Isabel Cerdán-Cartel de protocolo
Septiembre 2018
Cuando pienso en la lista, no pienso en los analistas en sus consultas, pienso sobre todo en los analistas en la asociación, pues es en ella en la que uno se muestra analista, y es en ella donde está el único campo para ser nominado como analista, no se trata de medir el deseo, la función. Para mí se trata de la transmisión, de la transferencia de trabajo, de un discurso atravesado por los conceptos fundamentales: repetición, inconsciente, pulsión y transferencia. (Sem.XI de Lacan)
En la Asociación, entre algunos otros, damos cuenta de nuestro deseo de analistas presentando trabajos sobre nuestra praxis, también con algunos otros hacemos por sostener la asociación. El cartel de protocolo es el único terreno donde podemos nominar e inscribir a los colegas en la lista, ya que la asociación ha elegido dejar el Pase fuera de este juego.
La ética psicoanalítica nos hace pensar en transmitir nuestra experiencia en el campo psicoanalítico a través del discurso analítico para que emerja el deseo de analista, para que emerjan los actos analíticos de nuestra experiencia en las curas, para que aparezca la transferencia en la cura y en el trabajo como miembros de la Asociación.
¿Para quién hablamos, para quién confeccionamos una lista? para otros que participan de la idea del inconsciente, es decir, se trata de tener voz propia entre otros que sostienen su práctica en base a los mismos conceptos, en base a las manifestaciones del inconsciente.
El sujeto de reflexión en este cartel es el psicoanálisis en una asociación psicoanalítica y el paso por la castración nos saca de la discusión teórica a la elaboración de una lista efímera, una lista que dé cuenta de nuestra idea de lo que entendemos por psicoanálisis unos pocos elegidos al azar. Cuando hacemos la lista, salimos de lo abstracto, de lo idealizado y acercamos el ideal al objeto. Cuando en los siguientes años, cada dos, se vuelven a elegir por azar a nuevos integrantes para el cartel de protocolo, estamos haciendo circular el discurso y también los lugares que ocupamos en la asociación. Esa dinámica es lo que hace a la lista salvaguarda de la escisión.
Al elaborar la lista se trata de reconocernos, no tanto de buscar reconocimiento, que tocaría al ámbito narcisista, nos situaría solamente en lo imaginario.
A lo largo de nuestra trayectoria de trabajo en el cartel se me han despertado aspectos paradojales, pues por un lado me sentía depositaria de un mandato hecho por la asociación, un mandato institucional: la responsabilidad de hacer una lista, es decir, acometer una función y por otro cuestionar el hecho de realizarla: el para qué de la lista. Y un poco más allá, el para qué de la asociación. Como se recoge en uno de los textos de la compilación: “En la escuela del sujeto” el espíritu investigador del análisis freudiano de un trabajo sobre la práctica no se puede separar un proyecto teórico, ético y político. De que… La cuestión del saber está trucada desde el inicio, puesto que aquello con lo que tropieza el sujeto en análisis, es con la insistencia de la ignorancia, como dice Lacan: la pasión por la ignorancia.
Reconocer: Conocer de nuevo. Admitir o aceptar que algo es verdad o que se está de acuerdo con lo que alguien dice o ha manifestado. Aceptar
“Sobre el que se presenta como psicoanalista recaen ciertas responsabilidades y que, aunque en AF decimos no a la ausencia de normas, también decimos no a la definición de las normas, cuando se hace esto último se busca el reaseguramiento imaginario, se busca ser creyente”. “Busca rellenar el vacío ante la angustia.”
(En La escuela del sujeto)
Y me pregunto
- ¿Es la lista una forma de llenar ese vacío? O ¿Es una forma de evitar la escisión como decían los colegas de Los Cartels Constituiens?
“Lacan habla de poner en marcha la asociación de dispositivos instituyentes que permitan la puesta en marcha del saber inconsciente. AF como institución psicoanalítica se fundó con una triple orientación o trípode cuyos elementos son la recuperación de la experiencia de Pase, la organización de Dispositivos sobre la Práctica –pase y dispositivos que no habilitan- y la creación de un Protocolo institucional de nominación, en desfase con los dos pilares precedentes. Este conjunto ha de permitir a cada uno experimentar su deseo de analista, condición al final de una nominación o de una habilitación que no sea antinómica a la ética del psicoanálisis. No hay sujeto colectivo de la enunciación”. (En la escuela del sujeto)
En el devenir del cartel he establecido un paralelismo fundamental para mí, un lazo con las fórmulas de la sexuación, porque de la misma manera que La mujer no existe, La lista tampoco, lo cual nos saca del lugar fálico y del mandato superyoico de goce, el cual queda frenado, y sobre todo, subraya su particularidad de caducidad, posibilitando aproximarse al mandato de elaborar una lista de otra manera.
Y desde la paradoja en que nos hemos movido en este cartel, entre el mandato institucional y el deseo, nos hemos quedado en la imposibilidad de la lista, de una lista más, de una lista cualquiera.
Isabel Cerdán de Frías
Jornada institucional de AF, 28 de septiembre de 2018

