreta psicoanal\u00edticamente un caso de exorcismo de posesi\u00f3n diab\u00f3lica. Se trata de un pintor de la Baviera, Christophe Haitzmann, quien hab\u00eda realizado un pacto con el diablo para ser su hijo y ser pose\u00eddo por Sat\u00e1n. Lo curioso es la descripci\u00f3n que hace el pintor del demonio: \u201cEl diablo est\u00e1 desnudo, tiene dos mamas de mujer y lleva adem\u00e1s un pene enorme terminado en serpiente.\u201d Tuvo la aparici\u00f3n de un diablo andr\u00f3gino. Freud interpreta la figura del diablo como un sustituto del padre. En efecto, el pintor quiere ser su hijo. Los s\u00edmbolos f\u00e1licos del diablo no nos escapan. Tiene cola, cuernos, garras y es el Amo m\u00e1s potente del Infierno. Freud prosigue su an\u00e1lisis desvelando un fantasma inconsciente fuertemente reprimido que consiste en estar embarazado por el padre. Es decir ser, la mujer del padre. Freud nos recuerda el caso Schreber quien acepto ser la mujer de Dios, Dios padre, y concebir extra\u00f1os seres con \u00e9l. La posici\u00f3n femenina respecto del padre surge como un deseo reprimido en el primer tiempo de la constituci\u00f3n del sujeto, durante la ni\u00f1ez. El ni\u00f1o quiere obtener el amor del padre rivalizando con su madre pero para conseguirlo debe &nbsp;renunciar al pene. Frente al horror de la castraci\u00f3n, el ni\u00f1o retrocede y reprime este deseo. El rechazo de la posici\u00f3n femenina en el hombre es el rechazo de la castraci\u00f3n. Pero, Freud se pregunta: \u00bfPorque el diablo tiene senos? \u00bfPara qu\u00e9 feminizar al demonio? Precisamente porque los senos del diablo corresponden a la femineidad del sujeto proyectada sobre la figura sustituta del padre. Pero tambi\u00e9n porque la figura de un padre-madre fusionado desplaza hacia el padre el amor por la madre primordial, este gran Otro materno no tachado a\u00fan en este primer tiempo de la constituci\u00f3n de la estructura. Luego, con Lacan, podemos responder al segundo deseo del pintor: ser pose\u00eddo por el diablo. El fantasma de embarazo revela su significado sexual: es ser pose\u00eddo sexualmente por el padre. Freud precisa que es el fantasma inconsciente el m\u00e1s abyecto y repugnante. Podemos contestar con Lacan a la pregunta del pobre pintor: \u00bfEn intercambio de su alma que le ofrece el diablo? El diablo le ordena gozar, un goce extra\u00f1o, homosexual y transexual, goce prohibido, goce del gran Otro no castrado simb\u00f3licamente, anterior a la simbolizaci\u00f3n de la falta (el pintor no quiere ni dinero, ni poder, ni bellas mujeres). As\u00ed es la figura obscena del padre originario, fuente del supery\u00f3 arcaico que grita \u201c\u00a1Goza!\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al localizar la homosexualidad de esta paciente en la estructura cl\u00ednica de la perversi\u00f3n, espero que no se me mal entienda, porque es cierto que en psicoan\u00e1lisis, no hace mucho tiempo que la homosexualidad se ubica tambi\u00e9n &nbsp;en otras estructuras cl\u00ednicas tales como la neurosis o la psicosis. De tal modo que hoy, el psicoan\u00e1lisis puede considerar a los homosexuales como neur\u00f3ticos, como perversos o como psic\u00f3ticos, es decir, como cualquier sujeto deseante.<\/p>\n<p>Ning\u00fan homosexual es, en el fondo igual a otro, como ning\u00fan heterosexual es semejante a otro porque el inconsciente es radicalmente singular. Los significantes son del sujeto y si bien son extra\u00eddos de discursos sociosimb\u00f3licos universales su uso por parte de cada sujeto no es sino particular. Por lo mismo, el psicoan\u00e1lisis no usa categor\u00edas sociol\u00f3gicas. En efecto, la categor\u00eda del concepto de significante en Lacan es que el sujeto se hace representar por significantes que provienen necesariamente del sistema ling\u00fc\u00edstico universal de las lenguas pero cuyo uso es estrictamente particular en su funci\u00f3n de representar al sujeto. El efecto de falta estructural del significante descansa sobre un significante que falta en el inconsciente, a saber el falo simb\u00f3lico, \u0424. Esto le da a la estructura del inconsciente la condici\u00f3n de castraci\u00f3n simb\u00f3lica. La funci\u00f3n de \u0424, el falo, es doble: generar un deseo imposible y producir un goce m\u00e1s all\u00e1. El sujeto es sexuado, por supuesto, porque su constituci\u00f3n depende de la estructura de su Edipo, tener el falo e identificarse al padre para un var\u00f3n y no tenerlo e identificarse a su madre para una mujer, pero m\u00e1s all\u00e1 del Edipo hay una l\u00f3gica de los goces que impide que los significantes hombre y mujer puedan complementarse en la relaci\u00f3n entre los sexos. Hay un real que obstaculiza la armon\u00eda so\u00f1ada y que la hace fallar. La prueba de esto est\u00e1 dada en las pr\u00e1cticas sexuales donde lo que se experimenta es el goce sexual. Y precisamente, es en el encuentro de los cuerpos que cada sexo est\u00e1 confrontado a su castraci\u00f3n porque el goce de la pareja heterosexual contempla el goce femenino suplementario que no es organizado por la alternativa de tener o de no tener falo. Finalmente, \u00bfqu\u00e9 es ser una mujer? Y \u00bfqu\u00e9 es ser un hombre? La respuesta a estas preguntas del sujeto sexuado es imposible, porque m\u00e1s all\u00e1 de estos significantes, est\u00e1 el goce del cuerpo. Lo que ocurre es que en el acto sexual estamos experimentando en el cuerpo la castraci\u00f3n que el goce del otro sexo nos devuelve. Por esto, Lacan insiste en afirmar que no hay relaci\u00f3n sexual entre la categor\u00eda l\u00f3gica del hombre y la de la mujer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chile Octubre 2015 Al revisar las diferentes demandas de psicoan\u00e1lisis de nuestros pacientes, una queja com\u00fan recorre sus discursos que tiene relaci\u00f3n con algo les falta. 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